﻿{"id":20674,"date":"2024-08-06T12:58:47","date_gmt":"2024-08-06T18:58:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=20674"},"modified":"2024-08-20T15:26:30","modified_gmt":"2024-08-20T21:26:30","slug":"editorial61","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial61\/","title":{"rendered":"Editorial#61"},"content":{"rendered":"<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 61<\/span><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni muerto me dejar\u00e1n descansar, dec\u00eda Pancho Villa. Tras su crimen en julio de 1923 en Parral y la profanaci\u00f3n de su cuerpo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, la frase result\u00f3 premonitoria. Y si el exjefe de la Divisi\u00f3n del Norte se refer\u00eda con raz\u00f3n a sus enemigos, que abundaban, a pesar de dejar las armas y refugiarse en las actividades agr\u00edcolas en su rancho de Canutillo, un siglo despu\u00e9s su imagen de l\u00edder revolucionario y hombre de pueblo sigue generando admiraci\u00f3n y respeto, pero nunca olvido. Analizado en retrospectiva, habr\u00eda sido dif\u00edcil mantenerse con vida por entonces, con los odios, venganzas y deslealtades propias que quedan aflorando al t\u00e9rmino de una conflagraci\u00f3n civil. \u201cLa regla es la misma en Sicilia, en Am\u00e9rica y en todas partes. El hombre m\u00e1s poderoso del mundo si se enfrenta con alguien con el suficiente coraje para tirar en su contra, muere como cualquier otro\u201d, dec\u00eda en los a\u00f1os noventa Giovanni Falcone, aquel juez s\u00edmbolo de la lucha antimafia en Italia. Para demostrarlo contaba con el ejemplo de Villa como tambi\u00e9n el de Trotsky de 1940, a pesar de todas sus precauciones para que Stalin no lo eliminara. A Falcone lo despedazaron 400 kilos de TNT en un puente de Palermo. Detr\u00e1s de cada crimen de este tipo, pol\u00edtico sin duda, siempre asoman dos preguntas clave: el porqu\u00e9 y el c\u00f3mo. Eso trata de desentra\u00f1ar el texto que presentamos en esta ocasi\u00f3n, entre tantos v\u00e9rtices que podr\u00edamos abordar de la vida del jefe revolucionario. El Villa que pod\u00eda avizorar intenciones criminales en su contra \u2012despu\u00e9s de muerto le he de dar de comer a muchos, lleg\u00f3 a afirmar\u2012, intent\u00f3 disipar provocaciones de supuestas asonadas militares, por ejemplo. Pero no le fue suficiente. Quienes pretend\u00edan cobrarle viejas cuentas desde el gobierno de Obreg\u00f3n, encontraron detr\u00e1s del relato \u2012la mala imagen en la prensa\u2012, la difamaci\u00f3n y las traiciones, los ejes del complot que terminar\u00edan con su vida. Y como suele ocurrir con los cr\u00edmenes de Estado, la impunidad se impondr\u00eda sobre cualquier atisbo de justicia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00edtica de deshacerse de enemigos o potenciales adversarios es permanente en diferentes momentos de la historia. Ah\u00ed est\u00e1n las ense\u00f1anzas de Maquiavelo y Sun Tzu. En junio de 1863, las tropas francesas victoriosas en Puebla deportar\u00edan desde Veracruz a 532 militares mexicanos, entre generales y oficiales, que se hab\u00edan negado a integrarse a sus filas. Su exilio en diferentes ciudades franceses se resolvi\u00f3 de diferentes maneras. Una gran mayor\u00eda \u2012352\u2012 aceptar\u00eda tres meses despu\u00e9s regresar a M\u00e9xico bajo la condici\u00f3n de un juramento de sumisi\u00f3n al r\u00e9gimen mon\u00e1rquico. El resto se convenci\u00f3 de regresar en los dos a\u00f1os siguientes, pero ya sin el apoyo del r\u00e9gimen de Napole\u00f3n III \u2012no se los consideraba prisioneros de guerra\u2012, lo que hizo complejo el regreso, y algunos lo hicieron despu\u00e9s de pasar por Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro caso que nos habla de c\u00f3mo plantarse ante el poder cuando no es aceptado por quienes lo detentan es el de Juan Nepomuceno M\u00e9ndez, un comerciante de Tetela de Ocampo, en el norte de Puebla, que supo navegar entre distintos reg\u00edmenes cuando se sinti\u00f3 derrotado. Recuperamos aqu\u00ed su recorrido poco conocido junto a Santa Anna, Benito Ju\u00e1rez y Porfirio D\u00edaz, sin perder la calidad de cacique local al mismo tiempo que participaba en diferentes destinos pol\u00edticos, ya sea como militar o como funcionario. Detr\u00e1s de tanta querencia por el poder estaba un \u00fanico objetivo, ocupar la gubernatura de Puebla. Hoy es una figura inmaculada entre los poblanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De tiempos m\u00e1s cercanos, nos ocupamos en este n\u00famero de dos escenarios que se fueron configurando durante el gobierno de Luis Echeverr\u00eda (1970-1976): por un lado, su pol\u00edtica p\u00fablica en el cine, colocando al Estado como productor, distribuidor y exhibidor de una nueva cinematograf\u00eda \u2012bajo la direcci\u00f3n de su hermano Rodolfo\u2012 m\u00e1s social, m\u00e1s cr\u00edtica, que buscaba romper con la fuerte narrativa del Cine de Oro. En segundo lugar, la reconfiguraci\u00f3n de los espacios urbanos en la ciudad de M\u00e9xico, centrados en la Unidad Vicente Guerrero, de Iztapalapa, toda una nueva ciudad de 8 000 viviendas que se integraba a la explosi\u00f3n habitacional de la capital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esos a\u00f1os, bastante convulsos, por cierto, nos asomamos a la lucha de los estudiantes de preparatoria que, desplazados de la posibilidad de ingresar a la UNAM, deciden crear su Preparatoria Popular en 1967, la cual se cristalizar\u00eda en una alternativa de acceso a la educaci\u00f3n que el sistema educativo les negaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos entrevistas complementan un n\u00famero 61 de <em>BiCentenario<\/em> m\u00e1s que auspicioso, con dos hombres de la cultura que marcaron \u00e9poca. En el terreno de la pintura: Diego Rivera. Despu\u00e9s de un viaje a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, cuna del comunismo que defend\u00eda, Rivera muestra su escepticismo sobre el arte colectivo que rompiera con la hegemon\u00eda del pensamiento capitalista. Pone su esperanza en una corriente art\u00edstica mexicana influyente para el obrero latinoamericano y proclama que la pintura salga de los museos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra conversaci\u00f3n nos muestra a un Mario Lavista reflexivo sobre su pensamiento musical, de la mano del escritor Hugo Roca Joglar. Bach, Cage, Nancarrow, Paz, Villaurrutia, Fuentes, le marcan caminos, dice, y descubre voces posibles.<\/p>\n<p>Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 61 Ni muerto me dejar\u00e1n descansar, dec\u00eda Pancho Villa. 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