﻿{"id":2139,"date":"2013-10-23T12:00:01","date_gmt":"2013-10-23T17:00:01","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2139"},"modified":"2021-05-03T17:11:49","modified_gmt":"2021-05-03T22:11:49","slug":"minutos-que-cambiaron-la-historia-pedro-lascurain-y-la-decena-tragica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/minutos-que-cambiaron-la-historia-pedro-lascurain-y-la-decena-tragica\/","title":{"rendered":"Minutos que cambiaron la historia: Pedro Lascurain y la Decena Tr\u00e1gica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Graziella Altamirano \/ Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p>Revista BiCentenario # 19<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La historia resolver\u00e1 serenamente sobre mi actitud;<\/em><br \/>\n<em>estimo demostrar con ella mi lealtad a quien me<\/em><br \/>\n<em>honr\u00f3 con su confianza, y mi amor a mi patria.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>N<\/strong>unca olvidar\u00eda aquel 19 de febrero de 1913, cuando fue presidente de M\u00e9xico por unos minutos, y tuvo pr\u00e1cticamente en sus manos, no s\u00f3lo la vida del mandatario que acababa de renunciar, sino el destino del pa\u00eds y no pudo hacer nada para evitar el desenlace fatal. Poco antes de morir, a sus l\u00facidos 93 a\u00f1os, accedi\u00f3 a dar su \u00faltima entrevista a la prensa, pese a que no le gustaba recordar aquellos tiempos, y repiti\u00f3, como lo hizo siempre, que su \u00fanico prop\u00f3sito &#8220;hab\u00eda sido obtener garant\u00edas que pusieran a salvo la vida del se\u00f1or Madero, el ap\u00f3stol de la revoluci\u00f3n. Fue el malvado enga\u00f1o, porque muy pocas horas despu\u00e9s de serme garantizada la vida del presidente, era asesinado. No quiero a\u00f1adir m\u00e1s&#8230;&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los lejanos d\u00edas de 1913, Pedro Lascurain vivi\u00f3 el estigma de una dudosa lealtad hacia el presidente Madero y su complicidad con quienes lo traicionaron. Pese a que confi\u00f3 en un veredicto sereno e imparcial de la historia, ha sido un personaje controvertido por el papel que le toc\u00f3 desempe\u00f1ar en aquellos sucesos y, por mucho tiempo, objeto de prejuicios recogidos de la imagen hist\u00f3rica que le formaron sus detractores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A cien a\u00f1os de la Decena Tr\u00e1gica, recordamos ese d\u00eda en la vida del hombre que ha sido llamado el presidente rel\u00e1mpago por los escasos minutos que, por raz\u00f3n de su cargo, ocup\u00f3 en la presidencia de la rep\u00fablica entre el gobierno democr\u00e1tico de Francisco I. Madero y la dictadura del general Victoriano Huerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain fue uno de los personajes centrales de ese episodio. Pero m\u00e1s all\u00e1 de los minutos que permaneci\u00f3 en la presidencia, \u00fanico hecho con el que se le asocia, habr\u00eda que conocer su desempe\u00f1o al frente de Relaciones exteriores en el gobierno maderista y examinar el tel\u00f3n de fondo en el que se desarroll\u00f3 la trama de aquella dram\u00e1tica historia.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Lascurain.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2143 alignleft\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Lascurain.png\" alt=\"Lascurain\" width=\"265\" height=\"340\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro Lascurain fue un conocido abogado y pr\u00f3spero empresario del porfiriato. Perteneci\u00f3 a la generaci\u00f3n que presenci\u00f3 la consolidaci\u00f3n y el derrumbe del r\u00e9gimen de D\u00edaz y figur\u00f3 entre los hombres de transici\u00f3n que se comprometieron a colaborar con el primer gobierno de la revoluci\u00f3n. Nombrado por Madero como secretario de Relaciones exteriores en abril de 1912, asumi\u00f3 su puesto defendiendo la legalidad, procurando la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds y figurando como un elemento mediador de los desacuerdos existentes entre los miembros del gabinete. Al frente de la canciller\u00eda le toc\u00f3 resolver los problemas derivados de las delicadas relaciones con el gobierno de Estados Unidos cuando peligraban los grandes intereses estadounidenses por la inestable situaci\u00f3n del pa\u00eds, y fue v\u00edctima de la pol\u00edtica hostil del embajador Henry Lane Wilson, de su animadversi\u00f3n hacia el gobierno mexicano y su personal antipat\u00eda contra el presidente Madero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de 1912 y hasta febrero de 1913, Estados Unidos llev\u00f3 a cabo una sinuosa y contradictoria pol\u00edtica hacia M\u00e9xico, que oscil\u00f3 entre amenazas de intervenci\u00f3n y declaraciones amistosas, junto con el env\u00edo de agresivas notas que exig\u00edan la protecci\u00f3n de los ciudadanos estadounidenses residentes en nuestro pa\u00eds y de sus propiedades. El canciller respondi\u00f3 en tono firme y categ\u00f3rico, rechazando los cargos contra el gobierno mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la canciller\u00eda, Lascurain fue testigo de las dificultades internas del gobierno maderista, de las conspiraciones y levantamientos armados que surgieron en su contra. Fue part\u00edcipe de la crisis pol\u00edtica ocasionada, en gran parte, por los errores del mandatario y sus colaboradores; fue blanco de las cr\u00edticas de una implacable prensa de oposici\u00f3n que contribuy\u00f3 decididamente al desprestigio del gobierno y ser\u00eda uno de los actores principales en el fatal desenlace de la Decena Tr\u00e1gica, con el cambio de poderes y la ca\u00edda del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El escenario del crimen<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ma\u00f1ana del 9 de febrero de 1913, el z\u00f3calo de la ciudad de M\u00e9xico amaneci\u00f3 envuelto en un espeso humo de p\u00f3lvora del nutrido tiroteo desatado entre miembros del ej\u00e9rcito federal y un grupo de militares insurrectos que disparaban desde las azoteas del palacio nacional, los portales y las torres de la catedral. Esa madrugada, seg\u00fan el plan concebido por los conspiradores, los generales Bernardo Reyes y F\u00e9lix D\u00edaz, encarcelados en distintas prisiones de la capital por haberse sublevado contra el gobierno, fueron liberados por el general Manuel Mondrag\u00f3n y sus seguidores para atacar juntos el palacio. Reyes muri\u00f3 en el acto y los rebeldes al mando de F\u00e9lix D\u00edaz se retiraron para atrincherarse en el edificio de la Ciudadela, que era cuartel y almac\u00e9n de armas. Despu\u00e9s del fallido ataque, el z\u00f3calo qued\u00f3 sembrado de cad\u00e1veres y escombros. Hab\u00eda comenzado la Decena Tr\u00e1gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Madero escoltado desde el castillo de Chapultepec por cadetes del Colegio Militar se dirigi\u00f3 al palacio y en vista de que el comandante de la plaza hab\u00eda resultado herido en el ataque, nombr\u00f3 en su lugar al general Victoriano Huerta, quien qued\u00f3 como jefe de las operaciones contra los rebeldes de la Ciudadela. El presidente nunca se imagin\u00f3 que al otorgar ese nombramiento empezaba a escribir su sentencia de muerte, ya que a los pocos d\u00edas Huerta se sumar\u00eda a la traici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-14.21.43.png\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3391\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-25-a-las-14.21.43.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-10-25 a las 14.21.43\" width=\"551\" height=\"346\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguieron d\u00edas de zozobra y terror. La ciudad se paraliz\u00f3, las calles se transformaron en campo de batalla y sus habitantes presenciaron at\u00f3nitos la destrucci\u00f3n y muerte ocasionada por el bombardeo indiscriminado que se desat\u00f3 en las avenidas m\u00e1s c\u00e9ntricas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la canciller\u00eda, Lascurain recibi\u00f3 las quejas y reclamos de los diplom\u00e1ticos que, alarmados por la situaci\u00f3n, exigieron las seguridades necesarias para la protecci\u00f3n de sus connacionales y, encabezados por el embajador estadounidense, pidieron la renuncia del presidente Madero como \u00fanica soluci\u00f3n para evitar la intervenci\u00f3n armada. Esto provoc\u00f3 la alarma y ocasion\u00f3 desacuerdos y divisiones entre los integrantes del gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amenaza de intervenci\u00f3n propagada por Henry Lane Wilson termin\u00f3 por enredar a Lascurain en el imbricado tejido de las intrigas del embajador y la presi\u00f3n que \u00e9ste ejerci\u00f3 para lograr la renuncia del presidente influy\u00f3 en la conducta del canciller, quien lleg\u00f3 a sentirse indirectamente responsable del peligro que amenazaba a M\u00e9xico, los mexicanos y el propio presidente. Seg\u00fan declar\u00f3 el ministro cubano Manuel M\u00e1rquez Sterling, a Lascurain le toco desempe\u00f1ar el papel m\u00e1s dif\u00edcil en aquellos trances, obligado a entenderse con un cuerpo diplom\u00e1tico en su mayor parte hostil y, sobre todo, con el embajador Wilson &#8220;que tramaba, y hac\u00eda cuesti\u00f3n de amor propio, la ruina del gobierno&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los problemas de Madero no s\u00f3lo ven\u00edan del exterior, internamente su gobierno se tambaleaba. Los d\u00edas pasaban y la situaci\u00f3n se complicaba. Los rebeldes permanec\u00edan en la Ciudadela, los tiroteos continuaban en las principales calles, y Huerta, pese a sus promesas, no defin\u00eda la estrategia que lo llevara a hacer un ataque formal, hecho que empez\u00f3 a revelar su complicidad con los traidores y su entendimiento con el embajador Wilson. Finalmente, el 18 de febrero se desenmascar\u00f3 y descubri\u00f3 su traici\u00f3n dando el golpe final al gobierno maderista, al mandar aprehender y encerrar al presidente Madero y al vicepresidente Pino Su\u00e1rez en la intendencia de palacio nacional. Esa misma noche, se reun\u00eda en la embajada de Estados Unidos con el general F\u00e9lix D\u00edaz, a invitaci\u00f3n del mismo Wilson, para firmar el pacto que desconoc\u00eda al poder ejecutivo y determinaba que antes de 72 horas \u00e9l asumir\u00eda la presidencia provisional de la rep\u00fablica con un nuevo gabinete. Era el principio del fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Las vicisitudes de un d\u00eda dif\u00edcil<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda 19, muy temprano en la ma\u00f1ana, Huerta envi\u00f3 a un comisionado a la intendencia de Palacio para conminar a los prisioneros a presentar sus renuncias y, con ello, garantizar sus vidas, de lo contrario, quedar\u00edan expuestos a todas las consecuencias. Ante la cr\u00edtica situaci\u00f3n, Madero y Pino Su\u00e1rez resolvieron dimitir de sus cargos, pero con ciertas condiciones que deb\u00edan ser aceptadas en una carta firmada por el general Huerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain lleg\u00f3 poco despu\u00e9s llevando un mensaje confidencial de los padres y la esposa del presidente aconsej\u00e1ndole renunciar y encontr\u00f3 la noticia de que ya hab\u00eda resuelto hacerlo. Fue entonces que el presidente lo comision\u00f3 para tramitar personalmente todos los asuntos relacionados con su dimisi\u00f3n y salida del pa\u00eds. Conforme a su costumbre, Madero consign\u00f3 por escrito, de su pu\u00f1o y letra, en el reverso de una de sus tarjetas personales, las palabras con las instrucciones de lo que deb\u00eda hacer Lascurain. Indicaba que los oficiales y jefes de su Estado Mayor as\u00ed como el general Felipe \u00c1ngeles fueran puestos en libertad, igual que su hermano Gustavo y el intendente Adolfo Bass\u00f3 (Gustavo ya hab\u00eda sido asesinado por \u00f3rdenes de Huerta y el presidente a\u00fan no lo sab\u00eda). Se\u00f1alaba que preparara todo para que esa noche saliera un tren especial a Veracruz, en el que pudieran viajar \u00e9l, su hermano Gustavo, \u00c1ngeles y Pino Su\u00e1rez, con sus respectivas familias. Que se ordenara al pagador que fueran entregados sus sueldos a \u00e9l y a Pino Su\u00e1rez y que se elaborara una carta en la que Huerta ofrecer\u00eda conservar el orden constitucional en los estados, no perseguir a los amigos de Madero y proporcionar toda clase de seguridades en su viaje a Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain trabaj\u00f3 toda la ma\u00f1ana de ese d\u00eda para cumplir las disposiciones del presidente. Arregl\u00f3 que el general \u00c1ngeles fuera trasladado a la intendencia de Palacio con Madero, para ser jefe de su escolta en el viaje a Veracruz. Logr\u00f3 el compromiso de que algunos ministros extranjeros acompa\u00f1aran al presidente y al vicepresidente y que fuera colocado un tren especial en la estaci\u00f3n de Buenavista, donde ser\u00edan llevadas sus familias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mediod\u00eda, regres\u00f3 a Palacio, acompa\u00f1ado de Ernesto Madero, t\u00edo del presidente, para informarle sobre todas sus gestiones. En ese momento, Madero redact\u00f3 de su pu\u00f1o y letra varios borradores de su renuncia, misma que fue pasada en limpio en un solo pliego, en nombre suyo y del vicepresidente y firmado por ambos. Los hechos posteriores demostrar\u00edan que estaban firmando su sentencia de muerte:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer ac\u00e1 en la naci\u00f3n y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renuncia de nuestros cargos de presidente y vicepresidente respectivamente, para los que fuimos elegidos. Protestamos lo necesario. M\u00e9xico 19 de febrero de 1913.<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_3317\" aria-describedby=\"caption-attachment-3317\" style=\"width: 535px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-13.13.13.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3317\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-13.13.13.png\" alt=\"Caricatura de Madero, Pino SuA?rez y Huerta\" width=\"535\" height=\"404\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3317\" class=\"wp-caption-text\">Caricatura de Madero, Pino Su\u00e1rez y Huerta<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarde de ese d\u00eda, Lascurain, Madero y Jaime Gurza, secretario de Comunicaciones, se ocuparon de arreglar los detalles del viaje a Veracruz. Fueron varias veces a ver a Huerta, llevando y trayendo proposiciones para preparar la partida. Gestionaron juntos las garant\u00edas de seguridad para los ministros que acompa\u00f1ar\u00edan a los ex mandatarios, as\u00ed como a sus respectivas familias. En varias ocasiones, Lascurain pregunt\u00f3 a Huerta la hora de la partida del tren, y el general le contest\u00f3 indistintamente &#8220;que le tuviera confianza, que los militares nunca dec\u00edan la hora de la salida y que conven\u00eda guardar el secreto para que no trataran de matar a Madero en el camino&#8221;. Lleg\u00f3 a decirle que &#8220;cuando llev\u00e9 al general D\u00edaz a Veracruz rumbo al exilio, s\u00f3lo don Porfirio y \u00e9l sab\u00edan la hora de la partida&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las horas pasaban, algunas gestiones se concretaban, pero pese a la insistencia de Lascurain, no aparec\u00eda por ninguna parte la carta prometida con las garant\u00edas estipuladas. En uno de los momentos en que se encontraban hablando Lascurain y Gurza con Huerta, se present\u00f3 una comisi\u00f3n de diputados anunciando que la C\u00e1mara esperaba impacientemente la presentaci\u00f3n de la renuncia, cuya tardanza pod\u00eda traer mayores dificultades pol\u00edticas. Huerta se dirigi\u00f3 a Lascurain urgiendo la necesidad de que Madero enviara su renuncia a la C\u00e1mara, asegurando, de nuevo, que tanto el presidente como el vicepresidente y sus acompa\u00f1antes no tendr\u00edan ning\u00fan obst\u00e1culo para llegar a Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain y Gurza regresaron con Madero, quien informado de lo anterior, autoriz\u00f3, sin saber que la carta de garant\u00edas a\u00fan no exist\u00eda, que la renuncia fuera llevada a la C\u00e1mara por Lascurain, creyendo que \u00e9ste la conservar\u00eda hasta que hubiera salido el tren. Poco despu\u00e9s, algunos ministros extranjeros llegaron a la intendencia a manifestar su apoyo a los prisioneros y el presidente acept\u00f3 la oferta del cubano M\u00e1rquez Sterling, de acompa\u00f1arlo hasta la estaci\u00f3n de ferrocarril para partir a Veracruz y embarcarse en el crucero Cuba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El golpe final<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tanto, Lascurain se dirigi\u00f3 a la C\u00e1mara en donde los diputados reunidos en sesi\u00f3n extraordinaria lo instaron a entregar las renuncias. La admisi\u00f3n de la renuncia de Madero se aprob\u00f3 por 119 votos contra ocho. La de Pino Su\u00e1rez por 123 contra cuatro. Inmediatamente despu\u00e9s se suspendi\u00f3 la sesi\u00f3n de la C\u00e1mara de Diputados e inici\u00f3 la sesi\u00f3n extraordinaria del XXVI Congreso general, con el objeto de recibir la protesta constitucional del ciudadano licenciado Pedro Lascurain, a quien por ser secretario de Relaciones exteriores, le correspond\u00eda por ley. Acto seguido, \u00e9ste lleg\u00f3 al sal\u00f3n acompa\u00f1ado por una comisi\u00f3n de diputados y protest\u00f3 como presidente interino. El acta fue aprobada sin discusi\u00f3n y despu\u00e9s se recibi\u00f3 el oficio en el que el presidente reci\u00e9n nombrado, en ejercicio de la facultad que le conced\u00eda la Constituci\u00f3n, nombraba a Huerta secretario de Gobernaci\u00f3n. Esto no hab\u00eda terminado de ser aprobado por la c\u00e1mara cuando se recibi\u00f3 el oficio que conten\u00eda la renuncia de Lascurain.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan la cr\u00f3nica de los debates de aquella sesi\u00f3n parlamentaria, hab\u00edan transcurrido tan solo 45 minutos, tiempo suficiente para revestir de legalidad el tr\u00e1mite impuesto por Huerta, quien con el respaldo del ej\u00e9rcito, el apoyo extranjero y el temor de los que tomaron parte en aquel acto oficial consigui\u00f3 cristalizar sus planes. La de Lascurain ser\u00eda la presidencia m\u00e1s breve, malograda y controvertida de la historia. En su renuncia escribi\u00f3 que los acontecimientos lo hab\u00edan colocado en el caso de facilitar los medios para que dentro de la ley se pudiera resolver una situaci\u00f3n que de otro modo acabar\u00eda con la existencia nacional y apelaba al juicio sereno de la historia tras reconocer que hab\u00eda aceptado con toda conciencia ese papel, ya que de rehusarse hubiera cooperado a futuras desgracias. Sin embargo, Huerta ocupaba ya la presidencia de la rep\u00fablica y Madero continuaba prisionero, dependiendo su libertad s\u00f3lo de promesas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3318\" aria-describedby=\"caption-attachment-3318\" style=\"width: 219px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-13.14.23.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3318\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-13.14.23.png\" alt=\"Caricatura de Manuel MA?rquez Sterling\" width=\"219\" height=\"246\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3318\" class=\"wp-caption-text\">Caricatura de Manuel M\u00e1rquez Sterling<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1rquez Sterling, quien se encontraba en la intendencia con los prisioneros, escribi\u00f3, a\u00f1os m\u00e1s tarde, que cuando Lascurain sali\u00f3 con la renuncia, Madero pregunt\u00f3 por la carta de Huerta. Su t\u00edo Ernesto, que estaba con ellos y a quien tambi\u00e9n se le hab\u00eda encomendado conseguir la carta, le inform\u00f3 que a\u00fan no estaba firmada. Madero se dio cuenta de que estaba perdido, que hab\u00eda mantenido falsas expectativas con respecto a las garant\u00edas de Huerta y orden\u00f3 que se tratara de impedir que su renuncia llegara a la C\u00e1mara, lo que no se consigui\u00f3, pues Lascurain ya la hab\u00eda entregado. Aun cuando gir\u00f3 nuevas instrucciones para que sus enviados regresaran y dijeran a Lascurain que no renunciara a la presidencia interina hasta que \u00e9l se hubiera embarcado en Veracruz, esa orden tambi\u00e9n lleg\u00f3 demasiado tarde. Todo hab\u00eda terminado. Los ex mandatarios sin sus investiduras no ser\u00edan respetados, Madero sab\u00eda que Huerta no cumplir\u00eda con su palabra y Lascurain, quien al fin de cuentas qued\u00f3 envuelto en la estrategia de los golpistas, hab\u00eda terminado, sin quererlo, colaborando con ellos en el \u00faltimo acto de la ca\u00edda del gobierno maderista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tan esperada carta qued\u00f3 convertida en promesas. A\u00fan al salir de la c\u00e1mara, Huerta pidi\u00f3 repetidas veces a Lascurain que le tuviera confianza, que ya le avisar a con su ayudante la hora de salida del tren, nunca lo hizo. En la intendencia de Palacio, Madero, Pino Su\u00e1rez, \u00c1ngeles y M\u00e1rquez Sterling se quedaron esperando la orden de salida. A media noche, Madero estaba convencido de que el tren no saldr\u00eda a ninguna hora; en tanto, en la estaci\u00f3n, envueltos en la mayor zozobra, parientes y amigos aguardaron vanamente hasta las 2 am, cuando les notificaron que la partida se hab\u00eda cancelado. Era un mal presagio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain regres\u00f3 de la estaci\u00f3n en medio del mayor desaliento y escribi\u00f3 una carta que dejaba ver su desesperaci\u00f3n, la cual al parecer dirigi\u00f3 al gobierno de Estados Unidos, solicitando su intervenci\u00f3n a favor de los prisioneros. No sabemos si la carta lleg\u00f3 a su destino, el borrador lo conserv\u00f3 Lascurain. Dec\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los tr\u00e1gicos acontecimientos que acaban de desarrollarse en mi pa\u00eds, me toc\u00f3 el papel de mediador. Para evitar mayor efusi\u00f3n de sangre, logr\u00f3 renunciaran el se\u00f1or presidente Madero y el vicepresidente Pino Su\u00e1rez, mediante la condici\u00f3n de que inmediatamente se les trasladar a con sus amigos a un buque en el puerto de Veracruz [&#8230;] No se ha cumplido con esto y yo que intervine con la mayor buena fe del mundo, paso ahora ante el se\u00f1or Madero a quien tanto estimo, como un desleal que lo enga\u00f1\u00f3 [&#8230;] Creyendo en la buena fe de Huerta que me hizo reiteradas promesas, present\u00f3 la renuncia crey\u00e9ndome que los llevar\u00edan al tren que ya estaba esper\u00e1ndolos. Ahora, temen por sus vidas y no pueden ya fiarse en las promesas que se les hagan [&#8230;] En vista de la dificil\u00edsima situaci\u00f3n en que me encuentro de aparecer como que entregu\u00e9 a mis buenos amigos, imploro su ayuda para que se dirija por esta v\u00eda a Huerta recomend\u00e1ndole que cumpla su promesa [&#8230;] Conf\u00edo en los sentimientos humanitarios de su excelencia.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El secretario de Estado de Estados Unidos escribi\u00f3 al embajador Wilson que su gobierno esperaba saber que el expresidente hab\u00eda sido tratado en forma compatible con la paz y la humanidad y Wilson le contest\u00f3 el d\u00eda 20, diciendo que Huerta hab\u00eda asegurado que tomar\u00eda las precauciones necesarias para que Madero fuera tratado de acuerdo a principios humanitarios. Es sabido que Wilson no hizo nada por interceder en el asunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los d\u00edas siguientes, Lascurain trat\u00f3 por todos los medios que las vidas de Madero y Pino Su\u00e1rez fueran respetadas. Quiso hablar con Huerta y no fue recibido, acudi\u00f3 a ministros extranjeros y miembros del gabinete del nuevo gobierno, pero fue in\u00fatil. Finalmente, reconoci\u00f3 que hab\u00eda sido una pieza clave en los planes del usurpador y sus buenas intenciones no fueron suficientes para resolver un asunto de tal envergadura. Tiempo despu\u00e9s declaraba &#8220;in\u00fatil describir mi desenga\u00f1o, mi tristeza y mi c\u00f3lera por haber sido enga\u00f1ado vilmente&#8221;. Madero y Pino Su\u00e1rez fueron asesina dos el 22 de febrero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lascurain se retir\u00f3 a la vida privada. Retom\u00f3 su bufete de abogado, sus c\u00e1tedras en la reci\u00e9n fundada Escuela Libre de Derecho y su participaci\u00f3n en la junta directiva del Colegio de las Vizca\u00ednas. Tras la ca\u00edda de Huerta y el triunfo del constitucionalismo, algunos carrancistas lo culparon de la muerte de Madero. Vivi\u00f3 exiliado en Nueva York con su numerosa familia de agosto de 1914 a septiembre de 1919 y, de regreso a M\u00e9xico, volvi\u00f3 a sus antiguas actividades y negocios. Presidi\u00f3 la Barra de Abogados, fue miembro honorario de la Academia de Jurisprudencia y Legislaci\u00f3n de Madrid y recibi\u00f3 del gobierno de Cuba la Orden del M\u00e9rito Carlos Manuel C\u00e9spedes en el grado de Gran Oficial, presea que en 1930 le entreg\u00f3 personalmente M\u00e1rquez Sterling, de nuevo embajador en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los a\u00f1os siguientes sigui\u00f3 declarando y respondiendo a las imputaciones que se le hac\u00edan de vez en cuando sobre los sucesos del 19 de febrero de 1913. El v\u00ednculo con el pasado que tanto le afect\u00f3 nunca se rompi\u00f3 y conserv\u00f3 sus viejos papeles en espera de un veredicto posterior por su participaci\u00f3n en aquel proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <em>Revista Mexicana de San Antonio<\/em>, Texas, public\u00f3 el 2 de noviembre de 1916 la &#8220;Calavera de Pedro Lascurain&#8221;:<\/p>\n<h6 style=\"text-align: left;\">Caricatura de M. M\u00e1rquez Sterling<\/h6>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ante esta tumba detente<\/em><br \/>\n<em> Andante, inclina la frente<\/em><br \/>\n<em> Y a un &#8220;grande&#8221; rinde culto,<\/em><br \/>\n<em> Aqu\u00ed yace un presidente<\/em><br \/>\n<em> Que dur\u00f3 medio minuto.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<em>:<\/em><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Graziella Altamirano, <em>Pedro Lascurain. Un hombre en la encrucijada de la Revoluci\u00f3n<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2004.<\/li>\n<li>&#8220;Diario de la Decena Tr\u00e1gica escrito por Kumaichi Horigoutchi, encargado de Negocios del Jap\u00f3n en M\u00e9xico&#8221;, BiCentenario. El ayer y hoy en M\u00e9xico, Instituto Mora, n\u00fam. 4, abril-junio, 2009, M\u00e9xico, pp. 60-73 \u00f3: http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?s=embajador+japones&amp;x=0&amp;y=0<\/li>\n<li>Manuel M\u00e1rquez Sterling, <em>Los \u00faltimos d\u00edas del presidente Madero<\/em>, 1917 en: http:\/\/archive.org\/stream\/abe2976.0001.001.umich.edu#page\/3\/mode\/2up<\/li>\n<li>* <em>Pedro Lascurain. El presidente rel\u00e1mpago<\/em>, Palmera Films-Euskal Telebizta, 2000, VHS.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano \/ Instituto Mora Revista BiCentenario # 19 La historia resolver\u00e1 serenamente sobre mi actitud; estimo demostrar con ella mi lealtad a quien me honr\u00f3 con su confianza, y mi amor a mi patria. Nunca olvidar\u00eda aquel 19 de febrero de 1913, cuando fue presidente de M\u00e9xico por unos minutos, y tuvo pr\u00e1cticamente en sus manos, no s\u00f3lo la vida del mandatario que acababa de renunciar, sino el destino del pa\u00eds y no pudo hacer nada para evitar el desenlace fatal. Poco antes de morir, a sus l\u00facidos 93 a\u00f1os, accedi\u00f3 a dar su \u00faltima entrevista a la prensa, pese a que no le gustaba recordar aquellos tiempos, y repiti\u00f3, como lo hizo siempre, que su \u00fanico prop\u00f3sito &#8220;hab\u00eda sido obtener garant\u00edas que pusieran a salvo la vida del se\u00f1or Madero, el ap\u00f3stol de la revoluci\u00f3n. Fue el malvado enga\u00f1o, porque muy pocas horas despu\u00e9s de serme garantizada la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1147],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2139","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-19"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2139"}],"version-history":[{"count":26,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2139\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15708,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2139\/revisions\/15708"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}