﻿{"id":21127,"date":"2024-08-20T15:41:34","date_gmt":"2024-08-20T21:41:34","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21127"},"modified":"2024-09-29T23:53:24","modified_gmt":"2024-09-30T05:53:24","slug":"cita-con-exiliados-estadunidenses-en-carlota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/cita-con-exiliados-estadunidenses-en-carlota\/","title":{"rendered":"Cita con exiliados estadunidenses en Carlota"},"content":{"rendered":"<p>Gerardo Gurza Lavalle<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 65<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>Hacia mediados de 1865, un grupo de militares del sur estadunidense, derrotados en la guerra civil, se instalaron en C\u00f3rdoba, Veracruz, para escapar de una posible pena de muerte y reiniciar sus vidas como colonos. El general Sterling Price, exgobernador de Missouri, fue uno de ellos.<\/strong> <strong>Algunos meses m\u00e1s tarde, un periodista neoyorquino lleg\u00f3 all\u00ed para contarlo.<\/strong><\/h3>\n<figure id=\"attachment_21663\" aria-describedby=\"caption-attachment-21663\" style=\"width: 595px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21663\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_096.jpg\" alt=\"\" width=\"595\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_096.jpg 595w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_096-223x300.jpg 223w\" sizes=\"(max-width: 595px) 100vw, 595px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21663\" class=\"wp-caption-text\">Sterling Price, gobernador de Missouri, daguerrotipo, 1850. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 9 de abril de 1865, el general Robert E. Lee, comandante del principal ej\u00e9rcito de la confederaci\u00f3n sure\u00f1a, se rindi\u00f3 en Virginia ante las fuerzas de la Uni\u00f3n. Esta capitulaci\u00f3n no s\u00f3lo signific\u00f3 el fin de cuatro a\u00f1os de una guerra cruenta y destructiva; tambi\u00e9n marc\u00f3 el derrumbe del proyecto de una naci\u00f3n sure\u00f1a independiente y basada en la esclavitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para muchos confederados renunciar a ese proyecto y resignarse a vivir bajo un gobierno federal dominado por el partido Republicano y por los estados norte\u00f1os era un prospecto inaceptable. Muchos de ellos se negaron a hacerlo y prefirieron probar fortuna en otros pa\u00edses. Algunos emigraron a Brasil y a Cuba, donde la esclavitud segu\u00eda siendo legal y era posible \u2013o al menos eso pensaban\u2013 reconstruir una vida parecida a la que hab\u00edan llevado en el sur de su pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros m\u00e1s, especialmente aquellos soldados y oficiales que hab\u00edan estado ubicados en el llamado departamento del Trans-Mississippi (Luisiana, Arkansas y Texas) decidieron emigrar a M\u00e9xico. La frontera con este pa\u00eds no estaba lejos, la dominaci\u00f3n norte\u00f1a les repugnaba y adem\u00e1s no sab\u00edan qu\u00e9 tratamiento recibir\u00edan de parte de las autoridades vencedoras. El prospecto de ser juzgados por traici\u00f3n y condenados a muerte o a una larga pena en una prisi\u00f3n militar no era muy halag\u00fce\u00f1o. Por \u00faltimo, en M\u00e9xico el imperio de Maximiliano luchaba por consolidarse. Desde la perspectiva de los migrantes, el r\u00e9gimen imperial podr\u00eda ofrecer la oportunidad de una nueva vida, ya fuera como soldados u oficiales en su ej\u00e9rcito, o simplemente como colonos. El gobierno imperial acababa de lanzar un proyecto de colonizaci\u00f3n que parec\u00eda haberse dise\u00f1ado con los confederados en mente. El plan era generoso en cuanto a la dotaci\u00f3n de terrenos y otras facilidades, y adem\u00e1s permit\u00eda a los colonos traer a sus antiguos esclavos, que ahora ser\u00edan trabajadores \u201clibres\u201d pero sujetos a servicio durante un periodo de varios a\u00f1os. El proyecto abr\u00eda a la colonizaci\u00f3n tierras muy f\u00e9rtiles ubicadas en el valle de C\u00f3rdoba, Veracruz. Ah\u00ed surgi\u00f3 uno de los asentamientos m\u00e1s importantes de este experimento de colonizaci\u00f3n: \u201cCarlota\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nombrada as\u00ed en honor de la esposa de Maximiliano, la villa de Carlota atrajo al grupo m\u00e1s destacado de oficiales de la migraci\u00f3n confederada, entre ellos el general Sterling Price. Nacido en Virginia en 1809, Price hab\u00eda tenido su bautizo de fuego en la guerra de 1847; posteriormente fue gobernador de Missouri y durante la guerra civil estuvo al mando de tropas en varias batallas importantes del teatro occidental del conflicto.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21642\" aria-describedby=\"caption-attachment-21642\" style=\"width: 571px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21642\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_009.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_009.jpg 571w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_009-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21642\" class=\"wp-caption-text\">Carlota de Habsburgo, \u00f3leo sobre l\u00e1mina de cobre, 1864, Museo del Fuerte de Guadalupe. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que presentamos a continuaci\u00f3n es una entrevista que un corresponsal del <em>Herald<\/em> de Nueva York realiz\u00f3 al general Price cuando este se encontraba en Carlota, abocado al esfuerzo de atraer m\u00e1s migrantes y de consolidar este asentamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector encontrar\u00e1 opiniones muy interesantes. Sobre todo, llama la atenci\u00f3n el optimismo con el que perfilaba los prospectos econ\u00f3micos de la colonizaci\u00f3n confederada en esa regi\u00f3n, y la confianza con la que predec\u00eda el \u00e9xito de las armas imperiales sobre la resistencia republicana. Se mostraba confiado, asimismo, de que Francia mantendr\u00eda su apoyo al imperio, y descartaba cualquier posibilidad de que el gobierno estadunidense, liberado ya por el fin de la guerra civil, tomara alguna iniciativa armada para auxiliar al bando republicano y desalojar a los franceses.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los historiadores han debatido sobre el significado de este exilio confederado en M\u00e9xico y la mejor forma de caracterizarlo. Algunos autores lo han percibido como un intento nost\u00e1lgico y poco realista de restaurar un mundo desaparecido, aquel de la sociedad esclavista del sur estadunidense. Aunque esto tiene algo de cierto, el hecho es que la migraci\u00f3n confederada fue un fen\u00f3meno complejo y m\u00e1s diverso de lo que admite esta visi\u00f3n. Carlota no fue el \u00fanico asentamiento, hubo muchos otros, si bien peque\u00f1os y de existencia ef\u00edmera, y muchos de los migrantes no eran oficiales de alto rango y jam\u00e1s hab\u00edan pose\u00eddo esclavos. Estos migrantes de condici\u00f3n m\u00e1s modesta simplemente buscaban oportunidades para prosperar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cuesti\u00f3n que ha sido materia de debate radica en que el proyecto de colonizaci\u00f3n del imperio haya previsto el uso de antiguos esclavos como fuerza de trabajo. Para varios observadores contempor\u00e1neos e historiadores posteriores esto equival\u00eda a una restituci\u00f3n de la esclavitud. Esta conclusi\u00f3n es discutible. El reglamento de colonizaci\u00f3n no permit\u00eda la esclavitud en sentido estricto, aunque s\u00ed creaba un r\u00e9gimen de \u201caprendices,\u201d en el que los trabajadores estar\u00edan privados de libertad de movimiento por toda la duraci\u00f3n de sus contratos. Semejante r\u00e9gimen laboral sin duda se habr\u00eda prestado a abusos y creado una forma de peonaje, pero no resultaba equiparable a la adopci\u00f3n franca de un sistema de trabajo esclavizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, las dificultades y durezas impl\u00edcitas en la colonizaci\u00f3n, la inestabilidad pol\u00edtica del pa\u00eds, as\u00ed como las noticias provenientes del otro lado de la frontera, en el sentido de que no enfrentar\u00edan ning\u00fan castigo por su apoyo a la causa confederada, prepararon el retorno gradual de la gran mayor\u00eda de los migrantes a Estados Unidos. El merodeo de bandas armadas de republicanos, quienes empezaron a ganar presencia en la regi\u00f3n en la medida en que las fuerzas imperiales disminu\u00edan, tambi\u00e9n caus\u00f3 des\u00e1nimo en muchos habitantes de Carlota. Los exconfederados hab\u00edan unido su suerte al r\u00e9gimen imperial, y no ten\u00edan razones para esperar buen trato por parte de los liberales. Si bien no fue de manera inmediata, la ca\u00edda de Maximiliano sell\u00f3 el destino de Carlota y de asentamientos similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrevista con Price nos ofrece un interesante testimonio de primera mano de uno de los principales protagonistas de esta migraci\u00f3n poco conocida en M\u00e9xico.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21640\" aria-describedby=\"caption-attachment-21640\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21640\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_007.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"544\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_007.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_007-300x204.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_007-768x522.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21640\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, Cordoba, cromolitograf\u00eda en Antonio Garc\u00eda Cubas, \u00c1lbum del ferrocarril mexicano, M\u00e9xico, V\u00edctor Debray y C\u00eda, 1877. Divisi\u00f3n de investigaci\u00f3n general, Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, Colecciones digitales.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em>The New York Herald<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Suplemento del 12 de enero de 1866<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><u><\/u>Nuestra correspondencia de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Cordoba, Diciembre 23, 1865.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegada a Veracruz \u2013 Familias de rebeldes van a C\u00f3rdoba \u2013 El paisaje de Veracruz &#8211; Conversaci\u00f3n con un soldado rebelde \u2013 Visita al general Sterling Price \u2013 El general en su tienda, comprometido en construir una ciudad \u2013 Una conversaci\u00f3n con \u00e9l \u2013 Sus opiniones sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas \u2013 Sus ideas sobre el imperio \u2013 Sus plantaciones y proyectos \u2013 Los Generales Shelby y Ewell, sus vecinos m\u00e1s cercanos, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras mi llegada a Veracruz, me enter\u00e9 por un comerciante estadunidense de la ciudad, que alrededor de una docena de rebeldes, o m\u00e1s, se hab\u00edan establecido un poco arriba de C\u00f3rdoba y que su llegada atrajo a algunas familias sure\u00f1as al lugar. Lo que me dijo de su estilo de vida, de su sistema de trabajo, de la regi\u00f3n a la que llegaron, de los excelentes proyectos que ten\u00edan, llam\u00f3 mi atenci\u00f3n y curiosidad al m\u00e1ximo grado. Ya que estaban casi en mi camino sus plantaciones m\u00e1s cercanas, a casi 15 millas de distancia del camino que lleva a ciudad de M\u00e9xico, y ya que pod\u00eda tomar el tren que sale de C\u00f3rdoba para el Paso del Macho a las [dos] de la tarde, decid\u00ed cambiar mis planes y pasar algunas horas con los exrebeldes. [\u2026] Deseaba ver a antiguos conocidos, de quienes supe viv\u00edan ah\u00ed y a quienes no ve\u00eda desde el inicio de la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para un hombre que viene de Nueva York, la regi\u00f3n de Veracruz parece un invernadero de grandes dimensiones, en medio del cual crecen plantas de formas muy elegantes y de hermosos colores, que florecen espont\u00e1neamente, debajo de un cielo de incomparable luminosidad y pureza. Aqu\u00ed el hombre puede tener un adelanto de lo que debe ser la comuni\u00f3n del cielo y la tierra, con frecuencia anunciada como obra del tiempo y de la perfectibilidad del hombre. En este clima tropical, el aire, la luz, la brisa son de una naturaleza que no hay manera de imaginar y que s\u00f3lo al experimentar te puedes hacer una idea. En las inmediatas cercan\u00edas a Veracruz, las tierras son, sin embargo, h\u00famedas y l\u00fagubres; pero dos o tres horas despu\u00e9s de que dejas en carro la ciudad, empiezas a respirar una atm\u00f3sfera m\u00e1s seca y pura, y tus ojos descansan con el complaciente escenario que no tiene paralelo alguno en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Baj\u00e9 del tren en C\u00f3rdoba y habiendo dejado mi equipaje en la estaci\u00f3n de trenes, pas\u00e9 la noche en la ciudad esperando mi carruaje, que deb\u00eda salir temprano por la ma\u00f1ana hacia el poblado confederado. Me despert\u00f3 mi casero con una taza de chocolate que me dio mientras segu\u00eda en la cama. Al mismo tiempo, me aconsej\u00f3 apresurarme ya que \u201cel estadunidense\u201d me esperaba abajo. Al principio no entend\u00ed qu\u00e9 quiso decir, pero al asomarme por mi ventana, vi en la calle una gran carreta abierta con asientos adentro y, al frente, tomando las riendas, a un hombre con una pierna de madera, quien por su ropa y su manera de hablar supe que era un soldado confederado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inmediatamente salt\u00e9 de la cama, tom\u00e9 mi taza de chocolate, pagu\u00e9 la cuenta y en cinco minutos ya estaba sentado al lado de mi chofer estadunidense, quien durante el viaje de cinco horas, a trav\u00e9s de arboledas de naranjos, magnolias, limoneros, arbustos de tulipanes, sembrad\u00edos de pl\u00e1tanos y magueyes gigantescos, me cont\u00f3 sobre sus diversas campa\u00f1as en Missouri, Arkansas y Texas. Sin embargo, yo estaba tan extasiado por el magn\u00edfico paisaje que ve\u00eda, por los brillantes colores de las plantas, \u00e1rboles y flores, por el rojo y rico plumaje de los p\u00e1jaros y por la transparencia del cielo azul que cobijaba cada objeto con un matiz casi sobrenatural, que prest\u00e9 poca atenci\u00f3n a las descripciones de mi compa\u00f1ero. Mi indiferencia no pas\u00f3 inadvertida; pronto mostr\u00f3, por el cambio en su tono de voz y porque relaj\u00f3 sus modales, que sospechaba que yo era un yankee y se arrepinti\u00f3 de haberse abierto en mi presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justo llegaba el carruaje, o m\u00e1s bien la carreta, a la cima de una peque\u00f1a colina, cuando vi en la planicie extendi\u00e9ndose enfrente de m\u00ed, unas cuantas tiendas distribuidas por aqu\u00ed y por all\u00e1, y como a 500 yardas un grupo de casas sin terminar, placenteramente acomodadas a lo largo de un arroyo, alineadas por una fila de \u00e1rboles y plantas. \u201c\u00bfQu\u00e9 es esto?\u201d, dije al conductor, quien chiflaba una tonada confederada, \u201c\u00a1Esto \u2013dijo\u2013 es el asentamiento del general Sterling Price. Estas son sus tiendas y aquellas las de sus amigos. Tenemos aqu\u00ed la fundaci\u00f3n de una ciudad, que en un tiempo ser\u00e1 tan grande como Richmond o Nueva Orleans!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Una ciudad!\u201d exclam\u00e9, no ten\u00eda idea que se pod\u00eda construir una ciudad en tan poco tiempo, si el general Price apenas lleg\u00f3 a la zona en agosto, s\u00f3lo cuatro meses atr\u00e1s. \u201c\u00a1Veremos cu\u00e1l ser\u00e1 el nombre de esta rival de Richmond y Nueva Orleans!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl nombre de esta ciudad ser\u00e1\u201d, dijo tajantemente, \u201cCarlota, en honor a la emperatriz, a quien todos amamos y admiramos, y por quien en todo momento estamos listos para derramar lo que queda de sangre confederada, en estas tierras y en otras si es necesario\u201d, agreg\u00f3 con un tono desafiante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quince minutos despu\u00e9s de que mi acompa\u00f1ante me hiciera descender frente a una casa baja con techo de paja [\u2026 que] no ten\u00eda yeso en la parte exterior y que estaba lejos de estar acabada por dentro, me dijo mi conductor: \u201cEsta es la casa del General Price, pero como no est\u00e1 terminada, a\u00fan vive en su tienda, en el huerto de naranjas de por all\u00e1\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el camino vi a muchos mexicanos dedicados a dar forma y secar grandes ladrillos en el sol, como a lo largo de media yarda cuadrada, que parec\u00edan tan duros como las piedras. El barro que usaban para construir este material est\u00e1 mezclado con un tipo de cabello o paja, que lo hace m\u00e1s ligero y m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando los ladrillos est\u00e1n secos todo lo que tienen que hacer es apilarlos uno encima del otro, con la ayuda de un cemento duro que hacen en el pa\u00eds, para luego cubrir la estructura con una muy peculiar especie de paja, muy larga y gruesa, m\u00e1s fuerte y ligera que las tejas. Si a esto le agregas un poco de yeso afuera y un poco de estuco adentro, podr\u00e1s tener una caba\u00f1a c\u00f3moda y agradable, como cualquiera querr\u00eda. Estas casas no tienen el esplendor de una hacienda, pero para una peque\u00f1a familia son m\u00e1s que suficientes. Conozco mexicanos que prefieren este estilo de construcciones a las de piedra. Si no son tan durables, al menos son, en compensaci\u00f3n, menos h\u00famedas y m\u00e1s salubres. Cuando toda la comunidad est\u00e9 congregada en este sitio, tendremos una peque\u00f1a ciudad, tan agradable como cualquiera de las ciudades en el sur o en Nueva Inglaterra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos detalles me los dio un confederado que solamente ten\u00eda una pierna, que se divert\u00eda al sorprenderme y estaba encantado de verme m\u00e1s interesado de lo que hab\u00eda estado desde que nuestra convivencia empez\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras me acercaba a la tienda del general Price, cuya entrada estaba abierta, pude ver al viejo soldado sentado frente a una mesa, su cabeza reposando en una de sus manos, en una actitud contemplativa, como de un hombre muy interesado en la escritura o lectura. En cuanto me present\u00e9 ante el general, se puso de pie y, d\u00e1ndome a mano derecha, me dijo de manera muy abierta y familiar: \u201cAh, mi querido amigo, me da gusto verte. \u00bfEres de Saint Louis, supongo? \u00bfC\u00f3mo est\u00e1n nuestros amigos en casa? Espero que todos est\u00e9n bien. \u00bfVienes para quedarte aqu\u00ed y ser uno de los nuestros?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas preguntas me las hizo sin un solo respiro y como si el general estuviera ansioso de escuchar la respuesta lo antes posible. Trat\u00e9 de satisfacerlo lo m\u00e1s r\u00e1pido que pude, pero cuando declin\u00e9 su propuesta de unirme a \u00e9l o a su comunidad, hizo un gesto de impaciencia y pareci\u00f3 decepcionado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cBueno \u2013dijo\u2013 lamento escuchar que no te interesa ser uno de nosotros. En mi caso como en el tuyo, no creo que un hombre maduro como t\u00fa pueda hacer algo mejor, establecerse en esta magn\u00edfica regi\u00f3n y hacerse granjero. He estado aqu\u00ed cuatro o cinco meses y todo lo que he visto y o\u00eddo me convence de que realmente esta es la tierra prometida. Tengo aqu\u00ed 640 hect\u00e1reas que no cambiar\u00eda por 12 000 hect\u00e1reas en ninguna parte de Estados Unidos. Lo que has visto debe convencerte de que no exagero. \u00bfEn d\u00f3nde vas a encontrar tierras tan ricas y un clima tan sano como este? En ninguna parte del mundo. S\u00f3lo los primeros podr\u00e1n jactarse de tales ventajas. Aqu\u00ed un hombre puede vivir en su tienda de la lana de sus ovejas y los frutos de la tierra, sin verse obligado a levantar ni la pala ni la azada; pero como vivimos en una \u00e9poca de civilizaci\u00f3n y hemos contra\u00eddo h\u00e1bitos lujosos y todo tipo de falsos deseos, debemos arar y levantar la tierra de arriba abajo, porque no s\u00f3lo tenemos que satisfacer los apetitos naturales, sino trabajar para otros y crear riqueza, de modo que beneficie a todo el mundo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general me hizo estas reflexiones mientras com\u00edamos un almuerzo servido por un mexicano, que consist\u00eda en algo proveniente de la caza, frutas y crema. El general tambi\u00e9n habl\u00f3 de sus campa\u00f1as. Se\u00f1al\u00e1ndome un cofre grande que estaba en la esquina, me dijo que conten\u00eda todos los documentos que las narraban \u2013alrededor de 460 libras de manuscritos\u2013 y que le gustar\u00eda conseguir un historiador que pudiera escribir sobre ellas. \u201cEstos \u2013a\u00f1adi\u00f3\u2013 son los documentos m\u00e1s completos y confiables que existen sobre el ej\u00e9rcito confederado del Trans-Mississippi. Creo que con ellos podr\u00eda erigir un monumento eterno a la memoria de los valientes soldados que pelearon bajo mis \u00f3rdenes, ya que sus andanzas, sufrimientos y resistencia siguen enterrados bajo la sombra del silencio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general tambi\u00e9n me inform\u00f3 sobre los confederados que se hab\u00edan establecido ah\u00ed. Me dijo que las plantaciones del gobernador Harris se encontraban muy cerca de las suyas y que el general Ewell, el general Shelby y otros distinguidos oficiales eran algunos de sus vecinos m\u00e1s cercanos. Estos caballeros hab\u00edan escrito a sus familias, que estaban en camino a reunirse con ellos. \u00c9l mismo esperaba que viniera su familia, tan pronto estuviese acabada la casa que constru\u00eda en Carlota. [\u2026].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u2013le dije\u2013 no temes que [\u2026] los [\u2026] decepcione. \u00bfNo te has dado cuenta que tarde o temprano [\u2026.] triunfara [un poder] afin a Estados Unidos? \u00bfHan calculado las consecuencias de un suceso de este tipo y medido los peligros a los que estar\u00edan expuestos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cCada una de estas posibilidades fueron consideradas antes de que decidieramos hacer el asentamiento, y dej\u00e1me decirte que ninguna nos pareci\u00f3 lo bastante importante como para hacernos cambiar nuestros planes. Hasta donde nos concierne, los juaristas o disidentes no representan un solo peligro. Si ves unas cuantas bandas errantes en la frontera, cada d\u00eda se hacen m\u00e1s y m\u00e1s peque\u00f1as, ya desaparecieron del pa\u00eds, y hoy en d\u00eda son o leales o indiferentes si prefieres, pero est\u00e1n del todo separadas de Ju\u00e1rez y su causa. Esos que pretend\u00edan ser juaristas hoy son bandoleros de caminos, que tratan de esconderse adoptando colores partidistas para evitar las penas por sus cr\u00edmenes. Pero su n\u00famero decae d\u00eda a d\u00eda. En los \u00faltimos tres meses no hemos visto uno solo en el camino de Veracruz a M\u00e9xico. Antes, durante la rep\u00fablica, varias diligencias eran detenidas cada semana, en las ciudades grandes no resultaba seguro salir despu\u00e9s del atardecer. En el campo, as\u00ed como en los pueblos, [\u2026] se carec\u00eda de seguridad para las personas y propiedades. Ahora las cosas han cambiado. Las ciudades son seguras y el campo tambi\u00e9n. Los mexicanos comienzan a entender que las buenas leyes y el orden son preferibles a la anarqu\u00eda y el saqueo. Se sacuden su tradicional letard\u00eda y despiertan a la necesidad de protegerse. Durante los \u00faltimos dos meses, todas las batallas ganadas a los juaristas fueron ganadas por mexicanos nativos. El ejemplo de los franceses los estimul\u00f3 y revivieron en su seno el sentimiento de dignidad y orgullo de su raza. Dejemos que este sentimiento crezca, que asuma proporciones nacionales y los mexicanos, ayudados por las defensas naturales que su pa\u00eds ofrece, como los espa\u00f1oles de anta\u00f1o, se vuelvan invencibles\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le dije: \u00bfNo pretende decir que van a lograr resistir una invasi\u00f3n de los estados del norte?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNo creo que ahora puedan\u201d, dijo el general Price. \u201cHan sufrido demasiado, tras el yugo de 40 a\u00f1os de guerra civil y anarqu\u00eda, como para poseer ya ese afecto que uno puede tener a su propio pa\u00eds, que es la esencia del patriotismo y de todas las virtudes heroicas. Por un tiempo, los mexicanos van a necesitar protecci\u00f3n. Afortunadamente esta protecci\u00f3n se las da la naci\u00f3n mejor preparada para ello y, mientras cuenten con ella, no tienen nada que temer\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pero suponga que dejen de estar protegidos, suponga que Francia se retira y los deja solos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTal suposici\u00f3n no es probable \u2013dijo el general Price\u2013 y esto se debe a varias razones. En primer lugar la familia Napole\u00f3n no suele echarse para atr\u00e1s en sus proyectos. En segundo lugar, Francia est\u00e1 vinculada al pr\u00edncipe Maximiliano por tratados y promesas que no puede romper sin traicionarse. Tercero, nada ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil para el gobierno franc\u00e9s que, siendo incapaz de cumplir sus promesas solito, obtuviera la cooperaci\u00f3n de otras naciones. Todos los amigos del imperio conf\u00edan en este tipo de consideraciones que son, en su opini\u00f3n, suficientes para descartar cualquier apariencia de peligro por parte de Estados Unidos. Pero d\u00e9jame admitir tu suposici\u00f3n. Supongamos que Estados Unidos invade este pa\u00eds, saque a los franceses y restablezca la rep\u00fablica. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la consecuencia? Que cuando los estadunidenses lleguen al territorio mexicano, la aristocracia terrateniente mexicana se aliar\u00eda a la aristocracia terrateniente del sur, con el prop\u00f3sito de crear disturbios. No debes dejarte enga\u00f1ar por la opini\u00f3n p\u00fablica de este pa\u00eds. Todos los hombres con una peque\u00f1a propiedad apoyan al imperio y est\u00e1n en contra de la rep\u00fablica. Adem\u00e1s, \u00bfquien dice que los cat\u00f3licos romanos mexicanos no se unir\u00edan a los estadunidenses e irlandeses de la misma denominaci\u00f3n y llevar\u00edan la guerra al mismo coraz\u00f3n del pa\u00eds, a su mismo umbral? No estoy tan alejado del norte como para desconocer los sentimientos de los cat\u00f3licos all\u00e1 y estoy muy cerca del sur para ignorar la opini\u00f3n de los confederados sobre el tema. Por lo tanto, aunque triunfara tu bando, y el general Grant triunfase en la ciudad de M\u00e9xico, estar\u00edas m\u00e1s confundido, m\u00e1s apenado, con tu conquista, que si hubieras sido repelido a las afueras y te hubieras retirado silenciosamente a tus propias fronteras\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general desarroll\u00f3 estas ideas mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo que puedo reportar aqu\u00ed, pero la mayor\u00eda de sus observaciones se orientaban a la misma conclusi\u00f3n: que una guerra en contra de M\u00e9xico, exitosa o no, ser\u00eda la ruina para Estados Unidos; que M\u00e9xico estaba en menos peligro de guerra que los estadunidenses; que una guerra extranjera, en el presente orden de las cosas, fortalecer\u00eda el nacionalismo mexicano y ocasionar\u00eda reacciones europeas, que despertar\u00edan dudas para siempre sobre la integridad e independencia de M\u00e9xico. En breve, parec\u00eda perfectamente seguro del establecimiento del imperio y de su capacidad para resistir cualquier combinaci\u00f3n hostil por parte de sus enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaron cinco horas de conversaci\u00f3n con el general, y ya era momento de mi partida, ya que no pod\u00eda retrasar por m\u00e1s tiempo mi visita a la ciudad de M\u00e9xico. Me trat\u00f3 de convencer de pasar la noche en su tienda, pero, para mi gran pesar, me vi obligado a declinarlo. El general me acompa\u00f1\u00f3 durante mi regreso a Carlota, donde me esperaba la misma carreta, ense\u00f1\u00e1ndome varios campos sembrados por \u00e9l \u2013algunos con \u00e1rboles de caf\u00e9, otros con tabaco y otros que ya estaban cultivados cuando los compr\u00f3\u2013. Tambi\u00e9n me coment\u00f3 que export\u00f3 este mismo a\u00f1o una cosecha de caf\u00e9 de alrededor de 500 d\u00f3lares, esto sin incluir el tabaco, los frijoles, el ganado, los caballos, los camotes y las frutas. Sus trabajadores eran mexicanos [&#8230;] Eran perseverantes y leales, pero flojos y necesitaban supervisi\u00f3n constante. El buen trato ten\u00eda un gran efecto en ellos y el general me dijo que casi todos los d\u00edas pod\u00eda ver una mejor\u00eda en la cantidad de trabajo, as\u00ed como en su comportamiento general. Sus hijos eran invitados a ir a la escuela para ser educados. El emperador acababa de completar la legislaci\u00f3n a fin de prepararlos para pasar de su condici\u00f3n de peones a la de hombres libres. Pero llevar\u00e1 tiempo establecer un pa\u00eds para dignificar a estas personas y conseguir los medios para elevarlos y ofrecerles una honorable posici\u00f3n en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Fernanda Lav\u00edn.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gerardo Gurza Lavalle Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65 Hacia mediados de 1865, un grupo de militares del sur estadunidense, derrotados en la guerra civil, se instalaron en C\u00f3rdoba, Veracruz, para escapar de una posible pena de muerte y reiniciar sus vidas como colonos. El general Sterling Price, exgobernador de Missouri, fue uno de ellos. Algunos meses m\u00e1s tarde, un periodista neoyorquino lleg\u00f3 all\u00ed para contarlo. El 9 de abril de 1865, el general Robert E. Lee, comandante del principal ej\u00e9rcito de la confederaci\u00f3n sure\u00f1a, se rindi\u00f3 en Virginia ante las fuerzas de la Uni\u00f3n. Esta capitulaci\u00f3n no s\u00f3lo signific\u00f3 el fin de cuatro a\u00f1os de una guerra cruenta y destructiva; tambi\u00e9n marc\u00f3 el derrumbe del proyecto de una naci\u00f3n sure\u00f1a independiente y basada en la esclavitud. 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