﻿{"id":19013,"date":"2023-10-03T13:29:18","date_gmt":"2023-10-03T19:29:18","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=19013"},"modified":"2025-07-31T13:31:34","modified_gmt":"2025-07-31T19:31:34","slug":"juan-nepomuceno-mendez-el-cacique-de-tetela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/juan-nepomuceno-mendez-el-cacique-de-tetela\/","title":{"rendered":"Juan Nepomuceno M\u00e9ndez. El cacique de Tetela"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Jos\u00e9 Luis Mora Dionisio<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 61.<\/strong><\/span><\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/BiC_61_0_Juan_Mendez.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/strong><\/a><\/h3>\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>La sinuosa vida pol\u00edtica de este comerciante acaudalado est\u00e1 marcada por los vaivenes de los acontecimientos de mediados y fines del siglo XIX. Defendi\u00f3 a Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, luego acompa\u00f1\u00f3 a Benito Ju\u00e1rez y finalmente sirvi\u00f3 a Porfirio D\u00edaz, siempre con un mismoobjetivo: ser el hombre que condujera los destinos de los poblanos.<\/strong><strong style=\"font-size: 16px;\">\u00a0<\/strong><\/h3>\r\n<div class=\"mceTemp\">\r\n<figure id=\"attachment_20762\" aria-describedby=\"caption-attachment-20762\" style=\"width: 633px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20762\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_005-211x300.jpg\" alt=\"\" width=\"633\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_005-211x300.jpg 211w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_005.jpg 633w\" sizes=\"(max-width: 633px) 100vw, 633px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20762\" class=\"wp-caption-text\">Juan N. M\u00e9ndez, ca. 1870, inv. 452352, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la historia de M\u00e9xico hay personajes poco conocidos, pero no por ello menos representativos, pues trascendieron el \u00e1mbito local para incidir en el escenario nacional. Es el caso de Juan Nepomuceno M\u00e9ndez, un cacique de la sierra norte de Puebla que particip\u00f3 en el desarrollo de varios acontecimientos que marcaron el devenir del pa\u00eds. Fue testigo de las disputas por definir la forma de gobierno, combati\u00f3 en la llamada Gran D\u00e9cada Nacional y particip\u00f3 en la consolidaci\u00f3n del Estado mexicano bajo la \u00e9gida de Porfirio D\u00edaz. Incluso ocup\u00f3 el Ejecutivo de la Uni\u00f3n tras el triunfo de la revoluci\u00f3n de Tuxtepec.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La visi\u00f3n que ha prevalecido sobre Juan Nepomuceno M\u00e9ndez es la de h\u00e9roe. En Puebla, su trayectoria ha sido reconocida con diversos actos. Est\u00e1 inscrito con letras de oro en el Congreso local, un municipio del estado lleva su nombre y se han construido estatuas en su honor. Estos actos, entre otros, lo han convertido en una figura inmaculada, de la que no se conocen sus aspectos discordantes o m\u00e1s complejos de entender. Luis Enrique Palacios Mart\u00ednez, uno de sus bi\u00f3grafos, se\u00f1ala que el personaje era un h\u00e9roe y estaba dispuesto a sacrificarse por su pa\u00eds, cuando en realidad lo motivaba el deseo de mantener el control de Tetela de Ocampo, su pueblo natal, y obtener la gubernatura de Puebla.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Formaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan Nepomuceno Laureano de Jes\u00fas M\u00e9ndez S\u00e1nchez naci\u00f3 el 3 de julio de 1824 en Tetela del Oro, actualmente Tetela de Ocampo. En sus primeros a\u00f1os de vida, su familia se adapt\u00f3 a los constantes cambios en el ejecutivo nacional y estatal y a las disputas por definir la forma de gobierno del pa\u00eds, lo que le permiti\u00f3 obtener el mando de Tetela. Su padre, Jos\u00e9 Mariano M\u00e9ndez, era el comerciante m\u00e1s importante de ese pueblo, quien hizo fortuna gracias al comercio de la plata y oro de las minas locales y a los v\u00ednculos que ten\u00eda con los comerciantes de vainilla en Papantla. Esto le permiti\u00f3 involucrarse en el gobierno local y en 1837 fue nombrado subprefecto, cargo pol\u00edtico m\u00e1s importante a nivel local. Para mantener el control de ese pueblo, Jos\u00e9 Mariano integr\u00f3 a sus familiares a los negocios y al gobierno local.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Nepomuceno M\u00e9ndez particip\u00f3 en las actividades de su padre, pero la relaci\u00f3n con \u00e9l fue tensa. Fue un destacado alumno en la escuela local y logr\u00f3 ingresar al Colegio del Estado de Puebla en 1835, junto con su hermanastro Leocadio Guadalupe. Sin embargo, este \u00faltimo convenci\u00f3 a su padre de sacarlos de aquella instituci\u00f3n para que regresaran a Tetela y se dedicaran a los negocios familiares, hecho que molest\u00f3 a Juan Nepomuceno, quien sent\u00eda vocaci\u00f3n por el estudio.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, su progenitor no aprob\u00f3 su matrimonio con Trinidad Gonz\u00e1lez y Costruera en 1843 y le retir\u00f3 su apoyo, pues esperaba que \u00e9l se casara con la hija de alg\u00fan comerciante de vainilla, para que su fortuna se acrecentara. Sin embargo, el padre se retract\u00f3 pues su hijo era indispensable para el funcionamiento de los negocios familiares. De hecho, le entreg\u00f3 un capital para que hiciera su propia riqueza. Se asoci\u00f3 con los migrantes franceses que resid\u00edan en Tetela, lo que le permiti\u00f3 convertirse en uno de los hombres m\u00e1s acaudalados de la regi\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de convertirse en un hombre pr\u00f3spero, M\u00e9ndez particip\u00f3 en la vida p\u00fablica de Tetela. En 1844 instal\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda Lancasteriana y comenz\u00f3 sus actividades como apoderado de algunos vecinos y comerciantes del pueblo en litigios sobre bienes y deudas. Su buen desempe\u00f1o como maestro y representante le vali\u00f3 obtener el respeto de los tetelenses. Asimismo, en 1845 comenz\u00f3 a participar en el gobierno local. En los siguientes diez a\u00f1os, mientras las administraciones nacional y estatal enfrentaban dificultades para gobernar, el pa\u00eds segu\u00eda inmerso en conflictos y sufri\u00f3 una dolorosa derrota en la guerra contra los Estados Unidos, Tetela se mantuvo en relativa calma. Esto permiti\u00f3 a Juan Nepomuceno M\u00e9ndez dedicarse a los asuntos locales sin obst\u00e1culo y se desempe\u00f1\u00f3 en los cargos de regidor y alcalde en varias ocasiones. En 1855 su padre consider\u00f3 que ya ten\u00eda la suficiente experiencia en los asuntos de la administraci\u00f3n local y logr\u00f3 que el gobierno estatal lo nombrara subprefecto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Demostr\u00f3 ser un funcionario eficaz. Resolvi\u00f3 los problemas por tierras entre los ind\u00edgenas y defendi\u00f3 los intereses de los tetelenses, logrando que estos lo consideraran su protector, al tiempo que cumpl\u00eda con las \u00f3rdenes dictadas por el gobierno estatal y nacional. Incluso fue capaz de sobrevivir a los cambios pol\u00edticos que provoc\u00f3 el triunfo de la revoluci\u00f3n de Ayutla, a pesar de ser partidario de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna. Lleg\u00f3 a integrar la guardia nacional para defender a esa administraci\u00f3n pero al no suceder esto se adhiri\u00f3 al gobierno liberal de Puebla y, si bien las nuevas autoridades desconfiaron de \u00e9l y lo despojaron de la subprefectura, pronto demostr\u00f3 que podr\u00eda ser \u00fatil y recuper\u00f3 aquel cargo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e9ndez ten\u00eda su vida asegurada: era un hombre pr\u00f3spero, los tetelenses reconoc\u00edan su autoridad y se desempe\u00f1aba en el cargo m\u00e1s importante de su pueblo, adaptado a los cambios de la pol\u00edtica nacional y estatal. S\u00f3lo tendr\u00eda que esperar a que su padre falleciera para remplazarlo como cacique de Tetela y vivir con relativa calma el resto de sus d\u00edas. Sin embargo, los conflictos que sucedieron a finales de 1855 modificaron sus planes.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Guerra y pol\u00edtica<\/strong><\/h3>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En diciembre de 1855, al tiempo que Ignacio Comonfort asum\u00eda la presidencia del pa\u00eds, en la sierra norte de Puebla estallaba una rebeli\u00f3n como reacci\u00f3n a la ley Ju\u00e1rez, que aboli\u00f3 los fueros eclesi\u00e1stico y militar en materia civil y penal. Despu\u00e9s de que Antonio de Haro y Tamariz asumiera el mando del movimiento y los rebeldes capturaran Puebla, Comonfort orden\u00f3 la movilizaci\u00f3n a la guardia nacional para combatir a los insurrectos. M\u00e9ndez acudi\u00f3 al llamado y se integr\u00f3 al batall\u00f3n de Zacatl\u00e1n, que venci\u00f3 a los sublevados en el sitio de Puebla de marzo de 1856. A su regreso a Tetela, continu\u00f3 como subprefecto y aplic\u00f3 eficazmente la ley Lerdo, que ten\u00eda el objetivo de reactivar la econom\u00eda del pa\u00eds a trav\u00e9s de la venta de los bienes de la iglesia, al tiempo que el gobierno recaudaba ingresos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El fallecimiento de su esposa Trinidad Gonz\u00e1lez y Costruera, en febrero de 1857, provoc\u00f3 que se retirara de la pol\u00edtica. No obstante, las elecciones celebradas a mediados de ese a\u00f1o lo motivaron a regresar a la vida p\u00fablica y ser electo diputado local. En sus primeros meses, su protagonismo en el Congreso fue escaso. Sin embargo, despu\u00e9s de ayudar al gobernador Miguel C\u00e1stulo de Alatriste a sofocar las rebeliones en su contra, cobr\u00f3 notoriedad. En octubre, sus compa\u00f1eros lo nombraron diputado secretario y, en diciembre, presidente del Poder Legislativo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tras la proclamaci\u00f3n del plan de Tacubaya, que anul\u00f3 la vigencia de la Constituci\u00f3n y provoc\u00f3 que el pa\u00eds se dividiera entre liberales y conservadores, M\u00e9ndez acompa\u00f1\u00f3 a Alatriste a instalar su administraci\u00f3n en la sierra norte de Puebla y moviliz\u00f3 a los tetelenses para que apoyaran al proyecto liberal. Despu\u00e9s de organizar la guardia nacional del Estado, se traslad\u00f3 a Veracruz para ponerse a las \u00f3rdenes del gobierno de Benito Ju\u00e1rez. En ese puerto, recibi\u00f3 instrucci\u00f3n militar y le encargaron expulsar a los conservadores de la sierra norte de Puebla. Entre 1858 y mediados de 1859, M\u00e9ndez venci\u00f3 a sus enemigos y logr\u00f3 el reconocimiento de Benito Ju\u00e1rez y Melchor Ocampo, quienes le confiaron la organizaci\u00f3n de batallones de guardia nacional en la sierra.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El entonces coronel M\u00e9ndez consider\u00f3 que no s\u00f3lo pod\u00eda usar el respaldo del gobierno liberal para mantener su cacicazgo en Tetela, sino obtener la gobernatura poblana. De hecho, logr\u00f3 su objetivo, convenci\u00f3 al presidente Ju\u00e1rez de que Alatriste era un mal gobernante. No obstante, no consigui\u00f3 que el resto de los liberales poblanos, como Rafael Cravioto, reconocieran su autoridad. As\u00ed que, a mediados de 1860, cuando Ju\u00e1rez volvi\u00f3 a confiar en Alatriste, lo releg\u00f3 a un papel secundario durante el resto de la guerra de reforma. Tras la conclusi\u00f3n de este conflicto, ocup\u00f3 nuevamente una curul en el Congreso local y pudo ajustar cuentas con Alatriste, pues \u00e9l y el resto de los diputados lo obligaron a renunciar por no derrotar a las guerrillas conservadoras. Aunque esperaba recuperar el ejecutivo poblano, se conform\u00f3 con el cargo de secretario de Gobernaci\u00f3n y Milicia local.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20763\" aria-describedby=\"caption-attachment-20763\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-20763\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_006-300x222.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"666\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_006-300x222.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_006-768x568.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_61_006.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20763\" class=\"wp-caption-text\">Batalla de Xochiapulco, \u00f3leo sobre tela, ca. 1880. Museo Nacional de Historia.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La intervenci\u00f3n francesa en el pa\u00eds, motivada por los intereses expansionistas de Napole\u00f3n III y el anhelo de los conservadores por instalar una monarqu\u00eda en M\u00e9xico, lo obligaron a sumarse de nuevo en la guardia nacional para defender al gobierno republicano. Aunque tuvo una destacada participaci\u00f3n en la batalla del 5 de mayo de 1862, en la que result\u00f3 herido y las secuelas de esa lesi\u00f3n lo afectaron el resto de su vida, e incluso combati\u00f3 en el sitio de Puebla al a\u00f1o siguiente, su intervenci\u00f3n en la guerra posterior contra Francia y el imperio de Maximiliano fue epis\u00f3dica.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Miguel Negrete le otorg\u00f3 el grado general de brigada en julio de 1863, pero M\u00e9ndez no estuvo dispuesto a participar en la resistencia republicana en la sierra. Se resist\u00eda a colaborar con varios de sus enemigos, como el gobernador Rafael Cravioto, pues este no lo respald\u00f3 en el conflicto que tuvo con Alatriste durante la guerra de reforma. Al mismo tiempo hab\u00eda perdido el control pol\u00edtico de Tetela, que estaba en manos de su cu\u00f1ado Francisco de Paula Zamitiz. Opt\u00f3 por mantenerse alejado de las operaciones militares hasta diciembre de 1864, cuando Fernando Mar\u00eda Ortega asumi\u00f3 la gubernatura poblana y le pidi\u00f3 que dirigiera la lucha contra el imperio en la sierra, a cambi\u00f3 de que le ayudara a recuperar su cacicazgo en Tetela.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre 1865 y 1866 consigui\u00f3 que los tetelenses entregaran recursos para sostener a la resistencia y moviliz\u00f3 a la guardia nacional para combatir tenazmente al ej\u00e9rcito imperial en la sierra poblana. Incluso, cuando su pueblo fue capturado, continu\u00f3 luchando desde la zona de Papantla con el apoyo de los campesinos de la regi\u00f3n, quienes lo consideraban su protector. Su lucha contra el imperio de Maximiliano encerraba como contraparte el inter\u00e9s del reconocimiento de Ju\u00e1rez por sus servicios, sin embargo, este provendr\u00eda del general Porfirio D\u00edaz, con quien entabl\u00f3 una buena relaci\u00f3n mientras colaboraban para derrotar al imperio. En 1867, el general M\u00e9ndez sigui\u00f3 las instrucciones de D\u00edaz para organizar a las tropas republicanas que capturaron la capital poblana en abril, al tiempo que \u00e9l se dirigi\u00f3 al sitio de Quer\u00e9taro. Mientras se desarrollaba esta \u00faltima operaci\u00f3n, el militar oaxaque\u00f1o le entreg\u00f3 la gubernatura interina de Puebla, pues confiaba que podr\u00eda resolver los conflictos que viv\u00eda esa entidad.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>La b\u00fasqueda del poder<\/strong><\/h3>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el triunfo de la rep\u00fablica, el presidente Ju\u00e1rez orden\u00f3 a M\u00e9ndez que abandonara la gubernatura de Puebla; no confiaba en \u00e9l, pues no le perdonaba que lo hubiera enga\u00f1ado durante la guerra de reforma para conseguir el mando pol\u00edtico y militar de ese estado. La respuesta de M\u00e9ndez fue el desaf\u00edo. Se present\u00f3 luego a las elecciones estatales de 1868, pero el Congreso local ignor\u00f3 los resultados e instal\u00f3 a Rafael J. Garc\u00eda, compadre del oaxaque\u00f1o, en la gubernatura. De inmediato moviliz\u00f3 a sus partidarios en la sierra norte de Puebla y se levant\u00f3 en armas, pero fracas\u00f3. Derrotado, regres\u00f3 a Tetela para consolidar su cacicazgo e impulsar la carrera pol\u00edtica de familiares y amigos, al tiempo que intentaba reconciliarse con Ju\u00e1rez.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1872, a pedido de Porfirio D\u00edaz, acept\u00f3 colaborar en la revoluci\u00f3n de la Noria, pues no s\u00f3lo manten\u00eda una buena relaci\u00f3n con el militar oaxaque\u00f1o, sino que era el \u00fanico que pod\u00eda ayudarlo a obtener la gubernatura. Aunque M\u00e9ndez tuvo a la saz\u00f3n escaso protagonismo militar, moviliz\u00f3 a los pueblos de la sierra para apoyar a D\u00edaz y convenci\u00f3 a Juan Francisco Lucas y Juan Cris\u00f3stomo Bonilla, sus aliados desde la guerra de reforma, de dirigir a las tropas rebeldes en Puebla. Sin embargo, el movimiento fracas\u00f3 estrepitosamente. Despu\u00e9s, durante la administraci\u00f3n de Sebasti\u00e1n Lerdo de Tejada, M\u00e9ndez intent\u00f3, sin \u00e9xito, recuperar su protagonismo en la pol\u00edtica poblana.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 1876 D\u00edaz lo vuelve a invitar a colaborar en la revoluci\u00f3n de Tuxtepec. M\u00e9ndez desempe\u00f1a un papel fundamental en el triunfo del movimiento, permiti\u00e9ndole regresar al escenario poblano y nacional. Como recompensa por sus servicios, fue nombrado encargado del Ejecutivo de la Uni\u00f3n entre diciembre de 1876 y febrero de 1877. Despu\u00e9s de entregar la presidencia a D\u00edaz, M\u00e9ndez esperaba recibir al fin la gubernatura de su estado, pero el general la entreg\u00f3 a Juan Cris\u00f3stomo Bonilla, aliado del tetelense. D\u00edaz adopt\u00f3 esta medida porque no quer\u00eda enemistarse con Jos\u00e9 Mar\u00eda Couttolenc, un importante hacendado del centro de Puebla, que tambi\u00e9n colabor\u00f3 en el triunfo del movimiento. A cambio, M\u00e9ndez ocup\u00f3 una curul en el Senado.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 1 de octubre de 1880, dos meses antes de que Manuel Gonz\u00e1lez ascendiera a la presidencia de la Rep\u00fablica, el general M\u00e9ndez cumpli\u00f3 con sus aspiraciones al tomar posesi\u00f3n como gobernador constitucional de su estado. Si bien su administraci\u00f3n impuls\u00f3 la educaci\u00f3n y las obras p\u00fablicas, sus adversarios impidieron que se consolidara en el poder con revueltas que desestabilizaron la entidad. Adem\u00e1s, M\u00e9ndez confront\u00f3 a D\u00edaz por su deseo de reelegirse y este no toler\u00f3 su rebeld\u00eda. A principios de 1885 le impidi\u00f3 instalar a su hijo Miguel en la gubernatura e impuso al general Rosendo M\u00e1rquez. Asimismo, como sospechaba que el tetelense se trasladar\u00eda a la sierra para movilizar a la guardia nacional, le orden\u00f3 instalarse en la ciudad de M\u00e9xico para asumir la presidencia de la Suprema Corte de Justicia Militar. De esta manera, M\u00e9ndez perdi\u00f3 el mando de su estado, aunque se mantuvo trabajando en la administraci\u00f3n porfirista hasta 1894 cuando muere.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, al indagar en la vida de Juan Nepomuceno M\u00e9ndez, podemos descubrir que no luch\u00f3 por abnegaci\u00f3n patri\u00f3tica, sino que su motivaci\u00f3n fue mantener un cacicazgo que le permitiera posicionarse en la vida p\u00fablica poblana y nacional, y cumplir con su mayor aspiraci\u00f3n pol\u00edtica, llegar a la gubernatura de Puebla.<\/p>\r\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\r\n<ul>\r\n<li>Aguilar Patl\u00e1n, Venancio Armando, <em>Tetela de Ocampo durante la Intervenci\u00f3n Francesa<\/em>, M\u00e9xico, Gobierno del Estado de Puebla, 2012.<\/li>\r\n<li>Mora Dionisio, Jos\u00e9 Luis, \u201cEl le\u00f3n de la monta\u00f1a, la trayectoria del general Juan Nepomuceno M\u00e9ndez, 1824-1867\u201d, M\u00e9xico, tesis de maestr\u00eda en Historia Moderna y Contempor\u00e1nea, Instituto Mora, 2023.<\/li>\r\n<li>Palacios Mart\u00ednez, Luis Enrique, <em>Juan N. M\u00e9ndez h\u00e9roe republicano, maestro de integridad<\/em>, M\u00e9xico, Instituto de Investigaciones Legislativas, Financieras y Socioecon\u00f3micas Gilberto Bosques Sald\u00edvar del Congreso del Estado de Puebla, 2020.<\/li>\r\n<li>Thomson, Guy P. C., <em>El liberalismo popular mexicano Juan Francisco Lucas y la sierra de Puebla, 1854-1917<\/em>, M\u00e9xico, Educaci\u00f3n y Cultura, Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 2011.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n\r\n\r\n\r\n<h2 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><\/span><\/h2>\r\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Luis Mora DionisioInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 61. La sinuosa vida pol\u00edtica de este comerciante acaudalado est\u00e1 marcada por los vaivenes de los acontecimientos de mediados y fines del siglo XIX. Defendi\u00f3 a Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, luego acompa\u00f1\u00f3 a Benito Ju\u00e1rez y finalmente sirvi\u00f3 a Porfirio D\u00edaz, siempre con un mismoobjetivo: ser el hombre que condujera los destinos de los poblanos.\u00a0 En la historia de M\u00e9xico hay personajes poco conocidos, pero no por ello menos representativos, pues trascendieron el \u00e1mbito local para incidir en el escenario nacional. Es el caso de Juan Nepomuceno M\u00e9ndez, un cacique de la sierra norte de Puebla que particip\u00f3 en el desarrollo de varios acontecimientos que marcaron el devenir del pa\u00eds. Fue testigo de las disputas por definir la forma de gobierno, combati\u00f3 en la llamada Gran D\u00e9cada Nacional y particip\u00f3 en la consolidaci\u00f3n del<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2680],"tags":[2638,2681,2292,2682],"class_list":{"0":"post-19013","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-61","8":"tag-guerra-de-reforma","9":"tag-juan-nepomuceno-mendez","10":"tag-puebla","11":"tag-tetela-de-ocampo"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19013"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19013\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22462,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19013\/revisions\/22462"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}