﻿{"id":21769,"date":"2024-11-11T21:32:53","date_gmt":"2024-11-12T03:32:53","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21769"},"modified":"2025-09-13T16:59:52","modified_gmt":"2025-09-13T22:59:52","slug":"el-pasado-silencioso-del-incesto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-pasado-silencioso-del-incesto\/","title":{"rendered":"El pasado silencioso del incesto"},"content":{"rendered":"<p>Martha Santill\u00e1n Esqueda<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 66.\u00a0<\/span><\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/BiC_66_04_Incesto.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Apenas en 2012 el delito de incesto fue modificado en el c\u00f3digo penal federal. La violencia sexual intrafamiliar no s\u00f3lo se esconde entre las paredes y el silenciamiento de una casa, sino que desde la justicia misma se ha contribuido a mantenerla marginada.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_22884\" aria-describedby=\"caption-attachment-22884\" style=\"width: 465px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-22884\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_087.jpg\" alt=\"\" width=\"465\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_087.jpg 465w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_087-174x300.jpg 174w\" sizes=\"(max-width: 465px) 100vw, 465px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22884\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Antonieta Ram\u00edrez, El Universal (fragmento), 2 de julio de 1934.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1931 se film\u00f3 en M\u00e9xico <em>Santa<\/em>, la primera pel\u00edcula sonora de habla hispana en Latinoam\u00e9rica, basada en la novela hom\u00f3nima de Federico Gamboa. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde se produjeron en el pa\u00eds 21 filmes con sonido, de los cuales tres de esas producciones abordaron la cuesti\u00f3n del incesto: <em>Sagrario<\/em> (Ram\u00f3n Pe\u00f3n, estrenada en 1933), <em>El Tigre de Yautepec <\/em>(Fernando de Fuentes, 1933) y <em>La mujer del puerto <\/em>(de Arcady Boytler, estrenada el 14 de febrero de 1934).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien el tema principal en <em>Sagrario<\/em> es el adulterio, se esboza la preocupaci\u00f3n del incesto cuando una joven se enamora de su padrastro, sin que el enamoramiento pase a mayores. En cambio, en los otros dos filmes abordan el v\u00ednculo entre hermanos sin que los personajes conozcan el parentesco que los une.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>El Tigre de Yautepec<\/em> el incesto no pasa de un romance coronado con besos. En cambio, en <em>La mujer del puerto<\/em> se evidencia la consumaci\u00f3n del encuentro sexual; el \u00fanico filme que lo har\u00e1 en d\u00e9cadas. El drama comienza cuando Rosario (Andrea Palma) con enga\u00f1os se entrega sexualmente a su novio y su padre muere. Al quedarse sola, y manchada por haber hecho el amor fuera del matrimonio, termina como prostituta en un burdel de un puerto. Tiene un encuentro sexual con un marinero, pero despu\u00e9s de una charla intensa sobre sus vidas descubren que son hermanos. Rosario se suicida avent\u00e1ndose al mar. En este filme la mujer es quien se autocastiga. Y es as\u00ed porque hay una transgresi\u00f3n primera: la apertura sexual de Rosario que la convierte casi en autom\u00e1tico en prostituta. En cambio, su hermano, quien sali\u00f3 corriendo detr\u00e1s de ella, se queda sosteniendo el chal de Rosario mientras vemos el mar chocar con las rocas y la leyenda \u201cFin\u201d. Un dato curioso: esta pel\u00edcula se exhibi\u00f3 durante una semana y se prohibi\u00f3 que hombres y mujeres la vieran juntos. El tema era escabroso para la \u00e9poca.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Casos reales<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras en la pantalla grande se narraban de esa forma las relaciones incestuosas, en la vida real de aquel 1933 las cosas transcurr\u00edan por otros senderos. En mayo, una ma\u00f1ana de domingo en Santa Cruz de Galeana, Guanajuato, Andr\u00e9s not\u00f3 que le faltaba un bot\u00f3n a su camisa; aqu\u00ed comenzaba un drama de la vida real. Llam\u00f3 a su media hermana, Mar\u00eda Antonieta, para que se lo arreglara y esta acudi\u00f3 de inmediato. Desde que ella lleg\u00f3 al pueblo, dos meses atr\u00e1s, para hacerse cargo de la correspondencia del negocio de telares de su padre, hacer las remesas de mercanc\u00edas y coser ropa, tambi\u00e9n atend\u00eda a Andr\u00e9s en todo lo relacionado con las cuestiones dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Antonieta estudi\u00f3 hasta cuarto a\u00f1o de primaria; trabajaba \u201ccosiendo ajeno\u201d, y lleg\u00f3 a emplearse como dependienta en una cristaler\u00eda. A la edad de nueve a\u00f1os conoci\u00f3 a su padre, Encarnaci\u00f3n Ram\u00edrez, un comerciante acomodado, quien de joven sedujo, embaraz\u00f3 y abandon\u00f3 a la entonces sirvienta de su casa, Mar\u00eda Luisa, la madre de Mar\u00eda Antonieta. Desde que su padre reapareci\u00f3 en sus vidas, comenz\u00f3 a pagar la renta del cuarto de vecindad donde habitaban y a pasar temporadas all\u00ed. A los 15 a\u00f1os conoci\u00f3 a Jes\u00fas. En Santa Cruz de Galeana, Mar\u00eda Antonieta ten\u00eda prohibido decir que era hija de Encarnaci\u00f3n o hermana de Andr\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda en que Andr\u00e9s, de 19 a\u00f1os, le pidi\u00f3 a su hermana Mar\u00eda Antonieta, de 18, que le cosiera el bot\u00f3n de una camisa, luego de hacerlo comenz\u00f3 a jugar \u201cde manos\u201d con ella, tal como hab\u00edan hecho desde ni\u00f1os. En medio de risas y manoteos, \u00e9l tom\u00f3 un cord\u00f3n grueso y le amarr\u00f3 las manos por detr\u00e1s de la espalda. Andr\u00e9s la avent\u00f3 con fuerza al suelo, le alz\u00f3 la falda y comenz\u00f3 a aflojarse los pantalones. Mar\u00eda Antonieta le pidi\u00f3 que ya no siguiera. En su declaraci\u00f3n mucho m\u00e1s tarde, ante un juez narr\u00f3: \u201cal notar ella lo que [\u00e9l] pretend\u00eda hacer, le suplic\u00f3 y le tir\u00f3 de puntapi\u00e9s para evitar la violaci\u00f3n\u201d. Grit\u00f3 tan fuerte como pudo, pero Andr\u00e9s no se detuvo: \u201cla domin\u00f3 y la deshonr\u00f3\u201d. Claro que pidi\u00f3 auxilio, asegur\u00f3, pero nadie la ayud\u00f3; todos los vecinos se hab\u00edan ido a misa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mar\u00eda Antonieta opt\u00f3 por guardar silencio. Los d\u00edas transcurr\u00edan y ella enmudecida soportaba la presencia del hermano, adem\u00e1s de seguir atendi\u00e9ndolo mientras sorteaba sus constantes invitaciones para que \u201chicieran vida marital\u201d. Llena de verg\u00fcenza y culpa, decidi\u00f3 no contarle a nadie lo sucedido y terminar su noviazgo con Jes\u00fas. Logr\u00f3 regresar a su casa tres meses m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellos a\u00f1os, la violaci\u00f3n era un delito que apenas se denunciaba. Durante la mayor parte del siglo xx, las cifras oficiales muestran la existencia de pocas denuncias penales, y m\u00e1s reducida a\u00fan era la relaci\u00f3n porcentual entre acusaci\u00f3n y sentencia. Entre 1928 y 1947 hubo en el pa\u00eds un promedio anual de 740 varones procesados por violaci\u00f3n, de los cuales s\u00f3lo el 22.83% obtuvieron sentencia; para 1950, las cifras fueron 1,010 y el 29.10%, respectivamente. En 1967 se reform\u00f3 por primera vez el delito de violaci\u00f3n (la c\u00f3pula, con el pene, violenta sobre cualquier persona). Entre las modificaciones, el castigo estipulado en el c\u00f3digo penal federal (uno a seis a\u00f1os de prisi\u00f3n) se increment\u00f3 a un margen de dos a ocho a\u00f1os; y se agregar\u00edan de seis meses a dos a\u00f1os de prisi\u00f3n si la violaci\u00f3n la comet\u00eda un ascendiente contra su descendiente, o viceversa, un tutor contra su pupilo, el padrastro o amasio de la madre contra el\/la hijastro\/a. La figura del hermano violador no fue tipificada sino hasta 1991.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Silencio y leyes<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios motivos se entrelazan en esta arraigada cultura de la no denuncia o fen\u00f3meno del silencio que ha atravesado todo el siglo xx. Por un lado, las escasas denuncias se han debido a la poca atenci\u00f3n judicial, pero tambi\u00e9n a los maltratos recibidos por las v\u00edctimas durante los procesos penales; y, por otro, al estigma social, la culpa y la verg\u00fcenza que sufren las mujeres violadas, m\u00e1xime si en el acto pierden la virginidad, como le sucedi\u00f3 a Mar\u00eda Antonieta, quien asegur\u00f3 que antes de la violaci\u00f3n ella era \u201cse\u00f1orita\u201d y que, por tanto, se derrumbaba su prometedor futuro (el matrimonio con Jes\u00fas).<\/p>\n<figure id=\"attachment_22885\" aria-describedby=\"caption-attachment-22885\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-22885 size-full\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_085.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"551\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_085.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_085-300x207.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/BiC_66_085-768x529.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-22885\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Mar\u00eda Guti\u00e9rrez, \u201cAbogado corbat\u00f3n\u201d, en la reconstrucci\u00f3n de un crimen, probablemente el caso de Mar\u00eda Antonieta Guerrero, ca. 1934, inv. 75018, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la insistencia de Jes\u00fas por reestablecer su noviazgo, Mar\u00eda Antonieta se anim\u00f3 a romper el silencio. Le revel\u00f3 \u201cque la hab\u00eda deshonrado su hermano Andr\u00e9s, cosa que \u00e9l no crey\u00f3\u201d, ni tampoco lo que le hizo su padre, hasta que vio la noticia en los diarios del asesinato de aquel hermano, como dijo al juez. Aunque Mar\u00eda Antonieta no le cont\u00f3 a su madre, Mar\u00eda Luisa, lo de Andr\u00e9s, si se atrevi\u00f3 a decirle que, a los dos meses de haber regresado a su casa, su pap\u00e1 comenz\u00f3 a besarla, a sent\u00e1rsela en las piernas y a abrazarla en forma inconveniente. La madre le sugiri\u00f3 que \u201cprocurara cuidarse\u201d. En ese estado de cosas, en mayo de 1934 lleg\u00f3 Andr\u00e9s con dos pistolas a la vista para decirle que si no se iba con \u00e9l matar\u00eda a Jes\u00fas. Mar\u00eda Antonieta aterrada escondi\u00f3 una de las pistolas. En una acalorada discusi\u00f3n al respecto, a finales de junio, ella le dispar\u00f3 en la cabeza mientras el hermano estaba recostado en la cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se abri\u00f3 un proceso penal por homicidio. En las declaraciones que hicieron los padres, antes que el abuso sexual intrafamiliar, la virginidad de su hija era la verdadera preocupaci\u00f3n. Encarnaci\u00f3n dijo que su hija \u201cera una muchacha seria y honrada y nunca supo que cometiera ligerezas\u201d. La madre asegur\u00f3 que \u201cni siquiera lleg\u00f3 a tener sospechas\u201d de \u201clo que hab\u00eda pasado entre Mar\u00eda Antonieta y Andr\u00e9s [\u2026] en virtud del parentesco que hab\u00eda entre los dos muchachos\u201d. Ambos se expresaban como si \u201clo sucedido\u201d hubiese sido m\u00e1s bien un acto sexual consensuado, un \u201csimple\u201d incesto; en todo caso, los jueces creyeron que la violaci\u00f3n en efecto existi\u00f3 y que ello fue el motivo del crimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El delito de incesto se reconoc\u00eda cuando un ascendiente ten\u00eda relaciones sexuales con sus descendientes (no se explicitaba la edad); se impon\u00edan de uno a seis a\u00f1os de prisi\u00f3n para los primeros y de seis meses a tres a\u00f1os para los segundos. Cuando eran hermanos, se estipulaba un castigo de seis meses a tres a\u00f1os. Redactado de esta forma, se daba por sentado que la relaci\u00f3n sexual entre parientes era de mutuo acuerdo y entre adultos; sin embargo, no se consideraba de ninguna manera cualquier mecanismo de abuso (psicol\u00f3gico o f\u00edsico) que pudiese mediar para que el incesto se realizara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquellos a\u00f1os, el abogado Francisco Gonz\u00e1lez de la Vega afirmaba que los \u201cactos incestuosos [\u2026son] producto de frecuentes procesos hereditarios degenerativos en forma de variadas taras som\u00e1ticas o ps\u00edquicas en los descendientes\u201d. Por su parte, el abogado Vicente Aguilar Ventura sosten\u00eda que la relaci\u00f3n sexual entre parientes no deb\u00eda ser considerada un crimen pues no atacaba o lesionaba \u201cun inter\u00e9s jur\u00eddicamente protegido\u201d, en todo caso era un asunto que deb\u00eda preocupar a la psiquiatr\u00eda. Jorge Beutelspacher y Jos\u00e9 Garc\u00eda Nieto, alumnos del famoso crimin\u00f3logo Alfonso Quiroz Cuar\u00f3n, consideraban que el incesto estaba lleno de \u201ccontradicciones y escabrosidades\u201d, sin ofrecer una postura clara al respecto ni mucho menos esbozar alguna idea en torno a posibles violencias. As\u00ed, los juristas tambi\u00e9n omit\u00edan en sus reflexiones el tema de la violencia sexual intrafamiliar, traslad\u00e1ndolo al terreno de una at\u00edpica patolog\u00eda individual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, algunos diarios se ocuparon del asesinato. En particular, el <em>Exc\u00e9lsior<\/em> dio seguimiento a la noticia durante cinco d\u00edas y en ning\u00fan momento utiliz\u00f3 las palabras violencia, abuso, sexo, incesto o afines. Presentaba a Mar\u00eda Antonieta como v\u00edctima de un tr\u00e1gico destino: un padre que la hab\u00eda abandonado y puesto en los brazos de su \u201cverdugo\u201d. Refer\u00eda la violaci\u00f3n como un acto en el que el hermano \u201cseductor\u201d la deshonr\u00f3 o bien como un \u201cimpresionante drama de amor y de odio\u201d. El mutismo ante la violencia sexual intrafamiliar era general.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Silencios y salud mental<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio en M\u00e9xico respecto de la violaci\u00f3n indudablemente ha sido social y pol\u00edtico. Pero el silencio, tambi\u00e9n social y pol\u00edtico, en torno al abuso sexual intrafamiliar es a\u00fan m\u00e1s f\u00e9rreo. Ello va de la mano de una falta de credibilidad con la v\u00edctima o de apoyo familiar, como le sucedi\u00f3 a Mar\u00eda Antonieta cuando se acerc\u00f3 para hablar del tema con Jes\u00fas o con su mam\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historiadora Mar\u00eda Eugenia S\u00e1nchez Calleja, en su estudio sobre la prostituci\u00f3n de menores durante la posrevoluci\u00f3n, encuentra que el abuso sexual de chicas por parte del padre, padrastro u otro var\u00f3n familiar de autoridad era una pr\u00e1ctica bastante com\u00fan y silenciada en la medida de lo posible por los mismos familiares; por su parte, la soci\u00f3loga Gloria Gonz\u00e1lez-L\u00f3pez da cuenta en sus investigaciones de la continuidad de estas pr\u00e1cticas y de lo extendido que est\u00e1n hasta la actualidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el caso de Mar\u00eda Antonieta, queda claro c\u00f3mo el silencio y la negaci\u00f3n estaban arraigadas en todos los \u00e1mbitos sociales: familiar, medi\u00e1tico, m\u00e9dico, jur\u00eddico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ministerio p\u00fablico pidi\u00f3 a la corte penal que Mar\u00eda Antonieta fuese castigada por homicidio calificado, pues dispar\u00f3 cuando Andr\u00e9s estaba acostado. Y as\u00ed fue: recibi\u00f3 trece a\u00f1os de prisi\u00f3n, la pena m\u00e1s baja por ese delito. La defensa apel\u00f3, solicitando que se le hiciera otro examen psiqui\u00e1trico, pues desde el inicio del proceso se manej\u00f3 la hip\u00f3tesis de que ella estaba embargada por un miedo grave y mentalmente alterada cuando dispar\u00f3 el arma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la primera etapa del proceso penal hab\u00edan realizado a Mar\u00eda Antonieta un estudio psico-fisiol\u00f3gico y otro psiqui\u00e1trico. Ambos peritajes la diagnosticaron como hist\u00e9rica con deficiencias hormonales, pero con plena conciencia de sus actos, incluso en el momento del homicidio. En el tercer examen, realizado tras la apelaci\u00f3n, los psiquiatras estimaron que Mar\u00eda Antonieta era en efecto una hist\u00e9rica; sin embargo, tambi\u00e9n consideraron que ella, al haber estado expuesta a un conjunto de experiencias complejas (la violaci\u00f3n, el hostigamiento de Andr\u00e9s, los acosos del padre, el peligro que corr\u00eda su noviazgo, la falta de contenci\u00f3n), mentalmente se fue desequilibrando hasta el colapso emocional que desemboc\u00f3 en el homicidio, el cual cometi\u00f3 en un estado de conciencia obnubilada. Ello implicaba que Mar\u00eda Antonieta no era responsable del crimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con este estudio, el proceso penal se complic\u00f3; as\u00ed que se solicit\u00f3 otro m\u00e1s que realiz\u00f3 el director del Manicomio General La Casta\u00f1eda, Alfonso Mill\u00e1n. En su dictamen explic\u00f3 las caracter\u00edsticas de la histeria y la forma en que personas con deficiencias neuro-end\u00f3crinas, como Mar\u00eda Antonieta, reaccionan violentamente ante est\u00edmulos externos agrestes. Con todo, no pod\u00eda decir que justo cuando ella dispar\u00f3 la pistola se encontrara en un estado preciso de inconciencia. Reconoc\u00eda que el homicidio que cometi\u00f3 era una reacci\u00f3n \u201cexcesiva\u201d ante todo lo que hab\u00eda vivido, pero tard\u00eda y extempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la sentencia definitiva, los magistrados determinaron que el asesinato cometido por Mar\u00eda Antonieta, aun cuando fue una \u201creacci\u00f3n pasional desenfrenada\u201d, lo hizo con plena conciencia, pero sin premeditaci\u00f3n. De modo que redujeron la condena a ocho a\u00f1os de prisi\u00f3n por homicidio simple. En noviembre de 1939, un mes despu\u00e9s de su sentencia definitiva, Mar\u00eda Antonieta solicit\u00f3 un indulto que le fue concedido. Dej\u00f3 la prisi\u00f3n el 13 de diciembre, despu\u00e9s de cinco a\u00f1os y medio en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>En estos d\u00edas<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la exhibici\u00f3n de aquellas tres pel\u00edculas, no se volvi\u00f3 a tocar en el cine el tema del incesto, por lo menos durante la \u00e9poca de oro, hasta mediados de 1950. En 1949 se film\u00f3 otra versi\u00f3n de la <em>Mujer del puerto, <\/em>ahora con Mar\u00eda Antonieta Pons. Aqu\u00ed, Rosario tambi\u00e9n muere al aventarse al mar; sin embargo, el encuentro sexual nunca se consuma pues los personajes descubren a tiempo que son hermanos. La verg\u00fcenza de Rosario que la impulsa al suicidio radica en que su hermano descubre que es prostituta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia sexual intrafamiliar es un tema muy complejo y escabroso, como sugirieron algunos abogados mexicanos en los a\u00f1os cincuenta, que ha solido oscurecerse penalmente bajo la figura del incesto. La historiograf\u00eda dedicada al estudio y la comprensi\u00f3n de las transgresiones sexuales en M\u00e9xico no ha logrado esclarecer suficientemente los procesos sociales y culturales que enmarcan el sexo coercitivo en el \u00e1mbito familiar debido, en gran medida, al pertinaz silencio que oculta estas pr\u00e1cticas de los registros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 2012 se realiz\u00f3 la \u00fanica modificaci\u00f3n que se ha hecho al delito de incesto en el c\u00f3digo penal federal: se elimin\u00f3 la figura de los hermanos y se equipar\u00f3 con la violaci\u00f3n la relaci\u00f3n incestuosa con un menor de 18. Ese mismo a\u00f1o, el margen de la pena por violaci\u00f3n aument\u00f3 a entre ocho y 20 a\u00f1os de prisi\u00f3n. En tanto, la violencia sexual intrafamiliar, se castiga en funci\u00f3n del delito sexual cometido agravado por el parentesco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dura experiencia que vivi\u00f3 Mar\u00eda Antonieta Ram\u00edrez hace 90 a\u00f1os (al igual que muchas mujeres, ni\u00f1as y ni\u00f1os a lo largo del tiempo), nos invita a reflexionar sobre los entornos familiares y sociales que, enraizados en el pasado, forman nuestro presente. Cuando sali\u00f3 de la c\u00e1rcel, ella ten\u00eda alrededor de 25 a\u00f1os; entonces no hab\u00eda centros de ayuda o de atenci\u00f3n psicol\u00f3gica para personas que hubiesen sufrido violencia sexual intrafamiliar, pues se fueron creando hacia finales de los a\u00f1os ochenta. Desconocemos c\u00f3mo vivi\u00f3 el resto de su vida: si se cas\u00f3 con Jes\u00fas o con alguien m\u00e1s, si tuvo hijos, qu\u00e9 entorno familiar construy\u00f3, si volvi\u00f3 a ver su padre, la manera en que \u201cacomod\u00f3\u201d emocionalmente lo que le sucedi\u00f3. Pero la ense\u00f1anza que nos deja ese trozo de su vida es que no debemos ignorar esta problem\u00e1tica, ni en el pasado ni en el presente, con miras a un mejor futuro.<\/p>\n<p><strong>PARA SABER M\u00c1S.<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Calleja, Mar\u00eda Eugenia, \u201cLa prostituci\u00f3n en menores de edad: entre la prohibici\u00f3n y la tolerancia. Ciudad de M\u00e9xico 1920-1940\u201d, tesis de maestr\u00eda en historia y etnohistoria, ENAH, M\u00e9xico, 2002.<\/li>\n<li>Gonz\u00e1lez-L\u00f3pez, Gloria , <em>Secretos de familia. Incesto y violencia sexual en M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, Siglo xxi Editores, 2019.<\/li>\n<li>Santill\u00e1n Esqueda, Martha, <em>Mujeres criminales. Entre la ley y la justicia, <\/em>M\u00e9xico<em>, <\/em>C\u00e1tedra, 2021.<\/li>\n<li>Segato, Rita, \u201cLa estructura de g\u00e9nero y el mandato de violaci\u00f3n\u201d, en Rita Segato, <em>Estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre g\u00e9nero entre la antropolog\u00eda, el psicoan\u00e1lisis y los derechos humanos,<\/em> Buenos Aires, Prometeo, 2010.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Martha Santill\u00e1n Esqueda Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 66.\u00a0 Apenas en 2012 el delito de incesto fue modificado en el c\u00f3digo penal federal. La violencia sexual intrafamiliar no s\u00f3lo se esconde entre las paredes y el silenciamiento de una casa, sino que desde la justicia misma se ha contribuido a mantenerla marginada. En 1931 se film\u00f3 en M\u00e9xico Santa, la primera pel\u00edcula sonora de habla hispana en Latinoam\u00e9rica, basada en la novela hom\u00f3nima de Federico Gamboa. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde se produjeron en el pa\u00eds 21 filmes con sonido, de los cuales tres de esas producciones abordaron la cuesti\u00f3n del incesto: Sagrario (Ram\u00f3n Pe\u00f3n, estrenada en 1933), El Tigre de Yautepec (Fernando de Fuentes, 1933) y La mujer del puerto (de Arcady Boytler, estrenada el 14 de febrero de 1934). Si bien el tema principal en Sagrario es el adulterio, se esboza la<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2832],"tags":[2837,2836,2452],"class_list":{"0":"post-21769","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-66","8":"tag-codigo-penal","9":"tag-incesto","10":"tag-violencia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21769"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22887,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21769\/revisions\/22887"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}