﻿{"id":17704,"date":"2023-06-13T11:03:12","date_gmt":"2023-06-13T17:03:12","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17704"},"modified":"2025-07-31T12:16:18","modified_gmt":"2025-07-31T18:16:18","slug":"manuel-acuna-el-poeta-del-romanticismo-y-la-modernidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/manuel-acuna-el-poeta-del-romanticismo-y-la-modernidad\/","title":{"rendered":"Manuel Acu\u00f1a El poeta del romanticismo y la modernidad"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Graziella Altamirano <br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 60<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_60_08_Testimonio.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Ha transcurrido un siglo y medio de la muerte joven del poeta coahuilense y su corta obra se mantiene vigente. Su amigo Juan de Dios Peza lo recuerda en una semblanza de 1897 como un estudiante avezado en lat\u00edn, matem\u00e1ticas y filosof\u00eda en la Escuela de Medicina, jovial y punzante en sus frases, sensible y leal, y atormentado por los dolores ajenos.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20988\" aria-describedby=\"caption-attachment-20988\" style=\"width: 598px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20988\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_100.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_100.jpg 598w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_100-199x300.jpg 199w\" sizes=\"(max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20988\" class=\"wp-caption-text\">Obras de Manuel Acu\u00f1a, portadilla, Barcelona, Casa Editorial Maucci, 1898.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el 150\u00ba aniversario de la muerte de Manuel Acu\u00f1a hemos rescatado los \u00faltimos d\u00edas de la vida de este joven poeta coahuilense en la pluma de Juan de Dios Peza, quien varios a\u00f1os despu\u00e9s de que aqu\u00e9l se quitara la vida, escribi\u00f3 el pr\u00f3logo a la publicaci\u00f3n de sus obras por la Casa Editorial Maucci de Barcelona (1898), como un postrer tributo al amigo y como un testimonio de su tr\u00e1gico fin.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan de Dios Peza (1852-1910), poeta conocido como el \u201ccantor del hogar y de la patria\u201d fue condisc\u00edpulo de Acu\u00f1a en la Escuela de Medicina donde se inici\u00f3 entre ellos una estrecha amistad que perdur\u00f3 hasta la muerte. Los dos talentos abrazaron las letras: Peza dej\u00f3 la medicina, se dedic\u00f3 al periodismo y a la diplomacia, lleg\u00f3 a ocupar un lugar en la Academia Mexicana de la Lengua y por su numerosa obra, traducida a varios idiomas, se convirti\u00f3 en uno de los poetas m\u00e1s le\u00eddos de principios del siglo xx. Acu\u00f1a, simult\u00e1neamente a los estudios de medicina muy pronto se introdujo en el movimiento literario de su \u00e9poca, fund\u00f3 la Sociedad Literaria Nezahualc\u00f3yotl, form\u00f3 parte del Liceo Hidalgo y colabor\u00f3 en varios peri\u00f3dicos de la capital donde public\u00f3 sus poemas.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su obra po\u00e9tica, en su mayor\u00eda conocida hasta despu\u00e9s de su muerte, a Manuel Acu\u00f1a se le consider\u00f3 como un \u201cintermediario de las pasiones del romanticismo y de la construcci\u00f3n del modernismo\u201d, debido a su tratamiento de los temas rom\u00e1nticos y a sus reflexiones sobre la muerte, la existencia de Dios y del alma. A su corta edad Acu\u00f1a se distingui\u00f3 por su talento en el medio intelectual de su tiempo y fue asiduo a las famosas veladas literarias que se celebraban en la casa del conocido matrimonio de La Pe\u00f1a-Llerena, a las que acud\u00edan grandes personalidades del mundo cultural de la \u00e9poca. A ellas asist\u00edan escritores y poetas, periodistas, oradores y destacados personajes como Ignacio Ram\u00edrez <em>El<\/em> <em>Nigromante<\/em>, Ignacio Manuel Altamirano, Justo Sierra, Francisco Zarco, Irineo Paz, Vicente Riva Palacio, Jos\u00e9 Mar\u00eda Iglesias y Juan de Dios Peza, entre muchos otros.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En aquellas concurridas tertulias sobresal\u00eda la presencia de Rosario, hija del matrimonio de La Pe\u00f1a-Llerena, una talentosa joven de 19 a\u00f1os, quien con el tiempo se convertir\u00eda en la musa de varios escritores y poetas que se inspiraron en ella para escribir sus mejores versos, entre ellos Acu\u00f1a, el joven solitario y depresivo, que le dedic\u00f3 su famoso <em>Nocturno <\/em>de amor no correspondido. \u00a0<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a se quit\u00f3 la vida el 6 de diciembre de 1873. Cuando se dio a conocer la noticia de su muerte, una gran parte de la sociedad lament\u00f3 la p\u00e9rdida del joven poeta que promet\u00eda llegar a ser una luminaria de la literatura mexicana. Conociendo el amor que aqu\u00e9l ten\u00eda por Rosario de la Pe\u00f1a, muchos de sus compa\u00f1eros la culparon por su muerte y durante a\u00f1os la joven pas\u00f3 a la historia como \u201cRosario la de Acu\u00f1a\u201d, la causante de aquella tragedia, a pesar de que\u00a0declar\u00f3 el resto de su vida que ella nunca alent\u00f3 los sentimientos del poeta. No obstante, Rosario qued\u00f3 marcada con el estigma de la traici\u00f3n y la culpa y durante a\u00f1os, en torno a ella y al suicidio de Acu\u00f1a se tejieron innumerables historias y fantas\u00edas que dieron la vuelta al mundo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los amigos de Acu\u00f1a dieron cuenta de los problemas de salud que aqu\u00e9l padec\u00eda, y Juan de Dios Peza, el m\u00e1s cercano de ellos, al relatar sus recuerdos de aquellos d\u00edas quiso hacer una semblanza del amigo, referirse a la depresi\u00f3n que lo aquejaba, esa \u201cenfermedad sin nombre que marchita el alma\u201d y ante las \u201cconsejas triviales que corr\u00edan en boca del vulgo\u201d, invitaba a no culpar a nadie como causante de aquella tragedia y recordar al amigo como el gran poeta que fue.\u00a0<\/p>\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/><!-- \/wp:separator -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph  -->\r\n<h3 style=\"text-align: center;\">MANUEL ACU\u00d1A <br \/>Por Juan de Dios Peza<br \/>M\u00e9xico, 1897<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20990\" aria-describedby=\"caption-attachment-20990\" style=\"width: 622px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20990\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_106.jpg\" alt=\"\" width=\"622\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_106.jpg 622w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_106-207x300.jpg 207w\" sizes=\"(max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20990\" class=\"wp-caption-text\">Esquela de Manuel Acu\u00f1a, El Monitor Republicano, 7 de diciembre de 1873.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo se va, todo se muere. A medida que se avanza en el camino del mundo, se van dejando pedazos del coraz\u00f3n sobre la fosa de cada uno de los seres queridos que nos abandonan para siempre.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy es un triste aniversario para las letras nacionales \u2013hace 24 a\u00f1os, \u00a1parece que fue ayer! \u2013 que el poeta m\u00e1s inspirado de la generaci\u00f3n de entonces puso fin a sus d\u00edas cegado por no sabemos qu\u00e9 internas y pavorosas sombras.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00edamos \u00e9l y yo tan ligados, fuimos tan \u00edntimos amigos, que puedo asegurar, sin jactancia, que pocos le estudiaron como yo tan de cerca, por lo cual juzgo un deber narrarlo sobre su vida y sobre su muerte, en esta trist\u00edsima fecha, no s\u00f3lo porque a trav\u00e9s de los a\u00f1os se ha adulterado su historia, sino tambi\u00e9n porque muchos se interesan cuando leen sus versos en saber con toda la verdad posible c\u00f3mo era, c\u00f3mo vivi\u00f3 y c\u00f3mo muri\u00f3 el infortunado poeta.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed es que refundiendo antiguos apuntamientos, enlazando recuerdos que todav\u00eda est\u00e1n frescos en mi memoria, y juzgando con mayor experiencia lo que en aquella \u00e9poca no pude apreciar, encuentro ocasi\u00f3n oportuna para escribir un art\u00edculo en que han de campear la verdad y la justicia.<\/p>\r\n<p>Manuel Acu\u00f1a naci\u00f3 en Saltillo, capital del estado de Coahuila, el a\u00f1o de 1849, y vino de catorce a\u00f1os, o poco menos, a esta ciudad de M\u00e9xico, entrando como alumno interno en el colegio de San Ildefonso. Hace \u00e9l tiern\u00edsima referencia a su salida de la tierra de su padre:<\/p>\r\n<blockquote>Sus brazos me estrecharonY despu\u00e9s a los p\u00e1lidos reflejosDel sol que en el crep\u00fasculo se hund\u00eda,<br \/>S\u00f3lo vi una ciudad que se perd\u00eda<br \/>Con mi cuna y mis padres a lo lejos.<\/blockquote>\r\n<!-- \/wp:quote -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Curs\u00f3 con notorio talento los a\u00f1os de latinidad, matem\u00e1ticas y filosof\u00eda y pas\u00f3 a esa hist\u00f3rica Escuela de Medicina de donde han salido tantas lumbreras de las letras y de las ciencias.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo recuerdo como si lo viera en la v\u00edspera de su fin tr\u00e1gico. Delgado de contextura, con la frente limpia y tersa sobre la cual se alzaba rebelde el obscuro cabello echado hacia atr\u00e1s y que parec\u00eda no tener otro peine que la mano indolente que sol\u00eda mesarlo; cejas arqueadas, espesas y negras, ojos grandes y salientes como si se escaparan de las \u00f3rbitas; nariz peque\u00f1a y afilada; boca chica, de labio inferior grueso y ca\u00eddo, ornada por un bigote recortado en los extremos; barba aguzada y con hoyuelos; siempre vestido con levita obscura de largos faldones, r\u00e1pido en el andar y algo dificultoso en su palabra.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Triste en el fondo pero jovial y punzante en sus frases, sensible como un ni\u00f1o y leal como un caballero antiguo; le atormentaban los dolores ajenos y nadie era m\u00e1s activo que \u00e9l para visitar y atender al amigo enfermo y pobre.<\/p>\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Viv\u00eda en el corredor bajo del segundo patio de la Escuela de Medicina, en el cuarto n\u00famero 13, el mismo cuarto que ocup\u00f3 Juan D\u00edaz Covarrubias y del cual sali\u00f3 para ser infamemente fusilado en Tacubaya el 11 de abril de 1859. Acu\u00f1a ten\u00eda siempre en su derredor un cortejo de amigos que lo am\u00e1bamos sin doblez, sin rencillas, sin envidia de su genio, sin censurar sus extravagancias, evit\u00e1ndole todos los disgustos y siendo los primeros en aplaudir sus obras [\u2026]<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros hab\u00edamos presenciado de cerca los trabajos de aquel adolescente sublime; con las l\u00e1grimas en los ojos le vimos salir a la escena en medio de aplausos atronadores, conducido por el eminente Jos\u00e9 Valero y por Salvadora Cair\u00f3n, en la noche del estreno de su drama <em>El Pasado<\/em>; temblando de gozo le admiramos cuando hizo en unos funerales estremecerse a los viejos y sabios maestros diciendo:<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote -->\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">La muerte no es la nada<br \/>Sino para la chispa transitoria<br \/>Cuya luz ignorada<br \/>Pasa sin alcanzar una mirada <br \/>De la pupila augusta de la historia.<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">O cuando con su brindis titulado \u201cUn rasgo de buen humor\u201d hizo que lo miraran sonriendo aquellos sabios severos que se llamaron R\u00edo de la Loza, V\u00e9rtiz y Barreda.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nosotros recog\u00edamos con cuidado fraternal cada peri\u00f3dico en que aparec\u00edan sus versos, guard\u00e1bamos los p\u00e1rrafos en que lo elogiaban y nos sent\u00edamos felices con mirarle recibir cartas de su hogar lejano, y despu\u00e9s de leerlas, besar la firma de su madre diciendo: \u201c\u00a1Hace muchos a\u00f1os que no la veo. Pobrecita! Ya s\u00f3lo me conoce en retrato\u201d.<\/p>\r\n<p>Esa ausencia lo mataba. Leed su poes\u00eda \u201cEntonces y hoy\u201d, escrita con las l\u00e1grimas m\u00e1s tiernas del fondo de su pecho y ver\u00e9is que es una verdad la que os digo.<\/p>\r\n<p>El viernes 5 de diciembre de 1873, anduvimos juntos desde la ma\u00f1ana y nos fuimos por la tarde a la Alameda. El viento arrancaba las hojas amarillentas de los fresnos y de los chopos que al caer bajo los pies del poeta atra\u00edan sus miradas de mayor tristeza.<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n<blockquote>\u201cMira \u2013me dijo mostr\u00e1ndome una de esas hojas que a\u00fan guardo seca por haber se\u00f1alado con ella un cap\u00edtulo del libro que le\u00edamos aquella tarde; <em>Les feuilles d\u2019Automne<\/em> de V\u00edctor Hugo\u2013, mira: una r\u00e1faga helada la arrebat\u00f3 del tronco antes de tiempo\u201d.<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed me recit\u00f3 la poes\u00eda \u201cEl g\u00e9nesis de mi vida\u201d que alguien extrajo de sus papeles el d\u00eda de su muerte. Era una poes\u00eda lind\u00edsima de la cual vagamente recuerdo uno que otro verso. Ya sentados en una banca de piedra me dijo: \u201cEscribe\u201d y me dict\u00f3 el soneto \u201cA un arroyo\u201d poni\u00e9ndome despu\u00e9s de su pu\u00f1o y letra una cari\u00f1osa dedicatoria. Este soneto es el \u00faltimo que escribi\u00f3; muchos creen que el \u201cNocturno\u201d es su obra postrera, pero sus amigos nos sab\u00edamos de memoria esos versos desde tres meses antes de aquel d\u00eda a que me refiero.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A prop\u00f3sito del \u201cNocturno\u201d har\u00e9 una digresi\u00f3n interesante. Una ma\u00f1ana estando en Saltillo, salimos muy temprano Jes\u00fas M. R\u00e1bago y yo, pues \u00edbamos de expedici\u00f3n fuera de la ciudad. La parroquia da su espalda al Oriente, as\u00ed es que el sol se alzaba detr\u00e1s de la torre y enfrente, rumbo al ocaso, se extiende una calle en que Acu\u00f1a vivi\u00f3 cuando era ni\u00f1o. Al fijarse en esto me dijo R\u00e1bago: Vea usted c\u00f3mo es verdad aquello de:<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote -->\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">El sol de la ma\u00f1ana<br \/>detr\u00e1s del campanario,<br \/>y abierta all\u00e1 a lo lejos la puerta del hogar.<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero reanudemos el hilo de los acontecimientos.<\/p>\r\n<p>Abandonamos la Alameda a la hora del crep\u00fasculo, lo dej\u00e9 en la puerta de una casa de la calle de Santa Isabel y me dijo al despedirnos:<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote -->\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">-Ma\u00f1ana a la una en punto te espero sin falta.<br \/>\u2013\u00bfEn punto? \u2013le pregunt\u00e9\u2013<br \/>\u2013Si tardas un minuto m\u00e1s\u2026<br \/>\u2013\u00bfQu\u00e9 suceder\u00e1?<br \/>\u2013Que me ir\u00e9 sin verte.<br \/>\u2013\u00bfTe ir\u00e1s ad\u00f3nde?<br \/>\u2013Estoy de viaje\u2026 s\u00ed\u2026 de viaje\u2026 lo sabr\u00e1s despu\u00e9s.<\/blockquote>\r\n<!-- \/wp:quote -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas \u00faltimas palabras cayeron sobre mi alma como gotas de fuego. Quise preguntarle m\u00e1s; pero \u00e9l se meti\u00f3 en aquella casa y yo me fui triste y malhumorado como si hubiera recibido una noticia infausta.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20989\" aria-describedby=\"caption-attachment-20989\" style=\"width: 537px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-20989\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_105.jpg\" alt=\"\" width=\"537\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_105.jpg 537w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_105-179x300.jpg 179w\" sizes=\"(max-width: 537px) 100vw, 537px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20989\" class=\"wp-caption-text\">Manuel Acu\u00f1a, fotograf\u00eda, ca. 1870, inv. 452414. SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo s\u00f3lo sab\u00eda que aquel gigantesco esp\u00edritu estaba enfermo y tem\u00eda una crisis.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a lleg\u00f3 algo tarde a la Escuela en aquella noche; rompi\u00f3 y quem\u00f3 muchos papeles que ten\u00eda guardados; escribi\u00f3 varias cartas listadas de negro, una para su ausente madre, otra para Antonio Coellar, otra para Gerardo Silva y dos para unas amigas \u00edntimas. Dicen que al d\u00eda siguiente se levant\u00f3 tarde, arregl\u00f3 su habitaci\u00f3n, se fue despu\u00e9s al ba\u00f1o, volvi\u00f3 a su cuarto a las doce, y sin duda en esos momentos, con mano segura y firme escribi\u00f3 las siguientes l\u00edneas:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLo de menos era entrar en detalles sobre la causa de mi muerte, pero no creo que le importe a ninguno; basta con saber que nadie m\u00e1s que yo mismo es el culpable. Diciembre 6 de 1873. Manuel Acu\u00f1a\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sali\u00f3 despu\u00e9s a los corredores, estuvo conversando de asuntos indiferentes, y cerca de las doce y media volvi\u00f3 a meterse a su cuarto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">F\u00e1cil es presumir lo que sucedi\u00f3 entonces. Yo llegu\u00e9 a visitarlo a la una y minutos, porque un amigo me detuvo en la puerta de la Escuela. Encontr\u00e9 sobre la mesa de noche una buj\u00eda encendida y a Acu\u00f1a tendido en su cama con la expresi\u00f3n natural del que duerme.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Toqu\u00e9 su frente guiado por extra\u00f1o presentimiento y la encontr\u00e9 tibia; alc\u00e9 en uno de sus ojos un p\u00e1rpado y la expresi\u00f3n de la pupila me aterr\u00f3; volv\u00ed entonces con sobresalto el rostro hacia la mesa de noche y me encontr\u00e9 en ella, junto a la vela, un vaso en que se apoyaba el papel que antes he copiado. Me inclin\u00e9 para leerlo y un acre olor de almendras amargas me descorri\u00f3 el velo de aquel misterio.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aturdido, loco, llam\u00e9 a los entonces estudiantes y hoy m\u00e9dicos Vargas, Villamil y Oribe, que viv\u00edan en el cuarto de junto. Oribe se precipit\u00f3 sobre el cad\u00e1ver queriendo volverlo a la vida y le hizo una insuflaci\u00f3n de boca a boca, al tiempo que Vargas mov\u00eda el t\u00f3rax para producir la respiraci\u00f3n artificial.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo fue en vano. Oribe cay\u00f3 presa de un v\u00e9rtigo, intoxicado por el olor del cianuro, pues Acu\u00f1a hab\u00eda apurado cerca de dos dracmas de esta substancia.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La fatal noticia circul\u00f3 instant\u00e1neamente en la Escuela. El prefecto del establecimiento, Dr. Manuel Dom\u00ednguez, los m\u00e9dicos y los alumnos que a esa hora estaban all\u00ed, acudieron al lugar del siniestro y rivalizaron en empe\u00f1o y actividad para tratar de devolverle la vida, \u00a1la vida que una hora antes le hab\u00eda abandonado!<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lleg\u00f3 a pocos momentos mi amigo Francisco Sosa, y a las cuatro de la tarde el Sr. Gaxiola, juez en turno, que dict\u00f3 las medidas oportunas concediendo que fuera en la Escuela de Medicina y no en el Hospital de San Pablo donde se hiciera la autopsia del cad\u00e1ver.<\/p>\r\n<p>Los miembros todos de la \u201cBohemia literaria\u201d visitaron por la tarde al poeta muerto, que al anochecer fue colocado en la ex capilla de la Escuela.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Alejandro Casar\u00edn acompa\u00f1ado del inolvidable Alamilla, sac\u00f3 en yeso blando la mascarilla del rostro, para hacer un busto y traz\u00f3 a l\u00e1piz un magn\u00edfico retrato.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El cad\u00e1ver estuvo constantemente velado por los alumnos de la Escuela, quienes lo inyectaron a todo costo y con toda las reglas de la ciencia.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El mi\u00e9rcoles diez fue el entierro, que tuvo una pompa y una majestad inusitadas. A las nueve de la ma\u00f1ana un inmenso gent\u00edo llenaba la plazuela de Santo Domingo, en tanto que en el interior de la Escuela de Medicina se agrupaban los representantes de las sociedades cient\u00edficas, literarias y de obreros.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los hombres m\u00e1s notables, los profesores m\u00e1s distinguidos, estaban all\u00ed dispuestos a acompa\u00f1ar al infortunado so\u00f1ador de 24 a\u00f1os. El gran Ignacio Ram\u00edrez hab\u00eda dicho al saber la muerte de Acu\u00f1a: \u201cEs una estrella que se apaga\u201d. Altamirano que lo distingu\u00eda y mimaba como a un hijo, hab\u00edase sentido enfermo de pesar con la triste noticia, y el sabio R\u00edo de la Loza a pesar de sus arraigadas convicciones religiosas, orden\u00f3 como director de la Escuela, que no se omitieran gastos para enterrar a Acu\u00f1a como lo exig\u00eda su talento.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para no mutilar aquel cad\u00e1ver querido, se extrajo del est\u00f3mago el veneno con una bomba exofagiana, y despu\u00e9s lo inyectaron cuidadosamente los m\u00e1s inteligentes alumnos. Durante el tiempo que estuvo tendido y expuesto al p\u00fablico en la ex capilla de la Escuela, se recibieron multitud de coronas y de ramilletes remitidos por corporaciones y admiradores particulares. Sea por el efecto del embalsamiento, sea porque los tejidos se estrecharon por la rigidez, el hecho es que de los cerrados ojos del poeta estuvieron brotando l\u00e1grimas constantemente: lloraba, como lo hab\u00eda dicho en una estrofa:<\/p>\r\n<!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote -->\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\u00a1C\u00f3mo deben llorar en la \u00faltima hora<br \/>Los inm\u00f3viles p\u00e1rpados de un muerto!<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A las diez los amigos \u00edntimos de Acu\u00f1a cargamos en hombros su cad\u00e1ver y salimos de la Escuela en medio de un silencio y de una consternaci\u00f3n profunda.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Detr\u00e1s de nosotros iban los comisionados de las Sociedades Literarias y presidiendo las del Liceo Hidalgo, la Concordia y el Porvenir, de las cient\u00edficas presididas por la de Geograf\u00eda y Estad\u00edstica y la Filoi\u00e1trica, una diputaci\u00f3n del Gran C\u00edrculo de Obreros y despu\u00e9s todos los invitados. Por detr\u00e1s iba el carro f\u00fanebre m\u00e1s elegante de la capital llevando en su remate una lira de oro con las cuerdas rotas y sobre ella la corona alcanzada por el poeta en el estreno de su drama.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En pos del carro f\u00fanebre iban m\u00e1s de cien carruajes particulares.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El cortejo recorri\u00f3 las calles de la Cerca de Santo Domingo, Esclavo, Manrique, San Jos\u00e9 el Real, San Francisco, San Juan de Letr\u00e1n y Hospital Real, continuando en l\u00ednea recta hasta el cementerio del Campo Florido. All\u00ed, bajo un cobertizo de madera en donde se puso una tribuna se le tributaron los \u00faltimos honores.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los alumnos Manuel Rocha, Porfirio Parra y Francisco Fr\u00edas y Camacho hablaron en nombre de la Sociedad Filoi\u00e1trica y Gustavo Baz en nombre del Liceo Hidalgo. En seguida ocup\u00f3 la tribuna Justo Sierra. Acu\u00f1a quer\u00eda con profunda ternura a Justo, le miraba como a hermano sabio y erudito y la aparici\u00f3n de \u00e9ste en aquellos instantes caus\u00f3 inmensa sensaci\u00f3n en todos los presentes.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Franz Cosmes en una cr\u00f3nica de entonces, al hablar de Justo Sierra, lo siguiente:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote --><\/p>\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00f3lo los que hayan o\u00eddo alguna vez esa palabra poderosa, hija de un cerebro de luz y de un coraz\u00f3n de fuego, podr\u00e1n concebir hasta donde se remont\u00f3 esa imaginaci\u00f3n audaz, llorando sobre el cad\u00e1ver de su hermano. No era un dolor com\u00fan el que expresaba, era el grito de desesperaci\u00f3n de la humanidad por la p\u00e9rdida de uno de sus ap\u00f3stoles, el sollozo tr\u00e9mulo de la poes\u00eda por la muerte de uno de sus hijos. \u00c9l s\u00f3lo pudo comprender esas aspiraciones sin l\u00edmites del poeta que en un mundo raqu\u00edtico se ahogaba.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p>En efecto, s\u00f3lo Sierra condens\u00f3 la vida del poeta en admirables versos capt\u00e1ndose la respetuosa veneraci\u00f3n del auditorio desde que comenz\u00f3 diciendo:<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:quote --><\/p>\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote\">Palmas, triunfos, laureles, dulce aurora<br \/>De un porvenir feliz, todo en una hora<br \/>De soledad y hast\u00edo,<br \/>Cambiaste por el triste<br \/>Derecho de morir, \u00a1hermano m\u00edo!<\/blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><!-- \/wp:quote -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph --><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo habl\u00e9 en nombre de los amigos \u00edntimos de Manuel; ten\u00eda yo entonces 21 a\u00f1os y habl\u00e9 llorando\u2026<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A las doce del d\u00eda el primer pu\u00f1ado de tierra cay\u00f3 sobre el ata\u00fad, la piqueta del sepulturero reson\u00f3 huecamente en aquel sitio y todos nos separamos conmovidos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c\u00a1Ay! De aquella ma\u00f1ana a esta ma\u00f1ana, de aquel sol a este sol\u201d, como dice el poeta, han corrido fugaces 24 a\u00f1os.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Debajo de la tierra en que ya han brotado flores nuevas, ocultos por un manto de fresco c\u00e9sped sobre el cual arrastra el viento las hojas secas, durmiendo est\u00e1n para no despertar nunca, muchos de los maestros, de los amigos y de los compa\u00f1eros del poeta: Ignacio Ram\u00edrez, Ignacio M. Altamirano, Vicente Riva Palacio, Flores, Rosas Moreno, Francisco Lerdo, Plaza, Alamilla, Manuel Ocaranza, pero ser\u00eda larga e interminable la lista de los que han bajado a la eterna sombra.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los versos de Acu\u00f1a han recorrido todos los dominios de la lengua castellana y en todas partes los admiran y los repiten, pues entre ellos hay muchos que bastan para revelar su genio.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a fue v\u00edctima del hast\u00edo, de la nostalgia moral, de esa enfermedad sin nombre que marchita las flores del alma cuando apenas est\u00e1n en capullo. En sus \u00faltimos d\u00edas viv\u00eda de una manera extra\u00f1a; sus vigilias eran constantes; le\u00eda y escrib\u00eda hasta el amanecer; gustaba de tomar un caf\u00e9 espeso, al que llamaba Manuel Flores \u201cel n\u00e9ctar negro de los sue\u00f1os blancos\u201d y aparentaba una jovialidad que serv\u00eda de antifaz a su secreta tristeza.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Su tr\u00e1gica muerte es el resultado de un extrav\u00edo cerebral: nadie aparece como causa de ella y son consejas triviales las que corren en boca del vulgo.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Saltillo han honrado su memoria construyendo un precioso teatro que lleva su nombre y que tiene el patio en forma de lira.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En M\u00e9xico, debido al constante empe\u00f1o de algunos de sus amigos especialmente de Luis A. Escand\u00f3n y de Agapito Silva, se le construy\u00f3 un monumento en que en esta fecha est\u00e1 concluido ya en el cementerio de Dolores, a donde han sido con orden de la Autoridad trasladados sus restos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicen que al exhumar los restos en la ma\u00f1ana del 29 de noviembre, encontraron intacta la ropa, cubriendo los huesos; ten\u00eda todo el cabello que cay\u00f3 del cr\u00e1neo al primer impulso del aire, y el Dr. Abel F. Gonz\u00e1lez le encontr\u00f3 en la bolsa del chaleco una peseta del a\u00f1o de 1830.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a \u201csi tan prematuramente no se roba a su propia gloria\u201d como me dice hablando de \u00e9l el inspirado N\u00fa\u00f1ez de Arce, ser\u00eda hoy una de las m\u00e1s altas personalidades literarias de M\u00e9xico. Las composiciones que dej\u00f3 escritas revelan todo lo que pudo llegar a ser: el destino apag\u00f3 la llama de su vida, pero no lograr\u00e1 extinguir su imperecedera memoria.<\/p>\r\n<h3 style=\"text-align: justify;\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\r\n<ul>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a, Manuel, <em>Poes\u00eda completa<\/em>, Conaculta, 2014.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Acu\u00f1a, Manuel, <em>Versos<\/em>, Gobierno del Estado de Coahuila de Zaragoza, 2019, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/N8cKua3\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/N8cKua3<\/a>&gt;<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Pati\u00f1o Escogido, Alexis, <em>Poes\u00eda Selecta<\/em>. Manuel Acu\u00f1a, Universidad de Guanajuato, 2020, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/G8cZY5n\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"https:\/\/cutt.ly\/G8cZY5n (opens in a new tab)\">https:\/\/cutt.ly\/G8cZY5n<\/a>&gt;<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><!-- \/wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph -->\r\n\r\n<!-- wp:paragraph --><\/span><\/h2>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\"><!-- \/wp:paragraph --><\/span><\/h2>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano Instituto Mora Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 60 Ha transcurrido un siglo y medio de la muerte joven del poeta coahuilense y su corta obra se mantiene vigente. Su amigo Juan de Dios Peza lo recuerda en una semblanza de 1897 como un estudiante avezado en lat\u00edn, matem\u00e1ticas y filosof\u00eda en la Escuela de Medicina, jovial y punzante en sus frases, sensible y leal, y atormentado por los dolores ajenos. En el 150\u00ba aniversario de la muerte de Manuel Acu\u00f1a hemos rescatado los \u00faltimos d\u00edas de la vida de este joven poeta coahuilense en la pluma de Juan de Dios Peza, quien varios a\u00f1os despu\u00e9s de que aqu\u00e9l se quitara la vida, escribi\u00f3 el pr\u00f3logo a la publicaci\u00f3n de sus obras por la Casa Editorial Maucci de Barcelona (1898), como un postrer tributo al amigo y como un testimonio de su tr\u00e1gico fin. 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