﻿{"id":19919,"date":"2024-06-11T14:22:16","date_gmt":"2024-06-11T20:22:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19919"},"modified":"2024-08-13T22:15:20","modified_gmt":"2024-08-14T04:15:20","slug":"nos-llevamos-un-chasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/nos-llevamos-un-chasco\/","title":{"rendered":"\u201cNos llevamos un chasco\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 64.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Encomendado por Benito Ju\u00e1rez, el general Manuel Loera fue el encargado de detener a Leonardo M\u00e1rquez y Tom\u00e1s O\u2019Horan y Escudero, militares que combatieron contra las armas republicanas. En una entrevista de 1904, Loera relata los detalles de c\u00f3mo llev\u00f3 a cabo aquella expedici\u00f3n.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20921\" aria-describedby=\"caption-attachment-20921\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20921\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_168.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"714\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_168.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_168-300x214.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_168-768x548.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20921\" class=\"wp-caption-text\">Estado mayor de Porfirio D\u00edaz durante los festejos del centenario de la independencia, 1910, inv. 34520, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c1ngel Pola lleg\u00f3 a la capital en 1882 procedente de su natal Chiapa de Corzo, cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os. Su intenci\u00f3n era formarse como veterinario, pero al final le atrajo m\u00e1s el periodismo, al que dedic\u00f3 casi toda su vida. Colabor\u00f3 en El <em>Diario del Hogar<\/em>, <em>El Monitor Republicano<\/em>, <em>El Siglo Diez y Nueve<\/em>, <em>El Nacional<\/em>, <em>El Universal<\/em>, entre otros. M\u00e1s tarde fue fundador de <em>El Noticioso<\/em>, la <em>Revista Moderna<\/em> y la <em>Editorial Reformista<\/em>. Al retirarse del periodismo, se dedic\u00f3 a atender su librer\u00eda en la calle de Cuba n\u00famero 99, frente a la Plaza de Santo Domingo, en la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Liberal convencido y enemigo ac\u00e9rrimo del conservadurismo, no ocultaba sus filias y fobias en sus escritos y se vali\u00f3 de muchas entrevistas \u2013de las cuales se le considera introductor en M\u00e9xico\u2013 para poner en evidencia a aquellos que le parec\u00edan personajes y pasajes oscuros del segundo imperio. Muestra de ello es la que hizo al general Manuel Loera (1839-1919), militar hecho prisionero en el sitio de Puebla y deportado a Francia, que a su vuelta se consagr\u00f3 a la lucha por la rep\u00fablica y a quien, a la ca\u00edda del imperio, el presidente Benito Ju\u00e1rez encarg\u00f3 la aprehensi\u00f3n de los generales Leonardo M\u00e1rquez y Tom\u00e1s O\u2019Horan y Escudero. No logr\u00f3 la del primero, pero s\u00ed la del segundo, quien \u2013como \u00e9l\u2013 hab\u00eda combatido en las filas republicanas y peleado en Puebla, pero desert\u00f3 y apoy\u00f3 a Maximiliano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrevista que sigue apareci\u00f3 por primera vez en el folleto titulado Manifiestos. El imperio y los imperiales. Rectificaciones de \u00c1ngel Pola, cuya autor\u00eda es de Leonardo M\u00e1rquez, y se public\u00f3 en M\u00e9xico en 1904.<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato del general Manuel Loera<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me permite usted, se\u00f1or general, que le dirija algunas preguntas? \u2026 Ser\u00e9 franco y claro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Puede usted hac\u00e9rmelas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Como el nombre de usted figura en la Historia, es probable que enemigos envidiosos de su posici\u00f3n social hayan dejado que se diga que cuando fue usted a aprehender a O\u2019Horan, que era su amigo, antes de proceder contra \u00e9l, entr\u00f3 en convenio con usted para que lo dejara escapar y que le entreg\u00f3 cierta cantidad de dinero, muy fuerte, creo que 50 000 pesos, y que despu\u00e9s result\u00f3 que usted no cumpli\u00f3 su palabra, y que\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Como usted comprender\u00e1, esto me llena de indignaci\u00f3n [\u2026] Pero dejemos a un lado todo esto. Voy a procurar complacer a usted, narr\u00e1ndole los episodios que tuvieron desenlace con motivo de la aprehensi\u00f3n de O\u2019Horan. Una de tantas noches, estando yo en el Gran Circo Chiarini, que estaba en la calle de Gante, el teniente coronel don Francisco D\u00edaz fue all\u00ed y me comunic\u00f3 que el se\u00f1or presidente Ju\u00e1rez se hab\u00eda servido disponer que pasara yo inmediatamente a tomar \u00f3rdenes; me parece que eran las doce o doce y media de la noche. Acto continuo, acatando este mandato del se\u00f1or presidente, sal\u00ed de aquel lugar; y, ya que tuve oportunidad de verlo, me pregunt\u00f3 si los cuerpos de caballer\u00eda del norte, que estaban a mis \u00f3rdenes, continuaban situados en la poblaci\u00f3n de Apam y haciendas confluentes; y al responderle que s\u00ed, me signific\u00f3 m\u00e1s o menos lo siguiente: que, por antecedentes de mi humilde persona, antecedentes de caballerosidad y de cumplimiento estricto de mis deberes, muy especialmente con las \u00f3rdenes militares, me confiaba un negocio de muy alta magnitud, el cual era la aprehensi\u00f3n de O\u2019Horan, que se refugiaba en la hacienda de San Nicol\u00e1s, propiedad de la se\u00f1ora do\u00f1a Francisca Ag\u00fceros, casada con el se\u00f1or general Prim; y que, en la de Anacamilpa, a corta distancia, se refugiaba tambi\u00e9n don Leonardo M\u00e1rquez, con alguna otra persona. El se\u00f1or Ju\u00e1rez me encareci\u00f3 la necesidad urgente de la aprehensi\u00f3n de estas dos personas que tantos males hab\u00edan causado a la rep\u00fablica, as\u00ed como la de hacer un ejemplar con ellos. Me indico\u0301 que tomara un tren que saldri\u0301a a las primeras horas del di\u0301a, para ir a mi cuartel general; y habie\u0301ndome encontrado con que se habi\u0301a cambiado el horario de tal tren (que era entonces de la seccio\u0301n del Ferrocarril de Veracruz que iba hasta Apizaco), tuve que hacer la expedicio\u0301n o ruta hasta Apam, en caballos alquilados o comprados, de los cuales mate\u0301 tres. En mi cuartel general, adonde llegue\u0301 cosa de las tres o cuatro de la tarde, di mis o\u0301rdenes para que las diversas unidades de caballeri\u0301a de mi mando tomaran distintas direcciones al obscurecer, haciendo propalar la voz de que se retiraban a la capital de la repu\u0301blica y a la ciudad de Puebla. Siguiendo las estrictas o\u0301rdenes que dicte\u0301, los regimientos de mi mando, a buena distancia, empezaron a rodear tanto la hacienda de San Nicola\u0301s como una loma inmediata; y en esto, favorecida mi expedicio\u0301n por alguna lluvia que vino a caer como entre diez y once de la noche. Don Tom\u00e1s O\u2019Horan, que de noche abandonaba la hacienda de San Nicola\u0301s con precaucio\u0301n bien meditada, no se apercibio\u0301 del gran cerco o circunvalacio\u0301n que efectuaron las tropas que alli\u0301 ten\u00eda yo situadas; y por esta circunstancia permaneci\u0301a en la hacienda; y esto se sab\u00eda, habiendo sido observado por mis gentes que le sobrevigilaban, y se me habi\u0301a participado que, a las primeras horas de la noche, habi\u0301a vuelto a la indicada hacienda. El cerco a distancia lo centralice\u0301 entonces sobre el edificio, y diversas comisiones de oficiales mande\u0301 al interior de la casa en busca del indicado O\u2019Horan, ante el sen\u0303or Egu\u00eda, primer administrador de la hacienda, y el sen\u0303or don Luis Carballeda, hoy general del eje\u0301rcito, insta\u0301ndoles para que indicaran el lugar en donde se hallara escondido O&#8217;Horan. Por fin, estos se\u00f1ores se apersonaron conmigo en demanda de lo que deseaba, y de plano les manifeste\u0301 lo mismo, les expuse cua\u0301l era mi misio\u0301n, ordenada por el Supremo Gobierno, por el Primer Magistrado de la Nacio\u0301n; y aun cuando vacilaba un poco el primero, el segundo, con los buenos sentimientos patrio\u0301ticos que lo animaban, me confeso\u0301 de plano que O\u2019Horan estaba dentro del recinto. O\u2019Horan, comprendiendo la dificili\u0301sima situacio\u0301n en que estaba colocado, procuro\u0301 escapar por alguno de los grandes corrales que existi\u0301an en la hacienda, en uno de los cuales fue capturado por mis comisionados. O\u2019Horan me conoci\u0301a con anterioridad y me hizo infinidad de proposiciones, que el caballero y el hombre honrado jama\u0301s ha admitido, aun cuando por su vida militar y con motivo de las diversas comisiones que haya desempen\u0303ado, hubiese estado en condiciones de oi\u0301r ofertas ma\u0301s ventajosas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20923\" aria-describedby=\"caption-attachment-20923\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20923\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_172.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_172.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_172-180x300.jpg 180w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20923\" class=\"wp-caption-text\">Leonardo M\u00e1rquez, tarjeta de presentaci\u00f3n para Constantinopla, 1864, inv. 451659, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Perdone usted mi curiosidad, general, \u00bfpodr\u00eda usted decirme en qu\u00e9 consistieron las proposiciones de O\u2019Horan?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013O\u2019Horan me ofrecio\u0301 regalarme algunos de los hermosos caballos que conservaba en la hacienda, as\u00ed como tambie\u0301n las alhajas que conteni\u0301an sus equipajes; y, por u\u0301ltimo, una fuerte cantidad de dinero que teni\u0301a en poder de los honorables sen\u0303ores Buch, la que, repito, tambie\u0301n poni\u0301a a mi\u0301 disposicio\u0301n, ofrecie\u0301ndome dar la orden para que la percibiera. [\u2026] Unos 50 000 pesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfRecuerda usted qu\u00e9 cantidad era?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Unos 50 000 pesos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfDec\u00eda usted, se\u00f1or general, que O\u2019Horan fue conocido suyo, anteriormente a estos sucesos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Durante la \u00e9poca que sirvi\u00f3 a la patria, como un caballero, estando en nuestras filas, las de nosotros los republicanos, fue mi amigo; y despu\u00e9s, en las condiciones en que se coloc\u00f3, me inspiraba horror por todos los malos antecedentes en su contra, por los males que hab\u00eda ocasionado a la naci\u00f3n y a la humanidad, que le hac\u00edan cargo just\u00edsimo de ellos. \u00a1Todos nos llevamos un chasco!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY qu\u00e9 le dijo usted en respuesta a esas proposiciones?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Por mi honor de caballero: \u00a1qu\u00e9 se conformara con la suerte que le estaba destinada! Y, a propo\u0301sito de esto, debo decir a usted que habi\u0301a yo recibido o\u0301rdenes del Supremo Magistrado de la Nacio\u0301n, de que aprehendidos tanto O\u2019Horan como M\u00e1rquez, e identificadas sus personas, los mandara pasar por las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfAs\u00ed de terminantes fueron esas \u00f3rdenes?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Inmediatamente! Sin m\u00e1s ni m\u00e1s. Las palabras del sen\u0303or presidente, ma\u0301s o menos, fueron estas: \u201cManuel, solamente en usted tengo confianza de que no lo cohechen. Vaya usted y aprehenda a ese hombre\u201d. Pero continuemos nuestro relato: O\u2019Horan, ya bien preso, le deje\u0301 con los centinelas de vista correspondientes, para llevar a cabo las otras o\u0301rdenes que habi\u0301a yo recibido; y, antes de esto, pase\u0301 al lugar destinado para su capilla, alli\u0301 en la misma hacienda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfY all\u00ed?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013O&#8217;Horan siguio\u0301 implorando los sentimientos tiernos de la humanidad, manifesta\u0301ndome las condiciones de sus hijos y la de una joven, su esposa; suplica\u0301ndome que no lo ejecutara, y repitie\u0301ndome los ofrecimientos que me habia hecho, los que deseche\u0301 de plano con toda indignacio\u0301n, por lo que dire\u0301 adelante, como prueba de ello. Al ser aprehendido, O\u2019Horan se me arrodillo\u0301 como una mujer, dicie\u0301ndome: \u00a1Sa\u0301lvame! Mue\u0301rete como un hombre, le respondi\u0301; acue\u0301rdate de todos los males que has hecho y de tus manes de TIalpam, de Panzacola. \u00a1Te aborrezco! \u00a1Tus v\u00edctimas y la justicia demandan tu vida! \u00a1Ven conmigo!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pero \u00bfno me fusilara\u0301s en el camino? \u2013me dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Ah! tu\u0301 me salvas&#8230; tu\u0301 me devuelves la vida! \u2013dijo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Le signifique\u0301 que teni\u0301a a la vez alguna otra misio\u0301n que cumplir, y que entretanto dejaba orden a alguno de los jefes de que no lo fusilaran, sino hasta mi regreso; y emprendi\u0301 el viaje a esa misma hora. En esta situacio\u0301n quedo\u0301 prisionero. Ya al trote o a galope, con la mayor parte de las unidades que ten\u00eda yo a mis o\u0301rdenes, nos dirigimos rumbo a la hacienda de Anacamilpa, en donde, por los antecedentes que ten\u00eda el sen\u0303or Jua\u0301rez, como he dicho, se sab\u00eda que se refugiaba Ma\u0301rquez, y circunvale\u0301 esta hacienda hasta donde me fue posible, por la gran cantidad de monte que conteni\u0301a entonces. Requeri\u0301 al administrador, que no recuerdo ahora su nombre, para que me entregara a Ma\u0301rquez o me indicara en do\u0301nde lo guardaba. Este caballero, cumpliendo con las leyes de hospedaje para con un refugiado, y despue\u0301s de alguna larga conferencia y mucho apremio, siendo preciso indicarle todo lo que su vida correr\u00eda de peligro con no decir la verdad, se decidio\u0301 a obedecer. Para no ser muy extenso, por fin este sen\u0303or me indico\u0301 el lugar del monte en donde dormi\u0301a Ma\u0301rquez, sitio a donde ocurri\u0301 con el mayor sigilo posible, a fin de no ser apercibido por el fugitivo. Ma\u0301rquez y el que lo acompan\u0303aba seguramente que se apercibieron de la batida que le daba al monte, que por lo fragoso del mismo, al huir, no me dejaron huella alguna. Debo decir que el lugar donde dormi\u0301a Ma\u0301rquez con su correligionario o asociado, lo dejaron caliente todavi\u0301a: asi\u0301 estaba el zacate en donde se recostaban; y, como era hombre experimentado en asuntos de campan\u0303a, considere\u0301 que los caballos, si no los teni\u0301an brida en mano, si\u0301 deberi\u0301an haber estado a muy corta distancia; y, en efecto, los caballos no haci\u0301a mucho tiempo que habi\u0301an defecado: todavi\u0301a se senti\u0301a el calor en los detritos. Se lucho\u0301 toda esa madrugada para buscar el rastro, el rumbo por donde Ma\u0301rquez hubiera escapado; todas las gentes de mi mando trabajaron a conciencia; se tuvo verdadero empen\u0303o por los jefes y oficiales que estaban a mis o\u0301rdenes, asi\u0301 como tambie\u0301n por la misma tropa, para conseguir, repito, la aprehensio\u0301n de este individuo. Vino la luz de la man\u0303ana; el sol alumbraba ya debidamente el monte, y por ciertos reconocimientos me cerciore\u0301 de que el perseguido no se encontraba dentro de la circunvalacio\u0301n que le habi\u0301a yo formado. Vuelvo a San Nicola\u0301s el Grande; y en virtud de los ofrecimientos que O\u2019Hora\u0301n me habi\u0301a hecho, pedi\u0301 al juez de letras de Apam que con un notario viniera a San Nicola\u0301s. [\u2026] A estas dos respetables autoridades, en presencia de O \u2019Horan, del sen\u0303or Egui\u0301a, del sen\u0303or Carballeda y de algunos otros empleados de la hacienda, les ordene\u0301 que formaran un inventario minucioso de los valores, alhajas y ropa que conteni\u0301an los equipajes de O\u2019Horan, o sea dos petacas; que se hiciera una resen\u0303a escrupulosa de todo, as\u00ed como tambie\u0301n de los ocho o nueve caballos que teni\u0301a el mismo O\u2019Horan alli\u0301, entre ellos, un colorado precioso; que sellaran las cajas y que tomaran nota de la cantidad de dinero que me habi\u0301a ofrecido, y que estaba depositado en la casa, lo repito, de los honorables sen\u0303ores Buch, en esta ciudad. Suplique\u0301 a la autoridad referida y al notario, sellaran y cerraran los equipajes, y con la razo\u0301n correspondiente del juez de letras y del notario, que daba fe de esto, para que asi\u0301 se pudiesen conducir aquellos a la secretari\u0301a de Guerra, como de facto sucedio\u0301. [\u2026] O\u2019Horan tanto me suplico\u0301 que no le fusilara en la hacienda, asi\u0301 como los sen\u0303ores Egui\u0301a y Carballeda, exponie\u0301ndome que aquella propiedad era del general Prim, jefe ilustre de la expedicio\u0301n tripartita; y por los antecedentes del mismo, que se le debi\u0301an, naturalmente, ciertas consideraciones, ofreci\u0301 a estos se\u00f1ores y al mismo O&#8217;Horan que lo traeri\u0301a a la capital de la repu\u0301blica; y si en parte contraveni\u0301a a las o\u0301rdenes del eminente Jua\u0301rez, abrigaba yo la idea de que al venir a la plaza de Me\u0301xico, O\u2019Horan seri\u0301a juzgado con todas las prescripciones de la ley y ejecutado; puesto que lo mereci\u0301a por los males que habi\u0301a ocasionado, mandando ejecutar a muchas vi\u0301ctimas; era, pues, necesario; \u00a1se demandaba un ejemplar castigo con este individuo! En efecto, en el primer tren que paso\u0301 por la hacienda de San Nicola\u0301s, tome\u0301 asiento con O\u2019Horan y mi ayudante, para traerlo a esta capital, ordenando a la vez que vinieran los equipajes a la vista del notario que habi\u0301a tomado nota de ellos. Al llegar a esta plaza, me encontr\u00e9 al distinguido patriota, general de divisio\u0301n don Alejandro Garci\u0301a, entonces comandante militar, que con las tropas de la guarnicio\u0301n me esperaba en Buenavista (o corrales adonde llegaba entonces el tren), para ejecutar a O\u2019Horan, por lo cual me mando\u0301 que se lo entregara.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Entre\u0301gueme usted a esa fiera, para pasarla inmediatamente por las armas \u2013me dijo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20922\" aria-describedby=\"caption-attachment-20922\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20922\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_170.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"718\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_170.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_170-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_170-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20922\" class=\"wp-caption-text\">Sepelio de Manuel F. Loera, 1913, inv. 20046, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013[\u2026] la gente estaba toda alborotada; gritaba\u2026 \u00a1muera O\u2019Horan!, \u00a1fusi\u0301lenlo!, \u00a1de\u0301jenoslo para matarlo! A mi pesar, no pude cumplir con aquel mandato de un jefe tan respetable, exponie\u0301ndole que ni las tropas, ni el cuerpo que comandaba estaban en el dominio de la plaza; y que yo mismo habi\u0301a recibido o\u0301rdenes directas del sen\u0303or presidente de la Repu\u0301blica y solamente teni\u0301a que darle cuenta de ellas. Ya despue\u0301s de entablar esta conversacio\u0301n con el sen\u0303or Garci\u0301a, me comprometi\u0301 con dicho jefe a que en mi carruaje llevar\u00eda a O\u2019Horan hasta el templo de las Bri\u0301gidas, en donde estaba la prisio\u0301n militar, a las o\u0301rdenes del distinguido patriota don Basilio Garza. Le hago entrega formal de O&#8217;Horan, ordena\u0301ndole que colocara centinelas de vista dentro del mismo lugar en que se le poni\u0301a, con recomendaciones especiales y muy seri\u0301as, manifesta\u0301ndole que si el preso se fugaba, correri\u0301a riesgo su vida; en fin, tanto, que se le formo\u0301 a e\u0301l un verdadero zarzo de responsabilidades. Ya con el recibo correspondiente, me presente\u0301 en Palacio ante la eminente figura de Jua\u0301rez.\u00a0 Recibido por el sen\u0303or, al darle cuenta de mi misio\u0301n, se expreso\u0301 de una manera bien seria, interroga\u0301ndome por que\u0301 no habi\u0301a cumplido con su mandato. A lo que le expuse que enmendar lo que e\u0301l habi\u0301a ordenado me parecio\u0301 conveniente y decoroso para la patria como para e\u0301l mismo, traer a O\u2019Horan, y que, si como era de suponerse, se le habri\u0301a de nombrar un juez instructor y un jurado, e\u0301ste fallari\u0301a en vista de la causa, da\u0301ndole al procesado todos los recursos que nuestra carta fundamental concede para los procesados; y que, repito, el jurado determinari\u0301a la suerte de este sen\u0303or. El sen\u0303or Jua\u0301rez, todo bondad, todo circunspeccio\u0301n, sin embargo de lo molesto que estaba con mi persona por no haber cumplido debidamente con sus o\u0301rdenes, este i\u0301nclito caballero me abrio\u0301 los brazos y sus palabras fueron estas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Manuel, tiene usted razo\u0301n: que lo juzgue la ley y no aparezcamos ni usted ni yo, como los asesinos de esa figura. [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Le presente\u0301 el recibo de la prisio\u0301n en donde estaba bien guardado O\u2019Horan, llamo\u0301 despue\u0301s al sen\u0303or ministro de la Guerra y le ordeno\u0301 que nombrara un juez para que conociera de la causa que deberi\u0301a formarse en contra de O&#8217;Horan, y fue el sen\u0303or coronel don Varela. [\u2026] Como llevo dicho, el consejo de guerra se reunio\u0301 en el gran Teatro Nacional y all\u00ed los defensores de O\u2019Horan aquilataron todos los recursos propios de la defensa; empero los razonamientos del ministerio pu\u0301blico, en nombre de la sociedad agraviada, expuestos ante dicho consejo de guerra, inclinaron su opinio\u0301n en pro de ellos y se determino\u0301 su fusilamiento, el cual se llevo\u0301 a cabo en la plazuela de Mixcalco, en donde este sen\u0303or hab\u00eda mandado fusilar a tantos patriotas. [\u2026]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello Instituto Mora En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 64. Encomendado por Benito Ju\u00e1rez, el general Manuel Loera fue el encargado de detener a Leonardo M\u00e1rquez y Tom\u00e1s O\u2019Horan y Escudero, militares que combatieron contra las armas republicanas. En una entrevista de 1904, Loera relata los detalles de c\u00f3mo llev\u00f3 a cabo aquella expedici\u00f3n. \u00c1ngel Pola lleg\u00f3 a la capital en 1882 procedente de su natal Chiapa de Corzo, cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os. Su intenci\u00f3n era formarse como veterinario, pero al final le atrajo m\u00e1s el periodismo, al que dedic\u00f3 casi toda su vida. Colabor\u00f3 en El Diario del Hogar, El Monitor Republicano, El Siglo Diez y Nueve, El Nacional, El Universal, entre otros. M\u00e1s tarde fue fundador de El Noticioso, la Revista Moderna y la Editorial Reformista. 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