﻿{"id":19900,"date":"2024-06-10T17:47:40","date_gmt":"2024-06-10T23:47:40","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19900"},"modified":"2024-08-13T22:24:47","modified_gmt":"2024-08-14T04:24:47","slug":"el-mundo-familiar-de-juan-y-edmundo-ogorman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-mundo-familiar-de-juan-y-edmundo-ogorman\/","title":{"rendered":"El mundo familiar de Juan y Edmundo O&#8217;Gorman"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Luis \u00c1ngel Rosas Mart\u00ednez<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 64.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Entre libros y lecturas, historias trashumantes, el desasosiego de la revoluci\u00f3n y personajes del mundo cultural, transcurri\u00f3 la vida de los O&#8217;Gorman en una vieja casona del siglo XVIII de Coyoac\u00e1n.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20911\" aria-describedby=\"caption-attachment-20911\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20911\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_109.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"767\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_109.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_109-300x230.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_109-768x589.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20911\" class=\"wp-caption-text\">Juan O&#8217;Gorman, AGN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfInfancia es destino? Esta pregunta sintetiza una de las mayores preocupaciones en la escritura biogr\u00e1fica. La infancia es problem\u00e1tica por muchas razones, principalmente porque los cultivadores del g\u00e9nero biogr\u00e1fico a lo largo del tiempo \u2013desde la antig\u00fcedad cl\u00e1sica\u2013 prestaron nula importancia a este per\u00edodo de la vida, salvo como proleg\u00f3meno al surgimiento del h\u00e9roe, o como escenario determinante de las acciones futuras por parte del individuo, pues seg\u00fan numerosos autores, la infancia y la juventud constituyen el destino del futuro pol\u00edtico, del artista, del estadista o del fil\u00f3sofo, sin ninguna explicaci\u00f3n del sentido de dicha etapa. La forma que tenemos de acercarnos a la infancia y juventud de un individuo es a trav\u00e9s de los recuerdos y algunos registros materiales de gran valor como las fotograf\u00edas, pues nos permite asomarnos a la cotidianidad, a seguir el puntual desarrollo vital de la persona y atrevernos a imaginar c\u00f3mo vivieron este periodo de su vida y, de esta manera, cuestionarnos si el conjunto de vivencias tuvo alguna relevancia en el futuro de nuestros personajes. Esto es precisamente lo que pretende el presente art\u00edculo, es una invitaci\u00f3n a recorrer algunas escenas, unas cuantas im\u00e1genes que constituyeron el mundo familiar de los ni\u00f1os Juan y Edmundo O\u2019Gorman, personajes conocidos en el \u00e1mbito de la cultura, pero vistos ahora desde una perspectiva m\u00e1s \u00edntima que nos ilustra c\u00f3mo era vivir y crecer en una familia como la suya a inicios del siglo pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las referencias principales que marcaron la vida de la familia O\u2019Gorman formada por el matrimonio de Encarnaci\u00f3n y Cecil, provienen de la revoluci\u00f3n mexicana, sobre todo la de su etapa m\u00e1s violenta que dej\u00f3 en claro el fin de una \u00e9poca y el orgullo de la tradici\u00f3n familiar que se preservaba celosamente por ambos padres, y que trataron de infundir a sus hijos: Juan (1905), Edmundo (1906), Margarita (1909) y Tom\u00e1s (1911). La manera en que estas coordenadas influyeron en el desenvolvimiento de los ni\u00f1os Juan y Edmundo, as\u00ed como un vistazo a los acontecimientos definitorios de estos personajes es el sentido de este art\u00edculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La revoluci\u00f3n iniciada en 1910 fue un hito en la historia familiar de los O\u2019Gorman, como tambi\u00e9n lo fue para el devenir de la naci\u00f3n al considerarse una abrupta ruptura entre el M\u00e9xico de Porfirio D\u00edaz, caracterizado por la era de paz, crecimiento sostenido y ambiente propicio para la emigraci\u00f3n extranjera, adjetivos que contrastaban con la otra cara del r\u00e9gimen: miseria generalizada y falta de apertura democr\u00e1tica. Entre los suspirantes de aquellos d\u00edas estaban los miembros del clan O\u2019Gorman, que hac\u00eda un siglo se hab\u00edan instalado en M\u00e9xico, particularmente en Coyoac\u00e1n, gracias a que el primer c\u00f3nsul de Gran Breta\u00f1a en nuestro pa\u00eds \u2013Charles O\u2019Gorman\u2013 hab\u00eda decidido casarse con una de las arist\u00f3cratas mexicanas, Ana Mar\u00eda Noriega Vicario, sobrina de Leona Vicario, fund\u00e1ndose as\u00ed un linaje que pod\u00eda presumir de su v\u00ednculo con la aristocracia brit\u00e1nica y su cercan\u00eda con los fundadores de la naci\u00f3n mexicana. Entre las historias que se contaban en la sobremesa familiar figuraba el recuerdo de alguna festividad patria cuando el general Porfirio D\u00edaz sac\u00f3 a bailar a una de las integrantes de la familia \u2013a sus 60 a\u00f1os Juan O\u2019Gorman ironizar\u00eda en su autobiograf\u00eda que aquello fue el \u00fanico m\u00e9rito de su querida t\u00eda materna Gila\u2013. No obstante, es revelador de la forma en que la memoria familiar guardaba con agrado el legado de aquellos a\u00f1os de brindis y buenas maneras a las que nos acostumbr\u00f3 la sofisticaci\u00f3n de las boutiques francesas instaladas en el \u00faltimo tercio del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al amparo del r\u00e9gimen, el abuelo materno Juan O\u2019Gorman pudo crecer su patrimonio generado como comerciante, tambi\u00e9n el status quo hizo posible que el padre de nuestros biografiados, Cecil Crawford (1874-1943), emigrara a M\u00e9xico para probar suerte en su profesi\u00f3n de ingeniero en minas regenteadas por ingleses y norteamericanos. Su arribo a la capital mexicana ocurri\u00f3 en 1895, comprometi\u00e9ndose en matrimonio con Encarnaci\u00f3n O\u2019Gorman Moreno (1873-1944) en 1904, para trasladarse junto a su familia \u2013esposa y tres hijos\u2013, del pueblo de Coyoac\u00e1n a Guanajuato, en donde Cecil se har\u00eda cargo de la mina El Profeta hacia 1909.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El traslado a las tierras del Baj\u00edo signific\u00f3 entrar en contacto con una realidad distinta a la acostumbrada en los l\u00edmites del centro de M\u00e9xico, un clima m\u00e1s bien agreste y una sociedad a la que eran ajenos, en la cual vieron estallar los primeros disparos de la lucha armada convocada por Madero, y con ello el despoblamiento de los pueblos y minas. Los recuerdos de aquella primera etapa, para Juan O\u2019Gorman, un ni\u00f1o de cinco o seis a\u00f1os, se remontan fuertemente a las im\u00e1genes de las entra\u00f1as de la tierra, el paisaje seco que, asegurar\u00eda con posteridad, resultaron reveladoras de una in\u00e9dita realidad social y geogr\u00e1fica de M\u00e9xico que \u00e9l y sus contempor\u00e1neos habr\u00edan de significar a trav\u00e9s de su arte. Por su parte, Edmundo recordaba la manera en que su vida transcurr\u00eda entre juegos y travesuras, mismas que su madre consignaba en un cuaderno que entregaba a su padre, cansado despu\u00e9s de una jornada en la mina, premiaba o castigaba a sus hijos de acuerdo con la magnitud del \u201ccrimen\u201d. Posteriormente, Cecil repart\u00eda golosinas y se sentaban a cenar, momento en el que compart\u00edan entre conversaciones en ingl\u00e9s, alimentos e historias familiares. Pero las cosas cambiaron. Para el ni\u00f1o, como para los adultos, los d\u00edas de rutinaria paz se tornaron en desasosiego: \u201cAlgunas veces nos \u00edbamos a la mina en nuestros caballos. Para m\u00ed este es un recuerdo muy vago, el recuerdo de la mina\u2026la casita que \u00e9l hizo [se refiere a su padre], hasta que en 1910 vino la revoluci\u00f3n. [\u2026] en Guanajuato ya no se pod\u00eda vivir, no hab\u00eda quedado nada, y fue entonces cuando nos venimos a la ciudad de M\u00e9xico; aqu\u00ed se busc\u00f3 y compr\u00f3 una casa en San \u00c1ngel\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">La casa de Coyoac\u00e1n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como era previsible, Cecil abandon\u00f3 la mina y regresaron todos a la ciudad de M\u00e9xico hacia 1913, en donde compr\u00f3 una casona en San \u00c1ngel, lugar alejado del centro de la ciudad que se traduc\u00eda en ambiente propicio para la crianza de los hijos y para salvar la vida de la violencia revolucionaria; y as\u00ed permaneci\u00f3 hasta la llegada de los zapatistas que realizaron constantes asedios a las casas veraniegas de la zona con sus saqueos, sus colgados y ajusticiamientos de por medio. La impresi\u00f3n y el horror que la fiesta de las balas caus\u00f3 fue un recuerdo compartido por ambos hermanos y de lo cual dejaron constancia. Aquella fue una \u00e9poca de vivir puertas adentro; mientras se escuchaban de fondo clarines militares y vidrios rotos, la pareja transmiti\u00f3 historias, lecturas y lecciones de primeras letras a sus hijos ante la escasez de establecimientos oficiales. Al mismo tiempo, el patriarca de los O\u2019Gorman ide\u00f3 un sistema de subsistencia basado en el cultivo de la huerta familiar que generaba toda clase de hortalizas y tub\u00e9rculos. Es posible decir que los a\u00f1os que dur\u00f3 la lucha armada ten\u00edan el mismo sabor amargo del agua ferrosa que Cecil trataba con qu\u00edmicos para convertir las captaciones pluviales en l\u00edquido para el consumo familiar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20912\" aria-describedby=\"caption-attachment-20912\" style=\"width: 680px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20912\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_113.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_113.jpg 680w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_113-204x300.jpg 204w\" sizes=\"(max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20912\" class=\"wp-caption-text\">Encarnaci\u00f3n O&#8217;Gorman y Cecil Crawford O&#8217;Gorman con sus hijos, Edmundo, Juan y Margarita, 1909. Archivo Familiar. (Foto: Cortes\u00eda de Sof\u00eda Margarita Provencio)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n era de verdadero desasosiego, pero a decir verdad fueron los menos afectados gracias a la condici\u00f3n de extranjer\u00eda de Cecil O\u2019Gorman que, inteligentemente coloc\u00f3 en la puerta de su casa la bandera de la Gran Breta\u00f1a, logrando salvar la vida y su patrimonio de cualquier atentado de los revolucionarios. Sin embargo, para la mayor\u00eda de los residentes de San \u00c1ngel la suerte fue distinta. Cuando llegaron los zapatistas y el frenes\u00ed del saqueo se apoder\u00f3 de las huestes, pronto escase\u00f3 todo, alimentos, agua y hasta las personas que cotidianamente infund\u00edan vida a las callejuelas de aquel poblado. Corre la an\u00e9cdota de que un d\u00eda, despu\u00e9s de los combates cerca de la hoy avenida Revoluci\u00f3n, entre los saldos de la refriega se encontraban algunas mulas. De esta manera, el patriarca de los O\u2019Gorman asegur\u00f3 algunos meses de alimento c\u00e1rnico a la familia gracias a que sab\u00eda muy bien las t\u00e9cnicas del ahumado y el curado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la casa ubicada en el callej\u00f3n del Sant\u00edsimo n\u00famero 8 se viv\u00eda una atm\u00f3sfera rica en contrastes y experiencias. Simplemente, el edifico que habitaban era una construcci\u00f3n del siglo xviii que conservaba su esencia novohispana renovada por las restauraciones que con esmero realizaba don Cecil Crawford O\u2019Gorman, no s\u00f3lo en el aspecto arquitect\u00f3nico, sino que la casa misma se encontraba ataviada con una buena colecci\u00f3n de arte virreinal que hac\u00eda juego con el conjunto. La pasi\u00f3n por el arte del siglo xvi probablemente le recordara su ni\u00f1ez y juventud cuando realizaba extensos recorridos de la mano de una de sus t\u00edas a trav\u00e9s de los mejores museos brit\u00e1nicos, espa\u00f1oles y franceses donde qued\u00f3 impactado por la pintura flamenca, experiencia \u00fanica que quiso poner a disposici\u00f3n de sus v\u00e1stagos aunque fuera en los l\u00edmites de su domicilio. \u00c9l mismo intent\u00f3 hacer suyo el estilo y los colores de un Van Eyck, para lo cual canaliz\u00f3 sus conocimientos como ingeniero en minas, relativo al saber sobre minerales, tierras y otros elementos que, combinados, lograran paletas de colores sensacionales con los que plasmar\u00eda su retrato y los de sus familiares. Federico Gamboa dej\u00f3 constancia del deleite que significa aquella experiencia est\u00e9tica: \u201cVisita vespertina a la casa del pintor ingl\u00e9s Cecil O\u2019Gorman, en el callej\u00f3n del Sant\u00edsimo. Encantadora la vivienda, toda amueblada de muebles, cuadros, pa\u00f1os y armas antiguos, una verdadera delicia. El comedor, sobre todo colmar\u00eda mis gustos y debilidades por lo viejo\u201d.<br \/>\nPor otra parte, el acercamiento al fen\u00f3meno religioso por v\u00eda del arte, en el caso del padre siendo ateo, contrastaba con el fervor cat\u00f3lico que profesaba la madre. Sin duda, dos formas de vivir la espiritualidad. En las respectivas memorias de los hermanos, hay consenso en que los a\u00f1os de la revoluci\u00f3n tuvieron su encanto gracias a la educaci\u00f3n brindada por sus padres y a la cercan\u00eda que se forj\u00f3 entre la familia: \u201cla nuestra era una casa bonita, en el sentido familiar. Mi padre tocaba el viol\u00edn y mi madre el piano, y yo me acuerdo de m\u00ed como un ni\u00f1ito tirado en la alfombra\u2026 viv\u00edamos en un ambiente, pol\u00edticamente hablando, muy peligroso y dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n en un ambiente de familiar muy grato y de cultura\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Juan reconoci\u00f3 todos estos beneficios de haber crecido en la casa en que creci\u00f3, no deja de externar, ya en la madurez cuando dict\u00f3 su autobiograf\u00eda, la cr\u00edtica al padre por la dureza de sus reglas y el modo aristocr\u00e1tico de vivir, tratando de establecer un deslinde tajante entre su progenitor y lo que eligi\u00f3 ser \u00e9l; una cr\u00edtica que parece m\u00e1s cercana a lo que vivi\u00f3 ya como adulto y su militancia en movimientos sindicales, cuesti\u00f3n interesante para analizar la autoconstrucci\u00f3n del relato de la infancia a partir del presente.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Un mundo cultural<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso de los a\u00f1os la casa del callej\u00f3n del Sant\u00edsimo fue abriendo sus puertas a los visitantes interesados. Es muy probable que la pasi\u00f3n por el arte, as\u00ed como por la cultura en general, acercara a Cecil en una suerte de atracci\u00f3n mutua con Manuel Toussaint, el fundador de la historia del arte en M\u00e9xico, del Instituto de Investigaciones Est\u00e9ticas de la UNAM, adem\u00e1s de autor de numerosos trabajos sobre la pintura y los conventos novohispanos. Con Toussaint se entabl\u00f3 una relaci\u00f3n de amistad y era frecuente que don Manuel se presentara a las tertulias de los domingos en San \u00c1ngel o en la casa de \u00c1ngela O\u2019Gorman, abuela de nuestros biografiados, pues ambos viv\u00edan en la avenida Francisco Sosa de Coyoac\u00e1n. La amistad trascendi\u00f3 a los mayores, y tanto Juan como Edmundo lo hicieron tambi\u00e9n su amigo, contertulio e interlocutor de las inquietudes que rondaban a los j\u00f3venes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia de Toussaint es clara, la hip\u00f3tesis sugiere que fue a trav\u00e9s de Toussaint que se introdujeron en otros espacios m\u00e1s alejados de la periferia que en aquel entonces significaba San \u00c1ngel, una villa lejana de los centros culturales como el barrio universitario, las librer\u00edas y cantinas de los a\u00f1os veinte y treinta, las emergentes revistas culturales y los teatros de vanguardia. De la mano de Toussaint tuvieron sus primeros acercamientos al c\u00edrculo de Alfonso Reyes y al de Contempor\u00e1neos, particularmente con Novo y Villaurrutia, que pronto se integraron a su grupo de amigos y con quienes llevaron a cabo su primera empresa intelectual a la que m\u00e1s adelante me referir\u00e9. En el Diario de Reyes, Toussaint aparece como el puente entre el regiomontano y O\u2019Gorman, se\u00f1al para persuadirnos de su importancia en esta historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ambos j\u00f3venes empezaban a despuntar a la vida, ingresaron al colegio Franco Ingl\u00e9s, tuvieron amigos y comenzaron a vincularse en su af\u00e1n de pertenecer y forjar una identidad. Las reuniones de los domingos auspiciadas por los hermanos O\u2019Gorman se convirtieron en sesiones literarias a los que se integraron diversas personas, algunas vecinas, otras conocidos y compa\u00f1eros en la escuela. En aquellas jornadas se comentaba lo que cada uno se encontraba leyendo, escribiendo o lo que turbaba sus pensamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Justino Fern\u00e1ndez, amigo \u00edntimo de los hermanos registr\u00f3 aquella atm\u00f3sfera y sus protagonistas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ricardo de Alc\u00e1zar, Florisel, nos hablaba del &#8220;silencio&#8221; o nos le\u00eda las obras de Rafael Alberti; Enrique As\u00fansolo, reci\u00e9n llegado de Europa, hablaba de lo que hab\u00eda visto y nos le\u00eda sus controlados versos o \u201cLa partida en 27 octavas\u201d; Juan O&#8217;Gorman daba lectura a peque\u00f1as composiciones literarias llenas de im\u00e1genes brillantes, ya de automatismo surrealista o bien otras en que sal\u00edan a relucir las nuevas teor\u00edas sobre arquitectura; Edmundo, m\u00e1s sobrio, le\u00eda cuentos estrafalarios como &#8220;El crucificado&#8221;, del que yo hice una limitada edici\u00f3n, y no faltaba la producci\u00f3n humor\u00edstica salida del ingenio de Margarita O&#8217;Gorman y de Carolina Amor, u otra, muy aguda, de Juan Legarreta.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este despertar a la vida, y a las formas en las cuales se acercaron al \u00e1mbito de la cultura, nos habla de una serie de vinculaciones, en las que, m\u00e1s que revelarnos una estructura l\u00f3gica como la de campo intelectual, tiene m\u00e1s sentido hablar de afinidades electivas, mediadas s\u00ed, por condiciones preexistentes como el capital simb\u00f3lico de su herencia familiar, pero que en \u00faltima instancia no estaban de suyo predeterminadas y donde las relaciones establecidas tuvieron m\u00e1s un fuerte sesgo de afectividad interpersonal que por una fatalidad dial\u00e9ctica orientada por la intenci\u00f3n de acumular prestigio y capital simb\u00f3lico para invertir la dualidad dominado-dominador seg\u00fan la teor\u00eda bourdiana. Para muestra un bot\u00f3n: Tom\u00e1s y Margarita O\u2019Gorman fueron part\u00edcipes de la misma educaci\u00f3n, los mismos espacios, y tuvieron amistad con las mismas personalidades, sin embargo, ellos no fueron figuras prominentes en este \u00e1mbito, aunque destacaron en otros m\u00e1s restringidos, por ejemplo, Tom\u00e1s tuvo una carrera notable como litigante y notario p\u00fablico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00edmpetu de Juan y Edmundo trascendi\u00f3 del plano conversacional en empresas culturales que ilustran sus inquietudes creativas. Edmundo cristaliz\u00f3 sus afanes en un proyecto editorial, peque\u00f1o pero memorable, en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1930 que tuvo por nombre Alcanc\u00eda, iniciativa en la que se hizo acompa\u00f1ar por Justino Fern\u00e1ndez, quien ilustr\u00f3 a mano con simp\u00e1ticas vi\u00f1etas las peque\u00f1as ediciones que dieron a conocer las primeras creaciones de amigos y conocidos. La editorial arranc\u00f3 con la publicaci\u00f3n de Dos cuentos: Ruta. Orilla de Rub\u00e9n Salazar Mall\u00e9n, en 1932, es decir, cuando Edmundo O\u2019Gorman contaba con 26 a\u00f1os. A partir de entonces los caminos de ambos hermanos tomar\u00edan un rumbo diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1929 Juan hab\u00eda llevado a cabo su experimento de una casa funcionalista en los terrenos que antiguamente eran unas canchas de tenis, a unas cuadras de su casa, primero con la intenci\u00f3n de probar que era posible una alternativa diferente para la arquitectura habitacional en M\u00e9xico, a bajo costo y por el m\u00e1ximo aprovechamiento, y, en segundo lugar, para agradecer a su padre la educaci\u00f3n que recibi\u00f3 de \u00e9l, como lo relatar\u00eda 60 a\u00f1os despu\u00e9s, ya que la casa ser\u00eda entregada a sus progenitores. Dos nuevas figuras fueron definitorias para \u00e9l en este tr\u00e1nsito: Diego Rivera y Frida Kahlo, por quienes profes\u00f3 un cari\u00f1o y admiraci\u00f3n inconfesables, a tal grado, creo yo, de vivir algunos de sus mejores a\u00f1os a su sombra, raz\u00f3n para que su descubrimiento por la historiograf\u00eda del arte haya sido m\u00e1s bien tard\u00edo. Nuevas afinidades electivas surgieron, Juan qued\u00f3 deslumbrado ante la presencia del matrimonio Rivera y el mundo que este representaba: la militancia pol\u00edtica a trav\u00e9s del arte, particularmente de la pintura. A su vez, Edmundo se volvi\u00f3 cercano a su inseparable colega y \u201camigo del alma\u201d: Justino Fern\u00e1ndez, no s\u00f3lo en las aventuras juveniles y el recorrido por los conventos coloniales en los veranos, sino en la defensa de un proyecto filos\u00f3fico e historiogr\u00e1fico dentro de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras, ya en la d\u00e9cada de 1940, historia que merece contarse aparte.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Dosse, Fran\u00e7ois, <em>El arte de la biograf\u00eda<\/em>, M\u00e9xico, Universidad Iberoamericana, 2007.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Jim\u00e9nez, V\u00edctor, <em>Juan O\u2019Gorman: principio y fin del camino<\/em>, M\u00e9xico, Conaculta, 1997.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">O\u2019Gorman, Juan, <em>Autobiograf\u00eda<\/em>. M\u00e9xico, UNAM\/DGE\/Equilibrista, 2007.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Olivera, Alicia, \u201cEdmundo O&#8217;Gorman: el asombro gozoso de la historia\u201d, Alicia Olivera coord., <em>Historia e historias, M\u00e9xico<\/em>, UNAM, 1998, pp. 177-185.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis \u00c1ngel Rosas Mart\u00ednez Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 64. Entre libros y lecturas, historias trashumantes, el desasosiego de la revoluci\u00f3n y personajes del mundo cultural, transcurri\u00f3 la vida de los O&#8217;Gorman en una vieja casona del siglo XVIII de Coyoac\u00e1n. \u00bfInfancia es destino? Esta pregunta sintetiza una de las mayores preocupaciones en la escritura biogr\u00e1fica. La infancia es problem\u00e1tica por muchas razones, principalmente porque los cultivadores del g\u00e9nero biogr\u00e1fico a lo largo del tiempo \u2013desde la antig\u00fcedad cl\u00e1sica\u2013 prestaron nula importancia a este per\u00edodo de la vida, salvo como proleg\u00f3meno al surgimiento del h\u00e9roe, o como escenario determinante de las acciones futuras por parte del individuo, pues seg\u00fan numerosos autores, la infancia y la juventud constituyen el destino del futuro pol\u00edtico, del artista, del estadista o del fil\u00f3sofo, sin ninguna explicaci\u00f3n del sentido de dicha etapa. La forma que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2766],"tags":[2773,2774,2772],"class_list":{"0":"post-19900","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-64","8":"tag-cecil-crawford","9":"tag-encarnacion-ogorman-moreno","10":"tag-ogorman"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19900"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19900\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20962,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19900\/revisions\/20962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}