﻿{"id":21099,"date":"2024-08-20T11:21:01","date_gmt":"2024-08-20T17:21:01","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=21099"},"modified":"2024-09-29T00:53:51","modified_gmt":"2024-09-29T06:53:51","slug":"enriqueta-faber-cirujana-travesti-feminista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/enriqueta-faber-cirujana-travesti-feminista\/","title":{"rendered":"Enriqueta Faber: cirujana, travesti, feminista"},"content":{"rendered":"<p>Araceli Medina Ch\u00e1vez<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 65\u00a0<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Desde que se naturaliz\u00f3 mexicano, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez Hern\u00e1ndez fue encargado de negocios de M\u00e9xico en Centroam\u00e9rica y c\u00f3nsul de M\u00e9xico en La Habana. Puede decirse que ocup\u00f3 esa estrat\u00e9gica posici\u00f3n durante toda su vida.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_21644\" aria-describedby=\"caption-attachment-21644\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21644\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_021.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"684\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_021.jpg 550w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_021-241x300.jpg 241w\" sizes=\"(max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21644\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Villa Sober\u00f3n, Enriqueta Favez, escultura de bronce, 2020. Embajada de Suiza en Cuba,<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el diplom\u00e1tico de origen cubano Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez quien escribi\u00f3, en 1894, sobre la fascinante y desafortunada vida de esta mujer de origen suizo, que tras perder joven a su esposo, se gradu\u00f3 como m\u00e9dico cirujano en Francia, escondida en ropajes de hombre. Recal\u00f3 en Cuba donde fue perseguida y hoy se la recuerda como ejemplo de los inicios del feminismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las facetas poco conocidas del c\u00f3nsul cubano-mexicano, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez Hern\u00e1ndez, fue la de haber sido \u2013adem\u00e1s de un destacado ajedrecista\u2013 poeta y escritor de novelas. Su ensayo de novela hist\u00f3rica, <em>Enriqueta Faber<\/em>, versa sobre temas que actualmente est\u00e1n de moda: el feminismo, la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres, as\u00ed como el travestismo. El personaje principal de la novela es una mujer suiza que se hizo pasar por hombre para estudiar medicina y que despu\u00e9s de haber trabajado como cirujano en el ej\u00e9rcito de Napole\u00f3n Bonaparte, y quedado viuda, decidi\u00f3 partir hacia Am\u00e9rica y ejercer aqu\u00ed su profesi\u00f3n. En Cuba, Enriqueta Faber se cas\u00f3 con una se\u00f1orita perteneciente a la alta sociedad, pero al ser descubierto su verdadero g\u00e9nero, fue procesada y encarcelada. El hecho caus\u00f3 conmoci\u00f3n sobre todo en el contexto de una sociedad hispana, cat\u00f3lica y conservadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Huelga decir que a las mujeres les ha costado mucho trabajo abrirse camino en las sociedades patriarcales de Occidente, y m\u00e1s a\u00fan en los terrenos acad\u00e9micos y profesionales. Las primeras que osaron incursionar en esos \u00e1mbitos no encontraron otra opci\u00f3n m\u00e1s que disfrazarse de hombres, as\u00ed lo hizo Concepci\u00f3n Arenal Ponte, quien estudi\u00f3 derecho en la Universidad Central de Madrid. En M\u00e9xico, la primera m\u00e9dica que ingres\u00f3 orgullosa de su g\u00e9nero a la Escuela Nacional de Medicina, sin tener que acudir al disfraz, fue Matilde Montoya Lafragua, quien obtuvo su t\u00edtulo en 1887.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez Hern\u00e1ndez hab\u00eda nacido en la Villa de G\u00fcines, en 1844, hijo de Francisco V\u00e1zquez Ramos y Josefa Hern\u00e1ndez Padr\u00f3n. Realiz\u00f3 sus estudios de abogac\u00eda en la Universidad de La Habana y tras el inicio de la Guerra de los Diez A\u00f1os, migr\u00f3 hacia la ciudad de M\u00e9xico. Es muy probable, que desde principios de la d\u00e9cada de 1860 estableciera lazos de amistad con distintos personajes que acompa\u00f1aron a Benito Ju\u00e1rez durante su gobierno itinerante, quienes conspiraron desde Filadelfia y Nueva York, para buscar apoyo del gobierno de Estados Unidos y luchar en contra de la intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico y del imperio de Maximiliano. Y que, al mismo tiempo, mantuviera relaciones con los disidentes que luchaban por la liberaci\u00f3n cubana de Espa\u00f1a, por lo que contribuy\u00f3 as\u00ed, en gran medida y m\u00e1s tarde, a la independencia de su pa\u00eds promovida por los intereses estadunidenses en la llamada guerra hispano-estadunidense, hacia 1898.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a la relaci\u00f3n que sostuvo con Pedro Santacilia logr\u00f3 introducirse en la esfera del poder e integrarse a las veladas literarias que se organizaban en casa de Ignacio Manuel Altamirano. Se mostr\u00f3 interesado porque M\u00e9xico y Cuba estrecharan nexos en el terreno cultural, sobre todo por compartir un origen com\u00fan. Escribi\u00f3 en el <em>Diario Oficial<\/em> y gracias al apoyo de sus benefactores, Ignacio Cumplido y Vicente Garc\u00eda Torres, lo hizo en los peri\u00f3dicos m\u00e1s importantes de la ciudad de M\u00e9xico: <em>El Monitor Republicano <\/em>y <em>El Siglo XIX<\/em>, siendo en este \u00faltimo diario autor de una columna titulada \u201cLa cuesti\u00f3n cubana\u201d. Adem\u00e1s, realiz\u00f3 distintos trabajos para la Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores pues, desde que se naturaliz\u00f3 mexicano, fue encargado de negocios de M\u00e9xico en Centroam\u00e9rica y c\u00f3nsul de M\u00e9xico en La Habana. Puede decirse que ocup\u00f3 esa estrat\u00e9gica posici\u00f3n durante toda su vida, mantuvo su cargo durante el gobierno de Porfirio D\u00edaz y termin\u00f3 ostentando la posici\u00f3n de <em>exequ\u00e1tur<\/em>. Su actuaci\u00f3n como funcionario mexicano fue tan importante que se le reconoci\u00f3 como decano del cuerpo consular hasta el d\u00eda de su fallecimiento el 21 de febrero de 1901. Luis Ch\u00e1vez Orozco compil\u00f3 m\u00e1s tarde sus escritos en <em>Bosquejo hist\u00f3rico de la agregaci\u00f3n a M\u00e9xico de Chiapas y Soconusco y de las negociaciones sobre l\u00edmites entabladas por M\u00e9xico con Centroam\u00e9rica y Guatemala<\/em>, publicado por la Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores en 1932.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e1zquez dio a conocer los primeros cap\u00edtulos de su novela en <em>El F\u00edgaro<\/em>, peri\u00f3dico cubano que adopt\u00f3 en espa\u00f1ol el mismo nombre que el hebdomadario galo, que naci\u00f3 en 1826 y hasta la fecha se publica. All\u00ed, el c\u00f3nsul, a trav\u00e9s de sus l\u00edneas se proclam\u00f3 como un liberal a favor de la defensa de los derechos de las mujeres y por la igualdad entre ambos sexos, dado que, seg\u00fan su decir, a\u00fan estaban frescos los recuerdos de los \u201cafeminados\u201d que fueron quemados vivos, en 1867, por orden del juez Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00e9spedes, conforme a las leyes espa\u00f1olas. Comenzaba a sentirse convencido de que Cuba ten\u00eda que lograr la libertad que hab\u00edan alcanzado ya otras naciones hispanoamericanas aunque, como M\u00e9xico, tuviese en ese momento problemas para seguirla defendiendo. Por esa raz\u00f3n, habiendo renunciado a su cargo como fiscal de n\u00famero y convencido de que podr\u00eda trabajar m\u00e1s en pos de la independencia de Cuba desde el exterior, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez decidi\u00f3 recurrir a un exilio voluntario y naturalizarse mexicano en 1871.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La trama de la novela<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-21643\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_017.jpg\" alt=\"\" width=\"641\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_017.jpg 641w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_65_017-240x300.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 641px) 100vw, 641px\" \/><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez consagr\u00f3 su novela hist\u00f3rica <em>Enriqueta Faber<\/em> a M\u00e9xico, su patria de adopci\u00f3n, y, muy especialmente, a la memoria de su \u00fanico hijo var\u00f3n muerto, as\u00ed como a sus tres hijas, a quienes consider\u00f3 como los \u00e1ngeles de su hogar. A trav\u00e9s de sus l\u00edneas, se muestra orgulloso de haber escrito sobre un hecho ver\u00eddico y con base en fuentes originales sobre la causa que le fue instruida a la mujer suiza en la isla, historia que logr\u00f3 exponer gracias al expediente formado por el jurisconsulto Miguel Rodr\u00edguez Ferrer. Cabe se\u00f1alar que en 1898, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de haber salido a la luz su novela en Cuba, el c\u00f3nsul dedic\u00f3 \u2013de manera aut\u00f3grafa\u2013 al director del peri\u00f3dico cat\u00f3lico <em>El Tiempo ilustrado<\/em>, Victoriano Ag\u00fceros, el ejemplar que actualmente se encuentra en el acervo del Fondo Antiguo de la biblioteca \u201cErnesto de la Torre Villar\u201d del Instituto Mora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia la segunda mitad del siglo xix se hab\u00eda gestado una nueva forma de escribir novela. La influencia de los autores ingleses se hac\u00eda palpable, sobre todo por el auge de los escritos biogr\u00e1ficos y autobiogr\u00e1ficos. La nueva manera de utilizar las notas a pie de p\u00e1gina que hizo c\u00e9lebre Thomas de Quincey imprimi\u00f3 nuevas formas en la literatura hispanoamericana, siendo ejemplo de ello lo escrito por V\u00e1zquez, quien utiliz\u00f3 la herramienta para enriquecer su texto con noticias sobre la historia y la sociedad cubana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enriqueta era hija de Isabel Caven y Juan Faber, este \u00faltimo un aristocr\u00e1tico propietario de minas de hierro y zinc, as\u00ed como de un establecimiento de aguas termales en Blumestein, en el cant\u00f3n de Berna. Hu\u00e9rfana desde muy ni\u00f1a Enriqueta qued\u00f3 bajo la custodia de su t\u00edo, Enrique, bar\u00f3n de Aviver, militar y casado con una mujer insufrible que se cre\u00eda <em>madame Pompadour<\/em>. En vista de que Enriqueta no quer\u00eda ser una carga para el t\u00edo, se cas\u00f3 joven con un oficial de cazadores de las tropas francesas al servicio de Napole\u00f3n, pero en la batalla de Wagram, en 1808, el marido fue herido de gravedad. Juan Bautista Ren\u00e1ud expir\u00f3 en sus brazos el \u00faltimo aliento. Desde ese momento, seg\u00fan refiri\u00f3 Enriqueta, decidi\u00f3 vestirse como hombre e incluso lo hizo con la ropa del occiso y sali\u00f3 del campo de batalla escabull\u00e9ndose. Al ver morir a tantos soldados en esa batalla por falta de m\u00e9dicos y sufrido del contagio de viruela que casi la mata, Enriqueta Faber decidi\u00f3 estudiar en la Escuela de Medicina de Par\u00eds y convertirse en m\u00e9dico cirujano. Hab\u00eda perdido un hijo, despu\u00e9s al hombre que cre\u00eda la proteger\u00eda hasta su muerte, de tal manera que sola y libre, no dese\u00f3 m\u00e1s que poder servir y curar. Habiendo sido una joven educada e ilustrada, sobre todo, atra\u00edda por los escritos de algunos de sus compatriotas como el rom\u00e1ntico franc\u00e9s Chateaubriand, autor de <em>Atala y Chactes<\/em>, coloc\u00f3 al nuevo mundo en su perspectiva del futuro inmediato.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>En Cuba<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La joven se separ\u00f3 del t\u00edo, no sin antes haber tenido la oportunidad, como m\u00e9dico, de curarlo: le extrajo una bala con la que fue herido junto al mariscal Ney, cuando el ej\u00e9rcito napole\u00f3nico se retiraba de Rusia. Hacia ese tiempo, Enriqueta sent\u00eda amor por su vocaci\u00f3n de m\u00e9dico, pero ya no quer\u00eda estar en medio de la guerra ni ser part\u00edcipe de ninguna \u201ccarnicer\u00eda humana efectuada so pretexto de la ciencia\u201d. As\u00ed que decidi\u00f3 partir y construir una nueva vida en Am\u00e9rica. En 10 de enero de 1819, Enrique Faves lleg\u00f3 a Santiago de Cuba. Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez \u2013incluyo de entre sus notas la siguiente descripci\u00f3n que se hizo de \u00e9l, cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, cuando descubrieron su secreto y lo sometieron a juicio\u2013: \u201cEnrique Faves, natural de Suiza, estatura cuatro pies y diez pulgadas, color blanco, ojos azules, frente chica, cabellos y cejas rubio, nariz abultada boca chica, barbilampi\u00f1o, con muchas se\u00f1ales de viruelas, de edad 25 a\u00f1os, religi\u00f3n cat\u00f3lica.\u201d V\u00e1zquez se jact\u00f3 de haber escrito sobre ese personaje tan poco ordinario con base en fuentes primarias y aclar\u00f3 que, a pesar de que en algunos textos aparec\u00eda el apellido como Faves, \u00e9l prefiri\u00f3 utilizar Faber porque as\u00ed qued\u00f3 consignado por Francisco Calcagno, en el <em>Diccionario biogr\u00e1fico cubano<\/em>. Asimismo, tom\u00f3 en cuenta que exist\u00eda otra mujer, Cecilia B\u00f6hl de Faber y Ruiz de Larrea, de origen suizo-espa\u00f1ol, quien, para escribir novela utiliz\u00f3 el seud\u00f3nimo de Fern\u00e1n Caballero. Cabe se\u00f1alar, adem\u00e1s, que en la revista <em>La Administraci\u00f3n<\/em> (La Habana, 1860), publicada bajo la direcci\u00f3n de Laureano Fern\u00e1ndez de Cuevas, secretario de la Real Universidad, se insertaron los documentos del proceso que le siguieron, as\u00ed como las declaraciones que hizo ella sobre el asunto. De tal manera que V\u00e1zquez hac\u00eda acopio de la totalidad de las fuentes habidas sobre el tema y con ello rend\u00eda culto a la \u201cverdad hist\u00f3rica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pod\u00eda afirmar que, en un principio, nadie sospech\u00f3 de la verdadera identidad de Enriqueta. Al a\u00f1o siguiente de haber ingresado a la isla, en 1820, la m\u00e9dico-mujer recibi\u00f3 la acreditaci\u00f3n de su t\u00edtulo y pudo ejercer su profesi\u00f3n gracias al permiso otorgado por don Juan Manuel Cagigal, capit\u00e1n general de la isla, y a las cartas de recomendaci\u00f3n que le extendieron el presb\u00edtero D. F\u00e9lix Varela y Morales \u2013reconocido personaje a quien se atribuy\u00f3 la introducci\u00f3n de los estudios filos\u00f3ficos en Cuba\u2013 y los doctores Nicol\u00e1s del Valle y Lorenzo Hern\u00e1ndez, ambos alcaldes mayores de las facultades m\u00e9dicas, que lo reconocieron como \u201ccirujano romancista\u201d. Asimismo, estableci\u00f3 relaciones con la comunidad extranjera que viv\u00eda en Cuba, como el Dr. Reveill\u00e8 Parisi, quien despu\u00e9s fue famoso, seg\u00fan se dijo, por haber escrito sobre las relaciones m\u00e9dicas durante el sitio de Puebla, en los albores de la intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco tiempo despu\u00e9s, Enriqueta conoci\u00f3 a Juana de Le\u00f3n y le pidi\u00f3 matrimonio, quiz\u00e1 tan s\u00f3lo para guardar las apariencias. Ella era una mujer joven, enferma y hu\u00e9rfana a quien deseaba proteger e, incluso, fue sincera con su propuesta, con una intenci\u00f3n m\u00e1s altruista que amorosa. A pesar de ser protestante, \u201cla m\u00e9dico-mujer\u201d se bautiz\u00f3 en la iglesia cat\u00f3lica apost\u00f3lica romana para casarse y jur\u00f3 fidelidad a Juana, lo cual despu\u00e9s fue juzgado por la sociedad cubana como un sacrilegio. El licenciado Jos\u00e9 \u00c1ngel Garrido asent\u00f3, en Baracoa, su partida de casamiento en la foja 126 del \u201clibro corriente de matrimonios de blancos\u201d. All\u00ed consta que Juana de Le\u00f3n era hija leg\u00edtima de Buenaventura de Le\u00f3n y de Mar\u00eda Manuela Hern\u00e1ndez, ambos fallecidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo marchaba de maravilla hasta que se despertaron algunas sospechas. Garrido, que visitaba a Juana muy seguido, comenz\u00f3 a sembrar dudas sobre la personalidad del galeno, que s\u00ed su voz era femenina, o que nunca lo hab\u00eda visto desnudo. Hasta que la lavandera que trabajaba para ambas mujeres fue indiscreta con su novio \u2013un negro trabajador de una hacienda azucarera\u2013 y los rumores comenzaron a correr. El 6 de febrero de 1823 la detuvieron y encarcelaron. En el juicio que le siguieron, el m\u00e9dico confes\u00f3 llamarse en realidad Henrietta Faber, ser natural de Suiza y viuda de un soldado franc\u00e9s que muri\u00f3 en el frente bajo las \u00f3rdenes de Napole\u00f3n el Grande. Ocho meses despu\u00e9s, el 4 de octubre, se dict\u00f3 su sentencia en la Real Audiencia Territorial de Puerto Pr\u00edncipe (actual Camag\u00fcey).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enriqueta ten\u00eda 26 a\u00f1os cuando fue despojada de su t\u00edtulo de m\u00e9dico cirujano y condenada a servir por cuatro a\u00f1os en el Hospital de Caridad de Mujeres de San Francisco de Paula, de La Habana. Al concluir deb\u00eda salir desterrada para siempre del territorio espa\u00f1ol. Se dijo que desde entonces la obligaron a vestir \u201ccon propiedad de su sexo\u201d y que pag\u00f3 su condena en la Casa de Juan Nepomuceno de las Recogidas, porque estando en el Hospital de Caridad de Mujeres, se le ech\u00f3 a causa de su conducta, acusada de ser escandalosa y pendenciera, pues parece que beb\u00eda. Sufr\u00eda de m\u00faltiples maltratos, mismos que la orillaron a querer quitarse la vida en varias ocasiones. La sociedad no comprend\u00eda que Enriqueta no hab\u00eda actuado con dolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e1zquez refiere que esa idea de transformarse en hombre y en m\u00e9dico no surgi\u00f3 de repente. A lo largo del proceso al que fue sometida la \u201cm\u00e9dico-mujer\u201d, record\u00f3 que desde ni\u00f1a abrig\u00f3 el deseo de travestirse, actuar como hombre y realizar obras heroicas que le permitieran alcanzar el reconocimiento y la celebridad. Siendo una gran lectora de los \u201cart\u00edculos hist\u00f3rico-novelescos\u201d publicados en <em>Le Courrier<\/em> de Par\u00eds, conoci\u00f3 las vidas de mujeres osadas que, en su momento, tambi\u00e9n vistieron como hombres, como la m\u00edtica monja alf\u00e9rez vizca\u00edna, Catalina de Erauzo y P\u00e9rez de Galarraga, quien destac\u00f3 por sus acciones en las fuerzas espa\u00f1olas de conquista, recibiendo por ello, finalmente, el permiso por parte del Papa Urbano VIII para continuar vistiendo como hombre; o Jeanne Baret, ayudante de c\u00e1mara de Philibert Commerson, naturalista franc\u00e9s quien disfrazada de hombre, acompa\u00f1\u00f3 por alg\u00fan tiempo a su amante y a Louis Antoine de Bouganville en su viaje alrededor del mundo; o como el papa Juan VIII, quien result\u00f3 ser papisa y, seg\u00fan el mito, fue descubierta cuando dio a luz a un ni\u00f1o en plena procesi\u00f3n de Corpus Christi.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez ya no escudri\u00f1\u00f3 m\u00e1s sobre el destino final de Enriqueta Faber (fue desterrada a Nueva Orl\u00e9ans donde habr\u00eda muerto en 1846). Sin embargo, utiliz\u00f3 la posibilidad que ten\u00eda de escribir a pie de p\u00e1gina para documentar y dar cuenta de su postura ideol\u00f3gica, discurrir sobre su historia reciente y exponer sus opiniones. Se declar\u00f3 a favor de los derechos de las mujeres y manifest\u00f3 repudiar la violencia ejercida contra ellas; cre\u00eda que no tendr\u00edan la necesidad de vestirse como hombres si existiese la \u201cigualdad de derechos entre ambos sexos\u201d. Reflexion\u00f3 tambi\u00e9n sobre la infidelidad masculina y sobre la ley de divorcio publicada en Francia en julio de 1884.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Memoria colectiva<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e1zquez reconoc\u00eda que los hombres gozaban de muchas ventajas y por ello destaca a las mujeres osadas que en su tiempo se hac\u00edan notar, como Mar\u00eda Luisa Dolz y Arango, due\u00f1a del colegio habanero Isabel la Cat\u00f3lica, a quien defini\u00f3 como una escritora feminista; Mar\u00eda Gonz\u00e1lez Hermosillo, administradora de Correos, en Teocaltiche, Jalisco, quien era ejemplo de que las oportunidades para las mujeres mexicanas se hab\u00edan acrecentado, e incluso proporciona con gusto noticias sobre una mujer excepcional en el periodismo franc\u00e9s, la <em>reporter Mad Iver<\/em>, que destac\u00f3 por haber dado noticias sobre la ejecuci\u00f3n del anarquista Emilio Henry.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que al igual que Enrique Jos\u00e9 Varona y Pera, quien fuera redactor del peri\u00f3dico <em>Patria<\/em>, en Nueva York, \u00f3rgano del Partido Revolucionario Cubano, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez sembr\u00f3 las semillas para que se gestase un movimiento feminista en Cuba. Ambos eran \u201cliberales\u201d y agentes de Jos\u00e9 Mart\u00ed. A trav\u00e9s de su novela V\u00e1zquez promovi\u00f3 y alent\u00f3 a otros autores para escribir sobre el tema de la violencia contra la mujer, como hizo, seg\u00fan afirma, Carlos Vieyra de Abreu, quien escribi\u00f3 sobre Mar\u00eda Coronel, esposa de D. Juan de la Cerda, quien fue ultrajada por orden de Pedro I de Espa\u00f1a que, despechado por su rechazo, mand\u00f3 le abrasaran la cara con aceite hirviendo. Adem\u00e1s, incluy\u00f3 un cap\u00edtulo dedicado al travestismo donde dej\u00f3 en claro que esa pr\u00e1ctica era muy antigua y por ello resultaba dif\u00edcil ubicarla en el tiempo, pero que habr\u00eda de recodarse que en la historia de Occidente pod\u00eda hablarse de que los bailes de m\u00e1scaras que trascendieron barreras y que en el teatro era pr\u00e1ctica com\u00fan que los hombres se vistieran de mujeres o viceversa. De hecho, apunta que en Espa\u00f1a se hab\u00eda dictado una ley en 1767, que prohib\u00eda cambiar los vestidos de los sexos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es preciso mencionar que Enriqueta Faves o Faber es un personaje que nutre a\u00fan la memoria colectiva de los cubanos. En febrero de 2023 se devel\u00f3 en la Alameda de Paula en La Habana, en Guant\u00e1namo y en distintas partes de la isla (porque se hicieron varias r\u00e9plicas) una estatua de tama\u00f1o natural sobre \u201cEnriqueta Faber\u201d que realiz\u00f3 el escultor Gabriel Cisneros, junto con Jos\u00e9 Villa Sober\u00f3n quien se hizo acreedor del premio Nacional de Artes Pl\u00e1sticas en 2008, y logr\u00f3 el financiamiento para este proyecto de la embajada de Suiza. La pieza escultural representa, seg\u00fan afirman, a la primera mujer que ejerci\u00f3 la medicina en Am\u00e9rica y su principal destino fue, finalmente, el centro hist\u00f3rico de Baracoa. De igual forma, se sum\u00f3 a esta serie de festejos y conmemoraciones, la producci\u00f3n de la pel\u00edcula \u201cInsumisas\u201d de Fernando P\u00e9rez y Laura Cazador (2018), quienes se ocupan del mismo tema y ha sido presentada en varios festivales de cine europeos.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Espinosa Blas, Mar\u00eda Margarita, \u201cLa anexi\u00f3n de Cuba a M\u00e9xico: la propuesta de <em>El Nacional<\/em>, en Laura Mu\u00f1oz (coord.),<em> M\u00e9xico y Cuba: una relaci\u00f3n hist\u00f3rica, <\/em>M\u00e9xico, Instituto Mora, 1998, pp. 45-47.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Mu\u00f1oz, Laura, <em>Centinelas de la frontera: los representantes diplom\u00e1ticos de M\u00e9xico en el Caribe<\/em>, 1838-1960, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2010.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">_________ (coord.), <em>M\u00e9xico y Cuba: una relaci\u00f3n hist\u00f3rica<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 1998.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Pulido Llano, Gabriela, <em>\u201c<\/em>Perspectiva de Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez, Cuba en el pensamiento pol\u00edtico mexicano de fines del siglo XIX\u201d, en Laura Mu\u00f1oz (coord.),<em> M\u00e9xico y Cuba: una relaci\u00f3n hist\u00f3rica, <\/em>M\u00e9xico, Instituto Mora, 1998, pp. 33-35<em>.<\/em><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Araceli Medina Ch\u00e1vez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 65\u00a0 Desde que se naturaliz\u00f3 mexicano, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez Hern\u00e1ndez fue encargado de negocios de M\u00e9xico en Centroam\u00e9rica y c\u00f3nsul de M\u00e9xico en La Habana. Puede decirse que ocup\u00f3 esa estrat\u00e9gica posici\u00f3n durante toda su vida. Fue el diplom\u00e1tico de origen cubano Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez quien escribi\u00f3, en 1894, sobre la fascinante y desafortunada vida de esta mujer de origen suizo, que tras perder joven a su esposo, se gradu\u00f3 como m\u00e9dico cirujano en Francia, escondida en ropajes de hombre. Recal\u00f3 en Cuba donde fue perseguida y hoy se la recuerda como ejemplo de los inicios del feminismo. Una de las facetas poco conocidas del c\u00f3nsul cubano-mexicano, Andr\u00e9s Clemente V\u00e1zquez Hern\u00e1ndez, fue la de haber sido \u2013adem\u00e1s de un destacado ajedrecista\u2013 poeta y escritor de novelas. 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