﻿{"id":2055,"date":"2013-05-06T18:38:44","date_gmt":"2013-05-06T23:38:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=2055"},"modified":"2021-05-04T09:37:37","modified_gmt":"2021-05-04T14:37:37","slug":"bicentenario-19-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/bicentenario-19-4\/","title":{"rendered":"BiCentenario # 19: Por amor a la historia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #0000ff;\"><strong>POR AMOR A LA HISTORIA<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Puebla-casa-mendrugo.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2056 alignright\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Puebla-casa-mendrugo.png\" alt=\"Puebla casa mendrugo\" width=\"435\" height=\"324\" \/><\/a>Ram\u00f3n Lozano Torres, un empresario enamorado de Puebla, compr\u00f3 un edificio en el centro de la ciudad, conocido como Casa del Mendrugo, con la intenci\u00f3n de remodelar un inmueble abandonado y en ruinas. Su intenci\u00f3n no s\u00f3lo era por la restauraci\u00f3n, sino por haber pertenecido a un t\u00edo-bisabuelo, lo que establec\u00eda un lazo familiar. La Casa del Mendrugo &#8220;as\u00ed llamada porque los jesuitas, sus due\u00f1os en alg\u00fan momento, la arreglaron con los mendrugos o sobrantes de las limosnas y las rentas&#8221; est\u00e1 pr\u00f3xima a abrirse: el primer piso como zona comercial, con un bar, para que el p\u00fablico pueda disfrutarla; el segundo, como espacio cultural-musical, con librer\u00eda, auditorio, salas de m\u00fasica y oficinas; y el tercero, como habitaci\u00f3n para los due\u00f1os. La restauraci\u00f3n ha sido llevada a cabo con una l\u00ednea de trabajo arquitect\u00f3nico: el equilibrio entre lo nuevo y lo viejo, sin que compitan uno contra otro, sin que se opaquen, nublen o quieran imitar, a fin de evitar que lo nuevo se parezca a lo viejo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>POR AMOR A LA HISTORIA Ram\u00f3n Lozano Torres, un empresario enamorado de Puebla, compr\u00f3 un edificio en el centro de la ciudad, conocido como Casa del Mendrugo, con la intenci\u00f3n de remodelar un inmueble abandonado y en ruinas. Su intenci\u00f3n no s\u00f3lo era por la restauraci\u00f3n, sino por haber pertenecido a un t\u00edo-bisabuelo, lo que establec\u00eda un lazo familiar. La Casa del Mendrugo &#8220;as\u00ed llamada porque los jesuitas, sus due\u00f1os en alg\u00fan momento, la arreglaron con los mendrugos o sobrantes de las limosnas y las rentas&#8221; est\u00e1 pr\u00f3xima a abrirse: el primer piso como zona comercial, con un bar, para que el p\u00fablico pueda disfrutarla; el segundo, como espacio cultural-musical, con librer\u00eda, auditorio, salas de m\u00fasica y oficinas; y el tercero, como habitaci\u00f3n para los due\u00f1os. La restauraci\u00f3n ha sido llevada a cabo con una l\u00ednea de trabajo arquitect\u00f3nico: el equilibrio entre lo nuevo y lo viejo, sin que compitan<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1147,318],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2055","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-19","7":"category-por-amor-a-la-historia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2055","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2055"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2055\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15751,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2055\/revisions\/15751"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}