﻿{"id":17726,"date":"2023-06-13T12:23:55","date_gmt":"2023-06-13T18:23:55","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17726"},"modified":"2025-07-31T12:23:24","modified_gmt":"2025-07-31T18:23:24","slug":"pasarela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/pasarela\/","title":{"rendered":"Pasarela"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 60<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_60_Sepia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17727\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/DSC_2791-3-1024x736.jpg\" alt=\"\" width=\"768\" height=\"552\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/DSC_2791-3-1024x736.jpg 1024w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/DSC_2791-3-300x216.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/DSC_2791-3-768x552.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/>\r\n<figcaption>Inundaci\u00f3n en la ciudad de M\u00e9xico, 1951. Archivo General de la Naci\u00f3n, EDDG, 94\/7.<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n dijo que el cambio clim\u00e1tico es un fen\u00f3meno actual? En 1951 las lluvias torrenciales dejaban en la ciudad de M\u00e9xico inundaciones como las de esta foto. El 15 de junio se registr\u00f3 \u201cla m\u00e1s desastrosa\u201d precipitaci\u00f3n en la ciudad, enfatizaba una nota period\u00edstica. \u201cUn lago de fango\u201d, titularon. \u201cBrotaba petr\u00f3leo\u201d. En la estaci\u00f3n de bomberos se dieron por vencidos con soltura y rapidez: \u201cmuy poco lo que se puede hacer contra las inundaciones\u201d, dijeron al d\u00eda siguiente. Tama\u00f1a declaraci\u00f3n quita hasta el aire. Diecis\u00e9is bombas extractoras de agua eran un barco en el mar para atender una ciudad de poco m\u00e1s de 3 000 000 de personas. A esta calle est\u00e1 claro no llegaron. Los rostros de sorpresa, hast\u00edo, desolaci\u00f3n y hasta desesperanza reflejada en un par de sonrisas nerviosas, le murmuran al fot\u00f3grafo. Nadie se aparece por aqu\u00ed para echarnos una mano, nos dicen. As\u00ed que posan. Si la imagen se publica ma\u00f1ana en el peri\u00f3dico, puede que anime a alguna autoridad, al menos por pudor, a asomarse por all\u00ed. Pero la rudimentaria pasarela de tablas y el agua que ha bajado a la altura de los tobillos desalientan la ilusi\u00f3n. Lo peor ya pas\u00f3 y si necesitaron de ayuda fue cuando el agua le lleg\u00f3 al cuello y el instinto de escalar hasta las azoteas hizo que la tragedia no fuera mayor.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cient\u00edficos datan como un punto de partida del calentamiento global a los tiempos de esas inundaciones: mediados del siglo XX. Por entonces como hoy, los menos arropados por la riqueza son los m\u00e1s perjudicados por la crisis clim\u00e1tica, mientras los ricos \u2013sean pa\u00edses o fortunas personales\u2013, quienes m\u00e1s la exacerban. Un paliativo a la miseria consist\u00eda por aquellos d\u00edas en ir al centro inundado de la ciudad de M\u00e9xico. Con el agua cerca de las rodillas<strong>,<\/strong> hombres j\u00f3venes socorr\u00edan a los transe\u00fantes alzados en brazos para que salieran inmaculados de su traves\u00eda por las calles. A cambio se llevaban a los bolsillos h\u00famedos de 50 centavos a un peso.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 60 \u00bfQui\u00e9n dijo que el cambio clim\u00e1tico es un fen\u00f3meno actual? En 1951 las lluvias torrenciales dejaban en la ciudad de M\u00e9xico inundaciones como las de esta foto. 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