﻿{"id":2173,"date":"2013-05-09T21:52:33","date_gmt":"2013-05-10T02:52:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2173"},"modified":"2021-05-04T09:33:40","modified_gmt":"2021-05-04T14:33:40","slug":"la-decena-tragica-las-primeras-horas-del-primer-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-decena-tragica-las-primeras-horas-del-primer-dia\/","title":{"rendered":"La Decena Tr&aacute;gica. Las primeras horas del primer d&iacute;a"},"content":{"rendered":"<h4><strong>Testimonio de Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez M., Secretario de redacci\u00f3n del peri\u00f3dico <em>Nueva Era<\/em><\/strong><\/h4>\n<p><strong>Presentaci\u00f3n de Regina Hern\u00e1ndez Franyuti \/ Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p>Revista BiCentenario #19<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>M\u00e9xico vivi\u00f3 con emoci\u00f3n el proceso electo<\/em><em>ral para elegir presidente y vicepresidente<\/em> <em>de la Rep\u00fablica el 5 de octubre de 1911, <\/em><em>ya que durante a\u00f1os, este proceso hab\u00eda estado regido<\/em> <em>por la presencia y los deseos de Porfirio D\u00edaz. Ese<\/em> <em>d\u00eda, por primera vez en mucho tiempo, los ciuda<\/em><em>danos emitieron su voto libre por la f\u00f3rmula Fran<\/em><em>cisco I. Madero-Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez. Un mes<\/em> <em>despu\u00e9s, ambos, triunfadores <\/em><em>en el que qui<\/em><em>z\u00e1s haya sido nuestro<\/em> <em>proceso electoral m\u00e1s<\/em> <em>limpio, rend\u00edan pro<\/em><em>testa ante el Congreso.<\/em> <em>Se iniciar\u00eda entonces<\/em> <em>un gobierno inestable<\/em> <em>que no logr\u00f3 satisfacer <\/em><em>las diferencias entre<\/em> <em>facciones revoluciona<\/em><em>rias y las presiones de<\/em> <em>los pol\u00edticos porfiristas<\/em> <em>que a\u00fan ocupaban <\/em><em>cargos p\u00fablicos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Madero, idealista, so\u00f1ador, buscaba la manera de establecer un equilibrio entre dos elementos contrarios: autoridad y libertad. No quer\u00eda que por razones de autoridad se limitara el uso y el disfrute de la libertad. Quer\u00eda y so\u00f1aba con un r\u00e9gimen libre y democr\u00e1tico. Sin embargo, su ilusi\u00f3n fue vana, sus errores pol\u00edticos debilitaron de forma creciente su fuerza, prestigio y popularidad, la oposici\u00f3n porfirista gan\u00f3 terreno, el desorden pol\u00edtico progres\u00f3 en todo el pa\u00eds. Su rompimiento con los hermanos V\u00e1zquez G\u00f3mez lo enfrent\u00f3 con los antirreeleccionistas, quienes le hab\u00edan acompa\u00f1ado hasta entonces; la formaci\u00f3n de su gabinete con funcionarios porfiristas desilusion\u00f3 a quienes deseaban cambios radicales. El desarme de las fuerzas revolucionarias y la conservaci\u00f3n de los viejos cuadros militares acentuaron el descontento y la desconfianza; las presiones de la pluripartidista XXVI Legislatura multiplicaron sus dificultades.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/entrada-Madero.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2190 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/entrada-Madero.png\" alt=\"entrada Madero\" width=\"388\" height=\"308\" \/><\/a><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\">Entrada de Madero al Z\u00f3calo, 9 de febrero de 1913<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era yo en febrero de 1913, secretario de redacci\u00f3n de <em>Nueva Era<\/em>. La v\u00edspera de que estallara el cuartelazo de la Ciudadela, se efectu\u00f3 en el Teatro Principal una lucha greco-romana, entre dos atletas, uno de ellos franc\u00e9s. Enrique Ugartechea, cronista deportivo del peri\u00f3dico, me invit\u00f3 a que fuera a la funci\u00f3n. Concurr\u00ed, y al terminar nos despedimos retir\u00e1ndome yo para cenar con algunos amigos, todos periodistas, en el Restaurante del Principal. All\u00ed, en alegre charla, pasamos el resto de la noche, y como a las dos de la madrugada nos despedimos todos, dirigi\u00e9ndose cada uno a su domicilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Nueva-Era.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2191 alignright\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Nueva-Era.png\" alt=\"Nueva Era\" width=\"378\" height=\"296\" \/><\/a>Durante la cena, alg\u00fan amigo m\u00edo, militar que conoc\u00ed como Oficial del Escuadr\u00f3n de Gendarmes del Ej\u00e9rcito, cuando estuvo al mando del Mayor Pradillo, vi\u00e9ndome en una de las mesas del Restaurante, se acerc\u00f3 a m\u00ed pregunt\u00e1ndome si no hab\u00eda visto a alg\u00fan otro militar que tambi\u00e9n fue de Gendarmes y que entonces se encontraba comisionado en la Escuela Militar de Aspirantes en Tlalpan.<\/p>\n<h6 style=\"text-align: right;\">El peri\u00f3dico &#8220;La Nueva Era&#8221;<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00bfNo has visto a Fulano?&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;No, no ha venido por aqu\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Gonzalitos: tenemos <em>bola<\/em>. \u00bfVienes con nosotros?&#8221; Yo cre\u00ed que se trataba de alguna correr\u00eda de aventuras nocturnas. Le contest\u00e9 que no; que estaba cansado y pronto me retirar\u00eda. Se fue el militar. Yo no di importancia a sus palabras. No pas\u00f3 mucho tiempo y lleg\u00f3 el oficial por quien se preguntaba la misma consulta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00bfNo has visto a Zutano?&#8221; &#8220;S\u00ed, acaba de estar aqu\u00ed, pero se retir\u00f3 luego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00bfTenemos <em>bola<\/em>?&#8221;, me dijo en tono parecido al confidencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;\u00bfVienes con nosotros? \u00a1Va a estar buena!&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente: Juan Manuel Torrea, <em>La Decena Tr\u00e1gica. Apuntes para la historia del ej\u00e9rcito mexicano. La asonada militar de 1913<\/em>, M\u00e9xico, Joloco, 1939, pp. 60-65.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo, <a title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Testimonio de Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez M., Secretario de redacci\u00f3n del peri\u00f3dico Nueva Era Presentaci\u00f3n de Regina Hern\u00e1ndez Franyuti \/ Instituto Mora Revista BiCentenario #19 M\u00e9xico vivi\u00f3 con emoci\u00f3n el proceso electoral para elegir presidente y vicepresidente de la Rep\u00fablica el 5 de octubre de 1911, ya que durante a\u00f1os, este proceso hab\u00eda estado regido por la presencia y los deseos de Porfirio D\u00edaz. Ese d\u00eda, por primera vez en mucho tiempo, los ciudadanos emitieron su voto libre por la f\u00f3rmula Francisco I. Madero-Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez. Un mes despu\u00e9s, ambos, triunfadores en el que quiz\u00e1s haya sido nuestro proceso electoral m\u00e1s limpio, rend\u00edan protesta ante el Congreso. Se iniciar\u00eda entonces un gobierno inestable que no logr\u00f3 satisfacer las diferencias entre facciones revolucionarias y las presiones de los pol\u00edticos porfiristas que a\u00fan ocupaban cargos p\u00fablicos. 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