﻿{"id":19327,"date":"2024-04-10T02:03:29","date_gmt":"2024-04-10T08:03:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19327"},"modified":"2024-08-21T13:22:50","modified_gmt":"2024-08-21T19:22:50","slug":"el-fracaso-de-la-rebelion-delahuertista-en-durango","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-fracaso-de-la-rebelion-delahuertista-en-durango\/","title":{"rendered":"El fracaso de la rebeli\u00f3n delahuertista en Durango"},"content":{"rendered":"<p>Edgar S\u00e1enz L\u00f3pez<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 63.<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Sin hombres que se interesaran por la causa, faltos de pertrechos militares y sin un liderazgo claro, los generales villistas sumados al alzamiento de Adolfo de la Huerta sucumbieron con facilidad en poco m\u00e1s de un a\u00f1o ante las fuerzas locales y federales de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_20885\" aria-describedby=\"caption-attachment-20885\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20885\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_160.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"690\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_160.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_160-300x207.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_160-768x530.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20885\" class=\"wp-caption-text\">Partidarios de Adolfo de la Huerta manifiestan apoyo a su candidatura, ca. 1923, inv. 43014, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el villismo, 1923 resulto ser un a\u00f1o crucial. Su principal sost\u00e9n, el general Francisco Villa, cay\u00f3 muerto en Parral el 20 de julio. El acontecimiento cimbr\u00f3 de manera devastadora a los restos de sus simpatizantes que se encontraban en Durango y Chihuahua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del asesinato, llegaron meses de incertidumbre para los colonos de la hacienda duranguense de Canutillo y sus alrededores, donde los villistas se asentaron junto a su jefe luego del pacto de cese de hostilidades, durante el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta en 1920, y no sab\u00edan bien a bien que suceder\u00eda con ellos, tem\u00edan que en alg\u00fan momento las autoridades desconocieran los privilegios concedidos y se los quitaran de golpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las inmediaciones de Canutillo habitaban importantes generales villistas: Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez que mantuvo bajo su custodia la hacienda de San Isidro en el estado de Chihuahua, propiedad que en otros tiempos hab\u00eda sido de la familia Terrazas; Lorenzo \u00c1valos y su gente se instalaron en la hacienda San Salvador, en Durango; por su parte, al general Albino Aranda lo hizo en El Pueblito, en Iturbide, Chihuahua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La segunda mitad de 1923 fue un periodo de turbulencia pol\u00edtica, en la que se definir\u00eda la sucesi\u00f3n presidencial de 1924. En la contienda estaba, por un lado, el general Plutarco El\u00edas Calles, quien era el favorito del presidente \u00c1lvaro Obreg\u00f3n; y por el otro Adolfo de la Huerta, quien consideraba que ten\u00eda que regresar a la primera magistratura despu\u00e9s de su breve interinato de 1920.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tensi\u00f3n pol\u00edtica no pudo resolverse de manera pac\u00edfica y con ello lleg\u00f3 la rebeli\u00f3n, que estall\u00f3 en los primeros d\u00edas de diciembre de 1923. Adolfo de la Huerta, apoyado por un importante n\u00famero de militares se levant\u00f3 en armas y busco apoyo en todas las regiones del pa\u00eds, una de estas ser\u00eda Durango.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante el peligro que se avecinaba, el presidente Obreg\u00f3n intent\u00f3 en un primer momento mantener las lealtades de los villistas. Se dirigi\u00f3 a Hip\u00f3lito, hermano de Francisco Villa, a qui\u00e9n le garantiz\u00f3 que conservar\u00edan todos los beneficios conseguidos tras los Tratados de Sabinas de 1920:<\/p>\n<blockquote><p>[\u2026] quiero dirigirme a usted para que hable a todos en mi nombre con objeto de que no se dejen sorprender con los embusteros que tratan de arrastrarlos a secundar su aventura. [\u2026] Ser\u00eda una aventura injustificada que se levantaran contra un gobierno que est\u00e1 llevando a cabo sus compromisos para garantizarles su bienestar. El Ejecutivo de mi cargo conf\u00eda, en la cordura de ustedes y tiene confianza que se negaran a secundar la azonada [<em>sic<\/em>].<\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">Afectuosamente<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Presidente de la Rep\u00fablica<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La preocupaci\u00f3n del sonorense por mantener a los villistas de Durango fuera del conflicto estaba justificada por la reciente defecci\u00f3n del general Manuel Chao, quien en Chihuahua se hab\u00eda declarado partidario de Adolfo de la Huerta. Lo anterior encendi\u00f3 las alarmas del gobierno, ya que resultaba l\u00f3gico que Chao buscara el apoyo de los villistas, quienes podr\u00edan tener motivaciones para unirse al movimiento, pues era muy sonada la participaci\u00f3n del gobierno en el asesinato de Francisco Villa. Esto podr\u00eda ser una motivaci\u00f3n importante para participar en la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los villistas se mantuvieron leales al gobierno por un breve tiempo. Desde el comienzo de la rebeli\u00f3n, en diciembre de 1923, hasta finales del mes de enero de 1924, momento en que decidieron apoyar al hombre que hab\u00eda logrado la pacificaci\u00f3n del general Villa: Adolfo de la Huerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las razones por las que Hip\u00f3lito Villa, Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez y dem\u00e1s hombres avecindados en Canutillo se lanzaran al movimiento armado pueden obedecer a varios motivos. El primero es que pensaran que con el triunfo de Calles este podr\u00eda retirar los beneficios obtenidos en Sabinas y quedar de alguna forma desprotegidos; la otra raz\u00f3n es que vislumbraran que el movimiento de Adolfo de la Huerta ten\u00eda mayores posibilidades de \u00e9xito y que al triunfar esta asonada podr\u00edan conservar sus privilegios. Una \u00faltima raz\u00f3n, buscar venganza por el asesinato de Villa. Se culpaba a Obreg\u00f3n y Calles como los responsables intelectuales del crimen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La decisi\u00f3n fue tomada y desde los \u00faltimos d\u00edas de enero los villistas se sumaron a la bandera rebelde delahuertista. Los temores del gobierno federal se cumplieron.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La rebeli\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manuel Chao lleg\u00f3 a Durango, proveniente de Chihuahua, donde no tuvo buenos resultados en la organizaci\u00f3n de la rebeli\u00f3n delahuertista. Intent\u00f3 que con la uni\u00f3n de los villistas de Durango el alzamiento se extendiera, pero hubo escaso arrastre popular, la gente no se levant\u00f3 y con ello qued\u00f3 demostrado que ni Hip\u00f3lito Villa ni los dem\u00e1s generales villistas ten\u00edan el carisma ni la popularidad del centauro del norte. El gobierno federal encontr\u00f3 que en la zona villista no hubo simpat\u00eda hacia el delahuertismo y por ello evit\u00f3 enviar grandes contingentes militares a aquella zona y fortalecer las tropas de combate en zonas donde la rebeli\u00f3n hab\u00eda surgido con fuerza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20884\" aria-describedby=\"caption-attachment-20884\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20884\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_159.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"679\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_159.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_159-300x204.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_159-768x521.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20884\" class=\"wp-caption-text\">Partidarios apoyando a Adolfo de la Huerta fuera de Palacio Nacional, ca. 1924, inv. 42811, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno federal encomend\u00f3 a los gobiernos locales que combatieran a los rebeldes. En Chihuahua, Ignacio C. Enr\u00edquez auxiliado por fuerzas locales y apoyado por las Ligas de Comunidades Agrarias se encarg\u00f3 de perseguir y arrojar a los infidentes del estado, quienes se fueron desplazando al vecino estado de Durango. En esta localidad el gobernador era el general Jes\u00fas Agust\u00edn Castro, quien dio persecuci\u00f3n a los rebeldes de Canutillo y a otros personajes como el general Juan Galindo que se levant\u00f3 en armas al mismo tiempo para enarbolar la causa de Adolfo de la Huerta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de otras regiones del pa\u00eds, en Durango los brotes revolucionarios fueron m\u00ednimos. Escasos de hombres levantados en armas y de pertrechos para la guerra, sus acciones se limitaron a atacar a peque\u00f1as guarniciones y en tratar de obtener recursos mediante ataques a v\u00edas de comunicaciones y pr\u00e9stamos forzosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esencia y, de acuerdo con el plan inicial de la rebeli\u00f3n, Manuel Chao ser\u00eda el l\u00edder en el norte villista. Sin embargo, los colonos de Canutillo no respondieron en un primer momento al llamado de la insurrecci\u00f3n. Poco tiempo despu\u00e9s unir\u00edan esfuerzos con otros rebeldes como Domingo Arrieta. Por la regi\u00f3n tambi\u00e9n oper\u00f3, sin muchas conexiones con los villistas, Juan Galindo, quien le caus\u00f3 varios dolores de cabeza a las autoridades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ej\u00e9rcito no tuvo demasiada participaci\u00f3n en la persecuci\u00f3n de los sublevados, fueron en mayor medida las fuerzas locales las que se encargaron de perseguir y batir a los infidentes. La gente en la regi\u00f3n estaba cansada de la guerra y no tuvo mayor motivaci\u00f3n para unirse a ella. La muerte de Francisco Villa tambi\u00e9n influy\u00f3 en un posible reclutamiento masivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alzamiento en Durango comenz\u00f3 en la primera quincena de enero, de la mano de un jefe policial llamado Trinidad Ju\u00e1rez, que en la localidad de Nombre de Dios se proclam\u00f3 seguidor del delahuertismo. Liber\u00f3 presos y saque\u00f3 la oficina de correos, imponiendo pr\u00e9stamos forzosos al comercio. Sin embargo, este primer grupo fue derrotado por los propios vecinos del lugar, impidiendo que la rebeli\u00f3n avanzara en diciembre de 1923.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los siguientes brotes de violencia surgieron hasta finalizar el mes de enero del siguiente a\u00f1o. Juan Galindo se encarg\u00f3 de ocupar diferentes poblaciones en las que obtuvo recursos mediante la obtenci\u00f3n de pr\u00e9stamos forzosos. En Santiago Papasquiaro se intern\u00f3 el d\u00eda 29 de enero, semanas despu\u00e9s se adentr\u00f3 en Guatimap\u00e9, Pe\u00f1\u00f3n Blanco y San Salvador y para finales de febrero atac\u00f3 Otinapa. El movimiento de Galindo fue breve, obtuvo algunos triunfos contra las fuerzas del gobierno, sin embargo, su aventura ser\u00eda truncada en los primeros d\u00edas de marzo, cuando las fuerzas del general Jes\u00fas Agust\u00edn Castro le dieron un golpe certero que le impidi\u00f3 continuar en la lucha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro grupo de suma importancia que se rebel\u00f3 en Durango fue el de los villistas avecindados en Canutillo y sus alrededores. Encabezados por Hip\u00f3lito Villa y Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez, se levantaron casi a finales de enero. El gobierno se sorprendi\u00f3 de la defecci\u00f3n, pues estos hab\u00edan jurado lealtad al r\u00e9gimen. El n\u00famero de elementos con que contaban lleg\u00f3 a oscilar entre 300 y 500 hombres, y sus acciones, en realidad, no lograron poner en predicamento a las autoridades. Fueron pocas sus acciones guerrilleras, la mayor\u00eda realizadas en los meses de febrero y marzo, pues no tuvieron apoyo popular y en cambio fueron perseguidos por fuerzas voluntarias de la regi\u00f3n. En este periodo atacaron poblaciones como El Oro (donde obtuvieron un triunfo contra los federales); en P\u00e1nuco de Avino, Pe\u00f1\u00f3n Blanco, San Salvador y San Juan del R\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus principales acciones se centraron en ataques a v\u00edas de comunicaci\u00f3n, algunos ferrocarriles de donde pudieran obtener alg\u00fan bot\u00edn del cual abastecerse econ\u00f3micamente, ya que desde el momento de su adhesi\u00f3n al delahuertismo, la hacienda de Canutillo, su principal centro de abastecimiento, fue intervenida por el gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el mes de marzo sus ataques se hicieron cada vez m\u00e1s espor\u00e1dicos y poco a poco aceptaron su derrota. Petronilo Hern\u00e1ndez, quien antes de unirse a los villistas hab\u00eda iniciado el movimiento en Ind\u00e9 y El Oro, se rindi\u00f3 ante las autoridades. Posteriormente, y ante la capitulaci\u00f3n inminente, dejaron de operar Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez y S\u00f3stenes Garza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la lucha, quedaron solamente Manuel Chao e Hip\u00f3lito Villa. El primero ven\u00eda de Chihuahua donde no logr\u00f3 consolidar el movimiento rebelde, entonces se intern\u00f3 en Durango, ah\u00ed oper\u00f3 por breve tiempo en el estado, posteriormente fue capturado y fusilado en los \u00faltimos d\u00edas de junio de 1924. El \u00faltimo de los villistas en sostener las armas en favor del delahuertismo fue Hip\u00f3lito Villa, quien se mantuvo a salto de mata hasta el mes de octubre. No le quedaba ninguna esperanza de triunfo, intent\u00f3 negociar su salida del conflicto con algunos beneficios, pero dadas sus desventajas lo \u00fanico que logr\u00f3 fue salvar la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00faltimo de los hombres que oper\u00f3 en Durango en favor del delahuertismo, fue el general Domingo Arrieta Le\u00f3n. Su rebeli\u00f3n ten\u00eda un trasfondo de descontento pol\u00edtico en la regi\u00f3n. Arrieta hab\u00eda sido gobernador del estado en 1917 y en 1920 se neg\u00f3 a reconocer el Plan de Agua Prieta. Tras el triunfo de los sonorenses, Arrieta fue desplazado del gobierno estatal. Con la rebeli\u00f3n delahuertista encontr\u00f3 un motivo para enfrentar a Obreg\u00f3n y a su enemigo local, el general Jes\u00fas Agust\u00edn Castro. Sin embargo sus tropas \u2013estimadas en 300 hombres\u2013 eran muy reducidas y sus acciones no lograron poner en peligro a las autoridades. En marzo destruyeron v\u00edas en diferentes lugares de Durango y tomaron Santiago Papasquiaro junto a las fuerzas de Hip\u00f3lito Villa, pero en mayo de 1924 Arrieta depuso las armas y all\u00ed acab\u00f3 su aventura.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Alzamiento extinguido<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de los grupos rebeldes que operaron en Durango tuvo verdaderas posibilidades de \u00e9xito. No existi\u00f3 un l\u00edder que los organizara ni simpatizantes interesados en alzarse en armas, lo cual los llev\u00f3 a la derrota. La ausencia de Francisco Villa fue fundamental. No existi\u00f3 un caudillo con arrastre popular que fomentara el esp\u00edritu de rebeld\u00eda, inclusive muchos de los habitantes de las diferentes regiones de Durango decidieron combatirlos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20886\" aria-describedby=\"caption-attachment-20886\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-20886 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_163.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"718\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_163.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_163-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_63_163-768x551.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20886\" class=\"wp-caption-text\">Grupo de campesinos a caballo, retrato de grupo, enero de 1924, inv. 43124, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estocada final al movimiento fue infringida por el Ej\u00e9rcito Nacional. Jefes militares como Miguel V. Laveaga, Alejandro Mange, Eulogio Ortiz, Jes\u00fas Agust\u00edn Castro y Marcelo Caraveo llevaron a cabo la persecuci\u00f3n final a los infidentes, pues entre m\u00e1s r\u00e1pido acabara el brote, m\u00e1s r\u00e1pido tendr\u00edan el dominio de las zonas con mayor concentraci\u00f3n rebelde. En Durango la situaci\u00f3n fue controlada desde un principio por fuerzas locales, voluntarios y miembros de las Ligas Agrarias. La llegada de contingentes del ej\u00e9rcito fue \u00fanicamente para acabar el movimiento de manera r\u00e1pida. La fracasada rebeli\u00f3n delahuertista en Durango es el reflejo de lo que se vio en muchos frentes de otros estados, donde no hubo comunicaci\u00f3n entre los jefes y los personalismos facilitaron el triunfo del gobierno sin mayor esfuerzo. Ni Juan Galindo, ni Hip\u00f3lito Villa, Manuel Chao, Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez o Domingo Arrieta intentaron aglomerar un movimiento homog\u00e9neo que pusiera en dificultades a las fuerzas del orden, y esto llev\u00f3 a una pronta y contundente derrota.<\/p>\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li>Capetillo, Alonso, <em>La rebeli\u00f3n sin cabeza: g\u00e9nesis y desarrollo del movimiento delahuertista, <\/em>M\u00e9xico, Botas, 1925.<\/li>\n<li>Dulles, John W.F., <em>Ayer en M\u00e9xico: una cr\u00f3nica de la revoluci\u00f3n 1919-1936, <\/em>M\u00e9xico, fce, 1989.<\/li>\n<li>Monroy Dur\u00e1n, Luis,<em> El \u00faltimo caudillo: apuntes para la historia de M\u00e9xico, acerca del movimiento armado de 1923, en contra del gobierno constituido, M\u00e9xico, <\/em>J.S. Rodr\u00edguez, 1924.<\/li>\n<li>Uri\u00f3stegui Miranda, P\u00edndaro,<em> Testimonios del proceso revolucionario de M\u00e9xico, <\/em>M\u00e9xico, INEHRM, 1987.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar S\u00e1enz L\u00f3pez En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 63. Sin hombres que se interesaran por la causa, faltos de pertrechos militares y sin un liderazgo claro, los generales villistas sumados al alzamiento de Adolfo de la Huerta sucumbieron con facilidad en poco m\u00e1s de un a\u00f1o ante las fuerzas locales y federales de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. Para el villismo, 1923 resulto ser un a\u00f1o crucial. Su principal sost\u00e9n, el general Francisco Villa, cay\u00f3 muerto en Parral el 20 de julio. El acontecimiento cimbr\u00f3 de manera devastadora a los restos de sus simpatizantes que se encontraban en Durango y Chihuahua. Despu\u00e9s del asesinato, llegaron meses de incertidumbre para los colonos de la hacienda duranguense de Canutillo y sus alrededores, donde los villistas se asentaron junto a su jefe luego del pacto de cese de hostilidades, durante el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta en 1920, y no<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2709],"tags":[2714],"class_list":{"0":"post-19327","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-63","8":"tag-adolfo-de-la-huerta"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19327","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19327"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19327\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21247,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19327\/revisions\/21247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19327"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19327"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19327"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}