﻿{"id":21117,"date":"2024-08-20T15:10:40","date_gmt":"2024-08-20T21:10:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21117"},"modified":"2024-09-29T23:41:28","modified_gmt":"2024-09-30T05:41:28","slug":"de-las-huelgas-de-1958-a-las-protestas-estudiantiles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/de-las-huelgas-de-1958-a-las-protestas-estudiantiles\/","title":{"rendered":"De las huelgas de 1958 a las protestas estudiantiles"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Eduardo Celaya D\u00edaz<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 65<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El lento proceso de democratizaci\u00f3n mexicano nace en los reclamos de los trabajadores telegrafistas, ferrocarrileros, maestros y m\u00e9dicos y la explosi\u00f3n del descontento estudiantil que finaliza en 1968. El r\u00e9gimen autoritario los control\u00f3 a partir de la represi\u00f3n, pero el pa\u00eds pudo comenzar a vislumbrar otro futuro.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21658\" aria-describedby=\"caption-attachment-21658\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21658\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_079.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"526\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_079.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_079-300x197.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_079-768x505.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21658\" class=\"wp-caption-text\">Huelga de petroleros, agosto de 1958. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad de M\u00e9xico, capital del pa\u00eds, se convirti\u00f3 en el espacio propio de la clase media, donde pod\u00eda vivir sus sue\u00f1os y aspiraciones. Desde los gobiernos posrevolucionarios y, sobre todo, a partir de la gesti\u00f3n de Miguel Alem\u00e1n (1946-1952), la clase media se fortaleci\u00f3 por medio de las pol\u00edticas econ\u00f3micas que eventualmente llevar\u00edan al llamado \u201cmilagro mexicano\u201d. Entre estas estrategias resaltaron los apoyos al capital y a la industrializaci\u00f3n, as\u00ed como a empresas extranjeras que invirtieron en M\u00e9xico, ofreciendo espacios de empleo y crecimiento a la poblaci\u00f3n. La educaci\u00f3n represent\u00f3 uno de los medios por los que el ascenso social era posible. Hijos de obreros comenzaron a estudiar y profesionalizarse en las aulas del Instituto Polit\u00e9cnico Nacional (IPN), mientras que las familias de clase media mandaban a sus herederos a formarse en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM). El futuro parec\u00eda promisorio para este sector de la poblaci\u00f3n, en un pa\u00eds que crec\u00eda demogr\u00e1ficamente, as\u00ed como en estabilidad y paz social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la segunda guerra mundial, el mundo vivi\u00f3 un periodo de alt\u00edsimo crecimiento econ\u00f3mico ante la recuperaci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de Europa. M\u00e9xico, estabilizado ya despu\u00e9s de la lucha revolucionaria, caminaba rumbo a la modernizaci\u00f3n que el partido oficial promet\u00eda. Las clases obreras y campesinas, integradas al partido oficial por medio de mecanismos corporativistas, gozaba de ciertos beneficios, aunque tambi\u00e9n carec\u00edan de democracia en sus sindicatos. El \u201ccharrismo\u201d era cosa de todos los d\u00edas, pues los l\u00edderes sindicales se colocaban y manejaban desde la c\u00fapula pol\u00edtica del partido \u00fanico. Sin embargo, la abundancia y el crecimiento econ\u00f3mico daban esperanzas y preven\u00edan movilizaciones sociales. Pero el cambio de rumbo econ\u00f3mico afect\u00f3 pronto a la estabilidad lograda. Al tiempo que el gobierno apost\u00f3 por el crecimiento industrial y el capital, dej\u00f3 de lado uno de los logros de la revoluci\u00f3n: el gasto en servicios p\u00fablicos y sociales. Para 1956 una fuerte crisis afect\u00f3 al campo, que repercuti\u00f3 en la p\u00e9rdida de poder adquisitivo para los obreros en las ciudades.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Estallido obrero<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21656\" aria-describedby=\"caption-attachment-21656\" style=\"width: 526px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21656\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_076.jpg\" alt=\"\" width=\"526\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_076.jpg 526w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_076-197x300.jpg 197w\" sizes=\"(max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21656\" class=\"wp-caption-text\">Huelga general de los ferrocarrileros, julio de 1958. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) enfrent\u00f3, justo en tiempos electorales, una huelga de telegrafistas que estall\u00f3 el 13 de febrero de 1958. Los reclamos eran puramente econ\u00f3micos: ped\u00edan mejores condiciones salariales para enfrentar las carencias. Unas semanas despu\u00e9s tambi\u00e9n fueron a huelga petroleros, maestros y ferrocarrileros, todos con peticiones similares. Si bien las protestas no eran desconocidas, el elemento que cambi\u00f3 este periodo, conocido como de las jornadas de 1958, fue que estos movimientos se vivieron con intensidad en la ciudad. Las clases medias, acostumbradas a la estabilidad y paz en las calles, los vieron con malos ojos, sobre todo por ser encabezados por obreros, a quienes llegaban a considerar como \u201clos otros\u201d, aquellos que no pertenec\u00edan a su clase social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Ruiz Cortines, as\u00ed como el candidato oficial y pr\u00f3ximo presidente, Adolfo L\u00f3pez Mateos (1958-1964), ped\u00edan unidad nacional, integraci\u00f3n y sacrificio de todos los segmentos de la poblaci\u00f3n para continuar con la modernizaci\u00f3n del pa\u00eds. Algunos sectores de la clase media estaban de acuerdo con este discurso, por lo que iniciar huelgas y paros o, incluso, las estrategias de tortuguismo, todo se percib\u00eda como un atentado al crecimiento econ\u00f3mico ya logrado, y al que vendr\u00eda. Los miedos de la guerra fr\u00eda estaban vivos en la imaginaci\u00f3n del mexicano y una posible influencia sovi\u00e9tica amenazaba con la estabilidad de seguir el camino del capitalismo. Los movimientos urbanos, aquellos que no hab\u00edan terminado ya por negociaciones con el gobierno, como el de los telegrafistas, comenzaron a ser vistos como influidos por el comunismo internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 12 de abril, el movimiento magisterial tom\u00f3 el Z\u00f3calo y desconoci\u00f3 abiertamente a los l\u00edderes sindicales; dec\u00edan que no los representaban. Una nueva etapa de las protestas se inici\u00f3, pues los reclamos ya no s\u00f3lo eran econ\u00f3micos, sino democr\u00e1ticos. Al denunciar al sindicalismo oficialista, los maestros comenzaron a cuestionar el corporativismo y el \u201ccharrismo\u201d. El 30 de abril tomaron los patios de la secretaria de Educaci\u00f3n P\u00fablica (SEP), lo que provoc\u00f3 quejas de algunos actores sociales, como la C\u00e1mara Nacional de la Industria de Transformaci\u00f3n (CANACINTRA) o la Asociaci\u00f3n de Banqueros, quienes pidieron mano dura para acabar con este desorden.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21655\" aria-describedby=\"caption-attachment-21655\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21655\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_072.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_072.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_072-300x198.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_072-768x507.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21655\" class=\"wp-caption-text\">Patio interior de la SEP durante la huelga de maestros, abril de 1958. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En junio, los ferrocarrileros desconocieron tambi\u00e9n a sus l\u00edderes sindicales. El d\u00eda 26 realizaron un evento en la explanada del monumento a la revoluci\u00f3n, para explicar a la sociedad las razones de su movimiento. La respuesta oficial, m\u00e1s que de negociaci\u00f3n, fue represiva: la congregaci\u00f3n se disolvi\u00f3 con violencia. El 5 de agosto se levant\u00f3 el paro ferrocarrilero, pero las demandas no fueron escuchadas, mucho menos resueltas. La opini\u00f3n p\u00fablica, la prensa, incluso Fidel Vel\u00e1zquez, l\u00edder de la Confederaci\u00f3n de Trabajadores de M\u00e9xico (CTM), se\u00f1alaron a las huelgas y protestas como una evidente amenaza del comunismo que buscaba desestabilizar al pa\u00eds. La huelga ferrocarrilera estall\u00f3 de nuevo el 25 de febrero de 1959 contra los Ferrocarriles Nacionales de M\u00e9xico y el 25 de marzo en la empresa del ferrocarril del Pac\u00edfico. El gobierno reaccion\u00f3 contra esta nueva provocaci\u00f3n: despidi\u00f3 a m\u00e1s de 9 000 ferrocarrileros, ocup\u00f3 los locales sindicales y detuvo a sus l\u00edderes. El problema parec\u00eda resuelto, pues contaba con el apoyo de las clases medias, que buscaban ante todo un ambiente propicio para continuar su crecimiento y mejorar sus condiciones econ\u00f3micas y su vida cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya entrada la d\u00e9cada de 1960, ante la aparente estabilidad lograda, sobre todo tras los fallidos reclamos de democratizaci\u00f3n de la clase obrera, una nueva amenaza se sinti\u00f3 en la ciudad. La industria, fuertemente apoyada por el Estado, ya no era capaz de mantener su ritmo de crecimiento. Ante la imperiosa necesidad de lograr el equilibrio, el gasto social nuevamente se contrajo. El capital invertido en salud, por ejemplo, deb\u00eda ser el menor posible. Sueldos y prestaciones del personal m\u00e9dico se vieron fuertemente afectado. Mientras percib\u00edan una paga de entre los 400 y los 1 500 pesos mensuales, las jornadas de trabajo eran de 36 horas, por 12 de descanso. Del 26 de noviembre de 1964 al 20 de diciembre del mismo a\u00f1o estall\u00f3 una huelga de m\u00e9dicos, encabezada por la reci\u00e9n formada Asociaci\u00f3n Mexicana de M\u00e9dicos Residentes e Internos, A.C. (AMMRIAC). Pero esta huelga no ten\u00eda los mismos elementos que aquellas de las jornadas de 1958. No nac\u00eda del reclamo ante las promesas incumplidas de la revoluci\u00f3n, pues no eran obreros ni campesinos quienes protestaban; se trataba de m\u00e9dicos, miembros de la clase media, profesionales que estudiaron y se formaron a partir de otro tipo de sociedad, y que cre\u00edan en otras promesas, las de estabilidad y abundancia de la clase media en un pa\u00eds modernizado. Adem\u00e1s el partido \u00fanico, al ver el \u00e9xito que la pol\u00edtica corporativista hab\u00eda tenido en asociaciones obreras y campesinas, buscaba tener un control m\u00e1s fuerte de los trabajadores de clase media. Los m\u00e9dicos se negaron a ser parte de ella; no quer\u00edan que el autoritarismo interviniera en su toma de decisiones internas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hubo tres paros m\u00e1s de m\u00e9dicos, cada uno buscando el di\u00e1logo con el presidente Gustavo D\u00edaz Ordaz (1964-1970). Por m\u00e1s negociaciones que se establecieran, los acuerdos no eran cumplidos. El cuarto de estos paros, que inici\u00f3 el 14 de agosto de 1965, ser\u00eda el \u00faltimo. La respuesta del gobierno fue una decisi\u00f3n que ya estaba probada y era garant\u00eda de terminar con las protestas. El 26 de octubre de 1965 el cuerpo de granaderos ocup\u00f3 los hospitales 20 de Noviembre, Colonia y Rub\u00e9n Le\u00f1ero. Los m\u00e9dicos en huelga fueron sustituidos por m\u00e9dicos militares y el conflicto se dio por resuelto. Pero la inquietud qued\u00f3 latente en el aire; miembros de la clase media, aquella que hab\u00eda apoyado la mano dura contra los obreros, tomaba en sus manos la lucha contra la intervenci\u00f3n estatal exig\u00eda la democratizaci\u00f3n de la sociedad. La prensa nuevamente cre\u00f3 una imagen negativa de aquellos que protestaban, acus\u00e1ndolos de intentos de desestabilizaci\u00f3n. El fantasma de la revoluci\u00f3n cubana, llevada a cabo en 1959, flotaba sobre la imaginaci\u00f3n del pa\u00eds. La unidad nacional resultaba m\u00e1s necesaria que nunca, al menos en el discurso, para evitar el intervencionismo extranjero en el progreso de la naci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21657\" aria-describedby=\"caption-attachment-21657\" style=\"width: 518px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21657\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_078.jpg\" alt=\"\" width=\"518\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_078.jpg 518w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_078-194x300.jpg 194w\" sizes=\"(max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21657\" class=\"wp-caption-text\">Huelga de petroleros, agosto de 1958. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Los estudiantes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los movimientos que m\u00e1s preocuparon a las clases medias fueron los de estudiantes. Desde 1942, se hab\u00edan sucedido protestas de estudiantes y maestros del IPN, que exig\u00edan el reconocimiento de t\u00edtulos, aumento de becas y mejoramiento de condiciones de vida. En 1956, otra protesta que reuni\u00f3 a m\u00e1s de 100 000 individuos ped\u00eda reestructuraciones en el IPN y la Escuela Normal Superior. En 1958, los estudiantes del IPN protestaron tambi\u00e9n contra el aumento de la tarifa de los camiones. En 1961, en todo el pa\u00eds, en conjunto con las ideas del Movimiento de Liberaci\u00f3n Nacional (MLN), los estudiantes estructuraron un movimiento de defensa de la revoluci\u00f3n cubana. Estos acontecimientos, que a ratos adquirieron un car\u00e1cter l\u00fadico, pero que fueron influidos por los sucesos mundiales, preocuparon al gobierno y a las clases medias. En las aulas se discut\u00edan autores marxistas, de tendencia cr\u00edtica, de la Escuela de Frankfurt. La nueva izquierda, corriente cr\u00edtica del marxismo m\u00e1s cercana a las luchas sociales de igualdad y democratizaci\u00f3n, influy\u00f3 en el pensamiento de las nuevas generaciones. Por otro lado, el \u2018porrismo\u2019 la versi\u00f3n estudiantil del control corporativo del gobierno, amenazaba con imponer el autoritarismo del partido oficial en las organizaciones estudiantiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 14 de mayo de 1966 estall\u00f3 la huelga en la UNAM despu\u00e9s que dos estudiantes de Derecho fueron expulsados por repartir propaganda pol\u00edtica. Tras la renuncia del rector, ante la presi\u00f3n del estudiantado, el nuevo rector, Javier Barros Sierra, concedi\u00f3 algunas demandas. Los huelguistas convocaron a la marcha por la libertad, dando m\u00e1s unidad a la protesta. Ya no eran obreros o m\u00e9dicos quienes protestaban, sino los hijos de la clase media. Estos estudiantes, quienes hab\u00edan crecido en la bonanza del periodo de posguerra, quienes no hab\u00edan sufrido la violencia de la lucha revolucionaria ni tenido carencias materiales, enarbolaban nuevas demandas. La democratizaci\u00f3n de la sociedad era una de ellas, la principal quiz\u00e1, ante el temor de un futuro incierto por la saturaci\u00f3n de los mercados de trabajo y por el decrecimiento econ\u00f3mico. No estaban ya dispuestos a vivir en el mundo de sus padres, quer\u00edan formar una nueva sociedad; no buscaban derrocar al sistema pol\u00edtico, sino mejorarlo. La marcha por la libertad, sin embargo, fue vista como una nueva amenaza a la estabilidad el pa\u00eds y reprimida con violencia apenas hab\u00eda comenzado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ambiente era de miedo en las calles, miedo ante la posible amenaza del comunismo que infectaba las mentes de las j\u00f3venes generaciones y pon\u00eda en peligro el progreso logrado por los gobiernos revolucionarios. Ciertos sectores de la clase media ve\u00edan en los \u2018fil\u00f3sofos de la destrucci\u00f3n\u2019 como Marcuse, un peligro que se infiltraba en el seno de la familia mexicana. El recuerdo del progresismo de Jacobo \u00c1rbenz en Guatemala, o el triunfo de los barbudos de la revoluci\u00f3n cubana en 1959 hac\u00edan esperar lo peor. Otra amenaza pend\u00eda sobre la mente de los mexicanos: la posible frustraci\u00f3n de las olimpiadas de 1968, que M\u00e9xico tendr\u00eda el honor de organizar para mostrar al mundo su desarrollo y estabilidad. En este panorama, no extra\u00f1a la reacci\u00f3n ante el conflicto entre dos grupos de estudiantes, el 22 de julio de 1968, quienes fueron recibidos por granaderos al regresar a sus planteles. El 26 del mismo mes se vivi\u00f3 otro episodio de represi\u00f3n, cuando dos marchas que conmemoraban la toma del cuartel Moncada fueron disueltas con violencia. En la prensa se repet\u00eda que agentes del comunismo internacional hab\u00edan provocado la violencia de la jornada; s\u00f3lo ellos eran culpables de los disturbios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de julio, la violencia estall\u00f3 en las calles. Los estudiantes reprimidos, ya consolidados en el movimiento estudiantil, protagonizaron episodios retratados por la prensa como la evidencia de la inevitable desestabilizaci\u00f3n del pa\u00eds. En las calles, pintas en los muros ridiculizaban al presidente D\u00edaz Ordaz, en tanto que las voces de las clases medias exig\u00edan respeto a la figura presidencial. Se lleg\u00f3 incluso a acusar a la minifalda de ser una de las causas de los disturbios, pues al permitir el desfogue desenfrenado de la sexualidad, que deb\u00eda ser reprimida, los j\u00f3venes perd\u00edan la br\u00fajula moral, y amenazaban el orden y la moral mexicanas. El 4 de agosto se dio a conocer el pliego petitorio del movimiento: seis puntos entre los que destacaban la desaparici\u00f3n del cuerpo de granaderos, y la eliminaci\u00f3n del delito de disoluci\u00f3n social, herramienta de represi\u00f3n ante las exigencias de la poblaci\u00f3n. Dos tomas del Z\u00f3calo, 13 y 27 de agosto, alarman a la opini\u00f3n p\u00fablica: se acus\u00f3 a los estudiantes de mancillar el l\u00e1baro patrio y colocar una bandera rojinegra en la plaza. El ej\u00e9rcito desaloj\u00f3 a los manifestantes en la madrugada del 28 de agosto. El presidente, en su IV informe de gobierno, insisti\u00f3 en la influencia del comunismo sovi\u00e9tico, sobre todo, para evitar que se realizaran los juegos ol\u00edmpicos. En respuesta al informe, el Consejo Nacional de Huelga (CNH) lanz\u00f3 un comunicado y organiz\u00f3 la marcha del silencio, en la que estudiantes y manifestantes recorrieron el paseo de la Reforma con cintas y trapos en la boca.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21659\" aria-describedby=\"caption-attachment-21659\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21659\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_084.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"503\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_084.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_084-300x189.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_084-768x483.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21659\" class=\"wp-caption-text\">Plaza de las tres culturas, Tlatelolco, 2 de octubre de 1968. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El camino tomado por el gobierno fue el mismo: el 18 de septiembre los militares tomaron Ciudad Universitaria (CU), violando su autonom\u00eda y se\u00f1alando a los estudiantes como enemigos de la naci\u00f3n. Aunque CU fue desocupada el 30 del mismo mes, el conflicto no termin\u00f3. El CNH convoc\u00f3 a un mitin, esta vez en la plaza en las Tres Culturas en Tlatelolco, el 2 de octubre. A las 6:10 pm, aproximadamente, el ej\u00e9rcito avanz\u00f3 sobre la masa congregada. En la prensa se manej\u00f3, a partir de un comunicado oficial, que francotiradores con armas exclusivas del ej\u00e9rcito estadunidense abrieron fuego sobre los militares y la polic\u00eda. El resultado de este episodio es ampliamente conocido, aunque nunca se ha sabido a ciencia cierta el n\u00famero de muertos, detenidos y desaparecidos que hubo. El movimiento estudiantil fue finalmente derrotado. El 4 de diciembre, el CNH publica uno de los documentos de mayor importancia del movimiento, el Manifiesto a la naci\u00f3n 2 de octubre. En este texto se explicaban las causas de las movilizaciones, adem\u00e1s de un an\u00e1lisis del ambiente pol\u00edtico y econ\u00f3mico de la naci\u00f3n, as\u00ed como de su naturaleza antidemocr\u00e1tica. Tras su publicaci\u00f3n, el 6 de diciembre, el movimiento estudiantil es disuelto formalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reclamo de democratizaci\u00f3n de la naci\u00f3n, que comenz\u00f3 t\u00edmidamente con las primeras huelgas de 1958, se escuch\u00f3 con fuerza en la ciudad en voz de los estudiantes, en 1968. Si bien puede considerarse el cierre de esta d\u00e9cada de protestas como el triunfo del autoritarismo y el discurso oficial, los reclamos sociales fueron escuchados fuerte y claro. La estabilidad pol\u00edtica se mantuvo, los juegos ol\u00edmpicos se realizaron y los manifestantes fueron aplacados, pero el pa\u00eds entr\u00f3 en una nueva etapa formativa. La democratizaci\u00f3n estaba ahora en su mente, ya fuera inspirada por miembros de las clases obreras, campesinas o medias. M\u00e9xico vivi\u00f3, en el rango de una d\u00e9cada, una profunda transformaci\u00f3n ideol\u00f3gica y social, no tanto por la influencia de agentes extranjeros que buscaban desestabilizar al r\u00e9gimen, sino en la voz de los mismos ciudadanos que, al no sentirse representados por su gobierno, no tener voto en el proyecto de naci\u00f3n y negarse a ser parte del sistema corporativista, apostaron por sentar las bases de una nueva sociedad, e iniciar la refundaci\u00f3n de una lucha por cambiar al sistema pol\u00edtico mexicano.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li>Cruz \u00c1lvarez, C\u00e9sar, \u201cLa presi\u00f3n empresarial a Ruiz Cortines y L\u00f3pez Mateos\u201d, <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico,<\/em> n\u00fam. 54, 2021, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/PeaAY5Kx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/PeaAY5Kx<\/a>&gt;<\/li>\n<li>Del Castillo Troncoso, Alberto, \u201cFotoperiodismo y representaciones del Movimiento Estudiantil de 1968. El caso de El Heraldo de M\u00e9xico\u201d, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, n\u00fam. 60, 2004, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/VeaAUgR7\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/VeaAUgR7<\/a>&gt;<\/li>\n<li>G\u00f3mez de Lara, Jos\u00e9 Juan, \u201cLas demandas reprimidas del movimiento m\u00e9dico\u201d, <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 55, 2022, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/PeaAUEm4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/PeaAUEm4<\/a>&gt;<\/li>\n<li>L\u00f3pez C\u00e1mara, Francisco, <em>El desaf\u00edo de la clase media<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Joaqu\u00edn Mortiz, S.A., 1973.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez Kuri, Ariel, \u201cEl lado oscuro de la luna. El momento conservador en 1968\u201d, en Erika Pani coord., <em>Conservadurismo y derechas en la historia de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes-Direcci\u00f3n General de Publicaciones, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2009, v. 2, pp. 512-559.<\/li>\n<li>Semo, Il\u00e1n, <em>El ocaso de los mitos<\/em>, M\u00e9xico, Alianza Editorial Mexicana, 1989, (M\u00e9xico un pueblo en la historia, 6)<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Celaya D\u00edaz Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65 El lento proceso de democratizaci\u00f3n mexicano nace en los reclamos de los trabajadores telegrafistas, ferrocarrileros, maestros y m\u00e9dicos y la explosi\u00f3n del descontento estudiantil que finaliza en 1968. El r\u00e9gimen autoritario los control\u00f3 a partir de la represi\u00f3n, pero el pa\u00eds pudo comenzar a vislumbrar otro futuro. La ciudad de M\u00e9xico, capital del pa\u00eds, se convirti\u00f3 en el espacio propio de la clase media, donde pod\u00eda vivir sus sue\u00f1os y aspiraciones. Desde los gobiernos posrevolucionarios y, sobre todo, a partir de la gesti\u00f3n de Miguel Alem\u00e1n (1946-1952), la clase media se fortaleci\u00f3 por medio de las pol\u00edticas econ\u00f3micas que eventualmente llevar\u00edan al llamado \u201cmilagro mexicano\u201d. Entre estas estrategias resaltaron los apoyos al capital y a la industrializaci\u00f3n, as\u00ed como a empresas extranjeras que invirtieron en M\u00e9xico, ofreciendo espacios de empleo y crecimiento a la<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2802],"tags":[2813,2812,2811,2428,2829,2810],"class_list":{"0":"post-21117","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-65-revistanumero","8":"tag-canacintra","9":"tag-ctm","10":"tag-ferrocarrileros","11":"tag-huelga","12":"tag-petroleros","13":"tag-telegrafistas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21117"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21677,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21117\/revisions\/21677"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}