﻿{"id":19339,"date":"2024-04-10T12:47:04","date_gmt":"2024-04-10T18:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19339"},"modified":"2024-08-21T13:02:14","modified_gmt":"2024-08-21T19:02:14","slug":"la-opera-llega-a-la-radio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-opera-llega-a-la-radio\/","title":{"rendered":"La \u00f3pera llega a la radio"},"content":{"rendered":"<p>\u00c1urea Maya Alc\u00e1ntara<br \/>\nCendim-INBAL<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 63.<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Para el M\u00e9xico posrevolucionario la \u00f3pera pas\u00f3 a ocupar un lugar secundario en el inter\u00e9s de la nueva clase gobernante. Pero la aparici\u00f3n de la radio, a la par de esos tiempos de transformaciones profunda, le dio un nuevo espacio de difusi\u00f3n que ya no requer\u00eda \u00fanicamente de salas de teatros o funciones hogare\u00f1as para las clases altas.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_19341\" aria-describedby=\"caption-attachment-19341\" style=\"width: 917px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19341\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_76.jpg\" alt=\"\" width=\"917\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_76.jpg 917w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_76-275x300.jpg 275w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_76-768x838.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 917px) 100vw, 917px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19341\" class=\"wp-caption-text\">Publicidad de la \u201cRadiotelefon\u00eda PAL El Buen Tono\u201d, en El Dem\u00f3crata, 18 de octubre de 1923. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La d\u00e9cada de 1920 fue testigo de cambios importantes en la cultura en M\u00e9xico, sobre todo en lo concerniente a las actividades y manifestaciones art\u00edsticas que impuls\u00f3 el gobierno mexicano como parte del proyecto cultural de una naci\u00f3n que emerg\u00eda despu\u00e9s de un dif\u00edcil periodo de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El financiamiento a la educaci\u00f3n art\u00edstica, a la par de la organizaci\u00f3n de distintos eventos \u2013conciertos, funciones de \u00f3pera o cine\u2013 fueron parte de esa configuraci\u00f3n que ahora ten\u00eda el objetivo de mostrar un M\u00e9xico moderno. Y aqu\u00ed hay que distinguir entre lo que signific\u00f3 un instrumento para coadyuvar a ese avance modernizador y lo que se consider\u00f3 como una simple diversi\u00f3n o entretenimiento de la sociedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clase pol\u00edtica ya no pod\u00eda mirar hacia los intereses art\u00edsticos de una \u00e9lite opulenta sino deb\u00eda incluir otros sectores, entre ellos la clase media, pero tambi\u00e9n al pueblo que hab\u00eda tenido un importante papel en la lucha revolucionaria. El proyecto cultural de naci\u00f3n que se busc\u00f3 deb\u00eda romper con el pasado. El mismo Jos\u00e9 Vasconcelos lo se\u00f1alar\u00eda en su texto <em>El desastre<\/em>. La \u00f3pera, uno de los instrumentos civilizatorios durante el siglo xix, deb\u00eda de colocarse en otro lugar: el de un espect\u00e1culo propio de una ciudad como Nueva York o Buenos Aires. El entonces secretario de Educaci\u00f3n sosten\u00eda que en M\u00e9xico no exist\u00edan las condiciones para que se representaran funciones de calidad. Acaso ten\u00eda cierta raz\u00f3n. Ni siquiera ten\u00edamos un buen teatro para hacerlo. As\u00ed, en 1922, la \u00f3pera dej\u00f3 de tener el apoyo financiero gubernamental del pasado. Vasconcelos decidi\u00f3 impulsar otras artes sobre todo el muralismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con la \u00f3pera en 1923? \u00bfEl inter\u00e9s del p\u00fablico mexicano se acab\u00f3 repentinamente? Para ese a\u00f1o, se convirti\u00f3 en una diversi\u00f3n de lujo y disminuy\u00f3 de forma considerable su escenificaci\u00f3n en los recintos teatrales. Sin embargo, sigui\u00f3 como una de las artes preferidas de la sociedad mexicana y se conjug\u00f3 con otros signos de modernidad como la radio que, ante su surgimiento ese a\u00f1o, se convirti\u00f3 en un instrumento de su difusi\u00f3n que la llevar\u00eda por otros caminos, haciendo que continuara en la vida musical del M\u00e9xico posrevolucionario.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Inicios de la radio<\/strong><\/h3>\n<p>Las carteleras sobre los distintos espect\u00e1culos en la capital se publicaban en peri\u00f3dicos. En el caso del vespertino <em>El Mundo<\/em>, la p\u00e1gina cuatro no dej\u00f3 de ser el lugar acostumbrado, aunque con una gran diversidad. Adem\u00e1s de las funciones en los teatros Principal, Iris, Arbeu e Ideal (los destacados en ese momento) tambi\u00e9n se informaba de las numerosas salas de cine que hab\u00edan ampliado el panorama del entretenimiento, junto con la plaza de Toros (adem\u00e1s de corridas presentaba conciertos y funciones de boxeo) y el Front\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las actrices, m\u00e1s que las cantantes de \u00f3pera, se ganaron la atenci\u00f3n del p\u00fablico. Un ejemplo lo tenemos con Mercedes Navarro, una primera actriz que actuaba en el Teatro Ideal y en 1923 apareci\u00f3 caricaturizada en <em>El Mundo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante todo 1923, las publicaciones peri\u00f3dicas incluyeron avisos de todo tipo. <em>El Mundo<\/em> fue el primero en insertar grandes anuncios que ofrec\u00edan aparatos radiof\u00f3nicos con la leyenda \u201cEscuche usted los conciertos de Estados Unidos y La Habana con nuestros equipos\u201d. El 13 de diciembre ofreci\u00f3 un aparato radiof\u00f3nico junto con una suscripci\u00f3n de seis meses por 16.50 pesos. La entrada a una funci\u00f3n de \u00f3pera con un c\u00e9lebre cantante costaba 50 pesos y un piano se compraba en 650 pesos. El precio del radio, si bien no era barato, resultaba accesible y significaba que la modernidad se instalar\u00eda en la sala de los hogares.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19342\" aria-describedby=\"caption-attachment-19342\" style=\"width: 875px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19342\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_71.jpg\" alt=\"\" width=\"875\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_71.jpg 875w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_71-263x300.jpg 263w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_71-768x878.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 875px) 100vw, 875px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19342\" class=\"wp-caption-text\">Publicidad de la \u201cEstaci\u00f3n central transmisora El Buen Tono\u201d, en El Dem\u00f3crata, 11 de septiembre de 1923. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En marzo de 1923 se hab\u00eda formado la Liga Central Mexicana de Radio y dos meses despu\u00e9s se inaugur\u00f3 la primera radiodifusora comercial bajo el nombre de la \u201cCasa del Radio\u201d (despu\u00e9s conocida como la C. Y. L.), a cargo de Ra\u00fal Azc\u00e1rraga, quien estableci\u00f3 una sociedad con el peri\u00f3dico <em>El Universal<\/em> durante todo el a\u00f1o. El programa de inauguraci\u00f3n incorpor\u00f3 int\u00e9rpretes de m\u00fasica de concierto, como el guitarrista Andr\u00e9s Segovia y el pianista y tambi\u00e9n compositor Manuel M. Ponce. Adem\u00e1s, se incluy\u00f3 la lectura del poema titulado \u201cRadio\u201d del estridentista Manuel Maples Arce y, hacia septiembre, comenzaron las transmisiones de la estaci\u00f3n \u201cEl Buen Tono\u201d, en el mismo edificio de la f\u00e1brica de cigarrillos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las transmisiones radiof\u00f3nicas hab\u00edan comenzado en M\u00e9xico en 1921. Algunos historiadores se\u00f1alan que la primera fue en el contexto de una fiesta c\u00edvica, con motivo del centenario de la firma de los Tratados de C\u00f3rdoba. En agosto de ese a\u00f1o, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n pronunci\u00f3 un discurso que fue escuchado s\u00f3lo por aquellos que pose\u00edan un aparato radiof\u00f3nico. Pero es justo en 1923 cuando lleg\u00f3 su auge y no s\u00f3lo se ofrecieron los aparatos de radio en los peri\u00f3dicos, sino que comenzaron a transmitir emisoras tanto privadas como gubernamentales desde la banda de Amplitud Modulada (AM) y por Onda Corta (OC). No es mi intenci\u00f3n repasar aqu\u00ed la historia de la radio en el pa\u00eds sino demostrar c\u00f3mo la \u00f3pera sigui\u00f3 estando presente, ahora con esta nueva tecnolog\u00eda que ampliaba las opciones de escuchar las m\u00e1s famosas arias de Verdi, Puccini o Donizetti.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Una difusi\u00f3n alternativa<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 28 de febrero, <em>El Mundo<\/em> public\u00f3 una nota sobre la firma del contrato de la joven soprano estadunidense Edith Bennet para cantar en un concierto radiof\u00f3nico que ser\u00eda transmitido desde \u201cNueva York a Europa y Am\u00e9rica\u201d y en letras m\u00e1s destacadas se\u00f1alaba que era \u201cel primer diario que publica en M\u00e9xico una secci\u00f3n de radiotelefon\u00eda\u201d. Otros lo imitar\u00e1n. Sin duda, comenzaba una efervescencia por este aparato cuya \u201cmayor ventaja [\u2026] es la eliminaci\u00f3n de a\u00e9reos, alambres subterr\u00e1neos y bater\u00edas\u201d, como se\u00f1al\u00f3 el mismo <em>El Mundo<\/em> en abril. La radio ofrec\u00eda, adem\u00e1s de noticias y deportes, \u201cm\u00fasica de calidad para bailes, [\u2026] gran \u00f3pera, conciertos sinf\u00f3nicos y recitales de m\u00fasicos de fama mundial\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo abril de 1923 se informaba que \u201cla famosa cantante de \u00f3pera, Madame Margaret Matzenauer [quien] no ha sido una gran entusiasta por el arte del micr\u00f3fono, pero despu\u00e9s de los recientes \u00e9xitos en la transmisi\u00f3n de \u00f3peras enteras y la aprobaci\u00f3n que por ello ha manifestado el p\u00fablico [\u2026declar\u00f3]: \u2018Estoy convencida de que este nuevo aspecto del radio es uno muy importante\u2019\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noticias de la \u00f3pera de otros pa\u00edses se volvieron habituales. Finalmente, pod\u00edan escucharse varias de esas voces a trav\u00e9s de la radio. Sin embargo, no se dieron a manera de cr\u00f3nica desde el extranjero, sino que se comenz\u00f3 a introducir detalles de las vidas privadas de los artistas. Por ejemplo, <em>El Dem\u00f3crata<\/em> del 1 de abril comentaba en un texto firmado por Eduardo del Saz, bajo el t\u00edtulo de \u201cLos enredos e intrigas de la \u00d3pera de Chicago\u201d, los amores prohibidos de algunos miembros de la compa\u00f1\u00eda o del claque, es decir, del pago de personas en el p\u00fablico para que aplaudieran ruidosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hubo noticias de la Metropolitan Opera House, de Nueva York, una de las casas de \u00f3pera con mayor prestigio entonces: \u201c<em>Tosca<\/em> nos trajo nuevamente a Madame Mar\u00eda Jeritza [\u2026]. Cant\u00f3 <em>Vissi d\u2019arte<\/em> recostada en el suelo con la mejilla medio escondida en su brazo; su voz evidentemente adquiri\u00f3 cierta resonancia con la madera de la plataforma, pues nos llegaba m\u00e1s fuerte y sonora\u201d, relataba <em>El Mundo,<\/em> a principios de enero. El peri\u00f3dico describi\u00f3 la puesta en escena, lo que permiti\u00f3 al radioescucha evocar lo que suced\u00eda en el escenario (incluso sin haber escuchado la transmisi\u00f3n).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>En los teatros<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Raz\u00f3n ten\u00edan los diarios y las radiodifusoras para difundir la \u00f3pera. El panorama en la capital no era propicio para las funciones. Se\u00f1alamos antes que Vasconcelos no destin\u00f3 financiamiento hacia funciones oper\u00edsticas as\u00ed que las puestas en escena fueron iniciativas particulares como en el caso de la \u00f3pera <em>Cihuatl<\/em>, del compositor yucateco Fernando del Castillo, cuyo montaje en marzo de ese a\u00f1o lo financi\u00f3 <em>El Universal <\/em>en el Sal\u00f3n de Actos del Museo Nacional. Ante poco p\u00fablico, seg\u00fan se\u00f1alaron las cr\u00f3nicas, la \u00f3pera mostr\u00f3 una historia tr\u00e1gica en la \u00e9poca prehisp\u00e1nica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados de a\u00f1o llegar\u00eda la llamada \u201cGran Compa\u00f1\u00eda de \u00d3pera Rusa\u201d, que se present\u00f3 en el Teatro Esperanza Iris con un repertorio muy interesante para la \u00e9poca, pues represent\u00f3 obras de compositores como Mussorgsky, Chaikovski y Rimski-Korsakov. Hacia el cierre de su temporada \u2013s\u00f3lo estuvo abierta entre julio y agosto\u2013, interpretaron <em>Tosca<\/em> y <em>Carmen<\/em>. Las cr\u00f3nicas no nos permiten saber si el p\u00fablico respondi\u00f3 a las convocatorias de esas funciones que, sin duda, no son parte del canon oper\u00edstico (salvo las dos \u00faltimas). Podr\u00edamos especular que, debido a eso, fue corta su temporada. Una investigaci\u00f3n m\u00e1s amplia podr\u00e1 dilucidar m\u00e1s al respecto. Meses adelante, en octubre, la Compa\u00f1\u00eda de \u00d3pera italiana de Silingardi, un tenor que se hab\u00eda presentado a fines del siglo xix en M\u00e9xico y ahora regresaba como empresario, present\u00f3 una temporada que termin\u00f3 a inicios de diciembre e incluy\u00f3 los t\u00edtulos m\u00e1s conocidos de ese arte l\u00edrico: <em>A\u00edda<\/em>, <em>Bohemia<\/em>, <em>Tosca<\/em> y <em>Rigoletto<\/em>, entre otras.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19343\" aria-describedby=\"caption-attachment-19343\" style=\"width: 790px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19343\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_72.jpg\" alt=\"\" width=\"790\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_72.jpg 790w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_72-237x300.jpg 237w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_72-768x972.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 790px) 100vw, 790px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19343\" class=\"wp-caption-text\">Publicidad de la \u201cEstaci\u00f3n central difusora de radiotelefon\u00eda El Buen Tono\u201d, en El Dem\u00f3crata, 20 de septiembre de 1923. Colecci\u00f3n particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo cuatro meses (de julio a agosto y en octubre y diciembre) hubo \u00f3pera en la capital mexicana. Si bien hacia julio se dio una iniciativa de Ignacio Sotomayor y Alfredo Graziani para formar una \u201cCompa\u00f1\u00eda Nacional de \u00d3pera\u201d (no confundir con la que existe hoy en d\u00eda y fue creada a partir de la fundaci\u00f3n del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1948). Esta empresa inici\u00f3 temporada en enero de 1924, en el Teatro Hidalgo de la calle de Regina que ser\u00eda remodelado y tomar\u00eda el nombre de Teatro de la \u00d3pera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante todo 1923 la dupla Casa del Radio-<em>El Universal <\/em>encabez\u00f3 desde sus instalaciones una serie de transmisiones de conciertos en vivo con interpretaciones de arias de \u00f3pera con cantantes mexicanos. Despu\u00e9s de las declaraciones de la soprano Matzenauer, \u00bfQu\u00e9 m\u00fasico nacional no querr\u00eda ir a cantar a una cabina? As\u00ed comenzaron varios conciertos semanales, en los que se escucharon, acompa\u00f1adas s\u00f3lo del piano, una gran variedad de obras: un aria de <em>Tosca<\/em> por la soprano Mar\u00eda Teresa Ray\u00f3n; arias de las \u00f3peras <em>Citlali <\/em>y <em>Los mineros<\/em> del mexicano Jos\u00e9 F. V\u00e1squez cantadas por Adela Reyes; al bar\u00edtono David Silva \u2013luego ser\u00eda un c\u00e9lebre actor del cine mexicano\u2013 quien interpret\u00f3 fragmentos de \u00f3pera que no fueron registrados en el peri\u00f3dico; el compositor Alfonso Esparza Oteo \u2013uno de los grandes autores de m\u00fasica popular\u2013 que estren\u00f3 varias de sus composiciones al piano, as\u00ed como canciones de Manuel M. Ponce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La radio se transform\u00f3 en uno de los veh\u00edculos de difusi\u00f3n de la \u00f3pera y que hasta en la actualidad permanece, como la estaci\u00f3n Opus 94 que transmite funciones de la \u00f3pera de Nueva York. Si bien mantuvo su presencia en las salas teatrales \u2013con sus problemas y precios altos\u2013, la radio daba la oportunidad de escuchar \u00f3pera gratis y en la sala de cualquier casa. Ya no era necesario comprar un piano de 600 pesos y practicar horas y horas en casa. Con 16 pesos bastaba para escuchar el arte oper\u00edstico. Las se\u00f1oritas no deb\u00edan aprender dif\u00edciles piezas para piano y desarrollar sus habilidades de canto. Bastaba encender el aparato para escuchar a los c\u00e9lebres cantantes internacionales as\u00ed como tambi\u00e9n a los nacionales. Es posible que en esta \u00e9poca comenzara tambi\u00e9n un cambio en las pr\u00e1cticas musicales.<\/p>\n<p>\u00c9poca de cambios, sin duda. Sin embargo, la \u00f3pera sigui\u00f3 estando presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li>Maya Alc\u00e1ntara, \u00c1urea, \u201cLa \u00f3pera queda relegada con Vasconcelos\u201d, <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 60, 2023, <u>en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/swOPuSPg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/swOPuSPg<\/a><\/u><\/li>\n<li>Mej\u00eda Barquera, Fernando, \u201cHistoria m\u00ednima de la radio mexicana (1920-1996)\u201d, <em>Revista de Comunicaci\u00f3n y Cultura<\/em>, 2007), en<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/1wOPippx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> <u>https:\/\/cutt.ly\/1wOPippx<\/u><\/a><\/li>\n<li>Vasconcelos, Jos\u00e9, <em>El Desastre<\/em>, pr\u00f3logo de Luis Gonz\u00e1lez y Gonz\u00e1lez, M\u00e9xico, Trillas, 1998.<\/li>\n<li>Escuchar la Grabaci\u00f3n hist\u00f3rica de la soprano Mar\u00eda Jeritza con el aria \u201cVissi d\u2019arte\u201d de la \u00f3pera <em>Tosca <\/em>de Puccini. Disponible en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/RwOPyGqu\">https:\/\/cutt.ly\/RwOPyGqu<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1urea Maya Alc\u00e1ntara Cendim-INBAL En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 63. Para el M\u00e9xico posrevolucionario la \u00f3pera pas\u00f3 a ocupar un lugar secundario en el inter\u00e9s de la nueva clase gobernante. Pero la aparici\u00f3n de la radio, a la par de esos tiempos de transformaciones profunda, le dio un nuevo espacio de difusi\u00f3n que ya no requer\u00eda \u00fanicamente de salas de teatros o funciones hogare\u00f1as para las clases altas. La d\u00e9cada de 1920 fue testigo de cambios importantes en la cultura en M\u00e9xico, sobre todo en lo concerniente a las actividades y manifestaciones art\u00edsticas que impuls\u00f3 el gobierno mexicano como parte del proyecto cultural de una naci\u00f3n que emerg\u00eda despu\u00e9s de un dif\u00edcil periodo de guerra. El financiamiento a la educaci\u00f3n art\u00edstica, a la par de la organizaci\u00f3n de distintos eventos \u2013conciertos, funciones de \u00f3pera o cine\u2013 fueron parte de esa configuraci\u00f3n que ahora ten\u00eda el objetivo<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2709],"tags":[2715,779,2042],"class_list":{"0":"post-19339","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-63","8":"tag-2715","9":"tag-opera","10":"tag-radio"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19339"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19339\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21242,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19339\/revisions\/21242"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}