﻿{"id":18019,"date":"2023-07-04T11:19:14","date_gmt":"2023-07-04T17:19:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=18019"},"modified":"2025-07-30T18:15:37","modified_gmt":"2025-07-31T00:15:37","slug":"espejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/espejo\/","title":{"rendered":"Espejo"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz<\/p>\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 57.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_57_13_Sepia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20554\" aria-describedby=\"caption-attachment-20554\" style=\"width: 963px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20554\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_028-300x216.jpg\" alt=\"\" width=\"963\" height=\"693\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_028-300x216.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_028-768x553.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_028.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 963px) 100vw, 963px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20554\" class=\"wp-caption-text\">Fernando L\u00f3pez, doctor y miembro de Ayuntamiento en su consultorio, ca. 1912, inv. 20226, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay personajes que se la creen. Se colocan delante de la c\u00e1mara y fluyen seguridad, arrogancia, ego, narcisismo. Nuestro hombre de la imagen va por la contraria. Timidez en la mirada, cierto cansancio quiz\u00e1 \u2013uno podr\u00eda pensar lo contrario si el reloj a su espalda nos dice la verdad: cuarto para las tres de la tarde\u2013, tranquilidad en sus manos estrat\u00e9gicamente ubicadas, cierta incomodidad tambi\u00e9n, porque por m\u00e1s pose que se acepte realizar, la fotograf\u00eda no deja de generar ese fastidio entre salir correcto y hacerlo ya. Al fin y al cabo, nuestro reflejo no siempre se lee con la certeza de lo que uno cree que es.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna fotograf\u00eda nunca es privada\u201d, dice Annie Leibovitz. El m\u00e9dico cirujano y eminencia de la oftalmolog\u00eda en M\u00e9xico, Fernando L\u00f3pez y S\u00e1nchez Rom\u00e1n, transmite prestancia y decoro ante la requisitoria de dejar un testimonio de vida, pero pronto parece levantarse para apurar un imperioso regreso a las actividades en el consultorio. Tanto parece que el fot\u00f3grafo atin\u00f3 en su \u00e1ngulo aislado de contrastes, fusionar su imagen de cuerpo menudo con las tonalidades del magn\u00edfico escritorio, como si fuera una misma pieza indivisible que se ampara en la discreci\u00f3n. Espejo, en realidad, de lo que fue su vida profesional, capacidad, reconocimiento, liderazgo en lo suyo, y con toda intenci\u00f3n de dejar huellas que otros deb\u00edan descubrir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el primer director del Hospital General de la Ciudad de M\u00e9xico, por encargo de su colega Eduardo Liceaga, cuando lo inaugurara Porfirio D\u00edaz en 1905. Antes hab\u00eda estado en el Hospital Militar y en ambos fund\u00f3 sus escuelas de enfermer\u00eda. Pas\u00f3 por Par\u00eds para especializarse en oftalmolog\u00eda y aqu\u00ed perfeccion\u00f3 conocimientos en medicina en los que fue pionero: el uso de la coca\u00edna como anest\u00e9sico en afecciones oculares (aliviaba el dolor causado por el tracoma, reduc\u00eda la secreci\u00f3n ocasionada por las afecciones oculares y la vasoconstricci\u00f3n), la aplicaci\u00f3n de la asepsia en cirug\u00edas \u2212introducida junto con su colega Juli\u00e1n Villarreal\u2212 y la primera aplicaci\u00f3n p\u00fablica del salvars\u00e1n (marca de la arsfenamina, el compuesto con el cual se comenz\u00f3 a combatir la s\u00edfilis y que luego Alexander Fleming reemplazar\u00eda con la penicilina).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La puerta abierta a su lado invita a salir. Tanto al fot\u00f3grafo como a nosotros, fisgones. El doctor Fernando L\u00f3pez y S\u00e1nchez Rom\u00e1n debe regresar a sus tareas<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\">Dar\u00edo Fritz<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 57. Hay personajes que se la creen. Se colocan delante de la c\u00e1mara y fluyen seguridad, arrogancia, ego, narcisismo. Nuestro hombre de la imagen va por la contraria. Timidez en la mirada, cierto cansancio quiz\u00e1 \u2013uno podr\u00eda pensar lo contrario si el reloj a su espalda nos dice la verdad: cuarto para las tres de la tarde\u2013, tranquilidad en sus manos estrat\u00e9gicamente ubicadas, cierta incomodidad tambi\u00e9n, porque por m\u00e1s pose que se acepte realizar, la fotograf\u00eda no deja de generar ese fastidio entre salir correcto y hacerlo ya. Al fin y al cabo, nuestro reflejo no siempre se lee con la certeza de lo que uno cree que es. \u201cUna fotograf\u00eda nunca es privada\u201d, dice Annie Leibovitz. El m\u00e9dico cirujano y eminencia de la oftalmolog\u00eda en M\u00e9xico, Fernando L\u00f3pez y S\u00e1nchez Rom\u00e1n, transmite prestancia y decoro ante la<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2409,1209],"tags":[2564,2600,2601,360,2344],"class_list":{"0":"post-18019","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-57","7":"category-sepia","8":"tag-biografia","9":"tag-fernando-lopez-y-sanchez-roman","10":"tag-historia-de-la-medicina-en-mexico","11":"tag-porfirismo","12":"tag-retrato"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18019","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18019"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18019\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22421,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18019\/revisions\/22421"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18019"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18019"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18019"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}