﻿{"id":18100,"date":"2023-07-05T17:32:42","date_gmt":"2023-07-05T23:32:42","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18100"},"modified":"2025-07-30T19:00:21","modified_gmt":"2025-07-31T01:00:21","slug":"listos-para-la-ocasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/listos-para-la-ocasion\/","title":{"rendered":"Listos para la ocasi\u00f3n"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 58.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/BiC_58_12_Sepia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21706\" aria-describedby=\"caption-attachment-21706\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21706\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_017.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_017.jpg 640w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_017-240x300.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21706\" class=\"wp-caption-text\">Nevada en la ciudad de M\u00e9xico, marzo de 1940. AGN<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la ciudad han ca\u00eddo cinco cent\u00edmetros de nieve. Los defe\u00f1os de Contreras, La Magdalena y San \u00c1ngel observan extasiados el fen\u00f3meno sorpresivo que cae sobre la ciudad. Hab\u00eda empezado a las ocho de la noche y pronto hubo fiesta en las calles. O, mejor dicho, ganas de mojarse los zapatos. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda recordar un fen\u00f3meno as\u00ed? Los mayores se acordaban que antes de la revoluci\u00f3n. Los diarios del d\u00eda siguiente precisaron febrero de 1907. Otros hablaban de 67 a\u00f1os para que coincidiera con otra ocasi\u00f3n en marzo y aquella frase de febrero loco, marzo otro poco, tuviera una vez m\u00e1s raz\u00f3n de repetirse. Ese jueves 14 de marzo de 1940 que amaneci\u00f3 fr\u00edo y gris, trajo viento y junto a \u00e9l la lluvia fina, antesala de los copos de nieve. Mala hora para nevar, la noche. Al menos para los peri\u00f3dicos, que no tuvieron fotos y se resignaron a esperar al d\u00eda siguiente para tener el registro. Fue entonces que una caravana de capitalinos se lanz\u00f3 en sus autos al Desierto de los Leones a descubrir de qu\u00e9 se trataba aquel manto blanco. Se anunciaban 30 cent\u00edmetros de nieve y no hab\u00eda que perd\u00e9rselo. Val\u00eda la pena. El c\u00f3mo no importaba. \u00bfFr\u00edo? Es una cuesti\u00f3n de actitud, dijo alguien que nunca hab\u00eda bajado de los nueve-diez grados. Preparados para la ocasi\u00f3n, como si fueran a ingresar al cine Orfe\u00f3n, ir de pl\u00e1ticas al Caf\u00e9 Par\u00eds, escuchar \u00f3pera en Bellas Artes, recorrer en trajineras el Canal de Santa Anita o ir a misa, se encaramaron sobre sus Chevrolet, Ford, Packard, Oldsmobile, y con la nieve que recogieron junto al camino tapizaron sus cofres y techos, se animaron a crear mu\u00f1ecos y echaron a andar su caminata para ver qu\u00e9 tanto se sent\u00eda hundirse sobre ella con zapatos abiertos y de tac\u00f3n, antes de que en pocas horas se convirtiera en fango. Hoy, el cambio clim\u00e1tico no permite ver una postal como esta. Y seguramente tendr\u00edamos que pagar para recoger unos pu\u00f1ados de nieve. Tambi\u00e9n la mancha urbana que se ha posado sobre esa zona boscosa de la ciudad acotar\u00eda todo intento de disfrutar. Aquella onda g\u00e9lida tuvo su drama que acompa\u00f1\u00f3 las cr\u00f3nicas de los peri\u00f3dicos. Nueve \u201cmenesterosos faltos de hogar y de ropa\u201d fueron hallados congelados en la ma\u00f1ana del 15 de marzo. \u201cUna cifra enorme\u201d para aquel a\u00f1o de nevada capitalina.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Dar\u00edo Fritz <\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 58. En la ciudad han ca\u00eddo cinco cent\u00edmetros de nieve. Los defe\u00f1os de Contreras, La Magdalena y San \u00c1ngel observan extasiados el fen\u00f3meno sorpresivo que cae sobre la ciudad. Hab\u00eda empezado a las ocho de la noche y pronto hubo fiesta en las calles. O, mejor dicho, ganas de mojarse los zapatos. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda recordar un fen\u00f3meno as\u00ed? Los mayores se acordaban que antes de la revoluci\u00f3n. Los diarios del d\u00eda siguiente precisaron febrero de 1907. Otros hablaban de 67 a\u00f1os para que coincidiera con otra ocasi\u00f3n en marzo y aquella frase de febrero loco, marzo otro poco, tuviera una vez m\u00e1s raz\u00f3n de repetirse. Ese jueves 14 de marzo de 1940 que amaneci\u00f3 fr\u00edo y gris, trajo viento y junto a \u00e9l la lluvia fina, antesala de los copos de nieve. 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