﻿{"id":19545,"date":"2024-05-29T12:29:55","date_gmt":"2024-05-29T18:29:55","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19545"},"modified":"2025-09-12T00:05:09","modified_gmt":"2025-09-12T06:05:09","slug":"vicente-lenero-desde-las-entranas-de-una-realidad-palpitante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/vicente-lenero-desde-las-entranas-de-una-realidad-palpitante\/","title":{"rendered":"Vicente Le\u00f1ero. Desde las entra\u00f1as de una realidad palpitante"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Garc\u00eda G\u00e1lvez<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 45.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_45_Arte_Vicente_Le%C3%B1ero.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El escritor jalisciense fue uno de los grandes retratistas del M\u00e9xico de la segunda mitad del siglo XX a trav\u00e9s de la novela, la dramaturgia, el guion cinematogr\u00e1fico, la poes\u00eda y el periodismo. Evocamos aqu\u00ed su amplia obra marcada por una profunda fe religiosa.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente Le\u00f1ero lo hab\u00eda dejado claro desde 1963. A trav\u00e9s de don Jes\u00fas, personaje de su galardonada -y quiz\u00e1 m\u00e1s popular- novela <em>Los alba\u00f1iles<\/em>, sentenci\u00f3: \u201cyo no hablo de mariguanadas ni de fantas\u00edas, sino de gentes con brazos y piernas y cabeza como la que cada quien, bien o mal puesta, [\u2026] trae encima\u201d. Con esta frase nos proporcion\u00f3 la clave para entender su producci\u00f3n literaria: el mundo que retrata es un mundo vivo, de personas, con todas las complejidades que eso implica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la obra de Vicente Le\u00f1ero se caracteriza tambi\u00e9n por otros aspectos, como una intenci\u00f3n constante por explorar los l\u00edmites de los g\u00e9neros literarios o por llevar a cabo estructuras narrativas complejas, fue su compromiso con su interpretaci\u00f3n de la realidad la que explica los temas que abord\u00f3, as\u00ed como las formas en las que los present\u00f3. Su visi\u00f3n del mundo, su interpretaci\u00f3n de la realidad y, en el caso de M\u00e9xico, expuesta, palpitante y al rojo vivo, se fundament\u00f3 en dos pilares, que, aunque diferenciados, se superpon\u00edan constantemente: una afici\u00f3n por las letras adquirida desde edad temprana, devenida en su vocaci\u00f3n puesta en pr\u00e1ctica de forma cr\u00edtica; y una f\u00e9rrea convicci\u00f3n religiosa, devenida, a su vez, en una forma teol\u00f3gica combativa de entender el sentido de la vida. Ambos pilares convergieron en una manera particular de asimilar los eventos de la historia nacional (tanto de aquellos de los que fue testigo directo, como de los que le fueron distantes en el tiempo), as\u00ed como en un modo de entender el arte, la responsabilidad del artista y, por consiguiente, la moral detr\u00e1s de la palabra escrita.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">Los inicios<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente Le\u00f1ero y Otero naci\u00f3 el 9 de junio de 1933, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Su nacimiento tuvo lugar en un pa\u00eds todav\u00eda impactado por las convulsiones vividas a partir de 1910, mismas que dificultaban la consecuci\u00f3n de la estabilidad, tanto pol\u00edtica como social. Las instituciones pol\u00edticas mexicanas continuaban luchando por integrar o coaccionar las demandas de los sectores de la poblaci\u00f3n a\u00fan sublevados o en riesgo potencial de levantamiento, los cuales, debido a su capacidad de fuego o movilizaci\u00f3n, pod\u00edan hacer peligrar la fr\u00e1gil pervivencia de los grupos en el poder. Hablamos de una \u00e9poca en la que la modernizaci\u00f3n industrial y de las costumbres se presentaba como la meta a alcanzar. Pese a que la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n segu\u00eda perteneciendo a comunidades rurales y viv\u00eda seg\u00fan las din\u00e1micas tradicionales-conservadoras, las ciudades fueron adquiriendo una importancia cada vez mayor en los proyectos de desarrollo. De igual manera, ciertos sectores econ\u00f3micos empezaron a fortalecerse, como la producci\u00f3n en masa, las constructoras y los servicios de mudanzas. Sin embargo, pese a que apostarlo todo en estas \u00e1reas podr\u00eda parecer haber ido a la segura, la inestabilidad misma del pa\u00eds (y la habilidad, o carencia de esta, de cada persona para sortearla) dificultaba el \u00e9xito de cualquier empresa. El padre de Vicente Le\u00f1ero era prueba de ello. Sus m\u00faltiples esfuerzos por alcanzar un estatus privilegiado en la sociedad mexicana postrevolucionaria se tradujeron en proyectos que ahora llamar\u00edamos \u201cde emprendimiento\u201d a lo largo de la rep\u00fablica. As\u00ed es c\u00f3mo entendemos que Le\u00f1ero naciera en Guadalajara y pasara apenas unos meses asentado en esa ciudad, pues, una vez fracasada la empresa del padre en la regi\u00f3n, volver\u00edan a la Ciudad de M\u00e9xico, lugar en el que nuestro autor se desenvolver\u00eda profesional, intelectual y espiritualmente durante toda su vida y desde el cual presenciar\u00eda c\u00f3mo la inestabilidad se prolongaba a lo largo de las d\u00e9cadas, aunque a trav\u00e9s de los a\u00f1os su afectaci\u00f3n se manifestara en diferentes sectores de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El padre de Le\u00f1ero ten\u00eda en alta estima a las letras, as\u00ed que pronto educ\u00f3 a sus hijos (seis en total: tres varones, incluido Vicente, y tres mujeres) para que estuvieran en contacto con grandes obras de la literatura, propiciando, adem\u00e1s, que realizaran sus propios ejercicios de escritura. El joven Le\u00f1ero lo decidi\u00f3 desde el momento en el que se sinti\u00f3 realizado por medio de la literatura: \u00e9l quer\u00eda leer y escribir y, aunque no consideraba que en ello encontrar\u00eda el sustento para su vida, y que a la hora de elegir carrera se decantara -en un primer momento- por la ingenier\u00eda, habr\u00eda de hacerlo hasta el final de sus d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los intentos de algunos sectores de la sociedad por alcanzar la modernizaci\u00f3n, no s\u00f3lo se vieron dificultados por las condiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas nacionales, sino tambi\u00e9n por el fuerte arraigo de una moral cat\u00f3lica en gran parte de la poblaci\u00f3n y por la influencia de la Iglesia sobre la din\u00e1mica nacional. Los roces entre el Estado y la Iglesia, ocasionados por los proyectos modernistas del primero y sus intentos por contrarrestar la presencia de la religi\u00f3n en la vida \u201cp\u00fablica\u201d, alcanzaron altas cotas de violencia en la d\u00e9cada de 1920. Sin embargo, pese a que a lo largo de las d\u00e9cadas posteriores los enfrentamientos violentos se redujeron, las tensiones entre ambas instituciones no desaparecieron. Le\u00f1ero se encontraba justo en el medio de dicha confrontaci\u00f3n, pues si bien su padre, aunque cat\u00f3lico, ten\u00eda una postura liberal, su madre y las dem\u00e1s mujeres de la casa procuraron educar a su familia en la fe, alist\u00e1ndolos cada domingo para ir a escuchar misa, as\u00ed como posibilitando que los estudios de Le\u00f1ero fueran llevados a cabo en una escuela religiosa, como lo era el Colegio Crist\u00f3bal Col\u00f3n de los lasallistas. En consecuencia, desarroll\u00f3 una convicci\u00f3n religiosa que le acompa\u00f1ar\u00eda el resto de su vida, aunque se manifest\u00f3 de manera m\u00e1s evidente durante su juventud, ya que particip\u00f3 en grupos como <em>Acci\u00f3n Cat\u00f3lica<\/em>, donde se exig\u00eda una colaboraci\u00f3n intensa. D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, durante los ochenta, sabr\u00edamos que su vena activista no hab\u00eda desaparecido del todo, pues Le\u00f1ero coquete\u00f3 con la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n, un movimiento religioso radical que buscaba justicia social. No obstante, para \u00e9l la forma preferida de actuar y manifestar lo que pensaba siempre fue a trav\u00e9s de la literatura, pues esta, al ofrecerle el acercamiento a preguntas y debates que de ninguna manera tendr\u00edan cabida dentro de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica, contrarrest\u00f3 durante su juventud la influencia de esta. As\u00ed pues, la relaci\u00f3n con la literatura desarroll\u00f3 en \u00e9l un posicionamiento mucho m\u00e1s cr\u00edtico frente a la realidad social mexicana en todos sus niveles, ocasionando que se distanciara de la Iglesia, aunque no por ello renunciara a su fe, la cual, seg\u00fan recuerda su familia, practic\u00f3 a lo largo de su vida de manera no dogm\u00e1tica.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">De la ingenier\u00eda a las letras<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los \u00faltimos a\u00f1os de los cincuenta, mientras Le\u00f1ero estudiaba ingenier\u00eda en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, comprendi\u00f3 que esta carrera poco o nada abonar\u00eda a su deseo por volverse escritor, y pese a que no desert\u00f3, decidi\u00f3 formarse, paralelamente, en la Escuela de Periodismo Carlos Septi\u00e9n Garc\u00eda. Ah\u00ed, seg\u00fan \u00e9l mismo recordar\u00eda en su discurso de agradecimiento por haber recibido el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septi\u00e9n Garc\u00eda 2010, aprendi\u00f3 \u201clos secretos necesarios para escribir bien [sus] tropezados cuentecillos y poemas de juventud\u201d. Entendiendo que para Le\u00f1ero \u201cescribir bien signific\u00f3 entonces escribir bien period\u00edsticamente. Aprender las exigentes reglas de la noticia, del reportaje, de la cr\u00f3nica, de la entrevista\u2026\u201d, en las que el reportero-escritor es comprendido:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">como buscador y desentra\u00f1ador de la realidad \u2013no de la Verdad, que se escribe con may\u00fascula y pertenece a los territorios de la filosof\u00eda o de la metaf\u00edsica- sino de esta realidad palpitante que exige de ojos que observen, de palabras que describan, de mentes que la estrujen y la manifiesten para mostrar los sucesos de nuestro tiempo, para develar lo que se ignora, para denunciar lo tramposamente soslayado por los poderes pol\u00edticos, econ\u00f3micos, religiosos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las anteriores no son palabras vac\u00edas enunciadas en el marco de la condecoraci\u00f3n, sino que son congruentes con las intenciones que hubo detr\u00e1s de su extensa producci\u00f3n literaria, la cual no fue sino su forma de asimilar la realidad nacional. Su formaci\u00f3n period\u00edstica y su fe no habr\u00edan dado como resultado la obra escrita de Le\u00f1ero si no fuera por las condiciones del pa\u00eds. Estas fueron las que terminaron de darle forma.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\">La escritura<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablemos ahora un poco de esa realidad palpitante, la cual, en el caso de M\u00e9xico, podr\u00eda denominarse una realidad taquic\u00e1rdica, y de c\u00f3mo fue interpretada en las p\u00e1ginas que conforman la obra de Le\u00f1ero. La ya referida <em>Los alba\u00f1iles<\/em>, segunda novela del escritor, primera en ser acreedora de reconocimiento nacional e internacional, toma por personajes a los trabajadores que van dando forma a la modernidad, a esas personas que son mal pagadas, con familias de las que se hacen cargo y que son v\u00edctimas de profesionistas ineptos. Empero, adscrito a la corriente documental de Rodolfo Usigli, el autor no los romantiza como era la costumbre de la \u00e9poca, sino que los retrata con m\u00faltiples vicios, como su tendencia a tomar descansos demasiado largos o a robarse el material de las obras. La novela es, pues, la disecci\u00f3n de lo que entend\u00eda por sociedad, un caleidoscopio que identifica muchos de los problemas sociales: nepotismo, corrupci\u00f3n, deshonestidad, alcoholismo, ineficacia de las instituciones de justicia, mediocridad, lambisconer\u00eda, etc. Y, sin embargo, es tambi\u00e9n el reconocimiento de la existencia de la inocencia y el af\u00e1n de superaci\u00f3n (social e intelectual) de ciertos individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una posterior novela, <em>Estudio Q<\/em> (1965), Le\u00f1ero esboza con informaci\u00f3n de primera mano (pues mientras la escrib\u00eda trabajaba en Telesistema Mexicano haciendo guiones) la din\u00e1mica de los sets de filmaci\u00f3n, procurando se\u00f1alar que la industria mexicana del entretenimiento se encontraba degenerada por la explotaci\u00f3n, los \u201cfavores\u201d y la calidad cuestionable de las producciones que se sintonizaban en cada vez m\u00e1s casas mexicanas. El escritor no era un simple narrador, sino que su prosa constitu\u00eda el veh\u00edculo de una cr\u00edtica insistente e inc\u00f3moda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy la forma en la que se recuerda a Le\u00f1ero var\u00eda seg\u00fan a qui\u00e9n se le pregunte, pues se desempe\u00f1\u00f3 en varios g\u00e9neros. Algunos lo recordar\u00e1n por su participaci\u00f3n en los guiones cinematogr\u00e1ficos de pel\u00edculas como <em>La ley de Herodes<\/em> (1999) y <em>El crimen del Padre Amaro<\/em> (2002), ambas cintas reconocidas y pol\u00e9micas. Otros por su labor dramat\u00fargica, donde obras como <em>Pueblo rechazado<\/em> (1968), <em>El juicio<\/em> (1972), <em>Martirio de Morelos<\/em> (1983) o la adaptaci\u00f3n de <em>Los alba\u00f1iles<\/em> fueron acreedoras de aplausos, pero tambi\u00e9n de acalorados debates por presentarse en ellas reinterpretaciones hist\u00f3ricas que humanizaban a grandes h\u00e9roes, cr\u00edmenes en la historia que no se hab\u00edan resuelto, la degeneraci\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas y religiosas; y realidades sociales que causaban desagrado a aquellos que se negaban a reconocer la podredumbre en la que ciertos sectores se encontraban olvidados. Algunos m\u00e1s lo recordar\u00e1n por su trabajo period\u00edstico, potencializado a partir de que perteneci\u00f3 al grupo de periodistas que fund\u00f3 la revista Proceso como respuesta al \u201cGolpe a Exc\u00e9lsior\u201d del que Le\u00f1ero fue v\u00edctima y testigo en 1976, que alcanz\u00f3 -quiz\u00e1- su cl\u00edmax en la entrevista que en 1994 hizo al subcomandante Marcos y que arroj\u00f3 mucha informaci\u00f3n \u00fatil para la comprensi\u00f3n del movimiento del EZLN.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece, pues, que la producci\u00f3n de Le\u00f1ero bebi\u00f3 mucho de los eventos y debates de su tiempo, lo cual no es incongruente si consideramos que los \u00faltimos 50 a\u00f1os del siglo XX mexicano (temporalidad en la que se inserta el grueso de su obra) fueron igual o m\u00e1s convulsos que los primeros. Fueron a\u00f1os en los que no cesaron las demandas sociales, encabezadas por grupos diversos: obreros, campesinos, clases medias, como estudiantes y peque\u00f1os empresarios; e incluso por grandes empresarios nacionales y extranjeros. Fueron a\u00f1os que vieron la instauraci\u00f3n, los resultados favorables (para algunos) y el resquebrajamiento del modelo estabilizador; en los que las prioridades econ\u00f3micas relegaron a sectores como el campo; en los que la cultura y el discurso nacional se sustentaron en un tipo de mexicano \u201cmoderno\u201d y, por tanto, no dieron cabida a grupos marginales. A\u00f1os en los que adem\u00e1s se aplicaba de forma selectiva, pero contundente, una violencia represiva por parte de los mecanismos estatales de coerci\u00f3n. Tiempos en los que, mientras m\u00e1s pr\u00f3ximos al siglo XXI, se acentuaban las crisis econ\u00f3micas y pol\u00edticas. La obra de Le\u00f1ero encontr\u00f3 sus temas en un M\u00e9xico que, revolucionario, postrevolucionario o moderno, se caracteriz\u00f3 por su inestabilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le\u00f1ero, a final de cuentas, fue un ser humano, como lo son todos. Se enamor\u00f3 y, posteriormente, se cas\u00f3 en 1959 con Estela Franco, psicoanalista que sin duda dot\u00f3 de complejidad a sus personajes e historias. Tuvo una familia, formada por cuatro hijas. Trabaj\u00f3, aunque no le encantara su trabajo, como en aquella \u00e9poca en la que hac\u00eda guiones de novelas para radio y televisi\u00f3n. Ten\u00eda vicios, como su relaci\u00f3n insistente con el cigarro que fue factor clave en su muerte, ocurrida en 2014. Fue poseedor de una fe que inund\u00f3 las l\u00edneas de sus libros, que hac\u00eda que se le mirara con desconfianza en el mundo de la intelectualidad y lo llen\u00f3 hasta el final de sus d\u00edas, en los que afirmaba que se sent\u00eda \u201cm\u00e1s cerca de Dios\u201d. Fue autor de una amplia producci\u00f3n literaria, la cual, aunque al final de su vida pensara que podr\u00eda \u201ctirarse a la basura\u201d la mitad de sus obras, siempre estuvo potencializada por la cr\u00edtica, y escrita con la convicci\u00f3n religiosa de que a trav\u00e9s de ella podr\u00eda cumplir con su responsabilidad social, la cual, seg\u00fan \u00e9l, era mucha debido a las condiciones institucionales y sociales lamentables en las que se encontraba el pa\u00eds. Valdr\u00eda la pena preguntarnos si nosotros no estamos en la necesidad de, como el reportero-escritor, escribir sobre la realidad, una que, al igual que hace 100 o 50 a\u00f1os, se presenta palpitante.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\n<ul>\n<li>Franco, Estela, comp. <em>\u201cLos cat\u00f3licos\u201d<\/em> <em>Vicente Le\u00f1ero en torno a la fe<\/em>, M\u00e9xico, Proceso, 2017.<\/li>\n<li>Le\u00f1ero, Vicente, <em>Los alba\u00f1iles<\/em>, M\u00e9xico, Joaqu\u00edn Mort\u00edz, 2009. Puede escucharse un fragmento, le\u00eddo por el mismo autor, en <a href=\"http:\/\/bit.ly\/2WQ4onB\">http:\/\/bit.ly\/2WQ4onB<\/a><\/li>\n<li>_____________, <em>M\u00e1s gente as\u00ed<\/em>, M\u00e9xico, Alfaguara, 2013.<\/li>\n<li>Canal Once, <em>Historias de vida -Vicente Le\u00f1ero (01\/03\/2017),<\/em> 3 de marzo del 2017, <a href=\"http:\/\/bit.ly\/2Q6zrsy\">http:\/\/bit.ly\/2Q6zrsy<\/a><\/li>\n<li><em>El Universal, Vicente Le\u00f1ero: abecedario personal de un hombre de palabras<\/em>, 3 de diciembre del 2014, <a href=\"http:\/\/bit.ly\/2JNQiPZ\">http:\/\/bit.ly\/2JNQiPZ<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Garc\u00eda G\u00e1lvez Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 45. El escritor jalisciense fue uno de los grandes retratistas del M\u00e9xico de la segunda mitad del siglo XX a trav\u00e9s de la novela, la dramaturgia, el guion cinematogr\u00e1fico, la poes\u00eda y el periodismo. Evocamos aqu\u00ed su amplia obra marcada por una profunda fe religiosa. Vicente Le\u00f1ero lo hab\u00eda dejado claro desde 1963. A trav\u00e9s de don Jes\u00fas, personaje de su galardonada -y quiz\u00e1 m\u00e1s popular- novela Los alba\u00f1iles, sentenci\u00f3: \u201cyo no hablo de mariguanadas ni de fantas\u00edas, sino de gentes con brazos y piernas y cabeza como la que cada quien, bien o mal puesta, [\u2026] trae encima\u201d. Con esta frase nos proporcion\u00f3 la clave para entender su producci\u00f3n literaria: el mundo que retrata es un mundo vivo, de personas, con todas las complejidades que eso implica. 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