﻿{"id":1995,"date":"2013-10-23T11:59:57","date_gmt":"2013-10-23T16:59:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1995"},"modified":"2021-05-03T17:12:20","modified_gmt":"2021-05-03T22:12:20","slug":"el-sonado-caso-del-ministro-joannini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-sonado-caso-del-ministro-joannini\/","title":{"rendered":"El sonado caso del ministro Joannini. Suicidio, pol&iacute;tica y juego en la ciudad de M&eacute;xico, 1879-1882"},"content":{"rendered":"<p><em>Fausta Gant\u00e9s<\/em>\u00a0\/ Instituto Mora<\/p>\n<p>Revista BiCentenario # 18<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Escena inicial<\/em><\/strong><br \/>\n<strong>E<\/strong>l sonido de un balazo atraves el aire. Eran las diez y media de la ma\u00f1ana del 20 de marzo de 1882. El cuerpo de Luis Joannini Ceva, conde de San Miguel, ministro plenipotenciario de Italia en M\u00e9xico, yac\u00eda tendido en el piso de su estudio en medio de una gran mancha de sangre que flu\u00eda desde el orificio abierto en la sien derecha provocado por una bala que acababa de dispararse con la pistola que un poco antes compr\u00f3 en una armer\u00eda de la ciudad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1996\" aria-describedby=\"caption-attachment-1996\" style=\"width: 522px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Suicidio.bmp\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1996 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Suicidio.bmp\" alt=\"Suicidio\" width=\"522\" height=\"459\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-1996\" class=\"wp-caption-text\">\u00c9doudard Manet, &#8220;El suicidio&#8221; (1877)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Arribo, presentaci\u00f3n y \u00e9xito social<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El baile de m\u00e1scaras hab\u00eda sido un \u00e9xito rotundo. El ministro italiano y su esposa realmente se esmeraron en hacer de esa la recepci\u00f3n m\u00e1s elegante e importante del a\u00f1o, tanto as\u00f3 que el esplendor de la fiesta alumbrar\u00eda a\u00fan por mucho tiempo a la sociedad mexicana y varios a\u00f1os m\u00e1s tarde seguir\u00eda siendo recordada en los anales de la prensa, como en los &#8220;Ecos dominicales&#8221;, de <em>La Patria Ilustrada<\/em>, en su edici\u00f3n del 15 de febrero de 1886.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque lo cierto es que en su momento el baile de fantas\u00eda no hab\u00eda dejado satisfechos a todos por igual, y hab\u00eda quien, como en el caso de Juvenal, sobrenombre de Enrique Chav\u00e1rri, el famoso escritor de <em>El Monitor Republicano<\/em>, opinaba en su secci\u00f3n del 22 de agosto de 1880 que el evento no satisfizo las expectativas que hab\u00eda generado. Aseguraba que no fue tan fastuoso como se esperaba, que el hecho de la proximidad de otro acontecimiento parecido ocasion\u00f3 que los trajes no fueran tan notables aunque, \u00e9l mismo aclaraba, s\u00ed fueron de buen gusto y &#8220;dignos de mencionarse&#8221;. Otros, en cambio, consideraron que fue una fiesta concurrida, llena de buen gusto y elegancia y dej\u00f3 &#8220;grat\u00edsimos recuerdos y el deseo de que se repitiera&#8221;, como anotaban los redactores de <em>El Siglo Diecinueve<\/em> unos d\u00edas antes, el 16 de agosto. Lo cierto es que esa noche, la del s\u00e1bado 14 de agosto, los anfitriones se esmeraron en atender a sus invitados, entre quienes se hallaba lo m\u00e1s granado del mundo de la pol\u00edtica, as\u00ed como lo mejor de la sociedad capitalina.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3138\" aria-describedby=\"caption-attachment-3138\" style=\"width: 252px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.52.25.png\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-3138 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-20.52.25.png\" alt=\"Ignacio Mariscal\" width=\"252\" height=\"299\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3138\" class=\"wp-caption-text\">Ignacio Mariscal<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar la celebraci\u00f3n el conde debi\u00f3 estar muy contento. La ciudad de M\u00e9xico era una promesa de futuros \u00e9xitos, como el de la noche que reci\u00e9n conclu\u00eda. Es probable que entonces recordara el banquete diplom\u00e1tico celebrado en Palacio Nacional unos meses atr\u00e1s, en enero de ese mismo a\u00f1o de 1880, con el cual hab\u00edan sido obsequiados por las autoridades mexicanas los c\u00f3nsules de B\u00e9lgica, Guatemala y \u00e9l mismo en su car\u00e1cter de ministro plenipotenciario del reino de Italia, y en el que conviviera con muchos de sus pares, como los de Estados Unidos, Alemania, Espa\u00f1a y B\u00e9lgica, entre varios otros. Por supuesto, ah\u00ed departi\u00f3 tambi\u00e9n con los secretarios de estado, Eduardo Pankhurst, de Gobernaci\u00f3n, Ignacio Mariscal, de Relaciones, y Carlos Pacheco, de Guerra; estaban tambi\u00e9n Ignacio Vallarta, presidente de la Suprema Corte de Justicia, as\u00ed como algunos gobernadores, entre ellos el del Distrito Federal, Luis Curiel. Casi todos los peri\u00f3dicos dieron cuenta de la recepci\u00f3n diplom\u00e1tica, durante el mes de enero, en los d\u00edas posteriores al evento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su llegada a M\u00e9xico el conde Joannini tuvo una apretada agenda que inclu\u00eda la asistencia a diversos eventos sociales, entre ellos el banquete que la colonia italiana prepar\u00f3 en su honor los primeros d\u00edas del a\u00f1o de 1880 o su participaci\u00f3n en el programa organizado por la Sociedad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Allard, al que se integr\u00f3 en la presentaci\u00f3n p\u00fablica mostrando sus dotes art\u00edsticas al piano; con los miembros de esa misma sociedad tambi\u00e9n se ocup\u00f3 de ofrecer varios conciertos en su propio domicilio. Sus aptitudes musicales pronto hicieron que fuera considerado como &#8220;un consumado diletante&#8221;, que se le apreciara como &#8220;un m\u00fasico de primer orden&#8221; y fuera tenido por un notable cr\u00edtico musical; adem\u00e1s de que se distingu\u00eda tambi\u00e9n por sus cualidades como conversador. Al parecer Joannini era bien apreciado entre sus colegas del mundo de la pol\u00edtica tanto como por varios periodistas, como Filomeno Mata, el famoso director de <i>El Diario del Hogar<\/i>, quienes le ten\u00edan cordiales deferencias.<\/p>\n<p><b><i>El desenlace: un suicidio<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Adi\u00f3s Mar\u00eda, adi\u00f3s hijos m\u00edos, perdonadme y olvidadme&#8221; fueron las \u00faltimas palabras que el destituido ministro escribi\u00f3 en su nota suicida para despedirse de su familia. Tras conocerse la funesta noticia, estuvieron al lado de la condesa las se\u00f1oras de Mariscal, c\u00f3nyuge del ministro de Relaciones, y de Morgan, esposa esta \u00faltima del embajador de Estados Unidos, Philip H. Morgan, prest\u00e1ndole consuelo y apoyo. &#8220;El cortejo f\u00fanebre fue imponente&#8221;, relataba un diario, en tanto otro se\u00f1alaba la generosidad de las autoridades mexicanas que hab\u00edan asumido los gatos de la inhumaci\u00f3n. Asistieron al velorio importantes funcionarios del gobierno mexicano, como Ignacio Mariscal, de las delegaciones extranjeras y un nutrido contingente de miembros de la colonia italiana quienes se volcaron a ofrecerle el \u00faltimo adi\u00f3s al infortunado conde.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3140\" aria-describedby=\"caption-attachment-3140\" style=\"width: 284px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-21.01.34.png\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-3140 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-09-27-a-las-21.01.34.png\" alt=\"J. G. Posada, &quot;Corrido de la muerte de Manuel GonzA?lez&quot;, detalle (1893)\" width=\"284\" height=\"223\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3140\" class=\"wp-caption-text\">J. G. Posada, &#8220;Corrido de la muerte de Manuel Gonz\u00e1lez&#8221;, detalle (1893)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquellos d\u00edas en los que la atenci\u00f3n estaba puesta en el suicidio de Joannini algunos peri\u00f3dicos registraron en una peque\u00f1a nota de gacetilla, de apenas tres l\u00edneas, el suicidio de un gendarme que se dio muerte en el callej\u00f3n de Camarones ignor\u00e1ndose los detalles del caso, como lo hizo <i>El Nacional <\/i>el 21 marzo. A diferencia de la muerte del conde, la del gendarme no caus\u00f3 conmoci\u00f3n ni ocup\u00f3 las primeras p\u00e1ginas de diario alguno. Evidentemente ocurr\u00eda as\u00ed porque el tema del suicidio no era una novedad y el gendarme un simple desconocido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El suicidio era un asunto que preocupaba desde hac\u00eda mucho y las noticias locales y muchas internacionales daban cuenta de ello. Por ejemplo, entre marzo de 1879 y marzo de 1882 un solo peri\u00f3dico de la capital inform\u00f3 de al menos 18 casos, uno de un comerciante extranjero. Constantemente la prensa consignaba noticias sobre muertos encontrados en la capital y en otros estados de la Rep\u00fablica, ultimados a tiro de pistola, por consumo de venenos (como la estricnina), a pu\u00f1aladas, arroj\u00e1ndose a las acequias, tir\u00e1ndose al vac\u00edo desde la ventana de un hotel o desde alguna de las torres de la catedral, ech\u00e1ndose a las v\u00edas del tren; algunos se consumaban con \u00e9xito, otros resultaban fallidos; quienes lo acomet\u00edan eran los mismo de origen nacional que extranjeros que resid\u00edan en el pa\u00eds o estaban de paso por alguna circunstancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto al nivel socio-econ\u00f3mico, seg\u00fan notas de los diarios proven\u00edan de los estratos m\u00e1s diversos, desde gente de los sectores populares (como sirvientes, obreros o soldados) hasta miembros de familias distinguidas o importantes integrantes del mundo de la pol\u00edtica. Las motivaciones para quitarse la vida eran muchas, se suicidaban por culpa de la pobreza, de la deshonra, de la miseria, de los celos, del abandono, de los amores no correspondidos, por malversaci\u00f3n de fondos, por enajenaci\u00f3n mental y hasta por causa de la leva. Si los suicidas acometen el acto fatal por un ego\u00edsmo extremo o por una cobard\u00eda insuperable, resulta dif\u00edcil, casi imposible de determinar. Pero sus deudos han de cargar con el pesar de la incertidumbre por el resto de sus vidas, eso es un hecho sobre el que se tiene mayor certeza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema de los suicidios era una preocupaci\u00f3n que hab\u00eda empezado a cobrar relevancia un par de d\u00e9cadas atr\u00e1s, en la d\u00e9cada de 1860. Muchos intelectuales, cient\u00edficos y pol\u00edticos se ocupaban del asunto en diversos escritos en los que se trataba de explicar, entender y detener la proliferaci\u00f3n de esa pr\u00e1ctica, asociada con el \u00e1mbito citadino y considerada por algunos una consecuencia negativa de la modernidad. La ley no estuvo ajena a las disertaciones, emisi\u00f3n de disposiciones, e intento de regularlo, aunque el suicidio hab\u00eda perdido su car\u00e1cter delictivo en el C\u00f3digo Penal del Distrito Federal de 1871 y en t\u00e9rminos legales s\u00f3lo era considerado ya como una ofensa para el propio suicida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n los peri\u00f3dicos se sumaron al esfuerzo de exponer las razones que pod\u00edan provocar los actos suicidas y llamaban reiteradamente a la necesidad de ponerles freno mediante diversas estrategias, incluida la propuesta de suprimir publicidad a tales actos dejando para ello de consignarlos en sus p\u00e1ginas, lo que, sin embargo, no sucedi\u00f3. <i>El Tiempo<\/i>, un peri\u00f3dico independiente en su posici\u00f3n pol\u00edtica pero francamente cat\u00f3lico en lo religioso, apuntaba en julio de 1877 que &#8220;el suicidio es una muerte furtiva y vergonzosa, es un robo que se hace al g\u00e9nero humano&#8221;. Por su parte, en el contexto del suicidio de Joannini, los redactores de <i>El Diario del Hogar<\/i>, reconocidos liberales, anotaban el 26 de marzo: &#8220;El misterio pavoroso del suicidio preocupa hondamente y sea que se compadezca o se acrimine al suicida, el coraz\u00f3n se conmueve siempre al dar su fallo [&#8230;] el suicida es digno de l\u00e1stima porque para nosotros obra siempre en virtud de un arrebato de demencia&#8221;. Estas notas ilustran de manera notable dos de las posiciones m\u00e1s importantes que imperaban en la \u00e9poca, pues si bien ambas consideraban al suicidio un acto terrible, unos optaban por el franco repudio y la condena por cuestiones morales en tanto los otros, m\u00e1s en la sinton\u00eda del discurso cient\u00edfico, intentaban comprender las motivaciones que conduc\u00edan a un hombre a optar por esa acci\u00f3n radical.<\/p>\n<p><b><i>Rumores<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las malas lenguas murmuraban que ante la deshonra que amenazaba con hacer presa de su casa y su apellido, Joannini no tuvo m\u00e1s opci\u00f3n que la de poner fin a sus d\u00edas. Las voces maledicentes dec\u00edan por lo bajo que el juego hab\u00eda sido su perdici\u00f3n. Personas menos malevolentes solo apuntaban que su suicidio se deb\u00eda al &#8220;desastre financiero privado&#8221;. Algunas que lo apreciaban poco se encargaron de hacer saber que la verdadera raz\u00f3n era que hab\u00eda sido destituido de su cargo por el gobierno italiano y sinti\u00e9ndose afrentado por tal decisi\u00f3n hab\u00eda apretado el gatillo. Pocos, los m\u00e1s benevolentes, dir\u00edan que se hab\u00eda matado presa de la m\u00e1s profunda tristeza porque no fue capaz de superar la muerte del m\u00e1s peque\u00f1o de sus hijos, ocurrida meses atr\u00e1s. Otros m\u00e1s intentaron negar el suceso y para ello lanzaron la hip\u00f3tesis de que lo ocurrido hab\u00eda sido en realidad un triste y tr\u00e1gico accidente sucedido mientras el conde examinaba su arma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, en un primer momento, el gobierno y parte de la prensa italiana se dar\u00edan a la tarea de desmentir tales versiones y fortalecer la idea de que la desgracia fue consecuencia de su falta de planeaci\u00f3n econ\u00f3mica. Sin embargo, un par de meses m\u00e1s adelante, en Roma circular a un extenso art\u00edculo, mismo que ser\u00eda traducido y reproducido en M\u00e9xico en junio por <i>El Siglo Diecinueve<\/i>, en el que se se\u00f1alaba que &#8220;El conde Joannini no era rico, pero sus costumbres fueron siempre algo dispendiosas. Aquellas costumbres al fin y al cabo lo condujeron a la cat\u00e1strofe deplorabil\u00edsima [<i>sic<\/i>] que se efectu\u00f3 en M\u00e9xico&#8221;. En esas p\u00e1ginas tambi\u00e9n se reconoc\u00eda que el gobierno italiano puso en receso al conde sin haberlo prevenido y se admit\u00eda que &#8220;el gobierno habr\u00eda debido llamarlo primeramente, y despu\u00e9s tomar las providencias que hubiese cre\u00eddo m\u00e1s conformes con sus propios intereses, sin demasiado perjuicio para Joannini&#8221;. Seg\u00fan este relato, al ministro se le anunci\u00f3 sorpresivamente la decisi\u00f3n del rey de retirarlo de su encargo &#8220;con una pensi\u00f3n proporcional a su sueldo de 5,500 libras&#8221;. Sin embargo, ning\u00fan peri\u00f3dico explicaba por qu\u00e9 el conde hab\u00eda sido de pronto notificado de su destituci\u00f3n, cu\u00e1les eran los verdaderos motivos que llevaron al gobierno italiano a tomar la decisi\u00f3n y a proceder de manera poco ortodoxa, nadie se pregunt\u00f3 ni aclar\u00f3 si hab\u00eda alguna raz\u00f3n de orden pol\u00edtico que hubiera afectado las relaciones entre ambos pa\u00edses o si el ministro hab\u00eda cometido alg\u00fan error t\u00e1ctico en el desempe\u00f1o de sus funciones. A?Por qu\u00e9 hab\u00eda sido destituido Joannini, un hombre de tan s\u00f3lo 47 a\u00f1os de edad de los cuales 26 los hab\u00eda dedicado a servir a su pa\u00eds en la carrera diplom\u00e1tica?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La versi\u00f3n de la destituci\u00f3n se reprodujo en varios peri\u00f3dicos y era evidente que para el conde esa noticia implicaba una humillaci\u00f3n y la deshonra. Algunos afirmaban que tras abrir la carta con los sellos del ministerio de Negocios Extranjeros del gobierno de Italia y enterarse de que hab\u00eda sido retirado del cargo y un nuevo ministro hab\u00eda sido designado para sustituirle fue presa de la desesperaci\u00f3n y no pudiendo lidiar con tal estigma adquiri\u00f3 un arma, escribi\u00f3 un par de l\u00edneas para su esposa y sus hijos y se peg\u00f3 un tiro.<\/p>\n<p><b><i>\u00bfY el asunto del juego?<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocos, casi ninguno de los peri\u00f3dicos mencionaron o aludieron al escabroso tema del juego y el papel central que pudo haber tenido en la muerte de Joannini. S\u00f3lo <i>El Correo del Lunes<\/i>, un impreso cuyo director, Adolfo Carrillo, no era muy bien visto por cierto sector de la propia prensa, pues se asum\u00eda que ten\u00eda v\u00ednculos con el gobernador del Distrito, por entonces Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez, a cuyos intereses serv\u00eda desde las p\u00e1ginas de su publicaci\u00f3n, dio cuenta de una carta firmada s\u00f3lo con las iniciales F.P.T., en la que se denunciaban las posibles &#8220;causas que motivaron el lamentable suicidio del Ministro de Italia en M\u00e9xico&#8221;.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3271\" aria-describedby=\"caption-attachment-3271\" style=\"width: 342px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.30.00.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3271\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.30.00.png\" alt=\"Paul Cezanne, &quot;Jugadores de Cartas&quot; (1893)\" width=\"342\" height=\"285\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3271\" class=\"wp-caption-text\">Paul Cezanne, &#8220;Jugadores de Cartas&#8221; (1893)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el 27 de marzo de 1882, <i>El Correo del Lunes <\/i>reprodujo la historia que narraba una persona que declaraba haber trabajado como tallador en una casa de juego, cuyos datos precisos omit\u00eda, y de donde hab\u00eda sido despedido apenas unos d\u00edas atr\u00e1s sin que conociera los motivos, aunque, sospechaba que el mismo estaba relacionado con la tr\u00e1gica muerte de ministro italiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El an\u00f3nimo autor refer\u00eda como el embajador era un asiduo visitante de ese lugar, al que acud\u00eda varias veces por semana, ganando unas veces y perdiendo otras; daba cuenta de que Joannini hab\u00eda dejado de asistir por espacio de un mes pero que en los d\u00edas pr\u00f3ximos al tr\u00e1gico suceso hab\u00eda regresado y la noche del viernes anterior a su suicidio &#8220;jug\u00f3 desde las siete hasta las doce de la noche, perdiendo, seg\u00fan yo observ\u00e9, tres mil pesos&#8221;. Pidi\u00f3 un cr\u00e9dito de mil pesos a la casa, que despu\u00e9s de concedido tambi\u00e9n perdi\u00f3 con &#8220;lama baraja&#8221;, lo que significaba que hab\u00eda sido v\u00edctima de las &#8220;fuller\u00edas y pilladas&#8221;, de las trampas con la que en esos sitios se esquilmaba a los clientes. Asimismo, apuntaba que el ministro se retir\u00f3 del lugar comprometi\u00e9ndose a pagar su deuda el domingo siguiente. Para recoger los mil pesos, los due\u00f1os del lugar comisionaron al denunciante, quien pas\u00f3 al domicilio del conde, puntualmente. Habi\u00e9ndose presentado, narraba que el diplom\u00e1tico lo recibi\u00f3 &#8220;muy agitado y estru[jando] en aquellos momentos una carta&#8221;, pero que le entreg\u00f3 la suma acordada expres\u00e1ndole: &#8220;Diga ud. al Sr. *** que esto es lo \u00fanico que me queda. Me agrada saldar mis cuentas y no quiero que en M\u00e9xico se murmure contra m\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierta o falsa la versi\u00f3n que el peri\u00f3dico reproduc\u00eda, tocaba un tema por dem\u00e1s \u00e1lgido y conflictivo en la historia del gobierno del Distrito Federal: el relativo a la existencia de casas de juego que funcionaban en la clandestinidad bajo el amparo solapado de las autoridades. Los reclamos, las cr\u00edticas, las exigencias de buena parte de la prensa a quienes detentaban los mandos en el municipio de M\u00e9xico, en el gobierno del Distrito Federal, en el ministerio de Justicia y, en ocasiones, al mismo presidente para que pusieran freno a su existencia fueron una constante que ven\u00eda de varios a\u00f1os atr\u00e1s, continuaron en la administraci\u00f3n de Manuel Gonz\u00e1lez y siguieron durante buena parte del periodo porfiriano sin obtener resultados favorables. Las denuncias sobre lo pernicioso que resultaban esos centros de vicio para la sociedad capitalina, los casos expuestos por los impresos en los que se daba cuenta de c\u00f3mo el juego arruinaba a las personas y destru\u00eda a las familias llenaron incontables p\u00e1ginas. Sin embargo, al parecer, en opini\u00f3n de los representantes de la prensa, poco se hizo desde las altas esferas del poder para ponerle freno, al contrario \u00e9pocas hubo en las que proliferaron descaradamente pues del contubernio entre los propietarios y las autoridades sacaban provecho y se enriquec\u00edan unos y otros.<\/p>\n<p><b><i>Ep\u00edlogo<\/i><\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pol\u00edtica, el juego y el suicidio se entretejen en la historia del breve paso y tr\u00e1gica muerte del ministro plenipotenciario de Italia en M\u00e9xico, que inici\u00f3 en diciembre de 1879 cuando present\u00f3 sus credenciales al presidente de la Rep\u00fablica y concluy\u00f3 el 20 de marzo de 1882 cuando con una detonaci\u00f3n de pistola puso fin a su existencia. Las leyes y disposiciones oficiales que a lo largo de todo el siglo XIX reiteradamente prohib\u00edan la existencia de casas de juegos de azar no fueron suficientes para evitar la presencia de varias que operaban en la clandestinidad. El supuesto contubernio de las autoridades pol\u00edticas con los propietarios de esos centros fue una denuncia reiterada por la prensa aunque no comprobada. Lo que es cierto, al parecer, es que esos negocios operaron de manera habitual sin que nadie los clausurara.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3272\" aria-describedby=\"caption-attachment-3272\" style=\"width: 549px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.31.46.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3272\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Captura-de-pantalla-2013-10-23-a-las-11.31.46.png\" alt=\"Alexandre Benois, &quot;En la casa de juego&quot; (1910)\" width=\"549\" height=\"520\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3272\" class=\"wp-caption-text\">Alexandre Benois, &#8220;En la casa de juego&#8221; (1910)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso Joannini pone de manifiesto las consecuencias m\u00e1s dram\u00e1ticas a las que el vicio del juego pod\u00eda arrastrar a sus v\u00edctimas y muestra tambi\u00e9n que pobres y ricos, artesanos y ministros, plebeyos y arist\u00f3cratas pod\u00edan, por igual, caer en la trampa que constitu\u00edan las apuestas y recurrir al suicidio como v\u00eda de escape. Si Joannini corrompi\u00f3 su desempe\u00f1o oficial por causa de su inclinaci\u00f3n al juego no es algo de lo que se tenga noticia pero alguna sospecha despierta el hecho de que <i>El Foro <\/i>diera cuenta, tan s\u00f3lo un mes despu\u00e9s del triste suceso, de que hab\u00eda llegado a la aduana un paquete solicitado por el ministro de Italia, que por su contenido importaba el pago de m\u00e1s de seis mil pesos de aranceles, siendo que una vez instalado un embajador la ley s\u00f3lo le permit\u00eda importar un m\u00e1ximo de tres mil pesos. En atenci\u00f3n a la viuda, el presidente Manuel Gonz\u00e1lez, aprobando la opini\u00f3n de Ignacio Mariscal y de Jes\u00fas Fuentes Mu\u00f1iz, concedi\u00f3 que le fuera entregado el mismo sin cobr\u00e1rsele los impuestos correspondientes. Sin embargo, la se\u00f1ora Joannini, agradecida, rechaz\u00f3 la dispensa alegando que &#8220;los efectos no hab\u00edan sido pedidos por su esposo&#8221; y que no pod\u00eda aceptar las mercanc\u00edas para no &#8220;comprometer&#8221; la memoria de su difunto marido y devolvi\u00f3 los bultos sin abrirlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 conten\u00edan esos paquetes? Imposible saberlo. \u00bfLos hab\u00eda solicitado el ministro a pesar de negarlo su viuda? Todo parece indicar que s\u00f3lo \u00e9l pudo hacerlo. \u00bfPara qu\u00e9 fin? Si bien no podemos afirmarlo con certeza porque no contamos con fuentes para ello, si podemos suponer que el conde, orillado por su cr\u00edtica situaci\u00f3n econ\u00f3mica provocada por las p\u00e9rdidas en el juego, probablemente se hab\u00eda enredado en acciones fraudulentas aprovech\u00e1ndose de su cargo diplom\u00e1tico y que, descubierto por las autoridades italianas, procedieron a retirarle su autoridad antes de que sus acciones empa\u00f1aran la reputaci\u00f3n del gobierno que representaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, si bien el suyo no es el \u00fanico caso de figuras sobresalientes del espacio p\u00fablico que optaron por matarse, pues ah\u00ed est\u00e1 antes el conocido caso del poeta rom\u00e1ntico Manuel Acu\u00f1a, sin embargo la muerte de Joannini constituye una interesante pista para tratar de entender los razones que pod\u00edan conducir a un individuo a optar por el suicidio, as\u00ed como observar las variadas posiciones desatadas en su entorno como reacci\u00f3n a tal acto, mismas que iban desde el rechazo y el repudio hasta las actitudes comprensivas y solidarias. Ante la amenaza de la deshonra y el deshonor, imposibilitado para reparar sus equ\u00edvocos, atrapado en los valores culturales y sociales de la \u00e9poca, el conde s\u00f3lo tuvo un camino para resarcir sus errores, evadir la afrenta p\u00fablica, salvar el nombre de su familia y escapar al castigo de la justicia y de las leyes, aunque no al rumor y la maledicencia: el suicidio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Alberto del Castillo, &#8220;Notas sobre la moral dominante a finales del siglo XIX en la ciudad de M\u00e9xico. Las mujeres suicidas como protagonistas de la nota roja&#8221;, en Claudia Agostoni y Elisa Speckman (eds.), <\/span><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Modernidad, tradici\u00f3n <\/em><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">y alteridad. La Ciudad de M\u00e9xico en el cambio del siglo<\/em><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">(XIX-XX)<\/em><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, M\u00e9xico, UNAM, 2001, pp. 319-338.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Miguel \u00c1ngel Isais Contreras, &#8220;Suicidio y opini\u00f3n p\u00fablica en la Guadalajara de fines del siglo XIX: representaciones y censuras&#8221;, en Jorge Alberto Trujillo, Federico de la Torre, Agust\u00edn Hern\u00e1ndez y Mar\u00eda Estela Guevara (eds.),<\/span><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\"> Anuario 2005<\/em><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, M\u00e9xico, Universidad de Guadalajara \/ Centro Universitario de los Altos-Seminario de estudios regionales, 2007, pp. 107-133.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Vicente Morales, Gerardo, <\/span><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Historia de un jugador\u00a0<\/em><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">(1874)<\/em><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, en http:\/\/www.bicentenario.gob.mx\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=368:gerardo-historia-de-un-jugador-1874&amp;catid=93:la-matraca<\/span><\/li>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Semo, Il\u00e1n, (coord.), <\/span><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">La Rueda del Azar. Juego y jugadores\u00a0<\/em><em style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">en la historia de M\u00e9xico<\/em><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, M\u00e9xico, 2000.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fausta Gant\u00e9s\u00a0\/ Instituto Mora Revista BiCentenario # 18 Escena inicial El sonido de un balazo atraves el aire. Eran las diez y media de la ma\u00f1ana del 20 de marzo de 1882. El cuerpo de Luis Joannini Ceva, conde de San Miguel, ministro plenipotenciario de Italia en M\u00e9xico, yac\u00eda tendido en el piso de su estudio en medio de una gran mancha de sangre que flu\u00eda desde el orificio abierto en la sien derecha provocado por una bala que acababa de dispararse con la pistola que un poco antes compr\u00f3 en una armer\u00eda de la ciudad. Arribo, presentaci\u00f3n y \u00e9xito social El baile de m\u00e1scaras hab\u00eda sido un \u00e9xito rotundo. El ministro italiano y su esposa realmente se esmeraron en hacer de esa la recepci\u00f3n m\u00e1s elegante e importante del a\u00f1o, tanto as\u00f3 que el esplendor de la fiesta alumbrar\u00eda a\u00fan por mucho tiempo a la sociedad mexicana y varios<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1148,20],"tags":[1145,1144,1142,1140,1143,1138,1146,1139,198,1141],"class_list":{"0":"post-1995","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-18","8":"category-revistanumero","9":"tag-apuesta","10":"tag-casas-de-juego","11":"tag-ignacio-mariscal","12":"tag-italiano","13":"tag-juegos-de-azar","14":"tag-luis-joannini-ceva","15":"tag-manuel-gonzalez","16":"tag-ministro-plenipotenciario","17":"tag-porfiriato","18":"tag-suicidio"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1995","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1995"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1995\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15709,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1995\/revisions\/15709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1995"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1995"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1995"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}