﻿{"id":19029,"date":"2023-10-03T16:38:06","date_gmt":"2023-10-03T22:38:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19029"},"modified":"2025-07-31T17:15:51","modified_gmt":"2025-07-31T23:15:51","slug":"evocaciones-de-una-familia-poblana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/evocaciones-de-una-familia-poblana\/","title":{"rendered":"Evocaciones de una familia poblana"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Alfredo G\u00f3mez Ruvalcaba<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 61.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/BiC_61_08_Cartas_Familia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Una serie de cartas entre una madre y sus hijos permiten revisar la vida de la gente com\u00fan en tiempos del porfiriato y la posrevoluci\u00f3n. All\u00ed se abordan las enfermedades, la migraci\u00f3n, la religi\u00f3n, los abusos, el trabajo y el desempleo, as\u00ed como los miedos, culpas y sufrimiento.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20730\" aria-describedby=\"caption-attachment-20730\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20730\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_102-300x164.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_102-300x164.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_102-768x419.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_102.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20730\" class=\"wp-caption-text\">\u00c9v\u00e9nements du Mexique, vue d\u2019Amozoc, ca. 1865, litograf\u00eda en L\u2019Illustration. Journal Universel.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a que mi abuelo, Manuel Cecilio G\u00f3mez, localiz\u00f3, pero sobre todo conserv\u00f3 a lo largo de varias d\u00e9cadas las cartas que alguna vez pertenecieron a su abuela, esto es, a mi tatarabuela, Amada L\u00f3pez Campos, oriunda de Amozoc, Puebla, puedo ahora comprender y valorar la riqueza de mi historia familiar. Aunque la pandemia del coronavirus Sars-CoV2 nos separ\u00f3 a todos de nuestras familias, de manera especial el aislamiento de los primeros a\u00f1os propici\u00f3 que me acercara a mi abuelo, como nunca, con el prop\u00f3sito de conocer y registrar con minuciosidad las experiencias de mis antepasados. Para mi fortuna, mi abuelo mencion\u00f3 unas comunicaciones que decidi\u00f3 rescatar de la soledad y el polvo del mueble de mi bisabuela en su casa de Buenavista-Guerrero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, la correspondencia que mi abuelo me entreg\u00f3 resulta entra\u00f1able para m\u00ed, pues su lectura y estudio me han causado, sin duda, nostalgia y sentimientos. Consultadas por primera vez, me valgo de seis cartas fechadas, por una parte, en el cambio de siglo: 1901, 1903, 1904 y 1905; por la otra, en el a\u00f1o de 1930 y remitidas desde Orizaba, Veracruz y la ciudad de M\u00e9xico con destino a Puebla. Se trata del intercambio entre Encarnaci\u00f3n L\u00f3pez Campos e In\u00e9s Campos Garc\u00eda, as\u00ed como entre el mismo Encarnaci\u00f3n y Josefa L\u00f3pez. Y a su vez, entre Josefa y Bernarda L\u00f3pez, o sea, hermano, mam\u00e1 y hermanas de mi tatarabuela, respectivamente, todos nacidos en Amozoc. Las cartas aparecen a rengl\u00f3n seguido, casi todas con extensi\u00f3n de una cuartilla en hoja rayada, dominando la tinta sobre el l\u00e1piz y s\u00f3lo una en papel con un curioso relieve de mariposa. Es muy probable que no fueran escritas del pu\u00f1o y letra de mis ancestros, lo cual se explorar\u00e1 en las siguientes l\u00edneas, sino por un amanuense.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, lejos de que estos documentos representen algo \u00edntimo, la raz\u00f3n para examinarlos estriba en que sus testimonios tienen algo que decir no s\u00f3lo para m\u00ed y mis parientes, sino que someterlos a un an\u00e1lisis posibilita conocer el problema, como ha expresado la historiadora Silvia Arrom, de \u201cla fuerte divisi\u00f3n de los roles sexuales en el mundo decimon\u00f3nico\u201d, lo cual llev\u00f3 a presuponer que la mujer no deb\u00eda participar en la vida social y econ\u00f3mica al concebir que su \u00fanico rol estaba en la esfera dom\u00e9stica y privada de la familia. Por ello, el objetivo de este art\u00edculo es mostrar que en virtud de sus talentos no necesariamente hab\u00eda una dependencia econ\u00f3mica de los hombres. En resumidas cuentas, que las mujeres pod\u00edan ser las jefas de familia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De igual forma, merece la pena subrayar que las cartas se analizar\u00e1n desde el punto de vista de las clases inferiores y de la pobreza rural a la cual pertenecieron los personajes que aparecen en ellas. En suma, se trata de una historia geneal\u00f3gica que abarca seis generaciones y pretende contribuir a la historiograf\u00eda del porfiriato y del M\u00e9xico posrevolucionario sobre personas invisibles, ordinarias, gente com\u00fan; en fin, a ese grupo de personas marginadas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar, es preciso saber un poco acerca de los temas que ofrecen las cartas: la familia, las enfermedades, la migraci\u00f3n, la religi\u00f3n, los abusos, el trabajo y el desempleo; adem\u00e1s de emociones como la culpa, el miedo, el enojo, el sufrimiento y la desesperaci\u00f3n. Y es que, a trav\u00e9s de la vida dif\u00edcil y azarosa de In\u00e9s Campos y Encarnaci\u00f3n L\u00f3pez, cabe preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo afront\u00f3 In\u00e9s el mantener a una familia numerosa al enviudar y ser pobre en un pa\u00eds rural?, \u00bfC\u00f3mo se gan\u00f3 la vida?, \u00bfQu\u00e9 le implic\u00f3 el tr\u00e1nsito del hogar al trabajo en el exterior?, \u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 para Encarnaci\u00f3n migrar de su natal Puebla hacia Veracruz y a la ciudad de M\u00e9xico en busca de empleo? y \u00bfAnte la necesidad de sobrevivir, a qu\u00e9 obst\u00e1culos se enfrentaron ambos?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No entrar\u00e9 en detalles sobre el contexto hist\u00f3rico en que est\u00e1 situado el objeto de estudio, si bien las circunstancias ayudan a comprender por qu\u00e9 el autor escribi\u00f3 lo que escribi\u00f3. Tan s\u00f3lo se\u00f1alar\u00e9 que podemos reconocer al porfiriato tard\u00edo, en particular desde principios del siglo xx, como a\u00f1os clave para el debilitamiento de la dictadura autocr\u00e1tica, que confluir\u00edan en la crisis pol\u00edtica y en levantamientos populares de la revoluci\u00f3n de 1910. Seg\u00fan apunta Alan Knight: \u201cEn la d\u00e9cada de 1900 esta popularidad y con ella la legitimidad del r\u00e9gimen hab\u00eda declinado\u201d. A fin de cuentas, diferentes grupos dentro de la sociedad, no beneficiados y despose\u00eddos expresaban su profundo descontento y resentimiento ante las injusticias, la precariedad, el autoritarismo, la opresi\u00f3n, la concentraci\u00f3n de tierra, la servidumbre por deudas; en suma, la desigualdad y la conducta represora del r\u00e9gimen de Porfirio D\u00edaz (del presidente a los caciques locales, jefes pol\u00edticos y los rurales, por mencionar algunos).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por aquellos a\u00f1os mi tras-tata, In\u00e9s, y sus hijos tuvieron que valerse por s\u00ed mismos. As\u00ed, un a\u00f1o antes de la primera comunicaci\u00f3n que lleg\u00f3 a m\u00ed, de 1901, se public\u00f3 el peri\u00f3dico <em>Regeneraci\u00f3n<\/em>. Cuando le escribe tres a\u00f1os despu\u00e9s, en 1904, Francisco I. Madero organizaba sus primeras actividades pol\u00edticas y se inaugur\u00f3 en la ciudad de M\u00e9xico el Palacio de Comunicaciones. Tambi\u00e9n, en el mismo a\u00f1o de 1905 en que Encarnaci\u00f3n se dirige a In\u00e9s, Jos\u00e9 Y. Limantour coloc\u00f3 a M\u00e9xico en el patr\u00f3n oro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Puebla, que para 1900 registraba, seg\u00fan el censo de ese a\u00f1o, 1 021 000 habitantes, gobernaba por entonces nada menos que Mucio P. Mart\u00ednez, quien durante 18 a\u00f1os hizo de Puebla un espacio de corrupci\u00f3n y arbitrariedad, como dice Knight, de quien retomo los t\u00e9rminos. Desde luego, no hay que olvidar el papel de este estado hacia 1910 con el cruel asesinato de los hermanos Aquiles y M\u00e1ximo Serd\u00e1n, partidarios de Madero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, 1930 (fecha de las \u00faltimas dos cartas) fue una coyuntura de diversos cambios. Las misivas se inscriben en los tiempos del Maximato, donde sin importar el presidente en turno, Plutarco El\u00edas Calles dirig\u00eda la pol\u00edtica posrevolucionaria a trav\u00e9s del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Fueron a\u00f1os de institucionalizaci\u00f3n y estructuraci\u00f3n del poder, que intentaron reordenar la decadente econom\u00eda. Empero, como ha se\u00f1alado Itzel Toledo, \u201cel proyecto de reconstrucci\u00f3n econ\u00f3mica del Estado posrevolucionario no difiere considerablemente del modelo de modernizaci\u00f3n de Porfirio D\u00edaz [\u2026]\u201d. En otras palabras, el antiguo orden no cambi\u00f3 tanto como el pueblo aspiraba, a pesar de la b\u00fasqueda de estabilidad pol\u00edtica y econ\u00f3mica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Consid\u00e9rese que paralelamente a este proceso Josefa y Bernarda est\u00e1n intercambiando noticias. Pongo por caso que en el mismo a\u00f1o de estas cartas, se proclam\u00f3 la doctrina Estrada y al a\u00f1o siguiente M\u00e9xico ingres\u00f3 a la Sociedad de las Naciones. Asimismo, un a\u00f1o antes, en 1929, tuvo lugar la rebeli\u00f3n escobarista, se dio fin al conflicto cristero, as\u00ed como la gran depresi\u00f3n, a saber, la crisis econ\u00f3mica en Estados Unidos que tambi\u00e9n afect\u00f3 a los mexicanos. Como mostrar\u00e9 m\u00e1s adelante, este \u00faltimo hecho es palpable en las misivas. Por lo que se refiere al entorno poblano, que para 1930 registr\u00f3, seg\u00fan el censo de ese a\u00f1o, 1 150 000 habitantes, Le\u00f3nides A. Almaz\u00e1n fung\u00eda como gobernador, enfrentando serios problemas de inseguridad y de tensi\u00f3n municipal.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero \u00bfQu\u00e9 sabemos de In\u00e9s Campos, de Encarnaci\u00f3n y Amada L\u00f3pez? De In\u00e9s y Encarnaci\u00f3n muy poco; sin embargo, gracias a la encomiable labor del sitio Family Search y a los datos con que los valid\u00f3 mi abuelo, tengo m\u00e1s detalles sobre ellos: In\u00e9s, hija de Jos\u00e9 Mar\u00eda Campos y Salvadora Garc\u00eda (o sea, mis segundos tras-tatarabuelos) de una familia de alfareros, pudo haber nacido en Puebla en 1850 o 1855. Muri\u00f3 en la misma entidad el 14 de julio de 1915, debido a una enterocolitis cr\u00f3nica. Se cas\u00f3 con Antonio L\u00f3pez quien, como indica el acta encontrada, muri\u00f3 antes que ella. No acabamos de saber bien a bien su fecha de fallecimiento, aunque deduzco que, si acaso, fue antes de 1901, pues desde la primera carta no hay referencia a \u00e9l. En cuanto a Encarnaci\u00f3n, estimo que naci\u00f3 en 1880 y falleci\u00f3 en Amozoc, Puebla, el 19 de octubre de 1905, a causa de tuberculosis; muerte que, conjeturando, pudo estar relacionada con su oficio, herrer\u00eda. Era soltero. Esto se explica, entre otras cosas, por el contexto de la baja esperanza de vida en el porfiriato, que se mantuvo en un promedio de 30 a\u00f1os, siendo la mortalidad infantil del 30 por ciento.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20751\" aria-describedby=\"caption-attachment-20751\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-20751\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_063-266x300.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"846\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_063-266x300.jpg 266w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_063-768x867.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_063.jpg 797w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20751\" class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda de Amada L\u00f3pez. Colecci\u00f3n particular del autor.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No podemos olvidarnos de Amada, mi tatarabuela, que, si bien no se encuentra en estos intercambios, dio pretexto a esta pesquisa. Naci\u00f3 en Amozoc, Puebla, el 13 de septiembre de 1884. Ya Fanny Calder\u00f3n de la Barca dijo sobre esta localidad: \u201cun peque\u00f1o pueblo, con no m\u00e1s de una posada y pocas casas pobres y todas muy sucias\u201d, con un gran bandidaje y muchos \u201cl\u00e9peros\u201d. A riesgo de cometer un anacronismo, hoy en d\u00eda contin\u00faa siendo un pueblo predominantemente de ind\u00edgenas muy pobres. Conviene recordar aqu\u00ed la fuerte impronta religiosa de Puebla y que para 1910 tanto como para 1930 era \u201cuna de las ciudades m\u00e1s importantes del pa\u00eds, quiz\u00e1 la segunda\u201d. Amada migr\u00f3 en 1910 a la ciudad de M\u00e9xico porque, seg\u00fan me cont\u00f3 mi abuelo, como trabajaba como parte de la servidumbre de uno de los cabecillas inmiscuidos con los Serd\u00e1n, prefiri\u00f3 abandonar todo al enterarse del rumor de un movimiento armado, de que las autoridades estaban al tanto. Muri\u00f3 el 21 de septiembre de 1981, a la edad de 97 a\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las cartas, s\u00f3lo la primera no indica el mes en que fue escrita y dice nada m\u00e1s el d\u00eda 23 de 1901. Las dem\u00e1s est\u00e1n fechadas el 10 de octubre de 1903; 25 de noviembre de 1904; 7 de enero de 1905; 5 de noviembre de 1930; y, 25 de noviembre de 1930. No fueron las \u00fanicas letras intercambiadas entre mis parientes y as\u00ed se desprende de su lectura, pero las dem\u00e1s quiz\u00e1 se perdieron. Sin embargo, basta con ellas para sacar cosas en limpio sobre mis antepasados. Es de suponerse que \u201cotro\u201d escribi\u00f3 lo que ellos iban dict\u00e1ndole ya que In\u00e9s, Encarnaci\u00f3n y compa\u00f1\u00eda no formaron parte de la poblaci\u00f3n con acceso a una educaci\u00f3n, de ah\u00ed la importancia de ese otro, los amanuenses.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente c\u00f3mo Encarnaci\u00f3n lidi\u00f3 con la necesidad de trabajo, en un espacio alejado del v\u00ednculo familiar. Es decir, se ve la lucha interna por la culpa que le genera la distancia y el no poder apoyar a su madre, as\u00ed como la tristeza gracias a que no sab\u00eda nada de la vida de sus hermanas; de modo que expresa su amor por ellas, y que a fin de cuentas parecen ser una motivaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mismo tiempo, las cartas revelan las palabras y las formas en que se expresaban en esos a\u00f1os. Por ejemplo, se usa \u201clinimento\u201d para hablar de una pomada, \u201ctentaci\u00f3n\u201d para referirse a una preocupaci\u00f3n, \u201cdesgenere\u201d en alusi\u00f3n a ser irresponsable o malagradecido, \u201ctimbre\u201d que designaba al env\u00edo del mensaje, el cual deb\u00eda pagarse y \u201creciban expresiones\u201d que es como hoy decir \u201cabrazos\u201d o \u201csaludos cordiales\u201d. El tono es cari\u00f1oso, pero sobre todo respetuoso y de usted al iniciar con \u201cmi muy querida mamacita\u201d o \u201cmi querida mam\u00e1 de todo mi aprecio y cari\u00f1o\u201d. Igualmente, para despedirse hay una expresi\u00f3n singular: \u201ces cuanto te dice\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la carta del 23 de 1901, por ejemplo, sobre el dilema de socorrer a su familia apartado del terru\u00f1o y lidiando con la inseguridad laboral, Encarnaci\u00f3n escribi\u00f3: \u201cyo quisiera tener oportunidad para decirle a usted cuanto fuera necesario, pero mis fuerzas no me alcanzan para hacerlo. Quiero me haga usted el favor de mandarme a decir c\u00f3mo se encuentra usted, si es cuesti\u00f3n de que su enfermedad de usted no siga mejor para que, aunque no tenga, yo har\u00e9 lo posible para ello\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta misma carta es reveladora porque da cuenta de que a la muerte de su esposo Antonio, In\u00e9s no qued\u00f3 atenida a una figura masculina, esto es, a su hijo Encarnaci\u00f3n: \u201cno como usted me dice que no m\u00e1s son apariencias, pues no son, sino lo que hago es para poder tener manera de auxiliar a usted, bien est\u00e1 que usted nunca me pide nada ni me exige usted que yo le d\u00e9, pero mi deber y derecho es hacerlo\u201d. Pero \u00bfCu\u00e1les eran los pensamientos de mi antecesor ante desaf\u00edo? Bien dice Estela Rosell\u00f3 que \u201chab\u00eda muchas mujeres que viv\u00edan solas y que trabajaban para sostenerse, es decir, eran jefas del hogar [\u2026] tomaron muchas decisiones, trabajaron y participaron intensamente de la vida social y econ\u00f3mica\u201d. Esta letra es prueba de ello.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego entonces, \u00bfC\u00f3mo se gan\u00f3 la vida In\u00e9s? Seg\u00fan Gloria Tirado, podr\u00edamos suponer que desempe\u00f1\u00e1ndose en el orden dom\u00e9stico, o como vendedora de comida, quiz\u00e1 como <em>tlacualera<\/em>, costurera o trabajando en alguna f\u00e1brica. En general, en labores propias de su sexo, como se consideraba entonces (ser\u00edan las mujeres de clase media y alta las que tendr\u00edan m\u00e1s oportunidades de romper ese ideal de recogimiento femenino). Tambi\u00e9n es comprensible que Amada haya trabajado como \u201csirvienta\u201d o ama de llaves, pues seguramente aprendi\u00f3 estas habilidades de In\u00e9s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro orden de cosas, la carta fechada el 10 de octubre de 1903 nos deja asomar a la econom\u00eda de subsistencia que padeci\u00f3 Encarnaci\u00f3n: \u201cacab\u00e9 el trabajo que estaba yo haciendo y a \u00faltima hora no lleg\u00f3 el due\u00f1o y el maestro me fue dando como quiso. A m\u00ed no me convino y me separ\u00e9 de all\u00ed\u201d. Pero es por la carta fechada el 25 de noviembre de 1904, que conocemos su oficio, herrero: \u201cd\u00edganle a Antonio [hijo] que salude a Rafael Prieto de mi parte y que le diga si ya puso la fragua para que me venga a trabajar\u201d. Tampoco es casual que tuviese empleos ocasionales, era la inseguridad laboral y la figura del \u201ctrabajador eventual\u201d de fines del porfiriato. Asimismo, que se mudara de Puebla a la ciudad de M\u00e9xico, a la calle de Tacuba, retrat\u00f3 \u201cla fuerte movilidad del campo a la ciudad\u201d. Incluso las cartas nos dan m\u00e1s detalles respecto a sus varios cambios de residencia, como la calle primera de la industria Herrer\u00eda Tacuba; la primera calle de Persica en Orizaba, hasta los planes de un viaje a M\u00e9rida, o sea informaci\u00f3n importante que sit\u00faa las zonas donde se estableci\u00f3 probablemente en barrios perif\u00e9ricos. Sin olvidar que tambi\u00e9n Josefa emigr\u00f3 al Distrito Federal, al igual que Amada, como se vio l\u00edneas arriba, pues as\u00ed lo indican ambas cartas de 1930. Habr\u00eda que agregar que los desplazamientos los efectuaron por el Ferrocarril Mexicano, como constata la carta de 1903.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20750\" aria-describedby=\"caption-attachment-20750\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20750\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_062-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_062-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_062-768x576.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_062.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20750\" class=\"wp-caption-text\">Cartas manuscritas del testimonio<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento donde se muestra el desempleo es en la carta del 5 de noviembre de 1930 en la que Josefa habla de que \u201cme dijo la se\u00f1ora que mi compadrito no ten\u00eda trabajo. Lo siento mucho, pero t\u00fa sabes qu\u00e9 canijos est\u00e1n muy malos por todas partes\u201d. Se refiere al esposo de Bernarda y no es fortuito esto si recordamos la crisis de 1929, pues \u201ca pesar de los esfuerzos, el empleo cay\u00f3 entre 30 y 50 por ciento en diferentes ramas durante el periodo 1929-1932\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a las tradiciones populares, estas residen en las letras fechadas el 25 de noviembre de 1904 y la del 5 de noviembre de 1930. Escribe Encarnaci\u00f3n a In\u00e9s \u201cestoy por ac\u00e1, no m\u00e1s quiero pasar de doce de diciembre y venirme luego\u201d. Y le dice Josefa a Bernarda: \u201ct\u00fa sabes que cada a\u00f1o voy a pasar Todos Santos [a] Amozoc a esperar a nuestros padres all\u00e1\u201d. Resulta evidente que guardaba el d\u00eda de la veneraci\u00f3n cat\u00f3lica a la Virgen de Guadalupe, identidad fundamental de los mexicanos, as\u00ed como la celebraci\u00f3n del D\u00eda de Muertos mediante una ofrenda a los seres queridos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabar\u00e9 mencionando un tono repetitivo a lo largo de las cartas, a saber, el enojo por ser \u2012acaso deliberadamente\u2012 olvidados e ignorados. As\u00ed, cada uno se quej\u00f3 amargamente de la demora para responder de los otros, en especial entre hermanos, pero se esfuerzan por justificarse. V\u00e9ase, por ejemplo, el reclamo que hace Encarnaci\u00f3n, en 1904, a su madre, In\u00e9s: \u201cy me hace usted favor de saludar a Josefa y a todas las muchachas que siquiera yo me acuerdo de ellas, pero ellas de m\u00ed no, ni un recado he tenido de ninguna de ellas\u201d. Escribe ahora Encarnaci\u00f3n a Josefa, que parece ser que ten\u00eda su domicilio en la calle de Espejo, en 1905: \u201cyo hace unos cuantos d\u00edas que te escrib\u00ed para tener contestaci\u00f3n, pero creo que t\u00fa haces poco aprecio\u201d. Mientras que, en 1930, Josefa dice a Bernarda: \u201clo que me mandas a decir que yo estoy enojada, pues no es cierto. Que no he podido contestarte no porque no he querido [\u2026] los tengo en mi mente. Ustedes son los que se olvidan de nosotros\u201d. Ese asunto no parece extra\u00f1o en la actualidad cuando, parad\u00f3jicamente, la mensajer\u00eda instant\u00e1nea atiende a la brevedad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el valor hist\u00f3rico de estas cartas no es otro, sino que permite reconocer a los sin voz, en especial a las mujeres. En fin, brindan una perspectiva sobre la vida cotidiana. Lo que interesa, dir\u00eda Joan Pag\u00e9s, es invitar a las personas que \u201cse sientan en la historia, no s\u00f3lo que sepan historia, sino que se sientan ellos mismos protagonistas\u201d. Como ya dije, varias cartas se perdieron, pero nos dan una idea de diversos aspectos: de c\u00f3mo eran la v\u00eda de comunicaci\u00f3n de la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, nos indican c\u00f3mo de ellas sale el gran analfabetismo existente y, por ende, la importancia de los amanuenses, muestran tambi\u00e9n c\u00f3mo cambian de direcci\u00f3n y los barrios en los que se situaron, marcan la inseguridad laboral y la migraci\u00f3n de los pueblos a las urbes y, despu\u00e9s de todo, por eso tienen un valor testimonial para la historia de la familia y las relaciones respetuosas entre sus miembros. As\u00ed son las cartas en las que he modernizado la ortograf\u00eda y de las que una se transcribe a continuaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p>M\u00e9xico 23 de 1901<\/p>\r\n<p>Se\u00f1ora In\u00e9s Campos<\/p>\r\n<p>Puebla,<\/p>\r\n<p>Mi muy querida mamacita,<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Deseo que al ser la presente en su poder se conserve usted bien lo que celebrar\u00e9 con verdadero gusto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Siento mucho su enfermedad de usted, ni se puede usted figurar lo que me apena y Dios quiera que a vista de la presente ya est\u00e9 mejorcita. No crea usted que no me vaya porque ya no quiera a usted, ni porque desgenere ni tampoco me olvido. No si no, que hay cosas imposibles, pero le aseguro a usted que dentro de un mes nos vemos por all\u00e1 sin pretexto ninguno, no como usted me dice que no m\u00e1s\u2019 son apariencias, pues no son, sino lo que hago es para poder tener manera de auxiliar a usted, bien est\u00e1 que usted nunca me pide nada ni me exige usted que yo le d\u00e9, pero mi deber y derecho es hacerlo como lo hago. Yo quisiera tener oportunidad para decirle a usted cuanto fuera necesario, pero mis fuerzas no me alcanzan para hacerlo. Quiero me haga usted el favor de mandarme a decir c\u00f3mo se encuentra usted, si es cuesti\u00f3n de que su enfermedad de usted no siga mejor para que, aunque no tenga, yo har\u00e9 lo posible para ello, no m\u00e1s que sea luego lo que me contesten. Tambi\u00e9n quiero saber si ya Antonio no est\u00e1 con usted, porque del no s\u00e9 ni en [donde] est\u00e1, nada. Quiero saber una realidad. Adem\u00e1s tan luego reciban la carta me contestan antes que se vaya la familia para M\u00e9rida y nosotras nos separemos de. Luz no le dio a usted nada porque no s\u00e9 en d\u00f3nde se encuentra pues ya \u00e9l est\u00e1 muy orgulloso, pues a Lupe mis amiga[s] la quieren tanto. Nos hizo favores, se ha manejado muy mal con ella y conmigo ni nos volvi\u00f3.<\/p>\r\n<p>[La carta est\u00e1 incompleta; sin despedida y sin r\u00fabrica].<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Arrom, Silvia,\u201c<em>Las Se\u00f1oras de la Caridad: pioneras olvidadas de la asistencia social en M\u00e9xico, 1863-1910<\/em>\u201d, <em>Historia Mexicana<\/em>, 2007, en https:\/\/cutt.ly\/SwqJZMP6<\/li>\r\n<li>Knight, Alan, <em>La Revoluci\u00f3n mexicana. Del Porfiriato al nuevo r\u00e9gimen constitucional<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 2010.<\/li>\r\n<li>Rosell\u00f3 Sober\u00f3n, Estela; Susana Luisa Sosenski Correa y Valeria S\u00e1nchez Michel, \u201c<em>Cosa de todos los d\u00edas. Historia de la vida cotidiana en M\u00e9xico\u201d, M\u00e9xico en el siglo XIX<\/em>, M\u00e9xico, SM Ediciones, 2015, t. 3.<\/li>\r\n<li>Tirado Villegas, Gloria, <em>Hilos para bordar: mujeres poblanas en el Porfiriato<\/em>, M\u00e9xico, Ayuntamiento de Puebla, 2000.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfredo G\u00f3mez RuvalcabaFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 61. Una serie de cartas entre una madre y sus hijos permiten revisar la vida de la gente com\u00fan en tiempos del porfiriato y la posrevoluci\u00f3n. All\u00ed se abordan las enfermedades, la migraci\u00f3n, la religi\u00f3n, los abusos, el trabajo y el desempleo, as\u00ed como los miedos, culpas y sufrimiento. Gracias a que mi abuelo, Manuel Cecilio G\u00f3mez, localiz\u00f3, pero sobre todo conserv\u00f3 a lo largo de varias d\u00e9cadas las cartas que alguna vez pertenecieron a su abuela, esto es, a mi tatarabuela, Amada L\u00f3pez Campos, oriunda de Amozoc, Puebla, puedo ahora comprender y valorar la riqueza de mi historia familiar. Aunque la pandemia del coronavirus Sars-CoV2 nos separ\u00f3 a todos de nuestras familias, de manera especial el aislamiento de los primeros a\u00f1os propici\u00f3 que me acercara a mi abuelo, como nunca, con<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2680,773],"tags":[2695,60,2694,2292],"class_list":{"0":"post-19029","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-61","7":"category-testimonios-2","8":"tag-amozoc","9":"tag-cartas","10":"tag-manuel-cecilio-gomez","11":"tag-puebla"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19029","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19029"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19029\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22475,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19029\/revisions\/22475"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19029"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19029"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19029"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}