﻿{"id":19861,"date":"2024-06-09T18:06:48","date_gmt":"2024-06-10T00:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19861"},"modified":"2024-08-13T22:20:04","modified_gmt":"2024-08-14T04:20:04","slug":"un-ejercito-de-soldados-bisonos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/un-ejercito-de-soldados-bisonos\/","title":{"rendered":"Un ej\u00e9rcito de soldados biso\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Roberto Campos Cordero<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 64.<\/span><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El caso de Santiago Tapia ilustra lo que fue la formaci\u00f3n militar mexicana y su participaci\u00f3n en batallas en tiempos de la independencia y las posteriores inestabilidades pol\u00edticas del pa\u00eds. \u00c9l, como otros, acompa\u00f1\u00f3 a su padre militar mientras participaba en distintos combates y luego, apenas entrado en la adolescencia, se sum\u00f3 a la milicia. Para los jovencitos soldados de entonces, los pronunciamientos pol\u00edticos fueron marcando \u00e9xitos y fracasos.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20898\" aria-describedby=\"caption-attachment-20898\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20898\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_026.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"682\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_026.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_026-300x205.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_026-768x524.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20898\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Paris, Acci\u00f3n militar de Pueblo Viejo, Tamaulipas el 11 de septiembre de 1829, \u00f3leo sobre tela, ca. 1830, Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La militarizaci\u00f3n siempre ha sido un tema escabroso. No s\u00e9 cu\u00e1ndo se invent\u00f3 o adapt\u00f3 al espa\u00f1ol una palabra tan complicada. La menci\u00f3n m\u00e1s antigua que he encontrado en M\u00e9xico es de 1860, en un peri\u00f3dico llamado La Sociedad, poco antes de la intervenci\u00f3n francesa. La nota dice que ocurri\u00f3 una \u201cmilitarizaci\u00f3n completa de todo\u201d para referirse a los \u00faltimos a\u00f1os en que Antonio L\u00f3pez de Santa Anna fue presidente de M\u00e9xico. En efecto, aquellos fueron tiempos \u201cmilitarizados\u201d, si se me permite la expresi\u00f3n. Huelga decir que el periodo no es \u00fanico en ese sentido. En 1860 todav\u00eda quedaba mucha militarizaci\u00f3n por delante. Lo nuevo es la palabra que se usa. Curiosamente, en la primera mitad del siglo xix, una de las etapas m\u00e1s militarizadas (guerras de insurgencia, conflictos internos, la guerra de Texas y Estados Unidos) nadie la usaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes crecieron durante la independencia hablaban de exceso de \u201cesp\u00edritu militar\u201d. El t\u00e9rmino tiene una connotaci\u00f3n muy diferente a militarizaci\u00f3n. El esp\u00edritu militar no es un proceso de cambio, sino algo que ya es. Es un conjunto de valores, orgullo o identidad que emana no s\u00f3lo de los militares sino tambi\u00e9n dentro de un contexto social. \u00bfPor qu\u00e9 es importante notar que el concepto de militarizaci\u00f3n, tal como lo entendemos en la actualidad, no empata con la forma en que se percib\u00eda lo militar a principios del siglo xix? Porque nos ayuda a entender que la militarizaci\u00f3n no s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de grado, sino de forma. En otras palabras, la relaci\u00f3n de la sociedad con sus militares tiene muchas metamorfosis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una frase publicada en El Siglo Diez y Nueve, de 1842, dec\u00eda: \u201cel ej\u00e9rcito se ha elevado entre nosotros a una potencia social\u201d, y termina: \u201cpor formar una sociedad dentro de la misma sociedad, con la cual viven en continua guerra\u201d. Esta expresi\u00f3n nos ayuda a entender c\u00f3mo era la relaci\u00f3n entre las fuerzas armadas y la sociedad (la forma de militarizaci\u00f3n) en el siglo xix. La historia \u00edntima de un militar de aquellos tiempos aclara y ejemplifica esa nota de peri\u00f3dico.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Hijo de militar<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santiago Tapia vino al mundo el 25 de julio de 1820, al mismo tiempo en que su padre, Antonio, un insurgente, se tiroteaba contra los realistas. Antonio Tapia se uni\u00f3 a los insurgentes desde su juventud. La madre de Santiago era su segunda esposa. Su bautismo se retras\u00f3 cuatro meses debido a las campa\u00f1as militares que precedieron a la consumaci\u00f3n de la independencia en septiembre de 1821. Fue un hijo de ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto Santiago como su madre acompa\u00f1aban al teniente coronel Tapia en sus expediciones militares. Tal es as\u00ed que en 1826 su madre muere en Orizaba mientras el padre participaba en la campa\u00f1a para expulsar a los espa\u00f1oles de San Juan de Ul\u00faa. Luego Santiago continuar\u00eda junto a \u00e9l, aunque tuviera que exponerse al fuego enemigo en las guerras civiles que caracterizaron las primeras d\u00e9cadas de independencia, y estuvo a su lado incluso cuando lo encarcelaron.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20901\" aria-describedby=\"caption-attachment-20901\" style=\"width: 588px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20901\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_032.jpg\" alt=\"\" width=\"588\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_032.jpg 588w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_032-176x300.jpg 176w\" sizes=\"(max-width: 588px) 100vw, 588px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20901\" class=\"wp-caption-text\">Santiago Tapia, ca. 1863, inv. 453479, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es como Santiago Tapia explica su infancia en sus memorias, firmadas en Matamoros el 25 de julio de 1851, d\u00eda de su cumplea\u00f1os 31. Por su t\u00edtulo, el contenido del texto parece muy t\u00e9cnico: \u201cDel ingreso, permanencia y separaciones de la carrera de las armas de Santiago Tapia; y otras circunstancias relativas a su vida puramente militar, escritas sin alteraci\u00f3n de ninguna especie, para el uso de sus hijos\u201d. La pluma era una actividad prol\u00edfica de los militares de este periodo. Mariano Otero, por ejemplo, en 1847, frustrado por la guerra contra Estados Unidos, se burlaba de que hac\u00edan una proclama hasta para levantarse de la cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a diferencia de muchos de esos textos de los militares de la \u00e9poca \u2013relaciones, proclamas, manifiestos o diarios\u2013, el de Santiago Tapia no se public\u00f3 ni difundi\u00f3. Por eso es poco conocido, incluso por los historiadores. Lo escribi\u00f3 exclusivamente para sus hijos, para que pudiesen fundamentar su estirpe militar y disfrutar de sus beneficios potenciales, como el fuero. Santiago Tapia sab\u00eda, por experiencia, que ser hijo de un militar, y m\u00e1s a\u00fan de uno de ellos que particip\u00f3 en la guerra de Independencia, pod\u00eda acarrear privilegios y prestigio para la familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es un documento peculiar, un relato \u00edntimo que se anuncia desde la primera nota al pie. Porque su carrera militar fue su vida personal: \u201ccomo sea esta mi historia puramente militar o p\u00fablica; en la que he escrito independiente y m\u00e1s circunstanciada, se ver\u00e1n los pormenores de mis antepasados, los m\u00edos y los de m\u00ed esposa e hijos\u201d. Santiago Tapia dej\u00f3 ver su vida personal y familiar en sus textos. \u00bfPor qu\u00e9 no us\u00f3 \u201cincluir\u201d como verbo en lugar de \u201cse ver\u00e1n\u201d? \u00bfNo insin\u00faa que la sustancia de toda historia militar es la vida \u00edntima de las personas? Su nota al pie es una met\u00e1fora de lo que, en \u00faltima instancia, eran la guerra y el ej\u00e9rcito. No hechos fr\u00edos, sino las experiencias acumuladas de quienes los viven y sufren.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los primeros a\u00f1os de actividad de Santiago Tapia nos dan un asomo a c\u00f3mo se entend\u00eda y viv\u00eda el ej\u00e9rcito, la guerra y la carrera militar en ese tiempo. En los libros de texto e historia se suele describir a este periodo como la anarqu\u00eda y fracaso, interminables conflictos internos y caudillos oportunistas. Pero si la cosa estuvo tan mal, \u00bfpor qu\u00e9 el ej\u00e9rcito y el naciente Estado mexicano, a\u00fan tras ser cercenado, no se desmoron\u00f3 por completo? \u00bfY c\u00f3mo pudo, bien o mal, hacer la guerra casi sin interrupci\u00f3n todo ese tiempo? A pesar de su subjetividad, la experiencia de Tapia no s\u00f3lo es asunto personal de \u00e9l. Abarca tambi\u00e9n alguna porci\u00f3n de las vivencias de su generaci\u00f3n en el ej\u00e9rcito y la guerra. Nos puede mostrar las pr\u00e1cticas informales, no expl\u00edcitas, que daban sentido al aparente caos total de su tiempo. En otras palabras, la memoria de Santiago Tapia es importante porque contiene reflexiones, impresiones, nociones sobre la vida del militar que rara vez se pueden ver verbalizadas expl\u00edcitamente en documentos oficiales o memorias p\u00fablicas. En particular, esos que refieren al mundo social y cultural de los militares.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Pronunciamientos<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritmo de vida de la generaci\u00f3n de Santiago Tapia estuvo marcado por una pr\u00e1ctica clave de la \u00e9poca: el pronunciamiento. En pocas palabras, ante la inoperancia de los mecanismos legales formales, era un medio de negociaci\u00f3n y presi\u00f3n pol\u00edtica, forzadas con las armas en la mano, que s\u00ed funcionaba. Conflictos sobre la forma de gobierno, leyes y pol\u00edticas particulares, contra autoridades espec\u00edficas y\/o demandas locales, se ventilaban y zanjaban mediante pronunciamientos. Los hab\u00eda alrededor de planes nacionales, que estipulaban una serie de art\u00edculos con sus objetivos, de adhesi\u00f3n a alguno de ellos \u2013con reclamaciones locales incluidas\u2013 o contrapronunciamientos. El prop\u00f3sito era juntar suficiente apoyo y ocupar lugares estrat\u00e9gicos, especialmente las aduanas de donde proven\u00eda el dinero, para forzar la mano del gobierno en funciones, y, en el \u00e1mbito local, desahogar intereses espec\u00edficos. Aunque no estaban contemplados en las leyes, eran las reglas del juego que delimitaban las \u201cguerras intestinas\u201d, \u201cguerras civiles\u201d o \u201crevoluciones\u201d de la \u00e9poca. M\u00e1s que liquidar al enemigo, el objetivo era forzarlo a negociar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida de Santiago Tapia fue severamente alterada por pronunciamientos. El 5 de septiembre de 1832 su padre fue fusilado en Tlaxcala por haberse unido a un pronunciamiento acaudillado por Santa Anna en contra del gobierno de Anastasio Bustamante. Santiago no explica los detalles de c\u00f3mo ocurri\u00f3. Una nota del peri\u00f3dico F\u00e9nix de la Libertad dice que Antonio se pronunci\u00f3 con la milicia, cuatro oficiales y una parte del pueblo. Luego, un teniente coronel leal a Bustamante lo persuadi\u00f3 a rendirse a cambio de un buen trato. Pero de manera traicionera, lo arrest\u00f3 y fusil\u00f3 despu\u00e9s de entregarse, sin ninguna clase de juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santiago ten\u00eda 12 a\u00f1os. Tambi\u00e9n fue apresado y luego torturado para que revelara los nombres de los c\u00f3mplices del pronunciamiento. Seg\u00fan su historia, no cedi\u00f3 y fue liberado bajo amenaza tres d\u00edas despu\u00e9s. Hu\u00e9rfano, cuesta pensar a d\u00f3nde fue a parar tras eso, pero todo indica que regres\u00f3 con la tropa del regimiento de su padre. Santiago recordaba que un \u201camigo \u00edntimo\u201d de su progenitor le dijo: \u201chijo, los infames tiranos y enemigos de tu padre quieren m\u00e1s v\u00edctimas y parece que quieren envenenarte, vete ahora mismo, todos est\u00e1 dispuesto para tu marcha, d\u00e9jate conducir por los hombres a quienes encomiendo tu salvaci\u00f3n, Dios y mis bendiciones te llevar\u00e1n con felicidad\u201d. Se fue a la capital del pa\u00eds, d\u00f3nde lo recibi\u00f3 otro amigo y excompa\u00f1ero de Antonio Tapia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santiago recordaba que de ni\u00f1o le repel\u00eda la carrera de las armas, a pesar de que su padre pensaba mandarlo al Colegio Militar y le daba libros para estudiar (lo m\u00e1s probable es que alguno de los dos padres le ense\u00f1\u00f3 a leer y escribir sobre la marcha). Algo cambi\u00f3 cuando vio a Santa Anna en la batalla de Rancho de Posadas, luchando contra la facci\u00f3n que ejecut\u00f3 a su padre. La escena lo conmovi\u00f3 y persuadi\u00f3 de unirse a la carrera militar. El resultado de la batalla no fue definitivo, pero oblig\u00f3 a Bustamante a sentarse en la mesa de negociaci\u00f3n. As\u00ed, tras casi un a\u00f1o de conflicto, el ciclo de pronunciamientos que tom\u00f3 la vida de su padre termin\u00f3 el \u00faltimo mes de 1832 con el Convenio de Zavaleta entre los bandos beligerantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santa Anna fue informado por otros excompa\u00f1eros de Antonio Tapia, que entonces estaban bajo su bandera, sobre los sacrificios de su familia a favor de la independencia. As\u00ed le consiguieron una audiencia con el caudillo, quien se interes\u00f3 por las circunstancias de la muerte de su padre. Seg\u00fan el relato de Santiago, Santa Anna se conmovi\u00f3 de su caso y a su corta edad lo nombr\u00f3 subteniente del batall\u00f3n de Tres Villas. Le asegur\u00f3 adem\u00e1s que estar\u00eda pendiente de que sus ascensos fuesen ininterrumpidos y le ofreci\u00f3 su protecci\u00f3n paternal. El caudillo recomend\u00f3 al joven subteniente con Pedro Lemus, otro hombre de su confianza y comandante general de Puebla, quien trat\u00f3 a Santiago, seg\u00fan \u00e9l, como hijo. Todo pas\u00f3 muy r\u00e1pido: \u201cDe esa manera ingres\u00e9 la carrera gloriosa de las armas, sin comprender entonces lo que me pasaba, o por lo menos sin poderlo creer. No obstante, era yo un Sr. Oficial a los doce a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Soldados biso\u00f1os<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20899\" aria-describedby=\"caption-attachment-20899\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20899\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_027.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"748\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_027.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_027-300x224.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_64_027-768x574.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20899\" class=\"wp-caption-text\">An\u00f3nimo, La gloriosa acci\u00f3n de Veracruz ganada por los mexicanos contra los franceses el 5 de Diciembre. de 1838, \u00f3leo sobre tela, ca. 1839, Museo Nacional de las Intervenciones.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las investigaciones son recientes, los historiadores ya han escrito sobre la presencia de familias, ni\u00f1os e hijos de militares en los ej\u00e9rcitos de la \u00e9poca, particularmente en los insurgentes. Santiago y su madre debieron ocuparse de muchas de las labores cotidianas para mantener los campamentos y cuarteles. La ni\u00f1ez en ese entonces pod\u00eda ser m\u00e1s corta, a los diez a\u00f1os ya era posible tener las obligaciones de un adulto (en el caso de las ni\u00f1as los criterios eran diferentes, se consideraban adultas hasta casarse). Con excepci\u00f3n de quienes habitaban las ciudades grandes, la mayor\u00eda eran educados por sus padres. El caso de Santiago Tapia, nacido y criado dentro del ej\u00e9rcito es extra\u00f1o, pero no totalmente extraordinario en tiempos de guerra. La familia del militar era parte del ej\u00e9rcito, en cuartel y campa\u00f1a, y por eso se crio toda una generaci\u00f3n de ni\u00f1os militares, muchos de los cuales ocuparon luego los escalafones m\u00e1s altos del ej\u00e9rcito durante la primera mitad del siglo XIX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso m\u00e1s conocido es Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos, aunque a \u00e9l se lo llevaron a Estados Unidos; tambi\u00e9n el de Santa Anna, que comenz\u00f3 su carrera militar a los 16; Mariano Arista a los 11. Los tres, por cierto, en alg\u00fan momento generales en los ej\u00e9rcitos que combatieron en la guerra de Texas. Santiago Tapia, m\u00e1s joven que ellos, alcanz\u00f3 el grado de oficial en cuanto entr\u00f3 al ej\u00e9rcito en 1832, y tres a\u00f1os despu\u00e9s, a los 15 a\u00f1os, tambi\u00e9n fue a Texas. Su nombre no apareci\u00f3 en las p\u00e1ginas de historia sino hasta mucho despu\u00e9s, durante la intervenci\u00f3n francesa, periodo en el que fue gobernador, general y comandante republicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de incorporarse al ej\u00e9rcito por encima de la tropa (soldados rasos, cabos y sargentos) como subteniente (oficial de bajo rango), sin m\u00e1s m\u00e9rito que ser hijo de su padre, fue bien recibido en su batall\u00f3n de Tres Villas por la simpat\u00eda que generaba su tragedia familiar. En 1833, mientras la segunda pandemia de c\u00f3lera diezmaba a la poblaci\u00f3n en M\u00e9xico y otras regiones del mundo, el nuevo gobierno dirigido por el vicepresidente G\u00f3mez Far\u00edas llev\u00f3 a cabo una serie de reformas liberales contra los bienes y privilegios del clero y de reducci\u00f3n del ej\u00e9rcito permanente en favor de milicias locales. Santiago Tapia, despu\u00e9s de recibir instrucci\u00f3n militar en la capital y ser recibido en el batall\u00f3n de Tres Villas, tuvo su bautismo de guerra en el siguiente ciclo de pronunciamientos, los que proclamaban la protecci\u00f3n de \u201creligi\u00f3n y fueros\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este nuevo ciclo gener\u00f3 fuertes tensiones dentro de su batall\u00f3n. Uno de los capitanes, Lorenzo Calder\u00f3n, se uni\u00f3 a la insurrecci\u00f3n la noche del 5 de septiembre de 1833, convenciendo a algunos oficiales a que tomaran parte. Calder\u00f3n se llev\u00f3 la bandera del batall\u00f3n y se uni\u00f3 a los pronunciados con aproximadamente 300 soldados. Pero la mayor\u00eda eran reclutas, conocidos como \u201ctropa biso\u00f1a\u201d. Un grupo de 80, incluyendo la mayor\u00eda de los oficiales, como Santiago, permaneci\u00f3 leal al gobierno. Seg\u00fan la memoria, \u201csi bien cumpliendo con mi deber, sosten\u00eda una causa que amaba y deb\u00ed serle consecuente, tambi\u00e9n nos era a todos igualmente sensible para nuestra fraternal amistad y uni\u00f3n\u201d. Los dos bandos se enfrentaron un d\u00eda despu\u00e9s, en un lugar conocido como Pajaritos, cerca de Xalapa. Calder\u00f3n estaba sobre una loma boscosa, con una barranca protegiendo su frente. Estuvieron luchando por m\u00e1s de dos horas. Cuando las municiones estaban agot\u00e1ndose, Santiago y otros dos subtenientes avanzaron de forma atrevida sobre el enemigo. Ganaron a pesar de la aparente desventaja num\u00e9rica, porque los reclutas biso\u00f1os se dispersaron y desordenaron r\u00e1pidamente, como era com\u00fan que hicieran. Ahora en desventaja num\u00e9rica, los oficiales y veteranos pronunciados que quedaron se escaparon antes de ser rodeados. El m\u00e9rito qued\u00f3 registrado en la hoja de servicios de Santiago.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En noviembre Tres Villas pas\u00f3 unos d\u00edas en Xalapa para conservar el orden. Luego march\u00f3 a Zacapoaxtla porque se estaban reuniendo m\u00e1s grupos pronunciados, incluyendo a los miembros de su batall\u00f3n que escaparon de la batalla en Pajaritos. Despu\u00e9s de una serie de tiroteos de guerrillas, los rebeldes del pueblo negociaron y se entregaron. El batall\u00f3n de Tres Villas recuper\u00f3 su bandera, pero, como castigo, el ej\u00e9rcito envi\u00f3 a sus compa\u00f1eros pronunciados de agregados al puerto de Veracruz. Al sitio se mandaba a los desertores reincidentes y criminales condenados a presidio por su insalubridad. Se corr\u00eda mucho riesgo de morir por las enfermedades transmitidas por los mosquitos, como la fiebre amarilla. El resto del batall\u00f3n fue a desarmar a la milicia c\u00edvica de Coatepec para evitar otro pronunciamiento, y en enero de 1834 regres\u00f3 a la fortaleza de Perote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la reducci\u00f3n general del ej\u00e9rcito permanente llevada a cabo por el gobierno de G\u00f3mez Far\u00edas para recortar gastos, se suprimi\u00f3 una de las compa\u00f1\u00edas de Tres Villas, quedando Santiago y otros oficiales sin colocaci\u00f3n. Seg\u00fan consta en su hoja de servicio, fue mandado a su casa el 5 de enero y reincorporado el 3 de febrero de 1834. Sin familia ni terru\u00f1o, qui\u00e9n sabe a d\u00f3nde pudo ir a parar fuera del ej\u00e9rcito. De acuerdo con la memoria, su veloz reintegraci\u00f3n se debi\u00f3 a la intervenci\u00f3n del comandante Lemus, que persuadi\u00f3 al gobierno con el argumento de la corta edad de Santiago y el sacrificio de su padre. Para entonces ya acumulaba dos a\u00f1os y 23 d\u00edas desde que entr\u00f3 al ej\u00e9rcito como subteniente el 13 de diciembre de 1832, y hab\u00eda cumplido trece a\u00f1os y seis meses de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1834 el panorama se volvi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s confuso. Los pronunciamientos en contra de las reformas liberales continuaron. En abril de 1834, el batall\u00f3n march\u00f3 para combatir un pronunciamiento de la ciudad de Puebla en contra de las reformas al clero. La capital poblana se rindi\u00f3 en agosto, cuando se agotaron sus v\u00edveres. De todas formas, el gobierno del vicepresidente G\u00f3mez Far\u00edas colaps\u00f3 ese a\u00f1o porque Santa Anna se cambi\u00f3 de bando, poni\u00e9ndose a la cabeza del Plan de Cuernavaca, que se opon\u00eda a las reformas liberales. Aunque en 1834 e inicios de 1835 todav\u00eda no estaba claro, los rumores sobre un nuevo r\u00e9gimen centralista comenzaron a circular. El batall\u00f3n regres\u00f3 a pasar el invierno en Perote, con una parada en Xalapa, quiz\u00e1 relacionada con alguna maquinaci\u00f3n pol\u00edtica de Santa Anna, que le dio la espalda a los liberales m\u00e1s radicales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En febrero de 1835 el batall\u00f3n regres\u00f3 a Xalapa y luego a Orizaba por nuevos rumores de revoluci\u00f3n. En marzo, partieron al puerto de Veracruz porque sus excompa\u00f1eros, all\u00ed castigados, se hab\u00edan sublevado en San Juan de Ul\u00faa. Los soldados penados armaron a los presidiarios, asaltaron dos bergantines y luego atacaron los cuarteles en Veracruz. Para su desgracia fueron repelidos y quedaron atrapados en Ul\u00faa. Seg\u00fan Santiago, \u201cA los pocos d\u00edas, uno de los Bergantines se entreg\u00f3 al gobierno, y la guarnici\u00f3n del otro se sublev\u00f3 contra el Sargento Blanco que los mandaba, recibiendo este en castigo unos hachazos y fue echado al agua\u201d. Tras este desenlace la discordia persisti\u00f3 dentro de Tres Villas, con rumores de que algunos oficiales pensaban rebelarse y acusaciones falsas que surg\u00edan por vendettas y odios personales. En medio de esa atm\u00f3sfera regresaron a Perote.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El ej\u00e9rcito integrado<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 nos dicen la memoria de Santiago Tapia sobre el ej\u00e9rcito y la guerra de esa \u00e9poca? El ej\u00e9rcito no era un grupo homog\u00e9neo de hombres. Era un caleidoscopio social con escalafones marcados. Los caudillos dirig\u00edan los pronunciamientos a nivel nacional, los jefes, generales y coroneles se encargaban de pronunciar a sus batallones y regiones, mientras los oficiales, capitanes, tenientes y subtenientes, eran quienes operaban a nivel local. La tropa, salvo peque\u00f1os n\u00facleos de veteranos, estaba formada por reclutas biso\u00f1os, levantados de leva, que serv\u00edan como carne de ca\u00f1\u00f3n. El ej\u00e9rcito inclu\u00eda muchos n\u00facleos familiares, mujeres y ni\u00f1os, no s\u00f3lo en los cuarteles, tambi\u00e9n en las campa\u00f1as y las batallas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pronunciamientos eran su rutina. Los pon\u00eda en constante movimiento. En el breve periodo tratado, Tres Villas fue de poblado en poblado dentro de una de las arterias principales del pa\u00eds: la ciudad de M\u00e9xico, Puebla y Veracruz. Cuando surg\u00eda alg\u00fan pronunciamiento en esta regi\u00f3n, especialmente si era en una localidad cercana, debieron tomar la decisi\u00f3n de unirse o combatirlo. Aunque la violencia de los pronunciamientos era relativamente limitada, trastocaba la vida de los militares. La elecci\u00f3n del bando pod\u00eda impulsar carreras y llevarlos a conseguir ascensos estratosf\u00e9ricos, pero tambi\u00e9n los expon\u00eda a la posibilidad de caer en desgracia. Pon\u00eda a prueba sus ideales, a favor de las reformas liberales o de los fueros y la religi\u00f3n. Eran el foco de discordia y los pon\u00eda en una constante tensi\u00f3n emocional, una situaci\u00f3n que inclu\u00eda a sus familias. Adem\u00e1s, esta din\u00e1mica pon\u00eda al ej\u00e9rcito mexicano en contacto permanente con la sociedad. Las fuerzas armadas no viv\u00edan en un mundo aislado, sino todo lo contrario. Sus cuarteles estaban en medio de los centros urbanos, y la convivencia con la poblaci\u00f3n era cotidiana e \u00edntima. El ej\u00e9rcito era al mismo tiempo producto y factor social.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li>Ceja, Claudia, <em>La fragilidad de las armas<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico\/Universidad Aut\u00f3noma de Quer\u00e9taro\/El Colegio de Michoac\u00e1n, 2022.<\/li>\n<li>Guardino, Peter, <em>La marcha f\u00fanebre<\/em>, M\u00e9xico, Grano de Sal, 2018.<\/li>\n<li>Payno, Manuel, <em>Los bandidos de R\u00edo Fr\u00edo<\/em>, M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Cultura, Direcci\u00f3n General de Publicaciones, 2016.<\/li>\n<li>Serrano, Jos\u00e9 Antonio y Manuel chust, <em>\u00a1A las armas! Milicia c\u00edvica, revoluci\u00f3n liberal y federalismo en M\u00e9xico (1812-1846)<\/em>, Madrid, Universidad Alcal\u00e1\/Marcial Pons, 2019.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Roberto Campos Cordero Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 64. El caso de Santiago Tapia ilustra lo que fue la formaci\u00f3n militar mexicana y su participaci\u00f3n en batallas en tiempos de la independencia y las posteriores inestabilidades pol\u00edticas del pa\u00eds. \u00c9l, como otros, acompa\u00f1\u00f3 a su padre militar mientras participaba en distintos combates y luego, apenas entrado en la adolescencia, se sum\u00f3 a la milicia. Para los jovencitos soldados de entonces, los pronunciamientos pol\u00edticos fueron marcando \u00e9xitos y fracasos. La militarizaci\u00f3n siempre ha sido un tema escabroso. No s\u00e9 cu\u00e1ndo se invent\u00f3 o adapt\u00f3 al espa\u00f1ol una palabra tan complicada. La menci\u00f3n m\u00e1s antigua que he encontrado en M\u00e9xico es de 1860, en un peri\u00f3dico llamado La Sociedad, poco antes de la intervenci\u00f3n francesa. La nota dice que ocurri\u00f3 una \u201cmilitarizaci\u00f3n completa de todo\u201d para referirse a los \u00faltimos a\u00f1os en que Antonio<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2766],"tags":[66,439,2129],"class_list":{"0":"post-19861","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-64","8":"tag-guerra","9":"tag-historia-militar","10":"tag-pronunciamientos"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19861","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19861"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19861\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":20960,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19861\/revisions\/20960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19861"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19861"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19861"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}