﻿{"id":18570,"date":"2023-07-12T14:27:17","date_gmt":"2023-07-12T20:27:17","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18570"},"modified":"2024-05-29T13:40:52","modified_gmt":"2024-05-29T19:40:52","slug":"editorial-42","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-42\/","title":{"rendered":"Editorial #42"},"content":{"rendered":"\r\n<h3 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista<\/strong><em><strong> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 42.<\/strong><\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte aguas, punto de quiebre, antes y despu\u00e9s, autoritarismo y democracia. Cualquier an\u00e1lisis hist\u00f3rico y pol\u00edtico sobre las implicaciones de los acontecimientos de 1968 para la vida de M\u00e9xico est\u00e1 marcado por polos opuestos. Fue un hito que marco la decadencia de una forma de hacer pol\u00edtica que aun tardar\u00eda en pulverizarse, y el inicio de un proceso de democratizaci\u00f3n demandante, sinuosos, enredado y que tuvo en el transcurrir de las d\u00e9cadas siguientes abundantes pilares como aquel del 2 de octubre. Fue una victoria p\u00edrrica por entonces para quienes reclamaban cambios y un triunfo amargo para unas fuerzas aplastantes que debieron aceptar su derrota con el paso del tiempo, aunque tras bambalinas y a cuentagotas, tal es el caso de la apertura electoral de 1977. A 50 a\u00f1os de aquella tarde en la que &#8220;la esperanza fue acribillada por el cinismo&#8221;, a decir de Gabriel Said, desde el Estado tres deudas permanecen pendientes: aclarar que sucedi\u00f3, juzgar a los responsables y pedir perd\u00f3n por las v\u00edctimas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hubiese sido M\u00e9xico sin Olimpiadas diez d\u00edas despu\u00e9s de la represi\u00f3n y el silencio de Tlatelolco? Con el apag\u00f3n informativo y la propaganda dirigida a ocupar el sitio del ombligo del mundo, una losa de hielo extingui\u00f3 cualquier intento de discusi\u00f3n inmediata sobre la asfixia generada por unos hombres de Estado ciegos e incombustibles a los reclamos sociales. Jam\u00e1s hubo dialogo con los estudiantes que se tuvieron que replegar a las aulas, al menos los que no cayeron detenidos, y vinieron m\u00e1s muertos y sofocamientos de posteriores protestas. Hubo que dirimir otras batallas, pero ya no en las calles sino en los juzgados para liberar a los presos pol\u00edticos. Si la pol\u00edtica del 2 de octubre, como dijo Gustavo Diaz Ordaz, en una entrevista que aqu\u00ed se reproduce parcialmente, mucho menos era posible luego, una vez arrasada la disidencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Protestas estudiantiles y olimpiadas van de la mano en ese 1968 de violencia y amnesia obligatoria Hacia all\u00ed hemos querido enfocar en este n\u00famero de <em>BiCentenario<\/em> la mirada retrospectiva sobre los acontecimientos de cinco d\u00e9cadas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una primera mirada nos acerca al mito y la memoria del movimiento estudiantil construido a partir de testimonios, an\u00e1lisis, investigaciones, conmemoraciones, fotograf\u00edas, documentaci\u00f3n, pel\u00edculas, m\u00fasica, literatura y museograf\u00eda. La construcci\u00f3n de un relato hegem\u00f3nico de memoria e identidad que permite escenificar a 1968 como un momento inaugural de M\u00e9xico contempor\u00e1neo. Por ello muchas l\u00edneas que aqu\u00ed se presentan tratan de ver desde expresiones culturales, como la cinematograf\u00eda y el teatro independiente, entre otras, la manera en que fue madurando unan explicaci\u00f3n, aunque muchas veces con perspectivas limitadas, como aprecia una de las autoras, y las recurrencias de no hallar miradas alternativas. 1968 no puede entenderse sin la participaci\u00f3n de los j\u00f3venes. Pero \u00bfqu\u00e9 tanto los conocemos? \u00bfQu\u00e9 tanto sabemos de ellos? Estuvieron los visibles, que lideraban la organizaci\u00f3n o eran participes activos y militantes. Pero tambi\u00e9n aquellos que se sumaron desde una actividad de bajo perfil, acompa\u00f1ando desde el boteo para recaudar fondos, quienes no salieron a explicar sus reclamos a la sociedad, entre los trabajadores o en zonas rurales. Pero tambi\u00e9n hubo j\u00f3venes que se opon\u00edan de manera organizada, como el caso del MURO, aquellos que formaban parte de las filas del ej\u00e9rcito o de las polic\u00edas, y los desinteresados y ajenos a las protestas y cuyas realidades estaban muy apartadas. Pensamientos e ideas no formaban parte de una uniformidad entre los j\u00f3venes. \u00bfQu\u00e9 tanto sabemos de todos ellos m\u00e1s all\u00e1 del propio fen\u00f3meno y sus implicaciones? Hay una heterogeneidad dentro y fuera del movimiento estudiantil que hace muy complejo el mundo de la juventud mexicana de entonces, y de la que poco se sabe.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las miradas equidistantes si han estado claras, sin embargo, entre los protagonistas pol\u00edticos de un lado y otro del conflicto. En dos entrevistas realizadas algunos a\u00f1os despu\u00e9s de la confrontaci\u00f3n Estado- estudiantes, son notorias las visiones del pa\u00eds en el expresidente Diaz Ordaz, responsable asumiendo, incluso con anterioridad como titular de la Secretaria de Gobernaci\u00f3n, de reprimir toda expresi\u00f3n de reclamo social; Heberto Castillo, el profesor que apoyo a los estudiantes y padeci\u00f3 encarcelamiento, y que sin ambig\u00fcedades planteaba que en las calles la protesta &#8220;cuestionaban al sistema&#8221;.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La Olimpiada, y en particular la Olimpiada Cultural, realizada en paralelo a los juegos deportivos, fue pensada como una manifestaci\u00f3n creativa alejada de la conflictividad social -dise\u00f1ada con dos a\u00f1os de anterioridad y con la diplomacia como soporte clave para concretarla-, pero que sirvi\u00f3 pol\u00edticamente al r\u00e9gimen para enfriar y acallar cualquier manifestaci\u00f3n de desencanto. Sus edecanes explicaban al visitante un M\u00e9xico de culturas ancestrales, mediante un eficiente ejercicio propagand\u00edstico de un r\u00e9gimen que presentaba a un pa\u00eds en paz, moderno, con orden, estable pol\u00edtica y emocionalmente, seg\u00fan se defin\u00eda, y sin &#8220;nacionalismos trasnochados&#8221;.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">1968 deja en la memoria conectiva un movimiento estudiantil que prohij\u00f3 unos del os hitos fundacionales de la democratizaci\u00f3n del pa\u00eds. Al mismo tiempo, contradictorio, sin duda, para entumecer las expresiones de desencanto y art\u00edfice de una identidad visual que perdura hasta el presente con su imagenolog\u00eda, esculturas y espacios arquitect\u00f3nicos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Medio siglo despu\u00e9s la palabra final no est\u00e1 escrita.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Dar\u00edo Fritz<\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 42. Parte aguas, punto de quiebre, antes y despu\u00e9s, autoritarismo y democracia. Cualquier an\u00e1lisis hist\u00f3rico y pol\u00edtico sobre las implicaciones de los acontecimientos de 1968 para la vida de M\u00e9xico est\u00e1 marcado por polos opuestos. 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