﻿{"id":19321,"date":"2024-04-09T16:40:15","date_gmt":"2024-04-09T22:40:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19321"},"modified":"2024-08-21T12:35:22","modified_gmt":"2024-08-21T18:35:22","slug":"las-casas-de-apuestas-llegan-para-quedarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-casas-de-apuestas-llegan-para-quedarse\/","title":{"rendered":"Las casas de apuestas llegan para quedarse"},"content":{"rendered":"<p>Luis Antonio Soto Garc\u00eda<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 63.<\/span><\/strong><\/h4>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El rechazo a la legalizaci\u00f3n de los garitos donde se apostaba a los naipes fue desestimado por las autoridades del Distrito Federal cuando se instrument\u00f3 en 1877. Ni en el Congreso ni en la justicia los reclamos echaron atr\u00e1s la medida. Porfirio D\u00edaz se hac\u00eda fuerte en la presidencia.<\/h3>\n<figure id=\"attachment_19324\" aria-describedby=\"caption-attachment-19324\" style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19324\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_54.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_54.jpg 667w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_54-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19324\" class=\"wp-caption-text\">El abogado de los Tahures, caricatura editada a color, en La Orquesta, n\u00fam. 31, 13 de junio de 1877.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis del Carmen Curiel se convirti\u00f3 en gobernador del Distrito Federal en 1877. Obtuvo el cargo por su participaci\u00f3n en el levantamiento de Tuxtepec que impidi\u00f3 la reelecci\u00f3n de Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada y as\u00ed Porfirio D\u00edaz lleg\u00f3 a presidente de la rep\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su gobierno se caracteriz\u00f3 por la mano dura contra delincuentes, a los que dio \u00f3rdenes de fusilar, y por sus concesiones para la venta de pulque. Pero la cuesti\u00f3n que m\u00e1s inquiet\u00f3 a la poblaci\u00f3n fue la legalizaci\u00f3n de los garitos o casas de apuestas, el 16 de mayo de 1877. Los vecinos de la ciudad consideraron que la disposici\u00f3n del regente auguraba una \u00e9poca de inmoralidad y nulo respeto por las buenas costumbres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par de las diversas expresiones de inconformidad por la medida de Curiel, los enemigos del Estado y pol\u00edticos deseosos de intervenir en la administraci\u00f3n vieron en el reglamento del juego la oportunidad de cuestionar la presidencia de D\u00edaz y, con ello, patrocinar sus propios proyectos de gobierno. As\u00ed, un hecho trivial como la promulgaci\u00f3n del reglamento sobre casas de apuestas, sirvi\u00f3 de antesala para las disputas de las diversas fuerzas partidarias del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que el levantamiento de Tuxtepec fren\u00f3 cualquier intento reeleccionista de Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada (1876) y su l\u00edder, Porfirio D\u00edaz, tom\u00f3 la presidencia, se pens\u00f3 que los a\u00f1os venideros auguraban una \u00e9poca de paz y progreso nacional. Al grupo victorioso le tocaba pacificar el pa\u00eds, acosado por bandidos y rebeliones ind\u00edgenas; frenar la represi\u00f3n de la Iglesia, censurada por Lerdo hasta el punto de exiliar a diversas \u00f3rdenes de monjas; evitar la reelecci\u00f3n de los gobernantes y fortalecer la autonom\u00eda de los municipios; suprimir el Senado, el cual hab\u00eda nacido como una forma de quitar influencia al Congreso de la Uni\u00f3n y acabar con las altas alcabalas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en menos de un a\u00f1o en el poder, el tuxtepecanismo comenz\u00f3 a ser cuestionado como la opci\u00f3n pol\u00edtica id\u00f3nea para renovar a la rep\u00fablica. El desencanto de parte de la sociedad que le brind\u00f3 apoyo se debi\u00f3 a que la presidencia de D\u00edaz no estaba cumpliendo con sus promesas revolucionarias: no se otorg\u00f3 autonom\u00eda a los municipios; prevalec\u00eda la corrupci\u00f3n y el nepotismo en el gobierno y reinaba el temor de una nueva invasi\u00f3n por parte de Estados Unidos. En este contexto de incertidumbre fue que se legalizaron los garitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las apuestas en juegos de naipes eran consideradas un vicio, ya que se cre\u00eda que el af\u00e1n de riqueza de los apostadores llevaba a la ruina econ\u00f3mica, tanto de ellos como de sus familias. Desde la \u00e9poca colonial y durante el M\u00e9xico independiente se emitieron decretos para impedir su actividad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19325\" aria-describedby=\"caption-attachment-19325\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19325\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_55.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"727\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_55.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_55-300x218.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_55-768x558.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19325\" class=\"wp-caption-text\">El que se duerme\u2026 no cena, caricatura editada a color en La Orquesta, n\u00fam. 39, 18 de agosto de 1877.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luis del Carmen Curiel pretendi\u00f3 regular el envite y con ello obtener ingresos para la administraci\u00f3n p\u00fablica pues garantiz\u00f3 que estos recursos se destinar\u00edan a la beneficencia. Sin embargo, la <em>opini\u00f3n p\u00fablica<\/em> no vio con buenos ojos la medida. Por el contrario, juzg\u00f3 que se atentar\u00eda contra los preceptos de una sociedad civilizada. El malestar lleg\u00f3 a aparecer en diversos escenarios.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Rechazos<\/strong><\/h3>\n<p>En efecto, aprovechando la ocasi\u00f3n, el escritor Juan A. Mateos puso en escena la obra \u201cLos grandes tah\u00fares\u201d, en la que mostr\u00f3 al p\u00fablico que la depravaci\u00f3n del juego era capaz de llevar a los jugadores a su decadencia moral y ruina econ\u00f3mica. El protagonista de la obra, de nombre Horacio, empuja a su parentela a apostar sus bienes hasta casi la quiebra. En su af\u00e1n de mayores fortunas, dise\u00f1a un sofisticado aparato que se coloca en la suela del zapato. El dispositivo produce peque\u00f1os golpecitos en su pie que durante un juego le advierten si debe seguir apostando o retirarse. Esta valiosa informaci\u00f3n la recibe de su t\u00edo, quien se esconde detr\u00e1s de una pared falsa, que oculta unos peque\u00f1os orificios con vistas al sal\u00f3n de apuestas y por los cuales puede observar a la perfecci\u00f3n la <em>mano <\/em>que tienen los otros jugadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestro protagonista no cree que exista posibilidad de que su t\u00edo y \u00e9l se rediman ante la sociedad, inclusive est\u00e1 convencido de que su familia formar\u00e1 parte en sus fechor\u00edas. Cuando un pudiente espa\u00f1ol corteja a una de sus primas, la cual \u00fanicamente est\u00e1 interesada en su fortuna, Horacio, aprovechando el tal\u00f3n de Aquiles del pretendiente y su enamoramiento, dise\u00f1a un plan para forzarlo a jugar a las cartas y as\u00ed poder quitarle todos sus capitales. Lo consiguen con la ayuda de su sofisticado artilugio. El desenlace es que mientras la familia de Horacio se enriquece, el rico enamorado se suicida al perderlo todo. El objetivo de Juan A. Mateos fue prevenir al p\u00fablico de que apostar en estos lugares acarreaba grandes riesgos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, resaltan las amonestaciones contra el azar de la Asociaci\u00f3n Metodofila, c\u00edrculo intelectual fundado por Gabino Barreda en<em> pos <\/em>del desarrollo positivista en M\u00e9xico. Sus afiliados consideraban que lo peor que le pudo pasar a la ciudad fue el reglamento del juego, pues volv\u00eda a la gente ego\u00edsta, la forzaba a rehuir del trabajo por buscar riquezas sin importar que otro se arruinara. Adem\u00e1s de prevalecer intereses ego\u00edstas, se argumentaba que el gusto por el azar podr\u00eda heredarse y volver a los hijos de los jugadores imb\u00e9ciles, lo que significaba, en su opini\u00f3n, un retraso para el progreso del pa\u00eds al atrofiar las capacidades intelectuales de las futuras generaciones. Una suerte de determinismo biol\u00f3gico, com\u00fan en el siglo xix, en el que se cre\u00eda que la conducta humana era decidida por factores innatos o adquiridos en el nacimiento, o, incluso, por el tama\u00f1o del cr\u00e1neo del individuo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la conmoci\u00f3n por el reglamento alcanz\u00f3 a diversos sectores urbanos, como fue el caso de los obreros, que pronto se organizaron en una asociaci\u00f3n que evitara que los trabajadores concurrieran a las pulquer\u00edas y casas de apuestas. Aunque destac\u00f3 la actuaci\u00f3n de un grupo de madres, esposas e hijas que pidieron a Porfirio D\u00edaz revocar el mandato de Luis del Carmen Curiel por considerarlo perjudicial para el sosiego, bienestar y prosperidad de sus familias, puesto que sus hijos, esposos, padres y hermanos se distraer\u00edan de sus ocupaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de las expresiones de inconformidad por el reglamento, no se logr\u00f3 articular un movimiento social unificado contra la medida del gobierno, como sucedi\u00f3 en Buenos Aires en 1901, donde las concesiones para abrir casas de apuestas llevaron a obreros, intelectuales, centros cat\u00f3licos y pol\u00edticos a marchar por las principales calles de la capital bonaerense. El objetivo era presionar al Estado y lograr que el envite fuera nuevamente prohibido, lo que finalmente se obtuvo unos d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Los peri\u00f3dicos<\/strong><\/h3>\n<p>En el Distrito Federal, los enemigos del tuxtepecanismo y pol\u00edticos deseosos de participar en la administraci\u00f3n vieron en el reglamento Curiel la oportunidad de criticar al r\u00e9gimen. Para cumplir con este prop\u00f3sito, acudieron a los peri\u00f3dicos, medio de comunicaci\u00f3n por excelencia de la \u00e9poca, no s\u00f3lo por su labor informativa sobre al acontecer nacional e internacional, sino por ser el espacio para presionar al Estado sobre sus acciones. En sus p\u00e1ginas, se difund\u00edan ideas de distinta \u00edndole, entre otras funciones, las de propagandista y agitador electoral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este modo, durante el conflicto por la medida de Curiel, los diarios argumentaron que, a diferencia de lo que pod\u00eda esperarse de un gobierno que naci\u00f3 de la esperanza del cambio social y pol\u00edtico, la reglamentaci\u00f3n del juego mostraba que la revoluci\u00f3n tuxtepecana adolec\u00eda de los mismos abusos de inmoralidad y arbitrariedad de los gobiernos anteriores. Ya que el tuxtepecanismo no representaba un futuro mejor para la patria, diversos diarios optaron por impulsar soluciones a estos problemas y formularon proyectos administrativos con la esperanza de salir del atolladero en el que, cre\u00edan, hab\u00eda ca\u00eddo el r\u00e9gimen.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19323\" aria-describedby=\"caption-attachment-19323\" style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19323\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_49.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_49.jpg 667w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_49-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19323\" class=\"wp-caption-text\">La Orquesta, portada editada a color, n\u00fam. 17, 30 de mayo de 1877.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, el peri\u00f3dico <em>El Monitor Republicano<\/em> intent\u00f3 intervenir en la gesti\u00f3n del gobierno, mostrando a Porfirio D\u00edaz que se estaban tomando decisiones err\u00f3neas durante su administraci\u00f3n. Un ejemplo de esto fue el permiso otorgado a las casas de apuestas, que, se dijo, increment\u00f3 el n\u00famero de suicidios. La raz\u00f3n de estas decisiones err\u00f3neas era que su gabinete se hab\u00eda enclaustrado en un peque\u00f1o c\u00edrculo, tanto inepto como ambicioso, compuesto por Ignacio Vallarta, Justo Ben\u00edtez y Protasio Tagle. Estos tres personajes rivalizaban entre s\u00ed para determinar qui\u00e9n ser\u00eda el sucesor en la presidencia, descuidando as\u00ed los asuntos de inter\u00e9s nacional. Su ambici\u00f3n por el poder hab\u00eda sembrado desconfianza, descontento y antipat\u00eda entre la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como soluci\u00f3n a este individualismo y a la falta de direcci\u00f3n gubernativa, los escritores de <em>El Monitor <\/em>propusieron la creaci\u00f3n de un partido que unificara a tuxtepecanos y pol\u00edticos liberales. Y, a partir de esta uni\u00f3n, escoger a personas que destacaran por su formaci\u00f3n o experiencia para participar en la administraci\u00f3n de D\u00edaz. En este sentido, el asunto del juego s\u00f3lo pod\u00eda resolverse con buenos servidores p\u00fablicos, preocupados por el bienestar de la poblaci\u00f3n. Pese a la amplia cobertura que <em>El Monitor Republicano <\/em>dio a su proyecto pol\u00edtico, el gobierno federal no mostr\u00f3 ning\u00fan inter\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A otro peri\u00f3dico, como <em>La Bandera Nacional, <\/em>le pareci\u00f3 absurdo que, aun cuando la bastarda presidencia de Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada hab\u00eda carecido de fondos p\u00fablicos, nunca se atrevi\u00f3 a reglamentar las casas de apuestas. Por el contrario, el gobierno de Tuxtepec, que deb\u00eda de ejecutar cambios positivos en el pa\u00eds, termin\u00f3 sucumbiendo al esc\u00e1ndalo al consentir el juego en la ciudad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cre\u00eda que el presidente pudiera remediar los problemas internos, ya que D\u00edaz no s\u00f3lo incumpli\u00f3 su compromiso de unificar a liberales y conservadores. Adem\u00e1s, consideraba que podr\u00eda no ser el hombre que necesitaba M\u00e9xico, pues carec\u00eda de la resoluci\u00f3n necesaria para enfrentarse a las aspiraciones bastardas de ciertos lerdistas que a\u00fan continuaban en sus puestos. De igual forma, cre\u00eda que D\u00edaz no reun\u00eda los elementos necesarios para la salvaci\u00f3n de la naci\u00f3n, en un momento en que Estados Unidos mostraba intenciones de invadir el territorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariano Villanueva y Francesconi, editor de <em>La Bander<\/em>a, consider\u00f3 que la \u00fanica forma de reintroducir la moralidad al pa\u00eds era adoptar un programa pol\u00edtico bajo estos puntos: buscar al hombre fuerte que dirigiera la pol\u00edtica interna, adoptar una dictadura militar y agrupar al ej\u00e9rcito en los estados del norte, suprimir la libertad de prensa y preparar a la poblaci\u00f3n para una guerra con el pa\u00eds vecino. Para saber si D\u00edaz estaba dispuesto a asumir el liderazgo del que adolec\u00eda y extirpar el vicio del juego, los redactores de <em>La Bandera <\/em>le enviaron una copia de su peri\u00f3dico. La respuesta fue contundente: el presidente no los leer\u00eda ya que se encontraba ocupado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que otras publicaciones s\u00ed respaldaron las disposiciones del r\u00e9gimen y albergaron cierta satisfacci\u00f3n de que fueran permitidos los garitos en la ciudad. En un primer momento, el peri\u00f3dico <em>El Foro<\/em> defendi\u00f3 la permisi\u00f3n del juego al considerar que era legal, pues su rango de influencia se circunscrib\u00eda a la ciudad; no contraven\u00eda ning\u00fan estatuto federal. No obstante, como resultado de tal postura, diversos peri\u00f3dicos lo atacaron, ya que consideraron que s\u00f3lo favorec\u00eda el reglamento porque detr\u00e1s de la medida se encontraba Pablo Macedo, secretario del gobierno del Distrito Federal, fundador del peri\u00f3dico <em>El Foro, <\/em>y hermano del entonces editor, Miguel Macedo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una situaci\u00f3n inesperada, el diario decidi\u00f3 restructurar su equipo de redacci\u00f3n, y otorgar el puesto de editor a Jacinto Pallares, quien tom\u00f3 la resoluci\u00f3n de seguir defendiendo al juego. Reconoci\u00f3 que las apuestas eran una actividad ociosa, pero que el simple hecho de que el gobierno tuxtepecano permitiera las casas de apuestas reflejaba su inter\u00e9s por otorgar libertad al individuo. Las personas, por su propio juicio, deb\u00edan afrontar la decisi\u00f3n de apostar o no sus ingresos y enfrentar las responsabilidades de sus acciones si perd\u00edan todo. La autoridad ya no estaba obligada a supervisar la conducta de los gobernados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conmoci\u00f3n de la poblaci\u00f3n y la prensa se fue disipando. Los se\u00f1alamientos de <em>El Monitor Republicano <\/em>y <em>La Bandera Nacional <\/em>no propiciaron ning\u00fan cambio en el ministerio, ni lograron movilizar a la poblaci\u00f3n para adoptar una dictadura. Mientras que <em>El Foro, <\/em>para el p\u00fablico lector, no era m\u00e1s que defensor del partido gobernante. Aun as\u00ed, la cr\u00edtica en contra del permiso del juego se vio reanimada en octubre de 1877, cuando el ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico y el gobierno del Distrito Federal se enfrentaron por el reglamento de los jacalones.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Jacalones<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un jacal\u00f3n era un espacio popular en el que se representaban obras de teatro, consideradas por la sociedad como indecorosas. En busca de un permiso para montar sus teatrillos, Jos\u00e9 Portilla acudi\u00f3 al ayuntamiento de la ciudad de M\u00e9xico. La municipalidad le neg\u00f3 la autorizaci\u00f3n. No obstante, Luis del Carmen Curiel, contraviniendo esta resoluci\u00f3n, le otorg\u00f3 el permiso. La prensa capitalina reconoci\u00f3 que se estaba atentado la autonom\u00eda del municipio, instituci\u00f3n que, seg\u00fan el proyecto tuxtepecano, se deseaba fortalecer.<\/p>\n<figure id=\"attachment_19322\" aria-describedby=\"caption-attachment-19322\" style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-19322\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_56.jpg\" alt=\"\" width=\"667\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_56.jpg 667w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/BiC_63_56-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 667px) 100vw, 667px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-19322\" class=\"wp-caption-text\">Licencia de jacalones. \u2013 El Nacional no admite competidores, caricatura editada a color, en La Orquesta, n\u00fam. 45, 8 de septiembre de 1877.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ayuntamiento despach\u00f3 un documento al presidente de la rep\u00fablica en el que pidi\u00f3 anular la decisi\u00f3n de Curiel, pues, en su opini\u00f3n, el negocio era \u201cinmoral\u201d. El d\u00eda 29 de octubre el gobierno del Distrito, a petici\u00f3n de D\u00edaz, anunci\u00f3 que Jos\u00e9 Portilla no obtendr\u00eda la concesi\u00f3n, pues su negocio atentaba contra la moral y la paz p\u00fablica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal dictamen hizo que las personas volvieran a cuestionarse por qu\u00e9 se prohib\u00edan los jacalones, pero no los juegos, que tambi\u00e9n eran inmorales y contribu\u00edan al relajamiento de las costumbres. Se renov\u00f3 as\u00ed la campa\u00f1a de la prensa para anular el permiso de casas de apuestas. Para lograr ello, cuestionaron el destino de los fondos obtenidos con la tolerancia de los garitos. Mucho se insinu\u00f3 que Curiel estaba \u201cembols\u00e1ndose\u201d el dinero que recib\u00eda por este rubro. Esta situaci\u00f3n motiv\u00f3 a que el gobernador del Distrito Federal, por primera ocasi\u00f3n, se pronunciara al respecto ya que estaba de por medio su honorabilidad. Se defendi\u00f3 de los cargos diciendo que por \u00e9l no pasaba fondo alguno, que, por el contrario, todo era enviado directamente a la Junta de Beneficencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de lo que pudiera alegar Curiel, su imagen p\u00fablica se encontraba manchada. Y lo que vino a intensificar esta percepci\u00f3n fue que en diciembre de 1877 un grupo de diputados lo acus\u00f3 de actuar ilegalmente al reglamentar los garitos, pues violaba el C\u00f3digo Penal. Esto significaba que el juego siempre estuvo prohibido. Si bien esta revelaci\u00f3n acrecent\u00f3 las cr\u00edticas de la prensa hacia Luis del Carmen Curiel, la denuncia de los diputados no lleg\u00f3 a ning\u00fan lado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un tono derrotado, <em>La Bandera Nacional <\/em>recit\u00f3 lo siguiente: \u201cladren los perros a la luna, y ella sigue impasible en el camino\u201d. Era una manera de demostrar que la presi\u00f3n que la prensa y una parte de la poblaci\u00f3n ejerci\u00f3 contra la permisi\u00f3n de los garitos no llev\u00f3 a ning\u00fan lado. Curiel no dej\u00f3 su cargo y, por el contrario, prosigui\u00f3 su carrera pol\u00edtica ahora como gobernador de su estado natal, Jalisco, por periodos intermitentes de 1890 a 1903. De igual forma, las casas de apuestas continuaron extendi\u00e9ndose por la ciudad, como lo hizo ver el abogado y pol\u00edtico opositor Querido Moheno en un art\u00edculo que escribi\u00f3 para el peri\u00f3dico <em>El Dem\u00f3crata <\/em>a finales del siglo xix. \u00c9l se encontraba muy disgustado por el estado de depravaci\u00f3n moral y ruina econ\u00f3mica que asolaba a la capital, aunque su descontento principal era la ausencia de impartici\u00f3n de justicia por parte de unos magistrados que no se propon\u00edan acabar con las casas de apuestas. Para Moheno, su indiferencia se debi\u00f3 a que estaban sometidos a los designios de Porfirio D\u00edaz, que ya para esos momentos contaba con un gran peso pol\u00edtico.<\/p>\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\n<ul>\n<li>Cecchi, Ana Victoria, \u201cEsfera p\u00fablica y juegos de azar: del meeting contra el juego al allanamiento de domicilio privado, parlamento y polic\u00eda en Buenos Aires, 1901-1902\u201d, <em>Cuadernos de Antropolog\u00eda Social, <\/em>2010, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/3wOdmkla\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><u>https:\/\/cutt.ly\/3wOdmkla<\/u><\/a><\/li>\n<li>Escalante gonzalbo, Pablo, <em>et al., Nueva historia m\u00ednima de M\u00e9xico ilustrada, <\/em>M\u00e9xico, M\u00e9xico, COLMEX, 2008.<\/li>\n<li>\u00a0\u201cCr\u00f3nicas period\u00edsticas del siglo xix\u201d, Instituto de Investigaciones Bibliogr\u00e1ficas, unam, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/UwOdmXUZ\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><u>https:\/\/cutt.ly\/UwOdmXUZ<\/u><\/a><\/li>\n<li>vallejo, mercedes ver\u00f3nica, \u201cEl mundo del juego: la literatura y las representaciones en torno a los juegos de azar en el siglo xix mexicano\u201d, en Sonia Boadas, <em>et al., La tinta en la clepsidra. Fuentes, historia y tradici\u00f3n en la literatura hisp\u00e1nica, <\/em>Barcelona, Promociones y Publicaciones Universitarias, 2012, pp. 455-465.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis Antonio Soto Garc\u00eda Facultad de Filosof\u00eda y Letras &#8211; UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 63. El rechazo a la legalizaci\u00f3n de los garitos donde se apostaba a los naipes fue desestimado por las autoridades del Distrito Federal cuando se instrument\u00f3 en 1877. Ni en el Congreso ni en la justicia los reclamos echaron atr\u00e1s la medida. Porfirio D\u00edaz se hac\u00eda fuerte en la presidencia. Luis del Carmen Curiel se convirti\u00f3 en gobernador del Distrito Federal en 1877. Obtuvo el cargo por su participaci\u00f3n en el levantamiento de Tuxtepec que impidi\u00f3 la reelecci\u00f3n de Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada y as\u00ed Porfirio D\u00edaz lleg\u00f3 a presidente de la rep\u00fablica. Su gobierno se caracteriz\u00f3 por la mano dura contra delincuentes, a los que dio \u00f3rdenes de fusilar, y por sus concesiones para la venta de pulque. Pero la cuesti\u00f3n que m\u00e1s inquiet\u00f3 a la poblaci\u00f3n fue<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2709],"tags":[2713,333],"class_list":{"0":"post-19321","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-63","8":"tag-casas-de-apuestas","9":"tag-porfirio-diaz"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19321","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19321"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19321\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":21204,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19321\/revisions\/21204"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19321"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19321"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19321"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}