﻿{"id":21113,"date":"2024-08-20T14:56:43","date_gmt":"2024-08-20T20:56:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21113"},"modified":"2024-09-29T23:23:03","modified_gmt":"2024-09-30T05:23:03","slug":"el-cine-teatro-avila-camacho-bajo-amenaza-de-demolicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cine-teatro-avila-camacho-bajo-amenaza-de-demolicion\/","title":{"rendered":"El cine-teatro \u00c1vila Camacho bajo amenaza de demolici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Arturo E. Garc\u00eda Ni\u00f1o<br \/>\nInstituto de Investigaciones Hist\u00f3rico-Sociales<br \/>\nUniversidad Veracruzana<\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\">En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Suele ocurrir. Las autoridades pol\u00edticas prefieren echar abajo una obra cultural a reconstruirla. Inaugurado en 1952, a pocos metros del Palacio de Gobierno de Chetumal, este emblema de identidad local est\u00e1 en riesgo de transformarse muy pronto en estacionamiento.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21651\" aria-describedby=\"caption-attachment-21651\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21651\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_049.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_049.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_049-300x185.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_049-768x472.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21651\" class=\"wp-caption-text\">Exterior del Teatro \u00c1vila Camacho, ca. 1965. Archivo General del Estado de Quintana Roo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cAc\u00e1, a Chetumal, casi todo lleg\u00f3 tarde desde el centro, chavo; pero el queso holand\u00e9s, la mantequilla danesa, los whiskys raros y la cerveza Guinness que te gustan tanto, estuvieron siempre, gracias a Belice y el Caribe\u201d, dijo un amigo novelista (\u00bfo debi\u00f3 haberlo dicho?) oriundo de la ciudad m\u00e1s transpirante de M\u00e9xico. Recorr\u00edamos el Boulevard Bah\u00eda en diciembre de 2006 y me platicaba de su infancia y adolescencia ligadas a \u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d, teatro y cine inaugurado en el arranque de los a\u00f1os 50 en el territorio urbano nacido en 1902 bajo el nombre de Payo Obispo. En 1936 fue nombrado como hoy lo conocemos, ya siendo capital del por entonces Territorio Federal de Quintana Roo, que fue elevado a estado libre y soberano en octubre de 1974 y donde a\u00fan existe hoy (\u00a1habrase visto!) un comit\u00e9 c\u00edvico que defiende los l\u00edmites estatales frente a Yucat\u00e1n y Campeche. Pas\u00e1bamos justo frente a las ruinas del teatro y cine de marras que, a un costado del Palacio de Gobierno estatal, tienen frente a ellas la bocana en que confluyen el mar Caribe y el r\u00edo Hondo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Proyecto e inicios<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En agosto de 1948, el director de Obras P\u00fablicas del gobierno del a\u00fan territorio encabez\u00f3 su informe (no firmado, por cierto) al gobernador Margarito Ram\u00edrez, quien ocup\u00f3 el puesto de abril de 1944 a octubre de 1959, con los datos referentes a la obra m\u00e1s importante a su cargo: el \u201cTeatro Presidente \u00c1vila Camacho\u201d en Ciudad Chetumal, cuya edificaci\u00f3n se hab\u00eda iniciado el 14 de julio de 1946 \u201cen la calle \u201822 de Enero\u2019\u2026 frente al \u2018Parque Hidalgo\u2019, ocupando una superficie de 19.00 metros [de frente] por 51.00 metros de fondo y\u2026 una capacidad de 1 500 personas distribu\u00eddas en dos localidades, Luneta o Patio y Balc\u00f3n\u201d. Agregaba el funcionario detalles del frente externo, donde habr\u00eda \u201cun P\u00f3rtico con dos taquillas\u2026 y dos salones destinados a dulcer\u00eda y never\u00eda. A continuaci\u00f3n se encuentra el F\u00f3yer [vest\u00edbulo de acceso, pues] que d\u00e1 acceso al sal\u00f3n y segundo piso\u201d. Abundaba en detalles para cada una de las dos plantas, los ambiente o \u00e1reas (el patio, el escenario y los dos camerinos) y el \u201csistema constructivo\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_21653\" aria-describedby=\"caption-attachment-21653\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21653\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_056.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"586\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_056.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_056-300x220.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_056-768x563.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21653\" class=\"wp-caption-text\">Cine-teatro \u00c1vila Camacho, ca. 1982. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante m\u00e1s de un a\u00f1o la obra se detuvo por falta de presupuesto y la reanud\u00f3 en 1950 el ingeniero Enrique S\u00e1nchez Medina, llegado a la ciudad siete a\u00f1os antes y quien, cuenta el ge\u00f3grafo barcelon\u00e9s Mart\u00edn Checa, para entonces era un veintea\u00f1ero pasante de la Escuela de Ingenier\u00eda Municipal de la ciudad de M\u00e9xico e hijo del tambi\u00e9n ingeniero Enrique S\u00e1nchez S\u00e1nchez, llegado a Chetumal en 1937. El padre hab\u00eda sido delegado de obras p\u00fablicas del territorio y el hijo, siempre seg\u00fan Checa, nombrado subdirector de Obras p\u00fablicas en 1947, por ello es posible que haya estado familiarizado con la construcci\u00f3n del teatro-cine desde entonces. Como haya sido, bajo la direcci\u00f3n de S\u00e1nchez Medina el edificio, ocupante de los terrenos comprados en marzo de 1917, seg\u00fan Mar\u00eda Teresa Gamboa, por el gobierno a la paname\u00f1a Jeannie Clammann Mott, residente en Corozal, Belice, se concluy\u00f3 e inaugur\u00f3 en 1952, para regocijar y elevar el chauvinismo de peque\u00f1a potencia regional de los chetumale\u00f1os.<\/p>\n<div class=\"mceTemp\"><\/div>\n<h3 style=\"text-align: center;\">M\u00e1s que un cine<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d se uni\u00f3 con los cines \u201cJuventino Rosas\u201d y \u201cEl Regis\u201d para constituir la triada de una oferta cultural cinematogr\u00e1fica que atrajo la atenci\u00f3n de la poblaci\u00f3n chetumale\u00f1a, la cual el Censo de 1950 estim\u00f3 en 7 247 habitantes. Pero desde su inauguraci\u00f3n, y quiz\u00e1s por el largo periodo de espera entre su inicio y culminaci\u00f3n (casi diez a\u00f1os), el nuevo espacio para el ejercicio l\u00fadico de los capitalinos y fronterizos quintanarroenses (que adem\u00e1s y antes que cine era, recordemos, un teatro) se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de modernidad y orgullo de los habitantes de la ciudad. Fue posiblemente la cima del impulso modernizador iniciado en 1936 por L\u00e1zaro C\u00e1rdenas con la construcci\u00f3n del emblem\u00e1tico conjunto arquitect\u00f3nico (estilo art dec\u00f3 con rasgos nacionalistas) integrado por la Escuela Socialista Belisario Dom\u00ednguez (que alberga hoy al Centro Cultural de las Bellas Artes y al Museo de la Ciudad), el \u201cTeatro Minerva\u201d al aire libre y el \u201cHospital Morelos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta Mart\u00edn Ramos, abrevando en La Revista de Yucat\u00e1n, que el cine lleg\u00f3 a la antigua Payo Obispo cuando Jos\u00e9 Barquet, comerciante de origen liban\u00e9s o turco, construy\u00f3 en 1912 una sala cinematogr\u00e1fica y luego, en 1914, el primer \u201cTeatro Minerva\u201d empez\u00f3 a exhibir pel\u00edculas. Vendr\u00edan en los a\u00f1os 20 el \u201cEuropa\u201d y algunas proyecciones en el \u201cJuventino Rosas\u201d, originalmente teatro y que destruir\u00eda en 1955 el hurac\u00e1n \u201cJanet\u201d. Por ello resulta m\u00e1s que interesante el caso de \u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d, como lo llaman los chetumale\u00f1os, el cual a pesar de no ser el primer teatro ni sala cinematogr\u00e1fica en la ciudad y haber tenido una corta vida, fue integrado al sentir cotidiano de la gente. Quiz\u00e1s porque durante toda su existencia fue no s\u00f3lo el cine y el teatro \u201cde la ciudad\u201d, sino un refugio anticicl\u00f3nico y el crisol donde conflu\u00edan las familias de los diversos sectores sociales en las ceremonias de fin de cursos escolares, las festividades c\u00edvicas y carnestolendas, los homenajes el d\u00eda las madres, las asambleas pol\u00edticas y sindicales, las recepciones a candidatos en campa\u00f1a\u2026 Vamos, toda actividad convocadora de una poblaci\u00f3n aceleradamente creciente que en 1970 era de 23 685 habitantes (el triple que en 1950), total que se duplicar\u00eda en 1980 para ser de 56 709.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es ah\u00ed, en el n\u00famero de habitantes de una ciudad reciente (ten\u00eda apenas 50 a\u00f1os cuando se inaugur\u00f3 el teatro y cine) construida por migrantes en busca de mejor vida y de arraigarse a un lugar, pero con una historia profunda muy alejada del centro del pa\u00eds, donde est\u00e1 la clave para entender el porqu\u00e9 de la apropiaci\u00f3n del \u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d como elemento identitario. Van datos duros en abono a lo anterior: en el Censo de 1940, seis a\u00f1os antes de iniciarse la construcci\u00f3n del teatro-cine, la poblaci\u00f3n chetumale\u00f1a era de 4 672 personas, de la cual alrededor del 90% ten\u00eda entre menos de un mes y 49 a\u00f1os de vida. Esa mayor\u00eda poblacional la integraban, seguramente, los hijos, nietos y, posiblemente, bisnietos del 10% restante, entre estos muchos de los originarios migrantes fundadores. Fueron entonces los descendientes de los fundadores quienes crecieron y se divirtieron en \u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d durante tres d\u00e9cadas, cuyas vidas escolares y sentimentales en lo individual y lo grupal, lo p\u00fablico y lo privado, se vincularon a ese lugar y lo incorporaron a la memoria colectiva.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Vida corta, largo recuerdo<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21652\" aria-describedby=\"caption-attachment-21652\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21652\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_052.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"528\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_052.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_052-300x198.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_052-768x507.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21652\" class=\"wp-caption-text\">Calles de Chetumal, ca. 1982. AGN, Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de \u201cEl \u00c1vila Camacho\u201d fue corta. Funcion\u00f3 poco m\u00e1s de 30 a\u00f1os y en la primera mitad de los a\u00f1os 80 del siglo pasado lo cerraron, aunque el s\u00f3lido andamiaje construido para soportarlo en un \u00e1rea a escasos 20 metros de la mar, socavada por el golpeteo constante que convirti\u00f3 el subsuelo de la bah\u00eda en un remedo de queso gruyere lleno de agua, lo manten\u00eda y mantiene erguido. Esa fortaleza, seg\u00fan el \u201cSistema Constructivo\u201d en el informe de obras p\u00fablica de 1948, deriv\u00f3 de que por ser \u201cel terreno pantanoso hubo que recurrir al piloteado de 208 puntos de apoyo encontr\u00e1ndose la resistencia necesaria a profundidad entre 10 y 18 metros\u201d. Sobre ese esqueleto subterr\u00e1neo y subacu\u00e1tico se levant\u00f3 una \u201cestructura de concreto armado, vigas, columnas y techos, con excepci\u00f3n del techo de la sala de butacas que se construir\u00e1 de l\u00e1minas de Asbesto-Cemento [y] muros de ladrillos de cemento\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan erguido el cascar\u00f3n del teatro-cine luego de 40 a\u00f1os de abandono total, los chetumale\u00f1os, armados con la fuerza de la nostalgia, contin\u00faan luchando por la recuperaci\u00f3n de un elemento esencial en la educaci\u00f3n sentimental de varias generaciones, el cual ocupa unos 1 200 metros cuadrados, a escasos 30 lineales del Palacio de Gobierno estatal y junto a la delegaci\u00f3n del ISSSTE. De cuando en cuando renace la idea de su rescate y los ciudadanos acuden a limpiar el terreno; por ejemplo: en octubre de 2020, la agrupaci\u00f3n \u201cChetumale\u00f1os de ayer, hoy y siempre\u201d (quienes lograron en 2015 tener en comodato el terreno y el cascaron del edificio) y un grupo de j\u00f3venes desbrozaron el lugar con la intenci\u00f3n de \u201chabilitar un paseo del arte al aire libre\u201d, sin dejar de insistir en que se recupere y reconstruya como lo que fue.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En septiembre de 2023, la titular del Instituto de la Cultura y las Artes Estatal dijo en entrevista con Mario Castillo, en La Cr\u00f3nica de Quintana Roo, que un inversionista construir\u00eda un estacionamiento previa demolici\u00f3n de lo que queda del edificio porque \u201crehabilitar el viejo cascar\u00f3n ya no es posible&#8230; el gobierno del estado tiene que evaluar las opciones para que esta querida superficie sea aprovechada por uno de sus tres \u00f3rdenes o por el inversionista que haga la mejor propuesta, en armon\u00eda con la zona privilegiada\u201d. Casi seis a\u00f1os antes, en marzo de 2018, Carlos Perera G\u00f3mez y Mariana Loeza Medina se graduaron como arquitectos en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Chetumal con el proyecto Recuperaci\u00f3n arquitect\u00f3nica del Teatro Presidente \u00c1vila Camacho. Un mes despu\u00e9s las autoridades del ITCH lo entregaron a \u201cChetumale\u00f1os de ayer, hoy y siempre\u201d y a Rosa Lozano V\u00e1zquez, secretaria de Desarrollo Econ\u00f3mico del Estado, \u201cquien [seg\u00fan \u00c1ngel Castilla de Novedades de Quintana Roo] exhort\u00f3 al grupo civil a presentar un proyecto\u2026 que integre estudios del impacto socioecon\u00f3mico para poder buscar los recursos necesarios para la realizaci\u00f3n de la propuesta\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso ser\u00e1, entonces, \u201cesa querida superficie\u201d: un estacionamiento. Al que posiblemente las autoridades, sensibles ellas, bauticen como \u201cPresidente \u00c1vila Camacho\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Ramos D\u00edaz, Mart\u00edn, <em>Payo<\/em> <em>Obispo 1898-1998<\/em>, Chetumal, M\u00e9xico, Universidad de Quintana Roo\/H. Municipio de Oth\u00f3n P. Blanco 1996-1999.<\/li>\n<li>Vallarta V\u00e9lez, Luz del Carmen, <em>Los payobispenses. Identidad, poblaci\u00f3n y cultura en la frontera M\u00e9xico-Belice<\/em>, M\u00e9xico, Universidad de Quintana Roo, 2001.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arturo E. Garc\u00eda Ni\u00f1o Instituto de Investigaciones Hist\u00f3rico-Sociales Universidad Veracruzana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65 Suele ocurrir. Las autoridades pol\u00edticas prefieren echar abajo una obra cultural a reconstruirla. Inaugurado en 1952, a pocos metros del Palacio de Gobierno de Chetumal, este emblema de identidad local est\u00e1 en riesgo de transformarse muy pronto en estacionamiento. \u201cAc\u00e1, a Chetumal, casi todo lleg\u00f3 tarde desde el centro, chavo; pero el queso holand\u00e9s, la mantequilla danesa, los whiskys raros y la cerveza Guinness que te gustan tanto, estuvieron siempre, gracias a Belice y el Caribe\u201d, dijo un amigo novelista (\u00bfo debi\u00f3 haberlo dicho?) oriundo de la ciudad m\u00e1s transpirante de M\u00e9xico. 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