﻿{"id":19864,"date":"2024-06-09T18:19:28","date_gmt":"2024-06-10T00:19:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19864"},"modified":"2024-08-13T22:20:48","modified_gmt":"2024-08-14T04:20:48","slug":"un-hijo-de-mineros-encumbrado-en-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-hijo-de-mineros-encumbrado-en-la-politica\/","title":{"rendered":"Un hijo de mineros encumbrado en la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Emmanuel Rodr\u00edguez Baca<br \/>\nUniversidad Panamericana<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 64<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Felipe Benicio Berrioz\u00e1bal fue un personaje relevante de la segunda mitad del siglo XIX mexicano al permanecer en la escena pol\u00edtica y militar por m\u00e1s de medio siglo. Ocup\u00f3 distintos ministerios en las administraciones de Benito Ju\u00e1rez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Iglesias y Porfirio D\u00edaz, adem\u00e1s de participar en algunas de las batallas m\u00e1s importantes de la guerra de reforma, la intervenci\u00f3n francesa y el segundo imperio. No obstante, su destacada trayectoria e injerencia en la vida nacional, su infancia y juventud han sido poco estudiadas, de ah\u00ed que ahondar y explicar su temprana edad permitir\u00e1 entender de qu\u00e9 manera ese contexto influy\u00f3 y determin\u00f3 su edad adulta.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20904\" aria-describedby=\"caption-attachment-20904\" style=\"width: 674px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20904\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_047.jpg\" alt=\"\" width=\"674\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_047.jpg 674w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_047-202x300.jpg 202w\" sizes=\"(max-width: 674px) 100vw, 674px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20904\" class=\"wp-caption-text\">Gral. Felipe Berrioz\u00e1bal, mayo de 1862, Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este art\u00edculo analiza c\u00f3mo la preponderancia minera de Zacatecas de 1820 a 1840, el inter\u00e9s por profesionalizar la actividad minera, as\u00ed como las relaciones que la familia Berrioz\u00e1bal tuvo con connotados mineros de esa jurisdicci\u00f3n, perfilaron el devenir profesional de Felipe Benicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berrioz\u00e1bal naci\u00f3 en la ciudad de Zacatecas el 23 de agosto de 1829 en el seno de una familia minera, una de las tantas que se dedicaban a la extracci\u00f3n de plata en esa urbe y en los antiguos reales de minas diseminados en el estado. Fue su padre el espa\u00f1ol Juan Jos\u00e9 Berrioz\u00e1bal Urrutia, originario de Elorrio, se\u00f1or\u00edo de Vizcaya, avecindado desde 1810 en la capital zacatecana. Los vascos ten\u00edan una significativa presencia en esa entidad, en la que se asentaron desde el siglo xvi para dedicarse al comercio y a la miner\u00eda. Su madre, Mar\u00eda de la Soledad Basabe M\u00e1rquez, era una criolla, natural de la villa de Jerez. En ambos casos sus progenitores tuvieron una vida itinerante de solteros, su padre vivi\u00f3 en Sombrerete y en los reales mineros de Pinos y de Catorce; mientras que la madre, adem\u00e1s de su pueblo natal y Zacatecas, residi\u00f3 por alg\u00fan tiempo en Guadalupe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soledad y Juan Jos\u00e9 contrajeron nupcias en mayo de 1815 en la parroquia de Santo Domingo de la ciudad de Zacatecas, en un contexto convulso debido al estado de guerra que atravesaba el virreinato de Nueva Espa\u00f1a y al que la intendencia de la que eran vecinos no permaneci\u00f3 ajena. Lo itinerante de sus padres y la conflagraci\u00f3n que en ese momento se viv\u00eda parec\u00edan ser un vaticinio de lo que le esperaba a Felipe en los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectuada la ceremonia religiosa, Juan Jos\u00e9 se asent\u00f3 en el Mineral de Vetagrande, a seis kil\u00f3metros al norte de Zacatecas. Es probable que all\u00ed invirtiera en una mina, lo que le permitir\u00eda contar con un capital mediano sin llegar a ser de los propietarios m\u00e1s pr\u00f3speros de esa regi\u00f3n. Soledad por su parte, con el resto de la familia, fij\u00f3 su residencia en la capital del estado que presentaba mejores condiciones para ella y sus hijos. El factor econ\u00f3mico parec\u00eda serles favorable; no obstante, un hecho vino a interrumpir su sosiego: el decreto federal de expulsi\u00f3n de espa\u00f1oles expedido en diciembre de 1827.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20903\" aria-describedby=\"caption-attachment-20903\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20903\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_038.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"808\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_038.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_038-300x242.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_038-768x621.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20903\" class=\"wp-caption-text\">Fachada de la Catedral, Zacatecas, ca. 1880.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien muchos peninsulares abandonaron la rep\u00fablica mexicana a consecuencia de la referida ordenanza, Zacatecas fue una de las entidades federativas que concedieron mayor n\u00famero de excepciones; de ah\u00ed que los Berrioz\u00e1bal no se vieran afectados. Adem\u00e1s, el art\u00edculo 2\u00ba del mismo se\u00f1alaba que \u201cel gobierno podr\u00e1 exceptuar de la disposici\u00f3n anterior: primero, a los casados con mexicana que hagan vida maridal: segundo, a los que tengan hijos que no sean espa\u00f1oles\u2026\u201d Juan Jos\u00e9 cumpl\u00eda con estos preceptos por lo que pudo permanecer en M\u00e9xico, no sin antes prestar en Vetagrande, \u201ccon plena voluntad\u201d, el juramento de sostener la independencia de la naci\u00f3n mexicana el 15 de febrero de 1828.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegamos as\u00ed al a\u00f1o de 1829 que fue trascendental para la familia Berrioz\u00e1bal Basabe, no s\u00f3lo por el nacimiento de Felipe, sino porque en \u00e9l acontecieron sucesos pol\u00edticos de relevancia a nivel nacional que la afligieron. El 20 de marzo fue expedido un segundo decreto de expulsi\u00f3n que obligaba a todos los espa\u00f1oles a salir el pa\u00eds, motivo por el cual un sinf\u00edn de ellos se desplazaron hacia los puertos del Golfo de M\u00e9xico, de donde se embarcaron rumbo al exilio en Cuba, Francia y Nueva Orleans. A esta \u00faltima poblaci\u00f3n fue a la que se dirigi\u00f3 Juan Jos\u00e9. Sin embargo, su familia permaneci\u00f3 en M\u00e9xico, quiz\u00e1 por el gasto que un viaje de tal envergadura implicaba, por la esperanza de regresar pronto a M\u00e9xico o bien para no exponer a su esposa e hijos, lo que era razonable si atendemos que Soledad estaba embarazada y pr\u00f3xima a dar a luz. El temor no era infundado debido a lo adverso de las condiciones de los espa\u00f1oles refugiados en el puerto estadunidense; no pocos llegaron en circunstancias de pobreza, ya fuera por costear el viaje o por dejar la mayor parte de sus capitales en M\u00e9xico para el sostenimiento familiar. Por otra parte, un alto porcentaje contrajo fiebre amarilla, enfermedad que los llev\u00f3 a la muerte. Tal fue el caso de Juan Jos\u00e9, fallecido en Nueva Orleans en agosto de 1829.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Soledad asumi\u00f3 la responsabilidad de la familia integrada por al menos tres hijos: Mar\u00eda del Refugio, Francisco y el reci\u00e9n nacido Felipe, para cuya manutenci\u00f3n y educaci\u00f3n debi\u00f3 contar con el capital restante de su marido y, es probable, con el apoyo de alg\u00fan pariente. Sin embargo, la situaci\u00f3n econ\u00f3mica se complic\u00f3 en ese agosto de 1829 cuando el congreso del estado de Zacatecas decret\u00f3 que las propiedades de los espa\u00f1oles expulsados fueran embargadas, disposici\u00f3n que sin duda tuvo que afectarla. Las condiciones en las que Felipe llegaba al mundo parec\u00edan no ser las m\u00e1s favorables.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el ambiente pol\u00edtico y social descrito y bajo la protecci\u00f3n de su madre, habr\u00eda de transcurrir la infancia del futuro ministro de Guerra. Fue en su ciudad natal donde recibi\u00f3 la educaci\u00f3n primaria o de primeras letras, instrucci\u00f3n que habr\u00eda de serle \u00fatil a\u00f1os m\u00e1s tarde al llegar a la capital del pa\u00eds. En 1835, Soledad contrajo segundas nupcias con el minero Hermenegildo Real, natural del Fresnillo, a donde se traslad\u00f3 la familia, incluido Felipe de once a\u00f1os por entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Establecerse en Fresnillo represent\u00f3 no s\u00f3lo un cambio sino una encrucijada relevante en la vida de Felipe. Ah\u00ed trabaj\u00f3 como empleado de la mina del padrastro, una de las m\u00e1s pr\u00f3speras del estado, donde conoci\u00f3 al director, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Echeverr\u00eda \u2013con el tiempo ser\u00eda gobernador del Estado\u2013, quien asumi\u00f3 el papel de mentor e impuls\u00f3 a Felipe para que continuara sus estudios. Gracias a su patrocinio, a principios de 1842, con trece a\u00f1os, se traslad\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico para estudiar en el Colegio Nacional de Miner\u00eda. Uno de los objetivos del Colegio fue introducir a los estudiantes en la protecci\u00f3n de los recursos mineros como nuevas t\u00e9cnicas en la extracci\u00f3n y purificaci\u00f3n de los metales. Para ello contaba con el patrocinio econ\u00f3mico de los due\u00f1os de minas, quienes contribu\u00edan a la manutenci\u00f3n de los estudiantes a fin de que cada centro minero del pa\u00eds contara con ingenieros y peritos instruidos en la materia. Esto puede explicar por qu\u00e9 Gonz\u00e1lez Echeverr\u00eda apoy\u00f3 al joven Berrioz\u00e1bal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berrioz\u00e1bal Basabe ingres\u00f3 al Colegio Nacional como estudiante de dotaci\u00f3n, o de beca de gracia, para estudiar la carrera de ingeniero agrimensor \u2013se graduaban en cuatro a\u00f1os\u2013, en la que se impart\u00edan las asignaturas de elementos de mec\u00e1nica racional, teor\u00eda del cal\u00f3rico, de la electricidad y el magnetismo, elementos de \u00f3ptica, de ac\u00fastica, de meteorolog\u00eda, idioma ingl\u00e9s y delineaci\u00f3n. Al finalizar sus estudios, los agrimensores deb\u00edan realizar una pr\u00e1ctica en la que pon\u00edan a prueba los conocimientos te\u00f3ricos, la cual se realizaba en el campo o en un mineral bajo la supervisi\u00f3n de un profesor.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20902\" aria-describedby=\"caption-attachment-20902\" style=\"width: 707px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20902\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_036.jpg\" alt=\"\" width=\"707\" height=\"558\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_036.jpg 707w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_036-300x237.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 707px) 100vw, 707px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20902\" class=\"wp-caption-text\">Casimiro Castro, Colegio de Miner\u00eda, litograf\u00eda a color en M\u00e9xico y sus alrededores, M\u00e9xico, Imprenta de Debray, 1869. The New York Public Library.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ingresar a esa instituci\u00f3n educativa debi\u00f3 cumplir con algunos requerimientos como presentar su fe de bautismo, certificar que descend\u00eda de mineros, \u201cque carec\u00eda de recursos para pagar su educaci\u00f3n, tener buena salud, ser de costumbres arregladas, saber leer, escribir y dominar las cuatro primeras operaciones de aritm\u00e9tica\u201d. El colegio exig\u00eda contar entre 16 y 20 a\u00f1os para ingresar, pero Felipe solo ten\u00eda trece a\u00f1os, lo que no represent\u00f3 un problema por ser protegido de uno de los patrocinadores de la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su ingreso fue trascendental para \u00e9l. Las autoridades escolares consideraban que la ense\u00f1anza t\u00e9cnica representaba un eslab\u00f3n en la educaci\u00f3n general de los j\u00f3venes, motivo por el cual procuraron que recibieran una instrucci\u00f3n m\u00e1s completa que permitiera formar ciudadanos con las capacidades de desarrollar una conciencia c\u00edvica y social. Felipe Benicio, con sus compa\u00f1eros, combinaba las actividades acad\u00e9micas con las culturales, sin olvidar que dentro y fuera de la escuela los alumnos deb\u00edan mostrar buen comportamiento e instrucci\u00f3n, con la finalidad de conservar el prestigio de que gozaba el colegio en la capital del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Felipe destac\u00f3 por obtener buenas calificaciones y ocupar los primeros premios en los actos p\u00fablicos en los que particip\u00f3 entre 1844 y 1846. En el colegio entabl\u00f3 amistad con Blas M\u00fazquiz, Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Herrera y Manuel Gil P\u00e9rez, los dos primeros hijos de expresidentes de la rep\u00fablica. Junto a ellos, en diciembre de 1844, ofreci\u00f3 sus servicios para defender la ciudad de M\u00e9xico de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, quien al frente de su ej\u00e9rcito se dirig\u00eda a ella, como resultado de una de las tantas revueltas de esos a\u00f1os. En la solicitud que los colegiales enviaron al gobierno para tal fin expusieron:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros, j\u00f3venes en quienes el ardor sagrado del amor a la patria arde tanto como en que m\u00e1s, y dignos de llamarnos mexicanos, esper\u00e1bamos que en la presente crisis [\u2026] se contar\u00e1 con nosotros, con nuestros pechos para oponerlos al fuego del Ner\u00f3n mexicano [\u2026] \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s honroso ser\u00e1 morir defendiendo la patria que arrastrar despu\u00e9s duras cadenas!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eran de la idea de que su iniciativa deb\u00eda causar eco y servir de ejemplo a otros j\u00f3venes, en particular a los que se mostraban displicentes. De ah\u00ed que exhortaran al ministro de Guerra para que obligara a todos los hombres de la ciudad aptos f\u00edsicamente, entre los 17 y 50 a\u00f1os de edad, a tomar las armas y prestar al gobierno constitucional obediencia y protecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Joaqu\u00edn de Herrera, en su calidad de presidente, y Pedro Garc\u00eda Conde como ministro de Guerra, quedaron sobrecogidos por la conducta espont\u00e1nea de los ingenieros en ciernes. Si bien les agradecieron dar \u201ca su patria una gran prueba de lo que ella vale y de lo que puede llegar a ser\u201d, les hicieron saber que \u00fanicamente se les requerir\u00eda en \u201ccircunstancias extremas\u201d, pues no cre\u00edan conveniente exponerlos sin consideraci\u00f3n. Esta actitud evidencia un tr\u00e1nsito entre la infancia y la juventud no s\u00f3lo de nuestro personaje sino de sus compa\u00f1eros, habitual entre las generaciones de ese periodo, debido en parte al contexto pol\u00edtico y social de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n con Muzquiz, Herrera y Gil P\u00e9rez se estrech\u00f3 en los a\u00f1os siguientes. Evidencia de esto es que en octubre de 1846, durante la guerra con Estados Unidos, el mismo grupo de amigos requiri\u00f3 del gobierno patente de guerrilla, petici\u00f3n que fue rechazada por las autoridades, al considerar m\u00e1s oportuno que permanecieran en las aulas. Esto no detuvo a Felipe quien en junio de 1847 se separ\u00f3 del colegio de manera temporal para enlistarse en el ej\u00e9rcito, en el que fue admitido como teniente de ingenieros gracias a los estudios que hasta entonces hab\u00eda cursado. Desde entonces y hasta 1900 en que muri\u00f3, siendo secretario de Guerra y como decano de los generales de divisi\u00f3n de la rep\u00fablica, Berrioz\u00e1bal estar\u00eda ligado a esa instituci\u00f3n castrense y a la historia nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conflagraci\u00f3n cambi\u00f3 su proyecto de vida, o al menos el que se hab\u00eda trazado al llegar a la ciudad de M\u00e9xico. Incorporado a las fuerzas armadas ya no podr\u00eda regresar a Zacatecas para desempe\u00f1arse profesionalmente en la miner\u00eda. El servicio militar, la guerra civil y la lucha contra el enemigo extranjero, lo llevar\u00edan a distintos puntos de la rep\u00fablica e incluso fuera de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es posible afirmar que el contexto nacional y zacatecano en las d\u00e9cadas de 1820 y 1830 y el entorno familiar en el que creci\u00f3, determinaron parte del actuar de Felipe Berrioz\u00e1bal en la pol\u00edtica nacional. Su inter\u00e9s en estudiar ingenier\u00eda, la adaptaci\u00f3n a los cambios y a las coyunturas pol\u00edticas, as\u00ed como diversas circunstancias, le permitieron sacar el mejor provecho para destacar. Permite, adem\u00e1s, distinguir algunas din\u00e1micas de los ni\u00f1os-j\u00f3venes de esa \u00e9poca que se trasladaban a la ciudad de M\u00e9xico para cursar sus estudios profesionales y c\u00f3mo el contexto nacional fue un factor que no pocas veces los oblig\u00f3 a definirse pol\u00edticamente a temprana edad, a tomar las armas en defensa del territorio nacional ante las agresiones de las naciones extranjeras y de sus ideales pol\u00edticos. Fueron los j\u00f3venes de esta generaci\u00f3n de la reforma, en la que figuraron connotados militares, intelectuales, pol\u00edticos y cient\u00edficos, quienes participaron en la guerra civil y contra la intervenci\u00f3n francesa, quienes dirigieron al pa\u00eds en la segunda mitad del siglo xix. Felipe, como ya se se\u00f1al\u00f3, no volvi\u00f3 a establecerse en su Zacatecas natal, pero su salida lo llev\u00f3 a forjarse una trayectoria en la carrera de las armas y en la pol\u00edtica, de ah\u00ed que en su momento Ireneo Paz apunt\u00f3 que era \u201cun general distinguido, un ingeniero h\u00e1bil, un ciudadano ilustre y un honrado patriota que es uno de los hombres m\u00e1s honorables de M\u00e9xico\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Gonz\u00e1lez, Francisco, Familia y sociedad en Zacatecas. La vida de un microcosmos minero novohispano, 1750-1830, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, Centro de Estudios Hist\u00f3ricos\/Universidad Aut\u00f3noma de Zacatecas, 2000.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ortiz Macial, Jorge Eduardo, \u201c\u00c1gora Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Echeverr\u00eda: vestigio del desarrollo de la miner\u00eda, educaci\u00f3n y cultura en Fresnillo, Zacatecas (siglos XIX, XX, XXI)\u201d, Revista Chicomoztoc, 2019, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/rw92eT76\">https:\/\/cutt.ly\/rw92eT76<\/a>&gt;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez Baca, Emmanuel, \u201cEl Colegio Nacional de Miner\u00eda comprometido con enfrentar al invasor\u201d, Bicentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, 2017, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/zw92eBrl\">https:\/\/cutt.ly\/zw92eBrl<\/a>&gt;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">_______________, \u201cLiberal de coraz\u00f3n y por convicciones. La vida pol\u00edtica y militar del general Felipe B. Berrioz\u00e1bal\u201d, M\u00e9xico, Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM, 2007, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/Tw92rsWG\">https:\/\/cutt.ly\/Tw92rsWG<\/a>&gt;<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Ruiz de Gordejuela Urquijo, Jes\u00fas, La expulsi\u00f3n de los espa\u00f1oles de M\u00e9xico y su destino incierto, 1821-1836, Sevilla, Universidad de Sevilla, Diputaci\u00f3n de Sevilla, 2006.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emmanuel Rodr\u00edguez Baca Universidad Panamericana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 64 Felipe Benicio Berrioz\u00e1bal fue un personaje relevante de la segunda mitad del siglo XIX mexicano al permanecer en la escena pol\u00edtica y militar por m\u00e1s de medio siglo. Ocup\u00f3 distintos ministerios en las administraciones de Benito Ju\u00e1rez, Jos\u00e9 Mar\u00eda Iglesias y Porfirio D\u00edaz, adem\u00e1s de participar en algunas de las batallas m\u00e1s importantes de la guerra de reforma, la intervenci\u00f3n francesa y el segundo imperio. No obstante, su destacada trayectoria e injerencia en la vida nacional, su infancia y juventud han sido poco estudiadas, de ah\u00ed que ahondar y explicar su temprana edad permitir\u00e1 entender de qu\u00e9 manera ese contexto influy\u00f3 y determin\u00f3 su edad adulta. Este art\u00edculo analiza c\u00f3mo la preponderancia minera de Zacatecas de 1820 a 1840, el inter\u00e9s por profesionalizar la actividad minera, as\u00ed como las relaciones que la familia Berrioz\u00e1bal<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2766],"tags":[946,439,2767],"class_list":{"0":"post-19864","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-64","8":"tag-benito-juarez","9":"tag-historia-militar","10":"tag-zacatecas"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19864"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19864\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20961,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19864\/revisions\/20961"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}