﻿{"id":19089,"date":"2023-11-27T17:46:16","date_gmt":"2023-11-27T23:46:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19089"},"modified":"2025-07-31T17:39:23","modified_gmt":"2025-07-31T23:39:23","slug":"percepciones-y-emociones-olga-costa-y-mariana-yampolsky","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/percepciones-y-emociones-olga-costa-y-mariana-yampolsky\/","title":{"rendered":"Percepciones y emociones. Olga Costa y Mariana Yampolsky"},"content":{"rendered":"<p>Laura P\u00e9rez Rosales<br \/>\nDepartamento de Historia, Universidad Iberoamericana &#8211; Santa Fe<\/p>\n<p><a id=\"post-19089-_Hlk151827210\"><\/a> <strong><span style=\"color: #800000;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 62.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/BiC_62_05_Costa_Yampolsky.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">La publicaci\u00f3n del libro <em>Lo ef\u00edmero y eterno del arte popular mexicano <\/em>(1971) marc\u00f3 el momento del cruce de caminos entre estas dos artistas de la pintura y la fotograf\u00eda. No fue coincidencia, hubo un pasado que de alguna manera las hermanaba y lo transmit\u00edan en cada personaje de la obra, sus trabajos y vivencias.<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\">Para Arjen, <em>in memoriam<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_20385\" aria-describedby=\"caption-attachment-20385\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20385\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_69.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"589\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_69.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_69-300x196.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_69-768x503.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20385\" class=\"wp-caption-text\">Miembros del Taller de Gr\u00e1fica Popular durante un reportaje, ca. 1950. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay artistas a quienes une el azar. Sus vidas convergen en momentos de particular creatividad y no s\u00f3lo se encuentran en el camino del arte, sino que se acercan por los entrecruces de experiencias similares en el pasado. El arte es un territorio f\u00e9rtil para las coincidencias. Ese fue el caso de Olga Costa y Mariana Yampolsky. La primera, pintora y promotora cultural. Mariana, fot\u00f3grafa, grabadora y editora. Ambas admiraban y captaron, con la fuerza de la pintura y de la fotograf\u00eda, la belleza y originalidad del arte popular mexicano, as\u00ed como la vida sencilla y cotidiana en el campo, en los mercados, talleres o fiestas populares. A principios de los a\u00f1os 60, Mariana Yampolsky tom\u00f3 una espl\u00e9ndida foto de Olga Costa, de pie, recargada en la pared de su jard\u00edn, rodeada por cact\u00e1ceas y otras plantas mexicanas. Los ojos de Olga, delicadamente rasgados, no deciden ver a la c\u00e1mara, m\u00e1s bien parecen esquivar la lente y denotan una mirada que se pierde en el infinito, entre el pasado y el presente. Su bello traje oaxaque\u00f1o, de dos piezas y tono oscuro, complementan el cuadro de una mujer que refleja serenidad y, al mismo tiempo, cierto donaire en su postura. La fotograf\u00eda es un ejemplo de dos caminos que se cruzaron en M\u00e9xico, cuando Mariana capt\u00f3 un momento \u2012que es infinito\u2012 en la vida de la pintora.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Pasados paralelos<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olga, hija mayor de Jacobo y Ana Kostakowsky, naci\u00f3 en 1913 en Leipzig, Alemania, ciudad en la que sus padres se hab\u00edan instalado tras huir del antisemitismo en Ucrania. Al iniciar la primera guerra mundial, los Kostakowsky se mudaron de nuevo, esta vez a Berl\u00edn, centro pol\u00edtico y cultural europeo, donde el activismo pol\u00edtico del padre de Olga, oblig\u00f3 a la familia a dejar definitivamente Alemania. Por su parte, Mariana naci\u00f3 en 1925 en Chicago, su padre, Oskar, tambi\u00e9n era origen ucraniano. Los padres de Mariana hab\u00edan dejado la Alemania de los dif\u00edciles a\u00f1os 20 del siglo pasado para emigrar a Estados Unidos en busca de mejores condiciones sociales y econ\u00f3micas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20383\" aria-describedby=\"caption-attachment-20383\" style=\"width: 602px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20383\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_85.jpg\" alt=\"\" width=\"602\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_85.jpg 602w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_85-201x300.jpg 201w\" sizes=\"(max-width: 602px) 100vw, 602px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20383\" class=\"wp-caption-text\">Mariana Yampolsky, Olga Costa, fotograf\u00eda, [s.f.]. Colecci\u00f3n Particular.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berl\u00edn fue una ciudad importante para ambas familias, pues tambi\u00e9n ah\u00ed viv\u00eda Hedwig Urbach, donde conoci\u00f3 a su futuro esposo, Okcar Yampolsky. Olga y Mariana tuvieron padres artistas: el de Mariana era pintor y escultor, el de Olga violinista, director de orquesta y compositor. Ambos ten\u00edan ideas progresistas y se identificaban en la promoci\u00f3n de cambios pol\u00edticos y sociales. De hecho, Kostakowsky fue encarcelado debido a su activismo socialista. Al igual que los Yampolsky, Ana y Jacobo decidieron abandonar Alemania en 1925 debido a la crisis econ\u00f3mica y la atm\u00f3sfera antisemita de la \u00e9poca. Ana, Jacobo y las ni\u00f1as Olga y L\u00eda desembarcaron en Veracruz en septiembre de ese a\u00f1o. Por su parte, la familia Kostakowsky lleg\u00f3 en un momento en que el estado posrevolucionario mexicano apenas comenzaba y reacomodaba las relaciones pol\u00edticas entre el centro y las regiones, poderes y contrapoderes dentro del nuevo pacto social derivado del movimiento de 1910. Las movilizaciones obreras bull\u00edan en diversas ciudades y en el puerto de Veracruz, el movimiento huelguista de los inquilinos \u2012del cual las mujeres fueron la columna vertebral\u2012 era de particular resonancia por representar las nuevas formas de protesta social contra las rentas excesivas y las condiciones inhumanas de habitaci\u00f3n de las clases populares. La experiencia de Olga al llegar a un pa\u00eds tan lejano y ajeno culturalmente a la Alemania que hab\u00eda dejado, la dej\u00f3 plasmada en una entrevista:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era la \u00e9poca de la posrevoluci\u00f3n y todav\u00eda no se hab\u00eda calmado nada. A cada rato se provocaban descarrilamientos de trenes&#8230; Llegamos a Veracruz en plena huelga de inquilinos. La ciudad estaba llena de banderas rojinegras. Para m\u00ed todo era distinto, las casas con ventanas de madera pintadas de verde, el aspecto de la gente, los balazos al aire al anochecer, el cielo que por momentos negreaba de zopilotes, los insectos, el pan. La primera vez que entr\u00e9 al ba\u00f1o descubr\u00ed en la tina una inmensa tar\u00e1ntula negra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya instalada la familia en la ciudad de M\u00e9xico, Olga altern\u00f3 la escuela con el estudio de la m\u00fasica, pero al conocer el mural <em>Creaci\u00f3n<\/em>, de Diego Rivera, ubicado en el Anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria, se inclin\u00f3 por la pintura. Su maestra de canto la puso en contacto con Rufino Tamayo, quien le aconsej\u00f3 inscribirse en la Academia de San Carlos, la cual tuvo que abandonar en 1933 por apremios econ\u00f3micos. Durante su breve estancia en San Carlos conoci\u00f3 al pintor Jos\u00e9 Ch\u00e1vez Morado, con quien finalmente se cas\u00f3 en 1935. Conviene aclarar aqu\u00ed que para entonces Olga hab\u00eda cambiado su apellido eslavo y lo latiniz\u00f3 como Costa. Ya familiarizada con el ambiente art\u00edstico y con el apoyo de su marido, pudo desarrollar su carrera art\u00edstica de forma autodidacta. As\u00ed lo relataba ella misma a\u00f1os despu\u00e9s: \u201cAl ver pintar a Jos\u00e9 y a sus amigos empez\u00f3 mi aprendizaje. Un mediod\u00eda les ped\u00ed colores y de pronto me encontr\u00e9 pintando. Pint\u00e1bamos por puro gusto, sin pretensi\u00f3n alguna. Para m\u00ed todo empez\u00f3 como un juego\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los a\u00f1os cardenistas, de gran difusi\u00f3n de la cultura por todo el pa\u00eds, Olga, junto con su marido y los pintores Feliciano Pe\u00f1a y Francisco Guti\u00e9rrez, viajaron a Jalapa para pintar murales en la Escuela Normal y fundar la Escuela Popular de Pintura en 1936. Ah\u00ed qued\u00f3 seducida por el paisaje y el campo \u201cque invitaba a pintar\u201d. El ambiente y entusiasmo por cultivar y difundir el arte por doquier explica que varias mujeres, como ella, se sumaran al arte como medio de transformaci\u00f3n social. Aurora Reyes, por ejemplo, adem\u00e1s de ser una importante luchadora a favor de los derechos de las mujeres, pint\u00f3\u00a0El ataque a la maestra rural\u00a0(1936) en el Centro Escolar Revoluci\u00f3n de la ciudad de M\u00e9xico, considerado con raz\u00f3n como el primer mural creado en el pa\u00eds por una mujer artista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Olga Costa, Ch\u00e1vez Morado y otros artistas participaban en las misiones culturales en diversas ciudades mexicanas, Mariana Yampolsky cursaba sus estudios primarios en Crystal Lake, poblaci\u00f3n rural aleda\u00f1a a la ciudad de Chicago, donde hab\u00eda nacido. Mariana creci\u00f3 en un ambiente de granjas y habitantes dedicados, principalmente, a la agricultura. Durante sus estudios primarios, y gracias al est\u00edmulo de la escritura, los alumnos deb\u00edan presentar cada semana textos sobre alg\u00fan tema libre. Las composiciones escritas por Mariana nos acercan a su percepci\u00f3n infantil de la atm\u00f3sfera que entonces se viv\u00eda: la primavera \u2012escrib\u00eda\u2012 le gustaba mucho pues el cielo era permanentemente azul, las flores empezaban a brotar pero, m\u00e1s que nada, disfrutaba de la temperatura que no llegaba a ser tan extrema como en invierno. De este \u00faltimo le gustaba lo blanco y suave de la nieve, pero le impresionaban lo gris del cielo y lo helado del agua al salir del grifo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20381\" aria-describedby=\"caption-attachment-20381\" style=\"width: 589px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20381\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_70.jpg\" alt=\"\" width=\"589\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_70.jpg 589w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_70-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 589px) 100vw, 589px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20381\" class=\"wp-caption-text\">Mariana Yampolsky en el Taller de Gr\u00e1fica Popular durante un reportaje, ca. 1950. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde los a\u00f1os 30, luego de la devastadora crisis financiera de 1929 en Estados Unidos, se registraron intensas movilizaciones de descontento social de izquierda en M\u00e9xico, Estados Unidos y Europa. Pero tambi\u00e9n se puso de manifiesto el arrastre social del fascismo y el nazismo que ofrec\u00edan aparentes salidas a la crisis de esos a\u00f1os, lo cual atrajo a los sectores populares. El mundo viv\u00eda a\u00f1os de serios contrastes, transformaciones sociales, enfrentamientos y luchas internacionales. Alemania no cejaba en su deseo de controlar el mundo a partir de un proyecto basado en la discriminaci\u00f3n racial y el control de la econom\u00eda mundial. Italia y Jap\u00f3n se sumaron a sus planes. La guerra civil espa\u00f1ola estall\u00f3 en 1936 como preludio de los conflictos internacionales que enfrentar\u00edan al bloque formado por Gran Breta\u00f1a y Francia \u2012a quienes, dos a\u00f1os despu\u00e9s, se uni\u00f3 Estados Unidos\u2012 con el eje Berl\u00edn-Roma-Tokyo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese contexto de tensi\u00f3n mundial, mientras la joven Mariana Yampolsky cursaba sus estudios de secundaria en Chicago, en M\u00e9xico nac\u00eda el Taller de Gr\u00e1fica Popular en 1937, un espacio colectivo de creaci\u00f3n art\u00edstica, fundado por el grabador Leopoldo M\u00e9ndez, el pintor estadounidense Pablo O\u2019Higgins, Luis Arenal e Ignacio Aguirre. Al poco tiempo se integraron al grupo artistas de la talla de Ra\u00fal Anguiano, \u00c1ngel Bracho, Alfredo Zalce, Antonio Pujol, Xavier Guerrero y Jos\u00e9 Ch\u00e1vez Morado, entre otros. Todos ellos de izquierda, la lucha antifascista era su <em>leit motiv<\/em>. Las invasiones italiana y alemana a pa\u00edses africanos o europeos indignaron a los grabadores mexicanos del taller, quienes desde un inicio produjeron carteles y grabados que denunciaban las agresiones nazifascistas. En esos terribles a\u00f1os, durante los cuales se ech\u00f3 a andar la maquinaria de la muerte, Mariana fue admitida en la High School de la Universidad de Chicago y, ya en la evaluaci\u00f3n semestral de diciembre de 1941, se asentaba que ten\u00eda una gran habilidad para el arte y auguraba \u00e9xito en ese campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n a principios de los a\u00f1os 40, varios artistas progresistas de Chicago viajaron a M\u00e9xico para colaborar con el Taller de Gr\u00e1fica Popular, el cual ten\u00eda v\u00ednculos desde finales de los a\u00f1os 30 con las galer\u00edas del Artists Union de Chicago, el cual hab\u00eda invitado a M\u00e9ndez, O\u2019Higgins, Pujol, Zalce y Gonzalo de la Paz a presentar su obra en Chicago. Poco tiempo despu\u00e9s, otro grupo de grabadores estadunidenses viajaron a M\u00e9xico para conocer la pr\u00e1ctica art\u00edstica mexicana y trabajar con el equipo del taller, entre ellos Eleanor Coen y Margaret Taylor-Burroughs. Las transformaciones sociales en M\u00e9xico y la ebullici\u00f3n de la vida cultural y social de la \u00e9poca lo hac\u00edan un lugar atractivo para escritores, m\u00fasicos o artistas. Eleanor Coen y Max Kahn, amigos de Alfredo Zalce, reconocido muralista mexicano, fueron presentados en el Taller de Gr\u00e1fica Popular. Con la experiencia adquirida durante su estancia en el taller e identificados con las causas sociales y antifascistas de los artistas mexicanos, sus colegas estadunidenses regresaron a Chicago y ah\u00ed dieron a conocer el trabajo colectivo de los grabadores mexicanos. En una visita a la universidad de esa ciudad, Mariana Yampolsky escuch\u00f3 las conferencias y experiencias de Coen y Kahn con los grabadores mexicanos y su activismo pol\u00edtico. La joven Mariana qued\u00f3 simplemente cautivada. Oskar Yampolsky, su padre, muri\u00f3 en 1945 y ese mismo a\u00f1o, emulando la experiencia de Coen y Kahn, Mariana decidi\u00f3 viajar a M\u00e9xico. Lleg\u00f3 casi al final del sexenio de Manuel \u00c1vila Camacho, cuando la segunda guerra mundial estaba por finalizar; en esos momentos el pa\u00eds iniciaba el tr\u00e1nsito del predominio de los militares al frente del gobierno hacia un nuevo periodo, civilista, con los universitarios al frente del poder, impulsores de la industrializaci\u00f3n y modernizaci\u00f3n. Daban comienzo los a\u00f1os de la guerra fr\u00eda, de la partici\u00f3n del mundo en dos bloques dominantes, encabezados por Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi de manera natural, el primer contacto de Mariana con el Taller de Gr\u00e1fica Popular fue con su paisano Pablo O\u2019Higgins, quien a su vez la present\u00f3 con Leopoldo M\u00e9ndez, bajo cuya tutela trabaj\u00f3 durante 15 a\u00f1os. Paulatinamente aprendi\u00f3 espa\u00f1ol y tambi\u00e9n poco a poco, con la ayuda de sus compa\u00f1eros del taller, fue conociendo la ciudad de M\u00e9xico y despu\u00e9s diversas regiones del pa\u00eds, sobre el centro y sureste, recorridos que no pocas veces hac\u00edan a pie. En el taller se identific\u00f3 con el valor de la creatividad colectiva y asumi\u00f3 que la funci\u00f3n pol\u00edtica del arte era m\u00e1s importante que la fama individual. Despu\u00e9s de ella se sumaron varias mujeres al grupo, entre ellas la escultora estadunidense Elizabeth Catlett, la pintora polaca Fanny Rabel y la muralista mexicana Andrea G\u00f3mez. Al tiempo que Mariana trabajaba en el taller, impart\u00eda clases de literatura o de ingl\u00e9s en diversas escuelas para cubrir sus gastos cotidianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariana conoci\u00f3 en el taller a un personaje que, posteriormente, fue clave en su arte fotogr\u00e1fico: Hannes Meyer, estupendo arquitecto suizo, progresista, quien hab\u00eda sido director de la Escuela de Artes y Oficios de la Bauhaus entre 1928 y 1930. Meyer era uno de los muchos exiliados germano parlantes y abierto antifascista, raz\u00f3n por la cual dej\u00f3 su pa\u00eds. Con el gran prestigio ganado por su creatividad arquitect\u00f3nica a favor de la vivienda social, el gobierno del general C\u00e1rdenas lo invit\u00f3 a incorporarse a los programas de construcci\u00f3n de escuelas populares, en la ciudad y en el campo. Conoci\u00f3 y fue admirador de los artistas pl\u00e1sticos mexicanos y se identific\u00f3 con ellos por la calidad de su trabajo y por su militancia antifascista. Fue cofundador de la Editorial-Taller La Estampa Mexicana, la cual public\u00f3 17 obras entre 1937 y 1949, todas sobre la producci\u00f3n de grabados elaborados en el Taller de Gr\u00e1fica Popular. Pero sobre todo, Meyer desempe\u00f1\u00f3 un papel clave en el taller: tom\u00f3 las riendas de la administraci\u00f3n y organiz\u00f3 con eficiencia las relaciones p\u00fablicas para establecer puentes con galer\u00edas, sindicatos o universidades extranjeras, donde fueron presentadas las obras de los grabadores mexicanos. Mariana Yampolsky colabor\u00f3 cercanamente con \u00e9l en la redacci\u00f3n, por ejemplo, de cartas en ingl\u00e9s que condujeron a acuerdos de exposiciones o conferencias en el extranjero de los miembros del taller. Pero, sobre todo, Meyer se percat\u00f3 de la habilidad de Mariana para la fotograf\u00eda. As\u00ed por ejemplo, le sugiri\u00f3 fotografiar escenas del trabajo cotidiano en el taller, de reuniones de sus miembros, exposiciones, escenas de la ciudad de M\u00e9xico, etc. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n le aconsej\u00f3 concentrarse en su sensibilidad y creatividad para la fotograf\u00eda.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20384\" aria-describedby=\"caption-attachment-20384\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20384\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_61.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"602\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_61.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_61-300x201.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_61-768x514.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20384\" class=\"wp-caption-text\">Miembros del Taller de Gr\u00e1fica Popular durante un reportaje, ca. 1950. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariana permaneci\u00f3 en el Taller de Gr\u00e1fica Popular hasta mediados de 1960. Diferencias pol\u00edticas y concepciones est\u00e9ticas dis\u00edmiles, entre otros aspectos, generaron distanciamientos entre los miembros del espacio de creaci\u00f3n art\u00edstica colectiva. Sin embargo, ella se mantuvo al lado de Pablo O\u2019Higgins, Alberto Beltr\u00e1n, Adolfo Mexiac, Iker Larrauri y Andrea G\u00f3mez, todos ellos alrededor de la figura medular de Leopoldo M\u00e9ndez. A pesar de su separaci\u00f3n del taller, su paso por este marc\u00f3 en Mariana su sensibilidad y su trayectoria art\u00edstica para captar los acontecimientos sociales, defender las causas libertarias y admirar el arte popular mexicano.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Cruce<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mariana colabor\u00f3 con Leopoldo M\u00e9ndez en la publicaci\u00f3n de libros de arte editados por el Fondo Editorial de la Pl\u00e1stica Mexicana, de gran calidad en la reproducci\u00f3n de las obras. Y, en este punto, la publicaci\u00f3n, en 1971, del libro <a id=\"post-19089-_Hlk133403492\"><\/a><em>Lo ef\u00edmero y eterno del arte popular mexicano<\/em>, marc\u00f3 el momento del cruce de caminos entre Olga Costa y Mariana Yampolsky. En los dos vol\u00famenes de esa obra, que reprodujeron textos y fotograf\u00edas que muestran la maravilla de la permanencia y cambios en la creatividad del arte popular mexicano a lo largo del tiempo, se encontraron las trayectorias de ambas artistas. La elaboraci\u00f3n de esta obra cont\u00f3 con la participaci\u00f3n de no pocos artistas y estudiosos de primera talla nacional e internacional. La planeaci\u00f3n, realizaci\u00f3n y selecci\u00f3n del contenido etnogr\u00e1fico de la obra estuvo bajo el cuidado de Leopoldo M\u00e9ndez y de Mariana Yampolsky. La direcci\u00f3n para la selecci\u00f3n del material fotogr\u00e1fico fue de Manuel \u00c1lvarez Bravo, con la colaboraci\u00f3n de Mariana y de Pablo M\u00e9ndez, hijo de Leopoldo. Los textos fueron elaborados por Rafael Carrillo Azpeitia, el pintor Gabriel Fern\u00e1ndez Ledesma, Irmgard W. Johnson y Francisco Salmer\u00f3n, entre otros. La investigaci\u00f3n estuvo a cargo del antrop\u00f3logo Guillermo Bonfil, Doris Heyden, Iker Larrauri, Mercedes Olivera y Francisco de la Maza.<\/p>\n<figure id=\"attachment_20382\" aria-describedby=\"caption-attachment-20382\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20382\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_82.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"590\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_82.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_82-300x197.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_62_82-768x503.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20382\" class=\"wp-caption-text\">Mariana Yampolsky en el Taller de Gr\u00e1fica Popular durante un reportaje, ca. 1950. Archivo General de la Naci\u00f3n, Fondo Hermanos Mayo.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olga facilit\u00f3 el acceso a su colecci\u00f3n de arte popular y Mariana tom\u00f3 y prest\u00f3 fotograf\u00edas de su autor\u00eda para reproducirlas en<em> Lo ef\u00edmero y eterno del arte popular mexicano<\/em>. Las dos artistas, de ra\u00edces familiares similares y lejan\u00edsimas de M\u00e9xico, hijas de padres artistas, llegadas a M\u00e9xico, en donde descubrieron el hechizo de su cultura art\u00edstica popular, se encontraron en el oficio de la edici\u00f3n art\u00edstica. Hay algo en lo visual que hechiza al ojo. Con ese hechizo y con su creatividad en la fotograf\u00eda y en la pintura, Olga y Mariana colaboraron en la preservaci\u00f3n y representaci\u00f3n de una cultura popular centenaria, que a su vez se deriva del contacto con otras culturas propias y ajenas. Ambas buscaban composiciones, es decir, eleg\u00edan un \u00e1ngulo, un color, una imagen, personajes o sentimientos y ambas \u2012mediante la fotograf\u00eda o la pintura\u2012 les otorgaban nueva vida, ritmo y medida, para siempre. Junto con otras colecciones privadas y p\u00fablicas, <em>Lo ef\u00edmero y eterno del arte popular mexicano<\/em> representa un ejemplo del trabajo colectivo de artistas para preservar, reconocer y revalorar el contenido y trascendencia del arte popular como elemento vivo y permanente en la formaci\u00f3n de la sociedad mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la fotograf\u00eda y desde la pintura, ambas artistas sent\u00edan y transmit\u00edan su propio presente y pasado cuando posaban su atenci\u00f3n en personajes, labores o vivencias que las hechizaron. Infancias que transcurrieron en ciudades fr\u00edas, con pocos meses de luz, en ambientes de tensiones, contrastaban en sus etapas maduras al reproducir un ambiente lleno de sol, de color por todos lados y de m\u00fasica sin parar. Una diferencia de \u00edndole formal, aparentemente, las distinguir\u00eda: Mariana fotografiaba sobre todo en blanco y negro y Olga derrochaba colorido en sus espl\u00e9ndidas pinturas. Sin embargo, esta diferencia no obsta para volverlas a unir en su capacidad para transmitir su deseo y cari\u00f1o por atrapar con la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica y con el pincel la representaci\u00f3n de la realidad radical, la de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el origen coincide con el destino, los de Olga y Mariana se encontraron en la exuberancia del color, de la m\u00fasica y de la vida. El pincel y la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica fueron los instrumentos que les permitieron desmentir el mito de creer que la creaci\u00f3n es hacer algo de la nada: nos demostraron que la imagen fotogr\u00e1fica y la pintura nos permiten reconocer el suelo de nuestras percepciones y emociones, sobre las que vivimos y nos hacemos d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<h3>PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li>Costa, Olga, <em>Apuntes de naturaleza 1913-2013<\/em>, M\u00e9xico, Museo del Palacio de Bellas Artes, 2013.<\/li>\n<li>Labarthe, Jorge, \u201cIm\u00e1genes (Una entrevista a Olga Costa)\u201d, <em>Pretextos<\/em>, Centro Guanajuatense de Escritores, 1986, en\u00a0 <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/NwvfkPVF\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/NwvfkPVF<\/a><\/li>\n<li>Moncada, Gerardo, <em>Olga Costa, la fiesta del color y la sensualidad<\/em>, M\u00e9xico, Otro \u00c1ngulo, 2022.<\/li>\n<li>P\u00e9rez Rosales, Laura, \u201cEl movimiento continuo. Mariana Yampolsky y su llegada a M\u00e9xico<em>\u201d<\/em>, <em>Facetas. El legado de Mariana Yampolsky en la Universidad Iberoamericana<\/em>, 2019, vol. 2, pp. 23-40.<\/li>\n<li>Visitar Exposici\u00f3n Digital \u201cLa infancia en la lente de Mariana Yampolsky\u201d, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/IwvflqrI\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/IwvflqrI<\/a><\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Laura P\u00e9rez Rosales Departamento de Historia, Universidad Iberoamericana &#8211; Santa Fe En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 62. La publicaci\u00f3n del libro Lo ef\u00edmero y eterno del arte popular mexicano (1971) marc\u00f3 el momento del cruce de caminos entre estas dos artistas de la pintura y la fotograf\u00eda. No fue coincidencia, hubo un pasado que de alguna manera las hermanaba y lo transmit\u00edan en cada personaje de la obra, sus trabajos y vivencias. Para Arjen, in memoriam Hay artistas a quienes une el azar. Sus vidas convergen en momentos de particular creatividad y no s\u00f3lo se encuentran en el camino del arte, sino que se acercan por los entrecruces de experiencias similares en el pasado. El arte es un territorio f\u00e9rtil para las coincidencias. Ese fue el caso de Olga Costa y Mariana Yampolsky. La primera, pintora y promotora cultural. Mariana, fot\u00f3grafa, grabadora y editora. Ambas admiraban<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2696],"tags":[2266,2272,1990,2701],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19089"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19089"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22484,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19089\/revisions\/22484"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}