﻿{"id":18111,"date":"2023-07-05T18:17:44","date_gmt":"2023-07-06T00:17:44","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18111"},"modified":"2025-07-30T18:55:24","modified_gmt":"2025-07-31T00:55:24","slug":"el-retrato-heroico-de-vicente-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-retrato-heroico-de-vicente-guerrero\/","title":{"rendered":"El retrato heroico de Vicente Guerrero"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Mariela Ben\u00edtez Ortega<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><\/span><strong><span style=\"color: #800000;\">, n\u00fam. 58<\/span>.<\/strong><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/BiC_58_09_Guerrero.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Con seis retratos de los h\u00e9roes arraigados en el imaginario mexicano, Maximiliano de Habsburgo intent\u00f3 dotar de legitimidad su fr\u00e1gil autoridad. Los lienzos al \u00f3leo de Hidalgo, Morelos, Allende, Matamoros, Guerrero e Iturbide fueron colgados en el Sal\u00f3n de Embajadores del Palacio Nacional. El caso de Vicente Guerrero tiene una relevancia particular.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21715\" aria-describedby=\"caption-attachment-21715\" style=\"width: 534px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21715\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_026.jpg\" alt=\"\" width=\"534\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_026.jpg 534w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_026-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21715\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n Sagredo, Vicente Guerrero, \u00f3leo sobre tela, ca. 1866. Presidencia de la Rep\u00fablica, Conservadur\u00eda de Palacio Nacional.<\/figcaption><\/figure>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A su llegada a M\u00e9xico, Maximiliano de Habsburgo encomend\u00f3 a los alumnos de la entonces Academia Imperial de San Carlos realizar los retratos de los principales caudillos de la guerra de Independencia. As\u00ed, entre 1865 y 1866 se cre\u00f3 la Galer\u00eda Iturbide, conformada por seis lienzos al \u00f3leo, que integr\u00f3 en un discurso \u00fanico las efigies de Miguel Hidalgo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, Ignacio Allende, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero y Agust\u00edn de Iturbide. Bajo la direcci\u00f3n del pintor Santiago Rebull, los artistas encargados de elaborarlas fueron Petronilo Monroy, Jos\u00e9 Mar\u00eda Obreg\u00f3n, Ram\u00f3n P\u00e9rez, Joaqu\u00edn Ram\u00edrez y Ram\u00f3n Sagredo. En 1866, el conjunto se instal\u00f3 en los muros del Sal\u00f3n de Embajadores del Palacio Nacional, sede del gobierno imperial, que se nombr\u00f3, para la ocasi\u00f3n, Galer\u00eda Sal\u00f3n de Iturbide.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cuadros son de tama\u00f1o mayor que el natural, de entre 240 cm de alto y 160 cm de ancho, y muestran una imagen idealizada de los caudillos sin perder el realismo. La composici\u00f3n es semejante en todos ellos: el h\u00e9roe es la figura protagonista y se sit\u00faa en la parte central. Hidalgo y Morelos se encuentran en el interior de su estudio, Iturbide en un ambiente palaciego, mientras que Allende, Matamoros y Guerrero en un espacio abierto. Los personajes poseen un punto de vista alto para representar su propia superioridad moral y contribuir a dar una sensaci\u00f3n de grandeza, por lo que resulta clara la intenci\u00f3n de exaltar las virtudes que cada uno encarn\u00f3. Por \u00faltimo, aparecen en el instante culminante de su carrera como h\u00e9roes, en la fase m\u00e1s reveladora de su trayectoria hist\u00f3rica. En consecuencia, sus actitudes, poses y el entorno que los rodea hablan de su actuaci\u00f3n en la lucha.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al tratarse de una producci\u00f3n pict\u00f3rica desarrollada desde los c\u00edrculos del poder, las ideas pol\u00edticas del imperio influyeron en el trabajo de los artistas de la Academia, de suerte que la narrativa visual de la serie no estuvo exenta de una finalidad precisa, descubri\u00e9ndose en ella las aspiraciones de Maximiliano, interesado en legitimar su papel como emperador y heredero de la independencia. Por esta raz\u00f3n, se asign\u00f3 a cada pr\u00f3cer un lugar fundamental: a Hidalgo se le reconoci\u00f3 como el \u201cpadre de la independencia\u201d; Allende simboliz\u00f3 la fuerza militar de la revoluci\u00f3n; Morelos fue el legislador y la inteligencia; Matamoros represent\u00f3 la constancia y renuncia; Guerrero la abnegaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, e Iturbide personific\u00f3 el poder imperial.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la fuerza invasora y extranjera que represent\u00f3, Maximiliano necesitaba crear un lazo de identidad entre \u00e9l y el pa\u00eds que gobernaba. As\u00ed, en el intento de fundar una memoria visual que vinculara el r\u00e9gimen vigente con el pasado nacional y justificase una monarqu\u00eda establecida por armas francesas, la configuraci\u00f3n de la serie cobr\u00f3 significativa importancia dentro sus proyectos art\u00edsticos: en el ejemplo patri\u00f3tico de los antiguos libertadores y en la celebraci\u00f3n de su sacrificio vio una forma de despertar en sus nuevos s\u00fabditos un sentimiento de lealtad y pertenencia hacia el segundo imperio. A trav\u00e9s de aquellos h\u00e9roes fuertemente arraigados en el imaginario mexicano, propuso una continuidad hist\u00f3rica entre el imperio y la independencia, con lo que pretendi\u00f3 dotar de legitimidad su fr\u00e1gil autoridad.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El programa art\u00edstico de Maximiliano sobre los protagonistas de la independencia se insert\u00f3 en un amplio proceso de construcci\u00f3n visual que, desde la misma gesta, busc\u00f3 definir la apariencia f\u00edsica de los h\u00e9roes. A lo largo del siglo XIX, la gr\u00e1fica, la pintura y la escultura formaron una tradici\u00f3n figurativa de los caudillos que contribuy\u00f3 a difundir y popularizar sus retratos entre la poblaci\u00f3n. En el imaginario nacional se fue fabricando un arquetipo de los personajes que comenzaron a identificarse con determinados rasgos, vestimenta u objetos; aunque su imagen no siempre fue igual y sus elementos variaron de acuerdo con los intereses de cada periodo. No obstante, los problemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos a los que se enfrent\u00f3 el pa\u00eds durante sus primeras d\u00e9cadas independientes impidieron que en la pintura se desarrollaran proyectos destinados a representar en conjunto a los h\u00e9roes. Esta situaci\u00f3n se prolong\u00f3 hasta la creaci\u00f3n de la Galer\u00eda Iturbide y el posterior impulso de las colecciones de pr\u00f3ceres nacionales y locales de la \u00e9poca de la rep\u00fablica restaurada y el porfiriato.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De los seis cuadros que integran la serie, se analiza a continuaci\u00f3n solamente el retrato de Guerrero, por la relevancia que adquiri\u00f3 dentro del conjunto. Al tratarse del \u00fanico insurgente que sobrevivi\u00f3 a la guerra, adem\u00e1s de concluirla exitosamente, se plante\u00f3 en el artista un proceso particular de interpretaci\u00f3n del momento representando y la tarea de invenci\u00f3n y composici\u00f3n del instante a ejecutar. El resultado fue una obra heroica acorde con los requerimientos del imperio, pero lejos de sus im\u00e1genes anteriores.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El h\u00e9roe<\/strong><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21709\" aria-describedby=\"caption-attachment-21709\" style=\"width: 643px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21709\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_020.jpg\" alt=\"\" width=\"643\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_020.jpg 643w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_020-241x300.jpg 241w\" sizes=\"(max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21709\" class=\"wp-caption-text\">Anacleto Escutia, El Exmo. Sr. Gral. de Divisi\u00f3n Benem\u00e9rito de la Patria, D. Vicente Guerrero, \u00f3leo sobre tela, ca. 1850. Museo Nacional de las Intervenciones.<\/figcaption><\/figure>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ram\u00f3n Sagredo (1834-1873) fue uno de los alumnos m\u00e1s destacados de la primera generaci\u00f3n de pintores que se educaron bajo las ense\u00f1anzas academicistas de Pelegr\u00edn Clav\u00e9; sin embargo, de su vida se tiene poca informaci\u00f3n. En los archivos de la Antigua Academia de San Carlos se menciona un premio que recibi\u00f3 en 1852, por lo que debi\u00f3 ingresar a la instituci\u00f3n apenas unos a\u00f1os antes. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde obtuvo la pensi\u00f3n en el ramo de pintura para disfrutar dentro del establecimiento. Hasta 1865 su nombre aparece vinculado a la Academia, conoci\u00e9ndose muy poco sobre su obra, que m\u00e1s bien es escasa: <em>El Santo entierro<\/em> (1855), <em>El precursor mostrando a dos ap\u00f3stoles al Salvador<\/em> (1856), <em>Ismael en el desierto <\/em>(1856), La<em> ida al castillo de Ema\u00fas <\/em>(1857) y <em>La muerte de S\u00f3crates <\/em>(1858).<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En este retrato, Sagredo represent\u00f3 a Guerrero de cuerpo completo, de pie y en una composici\u00f3n que est\u00e1 claramente dominada por su figura. El h\u00e9roe se encuentra en un exterior que parece situarlo en la cima de las monta\u00f1as donde combati\u00f3, pues a lo lejos se observan algunas serran\u00edas y un paisaje difuso. La zona elevada, en la cual se detiene, dota a la imagen de un punto de vista alto y le confiere un tono heroico, en tanto que el traje de general mexicano y la larga levita le conceden elegancia. Detr\u00e1s del personaje, la gran roca sobre la que descansa su sombrero de ala ancha, su espada y un documento otorgan solidez a su figura. A la derecha, dos miembros de su ej\u00e9rcito, acabados en una t\u00e9cnica m\u00e1s libre, parecen esperarlo. Todos estos elementos constituyeron la imagen visual de uno de los caudillos m\u00e1s relevantes de la gesta de independencia, cuya acertada interpretaci\u00f3n e idealizaci\u00f3n, en su semblante f\u00edsico como en el momento representado, hicieron de esta pintura el modelo iconogr\u00e1fico para las subsecuentes efigies del pr\u00f3cer.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de lo que ocurri\u00f3 con Miguel Hidalgo, Ignacio Allende o Mariano Matamoros, de Guerrero se realizaron diversas representaciones visuales tomadas en vida. Su destacado papel en la consumaci\u00f3n de la independencia y en la pol\u00edtica nacional como segundo presidente de la rep\u00fablica y miembro activo de la logia mas\u00f3nica yorkina, lo convirtieron en uno de los caudillos m\u00e1s retratados. Por ello, la certeza de su apariencia f\u00edsica qued\u00f3 de manifiesto desde sus im\u00e1genes iniciales, que acentuaron unos rasgos marcadamente mulatos<a>. <\/a>Las primeras efigies del h\u00e9roe de las que se tiene noticia son dos bustos en cera que realiz\u00f3 Jos\u00e9 Francisco Rodr\u00edguez en la d\u00e9cada de 1820. Se trata de peque\u00f1as figuras enmarcadas dentro de un \u00f3valo, que recogieron del natural el perfil del personaje, con su uniforme de general, nariz grande y cabello rizado. La relevancia del pr\u00f3cer en la pol\u00edtica decimon\u00f3nica tambi\u00e9n se refleja en el importante n\u00famero de lienzos al \u00f3leo que se resguardan de \u00e9l. En la actualidad, el Museo Nacional de Historia conserva cinco representaciones del siglo XIX. Entre ellas se distingue, por su composici\u00f3n, el cuadro de Anacleto Escutia, ejecutado en 1850. En la imagen, Guerrero aparece de medio cuerpo, con traje de militar, el brazo descansando en un ca\u00f1\u00f3n de bronce y, detr\u00e1s de \u00e9l, la bandera mexicana. Las facciones recuerdan a las ceras de Rodr\u00edguez, aunque se han modificado y estilizado.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia 1865 Sagredo cont\u00f3 con un amplio repertorio de referencias sobre la imagen visual de Guerrero. A pesar de ello, la representaci\u00f3n acad\u00e9mica del caudillo contrast\u00f3 con las que se hab\u00edan realizado durante la primera mitad del siglo, pues el pintor no s\u00f3lo encarn\u00f3 al guerrillero de tez morena y pelo ensortijado que combati\u00f3 en las monta\u00f1as del sur, sino a un elegante personaje digno de ser fundador del imperio de Maximiliano que, adem\u00e1s, deb\u00eda ser un ejemplo por imitar por las virtudes b\u00e9licas y por los valores de abnegaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n que se le atribuyeron en la \u00e9poca. Como toda obra academicista, esta se caracteriz\u00f3 por una composici\u00f3n equilibrada y bien proporcionada. No obstante, la impresi\u00f3n que produce el lienzo es que no se concluy\u00f3, ya que el fondo est\u00e1 esbozado en pinceladas m\u00e1s gruesas y r\u00e1pidas (acaso el autor determin\u00f3 de modo intencional un fondo difuso, con el objetivo de acentuar la silueta del protagonista). En relaci\u00f3n con la iluminaci\u00f3n, se trata de la luz de un atardecer que entra en el cuadro por el margen superior izquierdo, incidiendo en tres puntos fundamentales: el rostro del h\u00e9roe, la mano apoyada en la cintura y el pliego sobre la roca. Los colores sepias del fondo, que forman un paisaje casi liso, otorgan nitidez a su figura, mientras que los negros y rojos de su vestimenta le conceden un aspecto natural.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a las caracter\u00edsticas faciales del h\u00e9roe, la nariz aguile\u00f1a y el rostro regordete de sus primeras im\u00e1genes se han suavizado, por lo que su fisonom\u00eda, origen mulato y sangre negra, aqu\u00ed son menos evidentes. La piel se ha aclarado y el cabello, m\u00e1s que ensortijado es rebelde, aunque conserva las grandes patillas en la cara y los labios carnosos. Durante el siglo xix se realiz\u00f3 un constante esfuerzo por \u201cblanquear\u201d la figura del caudillo, pues la presencia de la poblaci\u00f3n de ascendencia africana fue inc\u00f3moda para la elite mexicana que insisti\u00f3 en la homogeneidad cultural. Adem\u00e1s, existi\u00f3 un desacuerdo acerca de su procedencia \u00e9tnica y, si para algunos fue mestizo, para otros, en cambio, era ind\u00edgena o mulato. Por ello, para hacerlo lo m\u00e1s parecido al resto de los pol\u00edticos de la \u00e9poca se deb\u00eda dejar a un lado el origen racial de Guerrero y ensalzar su papel como militar, pero no como uno m\u00e1s de los insurgentes que en las monta\u00f1as del sur lucharon por la independencia, sino como militar de academia, elegantemente vestido. Por esta raz\u00f3n, lleva el uniforme de general de divisi\u00f3n, de chaqueta oscura con solapa en rojo y bordados dorados, pantal\u00f3n negro y botas de campa\u00f1a; mientras que la levita larga estiliza todav\u00eda m\u00e1s su figura alta y esbelta.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la zona elevada en la que se halla el pr\u00f3cer concede altitud a la escena, evocando las serran\u00edas en las que sostuvo la rebeli\u00f3n insurgente a partir de 1815, tras la aprehensi\u00f3n y ejecuci\u00f3n de Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos y hasta 1821, cuando se uni\u00f3 al plan independista de Agust\u00edn de Iturbide. Como referencia a sus combates militares en favor de la libertad nacional, Sagredo represent\u00f3 a dos soldados, miembros de su ej\u00e9rcito. Sin embargo, no parece estar preparado para la acci\u00f3n. Por el contrario, el pintor prefiri\u00f3 plasmarlo en una pose elegante y con el sable reposando en una piedra a sus espaldas, quiz\u00e1 en se\u00f1al de abnegaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n, pues Guerrero hab\u00eda sacrificado su autoridad y renombre por la causa nacional, someti\u00e9ndose al mando de Iturbide, en un acto memorable de generosidad patri\u00f3tica. El documento es, por lo tanto, una sugerencia a la uni\u00f3n pol\u00edtica del caudillo insurgente con el movimiento independentista del antiguo jefe realista.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21720\" aria-describedby=\"caption-attachment-21720\" style=\"width: 534px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21720\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_031.jpg\" alt=\"\" width=\"534\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_031.jpg 534w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_031-200x300.jpg 200w\" sizes=\"(max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21720\" class=\"wp-caption-text\">Ram\u00f3n P\u00e9rez, Ignacio Allende, \u00f3leo sobre tela, 1865. Presidencia de la Rep\u00fablica, Conservadur\u00eda de Palacio Nacional.<\/figcaption><\/figure>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Abnegaci\u00f3n y subordinaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21693\" aria-describedby=\"caption-attachment-21693\" style=\"width: 522px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21693\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_004.jpg\" alt=\"\" width=\"522\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_004.jpg 522w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_004-196x300.jpg 196w\" sizes=\"(max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21693\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 Obreg\u00f3n, Mariano Matamoros, \u00f3leo sobre tela, 1865. Presidencia de la Rep\u00fablica, Conservadur\u00eda de Palacio Nacional.<\/figcaption><\/figure>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como modelos de virtudes, los h\u00e9roes demandan veneraci\u00f3n y respeto y, para ello, requieren ser narrados textual y visualmente. De manera visual, reclaman una fisonom\u00eda y un rostro \u00fanico y reconocible que vincule sus ideas con una imagen concreta de s\u00ed mismos. As\u00ed, al lado de sus haza\u00f1as y acciones m\u00e1s sobresalientes, se va creando una iconograf\u00eda particular. Adem\u00e1s, distinguidos por su inteligencia, lealtad o patriotismo, se les concede una naturaleza ejemplar y una dimensi\u00f3n extraordinaria, idealizando sus cualidades y gestas. Por este motivo, en 1865, Ram\u00f3n Sagredo dej\u00f3 de lado la complicada e inc\u00f3moda actuaci\u00f3n que supuso para las elites mexicanas el papel de Vicente Guerrero en la pol\u00edtica nacional posterior a 1821 y, en cambio, reafirm\u00f3 su importancia en la consumaci\u00f3n de la independencia. Su presencia en la serie simboliz\u00f3 entonces la abnegaci\u00f3n, subordinaci\u00f3n y sacrificio, pues su adhesi\u00f3n al plan iturbidista fue considerado un acto lleno de desprendimiento y nobleza. Al adjudicarle estas virtudes, su imagen deb\u00eda coincidir con una vida ejemplar, de suerte que sus defectos y limitaciones no tuvieron lugar en su representaci\u00f3n, que se encontr\u00f3 exenta de aquellas referencias a sus errores, derrotas o a las disputas por el poder en las que particip\u00f3.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada profunda y concentrada del personaje se dirige hacia la derecha del espectador, como si se encontrara meditando despu\u00e9s de haber estado observando a lo lejos a trav\u00e9s del catalejo que sostiene en su mano izquierda, configurando as\u00ed el momento m\u00e1s significativo en su vida. Por medio de esta acci\u00f3n, el pintor tambi\u00e9n enalteci\u00f3 su sagacidad y valor militar, m\u00e9ritos que lo reconocieron como uno de los jefes m\u00e1s destacados de la guerra, simbolizando su actuaci\u00f3n como el h\u00e9roe leal y atrevido que recogi\u00f3 la causa de la insurgencia a la muerte de Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos y la mantuvo por largos a\u00f1os en los territorios sure\u00f1os del virreinato, sobreviviendo a ella para convertirse luego en presidente de la naci\u00f3n. Es, en consecuencia, la fuerza constante y tenaz de la Galer\u00eda Iturbide.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta interpretaci\u00f3n, Sagredo otorg\u00f3 a la representaci\u00f3n de Guerrero una elegancia natural y le confiri\u00f3 un aire rom\u00e1ntico y un car\u00e1cter innegablemente heroico y de determinaci\u00f3n hacia el movimiento, respondiendo a los intereses de Maximiliano de Habsburgo, quien consider\u00f3 su participaci\u00f3n en la consumaci\u00f3n de la independencia y su alianza con Agust\u00edn de Iturbide el estandarte de reconciliaci\u00f3n y concordia que tanto procur\u00f3 establecer en su gobierno mexicano. El emperador se vio a s\u00ed mismo como su heredero leg\u00edtimo en valor, constancia y sacrificio, raz\u00f3n por la que busc\u00f3 transmitir a la posteridad los hechos e im\u00e1genes de uno de los caudillos populares m\u00e1s notables de la insurgencia. Adem\u00e1s, al tratarse de un h\u00e9roe popular, en su persona podr\u00eda identificarse una gran parte de los s\u00fabditos del r\u00e9gimen. Por ello, su papel dentro de la Galer\u00eda Iturbide tendr\u00eda que destacar como un ejemplo a seguir por su audacia y profunda sagacidad b\u00e9licas; pero, en particular, como un modelo de inalterable decisi\u00f3n y completa abnegaci\u00f3n.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, la imagen construida por Sagredo es un ejemplo de la idealizaci\u00f3n del personaje, cuya configuraci\u00f3n tuvo una relevancia significativa dentro de los proyectos art\u00edsticos del segundo imperio, condicionando su encargo a uno de los pintores m\u00e1s prestigiados del momento y, desde luego, su colocaci\u00f3n en la sede del gobierno imperial. E incluso, hoy en d\u00eda, permanece en el mismo sitio, junto a los retratos de los presidentes de la naci\u00f3n. La pintura de Guerrero es, por lo tanto, una obra sobresaliente del arte heroico de finales del siglo XIX en M\u00e9xico y un ejemplo de la capacidad de la historia para legitimar el presente y del uso de las im\u00e1genes al servicio del poder.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S <\/strong><\/h3>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">\r\n\r\n<\/span><\/h2>\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Acevedo, Esther, \u201cEl legado art\u00edstico de un imperio ef\u00edmero. Maximiliano en M\u00e9xico, 1864-1867\u201d, <em>Testimonios art\u00edsticos de un episodio fugaz (1864-1867)<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Nacional de Bellas Artes, Museo Nacional de Arte, 1995, pp. 33-193.<\/li>\r\n<li>Hern\u00e1ndez Jaimes, Jes\u00fas, \u201cGuerrero, Vicente\u201d, en Alfredo \u00c1vila<em> et al.<\/em>, <em>Diccionario de la independencia de M\u00e9xico<\/em>, M\u00e9xico, UNAM, 2010, pp. 62-65, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/kCoRqAD\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/kCoRqAD.<\/a><\/li>\r\n<li>Rodr\u00edguez Moya, Inmaculada, <em>El retrato en M\u00e9xico: 1781-1867. H\u00e9roes, ciudadanos y emperadores para una naci\u00f3n<\/em>, Espa\u00f1a, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas, Universidad de Sevilla, Diputaci\u00f3n de Sevilla, 2006. Toro, Alfonso, \u201cBreves apuntes sobre iconograf\u00eda de algunos h\u00e9roes de la independencia\u201d, <em>Anales del Museo Nacional de Arqueolog\u00eda, Historia y Etnolog\u00eda<\/em>, 1913, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/RCoRubi\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/RCoRubi<\/a>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><\/span><\/h2>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mariela Ben\u00edtez OrtegaFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 58. Con seis retratos de los h\u00e9roes arraigados en el imaginario mexicano, Maximiliano de Habsburgo intent\u00f3 dotar de legitimidad su fr\u00e1gil autoridad. Los lienzos al \u00f3leo de Hidalgo, Morelos, Allende, Matamoros, Guerrero e Iturbide fueron colgados en el Sal\u00f3n de Embajadores del Palacio Nacional. El caso de Vicente Guerrero tiene una relevancia particular. A su llegada a M\u00e9xico, Maximiliano de Habsburgo encomend\u00f3 a los alumnos de la entonces Academia Imperial de San Carlos realizar los retratos de los principales caudillos de la guerra de Independencia. As\u00ed, entre 1865 y 1866 se cre\u00f3 la Galer\u00eda Iturbide, conformada por seis lienzos al \u00f3leo, que integr\u00f3 en un discurso \u00fanico las efigies de Miguel Hidalgo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos, Ignacio Allende, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero y Agust\u00edn de Iturbide. 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