﻿{"id":18082,"date":"2023-07-05T16:23:58","date_gmt":"2023-07-05T22:23:58","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18082"},"modified":"2025-07-30T18:47:03","modified_gmt":"2025-07-31T00:47:03","slug":"el-entierro-de-la-pierna-de-santa-anna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-entierro-de-la-pierna-de-santa-anna\/","title":{"rendered":"El entierro de la pierna de Santa Anna"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Horacio Cruz Garc\u00eda<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista<\/strong><em><strong> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 58.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/BiC_58_02_Pierna.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Las celebraciones del inicio de la guerra de la independencia, en septiembre de 1842, tuvieron una particularidad in\u00e9dita. Estando en la presidencia el militar que hab\u00eda destacado frente a los espa\u00f1oles y luego contra los franceses, sus apologistas crearon un monumento que guardar\u00eda en una urna de vidrio la pierna izquierda perdida en 1838 en Veracruz.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21729\" aria-describedby=\"caption-attachment-21729\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21729\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_040.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_040.jpg 600w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_040-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21729\" class=\"wp-caption-text\">Edouard Pingret, Estudio de la pierna de Madera del General Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, Tinta y acuarela sobre papel, ca. 1850.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio L\u00f3pez de Santa Anna es uno de los personajes fundamentales de la historia mexicana, pero, a diferencia de la mayor\u00eda, no es recordado o considerado como un h\u00e9roe, sino como un dictador extravagante, responsable de la p\u00e9rdida de la mitad del territorio nacional ante Estados Unidos. Sin embargo, en algunos momentos de su vida fue reconocido como un pr\u00f3cer. En ese sentido, destaca un episodio conocido y peculiar: el entierro de la pierna que perdi\u00f3 en la primera intervenci\u00f3n francesa. Esta an\u00e9cdota \u201ccuriosa\u201d en realidad dice m\u00e1s de la sociedad en la que se realiz\u00f3 el festejo que de la <em>psique<\/em> del caudillo veracruzano. Revisemos, pues, el contexto, el acto y las significaciones de este peculiar homenaje.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>H\u00e9roes para una nueva patria<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera celebraci\u00f3n del 16 de septiembre se llev\u00f3 a cabo en 1812 en Huichapan, en el hoy estado de Hidalgo, por iniciativa de Ignacio L\u00f3pez Ray\u00f3n, quien propuso celebrar esa fecha \u201cen que se proclam\u00f3 nuestra feliz independencia\u201d, as\u00ed como los onom\u00e1sticos de Ignacio Allende y Miguel Hidalgo, los d\u00edas 31 de julio y 29 de septiembre, respectivamente. Al a\u00f1o siguiente, en el Congreso de Chilpancingo, Jos\u00e9 Mar\u00eda Morelos ratific\u00f3 la necesidad de conmemorar el inicio de la gesta libertaria.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya consumada la independencia y proclamado Agust\u00edn de Iturbide como emperador, hubo una discusi\u00f3n en el Congreso por determinar el calendario c\u00edvico. Los partidarios de Iturbide impulsaron fechas relacionadas con \u00e9l, como el 24 de febrero, cuando se promulg\u00f3 el Plan de Iguala, el 2 de marzo, fecha de jura del Ej\u00e9rcito Trigarante, y el 27 de septiembre, cuando dicho ej\u00e9rcito entr\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico. Por su parte, los diputados simpatizantes de los \u201cantiguos patriotas\u201d, como se denominaba a los primeros l\u00edderes insurgentes, propusieron conmemorar tambi\u00e9n el 16 de septiembre. Finalmente, todas aquellas fechas fueron aprobadas, para disgusto de los partidarios del emperador y de \u00e9l mismo, quien coment\u00f3 en sus memorias escritas en el destierro: \u201cSi tales hombres merecen estatuas [en referencia a Hidalgo y sus compa\u00f1eros] \u00bfqu\u00e9 se reserva para los que no se separan de las sendas de la virtud?\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la ca\u00edda del imperio y el exilio del emperador en mayo de 1823, Iturbide fue borrado de la memoria colectiva. En septiembre de ese a\u00f1o, el Congreso Constituyente decret\u00f3 el traslado a la capital nacional de los restos mortales de Hidalgo, Allende, Morelos y dem\u00e1s caudillos insurgentes, mismos que llegaron a la catedral metropolitana el 17 de septiembre para su descanso final. El 16 de septiembre 1824 se realiz\u00f3 un sencillo acto en el Congreso con la presencia del supremo poder ejecutivo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1825 se celebr\u00f3, por primera vez, con un car\u00e1cter c\u00edvico-popular, el inicio de la guerra de Independencia. Se form\u00f3 una Junta C\u00edvica de Patriotas que a\u00f1o con a\u00f1o se encargar\u00eda de organizar el festejo y recaudar el dinero para la misma. El viernes 16 de septiembre de 1825 se inici\u00f3 con salvas de artiller\u00eda, campanas al vuelo y una misa de acci\u00f3n de gracias en la catedral; horas despu\u00e9s, una procesi\u00f3n sali\u00f3 del Palacio Nacional y, despu\u00e9s de un breve recorrido, termin\u00f3 frente a Palacio. All\u00ed se dispuso un tablado engalanado, sobre el cual se libertaron esclavos de origen africano, se entregaron ni\u00f1os hu\u00e9rfanos a un preceptor que velara por su educaci\u00f3n y se otorg\u00f3 manutenci\u00f3n a viudas y minusv\u00e1lidos a causa de la guerra de Independencia. Finalmente, Juan Wenceslao Barquera, principal promotor del festejo, declam\u00f3 un discurso c\u00edvico que exalt\u00f3 a los h\u00e9roes patrios y llam\u00f3 a la unidad y prosperidad nacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ser\u00eda el formato de las fiestas durante gran parte del siglo XIX en la ciudad de M\u00e9xico, con la diferencia de que la procesi\u00f3n y la lectura de las oraciones c\u00edvicas \u2013uno de los aspectos m\u00e1s importantes del festejo\u2013 se realizaban en la Alameda. Con el correr de los a\u00f1os, los beneficiados por los actos de caridad incluyeron a v\u00edctimas de otros conflictos, como las guerras contra Francia y Estados Unidos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la segunda presidencia de Anastasio Bustamante, en 1837, Agust\u00edn de Iturbide y la entrada del Ej\u00e9rcito Trigarante retornaron a la memoria colectiva con la inclusi\u00f3n del 27 de septiembre en el calendario c\u00edvico. Esa fecha replic\u00f3 el mismo programa de festejos del d\u00eda 16 y funcionaba como una fiesta complementaria, pues Bustamante, antiguo militar realista y trigarante que ascendi\u00f3 en el escalaf\u00f3n castrense gracias a Iturbide, concibi\u00f3 ambas celebraciones como una forma de conciliar los intereses y fortalecer la unidad nacional que mostraba cada vez mayores signos de deterioro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Ascenso de un caudillo<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, nacido en Xalapa en 1794, inici\u00f3 su carrera militar en las filas del ej\u00e9rcito realista en julio de 1810 y, al igual que muchos oficiales criollos, se uni\u00f3 a la trigarancia en 1821. Poco a poco se hizo de fama en su regi\u00f3n como libertador de Veracruz por sus campa\u00f1as contra los espa\u00f1oles. Durante los primeros a\u00f1os de la rep\u00fablica federal mantuvo un perfil relativamente bajo, con mayor presencia en su estado natal. Durante los meses de agosto y septiembre de 1829, en particular el 11 de septiembre, Santa Anna cobr\u00f3 fama y prestigio nacional al haber derrotado \u2013junto con Manuel Mier y Ter\u00e1n\u2013 a una expedici\u00f3n espa\u00f1ola de reconquista al mando del brigadier Isidro Barradas. Durante las siguientes semanas y meses, se realizaron festejos por el hecho de armas en el que se \u201cafianz\u00f3 la independencia nacional\u201d. Fue el inicio del culto a su persona.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, aquella fama y buen nombre desapareci\u00f3 en la campa\u00f1a contra los separatistas texanos, cuando fue hecho prisionero el 22 de abril de 1836. El 14 de mayo de ese a\u00f1o, a cambio de su libertad, se firmaron dos documentos, uno p\u00fablico y otro privado, denominados Tratado de Velasco, en los cuales se garantizaba la evacuaci\u00f3n de las tropas mexicanas a cambio de que una comisi\u00f3n texana fuera recibida por el gobierno mexicano para \u201cnegociar\u201d la independencia de Texas; estos documentos posteriormente fueron desconocidos por el gobierno nacional. Santa Anna continu\u00f3 prisionero hasta octubre de ese a\u00f1o, y regres\u00f3 a M\u00e9xico a inicios de 1837, ya instaurado el centralismo y \u00e9l ca\u00eddo en desgracia, por lo que se retir\u00f3 a descansar, una vez m\u00e1s, a su hacienda Manga de Clavo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para colmo de males, despu\u00e9s del fracaso en Texas, Francia exigi\u00f3 la reparaci\u00f3n econ\u00f3mica de algunos negocios de ciudadanos franceses da\u00f1ados durante la revuelta de El Pari\u00e1n, en 1828, entre ellos el de un pastelero, raz\u00f3n por la cual a este conflicto tambi\u00e9n se le denomina Guerra de los Pasteles. Los franceses bloquearon los puertos de Tampico y Veracruz poco m\u00e1s de un a\u00f1o, hasta que el 27 de noviembre de 1838 la escuadra gala bombarde\u00f3 Veracruz. Santa Anna sali\u00f3 de su retiro e inmediatamente ofreci\u00f3 sus servicios militares; al poco tiempo se convirti\u00f3 en el encargado de la defensa de dicha plaza.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al despuntar el alba del 5 de diciembre de 1838, los franceses atacaron diferentes puntos del puerto, aunque poco tiempo despu\u00e9s regresaron a sus embarcaciones. En medio de la escaramuza, un ca\u00f1\u00f3n enemigo dispar\u00f3 hacia Santa Anna, llenando de metralla la pierna izquierda del general y matando a su caballo. Aunque no queda muy claro si los mexicanos efectivamente repelieron a los franceses o si fue decisi\u00f3n de estos \u00faltimos retirarse; sin embargo, el hecho de que regresaran al mar y Santa Anna quedara malherido fueron motivos suficientes para afirmar que los europeos hab\u00edan sido derrotados por el \u201cH\u00e9roe de Tampico\u201d. Al d\u00eda siguiente, se le amput\u00f3 la pierna para evitar la gangrena.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de esta acci\u00f3n militar, Santa Anna estuvo poco tiempo involucrado en la pol\u00edtica, a excepci\u00f3n de su nombramiento como presidente provisional en 1839. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1841, el general xalape\u00f1o particip\u00f3 en un golpe militar conjunto con Mariano Paredes y Arrillaga, en Guadalajara, y con Gabriel Valencia en la capital nacional, que dio como resultado que el presidente Anastasio Bustamante abandonara el cargo en octubre de 1841. Santa Anna qued\u00f3 nuevamente frente al poder ejecutivo, en esta ocasi\u00f3n con facultades casi dictatoriales.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21692\" aria-describedby=\"caption-attachment-21692\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21692\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_003.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"570\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_003.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_003-300x214.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_003-768x547.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21692\" class=\"wp-caption-text\">C. Aiyon, Defensa de la Plaza de Veracruz por el general Santa Anna contra los franceses, litograf\u00eda, s. XIX, Museo Nacional de las Intervenciones<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El festejo<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1842, con Santa Anna en la presidencia, el d\u00eda 11 de septiembre hubo un desfile militar para conmemorar la derrota de la expedici\u00f3n de reconquista de 1829, mientras que los festejos de los d\u00edas 16 y 27 se llevaron a cabo <em>como de costumbre<\/em>. En esta \u00faltima fecha, dedicada a recordar a Agust\u00edn de Iturbide, a pesar de que se sigui\u00f3 con el programa acostumbrado y el coronel Rafael Espinosa fue el orador designado para dirigir el discurso c\u00edvico en la Alameda de M\u00e9xico, la fiesta\/procesi\u00f3n no termin\u00f3 ah\u00ed, sino que se dirigi\u00f3 al pante\u00f3n de Santa Paula, que hoy se ubicar\u00eda en la actual colonia Guerrero de la capital.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el camposanto se hab\u00eda construido exprofeso un monumento, m\u00e1s alto que todos los que se encontraban ah\u00ed, para resguardar la pierna que hab\u00eda perdido Santa Anna en 1838, y constaba de \u201cunas gradas que sosten\u00edan una columna que en su base ten\u00eda cuatro l\u00e1pidas para poner inscripciones, en cuyo capitel dorado se pondr\u00eda la urna, que era un sarc\u00f3fago que ten\u00eda encima un ca\u00f1\u00f3n sobre el que reposaba un \u00e1guila. El mausoleo estaba protegido por unas rejas, cuyas esquinas estaban adornadas por insignias consulares romanas que simbolizaban la rep\u00fablica\u201d, seg\u00fan detalla Carmen V\u00e1zquez Mantec\u00f3n en el art\u00edculo citado al final de este texto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la colocaci\u00f3n de la urna de vidrio con la pierna, el orador designado para ese evento fue Ignacio Sierra y Rosso, un conocido apologista del caudillo veracruzano, como lo ejemplifica este fragmento de su discurso: \u201c\u00a1Veintisiete de septiembre de 1821! \u00a1D\u00eda espl\u00e9ndido y magn\u00edfico! \u00a1Hoy eres celebrado con la solemnidad m\u00e1s an\u00e1loga que el patriotismo pudiera consagrarte: los recuerdos que ella inspira se pierden, se confunden con tus recuerdos; el cinco de diciembre de 1838, es tambi\u00e9n como t\u00fa, \u00a1un d\u00eda de gozo y de vida para la Patria!\u201d Curiosamente, Antonio L\u00f3pez de Santa Anna no estuvo presente en el acto, sino que acudi\u00f3 m\u00e1s tarde al pante\u00f3n acompa\u00f1ado de algunos funcionarios. Posteriormente, se retir\u00f3 a disfrutar de las amenidades que tambi\u00e9n eran costumbre despu\u00e9s de los actos c\u00edvicos, como corridas de toros, funciones de teatro, fuegos artificiales, diversiones p\u00fablicas, etc\u00e9tera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Diario del Gobierno <\/em>inform\u00f3, en su edici\u00f3n del 28 de septiembre, sobre el desarrollo de los festejos del d\u00eda anterior. Despu\u00e9s de la oraci\u00f3n c\u00edvica en la Alameda, todos los miembros de gobierno y ej\u00e9rcito \u201cse unieron formando sucesivamente hileras, al fin de las cuales ven\u00eda una urna funeraria vistosamente adornada, en cuyo centro se ocultaba en una peque\u00f1a caja el pie del Excmo. Sr. Presidente mutilado en Veracruz\u201d. La nota narr\u00f3 brevemente el desarrollo de la colocaci\u00f3n de la urna en el pante\u00f3n, y concluy\u00f3 asegurando que \u201ca ambos paseos tambi\u00e9n asistieron ni\u00f1os y ni\u00f1as de la escuela lancasteriana, y la m\u00e1s lucida y numerosa concurrencia en medio del mayor orden y del m\u00e1s placentero regocijo\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21726\" aria-describedby=\"caption-attachment-21726\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21726\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_037.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_037.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_037-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_037-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21726\" class=\"wp-caption-text\">Hesiquio Iriarte, \u201cSe coloca el pie de Santa Anna en Sta. Paula, 1842\u201d, fragmento del Cuadro hist\u00f3rico del general Santa Anna 2da. Parte, litograf\u00eda, ca. 1857.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con Carlos Mar\u00eda de Bustamante, en sus <em>Apuntes para la historia del gobierno del General D. Antonio L\u00f3pez de Santa Anna<\/em>, al poco tiempo se empezaron a vender en los portales de la ciudad r\u00e9plicas de bolsillo de monumento y del sarc\u00f3fago. Coment\u00f3 que el entierro fue muy concurrido por todas las clases de la sociedad por la \u201cnovedad y rareza de la funci\u00f3n\u201d, como tambi\u00e9n se constat\u00f3 en los versos sat\u00edricos que circulaban por las calles de la capital, uno con el t\u00edtulo \u201cRepresentaci\u00f3n que hacen al soberano Congreso los restos de los difuntos depositados en el Pante\u00f3n de Santa Paula\u201d, cuyos primeros versos dicen lo siguiente: \u201cHasta el m\u00e1s peque\u00f1o hueso \/ De todos cuantos difuntos \/ Hay en Santa Paula juntos \/ Le suplican al Congreso \/ Hagan reprimir su exceso \/ A quien por adulaci\u00f3n \/ A la sepulcral mansi\u00f3n \/ La pretende perturbar \/ Hoy queriendo colocar \/ De Santa Anna el <em>zancarr\u00f3n<\/em>.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El festejo tampoco pas\u00f3 desapercibido para algunos extranjeros. Brantz Mayer, escritor y secretario de la legaci\u00f3n estadunidense en nuestro pa\u00eds en 1841, describi\u00f3 el evento en su libro <em>Mexico as it was and as it is<\/em>, enfatizando que se exhum\u00f3 la pierna en Veracruz y se inhum\u00f3 nuevamente en el pante\u00f3n de Santa Paula. Despu\u00e9s refiri\u00f3 que \u201cun solemne elogio (al presidente, no a la pierna) fue pronunciado por el se\u00f1or Sierra y Rosa [<em>sic<\/em>] y los honores a la preciosa reliquia terminaron\u201d. Mayer anot\u00f3 que al poco tiempo apareci\u00f3 en una tumba adyacente un letrero que rezaba: \u201cProtesta de los cad\u00e1veres del cementerio por haberse recibido entre ellos una pierna.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 6 de septiembre de 1843, con las Bases Org\u00e1nicas promulgadas apenas tres meses atr\u00e1s, el gobierno public\u00f3 una ley que establec\u00eda como d\u00eda de fiesta c\u00edvica el 11 de septiembre, as\u00ed como los d\u00edas 16 y 27 del mismo mes. De esta manera, se intent\u00f3 elevar al mismo nivel la acci\u00f3n de armas y la figura de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna a las del \u201ciniciador\u201d y del \u201cconsumador\u201d de la gesta independentista mexicana, Miguel Hidalgo y Agust\u00edn de Iturbide, respectivamente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero esto no dur\u00f3 mucho tiempo: en diciembre de 1844 un pronunciamiento militar oblig\u00f3 a Santa Anna a abandonar la presidencia y exiliarse. Durante la revuelta en la capital, el monumento en el pante\u00f3n fue destruido y la pierna exhumada y arrastrada por las calles hasta que la recuper\u00f3 el general Garc\u00eda Conde. Al respecto, Carlos Mar\u00eda de Bustamante asever\u00f3 que la extremidad \u201ctal vez correr\u00e1 la suerte de los carcomidos huesos de Oliverio Cromwell por los enfurecidos ingleses\u201d, a\u00f1adiendo en una nota a pie de p\u00e1gina que \u201cas\u00ed se verific\u00f3, pues los tiranos corren una misma suerte\u201d. De igual forma, se destruyeron las estatuas del \u201cBenem\u00e9rito de la Patria\u201d \u2013t\u00edtulo que tambi\u00e9n ostent\u00f3 Santa Anna\u2013 que se encontraban en la Plaza del Volador y en el Teatro Santa Anna (despu\u00e9s llamado Nacional).<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21714\" aria-describedby=\"caption-attachment-21714\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21714\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_025.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"601\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_025.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_025-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_58_025-768x577.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21714\" class=\"wp-caption-text\">Hesiquio Iriarte, \u201cPronunciamiento del 6 de diciembre de 1844 contra Santa Anna\u201d, fragmento del Cuadro hist\u00f3rico del general Santa Anna 2da. Parte, litograf\u00eda, ca. 1857.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Un episodio poco curioso<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el nacimiento de la nueva naci\u00f3n, se hizo necesario crear cultos heroicos a trav\u00e9s de las fiestas c\u00edvicas que uniformaran la memoria colectiva nacional, afirmaran la unidad en el presente y proyectaran un futuro esplendoroso. El siglo XIX mexicano fue sumamente turbulento y los festejos patrios no escaparon del vendaval pol\u00edtico. Por ejemplo, el festejo a Agust\u00edn de Iturbide dur\u00f3 apenas tres d\u00e9cadas: durante la guerra de Reforma, los liberales decretaron en 1859 su desaparici\u00f3n del calendario c\u00edvico, mientras que los conservadores, quienes \u201cadoptaron\u201d su obra y gesta, continuaron con el culto durante el segundo imperio mexicano. Finalmente, la fiesta del 27 de septiembre se dej\u00f3 de realizar con el triunfo de la rep\u00fablica en 1867.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso de Santa Anna es todav\u00eda m\u00e1s notorio, pues en realidad s\u00f3lo se le celebr\u00f3 cuando \u00e9l o sus aliados se encontraban en el poder. El episodio de la ciudad de M\u00e9xico de diciembre de 1844 muestra el nulo arraigo popular que ten\u00eda. Ese a\u00f1o, a\u00fan en su natal Xalapa, fue recibido con hostilidad por los sectores populares mientras marchaba al exilio. Lo \u00faltimo, empero, fue algo extraordinario en la larga serie de recibimientos y celebraciones que se dedicaron al \u201cH\u00e9roe de Tampico\u201d en su ciudad de origen, incluyendo cuando sali\u00f3 del pa\u00eds en 1855 derrotado por la revoluci\u00f3n de Ayutla.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas breves notas permiten comprender que el arraigo y el cari\u00f1o a determinado caudillo depend\u00edan, en buena medida, de la regi\u00f3n y el recuerdo que la poblaci\u00f3n tuviera de \u00e9l, aunque esto no siempre era garant\u00eda de buenos tratos. Por otro lado, nos remite a la concordancia o discordancia entre los deseos y actitudes del gobierno que organizaba y de la sociedad en general. En \u00faltima instancia, nos demuestra las dificultades en la construcci\u00f3n y mantenimiento de un gobierno fuerte, aceptado a nivel nacional, aunque fuese encarnado por un pol\u00edtico carism\u00e1tico y populista.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque Santa Anna fue criticado en su momento por la extravagancia de enterrar su pierna, en realidad daba continuidad a una pr\u00e1ctica, iniciada en 1837 con Anastasio Bustamante, quien orden\u00f3 el traslado de las cenizas de Agust\u00edn de Iturbide desde Padilla, Tamaulipas, hasta la catedral metropolitana, como a su vez se hiciera con los primeros caudillos de la independencia en 1823. De igual forma, el mismo a\u00f1o del entierro de la pierna, se trasladaron a la capital nacional las cenizas de Vicente Guerrero, aunque la ceremonia pas\u00f3 pr\u00e1cticamente desapercibida por el pueblo, al parecer por la poca publicidad que se le hizo. Incluso en el siglo xx, \u00c1lvaro Obreg\u00f3n mand\u00f3 exponer la mano y restos del brazo que perdi\u00f3 durante las batallas de Celaya de 1915.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En la actualidad, las fiestas patrias tienen una estructura muy bien definida, como el orden de los \u201cvivas\u201d el 15 de septiembre y del desfile del d\u00eda siguiente, o bien, presentan pocas variaciones. Sin embargo, como se ha visto, esta celebraci\u00f3n tan caracter\u00edstica de nuestra identidad nacional en realidad es producto de las diversas luchas que hubo en M\u00e9xico en el siglo xix, por imponer una forma de gobierno, una visi\u00f3n de la sociedad y, en este caso particular, una manera de concebir el pasado, presente y futuro de los mexicanos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a las opiniones y mitos creados alrededor de Antonio L\u00f3pez de Santa Anna, no deja de ser necesario conocer sobre su persona y en especial sobre el M\u00e9xico en el que vivi\u00f3 y del cual fue responsable \u2013junto con muchos otros\u2013 de intentar construir, con much\u00edsimas carencias y la presencia de amenazas externas y conflictos internos. No se trata de limpiar o ensalzar la figura de Santa Anna, ni tampoco de perpetuar los calificativos que se le han impuesto a lo largo del tiempo, sino de comprender de manera m\u00e1s o menos \u201cimparcial\u201d los hechos y motivos por los que actu\u00f3 de la manera en que lo hizo; esto involucra, desde luego, una rigurosa lectura de los testimonios de la \u00e9poca y las interpretaciones posteriores. \u201cLa fiesta de la pata\u201d, como tambi\u00e9n se le llam\u00f3, no es m\u00e1s que un fiel reflejo de todas las pugnas e ideales que existieron en aquellos lejanos a\u00f1os, y cuyo influjo llega hasta nosotros el d\u00eda de hoy.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S <\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Fowler, Will, <em>Santa Anna \u00bfH\u00e9roe o villano? La biograf\u00eda que rompe el mito<\/em>, M\u00e9xico, Cr\u00edtica, 2018.<\/li>\r\n<li>Hern\u00e1ndez M\u00e1rquez, Ver\u00f3nica, <em>La fiesta de la independencia nacional en la ciudad de M\u00e9xico. Su proceso de institucionalizaci\u00f3n de 1821 a 1887<\/em>, M\u00e9xico, Rosa Ma. Porr\u00faa Ediciones, 2010.<\/li>\r\n<li>Orozco Orozco, V\u00edctor, <em>\u00bfHidalgo o Iturbide? Un viejo dilema y su significado en la construcci\u00f3n del nacionalismo mexicano (1821-1867)<\/em>, Chihuahua, Universidad Aut\u00f3noma de Ciudad Ju\u00e1rez\/Instituto Chihuahuense de la Cultura\/Doble H\u00e9lice Ediciones, 2005.<\/li>\r\n<li>V\u00e1zquez Mantec\u00f3n, Mar\u00eda Del Carmen, \u201cLas reliquias y sus h\u00e9roes\u201d, <em>Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea de M\u00e9xico<\/em>, 2005, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/oXZ1F45\">https:\/\/cutt.ly\/oXZ1F45<\/a>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Horacio Cruz Garc\u00edaFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 58. Las celebraciones del inicio de la guerra de la independencia, en septiembre de 1842, tuvieron una particularidad in\u00e9dita. Estando en la presidencia el militar que hab\u00eda destacado frente a los espa\u00f1oles y luego contra los franceses, sus apologistas crearon un monumento que guardar\u00eda en una urna de vidrio la pierna izquierda perdida en 1838 en Veracruz. Antonio L\u00f3pez de Santa Anna es uno de los personajes fundamentales de la historia mexicana, pero, a diferencia de la mayor\u00eda, no es recordado o considerado como un h\u00e9roe, sino como un dictador extravagante, responsable de la p\u00e9rdida de la mitad del territorio nacional ante Estados Unidos. Sin embargo, en algunos momentos de su vida fue reconocido como un pr\u00f3cer. En ese sentido, destaca un episodio conocido y peculiar: el entierro de la pierna que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2615,20],"tags":[829,2282,199,2629],"class_list":{"0":"post-18082","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-58-revistanumero","8":"category-revistanumero","9":"tag-antonio-lopez-de-santa-anna","10":"tag-celebracion","11":"tag-independencia-de-mexico","12":"tag-la-fiesta-de-la-pata"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18082"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18082\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22423,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18082\/revisions\/22423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}