﻿{"id":21137,"date":"2024-08-20T16:07:23","date_gmt":"2024-08-20T22:07:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21137"},"modified":"2024-09-29T23:59:21","modified_gmt":"2024-09-30T05:59:21","slug":"el-chato-un-destino-de-traiciones-pagado-con-el-infierno-de-la-distancia-y-la-pobreza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-chato-un-destino-de-traiciones-pagado-con-el-infierno-de-la-distancia-y-la-pobreza\/","title":{"rendered":"El Chato"},"content":{"rendered":"<p>Ana Su\u00e1rez<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65\u00a0<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Un destino de traiciones pagado con el infierno de la distancia y la pobreza<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21634\" aria-describedby=\"caption-attachment-21634\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21634\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_001.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"582\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_001.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_001-300x218.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_001-768x559.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21634\" class=\"wp-caption-text\">Persecuci\u00f3n de los mexicanos por los dragones estadounidenses, bajo el mando del intr\u00e9pido coronel Harney, en la batalla de Churubusco, el 20 de agosto de 1847, litograf\u00eda a color, ca. 1847. Biblioteca del Congreso, Washington, EUA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Dom\u00ednguez se pasa las tardes mirando al mar, mientras suspira por su tierra natal, por todo aquello de que carece Nueva Orleans, sin dejar de preguntarse si lo que hizo vali\u00f3 la pena ya que no puede volver y, para colmo, sigue en la pobreza de la que, al final, no logr\u00f3 escapar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la pobreza la que lo oblig\u00f3 a sobrevivir como pudo y lo convirti\u00f3 en <em>el Chato<\/em>, el bandolero due\u00f1o de los caminos entre Veracruz y la capital, asaltante de diligencias y terror de los due\u00f1os de recuas. As\u00ed se las arregl\u00f3 por muchos a\u00f1os y as\u00ed habr\u00eda continuado muchos m\u00e1s, de no ser por la guerra con Estados Unidos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21639\" aria-describedby=\"caption-attachment-21639\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21639\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_006.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"622\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_006.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_006-300x233.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_006-768x597.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21639\" class=\"wp-caption-text\">John Bachmann, Vista a\u00e9rea de Nueva Orleans, litograf\u00eda, 1851. Biblioteca del Congreso, Washington, EUA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa guerra dio un giro dr\u00e1stico a su vida, y es que los gringos consiguieron lo que sus compatriotas no hab\u00edan logrado: atraparlo. Tuvo que decidir, entonces, entre la muerte o asegurar su suerte y la de su familia. No dud\u00f3 y, aunque el anhelo de regresar y redimirse ante los suyos lo atormente de d\u00eda y de noche y sobre todo contempla las aguas del golfo de M\u00e9xico e imagina lo que hay m\u00e1s all\u00e1, sabe bien que fue \u00e9l quien resolvi\u00f3 su destino y no le queda m\u00e1s que aguantar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe reconocer, adem\u00e1s, que le convino colaborar con el enemigo y hasta lo disfrut\u00f3. \u00bfNo lo nombraron coronel de su ej\u00e9rcito? \u00bfNo lo dejaron formar su propia compa\u00f1\u00eda con los amigos presos en las c\u00e1rceles poblanas a los que liber\u00f3 y, aun, le suministraron armas y uniformes? \u00bfNo le pagaron un sueldo diario por servirlos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los gringos tambi\u00e9n les convino su colaboraci\u00f3n. Nadie mejor que <em>el Chato<\/em> conoc\u00eda los caminos entre M\u00e9xico, Puebla, Tlaxcala y Veracruz. As\u00ed, al frente de su flamante Mexican Spy Company, obtuvo informes fidedignos de los planes y movimientos de las tropas mexicanas, descubri\u00f3 complots y desbarat\u00f3 guerrillas, sirvi\u00f3 de correo y gu\u00eda de numerosas partidas. Tambi\u00e9n combati\u00f3 a su lado. A\u00fan se acuerda de ese 20 de agosto de 1847 cuando los ayud\u00f3 a apoderarse del convento de Churubusco y la verg\u00fcenza que sinti\u00f3 al hacer prisionero al general Pedro Mar\u00eda Anaya, el jefe de la guarnici\u00f3n, y este lo apostrofara llam\u00e1ndolo traidor.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21641\" aria-describedby=\"caption-attachment-21641\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21641\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_008.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"573\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_008.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_008-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_008-768x550.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21641\" class=\"wp-caption-text\">J. Cameron, Batalla de Churubusco, litograf\u00eda a color, ca. 1848. Biblioteca del Congreso, Washington, EUA.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue un traidor y, por eso, se gan\u00f3 a pulso el odio de sus compatriotas. Por eso, no puede volver, aunque la nostalgia sea la sombra constante que lo sigue, oblig\u00e1ndolo a a\u00f1orar todo lo que dej\u00f3 atr\u00e1s. Cuando los invasores arrebataron a M\u00e9xico lo que deseaban y emprendieron el regreso, su suerte cambi\u00f3 otra vez. Que hubiese ayudado al enemigo era un estigma y tuvo que volver a elegir: quedarse y que lo mataran como a un perro o el exilio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede volver. Lo peor es que en este pa\u00eds no es el jefe poderoso, temido y respetado por muchos, sino que, pese a la paga que recibi\u00f3 durante la ocupaci\u00f3n y la buena suma que le dieron al final, el dinero se le termin\u00f3 y ahora vive en la miseria, matratado y envilecido por esos mismos gringos que tanto lo necesitaron y a los que tanto ayud\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puede volver: la codicia y la soberbia fueron los pecados mortales que cometi\u00f3. El castigo es el infierno de estar lejos y la nostalgia de lo que una vez tuvo y para siempre perdi\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Su\u00e1rez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65\u00a0 Un destino de traiciones pagado con el infierno de la distancia y la pobreza Manuel Dom\u00ednguez se pasa las tardes mirando al mar, mientras suspira por su tierra natal, por todo aquello de que carece Nueva Orleans, sin dejar de preguntarse si lo que hizo vali\u00f3 la pena ya que no puede volver y, para colmo, sigue en la pobreza de la que, al final, no logr\u00f3 escapar. Fue la pobreza la que lo oblig\u00f3 a sobrevivir como pudo y lo convirti\u00f3 en el Chato, el bandolero due\u00f1o de los caminos entre Veracruz y la capital, asaltante de diligencias y terror de los due\u00f1os de recuas. As\u00ed se las arregl\u00f3 por muchos a\u00f1os y as\u00ed habr\u00eda continuado muchos m\u00e1s, de no ser por la guerra con Estados Unidos. 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