﻿{"id":18754,"date":"2023-07-18T16:13:52","date_gmt":"2023-07-18T22:13:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18754"},"modified":"2025-09-10T21:28:27","modified_gmt":"2025-09-11T03:28:27","slug":"en-que-pensabas-leandro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/en-que-pensabas-leandro\/","title":{"rendered":"\u00bfEn qu\u00e9 pensabas, Leandro?"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Iv\u00e1n L\u00f3pezgallo<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 48<\/strong><\/span><\/h3>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_48_Cuento_Leandro.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\u201cMe viene la conformidad luego que recuerdo que muri\u00f3 por su patria\u201d. Sra. Ignacia Mart\u00ednez de Valle.<\/span><\/h2>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: left;\">Dicen que cuando vamos a morir pasa toda nuestra existencia frente a nosotros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfHabr\u00e1 sido as\u00ed contigo?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Cuando te dijeron que te quedaba media hora de vida, \u00bfqu\u00e9 fue lo que hiciste?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sabemos que preguntaste qui\u00e9n orden\u00f3 tu ejecuci\u00f3n. Y que cuando te respondieron que M\u00e1rquez, aquel reaccionario mocho y santurr\u00f3n que lo mismo se daba golpes de pecho que mandaba matar a sus prisioneros, agregaste sereno:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Hace bien, yo no le hubiera dado ni tres minutos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y descendiste de tu caballo San Pedro, un vigoroso alaz\u00e1n tostado, para luego pedirles pluma y papel.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Deseo escribir a mi familia \u2014le explicaste al jefe de los cangrejos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn qu\u00e9 pensaste mientras esperabas? \u00bfEn tu mam\u00e1, do\u00f1a Ignacia? \u00bfEn Luisa J\u00e1uregui de Cipriani, la mujer que amabas y estabas por desposar, pues a tus 28 a\u00f1os hab\u00edas decidido formar un hogar? \u00bfO acaso en tu hermana Agustina, quien de acuerdo con lo que escribiste en esa \u00faltima carta, fue tambi\u00e9n como tu madre?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez recordaste al hombre que te hered\u00f3 el apellido, un veterano de la lucha por la independencia que muchos a\u00f1os estuvo bajo las \u00f3rdenes de Juan \u00c1lvarez, el caudillo suriano que fue presidente por un corto tiempo y le dej\u00f3 el poder al poblano Ignacio Comonfort, de quien se dec\u00eda que por hacerle caso a su madre idolatrada \u2013a la que manipulaba un cura\u2013 dio un golpe de Estado contra la Constituci\u00f3n, hizo estallar la Guerra de Reforma y huy\u00f3 del pa\u00eds cuando perdi\u00f3 el control de los acontecimientos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, seguramente pensaste en don R\u00f3mulo, tu padre, el responsable de que siguieras la carrera de las armas y con quien compartiste peligros y aventuras, como la huida de la Ciudad de M\u00e9xico tras la traici\u00f3n de Comonfort y la llegada al poder de los reaccionarios, tambi\u00e9n llamados restauradores, clericales o conservadores; aunque a ustedes les gustaba m\u00e1s decirles cangrejos por eso de que daban \u201cun paso pa\u00b4delante, doscientos para atr\u00e1s\u201d, como escribi\u00f3 en una popular canci\u00f3n el poeta Guillermo Prieto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque tu padre y t\u00fa eran constitucionalistas. Liberales. Y de los duros. De los convencidos. De los que, como dijo Melchor Ocampo, se quiebran, pero no se doblan. De aquellos que usaban una corbata roja para manifestar unos ideales totalmente opuestos a los de quien se convirti\u00f3 en uno de tus mejores amigos y la figura m\u00e1s importante del partido clerical: Miguel Miram\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo que era apenas unos meses m\u00e1s grande que t\u00fa, con el que compartiste banca en el Colegio Militar \u2013 al que entraste a los once a\u00f1os de edad\u2013 y quien al encontrarte en el pasillo se cuadraba chocando las botas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Mi general! \u2014soltaba con voz de trueno.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Ordene, su alteza! \u2014le respond\u00edas t\u00fa en posici\u00f3n de firmes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo que poco antes de que escaparas de la capital junto a tu padre, te invit\u00f3 a comer para ofrecerte honores, grados y riquezas\u2026 si luchabas contra la Constituci\u00f3n del 57, aunque al final rechazaste su oferta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Porque eras liberal, eso ya lo hab\u00edamos dicho.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Poco influyeron en tus convicciones las creencias de tu madre, una mujer muy religiosa que nunca se resign\u00f3 a la vida que tu padre y t\u00fa hab\u00edan escogido, pero que siempre los apoy\u00f3. Aunque te pareci\u00f3 verla m\u00e1s preocupada de lo normal cuando la visitaste antes de partir hacia tu \u00faltima campa\u00f1a.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Tal vez no nos veamos m\u00e1s \u2014le dijiste abraz\u00e1ndola con fuerza\u2014. \u00a1Qui\u00e9n sabe si me ahorquen, madre m\u00eda!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Momento que aprovech\u00f3 para intentar colgarte un relicario del cuello.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014No, no lo quiero \u2014protestaste agarrando su mano\u2014. Dir\u00e1n que una cosa creo y otra predico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Anda, Leandro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014No, mam\u00e1, mejor p\u00f3nselo a <em>San Pedro<\/em> \u2014tu caballo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Mira, hijo, hazlo por m\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que al final te lo llevaste puesto. Escondido entre la ropa, eso s\u00ed, pero colgado del cuello. Y cuando te dijeron que te iban a matar, se lo diste a uno de los reaccionarios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Le suplico que entregue usted este relicario a la se\u00f1ora Ignacia Mart\u00ednez, mi madre \u2014le pediste\u2014. Ya vimos que result\u00f3 no ser muy milagroso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Le confiaste tambi\u00e9n la carta que escribiste minutos antes y en la que, a diferencia de otros jefes que murieron fusilados, no dejaste lamentos, ruegos o justificaciones, sino la petici\u00f3n a tus padres y hermanos de que no guardaran resentimientos, pues no se hac\u00eda contigo m\u00e1s que lo que t\u00fa hubieras hecho con ellos en el mismo caso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Luego se te acerc\u00f3 el capell\u00e1n de los conservadores, un tal Bandera, si mal no recuerdo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Ven, hijo \u2014te dijo\u2014. Dime tus pecados para que puedas entrar en el reino de Dios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014No \u2013le respondiste\u2014. Yo no me confieso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Renuente a tu rechazo, el cura trat\u00f3 de hablarte al o\u00eddo, pero diste un paso atr\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Estamos perdiendo el tiempo \u2014le dijiste con firmeza\u2014, ustedes tienen qu\u00e9 hacer.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que Bandera se quit\u00f3 de en medio y te llevaron al lugar en que habr\u00edan de matarte, donde un mezquite chueco y enclenque te record\u00f3 los \u00e1rboles que hab\u00eda en Santa Ana Acatl\u00e1n, pueblo cercano a Guadalajara al que llegaste el 20 de marzo del 58 junto al presidente Ju\u00e1rez, su gabinete, el general Santos Degollado y una muy peque\u00f1a escolta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Benito se hab\u00eda salvado de ser asesinado una semana antes en la perla tapat\u00eda, gracias a que \u201calgo\u201d \u2013as\u00ed lo escribi\u00f3 \u00e9l despu\u00e9s\u2013 se apoder\u00f3 de Prieto, un muy cercano colaborador del presidente, quien anticip\u00e1ndose a las \u00f3rdenes del pelot\u00f3n que deb\u00eda fusilarlos, expres\u00f3 con energ\u00eda: \u201clevanten esas armas, los valientes no asesinan\u201d y los soldados le hicieron caso, ofrecieron protegerlos y uno que otro hasta llor\u00f3; aunque otra versi\u00f3n dice que quien los salv\u00f3 fue un oficial conservador, mientras don Guillermo estaba bien escondido detr\u00e1s de una puerta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero bueno, sin importar c\u00f3mo fue, al final el presidente Ju\u00e1rez y sus colaboradores se salvaron, salieron de Guadalajara y poco despu\u00e9s llegaron a Santa Ana Acatl\u00e1n; pueblo en el que t\u00fa, Santos Degollado y los 80 hombres que los escoltaban levantaron en\u00e9rgicamente sus armas y las dispararon contra los 500 conservadores que les cayeron encima. Ah\u00ed demostraste tu valor y Guillermo Prieto escribi\u00f3 tiempo despu\u00e9s:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\" style=\"text-align: left;\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La puerta junto de Iniestra<br \/>Santos Degollado cuida,<br \/>bravo desafiando el fuego<br \/>que en esa puerta llov\u00eda.<br \/>Bajo el portal est\u00e1 Ju\u00e1rez,<br \/>cual siempre, con faz tranquila<\/p>\r\n<p>Guzm\u00e1n, Ocampo, Prieto<br \/>en serena compa\u00f1\u00eda.<br \/>En un \u00e1ngulo del patio<br \/>que atravesaba una viga<br \/>que en la azotea descansa,<br \/>cabalga, lleno de risa,<br \/>con los pies colgando al aire,<br \/>Valle, que al combate activa.<br \/>Hay granizada de balas [\u2026]<br \/>Valle alienta, manda, tira,<br \/>cura heridos, baja al patio,<br \/>suelta donaires y risas.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTe acordaste de esto cuando te iban a matar?, \u00bfde las 15 horas que t\u00fa, Degollado, el coronel Francisco Iniestra \u2013tu jefe de entonces\u2013 y los valientes soldados \u2013muchos de los cuales resultaron muertos y hoy est\u00e1n en el olvido\u2013 mantuvieron a raya a los reaccionarios?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>O tal vez de que, al sentirse perdido, el presidente llam\u00f3 a sus colaboradores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014La suerte a m\u00ed y solo a m\u00ed me designa para que perezca \u2014les dijo\u2014. Ustedes sin el t\u00edtulo de ministros no tienen motivo particular de encono. D\u00e9jenme a m\u00ed solo luchar contra la muerte.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero Prieto le respondi\u00f3 de inmediato:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014A los hombres como nosotros se les aleja en los festines, se les rechaza en Palacio, entre los honores y el esplendor del mando supremo. Aqu\u00ed no\u2026 \u00a1y no renunciaremos!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Y junto a \u00e9l se quedaron. Y en la madrugada te siguieron en silencio para escapar, pasando a un lado de los soldados enemigos que dorm\u00edan a pierna suelta y jam\u00e1s se imaginaron lo cerca que sus presas estuvieron de ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfTe acordaste de esto? \u00bfDe la tensi\u00f3n que sintieron mientras caminaban en la oscuridad? \u00bfDe los \u00e1rboles tras los que se escondieron y de c\u00f3mo trataban de hacer el menor ruido posible?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfO quiz\u00e1s de Melchor Ocampo, uno de los hombres m\u00e1s brillantes de su generaci\u00f3n y al que M\u00e1rquez asesin\u00f3 20 d\u00edas antes de agarrarte prisionero?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfO de Santos Degollado, <em>El h\u00e9roe de las derrotas<\/em>?, quien en realidad se llamaba Jos\u00e9 Nemesio Francisco Degollado, pero le dec\u00edan Santos porque cuando trabaj\u00f3 en la catedral de Morelia era el encargado de juntar el diezmo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A \u00e9l tambi\u00e9n lo mat\u00f3 M\u00e1rquez, cinco d\u00edas antes que a ti. Por eso te enviaron a combatirlo. Porque hab\u00eda que vengarlos. A los dos. A Ocampo y a Degollado. Pero no tuviste suerte y tras un duro enfrentamiento en el Monte de las Cruces, Lindoro Cajica te captur\u00f3 y llev\u00f3 a su campamento entre gritos furiosos de \u201cmuera el pel\u00f3n\u201d y \u201cm\u00e1tenlo, m\u00e1tenlo\u201d, mientras t\u00fa con calma fumabas un puro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Supongo que a este s\u00ed lo fusilaremos \u2014le dijo Leonardo M\u00e1rquez a F\u00e9lix Zuloaga, el expresidente conservador.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014A este s\u00ed \u2014respondi\u00f3 Zuloaga\u2014, porque lo cogimos con las armas en la mano.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que M\u00e1rquez orden\u00f3 que te sacrificaran. Y por la espalda, dizque por traidor. Luego te avisaron y escribiste la carta, la entregaste y te dirigiste al lugar en el que habr\u00edan de ejecutarte, donde llamaste a Bandera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Padre, le regalo mi capa \u2014ofreciste.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y obsequiaste tambi\u00e9n tus botas, momento en que se te acerc\u00f3 un oficial a caballo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014Se\u00f1or general \u2014expres\u00f3 descendiendo de su montura\u2014, yo soy Miguel Negrete, por cuya cabeza ofreci\u00f3 usted mil pesos; pero hoy no quiero m\u00e1s que darle un abrazo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y se lo diste\u2026 extendi\u00e9ndole adem\u00e1s tu reloj.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Como un recuerdo, general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s caminaste sereno al lugar en el que te esperaba la muerte.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfPensando en qu\u00e9?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfO pensando en qui\u00e9n?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfEn Antonio Bravo?, un andaluz delgadito, moreno, medio gre\u00f1udo y de bigote delgado \u2013como cola de rat\u00f3n\u2013 que se te acerc\u00f3 reci\u00e9n iniciada la guerra de reforma.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Usted ha dicho que desconf\u00eda de m\u00ed \u2014dijo muy serio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014S\u00ed se\u00f1or, lo he dicho \u2013respondiste sin quitarle la vista de encima.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Creo que pedirle una satisfacci\u00f3n ser\u00eda indigno de dos jefes liberales \u2014argument\u00f3 instantes despu\u00e9s\u2014. Pero ma\u00f1ana, frente al enemigo, le demostrar\u00e9 que se equivoca.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 el nuevo d\u00eda, termin\u00f3 la batalla y lo fuiste a buscar, pues dio tantas muestras de coraje que te disculpaste por haber dudado de \u00e9l, volvi\u00e9ndose grandes amigos. Hasta que en 1860 una bala se atraves\u00f3 en su camino cuando, fiel a su costumbre, se lanz\u00f3 al frente de su columna contra las posiciones conservadoras en Guadalajara.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfO te acordaste de Miram\u00f3n, con quien intercambiabas cartas antes de entrar en batalla? Algo que podr\u00eda verse sospechoso, aunque tus jefes nunca dudaron de ti porque tu valor y compromiso con la causa estaban enteramente probados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfPensaste en \u00e9l cuando te iban a matar?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabemos que s\u00ed lo hiciste en los soldados que te fusilaron, pues sacaste el dinero que llevabas y lo entregaste al comandante del pelot\u00f3n, pidi\u00e9ndole que lo repartiera entre ellos; solicit\u00e1ndole luego que te dejara dar las \u00f3rdenes de la ejecuci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014S\u00ed \u2014te respondi\u00f3\u2014. Pero lo vamos a fusilar por la espalda, general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Por la espalda! \u2014exclamaste.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014S\u00ed, se\u00f1or \u2014te confirm\u00f3.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Pero no soy un traidor, segu\u00ed siempre una bandera! \u2014le reclamaste.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Pues s\u00ed\u2026 pero ser\u00e1 por la espalda \u2014volvi\u00f3 a decir el comandante\u2014. Son las \u00f3rdenes que tengo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y clav\u00f3 la mirada en el suelo para dar por terminada la conversaci\u00f3n, por lo que giraste y te pusiste frente a un \u00e1rbol partido por la mitad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Bah\u2026 lo mismo da morir por delante que por detr\u00e1s \u2013zanjaste el punto como si nada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Y recarg\u00e1ndote en el \u00e1rbol te dispusiste a ordenar tu propio fusilamiento, pero te diste cuenta de que un soldado tir\u00f3 accidentalmente una bala. As\u00ed que se lo hiciste notar y, cuando la puso de nuevo en su lugar, te recargaste en el \u00e1rbol y exclamaste con voz fuerte y clara mientras sonre\u00edas:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Preparen!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Apunten!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014\u00a1Fuego!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Y son\u00f3 la descarga que termin\u00f3 con tu vida, tras de la cual M\u00e1rquez, El chacal de Tacubaya, orden\u00f3 que te dejaran en ropa interior y te colgaran de un \u00e1rbol, dizque como escarmiento para otros como t\u00fa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2013Estos j\u00f3venes de valor y talento son los que hay que eliminar \u2013murmur\u00f3 alej\u00e1ndose de ah\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Eso pensaba el chacal, pero, \u00bfy t\u00fa? \u00bfQu\u00e9 te vino a la mente, Leandro Valle, cuando te fundiste con la eternidad?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Tal vez lo que tu madre not\u00f3 cuando la viste por \u00faltima vez: que present\u00edas tu final.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Idea que la acompa\u00f1\u00f3 el resto de su existencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Ah\u00ed, en ese armario, tengo su camisa \u2014me cont\u00f3 do\u00f1a Ignacia mucho tiempo despu\u00e9s y ya bastante anciana\u2014. Hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os que no la veo\u2026 no quiero verla.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Se refer\u00eda a la misma que llevabas puesta el domingo 23 de junio de 1861, cuando al llegar al Monte de las Cruces algo no te gust\u00f3 \u2013tal vez la lluvia, el silencio o la ausencia de viajeros\u2013 y volteaste a ver a tu ayudante, el franc\u00e9s Aquiles Collin.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2014Me huele aqu\u00ed a muerte \u2014le comentaste.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Y al final as\u00ed fue: ol\u00eda a muerte. Ol\u00eda a tu muerte.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00bfPensaste acaso en ello?, \u00bfen que al final hab\u00edas tenido raz\u00f3n?<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n L\u00f3pezgalloInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 48 \u201cMe viene la conformidad luego que recuerdo que muri\u00f3 por su patria\u201d. Sra. Ignacia Mart\u00ednez de Valle. &nbsp; Dicen que cuando vamos a morir pasa toda nuestra existencia frente a nosotros. \u00bfHabr\u00e1 sido as\u00ed contigo? Cuando te dijeron que te quedaba media hora de vida, \u00bfqu\u00e9 fue lo que hiciste? Sabemos que preguntaste qui\u00e9n orden\u00f3 tu ejecuci\u00f3n. Y que cuando te respondieron que M\u00e1rquez, aquel reaccionario mocho y santurr\u00f3n que lo mismo se daba golpes de pecho que mandaba matar a sus prisioneros, agregaste sereno: \u2014Hace bien, yo no le hubiera dado ni tres minutos. Y descendiste de tu caballo San Pedro, un vigoroso alaz\u00e1n tostado, para luego pedirles pluma y papel. \u2014Deseo escribir a mi familia \u2014le explicaste al jefe de los cangrejos. \u00bfEn qu\u00e9 pensaste mientras esperabas? \u00bfEn tu mam\u00e1, do\u00f1a Ignacia? \u00bfEn Luisa<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2178,5],"tags":[2122,2101,2638,204,1241,2659,2310],"class_list":{"0":"post-18754","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-48","7":"category-cuento","8":"tag-colegio-militar","9":"tag-conservadores","10":"tag-guerra-de-reforma","11":"tag-guillermo-prieto","12":"tag-leonardo-marquez","13":"tag-liberales","14":"tag-melchor-ocampo"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18754"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22810,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18754\/revisions\/22810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}