﻿{"id":193,"date":"2010-03-18T15:17:15","date_gmt":"2010-03-18T21:17:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/?p=193"},"modified":"2021-05-04T13:06:30","modified_gmt":"2021-05-04T18:06:30","slug":"en-durango-se-descubrio-el-suero-antialacranico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/en-durango-se-descubrio-el-suero-antialacranico\/","title":{"rendered":"En Durango se descubri&oacute; el suero antialacr&aacute;nico"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_2313\" aria-describedby=\"caption-attachment-2313\" style=\"width: 311px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/bicentenrario4_0014-300x1881.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2313 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/bicentenrario4_0014-300x1881.jpg\" alt=\"Escorpi\u00f3n, Siglo XIX, Col. Particular.\" width=\"311\" height=\"205\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2313\" class=\"wp-caption-text\">Escorpi\u00f3n, Siglo XIX, Col. Particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durango ha sido siempre conocido como la tierra de los alacranes, pues en ella estos ar\u00e1cnidos cobraron innumerables vidas. Pese a las distintas campa\u00f1as religiosas y civiles que se emprendieron desde la \u00e9poca colonial y durante todo el siglo XIX para acabar con la plaga, por muchos a\u00f1os se desconoci\u00f3 el remedio que ayudara a cancelar los efectos de su ponzo\u00f1oso aguij\u00f3n. La labor se dividi\u00f3 entre el Ayuntamiento que compraba por docena los alacranes entregados vivos o muertos y la intervenci\u00f3n divina de San Jorge, quien se convirti\u00f3 en el patr\u00f3n de la ciudad para proteger a las familias del piquete de alacr\u00e1n, a cuya imagen se le llevaban ofrendas a\u00f1o con a\u00f1o y se le rezaba invocando su auxilio con una oraci\u00f3n popular: <q>San Jorge Bendito, amarra tu animalito<\/q>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la segunda d\u00e9cada del siglo XX, cuando se calculaba un promedio de 44 defunciones por a\u00f1o causadas por las picaduras de alacr\u00e1n, dos hombres de ciencia de Durango unieron sus esfuerzos para encontrar la soluci\u00f3n y desarrollaron un suero que result\u00f3 el remedio perfecto contra los efectos del mortal veneno. En la Segunda Convenci\u00f3n M\u00e9dica, celebrada en Torre\u00f3n, Coahuila, en septiembre de 1931, Carlos Le\u00f3n de la Pe\u00f1a Gavil\u00e1n (1890-1947) e Isauro Venzor Fuedesi (1888-1943) presentaron un estudio titulado <em>El alacr\u00e1n de Durango. Clasificaci\u00f3n y distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica en el estado. Sintomatolog\u00eda de la intoxicaci\u00f3n producida por su piquete. Eficacia del tratamiento seroter\u00f3pico<\/em>, en el cual dieron a conocer los resultados vistos en 300 casos en que se aplic\u00f3 el suero contra los alacranes. Desde entonces, se han salvado muchas vidas en M\u00e9xico y en otras partes del mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durango ha sido siempre conocido como la tierra de los alacranes, pues en ella estos arA?cnidos cobraron innumerables vidas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[147,124,43],"tags":[148,2267,87],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=193"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15839,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/193\/revisions\/15839"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}