﻿{"id":19893,"date":"2024-07-10T16:49:42","date_gmt":"2024-07-10T22:49:42","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19893"},"modified":"2024-07-10T16:49:42","modified_gmt":"2024-07-10T22:49:42","slug":"editorial-41","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-41\/","title":{"rendered":"Editorial #41"},"content":{"rendered":"<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 41.<\/span><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La actualidad est\u00e1 marcada por inquietudes persistentes y debates inconclusos que nos hablan de mecanismos y disposiciones de corte econ\u00f3mico y financiero para otorgar un futuro promisorio, por el momento truncado, para los adultos mayores. El problema no es nada nuevo ni exclusivo de M\u00e9xico. Se advierte un acicate mundial en este sentido, para los trabajadores y las finanzas p\u00fablicas. La esperanza de vida crece, en tanto decae el n\u00famero de quienes aportan al financiamiento. Los Estados, se dice, muestran que su capacidad para subsidiar el sistema de seguridad social llega a estar desbordada.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 fue de esto en el pasado? \u00bfUn derecho ganado en el siglo XX, quiz\u00e1, hallazgo del estado de bienestar?<\/p>\n<p>Una primera aproximaci\u00f3n la encontramos hacia la mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, ya durante el r\u00e9gimen de Maximiliano de Habsburgo hubo que remediar la situaci\u00f3n de las viudas de escasos recursos econ\u00f3micos. Cuando las mujeres perd\u00edan a sus maridos, principal sustento del hogar, deb\u00edan salir adelante con un alto n\u00famero de hijos en un mundo laboral que s\u00f3lo las consideraba para tareas de escasos ingresos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Estado ya ten\u00eda antecedentes de apoyar a las viudas con pensiones, pero \u00fanicamente aquellas cuyos maridos hab\u00edan fallecido siendo integrantes del ej\u00e9rcito o empleados de gobierno, lo cual facilitaba las cosas a quienes pertenec\u00edan a los sectores medios o m\u00e1s acomodados. Por eso, muchas mujeres, la mayor\u00eda de las cuales se encontraban en la pobreza, recurrieron a cartas y asistieron a las audiencias p\u00fablicas del emperador para hacer sus reclamos. Algo obtuvieron: por un lado, que se ampliara el alcance de las leyes que pensionaban a viudas de militares y empleados p\u00fablicos y en segundo lugar subvenciones directas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El rezago de la mujer, cabeza de familia, con escasos ingresos, multiplicidad de hijos, sin trabajos bien remunerados, marginada de apoyos oficiales, tambi\u00e9n lo era por aquellos a\u00f1os, un poco antes del segundo imperio, en el acceso a la educaci\u00f3n. Si acaso quienes comenzaron a disfrutar una apertura a la instrucci\u00f3n fueron aquellas que pertenec\u00edan al sector m\u00e1s alto de la escala social, cuesti\u00f3n similar al caso de las viudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer instrumento educativo fue la lectura, pero ya no se concentraba \u00fanicamente en el catecismo y la formaci\u00f3n moral, sino sobre lo que por entonces se consideraba \u201cciencia\u201d y estaba relacionado con el entorno de la mujer: los calendarios con informaci\u00f3n de los eclipses, las fases de la luna, la temporada de lluvias, calor o vientos, y todo aquello que las involucrara con la naturaleza (bot\u00e1nica, medicina, zoolog\u00eda, geograf\u00eda, mineralog\u00eda, ornitolog\u00eda). Como nos dice la autora del texto, Laura Su\u00e1rez de la Torre, el acercamiento de las mujeres a la instrucci\u00f3n hacia 1850 fue, de alguna manera, un parteaguas. Aun y cuando estaban bajo la mirada atenta de los hombres, que al fin y al cabo decid\u00edan sus intereses, \u201csin propon\u00e9rselo les abrieron nuevos horizontes intelectuales, espacios que, a la larga, les permitir\u00edan estar al lado de ellos, con capacidad para pensar, reflexionar o dirigir\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El progreso y el espacio ganado por la mujer en t\u00e9rminos de igualdad y equidad de g\u00e9nero ha sido acelerado en las \u00faltimas d\u00e9cadas, aunque insuficiente. Ejemplos de esa perseverancia est\u00e1n presentes en cada una de nuestras ediciones. Hemos tomado, para este n\u00famero 41, la historia de vida de Mariana Yampolsky, apenas una universitaria de 19 a\u00f1os, que lleg\u00f3 de Chicago para estudiar artes en M\u00e9xico en 1945 y aqu\u00ed labrar\u00eda una carrera vanguardista, basada en su fascinaci\u00f3n por viajar por el pa\u00eds y retratar el arte popular con la fotograf\u00eda. Esa vinculaci\u00f3n \u00edntima con la olvidada y desde\u00f1ada poblaci\u00f3n rural, su cultura, su cotidianidad, su religiosidad, qued\u00f3 registrada a lo largo de su carrera profesional en m\u00e1s de un centenar de muestras individuales y colectivas de fotograf\u00edas, libros y premios. Una selecci\u00f3n de ellas puede apreciarse en estas p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fotograf\u00eda social, esa que retrata el d\u00eda a d\u00eda, en este caso en Yucat\u00e1n y durante ocho d\u00e9cadas, tambi\u00e9n est\u00e1 para su descubrimiento en nuestras p\u00e1ginas, as\u00ed como el cine experimental de Rub\u00e9n G\u00e1mez, un director con una mirada profunda y de severa cr\u00edtica para su \u00e9poca, los a\u00f1os sesenta del siglo pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>BiCentenario<\/em>, abierto a los tiempos y sus \u00e9pocas, se adentra a relatar en primera persona las experiencias de un soldado de Francisco Villa en momentos en que s\u00f3lo importaba la sobrevivencia personal; la cruda lucha por escapar de \u201cla gripe espa\u00f1ola\u201d que diezmaba poblaciones en 1918; el caso del pr\u00edncipe austriaco que cuidaba a Maximiliano y se hizo amigo de Porfirio D\u00edaz; o c\u00f3mo fue que se escribi\u00f3 La serpiente emplumada, la novela que dio a conocer al mundo el M\u00e9xico prehisp\u00e1nico. Temas abundan para encontrarlos aqu\u00ed. Hasta la pr\u00f3xima edici\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 41. La actualidad est\u00e1 marcada por inquietudes persistentes y debates inconclusos que nos hablan de mecanismos y disposiciones de corte econ\u00f3mico y financiero para otorgar un futuro promisorio, por el momento truncado, para los adultos mayores. El problema no es nada nuevo ni exclusivo de M\u00e9xico. Se advierte un acicate mundial en este sentido, para los trabajadores y las finanzas p\u00fablicas. La esperanza de vida crece, en tanto decae el n\u00famero de quienes aportan al financiamiento. Los Estados, se dice, muestran que su capacidad para subsidiar el sistema de seguridad social llega a estar desbordada. \u00bfQu\u00e9 fue de esto en el pasado? \u00bfUn derecho ganado en el siglo XX, quiz\u00e1, hallazgo del estado de bienestar? 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