﻿{"id":19100,"date":"2023-12-11T13:43:29","date_gmt":"2023-12-11T19:43:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19100"},"modified":"2025-07-31T17:41:42","modified_gmt":"2025-07-31T23:41:42","slug":"una-narracion-falsa-sobre-la-muerte-de-maximiliano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/una-narracion-falsa-sobre-la-muerte-de-maximiliano\/","title":{"rendered":"Una narraci\u00f3n falsa sobre la muerte de Maximiliano"},"content":{"rendered":"<p>Emiliano Canto May\u00e9n<br \/>\nUniversidad Aut\u00f3noma de Campeche<\/p>\n<h4><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 62.<\/span><\/strong><\/h4>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/BiC_62_08_Maximiliano.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">El relato que suele prevalecer sobre el fusilamiento del monarca en 1867 \u2012digno y noble ante la ejecuci\u00f3n, en tanto los testigos dejan caer l\u00e1grimas por la p\u00e9rdida\u2012, naci\u00f3 de un art\u00edculo publicado en Par\u00eds por el diario <em>F\u00edgaro<\/em> que se lo atribuye al <em>Picayune <\/em>de Nueva Orleans, quien a su vez lo retomaba de un texto supuestamente impreso por <em>La Esperanza <\/em>de Quer\u00e9taro.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_20397\" aria-describedby=\"caption-attachment-20397\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20397\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_135.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"581\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_135.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_135-300x194.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_135-768x496.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20397\" class=\"wp-caption-text\">Ignacio Mu\u00f1oz, Flores, Monumento a Maximiliano, ca. 1889, inv. 429091, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">A fines de julio de 1867, Mat\u00edas Romero escribi\u00f3 a Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada, quej\u00e1ndose de un art\u00edculo publicado semanas antes en el <em>F\u00edgaro <\/em>de Par\u00eds. El texto, supuestamente impreso en <em>La Esperanza <\/em>de Quer\u00e9taro el 20 de junio de 1867, hab\u00eda sido retomado por el <em>Picayune <\/em>de Nueva Orleans y narraba la ejecuci\u00f3n del emperador Maximiliano. En realidad, tanto el origen como el contenido del art\u00edculo eran falsos. Como fue difundido en Europa y en diversas ciudades de Estados Unidos, Romero recomendaba que se diera una versi\u00f3n oficial de los \u00faltimos momentos de Maximiliano.<\/p>\n<p>Este pol\u00e9mico art\u00edculo hab\u00eda surgido de la ebullici\u00f3n en que se encontraba la prensa francesa a mediados de 1867.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la captura de Maximiliano el 15 de mayo, las comunicaciones con Europa, ya de por s\u00ed lentas, se enrarecieron y cayeron en contradicciones. A lo largo del mes de julio, mientras en Par\u00eds se celebraba la Exposici\u00f3n Universal y se recib\u00edan soberanos de todo el continente, se publicaron numerosas especulaciones sobre el destino de Maximiliano. Se rumoraba que llegar\u00eda en el pr\u00f3ximo vapor, que Ju\u00e1rez pedir\u00eda un rescate millonario por \u00e9l, que las potencias europeas se encontraban en tr\u00e1mites para proteger su vida y que el gobierno estadunidense era el que, en realidad, dir\u00eda la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el 1 de julio de 1867 lleg\u00f3 a Par\u00eds la noticia de que tanto Maximiliano como los generales Mej\u00eda y Miram\u00f3n hab\u00edan sido fusilados, la prensa oficial dio a conocer, los d\u00edas siguientes, el suceso con cierta cautela, puesto que, en su mayor\u00eda, se dijo que se esperaba una confirmaci\u00f3n del fusilamiento y mayores informes sobre este acontecimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste, el <em>F\u00edgaro <\/em>dio espacio a un art\u00edculo que narraba con detalle el juicio y \u00faltimos momentos de Maximiliano en Quer\u00e9taro. Al imprimir esta versi\u00f3n ap\u00f3crifa, el peri\u00f3dico parisino utiliz\u00f3 en su favor la curiosidad que prevalec\u00eda en Europa por conocer el final del segundo imperio mexicano e influy\u00f3 en la reacci\u00f3n oficial de m\u00e1s de un gobierno de dicho continente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se apunta esto ya que ese art\u00edculo fue el primero que apareci\u00f3 con dicho contenido y, pese a sus datos \u201cfraguados\u201d, deline\u00f3 el relato que prevalece hasta hoy de las \u00faltimas horas de Maximiliano; a saber, que este personaje se comport\u00f3 con dignidad y nobleza ante la muerte y tambi\u00e9n que todos los testigos de su ejecuci\u00f3n lamentaron con l\u00e1grimas su fusilamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, el texto publicado por el <em>F\u00edgaro <\/em>evidencia el espectro pol\u00edtico de su autor, es decir, sus simpat\u00edas y odios se exponen con claridad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20396\" aria-describedby=\"caption-attachment-20396\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20396\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_128.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_128.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_128-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_128-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20396\" class=\"wp-caption-text\">Pelot\u00f3n que fusil\u00f3 a Maximiliano de Habsburgo, 1867.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El protagonista es Maximiliano cuyos actos y dichos brillan por su solemne dignidad, Benito Ju\u00e1rez se expone como un mandatario inclinado a perdonar al archiduque, pero con un Mat\u00edas Romero que incid\u00eda en la sentencia, acatando acaso \u00f3rdenes del gobierno estadunidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los otros personajes principales de este relato, llama la atenci\u00f3n el contraste trazado entre los generales Miram\u00f3n y Mej\u00eda. A Mej\u00eda se le puso como un valiente en la hora suprema, a la par que se recalc\u00f3 su origen ind\u00edgena y su lealtad ante el emperador. En contraste, Miram\u00f3n s\u00f3lo se concentra en su muerte, lamenta de continuo sus heridas, es llevado a rastras al pared\u00f3n y se desvanece de miedo en un par de ocasiones. Este juego de luces y sombras, por un lado, parece inspirarse en la crucifixi\u00f3n y los ladrones que acompa\u00f1aron a Cristo y, al mismo tiempo, en la idealizaci\u00f3n del \u201cindio\u201d como bueno (Mej\u00eda) y del \u201ccriollo\u201d (Miram\u00f3n) como una raza decadente del nuevo mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien este texto es falso, el hecho de que el primer relato en Francia de la ejecuci\u00f3n de Maximiliano fuera una ficci\u00f3n bastante convincente que se aprovech\u00f3 de la distorsi\u00f3n reinante en Europa sobre la realidad mexicana, nos habla del morbo y curiosidad con que lectoras y lectores de peri\u00f3dicos parisinos buscaron noticias sobre el destino final del segundo imperio en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">La ejecuci\u00f3n de Maximiliano<\/span><\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\"><em>F\u00edgaro<\/em>, 8 de julio de 1867.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras prepar\u00e1bamos nuestra impresi\u00f3n, nos comunicaron el siguiente art\u00edculo que el <em>Picayune <\/em>de Nueva Orleans retom\u00f3 de <em>La Esperanza <\/em>de Quer\u00e9taro del 20 de junio con los siguientes detalles acerca de los \u00faltimos momentos del emperador Maximiliano. Publicamos inmediatamente este documento, cuya triste importancia no pasar\u00e1 desapercibida por ninguno:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026 Es preciso explicar la causa de la tardanza de 34 d\u00edas que sobreexcit\u00f3 la opini\u00f3n de nuestros conciudadanos. El primer correo llegado el 19 de mayo a San Luis con la noticia regres\u00f3 aqu\u00ed con las \u00f3rdenes presidenciales el 22. Se\u00f1alando la comparecencia del emperador ante el Consejo de Guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l protest\u00f3 por escrito, solicitando ser juzgado por la Junta de Notables que lo hab\u00eda llamado al trono. Se suspendi\u00f3 el proceso y se envi\u00f3 al presidente esta carta acompa\u00f1\u00e1ndola con algunos otros papeles. La respuesta, hacemos notar, regres\u00f3 hasta el 30. Era una negaci\u00f3n, motivada por el hecho \u2012incontestable para cualquier persona imparcial\u2012 de que la Junta de Notables no hab\u00eda sido convocada por el mandatario de la rep\u00fablica; a pesar de ello, el presidente, animado por un encomioso sentimiento, ofreci\u00f3 salvar la vida del emperador si este juraba nunca m\u00e1s volver a pisar suelo mexicano y firmaba, junto con esta declaraci\u00f3n, su propia abdicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De manera espont\u00e1nea y de viva voz, Maximiliano respondi\u00f3 que aceptar\u00eda gustoso estas condiciones, si los oficiales y soldados capturados junto con \u00e9l fueran igualmente perdonados. En aquel momento ignoraba el destino de Castillo y de Arellano. La satisfacci\u00f3n ante estas condiciones dio paso a nuevas conversaciones que no llegaron a buen t\u00e9rmino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, el consejo se reuni\u00f3 en sesi\u00f3n secreta la ma\u00f1ana del 11, bajo la presidencia del general Corona, con la asistencia de los generales Escobedo, Mart\u00ednez, Ruiz, Negrete y dos coroneles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tres acusados fueron conducidos delante del tribunal, Maximiliano rechaz\u00f3 los servicios de un abogado defensor, mientras que Mej\u00eda y Miram\u00f3n escogieron al mismo. No hemos podido obtener los detalles sobre esta sesi\u00f3n que dur\u00f3 apenas una hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La condena que parti\u00f3 el mismo d\u00eda no volvi\u00f3 sino hasta la ma\u00f1ana del 18. Se asegura que el presidente se mostraba favorable a la clemencia: pero nuestro ministro en Washington, Romero, llev\u00f3 y obtuvo la orden de ejecuci\u00f3n, a pesar de que se argument\u00f3 la d\u00e9bil mayor\u00eda que hab\u00eda aprobado la sentencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas el general Corona estuvo provisto del documento necesario, se hizo de su conocimiento a los tres prisioneros, los cuales no manifestaron sorpresa alguna ya que no se les ocult\u00f3 por m\u00e1s tiempo el suplicio de los otros. Maximiliano pidi\u00f3 entonces que los dejaran juntos hasta el \u00faltimo momento, gracia que se le concedi\u00f3. Se les transfiri\u00f3 a un antiguo convento que hab\u00eda servido como hospital a las tropas francesas, debido a que la sala en la planta baja era c\u00f3moda y espaciosa. En aquel sitio se encontraba la farmacia del hospital en una pieza con dos ventanas que dan hacia el jard\u00edn del claustro interior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se levant\u00f3 un altar al fondo y los vig\u00edas recibieron la orden de disparar a cualquiera que entrara o saliera sin el salvo conducto del capit\u00e1n Gonz\u00e1lez. Tambi\u00e9n se impidi\u00f3 la entrada del abate Fischer, secretario y confesor de Maximiliano. Algo m\u00e1s tarde, se present\u00f3 el obispo de Quer\u00e9taro, ofreciendo su divino ministerio que fue aceptado luego de una breve conferencia entre los prisioneros. Pas\u00f3 la noche entre conversaciones en voz baja, se confesaron. Miram\u00f3n sufr\u00eda mucho por su herida en el ojo que curaba con agua fr\u00eda.<\/p>\n<p>Mej\u00eda durmi\u00f3 profundamente.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20398\" aria-describedby=\"caption-attachment-20398\" style=\"width: 660px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20398\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_141.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_141.jpg 660w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_141-220x300.jpg 220w\" sizes=\"(max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20398\" class=\"wp-caption-text\">Le Figaro, 8 de julio de 1867.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maximiliano pidi\u00f3 papel y plumas, se requiri\u00f3 alg\u00fan tiempo para encontrar estos en medio de la noche. Escribi\u00f3 dos cartas, la primera en alem\u00e1n, dirigida a la archiduquesa Sof\u00eda, su madre y la segunda para su esposa. Entreg\u00f3 ambas al obispo suplic\u00e1ndole que las enviara. Las acompa\u00f1\u00f3 con un mech\u00f3n de sus cabellos que la esposa de un guardia vino a cortarle personalmente, bes\u00f3 el mech\u00f3n, lo enroll\u00f3 y desliz\u00f3 al interior del sobre ya cerrado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia las cuatro de la madrugada, Maximiliano dese\u00f3 escuchar la misa que fue celebrada por el obispo, se despert\u00f3 a Mej\u00eda y los tres comulgaron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer, despu\u00e9s de la misa, el emperador se mantuvo largo tiempo arrodillado sobre la dura piedra \u2012no ten\u00eda reclinatorio\u2012 con los ojos escondidos y la frente apoyada sobre sus manos. No se sabe si rezaba o lloraba. Miram\u00f3n se ve\u00eda p\u00e1lido y abatido. Mej\u00eda estaba radiante: No hay que olvidar que es indio y que es un acto glorioso para \u00e9l morir junto a su se\u00f1or, seg\u00fan lo que \u00e9l afirm\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando sonaron las siete, se escuch\u00f3 la m\u00fasica de la procesi\u00f3n y el capit\u00e1n Gonz\u00e1lez entr\u00f3 a la capilla con las vendas. Miram\u00f3n se dej\u00f3 envolver la cabeza sin hacer un movimiento, Mej\u00eda se neg\u00f3 y, como el capit\u00e1n intent\u00f3 vencer su resistencia, el obispo le dijo algunas palabras en voz baja a las cuales se someti\u00f3 el general. Sin embargo, el emperador adelant\u00e1ndose declar\u00f3 que \u00e9l no soportar\u00eda que le velaran los ojos. Despu\u00e9s de un momento de incertidumbre, Gonz\u00e1lez se mostr\u00f3 indulgente y tom\u00f3 su lugar, al frente de la escolta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento la procesi\u00f3n se puso en marcha: el desfile era encabezado por un escuadr\u00f3n de lanceros, a continuaci\u00f3n, la banda tocaba una marcha f\u00fanebre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un batall\u00f3n de infanter\u00eda, con fusil en la mano, formaba dos l\u00edneas cada una con cuatro hombres al frente, como valla.<\/p>\n<p>El desfile se aproximaba a la puerta principal del hospital cuando Mej\u00eda dijo en voz alta:<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or, denos por \u00faltima vez el ejemplo de su noble valor. Seguimos los pasos de Su Majestad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquel momento pasaban los franciscanos, los primeros dos cargaban la cruz y el agua bendita, los otros tra\u00edan cirios. Cada uno de los tres ata\u00fades era llevado por un grupo de cuatro indios; las tres cruces negras de ejecuci\u00f3n con los bancos iban al fondo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El capit\u00e1n Gonz\u00e1lez dio entonces la se\u00f1al a Maximiliano de descender a la calle. El emperador camin\u00f3 con gran valor diciendo a los dos generales.<\/p>\n<p>\u2014<em> \u00a1Vamos nos a la libertad!<sup><a id=\"post-19100-footnote-ref-1\" href=\"#post-19100-footnote-1\">[1]<\/a><\/sup><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La procesi\u00f3n remont\u00f3 lentamente sobre la calle del cementerio, pasando a espaldas de la iglesia por la ruta del acueducto. Entonces el cortejo domin\u00f3 toda la llanura y la escena, vista desde lo bajo, era verdaderamente imponente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Marchaba en primer lugar el emperador, con el abate Fischer a su derecha, a la izquierda el obispo. Atr\u00e1s, en la misma l\u00ednea, iba Miram\u00f3n, sostenido de ambos brazos por dos franciscanos y Mej\u00eda en medio de dos sacerdotes de la parroquia de la Santa Cruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando llegaron a lo alto de la colina, Maximiliano mir\u00f3 fijamente el sol del amanecer. Tom\u00f3 despu\u00e9s su reloj, accion\u00f3 un resorte que ocultaba un retrato, verdaderamente diminuto, de la emperatriz Carlota. Lo llev\u00f3 a sus labios, despu\u00e9s, extendiendo la leontina al abate Fischer:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Lleve este recuerdo a Europa con mi querida esposa, y, si ella logra entenderle alg\u00fan d\u00eda, d\u00edgale que mis ojos se cerraron con su imagen que llevar\u00e9 hasta el cielo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edan llegado hasta el gran muro exterior del cementerio, las campanas ta\u00f1\u00edan con lentitud el redoble de los agonizantes. Tan solo las personas de la escolta se hallaban presentes puesto que cerraron el paso de la multitud para impedir que remontaran a la cumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los tres bancos con las cruces de madera se colocaron contra el muro, los tres pelotones de ejecuci\u00f3n, compuestos de cinco hombres, cada uno de ellos con dos suboficiales de reserva, para dar del tiro de gracia, se aproximaron a tres pasos de los condenados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador, al ver el movimiento de los fusiles, crey\u00f3 que iban a disparar y se aproxim\u00f3 r\u00e1pidamente a sus dos compa\u00f1eros a los que abraz\u00f3 con una conmovedora efusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miram\u00f3n, sorprendido, casi se dej\u00f3 caer en el banco, donde se mantuvo abatido. Los franciscanos extendieron sus brazos en cruz. Mej\u00eda rindi\u00f3 a Maximiliano su respeto con palabras entrecortadas que ninguno comprendi\u00f3, despu\u00e9s, cruz\u00f3 sus brazos en el pecho, sin tomar asiento.<\/p>\n<p>El obispo, avanzando, dijo a Maximiliano:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se\u00f1or, otorgue a todo M\u00e9xico, en mi persona, el abrazo de reconciliaci\u00f3n. Su Majestad, perdone todo a la hora suprema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador, agitado interiormente por una visible emoci\u00f3n, se dej\u00f3 abrazar silenciosamente. Despu\u00e9s, elevando con fuerza la voz, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014D\u00edgale a L\u00f3pez que le perdono su traici\u00f3n. \u00a1D\u00edgale a todo M\u00e9xico que perdono su crimen!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s, Su Majestad apret\u00f3 la mano del abate Fischer que, sin poder pronunciar palabra alguna, cay\u00f3 de rodillas delante del emperador regando de l\u00e1grimas sus manos que besaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos lloraban con abundancia, Maximiliano liber\u00f3 con dulzura sus manos y, dando un paso adelante, dijo ir\u00f3nicamente y con una sonrisa melanc\u00f3lica al oficial que comandaba la ejecuci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014<em>A la disposici\u00f3n de usted.<sup><a id=\"post-19100-footnote-ref-2\" href=\"#post-19100-footnote-2\">[2]<\/a><\/sup> <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De inmediato, luego de un pase de espada, los fusiles descargaron sobre su pecho, \u00e9l murmur\u00f3 algunas palabras en alem\u00e1n y la detonaci\u00f3n envolvi\u00f3 de humo a los espectadores. Miram\u00f3n rod\u00f3 fulminado con todo su peso. De pie, Mej\u00eda extend\u00eda sus brazos en el aire hasta que una bala en la oreja le puso fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El emperador fue arrojado hacia la cruz que sosten\u00eda su cuerpo. Se le tom\u00f3 de inmediato y se coloc\u00f3 en el f\u00e9retro junto a los de los dos generales. Se dio sepultura a aquellos restos mortales en el mismo cementerio y el obispo dio la absoluci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2026 El general Corona mand\u00f3 llamar al obispo y exigi\u00f3 la entrega de las cartas. La dirigida a la archiduquesa Sof\u00eda no fue abierta, era la madre del condenado y no podr\u00eda contener nada que pareciera peligroso. A la de la emperatriz Carlota \u2012por graves motivos de pol\u00edtica y razones de estado, bien justificables\u2012 se le rompi\u00f3 el sello y se permiti\u00f3 al secretario tomar una copia:<\/p>\n<p>Mi amada Carlota:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si Dios quisiera que sanes alg\u00fan d\u00eda y que leas estas l\u00edneas, conocer\u00e1s toda la crueldad del destino que me doblega sin cesar desde tu partida a Europa. Te has llevado contigo mi fortuna y alma. El no haber podido escuchar tu voz\u2026 Ay, \u00a1cu\u00e1ntos sucesos! Cu\u00e1ntos golpes s\u00fabitos han borrado el resplandor de mis esperanzas, al punto que la muerte para m\u00ed es una dichosa liberaci\u00f3n y no una agon\u00eda. Caer\u00e9 gloriosamente como un soldado, como un rey derrotado, pero no sin honor\u2026 si tus sufrimientos son demasiado vivos, si Dios te llama pronto a reunirte conmigo, bendecir\u00e9 su mano divina que se ha cargado sobre nosotros\u2026 adi\u00f3s\u2026 \u00a1adi\u00f3s!<\/p>\n<p>Esta carta estaba escrita en franc\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He le\u00eddo con atenci\u00f3n los extractos precedentes y sus detalles me parecen bastante fidedignos, la actitud de los generales Mej\u00eda y Miram\u00f3n concuerda con lo que todo el mundo, en M\u00e9xico, sabe acerca de su car\u00e1cter. En cuanto al lenguaje rebosante de nobleza que se pone en los labios del emperador Maximiliano, certifico que es tal que ning\u00fan miembro de la familia imperial de Austria lo desmentir\u00eda. El hombre que se defendi\u00f3 como un h\u00e9roe debi\u00f3 morir como tal.<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>D. G. d\u2019Auvergne<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Emiliano Canto May\u00e9n<\/p>\n<ol>\n<li id=\"post-19100-footnote-1\">En espa\u00f1ol en el original. <a href=\"#post-19100-footnote-ref-1\">\u2191<\/a><\/li>\n<li id=\"post-19100-footnote-2\">En espa\u00f1ol en el original. <a href=\"#post-19100-footnote-ref-2\">\u2191<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Emiliano Canto May\u00e9n Universidad Aut\u00f3noma de Campeche En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 62. El relato que suele prevalecer sobre el fusilamiento del monarca en 1867 \u2012digno y noble ante la ejecuci\u00f3n, en tanto los testigos dejan caer l\u00e1grimas por la p\u00e9rdida\u2012, naci\u00f3 de un art\u00edculo publicado en Par\u00eds por el diario F\u00edgaro que se lo atribuye al Picayune de Nueva Orleans, quien a su vez lo retomaba de un texto supuestamente impreso por La Esperanza de Quer\u00e9taro. A fines de julio de 1867, Mat\u00edas Romero escribi\u00f3 a Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada, quej\u00e1ndose de un art\u00edculo publicado semanas antes en el F\u00edgaro de Par\u00eds. El texto, supuestamente impreso en La Esperanza de Quer\u00e9taro el 20 de junio de 1867, hab\u00eda sido retomado por el Picayune de Nueva Orleans y narraba la ejecuci\u00f3n del emperador Maximiliano. En realidad, tanto el origen como el contenido del art\u00edculo eran falsos.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2696,773],"tags":[2331,2536,2293],"class_list":{"0":"post-19100","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-62","7":"category-testimonios-2","8":"tag-fusilamiento","9":"tag-imperio-de-maximiliano","10":"tag-prensa"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19100","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19100"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19100\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22487,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19100\/revisions\/22487"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19100"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19100"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19100"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}