﻿{"id":19016,"date":"2023-10-03T13:39:13","date_gmt":"2023-10-03T19:39:13","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19016"},"modified":"2025-07-31T13:32:22","modified_gmt":"2025-07-31T19:32:22","slug":"prisioneros-mexicanos-en-francia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/prisioneros-mexicanos-en-francia\/","title":{"rendered":"Prisioneros mexicanos en Francia"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 61.<\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/BiC_61_02_Prisioneros_Francia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Tras la rendici\u00f3n de Puebla en mayo de 1863 m\u00e1s de medio centenar de militares mexicanos fueron desterrados a Francia. All\u00ed fueron reubicados en diferentes ciudades hasta que poco a poco, en el lapso de dos a\u00f1os, pudieron regresar a M\u00e9xico. Lo hicieron por separado, con vivencias diferentes seg\u00fan las opciones que aceptaron.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20765\" aria-describedby=\"caption-attachment-20765\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20765\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_010-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"615\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_010-300x205.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_010-768x524.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_010.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20765\" class=\"wp-caption-text\">Lanceros mexicanos se rinden en Puebla, litograf\u00eda en El mundo ilustrado. Peri\u00f3dico semanal, 4 de julio de 1863. Gallica, BnF.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En vista de los avances del enemigo, lo largo del sitio y la escasez de municiones, pertrechos, refuerzos y v\u00edveres, los asistentes al consejo de guerra convocado por el general Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Ortega, el 16 de mayo de 1863, votaron por rendir Puebla a las tropas comandadas por el general Forey. Acordaron, adem\u00e1s, disolver el ej\u00e9rcito para que los soldados pudieran ir en socorro de la ciudad de M\u00e9xico; romper el armamento; inutilizar la p\u00f3lvora y volar los dep\u00f3sitos con ella, luego de lo cual generales, jefes y dem\u00e1s oficiales se entregar\u00edan como prisioneros, sin pedir garant\u00edas de ninguna clase.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al amanecer del d\u00eda siguiente, la plaza fue puesta a disposici\u00f3n del general franc\u00e9s, quien orden\u00f3 la entrada de un batall\u00f3n de cazadores, autorizando a los militares mexicanos a permanecer en el palacio, los edificios o casas que desearan y conservar sus equipajes, armas y distintivos militares. Dos d\u00edas m\u00e1s tarde pidi\u00f3 al general Gonz\u00e1lez Ortega y sus oficiales firmar el compromiso, bajo palabra de honor, de quedarse en las residencias que les asignaran, abstenerse de cualquier acto b\u00e9lico o pol\u00edtico y no comunicarse con familiares y amigos sin la venia del mando franc\u00e9s. La mayor\u00eda se neg\u00f3, pues hacerlo los deshonrar\u00eda y afirm\u00f3 que volver\u00eda al combate tan pronto pudiera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrada del ej\u00e9rcito victorioso a la ciudad de Puebla fue el 19 de mayo. Los prisioneros fueron 26 generales, 1 200 jefes y oficiales y 12 000 soldados. Casi ninguno portaba armas y, despu\u00e9s de tantas semanas de sitio, ni siquiera uniforme o equipo alguno. Como se temi\u00f3 que pudieran evadirse y tomar las armas de nuevo, el cuartel general franc\u00e9s invit\u00f3 a la tropa a regresar a sus hogares o sum\u00e1rseles y, de hecho, 4 000 soldados eligieron esta opci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los jefes y oficiales, Forey decidi\u00f3 deportarlos a Francia, ordenando que no se les dejara salir de sus alojamientos, pues algunos \u2013como Porfirio D\u00edaz y Felipe B. Berrioz\u00e1bal\u2013 hab\u00edan escapado. El 20 de mayo, los remiti\u00f3 a Veracruz como prisioneros de guerra, a pie y desarmados, vigilados por una escolta militar, mientras cantaban el himno nacional y la Marsellesa. A los dos d\u00edas salieron los generales en diligencias y calesas, pero tambi\u00e9n sin armas y custodiados. Viajaron varios d\u00edas, aloj\u00e1ndose los de mayor rango en casas adecuadas y los dem\u00e1s en corrales sin techo, caballerizas y chiqueros, donde durmieron aun sobre el lodo causado por la lluvia. A lo largo del camino, las poblaciones les proveyeron de alimentos y tabaco. Cuando el 26 pararon en Orizaba, se les retuvo en un cuartel de las tropas francesas, donde alentados por Gonz\u00e1lez Ortega, la mayor\u00eda burl\u00f3 la guardia y volvi\u00f3 a las filas de la rep\u00fablica. Los 532 que no pudieron escapar siguieron la marcha, m\u00e1s vigilados. Al llegar a Veracruz abordaron dos nav\u00edos: a 54 generales y coroneles, con sus ayudantes, se les asign\u00f3 el viejo <em>Darien<\/em> y a 468 tenientes coroneles, comandantes y oficiales subalternos les toc\u00f3 el <em>C\u00e9r\u00e8s<\/em>, un transporte para caballos. Zarparon el 10 de junio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el testimonio del coronel Emilio Rodr\u00edguez Arangoiti, los generales viajaron con comodidad, tanto por los lugares que les asignaron y el trato recibido, como por la comida que se les dio, servida en mesas con vajilla de porcelana, cubiertos, vasos de vidrio y servilletas. Se amonton\u00f3 al resto en \u201cuna especie de galeras corridas, cerradas en todo el largo con rejas de fierro, [\u2026] ahog\u00e1ndoles con el calor del clima y con el de la m\u00e1quina\u201d, con tablas por lecho, sin ba\u00f1os y un rancho de \u00ednfima calidad. Muchos enfermaron y se deprimieron a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">En Francia<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de varias semanas de navegaci\u00f3n, el 23 de julio las naves echaron anclas en el puerto de Brest. Despu\u00e9s de una cuarentena de tres d\u00edas, se junt\u00f3 a todos en el <em>Darien<\/em>, que se dirigi\u00f3 al puerto de Lorient. Antes de desembarcar, las autoridades militares del puerto les exigieron el compromiso escrito de seguir el derrotero que se les fijara y para el que se les dio dinero, as\u00ed como quedarse en la poblaci\u00f3n de destino: se envi\u00f3 a los generales y sus ayudantes a Evreux; a los coroneles, tenientes coroneles y comandantes a Tours, y al resto se le reparti\u00f3 entre Blois, Bourges, Moulins-sur-Allier y Clermont-Ferrand. El general Jos\u00e9 Mar\u00eda Gonz\u00e1lez de Mendoza, quien era el oficial de mayor graduaci\u00f3n y cargo, fue reconocido como su jefe y radic\u00f3 en Par\u00eds. Todos se sintieron felices de viajar hacia los puntos se\u00f1alados, por primera vez en semanas sin vigilancia. En cada localidad los recib\u00edan el jefe militar, junto con su Estado Mayor, y el ayuntamiento, record\u00e1ndoles que eran prisioneros en esa plaza, deb\u00edan respetar las leyes y no alejarse m\u00e1s de tres millas sin licencia previa. Se les dej\u00f3 moverse con libertad en las poblaciones y conservar sus espadas, tuvieron que firmar revista de <em>presente<\/em> en la gendarmer\u00eda cada tercer d\u00eda y recibieron una pensi\u00f3n mensual, para pagar sus alimentos y una habitaci\u00f3n en un hotel o casa particular. A muchos apenas les alcanz\u00f3, siendo lo peor que carec\u00edan de ropa suficiente y, menos a\u00fan, apropiada para el fr\u00edo. Cabe referir aqu\u00ed c\u00f3mo los describi\u00f3 a la saz\u00f3n un peri\u00f3dico:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda son j\u00f3venes [\u2026] est\u00e1n bastante al corriente de nuestros h\u00e1bitos y generalmente hablan franc\u00e9s con facilidad, pero con un acento muy pronunciado. [\u2026] En general, los prisioneros son muy afables: expresan de inmediato lo que sienten. [\u2026] Preguntan mucho y lo agradecen con una cortes\u00eda algo ceremoniosa.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Son hombres robustos, delgados y nerviosos, de estatura media o inferior a la media. [\u2026] Parecen vigorosos y acostumbrados a la fatiga. Tienen tez morena, ojos y cabello negros, frente ancha, a veces una nariz ligeramente aplastada y labios gruesos, barba escasa, dientes muy blancos; son muy limpios y cuidan sobre todo sus manos, que son peque\u00f1as y delicadas; pero las yemas de los dedos son amarillas por la costumbre de confeccionar sus cigarrillos.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>El mismo peri\u00f3dico agreg\u00f3 al otro d\u00eda:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su vestimenta no ten\u00eda de uniforme m\u00e1s que la pretensi\u00f3n. [\u2026] Varios llevaban un list\u00f3n con los colores mexicanos: verde, blanco, rojo y una medalla con dos inscripciones interesantes: Por un lado: <em>la rep\u00fablica mexicana a sus valerosos hijos<\/em>; por el otro: a <em>los gloriosos vencedores de los soldados franceses<\/em>. Llevan esto con un orgullo que no desagrada [\u2026].<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se sabe que en octubre de 1863 se cit\u00f3 a una reuni\u00f3n a los residentes en Tours y suponemos que fue igual con todos los grupos. Un coronel del Estado Mayor les ofreci\u00f3 entonces la opci\u00f3n de volver a M\u00e9xico, si firmaban una carta en la que dar\u00edan su palabra de honor de \u201cno combatir <em>jam\u00e1s<\/em> [\u2026 a] la intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico y a permanecer extra\u00f1o[s] a toda tentativa pol\u00edtica opuesta al gobierno establecido en aquel pa\u00eds\u201d<strong>. <\/strong>Fue la primera vez que se les present\u00f3 en Francia el que llamaron \u201crequerimiento infamante\u201d, es decir, la oferta de la libertad a cambio de un juramento de sumisi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, una mayor\u00eda cansada del exilio y la pobreza debi\u00f3 de considerar que, dado que muchas poblaciones de M\u00e9xico, as\u00ed como jefes militares y empleados se hab\u00edan adherido al nuevo r\u00e9gimen, ya no se trataba de defender la independencia, sino de elegir el mejor sistema de gobierno para el pa\u00eds: republicano o mon\u00e1rquico. De modo que 352 prisioneros accedieron, obteniendo a cambio la libertad y el pasaje en un vapor que el gobierno de Napole\u00f3n III puso a su disposici\u00f3n en el puerto de Tol\u00f3n, a pesar de que quienes se quedaron los llamaron \u201crenegados\u201d. Llegaron a Veracruz el 14 de septiembre. De aqu\u00ed tomaron diversas direcciones, siendo vigilados por las autoridades imperiales; algunos, no obstante, se las arreglaron para presentarse ante el gobierno de Ju\u00e1rez. 180 aguantaron pese al presunto olvido de su gobierno, la falta de dinero y cr\u00e9dito y la distancia.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20764\" aria-describedby=\"caption-attachment-20764\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-20764\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_009-300x209.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"627\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_009-300x209.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_009-768x535.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_009.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20764\" class=\"wp-caption-text\">El general Forey en su cuartel general interrogando a los mexicanos desertores, litograf\u00eda en El mundo ilustrado. Peri\u00f3dico semanal, 13 de junio de 1863. Gallica, BnF.v<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, Maximiliano acept\u00f3 el trono en abril de 1864 y firm\u00f3 el tratado de Miramar que oblig\u00f3 a Napole\u00f3n III a liberar y devolver a M\u00e9xico a los prisioneros. Con base en esto, el gobierno franc\u00e9s decidi\u00f3 que, como el nuevo imperio ya dispon\u00eda de autoridades leg\u00edtimas, no ten\u00eda m\u00e1s obligaci\u00f3n de sostenerlos y que, para enviarlos de regreso, bastar\u00eda con su palabra de no tomar las armas contra Francia. Si se negaban, se les desconocer\u00eda como prisioneros, adquirir\u00edan la condici\u00f3n de refugiados pol\u00edticos, ser\u00edan vigilados por la polic\u00eda y, en un mes, dejar\u00edan de recibir su pensi\u00f3n y tendr\u00edan que vivir de su trabajo o sus propios recursos. Ante este dilema, otro grupo acept\u00f3, fue liberado y embarcado con destino a su pa\u00eds. Los dem\u00e1s siguieron en Francia, sufriendo por la pobreza, el invierno y la nostalgia, pero tambi\u00e9n por el temor de caer en la mendicidad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta circunstancia, el 28 de abril, el general Epitacio Huerta, quien los dirig\u00eda desde el 11 de marzo pues Gonz\u00e1lez de Mendoza hab\u00eda prestado juramento,pidi\u00f3 la mediaci\u00f3n de Mat\u00edas Romero, el ministro en Washington, para que el gobierno de Ju\u00e1rez les enviara lo m\u00e1s indispensable para subsistir y el pasaje a M\u00e9xico. Subrayaba que \u201cbien pronto,<\/p>\r\n\r\n\r\n<p>[los oficiales]<\/p>\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">carecer\u00e1n de un pedazo de pan y estar\u00e1n envueltos en la miseria\u201d. Si bien el 22 de mayo ofreci\u00f3 llamar la atenci\u00f3n de las autoridades supremas, no pod\u00eda hacer m\u00e1s, en tanto que el gobierno de Ju\u00e1rez, huyendo como estaba, apenas hab\u00eda podido remitir a Luis Maneyro, el c\u00f3nsul mexicano en Par\u00eds, y al general Gonz\u00e1lez de Mendoza, al inicio de 1864, alrededor de $24 000.00 pesos, a fin de que los distribuyeran entre todos. Era poco para remediar sus males, pero debi\u00f3 de hacerles sentir que no hab\u00edan sido olvidados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n se complic\u00f3 cuando el general Huerta recibi\u00f3 de la legaci\u00f3n de M\u00e9xico en Par\u00eds un escrito de fecha 10 de mayo, que ratificaba la postura oficial, a saber, que los militares mexicanos internados en Francia ser\u00edan liberados y quienes no se hubieran acogido a \u201cla benevolencia del emperador Napole\u00f3n III\u201d, no podr\u00edan seguir \u201ccomo prisioneros, ni recibir los auxilios que hasta aqu\u00ed les ha facilitado el gobierno franc\u00e9s\u201d. Tampoco les facilitar\u00eda lo necesario para sus gastos, en pocas palabras, en un mes ser\u00edan dejados a su suerte.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Huerta respondi\u00f3 que si no se acogieron a \u201cla benevolencia\u201d del emperador fue porque iba en contra de su deber, honor y amor a la patria. Sostuvo que la decisi\u00f3n de tratarlos como refugiados pol\u00edticos se alejaba de la pr\u00e1ctica internacional y el gobierno franc\u00e9s ten\u00eda la obligaci\u00f3n de devolverlos al punto de donde los sustrajo, en vez de exponerlos a la miseria. Todos los grupos respondieron igual.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La presi\u00f3n fue en aumento. El 16 de junio, el comandante de la plaza de Par\u00eds les record\u00f3 que ser\u00edan libres desde el primero de julio; que quienes firmaran recibir\u00edan su pensi\u00f3n hasta el d\u00eda en que se les repatriara y si se negaban podr\u00edan seguir en Francia, pero s\u00f3lo si ten\u00edan medios para sobrevivir. Si no, se les llevar\u00eda a un puerto mexicano entreg\u00e1ndolos a los mandos imperiales. Se ofreci\u00f3 tambi\u00e9n a pagar el traslado a cualquier punto de la frontera de Francia a quienes quisieran irse por su cuenta. Un grupo acept\u00f3 el transporte, pese al riesgo de ser encerrado en San Juan de Ul\u00faa y no poder ayudar a defender la rep\u00fablica. Otros decidieron trasladarse a Espa\u00f1a, por lo cual recibieron la pensi\u00f3n del mes de junio y el valor del pasaje hasta Bayona.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme se acercaba el primero de julio, el general Huerta se sinti\u00f3 m\u00e1s preocupado. Acudi\u00f3 a Manuel Terreros, un empresario mexicano que resid\u00eda en Par\u00eds, quien le facilit\u00f3 $6 500.00 francos y obtuvo ayuda de los dem\u00e1s mexicanos en esa ciudad. Pero lo reunido, m\u00e1s lo que \u00e9l puso, s\u00f3lo alcanzaba para unos pocos, de modo que pidi\u00f3 a los 27 oficiales de Tours zarpar desde San Sebasti\u00e1n a Estados Unidos y ah\u00ed ponerse a las \u00f3rdenes de Mat\u00edas Romero. No pudieron m\u00e1s que pagar el pasaje a Cuba, con el deber de cubrir lo faltante quince d\u00edas despu\u00e9s de su arribo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El grupo parti\u00f3 en la corbeta <em>Conchita<\/em> el 18 de julio de 1864. En La Habana se top\u00f3 con el general Manuel Doblado, quien sufrag\u00f3 su deuda y compr\u00f3 el pasaje de 25\u2012dos estaban enfermos\u2012 en una goleta inglesa hasta Matamoros. Al arribar el 17 de septiembre, no pudieron descender pues la escuadra francesa bloqueaba el puerto y, con el temor de ser detenidos, pidieron protecci\u00f3n a un vapor estadunidense que los llev\u00f3 a la isla del Brazo de Santiago. All\u00ed estuvieron m\u00e1s de tres semanas, asilados por las autoridades de la Uni\u00f3n, que les dieron tiendas de campa\u00f1a y comida. Poco a poco se marcharon. Algunos a Matamoros, pese a seguir ocupada, otros se quedaron con la mira de viajar a sus estados tan pronto pudieran y 17 eligieron Nueva Orl\u00e9ans, a donde llegaron el 15 de octubre. Ah\u00ed pidieron al c\u00f3nsul de M\u00e9xico ayuda para volver, pero este ten\u00eda recursos limitados. El regreso parec\u00eda imposible, pues el gobierno de Ju\u00e1rez se hab\u00eda refugiado en Chihuahua, casi todo el territorio estaba invadido por el enemigo y deber\u00edan atravesar grandes distancias para alcanzarlo. Acudieron por ayuda al departamento militar del golfo de M\u00e9xico, afirmando que el gobierno mexicano o ellos mismos responder\u00edan por lo que les prestaran.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, uno viaj\u00f3 a Matamoros y cinco se quedaron en Nueva Orleans, pues hab\u00edan arreglado su regreso. Once llegaron a Nueva York el 17 de noviembre y, despu\u00e9s de un mes, el 20 de diciembre, partieron para Tabasco, a bordo de un bergant\u00edn ingl\u00e9s que accedi\u00f3 a cobrar en la aduana cuando llegaran. El 10 de febrero fueron recibidos con festejos en San Juan Bautista. \u201cEste memorable d\u00eda \u2013escribi\u00f3 el coronel Cosme Varela\u2013 fue el primero en que pis\u00e9 el suelo de mi adorada patria\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Faltaba resolver la suerte de quienes segu\u00edan en Franciay que alrededor del 8 de julio recibieron la comunicaci\u00f3n de que deb\u00edan marcharse, a m\u00e1s tardar al otro d\u00eda a las 15:30 horas, pues de no hacerlo ir\u00edan a prisi\u00f3n. Y, como si no bastara, el capit\u00e1n Rafael Cano, quien encabezaba al grupo de Bourges, inform\u00f3 el 11 de julio al general Huerta que, al saber que el gobierno de Napole\u00f3n III dejar\u00eda de abonarles la pensi\u00f3n, casi todos los due\u00f1os de las casas en que viv\u00edan se hab\u00edan cobrado con su ropa. Le avisaba que, ante tal situaci\u00f3n, emprender\u00edan el recorrido de 557 kil\u00f3metros hasta Bayona y ah\u00ed aguardar\u00edan sus \u00f3rdenes. Para evitar que los arrestaran en esta poblaci\u00f3n, Huerta les facilit\u00f3 lo necesario para que cruzaran la frontera y esperasen en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda parti\u00f3 para Espa\u00f1a, dejando atr\u00e1s deudas con comerciantes que les hab\u00edan provisto de ropa y art\u00edculos de primera necesidad. S\u00f3lo unos cuantos siguieron en Francia pues pudieron arregl\u00e1rselas para sobrevivir en ese pa\u00eds y volver por su cuenta.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20766\" aria-describedby=\"caption-attachment-20766\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20766\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_013-300x229.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"687\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_013-300x229.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_013-768x585.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_013.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20766\" class=\"wp-caption-text\">Vieille rue de Tours, fotograf\u00eda, ca. 1870. Gallica, BnF.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Espa\u00f1a<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Espa\u00f1a, 40 oficiales mexicanos se ganaron el aprecio de los vecinos. Sin embargo, su situaci\u00f3n era tan dif\u00edcil que cuando uno falleci\u00f3 en el hospital de caridad, sus compa\u00f1eros se repartieron la ropa que dej\u00f3 tan pronto regresaron del cementerio. Pero les ayud\u00f3, escribi\u00f3 despu\u00e9s Juan de Dios Peza, \u201chablar la lengua de sus padres y estar al amparo de la proverbial y nunca desmentida hospitalidad castellana\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para enfrentar la miseria, en enero de 1865 formaron una asociaci\u00f3n y se obligaron a trabajar en lo que pudieran \u2013como alba\u00f1iles o agricultores\u2013; llevar una caja com\u00fan; colocar en un banco o casa de comercio lo que les sobrara, a fin de hacer un fondo para volver juntos a M\u00e9xico, salvo si algunos pod\u00edan adelantarse, en cuyo caso se har\u00eda un sorteo para decidir qui\u00e9n se marchaba antes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, en Par\u00eds, Huerta no ahorraba esfuerzo, trabajo, tr\u00e1mites y gastos para procurar el regreso de sus compatriotas. Acudi\u00f3 de nuevo a los mexicanos, de quienes poco pudo reunir, por lo que el 12 de julio pidi\u00f3 apoyo a Jes\u00fas Ter\u00e1n, el ministro en Londres, quien solo pudo enviar $3 000.00 de su bolsillo. Viaj\u00f3 a C\u00e1diz y San Sebasti\u00e1n para arreglarse con alg\u00fan buque y ver si los amigos de M\u00e9xico le hac\u00edan un pr\u00e9stamo. Comision\u00f3 a dos oficiales para viajar a Washington a hacer ver a Romero la situaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros y conseguir recursos. Escribi\u00f3 a Ju\u00e1rez y al ministro de Guerra, insistiendo en la \u201cfuerte miseria\u201d de quienes, \u201cfieles a la causa nacional, sufren en Espa\u00f1a [\u2026]\u201d. Por \u00faltimo, convenci\u00f3 a Terreros de pagar ambos el regreso de sus compatriotas y as\u00ed lo hicieron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, el 27 de febrero de 1865, 39zarparon en el vapor <em>Elena<\/em> desde San Sebasti\u00e1n, por Liverpool, a Nueva York. Romero, quien dispuso entonces de una suma recaudada en Chile para M\u00e9xico, los envi\u00f3 a Acapulco, v\u00eda Panam\u00e1, donde se reunieron con el general Juan \u00c1lvarez, aunque los nativos de Sonora y Sinaloa siguieron a San Francisco y de ah\u00ed volvieron a su terru\u00f1o.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Terminaron as\u00ed los quebrantos de nuestros prisioneros de guerra. Sin duda, el recuerdo que trajeron de Francia no fue el mejor. No s\u00f3lo porque Napole\u00f3n III hab\u00eda invadido su pa\u00eds, sino por el maltrato a que los someti\u00f3 durante su destierro, desde la salida de Puebla hasta su estancia en las poblaciones que los recibieron, d\u00e1ndoles una pensi\u00f3n limitada, presion\u00e1ndolos para que firmaran un juramento que los deshonraba y ech\u00e1ndolos de su territorio cuando perdieron el estatus de prisioneros de guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Carretero Madrid, Jorge (Ed.) , <em>Prisionero de guerra del imperio franc\u00e9s. Diario del teniente coronel Cosme Varela. Episodio hist\u00f3rico ocurrido durante la intervenci\u00f3n: 1863-1865<\/em>, Puebla, Consejo Estatal para la Cultura y las Artes y Fototeca Anticua, 2012.<\/li>\r\n<li>Huerta, Epitacio, <em>Apuntes para servir a la historia de los defensores de Puebla que fueron conducidos a Francia; enriquecidos con documentos aut\u00e9nticos<\/em>, M\u00e9xico, Imprenta de Vicente G. Torres, 1868, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/qwqoB568\">https:\/\/cutt.ly\/qwqoB568<\/a><\/li>\r\n<li>Romero, Mat\u00edas, <em>Apuntes para formar un bosquejo hist\u00f3rico del regreso a la rep\u00fablica por los Estados-Unidos de algunos de los prisioneros mexicanos deportados a Francia, acompa\u00f1ados de documentos oficiales para rectificar los apuntes de Sr. D. Epitacio Huerta<\/em>, M\u00e9xico: Imprenta del gobierno, en palacio, 1868, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/cwqoNsxQ\">https:\/\/cutt.ly\/cwqoNsxQ<\/a><\/li>\r\n<li>Su\u00e1rez Arg\u00fcello, Ana Rosa, \u201cPrisioneros mexicanos en Francia (1863-1865)\u201d, Ronald Soto-Quir\u00f3s e Isabelle Tauzin-Castellanos, ed., <em>Migraciones, viajes y transferencias culturales: huellas de movilidades entre M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica, Francia y Espa\u00f1a (1821-2021)<\/em>, Puntarenas, Costa Rica, Editorial de la Sede del Pac\u00edfico, Universidad de Costa Rica, 2022, pp. 119-139, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/CwqoNQQy\">https:\/\/cutt.ly\/CwqoNQQy<\/a><\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcelloInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 61. Tras la rendici\u00f3n de Puebla en mayo de 1863 m\u00e1s de medio centenar de militares mexicanos fueron desterrados a Francia. All\u00ed fueron reubicados en diferentes ciudades hasta que poco a poco, en el lapso de dos a\u00f1os, pudieron regresar a M\u00e9xico. Lo hicieron por separado, con vivencias diferentes seg\u00fan las opciones que aceptaron. En vista de los avances del enemigo, lo largo del sitio y la escasez de municiones, pertrechos, refuerzos y v\u00edveres, los asistentes al consejo de guerra convocado por el general Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Ortega, el 16 de mayo de 1863, votaron por rendir Puebla a las tropas comandadas por el general Forey. Acordaron, adem\u00e1s, disolver el ej\u00e9rcito para que los soldados pudieran ir en socorro de la ciudad de M\u00e9xico; romper el armamento; inutilizar la p\u00f3lvora y volar los dep\u00f3sitos con ella,<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2680],"tags":[2684,2343,432,2683],"class_list":{"0":"post-19016","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-61","8":"tag-felipe-berriozabal","9":"tag-francia","10":"tag-intervencion-francesa","11":"tag-prisioneros"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19016"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19016\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22463,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19016\/revisions\/22463"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}