﻿{"id":17657,"date":"2023-06-12T18:04:08","date_gmt":"2023-06-13T00:04:08","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17657"},"modified":"2025-07-31T12:10:47","modified_gmt":"2025-07-31T18:10:47","slug":"la-rebelion-fallida-de-francisco-murguia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-rebelion-fallida-de-francisco-murguia\/","title":{"rendered":"La rebeli\u00f3n fallida de Francisco Murgu\u00eda"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Edgar S\u00e1enz L\u00f3pez <br \/>Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos &#8211; INAH<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 60<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_60_03_Murguia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El zacatecano Francisco Murgu\u00eda L\u00f3pez de Lara fue uno de los generales m\u00e1s connotados durante el proceso revolucionario. Leal a Venustiano Carranza desde los tiempos de lucha contra el huertismo, sus triunfos en el campo de batalla fueron fundamentales para consolidar la victoria de la facci\u00f3n constitucionalista y permitirle gobernar el pa\u00eds.<\/h3>\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter is-resized\">\r\n<figcaption>\r\n<figure id=\"attachment_20972\" aria-describedby=\"caption-attachment-20972\" style=\"width: 622px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20972\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_37.jpg\" alt=\"\" width=\"622\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_37.jpg 622w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_37-207x300.jpg 207w\" sizes=\"(max-width: 622px) 100vw, 622px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20972\" class=\"wp-caption-text\">Gral. Francisco Murguia en la habitaci\u00f3n de un cuartel, retrato, ca. 1916, inv. 22979, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X<span style=\"font-size: 16px;\">. <\/span><\/figcaption><\/figure>\r\n<\/figcaption>\r\n<\/figure>\r\n<\/div>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1915, despu\u00e9s de sonados triunfos contra Francisco Villa en El Baj\u00edo, Murgu\u00eda gan\u00f3 mucha fama. Tras el establecimiento del constitucionalismo en forma de gobierno, fue comisionado para enfrentar a los restos del ej\u00e9rcito villista que, en forma de guerrillas, operaban en el norte del pa\u00eds. La encomienda finaliz\u00f3 en 1918; si bien no pudo exterminar definitivamente al villismo, fue el general que m\u00e1s da\u00f1o infringi\u00f3 a su estructura militar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de ser uno de los hombres fuertes y de confianza del presidente Carranza, la situaci\u00f3n del zacatecano no era del todo favorable, ya que hab\u00eda tenido roces con uno de los generales m\u00e1s poderosos del pa\u00eds: \u00c1lvaro Obreg\u00f3n. Los enfrentamientos comenzaron desde los tiempos de lucha contra el villismo, pues cada uno propon\u00eda estrategias militares distintas. En 1915, Murgu\u00eda se neg\u00f3 a entregar al general Lucio Blanco a Obreg\u00f3n para que fuera fusilado, y el sonorense no pas\u00f3 por alto este desaf\u00edo a su autoridad. La tensa relaci\u00f3n entre ellos se agrav\u00f3 en marzo de 1920 con el estallido de la rebeli\u00f3n de Agua Prieta. Murgu\u00eda no secund\u00f3 el movimiento, permaneci\u00f3 leal al lado carrancista, y fue incluso nombrado jefe de la Columna de la Legalidad, que pretend\u00eda llevar al presidente a Veracruz para establecer su gobierno.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Lealtad<\/strong><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20974\" aria-describedby=\"caption-attachment-20974\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20974\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_46.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"645\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_46.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_46-300x215.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_46-768x550.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20974\" class=\"wp-caption-text\">Venustiano Carranza llega a M\u00e9xico acompa\u00f1ado de los generales Gonz\u00e1lez, Murgu\u00eda y su Estado Mayor, retrato de grupo, 14 de abril de 1916, inv. 39782, SINAFO-FN.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la defecci\u00f3n de los hombres del Plan de Agua Prieta, Murgu\u00eda tuvo claras sus lealtades: no vacil\u00f3 un momento en dar su apoyo al primer jefe y en emplear todas sus energ\u00edas para tratar de revertir la hecatombe que se aproximaba.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como jefe de la columna, tuvo que enfrentarse a muchos contratiempos causados por aquellos militares que pretend\u00edan detener el convoy carrancista que sali\u00f3 de la estaci\u00f3n Buenavista el 7 de mayo de 1920. Murgu\u00eda y su gente no soportaron la presi\u00f3n de sus contrincantes: en las estaciones de Aljibes y Rinconada tuvieron lugar importantes batallas que diezmaron notablemente a los carrancistas. Adem\u00e1s, la voladura de v\u00edas hac\u00eda casi imposible que llegaran a su destino por ferrocarril.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la complicada situaci\u00f3n, la opci\u00f3n m\u00e1s viable para llegar a su destino era atravesar la sierra. Aprovechando las dif\u00edciles condiciones de los perseguidos, la traici\u00f3n se present\u00f3 en la figura de Rodolfo Herrero, quien, fingiendo una falsa lealtad a Carranza, se ofreci\u00f3 como gu\u00eda para conducirlo por caminos seguros. Sin embargo, \u00e9l y su gente acribillaron al presidente fugitivo la madrugada del 21 de mayo de 1920.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el asesinato de Carranza, Francisco Murgu\u00eda qued\u00f3 a merced de los sonorenses, cuya persecuci\u00f3n no tard\u00f3 en llegar. \u00c9l mismo, como jefe de la Columna de la Legalidad, recibi\u00f3 el encargo de regresar a la capital con el cuerpo inerte del expresidente y, antes de llegar, fue capturado en Ecatepec. Se le acusaba de complicidad en el magnicidio, y poco a poco fueron acumul\u00e1ndose las instrucciones para privarlo de la libertad. Se le imputaron todas las faltas y abusos posibles. Se giraron instrucciones para que se le denunciara en cualquier lugar de la rep\u00fablica. Entre otras cosas, se le acus\u00f3 de desv\u00edo de fondos, abusos de autoridad y otros cr\u00edmenes por los que se pretend\u00eda seguirle proceso, adem\u00e1s de que se le retir\u00f3 la investidura militar.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Prisi\u00f3n y exilio<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez capturado, Murgu\u00eda fue encarcelado en la prisi\u00f3n militar de Santiago Tlatelolco. Es de suponerse que no fue fusilado por el respeto que el general conservaba en la milicia, pero esto tampoco fue suficiente para conseguirle una pronta liberaci\u00f3n: permaneci\u00f3 detenido, del 23 de mayo al 21 de octubre de 1920, es decir, desde que cay\u00f3 el r\u00e9gimen de Carranza hasta poco antes que terminara el interinato de Adolfo de la Huerta. La suerte le fue favorable y pudo escapar durante este breve lapso, pues con el gobierno de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n dif\u00edcilmente habr\u00eda sentido los vientos de la libertad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su excarcelaci\u00f3n, conseguida por falta de pruebas en su contra, la tranquilidad tampoco era una opci\u00f3n conveniente. Ante tal situaci\u00f3n, decidi\u00f3 ponerse lejos del alcance de Obreg\u00f3n, quien intent\u00f3 detenerlo. Durante su fuga, se sacrificaron algunos adeptos suyos que se negaron a dar cuenta de su paradero, entre ellos su hermano Jos\u00e9 Carlos Murgu\u00eda, que fue pasado por las armas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, pudo refugiarse en San Antonio, Texas, donde se estableci\u00f3 por poco m\u00e1s de un a\u00f1o. Durante su exilio empez\u00f3 a fraguar un movimiento para derrocar al gobierno del sonorense. Un primer esbozo de rebeld\u00eda lleg\u00f3 con el llamado Plan de Saltillo, fechado el 22 de enero de 1921. El documento dirig\u00eda una invitaci\u00f3n a sus excompa\u00f1eros del ej\u00e9rcito constitucionalista a \u201ctomar las armas para el restablecimiento del orden constitucional mancillado por jefes indignos y ambiciosos que no supieron ser leales a las instituciones y al gobierno\u201d. De la misma forma, llamaba al pueblo mexicano a que se \u201clevantara contra la usurpaci\u00f3n, en defensa de los ideales por los que ha venido luchando desde 1910, y para dejar sentado el principio que jam\u00e1s deber\u00e1 gobernar a nuestra patria nadie que tenga manchadas las manos con sangre o la conciencia con la traici\u00f3n y con la deslealtad\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su estancia en Estados Unidos, Murgu\u00eda recibi\u00f3 apoyo de parte de algunos mexicanos exiliados en aquel pa\u00eds, as\u00ed como de muchos en M\u00e9xico, que se encontraban inconformes y guardaban la esperanza de que \u00e9l dirigiera un movimiento opositor. Sin embargo, rechaz\u00f3 el apoyo que los simpatizantes de F\u00e9lix D\u00edaz le ofrecieron, pues aceptar su ayuda habr\u00eda sido traicionar los ideales de su levantamiento. Acept\u00f3 encabezar la rebeli\u00f3n y, a mediados de 1922, emprendi\u00f3 su regreso a M\u00e9xico. En apariencia ten\u00eda un movimiento armado, muchos simpatizantes y una red de generales que hab\u00edan emitido decretos de apoyo desconociendo al gobierno federal. El escenario se presentaba alentador, pero la realidad ser\u00eda muy distinta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Retorno y apoyos d\u00e9biles <\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Murgu\u00eda entr\u00f3 al pa\u00eds por el norte el 25 de agosto de 1922. En su imaginaci\u00f3n, lo recibir\u00eda al menos un contingente de 1 000 hombres, tendr\u00eda recursos y sin mucho esfuerzo podr\u00eda encontrarse a las puertas de la ciudad de M\u00e9xico. La realidad fue diametralmente opuesta: el general no obtuvo recursos, fueron apenas dos decenas de hombres los que se le anexaron y sus n\u00facleos de apoyo se encontraban demasiado lejos y cercados por las tropas del gobierno como para poder prestarle apoyo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La organizaci\u00f3n del movimiento de Murgu\u00eda estaba muy bien resuelta en los planes. Los generales de la rebeli\u00f3n se distribu\u00edan a lo largo del territorio nacional, lo cual resultaba promisorio. El general Juan Carrasco estaba operando en la zona de Sinaloa y Nayarit, Manuel C. L\u00e1rraga y C\u00e9sar L\u00f3pez de Lara en La Huasteca, L\u00edndoro Hern\u00e1ndez en el estado de Hidalgo, Porfirio Rubio en Quer\u00e9taro, Miguel Alem\u00e1n y C\u00e1ndido Aguilar en Veracruz, Aquileo Ju\u00e1rez en Chiapas, Carlos Greene en Tabasco y Yucat\u00e1n, Jos\u00e9 V. Elizondo en Nuevo Le\u00f3n, Rosal\u00edo Hern\u00e1ndez en Chihuahua y Domingo Arrieta en Durango.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, lo llevado a cabo en las ideas no pudo trasplantarse a la realidad. Los rebeldes fueron maniatados por las fuerzas del gobierno y, si bien no eran exterminados, no se les permit\u00eda siquiera acercarse para apoyar a Francisco Murgu\u00eda. Obreg\u00f3n jam\u00e1s desestim\u00f3 a los enemigos y dispuso los contingentes necesarios para no permitir moverse a los rebeldes. Uno a uno, estos n\u00facleos fueron perdiendo fuerza hasta dejar a Murgu\u00eda sin ninguna posibilidad de ayuda. Mientras esto suced\u00eda, el jefe del movimiento intentaba avanzar con la esperanza de conseguir adeptos. Para ello, lanz\u00f3 dos documentos en los que dejaba clara su posici\u00f3n contra el gobierno de Obreg\u00f3n y los motivos que lo llevaron a sublevarse.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fechada justo a su ingreso al territorio nacional, Murgu\u00eda emiti\u00f3 una carta abierta a Obreg\u00f3n, cuyo objetivo era justificar su descontento. Asumi\u00f3 la direcci\u00f3n del movimiento pues, a su decir, el gobierno del sonorense lleg\u00f3 a trav\u00e9s de un cuartelazo y una vez instalado se hab\u00eda convertido en un mal r\u00e9gimen, inmoral, malversador de fondos, despilfarrador e indigno internacionalmente, nacido y sostenido por el crimen: \u201cEl m\u00e1s humillante y vergonzoso que ha tenido el pa\u00eds, que ha adoptado el asesinato como sistema fundamental\u201d. Adem\u00e1s, le atribu\u00eda una larga lista de asesinatos pol\u00edticos cometidos durante este tiempo, entre los que destacaba el secuestro y asesinato del general Lucio Blanco. La declaraci\u00f3n de guerra contra Obreg\u00f3n fue firmada con la frase: \u201cDe usted lealmente enemigo, Francisco Murgu\u00eda\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro documento fue el Plan de Zaragoza, que traz\u00f3 los senderos de la rebeli\u00f3n y las acciones pertinentes en caso de triunfar. Este programa conden\u00f3 la destrucci\u00f3n de la obra de Carranza, y de la reforma agraria, adem\u00e1s de las imposiciones descaradas. Entre los puntos m\u00e1s importantes resalta que: se desconoc\u00edan los actos del gobierno que en forma de cr\u00e9dito compromet\u00edan la soberan\u00eda nacional; en caso de triunfo los principales jefes ser\u00edan los gobernadores provisionales en las entidades en las que operaban, y si hubiera m\u00e1s de un jefe, el general Murgu\u00eda elegir\u00eda al gobernador; y se convocar\u00eda a elecciones de los poderes federales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Rebeli\u00f3n fallida<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los jefes adeptos fueron derrotados, Murgu\u00eda se qued\u00f3 sin gente y el ej\u00e9rcito lo persigui\u00f3 tenazmente. En cuesti\u00f3n de d\u00edas, los gobiernistas, empe\u00f1ados en capturarlo, dieron con su paradero. Obreg\u00f3n no perdonar\u00eda las palabras que el \u201cforajido\u201d hab\u00eda vertido en sus postulados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron pocos los enfrentamientos que sostuvo Murgu\u00eda. Ya que sus condiciones no le permit\u00edan lidiar contra un ej\u00e9rcito que lo superaba ampliamente en n\u00famero, el combate era su \u00faltima opci\u00f3n, pero esa carta siempre pod\u00eda ser la \u00faltima de su juego. La estrategia de evasi\u00f3n le permiti\u00f3 no ser derrotado en un lapso demasiado breve. Los peri\u00f3dicos \u2013con claras simpat\u00edas gobiernistas\u2013 anunciaron su persecuci\u00f3n e informaron de los escas\u00edsimos combates que se perpetraron. En septiembre mont\u00f3 una ligera escaramuza en la poblaci\u00f3n de Abasolo, Coahuila, y posteriormente se enfrent\u00f3 a los federales en Piedritas, ubicada en Ocampo, Durango, lugar en el que pudo hacer huir a los militares, aunque gran parte de sus fuerzas, las que apenas llegaban a 70, fueron dispersadas o muertas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La cat\u00e1strofe para el movimiento lleg\u00f3 el 4 de octubre en un lugar llamado Jag\u00fcey del Huarache, en Mapim\u00ed, Durango, donde hab\u00edan llegado gracias a un gu\u00eda que les fue facilitado en la hacienda La Zarca. Sus exiguas tropas se dispon\u00edan a descansar cuando fuerzas del general Gonzalo Escobar los alcanzaron y destrozaron. Tras su captura, los miembros de su estado mayor Ricardo Palacios y Abelardo Abrego fueron fusilados, y Alberto Salinas, reducido a prisi\u00f3n. Murgu\u00eda y Eduardo Hern\u00e1ndez, su segundo en jefe, lograron salir con vida, pero el golpe sufrido resultaba muy complicado de revertir. Pocos d\u00edas despu\u00e9s, Hern\u00e1ndez, enviado por Murgu\u00eda a buscar apoyo, fue asesinado por su asistente. El zacatecano se qued\u00f3 solo ante el funesto desenlace que se precipitaba.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20973\" aria-describedby=\"caption-attachment-20973\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20973\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_45.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"631\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_45.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_45-300x210.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_60_45-768x538.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20973\" class=\"wp-caption-text\">Venustiano Carranza, Jes\u00fas Carranza y otras personas al salir de la Secretar\u00eda de Relaciones, 5 de octubre de 1914, inv. 38968, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Delaci\u00f3n y final<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El destino llev\u00f3 a Murgu\u00eda a Tepehuanes, Durango. Solitario y en condiciones f\u00edsicas muy desfavorables, fue acogido por el cura de aquel lugar, el p\u00e1rroco Jes\u00fas C\u00e1zares, el 20 de octubre. Ten\u00eda la esperanza de que, en alg\u00fan momento, sus simpatizantes lograran encontrarse con el triunfo y \u00e9l ponerse nuevamente al frente del combate. Sin embargo, C\u00e1zares le inform\u00f3 de la situaci\u00f3n en que se hallaban todos los generales adheridos a la rebeli\u00f3n. Sab\u00eda, a trav\u00e9s de la lectura de los diarios, que no hab\u00eda ninguna posibilidad de \u00e9xito y lo convenci\u00f3 de que la soluci\u00f3n m\u00e1s racional era solicitar la amnist\u00eda ante el gobierno.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Murgu\u00eda manten\u00eda una relaci\u00f3n cordial con el entonces secretario de Guerra y Marina, general Francisco R. Serrano, a trav\u00e9s del cual intent\u00f3 salvar su vida. La misi\u00f3n de entrar en contacto con Serrano le fue encomendada al se\u00f1or R\u00f3mulo Gamboa, que lleg\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico el 26 de octubre, pero cuyas gestiones a trav\u00e9s de diferentes personas no dieron resultado hasta el 31, cuando logr\u00f3 entrevistarse con el secretario. \u00c9ste prometi\u00f3 gestionar la rendici\u00f3n del general vencido al d\u00eda siguiente, en reuni\u00f3n con el presidente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no dio tiempo, pues, justo el \u00faltimo d\u00eda de octubre, los generales Abraham Carmona y Miguel V. Laveaga, gracias a la delaci\u00f3n de una persona cercana al p\u00e1rroco C\u00e1zares, tuvieron noticias del paradero de Murgu\u00eda y emprendieron camino para capturarlo. Se presentaron en la iglesia de Tepehuanes a las 20:30. Murgu\u00eda no opuso resistencia y manifest\u00f3 a sus captores que, en esos momentos, un comisionado suyo trataba de negociar su rendici\u00f3n. La noticia se comunic\u00f3 de inmediato al centro del pa\u00eds, r\u00e1pidamente se le form\u00f3 un Consejo de Guerra y en la madrugada del 1 de noviembre de 1922 fue condenado a morir fusilado ese mismo d\u00eda a las 9 de la ma\u00f1ana. Antes de caer bajo las balas del gobierno, se dirigi\u00f3 a los soldados que ten\u00eda enfrente para comunicarles sus \u00faltimas palabras:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p>Ustedes tienen el honor, como yo lo tuve, de pertenecer al ej\u00e9rcito de mi querida patria, sigan mi ejemplo, siendo siempre fieles al gobierno constituido. Si por azares del destino, M\u00e9xico se viere hollado por planta extranjera, defendedle con todo el valor hasta derramar la \u00faltima gota de vuestra sangre. El general en jefe me ha conferido el honor de que yo dirija mi propia ejecuci\u00f3n, y tengo la suficiente entereza para mandarla; pero no lo hago porque no quiero suicidarme, pues a m\u00ed, \u00f3iganlo bien, no me fusilan, sino llanamente \u00a1me asesinan!<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Francisco Murgu\u00eda dej\u00f3 de existir. Su lealtad a Carranza y sus diferencias irreconciliables con \u00c1lvaro Obreg\u00f3n fueron los motivos de la defecci\u00f3n que ocasion\u00f3 su muerte. Un personaje controvertido, acusado de abusos durante su carrera militar y en especial en la campa\u00f1a contra el villismo (donde se gan\u00f3 el mote de Pancho Reatas por su afici\u00f3n a colgar prisioneros), pero tambi\u00e9n uno de los pilares del triunfo constitucionalista contra el huertismo y el convencionismo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul>\r\n<li>Berrueto Gonz\u00e1lez, Arturo, <em>Murgu\u00eda. Paradigma de la lealtad, <\/em>Saltillo, Coahuila, Gobierno del Estado de Coahuila, 2004.\r\n\r\n<\/li>\r\n<li>Beteta, Ram\u00f3n, <em>Camino a Tlaxcalantongo, <\/em>M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1961.\r\n\r\n<\/li>\r\n<li>Urquizo Francisco, L., <em>Los \u00faltimos d\u00edas del general Murgu\u00eda, <\/em>M\u00e9xico<em>, <\/em>Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica, 1994. Valad\u00e9s, Jos\u00e9 C., <em>La Revoluci\u00f3n y los revolucionarios, vol. 2, parte 1, La revoluci\u00f3n constitucionalista, <\/em>M\u00e9xico, Instituto Nacional de Estudios sobre Historia de las Revoluciones en M\u00e9xico, 2007 (<em>Memorias y testimonios)<\/em>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edgar S\u00e1enz L\u00f3pez Direcci\u00f3n de Estudios Hist\u00f3ricos &#8211; INAH Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 60 El zacatecano Francisco Murgu\u00eda L\u00f3pez de Lara fue uno de los generales m\u00e1s connotados durante el proceso revolucionario. Leal a Venustiano Carranza desde los tiempos de lucha contra el huertismo, sus triunfos en el campo de batalla fueron fundamentales para consolidar la victoria de la facci\u00f3n constitucionalista y permitirle gobernar el pa\u00eds. En 1915, despu\u00e9s de sonados triunfos contra Francisco Villa en El Baj\u00edo, Murgu\u00eda gan\u00f3 mucha fama. Tras el establecimiento del constitucionalismo en forma de gobierno, fue comisionado para enfrentar a los restos del ej\u00e9rcito villista que, en forma de guerrillas, operaban en el norte del pa\u00eds. La encomienda finaliz\u00f3 en 1918; si bien no pudo exterminar definitivamente al villismo, fue el general que m\u00e1s da\u00f1o infringi\u00f3 a su estructura militar. A pesar de ser uno de los hombres fuertes y<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2534],"tags":[2541,2540,78],"class_list":{"0":"post-17657","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-60","8":"tag-carrancistas","9":"tag-francisco-murguia","10":"tag-revolucion-mexicana"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17657","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17657"}],"version-history":[{"count":17,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17657\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22450,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17657\/revisions\/22450"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17657"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17657"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17657"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}