﻿{"id":18107,"date":"2023-07-05T18:07:00","date_gmt":"2023-07-06T00:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18107"},"modified":"2025-07-30T18:59:16","modified_gmt":"2025-07-31T00:59:16","slug":"villa-deja-las-armas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/villa-deja-las-armas\/","title":{"rendered":"Villa deja las armas"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Guadalupe Villa G.<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 58.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/BiC_58_11_Villa.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">En agosto de 1921, la escritora estadunidense Sophie Treadwell entrevist\u00f3, durante dos d\u00edas, a Francisco Villa en su hacienda de Durango. Fue la \u00fanica periodista extranjera a quien el l\u00edder revolucionario le permiti\u00f3 el acceso a Canutillo. Publicada en el peri\u00f3dico <em>New York Tribune<\/em>, la cr\u00f3nica se centra en su vida cotidiana tras el retiro de la lucha armada y algunos aspectos de lo que fue la gesta revolucionaria. Reproducimos aqu\u00ed, con su t\u00edtulo original, un extracto de las conversaciones. \r\n\r\n<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21703\" aria-describedby=\"caption-attachment-21703\" style=\"width: 527px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21703\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_014.jpg\" alt=\"\" width=\"527\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_014.jpg 527w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_014-198x300.jpg 198w\" sizes=\"(max-width: 527px) 100vw, 527px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21703\" class=\"wp-caption-text\">Anuncio de la entrevista a Villa<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Y sus condiciones fueron: poder retirarse en su patria, en paz, junto con sus seguidores. \u201c\u00a1En paz\u201d!, provocaba la risa de medio mundo. \u00a1\u201cVilla en paz, jaja\u201d! Pidi\u00f3 la hacienda de Canutillo, lejos, en las monta\u00f1as de Durango. \u00bfD\u00f3nde estaba exactamente Canutillo? Quise ir ah\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre viene a caballo, desmonta, se quita su hermoso sombrero. Se acerca. \u201cSe\u00f1orita, perm\u00edtame presentarle al general Jos\u00e9 V. Garc\u00eda.\u201d La primera vez que vi a un oficial villista. Su cara delgada e inteligente. Mi mirada se dirige a la encantadora funda y cartuchera labradas y a las hermosas botas de suave piel caf\u00e9, ce\u00f1idas como guante al pie, pierna y rodilla; delicadamente articuladas y atadas debajo de la rodilla por broches tallados color marfil. El general Garc\u00eda era el \u00fanico hombre en toda la hacienda, con la excepci\u00f3n del jefe Villa, que vi armado. Pero estaba por conocer a otros oficiales de Villa. Todos me dar\u00edan la misma impresi\u00f3n: de hombres gastados por las penurias, flacos, de pura fibra, con ojos tristes e invictos. Fue aqu\u00ed donde por primera vez tuve idea sobre lo que significa, despu\u00e9s de todo, ser un villista: seguir el destino de un hombre por diez a\u00f1os a trav\u00e9s de luchas, triunfos y derrotas, estar marginados con \u00e9l en las m\u00e1s lejanas serran\u00edas; sin estar seguros durante a\u00f1os y sin bajar la guardia ni siquiera por una hora; el hambre y el peligro compa\u00f1eros de todos los d\u00edas. Canutillo, no se ve como una hacienda, parece m\u00e1s bien un pueblo peque\u00f1o.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El recibidor de la familia Villa es tambi\u00e9n una rec\u00e1mara. Una tremenda cama de lat\u00f3n est\u00e1 colocada en una de las esquinas. Las paredes son altas y blancas y el piso es de loseta nativa. Se siente una limpieza escrupulosa en todo el cuarto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuimos recibidos por una joven muchacha; pero apenas nos acab\u00e1bamos de sentar, se abrieron las puertas que dan al patio, y lleg\u00f3 r\u00e1pidamente el jefe Villa, cojeando ligeramente. No se ve como en las fotos. Se ve mejor, de alg\u00fan modo diferente. Bastante pesado, de tremendo pecho, como en las fotos; con una camisa blanca, pantalones de pana, y una gran cartuchera de doble fila y fundas con pistolas; cabeza peque\u00f1a con el cabello corto, negro rizado, orejas chicas, una nariz bastante fina, boca grande, bigote negro, dientes fuertes y amarillentos, ojos extraordinarios.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe\u00f1orita, aqu\u00ed tiene su casa.\u201d Dice tan solo la m\u00e1s simple frase de cotidiana educaci\u00f3n en una extra\u00f1a y resonante voz de timbre pesado. Es dif\u00edcil describir la voz de Villa. Tiene cualidad de cantante, y parece venir de muy lejos, como si fuera independiente, estridente y poderosa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Despu\u00e9s de hacerme un largo, cercano y silencioso escrutinio, habl\u00f3:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed me tiene se\u00f1orita, un simple granjero que no sabe nada de lo que est\u00e1 pasando en el mundo exterior. Uno tan aislado que ni siquiera ve un peri\u00f3dico. De todo lo que usted pueda decir que es de inter\u00e9s para un hombre, yo no tengo idea; pero estoy a su servicio, y es usted bienvenida. Pero me temo que tengo poco aqu\u00ed que pueda complacerla; s\u00f3lo una hacienda, se\u00f1orita, una hacienda que ha sido totalmente destruido y cuya reconstrucci\u00f3n es muy lenta. Tengo todo mi pensamiento en este trabajo y mis hombres est\u00e1n poniendo todo su empe\u00f1o, pero estamos luchando contra grandes dificultades y es muy lento. Tan pronto como haya descansado, le mostrar\u00e9 complacido lo poco que hay que ver.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Suspir\u00f3. Y aqu\u00ed nace mi siguiente impresi\u00f3n sobre Villa, aquella que crecer\u00eda fuertemente; la impresi\u00f3n de una enorme y profunda tristeza.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfNo est\u00e1 usted contento aqu\u00ed, mi general?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-No, no lo estoy, pero\u2026 \u2013vacil\u00f3\u2013, no deber\u00eda decir esto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfSe siente solitario aqu\u00ed?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-No, no \u00a1eso no! Es en estos lugares solitarios donde encuentro mi vida, se\u00f1orita.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Su esp\u00edritu pareci\u00f3 levantarse un poco. Rio, una encantadora risa de coraz\u00f3n con algo de brillo y quiz\u00e1 con marcas de cinismo en ella.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, pienso que ning\u00fan otro hombre ha sufrido m\u00e1s que yo los enga\u00f1os de la prensa; he sido tan brutalmente malinterpretado, \u201cVilla, el bandido\u201d, \u201cVilla, el asesino\u201d, \u201cVilla, el enemigo de los americanos\u201d. Se\u00f1orita, no soy un bandido ni un asesino ni un enemigo de los americanos. Seguramente usted cree eso, de lo contrario no hubiera venido como lo hizo. He matado hombres, pero soy un soldado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Me mir\u00f3 fijamente por un largo momento y luego:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Debe recordar que he tenido a miles de hombres bajo mi liderazgo, y que a veces quiz\u00e1 por la derrota de nuestras armas o la imposibilidad de conseguir comida, hemos estado en tiempos de total desorganizaci\u00f3n, s\u00f3lo los m\u00e1s leales se quedaron conmigo, sujetos directamente a mis \u00f3rdenes, y el resto se dividi\u00f3 en peque\u00f1as bandas vagando a voluntad por el pa\u00eds. Yo no era responsable de estas peque\u00f1as bandas. No pod\u00eda serlo. Cu\u00e1ntas depredaciones cometieron en mi nombre antes de que pudiera vengarme de ellos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Parec\u00eda estar reflexionando profundamente sobre todo el asunto. Despu\u00e9s prosigui\u00f3 con m\u00e1s ligereza:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, algunas de las cosas que dicen que hice, s\u00ed las hice. Estas no las niego. He tomado comida para mis hombres, tanto de americanos como de mexicanos. Pero no fue vandalismo puro, se\u00f1orita, sino una necesidad en una amarga pelea y en una revoluci\u00f3n empobrecida. D\u00e9jenos darle algo de caf\u00e9 mientras llega el momento de la cena, donde le presentar\u00e9 a Villa el trabajador, el organizador, granjero y constructor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La familia vino a ser presentada. La presente se\u00f1ora Villa es una hermosa mujer mexicana rondando los 30. Vest\u00eda un vestido blanco de percal y su cabello estaba gentilmente cepillado hacia atr\u00e1s amarrado en la nuca con un peque\u00f1o nudo. Su voz era excepcionalmente baja, casi un suspiro. Despu\u00e9s estaba Agust\u00edn, el hijo mayor de Villa. Agust\u00edn tiene nueve, despu\u00e9s Octavio, como de siete, y dos ni\u00f1as peque\u00f1as. Cada ni\u00f1o vino y se mostr\u00f3 hermoso, despu\u00e9s corrieron hacia Villa, tomaron su mano y la besaron. Acarici\u00f3 a todos, pero se vio claramente desde el primer momento que Agust\u00edn ten\u00eda la mayor parte del afecto de su padre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste ni\u00f1o, se\u00f1orita\u201d, dijo el jefe, \u201cpuede montar cualquier caballo en la hacienda \u00a1y disparar!, ens\u00e9\u00f1ale tu rifle a la se\u00f1orita, mijo\u201d. Agust\u00edn sac\u00f3 de atr\u00e1s del piano un enorme rifle. Era m\u00e1s grande que \u00e9l. Tan grande que dif\u00edcilmente pod\u00eda manejarlo solo. Lo puso sobre las rodillas de su padre y lo jal\u00f3 para sacarlo de su estuche.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Pero ese no es un 22!\u201d \u201cClaro que no lo es\u201d, dijo con desd\u00e9n Agust\u00edn, de nueve a\u00f1os. \u201cEs un 30-30\u201d. \u201cSomos \u2018puros hombres\u2019 aqu\u00ed, se\u00f1orita.\u201d Y despu\u00e9s dijo Villa: \u201cMa\u00f1ana mijo, puedes invitar a la se\u00f1orita al tiro al blanco en el huerto, a ver qui\u00e9n gana.\u201d Invitaci\u00f3n aceptada. Los ni\u00f1os fueron enviados a jugar, y pasamos por el soleado patio hasta el comedor. Nos sirvi\u00f3 un viejo ranchero, llamado Pepe, caf\u00e9 con leche y pan dulce y mantequilla, hecha en casa de la crema de los Jerseys.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos pregunt\u00f3 sobre Estados Unidos. \u00bfQu\u00e9 clase de hombre era [Warren G.] Harding? \u00bfQu\u00e9 tipo de hombre era este otro, [Charles Evans] Hughes? \u00bfCu\u00e1les eran sus intenciones para con M\u00e9xico? \u00bfQu\u00e9 de los petroleros? Este asunto del petr\u00f3leo deber\u00eda ser establecido. Eso es lo que le ha dicho a los que est\u00e1n en el poder en la capital. \u201cLa cuesti\u00f3n del petr\u00f3leo debe ser establecida primero y con justicia. M\u00e9xico debe tener amistad con Estados Unidos.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos nos quedamos inm\u00f3viles. Una repentina tristeza, una desesperanza pareci\u00f3 invadirlo todo. La personalidad del jefe es tan poderosa que imprime su humor abrumadoramente a los que lo rodean. Dirigi\u00f3 sus ojos hacia nosotros, fij\u00e1ndonos con su mirada. \u201cUna democracia es inservible a menos que su gente est\u00e9 culturizada\u201d, s\u00ed, \u00e9l lleg\u00f3 a esta conclusi\u00f3n. \u201cM\u00e1s que inservible, \u00a1peligrosa!\u201d La \u00fanica esperanza de M\u00e9xico era educar a la gente pobre. Y de esto ellos podr\u00edan aprender mucho de Estados Unidos.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21721\" aria-describedby=\"caption-attachment-21721\" style=\"width: 486px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21721\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_032.jpg\" alt=\"\" width=\"486\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_032.jpg 486w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_032-182x300.jpg 182w\" sizes=\"(max-width: 486px) 100vw, 486px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21721\" class=\"wp-caption-text\">Villa y Col. Trillo in the patio, fotograf\u00eda tomada durante la entrevista, 1921. Archivo de Sophie Treadwell, Di\u00f3cesis Cat\u00f3lica Romana de Tucson.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cY ahora s\u00ed ya se han refrescado bastante.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Villa nos llev\u00f3 a trav\u00e9s del patio, al arco de la entrada. A la izquierda, la oficina, con un escritorio rodante de roble. \u201cUna verdadera oficina\u201d, dijo Villa con orgullo. A la derecha, el cuarto de los gallos; hilera tras hilera de jaulas apiladas de gallos de pelea. \u201cMe gustan los gallos de pelea\u201d, dijo el jefe, \u201csoy un hombre sin vicios, no bebo, no juego, fumo poco; pero me gustan los gallos.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>vDejamos a los gallos, y nos fuimos enfrente, pasando la iglesia, a un edificio en construcci\u00f3n. Los hombres estaban ah\u00ed muy ocupados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Esta es la escuela, se\u00f1orita. Pronto estar\u00e1 terminada. Ahora los ni\u00f1os van todos los d\u00edas a una casita com\u00fan, y una joven les da clases. Pero en unos meses todo ser\u00e1 instalado aqu\u00ed. Tendremos escritorios, libros, maestros; todo lo necesario. El edificio est\u00e1 de acuerdo con mis ideas. Este es [el cuarto] para los principiantes, ver\u00e1, las ventanas est\u00e1n altas, esa es mi idea. Que ning\u00fan ni\u00f1o pueda mirar hacia fuera y distraerse de sus estudios. Aqu\u00ed todo debe ser serio. Aqu\u00ed los ni\u00f1os deben aprender. Me encargar\u00e9 de eso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Otra vez el suspiro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cYo mismo no pas\u00e9 un solo d\u00eda en la escuela\u2026 ni uno solo. Soy muy ignorante. Puedo leer y escribir un poco, eso es todo, y lo aprend\u00ed despu\u00e9s, cuando era ya un hombre. Como sea.\u201d Luego la risa. \u201cS\u00e9 firmar mi nombre\u201d. Serio de nuevo. \u201cPero mis hijos deber\u00e1n ser instruidos. Primero aqu\u00ed, en Canutillo, donde aprender\u00e1n en la escuela de los libros y, en la vida de la hacienda, de las cosas naturales. Esto es lo m\u00e1s importante para un hombre, lo m\u00e1s importante de todo.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>vDespu\u00e9s vimos las bodegas llenas de trigo. Vimos las podadoras, los contenedores, los arados, las carretillas, todo de manufactura estadunidense. Vimos la carpinter\u00eda, la herrer\u00eda, vimos los nuevos establos con cajas de concreto alimentadoras para los caballos. Vimos al caballo favorito del jefe, el pony de Agust\u00edn y muchos otros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>vUn camino ancho estaba bajo los \u00e1rboles. Las sombras eran largas. Era hermoso. Ah\u00ed hab\u00eda muchos hombres descansando del trabajo. Se hicieron a un lado mientras pasamos y saludaron al jefe. Estaban trabajando entre las papas y los tomates, las cebollas y los ajos plantados entre los \u00e1rboles.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De vuelta a la sala. Villa pidi\u00f3 agua para lavarse las manos. Una mujer joven le trajo el peque\u00f1o gabinete con el recipiente y la jarra. Le sirvi\u00f3 el agua y le pas\u00f3 el jab\u00f3n. Despu\u00e9s le verti\u00f3 agua limpia. Hecho esto, le pas\u00f3 la toalla. El peque\u00f1o dispositivo de higiene fue puesto ante nosotros y la misma ceremonia general nos recorri\u00f3 a todos. El jefe, al parecer, nunca cena, pero se sent\u00f3 con nosotros a la mesa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s tarde, afuera en el patio, en el fresco \u00a1Qu\u00e9 profunda calma! \u00a1Qu\u00e9 avasallador sentido de aislamiento! \u00a1Tantas y tantas estrellas!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u201cDime amigo\u201d, dijo de pronto el jefe a don Eduardo, \u201c\u00bft\u00fa crees que hay un Dios?\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cS\u00ed, creo. \u00bfUsted no, don Francisco?\u201d \u201cNo s\u00e9, me pregunto. A veces me pregunto demasiado. Y despu\u00e9s veo las estrellas, tantas y tan misteriosas. Y me digo a m\u00ed mismo que todas estas preguntas son demasiado grandes como para ser respondidas por las peque\u00f1as mentes de los hombres.\u201d M\u00e1s silencio, m\u00e1s meditaci\u00f3n: \u201c\u00bfPero de qu\u00e9 le sirven las iglesias a Dios o a los hombres? Hemos convertido nuestra iglesia en una bodega y as\u00ed estamos mucho mejor, porque incluso los santos en las paredes han engordado, ya lo ver\u00e1n ma\u00f1ana, sobre todo los que est\u00e1n del lado de las papas. Le digo, entre las ratas y los santos es dif\u00edcil para un hombre hacer su vida aqu\u00ed.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfHay muchas ratas ah\u00ed, don Francisco?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ej\u00e9rcitos completos. Las hemos combatido d\u00eda y noche. Hasta hoy que s\u00f3lo quedan unas cuantas. Pero sigue habiendo pulgas. \u00bfQu\u00e9 utilidad tienen las pulgas, amigo? Si hay un dios \u00bfpor qu\u00e9 tuvo que haber creado algo como las pulgas? \u00bfC\u00f3mo puede un dios pensar en las pulgas? Eso no lo entiendo \u00bfcu\u00e1l es el prop\u00f3sito de una pulga?, nacidas s\u00f3lo para estar de holgazanas, comer y luego pasear. Muy paseadoras las pulgas. Nunca duermen ni dejan dormir. \u00bfNo podr\u00eda usted, amigo, enviarme algunos polvos para combatir a estas \u00faltimas? S\u00ed, seguro, don Francisco, le enviar\u00e9 alg\u00fan polvo para pulgas \u00bfcu\u00e1nto le gustar\u00eda? Como 50 kilos. Pero eso es suficiente para matar a todas las pulgas del mundo. Bueno, es que aqu\u00ed tenemos todas las pulgas del mundo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Desafortunadamente, hora de dormir. Despu\u00e9s de las nueve. La familia de Villa, como la mayor\u00eda de las familias mexicanas, se retiran temprano. Los ni\u00f1os ya se han ido hace rato. Parece que es hora de volver a la gran cama de lat\u00f3n. El jefe y su se\u00f1ora no aceptaron otro arreglo, declarando que estar\u00e1n muy c\u00f3modos con los ni\u00f1os en el cuarto de al lado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La joven trajo agua fresca. La se\u00f1ora trajo los cobertores. Villa trajo una silla y coloc\u00f3 la l\u00e1mpara sobre ella. \u201cDuerma bien se\u00f1orita, hasta ma\u00f1ana.\u201d Me desvest\u00ed y me tap\u00e9 con las inmaculadamente limpias s\u00e1banas. Sobre m\u00ed estaba una colcha blanca bordada. Mi cabeza cansada y polvosa sobre una exquisita almohada hecha a mano. As\u00ed que esta era la cama de Villa. Apagu\u00e9 la l\u00e1mpara de un soplo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Amanecer, siete de la ma\u00f1ana. La se\u00f1ora estaba esperando para desayunar. El jefe ya llevaba mucho tiempo despierto. Era su costumbre levantarse a las cuatro, hab\u00eda mucho que revisar. Pasamos la ma\u00f1ana paseando por la hacienda. \u00a1Qu\u00e9 infinita era! No era una hacienda. No era un peque\u00f1o pueblo. Era un estado separado. Y, sobre todo, sin dejar por un segundo ese sentimiento de silencioso aislamiento. Mucha actividad, hombres a caballo, troncos de mulas, cargamentos de trigo, escarbadores, pero todo el trabajo transcurriendo tranquilamente, sin ruido. Silencio. \u201cNo tenemos bebida aqu\u00ed se\u00f1orita. No hay juego. No hay casas de desorden, ni siquiera un baile. Nada m\u00e1s que trabajo, puro trabajo.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuimos a la iglesia, ahora un almac\u00e9n. Barrida y limpia, llena de cajas y cajas apiladas y sacos. Hab\u00eda un mostrador a mitad del frente y b\u00e1sculas, pero en lo alto de las paredes laterales todav\u00eda cuelgan los santos. Y el altar, grande, dorado, estaba sin velas. [Villa] se puso serio. \u201cEl problema de todos nosotros, se\u00f1orita, es que somos buenas personas, pero muy ignorantes. \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1 el hombre con el poder de levantar a mi raza?\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l suspir\u00f3. De nuevo esa abrumadora tristeza. Sab\u00eda que, una vez, hab\u00eda so\u00f1ado con ser ese hombre.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21719\" aria-describedby=\"caption-attachment-21719\" style=\"width: 557px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21719\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_030.jpg\" alt=\"\" width=\"557\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_030.jpg 557w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_030-209x300.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 557px) 100vw, 557px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21719\" class=\"wp-caption-text\">The author and a leading Villista at the entrance to the patio, fotograf\u00eda publicada en New York Tribune, 28 de agosto de 1921, p. 2. Library of congress, EUA.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la cena tuvimos otro invitado, era el general Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez. Hab\u00eda llegado cabalgando con su peque\u00f1o hijo, desde la hacienda de San Isidro, su zona particular, en el R\u00edo Florido, a 18 leguas de distancia. Era otro de esos hombres musculosos, silenciosos y tristes. La charla fue charla de hacienda. La pl\u00e1tica fue sobre cultivos y ganado. Villa dijo que quer\u00eda ir a Ju\u00e1rez a comprar ganado. Pidi\u00f3 consejo al general Fern\u00e1ndez, a don Eduardo y, s\u00ed, a m\u00ed. Otra vez ese incre\u00edble af\u00e1n de ser instruido, ense\u00f1ado, aconsejado. Y esa expresi\u00f3n tensa y absorta con la que escucha, como un ni\u00f1o inquieto parado al lado del maestro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A la hora de la siesta, la se\u00f1ora de Villa y yo nos sentamos juntas en la sala. Ella estaba tejiendo en un trozo de delgada seda rosa. \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo, se\u00f1ora? Me mir\u00f3 intranquilamente: \u201cUna toallita\u201d. Ella se ruboriz\u00f3. Hablamos de otras cosas. El problema de la servidumbre. Era dif\u00edcil conseguir buena ayuda en una hacienda. Ten\u00eda dos mujeres en la cocina y dos hombres que no hac\u00edan nada m\u00e1s que moler, a mano de metate, todo el ma\u00edz para tortillas, trigo para pan, y un hombre para servir la mesa, pero ni la comida ni el servicio de la misma eran como ella lo quer\u00eda. Y dos chicas para encargarse de las habitaciones. Pero ella, por s\u00ed misma, debe ocuparse constantemente de todo. No se pod\u00eda confiar s\u00f3lo en ellos, para mantener todo limpio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Hablamos del jefe.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9l parece muy triste, dije, demasiado triste. \u201c\u00bfC\u00f3mo puede ser de otra manera se\u00f1orita, cuando tanto se ha sufrido?\u201d A veces me cuenta un poco de lo que ha soportado, y s\u00f3lo el relato es m\u00e1s de lo que puedo soportar. Agust\u00edn entr\u00f3 resplandeciente de emoci\u00f3n. \u201cVamos a tener el concurso de tiro, \u00a1aqu\u00ed est\u00e1 el rifle! Finalmente nos vamos Agust\u00edn y yo, los concursantes; Villa, la se\u00f1ora, don Eduardo y toda una galer\u00eda de villistas. El blanco era una botella colocada sobre un toc\u00f3n a 25 metros. Levant\u00e9 el rifle: \u201cUn momento se\u00f1orita, [dijo Agust\u00edn] \u00bfno quiere apoyar el rifle en el \u00e1rbol?\u201d No, respond\u00ed. El muchachito se ve\u00eda muy infeliz; entonces, despu\u00e9s de un momento. \u201cPero, se\u00f1orita, es necesario que yo apoye el rifle en el \u00e1rbol, porque de otra manera no puedo sostenerlo, pesa demasiado.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 bien. Desc\u00e1nsalo, Agust\u00edn, porque eres peque\u00f1o, pero yo tirar\u00e9 as\u00ed porque soy grande. Pero no se consolaba. \u201cPor favor, se\u00f1orita, h\u00e1game el favor de apoyarlo en el \u00e1rbol, y yo tambi\u00e9n para que estemos iguales en la competencia.\u201d \u00bfEs una verg\u00fcenza \u2013me pregunto\u2013, que una mujer madura sea superada por un ni\u00f1o de nueve a\u00f1os, cuando ese ni\u00f1o resulta ser el primog\u00e9nito de Francisco Villa? &#8211; \u00bfNo nos contar\u00e1 sobre las duras tareas que tuvo que realizar en sus diez a\u00f1os de revoluci\u00f3n, mi general?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-Ah, se\u00f1orita, un hombre no habla de esas cosas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-Bueno, \u00bfno me dir\u00e1 por qu\u00e9 combati\u00f3 por diez a\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo se siente usted por la muerte de Carranza?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su rostro se oscureci\u00f3. \u201c\u00a1Una mancha b\u00e1rbara!, una mancha horrible que mancillar\u00e1 para siempre la historia de mi pobre pa\u00eds.\u201d Otra vez medita, luego: de nuevo esa reflexi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cBueno, \u00e9l est\u00e1 muerto. Y la patria necesita paz. As\u00ed que dej\u00e9 de luchar. Cuando pens\u00e9 que era mejor para mi gente, no dej\u00e9 de luchar, y cuando pens\u00e9 que era lo mejor para mi gente, dej\u00e9 de pelear.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfNunca herido?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">-Oh, s\u00ed, por supuesto. Tengo una bala aqu\u00ed, y aqu\u00ed, y aqu\u00ed, y aqu\u00ed. Y en esta pierna, no tan afortunada, tres. Y la \u00faltima vez en tres lugares diferentes. Cuando lleguemos a la casa le mostrar\u00e9 por qu\u00e9 nunca podr\u00e9 volver a caminar bien otra vez y por qu\u00e9 tengo un dolor sin fin.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfEso fue cuando vinieron los americanos?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-S\u00ed.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8211; \u00bfPodr\u00eda decirme acerca de su larga estancia en una cueva? He o\u00eddo hablar de eso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">-No hay mucho qu\u00e9 contar, se\u00f1orita. Despu\u00e9s de la batalla de [Guerrero], donde fui herido, mi pierna, como le dije, rota en tres pedazos, desband\u00e9 lo que quedaba de mis fuerzas, para que pudieran escapar sin mi carga. Y con s\u00f3lo dos hombres, ambos mis primos hermanos, corr\u00ed a las colinas m\u00e1s altas a una cueva secreta que conoc\u00eda. Llegamos justo a tiempo para escondernos, pero sin un momento para conseguir comida. S\u00f3lo ten\u00edamos con nosotros tres kilos de arroz y kilo y medio de az\u00facar. Y as\u00ed estuvimos 33 d\u00edas, se\u00f1orita. \u00a133 d\u00edas! \u00a1Sin comer m\u00e1s que tres kilos de arroz y kilo y medio de az\u00facar entre tres hombres! Afortunadamente hab\u00eda agua en la cueva, y el agua es lo m\u00e1s esencial. Ah\u00ed est\u00e1bamos mientras nos persegu\u00edan 16 000 carrancistas y 12 000 estadunidenses. Durante varios d\u00edas de la primera semana los escuchamos sacudir la maleza a nuestro alrededor, pero la naturaleza hab\u00eda arreglado tan h\u00e1bilmente nuestro escondite que nunca \u2013a menos que lo supieran\u2013 podr\u00edan sospechar de una cueva. Durante la segunda semana sent\u00ed que iba a morir e hice jurar a mis primos que har\u00edan un gran fuego con madera dura y me quemar\u00edan hasta no quedar ni un trozo de hueso. Mi \u00fanico y gran temor, era que mi cad\u00e1ver pudiera ser llevado a un pa\u00eds extranjero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edamos llegado a la casa. \u201cSi miran la pierna, amigo, y usted se\u00f1orita, d\u00edganme si creen que alguna vez dejar\u00e1 de doler.\u201d De nuevo esa confianza infantil en nuestros escasos conocimientos. Como un ni\u00f1o peque\u00f1o, se levant\u00f3 la pernera de su pantal\u00f3n de pana y los calzones de algod\u00f3n blanco, y miramos las tres feas cicatrices irregulares, y ambos coincidimos, en algo de lo que no sabemos nada, en que con el tiempo dejar\u00eda de doler. Luego, despu\u00e9s de un momento:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-Ha sido maravilloso, mi general, escuchar sobre la cueva. Su \u00faltima cabalgata de Chihuahua a M\u00fazquiz [Coahuila], debe de haber sido dif\u00edcil de soportar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">-La resistencia fue de mis hombres, y lo soportaron por mi orgullo. Por eso cabalgaron 180 leguas cruzando lo que usted llama desierto, 50 leguas sin agua, algunos de ellos perdieron la raz\u00f3n. Estos hombres que ve aqu\u00ed, por todos lados, hicieron el viaje conmigo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s, la hora de cenar. En la noche, el jefe pidi\u00f3 una taza de chocolate para hacernos compa\u00f1\u00eda. Se la trajeron con una mosca dentro. \u201c\u00a1Tira eso!\u201d Pronto le trajeron otra taza. \u201c\u00a1Tira esa tambi\u00e9n! \u00a1T\u00edralo todo! \u00bfCrees que podemos tomar de \u00e9l despu\u00e9s de tal cosa?\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La se\u00f1ora se angusti\u00f3. \u00c9l se volvi\u00f3 amablemente hacia ella. \u201cNo llores, linda, no es tu culpa. Las mujeres son demasiado descuidadas en la cocina. Y ahora que te sientes mejor he de darte una sorpresa. He contratado un hombre para cocinar. Llega ma\u00f1ana, es muy buen cocinero y, sobre todo, muy fino y limpio. Quedar\u00e1s complacida, linda.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De nuevo la hora de la tarde en el patio. Otra vez las estrellas tan cerca, el silencio extendi\u00e9ndose lejos. Desde una puerta lejana un cuadro de luz amarilla yace sobre la oscuridad. M\u00e1s all\u00e1, un ligero fuego rojo muestra tenuemente el rostro de una mujer india, inclinada. Cerca de nosotros los ni\u00f1os, tomados de las manos, cantan suavemente con sus lindas voces. Agust\u00edn solt\u00f3 de pronto las manos de los otros y se acerc\u00f3 a su padre. \u201cYa no me importa jugar m\u00e1s, papacito.\u201d \u201cEst\u00e1 bien. \u00bfQu\u00e9 quieres hacer?\u201d \u201cDeseo dar una vuelta solo en la noche.\u201d \u201cEst\u00e1 bien, ve a dar un paseo en la noche, hijito.\u201d Agust\u00edn se adentr\u00f3 en la oscuridad. Sin \u00e9l, los otros ni\u00f1os perdieron inter\u00e9s en el juego y llegaron a colgarse de las rodillas de la se\u00f1ora, mir\u00e1ndonos con timidez. \u201cMi hijo es como yo\u201d, dijo el jefe, \u201cle gusta andar solo en la noche.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro sue\u00f1o en la gran cama de lat\u00f3n. Me pareci\u00f3 que apenas hab\u00eda cerrado los ojos cuando el jefe, sosteniendo una l\u00e1mpara encendida en alto, se par\u00f3 en la puerta. \u201cSe\u00f1orita, disculpe, pero ya es hora\u201d. Tres en punto de la ma\u00f1ana. Hora de levantarse y moverse r\u00e1pido para alcanzar el tren de las siete en Rosario.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>La voz de Villa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">-Mi se\u00f1ora se est\u00e1 levantando para despedirse de usted, pero a\u00fan no est\u00e1 lista. Y los sirvientes no est\u00e1n antes de las cuatro. Con su permiso, se\u00f1orita. Sali\u00f3 suavemente con sus sandalias, cojeando como siempre.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-Adi\u00f3s, don Francisco, adi\u00f3s mi general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>-Adi\u00f3s, se\u00f1orita, adi\u00f3s amigo. Recuerde siempre que aqu\u00ed tiene su casa. \u00a1Hasta pronto, hasta luego, adi\u00f3s!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Adi\u00f3s Canutillo; <em>adieu<\/em>, Villa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, creo en Francisco Villa, en la sinceridad de sus sentimientos por su pa\u00eds y por su gente, los pobres, los ignorantes, los desvalidos de M\u00e9xico. La historia de su pa\u00eds no ofrece paralelo a su carrera. Hombres ignorantes llegados al poder ha habido muchos. Revolucionarios, muchos, generales, muchos. Pero nunca ha habido uno de estos dispuesto a deponer las armas por el bien de todos, y retirarse en paz a una vida sin gloria, de trabajo duro. San Antonio, la frontera, son semillero de \u201cpatriotas\u201d descontentos que se involucran en una especie de complot contra los actuales vencedores. En La Habana, Par\u00eds, Madrid, Nueva York, otros de flaco patriotismo con abultadas carteras, dilapidan las ganancias del antiguo poder. Villa s\u00f3lo se queda con su tierra. \u00a1Y la trabaja!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en lo personal, siento que su talento se est\u00e1 desperdiciando. Siento que a pesar de su ignorancia tiene grandes dones, dones extraordinarios que llegan a la genialidad: para la organizaci\u00f3n, para el orden, para el mando. Esto y un instinto supremo para manejar hombres comunes. Confidencialmente, yo por mi parte, no conozco a ning\u00fan hombre a cuya integridad y poder confiar\u00eda mi dinero o mi vida.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u00a1Viva Villa!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Traducci\u00f3n de Guadalupe Villa G.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>Sophie Treadwell: una escritora feminista<\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator is-style-default\" \/>\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sophie Treadwell naci\u00f3 en Stockton, California, en 1885. Estudi\u00f3 letras francesas en la Universidad de Berkeley y fue all\u00ed donde inici\u00f3 sus primeros pasos en la dramaturgia y el periodismo escolar. Al concluir sus estudios se traslad\u00f3 a Los \u00c1ngeles donde, por un breve periodo, trabaj\u00f3 como cantante en un teatro de variedades, despertando su inter\u00e9s por estudiar actuaci\u00f3n. Se cas\u00f3 en 1910 con William O. Mcgeehan, con quien habr\u00eda de tener un matrimonio de \u201cindependencia mutua y aceptaci\u00f3n de intereses diferentes\u201d. Es probable que el viaje de Treadwell a Durango en ese a\u00f1o tuviera como finalidad presentar a su esposo con su familia paterna, que era mexicana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias al diario de Caroline B\u00f6se, una alemana afincada en la entidad, contamos con el registro de las actividades que Sophie llev\u00f3 a cabo en M\u00e9xico. En abril de 1911 se encontraba en la capital del estado. Durante la Pascua de Resurrecci\u00f3n imparti\u00f3 en la iglesia americana catecismo en espa\u00f1ol. En ese esp\u00edritu de Pascua llegaron informes sobre el movimiento revolucionario en el sentido de que la entidad estaba en manos de los rebeldes y que \u201cDurango caer\u00eda en unos pocos d\u00edas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La labor de Sophie en la escuela americana Instituto McDonnell fue de colaboraci\u00f3n para fortificar el edificio y albergar a las familias extranjeras, haciendo acopio de v\u00edveres, entre otras cosas. La toma de Durango fue inevitable y le toc\u00f3 presenciarla. En palabras de Caroline B\u00f6se, 1911 fue \u201cun a\u00f1o malo y lleno de preocupaciones\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No sabemos cu\u00e1ndo volvi\u00f3 Treadwell a Estados Unidos, pero decidi\u00f3 establecerse en Nueva York. Acreditada por el Departamento de Estado, viaj\u00f3 a Francia para cubrir la primera guerra mundial, sin embargo, no tuvo acceso al frente y opt\u00f3 por escribir acerca de los efectos que el conflicto armado estaba teniendo en las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De regreso a Nueva York fue contratada por el peri\u00f3dico <em>New York Tribune<\/em>, donde se especializ\u00f3 en temas sobre las relaciones M\u00e9xico-Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En tan solo cinco a\u00f1os (1915-1920) de incansable labor pol\u00edtica en la lucha por el voto femenino al lado de la Liga Sufragista Lucy Stone, como profesional en el periodismo y el teatro, logr\u00f3 notoriedad y \u00e9xito. Se dice que fue la primera dramaturga estadunidense en conseguir el pago de regal\u00edas. Treadwell destac\u00f3 por haber sido una escritora cuyos intereses estaban encaminados a producir obras comerciales en Broadway. Tal fue el caso de <em>Gringo<\/em>, estrenada en diciembre de 1922, drama en tres actos que se desarrolla en un campamento minero en M\u00e9xico, \u201ccargado de temas de violencia, romance interracial, familia y asuntos intelectuales\u201d. El guion est\u00e1 basado en la entrevista realizada a Pancho Villa en Canutillo, Durango.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1920 Sophie cubri\u00f3 el final de la revoluci\u00f3n mexicana, escribi\u00f3 un art\u00edculo de primera plana sobre la huida de Venustiano Carranza, y, posteriormente, sobre su asesinato. Ese a\u00f1o entrevist\u00f3 a \u00c1lvaro Obreg\u00f3n y, en 1921, gracias a sus contactos en M\u00e9xico, fue la \u00fanica periodista extranjera a la que se le permiti\u00f3 entrevistar a Villa. Su trabajo period\u00edstico producido en dos d\u00edas de convivencia en la hacienda de Canutillo, incrementaron su notoriedad y, como se ha dicho, el material recopilado sirvi\u00f3 de base para escribir su primera obra estrenada en Broadway, y la \u00faltima novela que produjo: <em>Lucita<\/em>.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la hacienda, Sophie Treadwell estuvo acompa\u00f1ada por Eduardo John Wedemeyer, amigo \u201cde confianza\u201d de Villa, quien hizo posible la deseada entrevista, publicada el 28 de agosto de 1921.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guadalupe Villa G.Instituto Mora Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 58. En agosto de 1921, la escritora estadunidense Sophie Treadwell entrevist\u00f3, durante dos d\u00edas, a Francisco Villa en su hacienda de Durango. Fue la \u00fanica periodista extranjera a quien el l\u00edder revolucionario le permiti\u00f3 el acceso a Canutillo. Publicada en el peri\u00f3dico New York Tribune, la cr\u00f3nica se centra en su vida cotidiana tras el retiro de la lucha armada y algunos aspectos de lo que fue la gesta revolucionaria. Reproducimos aqu\u00ed, con su t\u00edtulo original, un extracto de las conversaciones. Y sus condiciones fueron: poder retirarse en su patria, en paz, junto con sus seguidores. \u201c\u00a1En paz\u201d!, provocaba la risa de medio mundo. \u00a1\u201cVilla en paz, jaja\u201d! Pidi\u00f3 la hacienda de Canutillo, lejos, en las monta\u00f1as de Durango. \u00bfD\u00f3nde estaba exactamente Canutillo? Quise ir ah\u00ed. Un hombre viene a caballo, desmonta, se quita su hermoso sombrero. 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