﻿{"id":17573,"date":"2023-06-05T19:34:02","date_gmt":"2023-06-06T01:34:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17573"},"modified":"2025-07-30T12:13:34","modified_gmt":"2025-07-30T18:13:34","slug":"quiero-ser-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/quiero-ser-nino\/","title":{"rendered":"Quiero ser ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz<\/p>\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 54.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_54_12_Sepia.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21622\" aria-describedby=\"caption-attachment-21622\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-21622 size-full\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/BiC_54_001.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"685\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/BiC_54_001.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/BiC_54_001-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/BiC_54_001-768x526.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21622\" class=\"wp-caption-text\">Cieguito con su lazarillo, ca. 1958, inv. 208607, Fototeca Nacional, INAH, SINAFO.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al mundo no le faltan ni\u00f1as ni ni\u00f1os. Es una verdad de Perogrullo. En 2021 somos algo as\u00ed como 7 800 millones de habitantes en el planeta. Nada m\u00e1s que en el primer trimestre del a\u00f1o nacieron unos 31 000 000 de beb\u00e9s. Y aunque las tasas de nacimiento anuales han bajado de manera considerable \u2013algo as\u00ed como 26% desde que fue tomada esta imagen en la ciudad de M\u00e9xico en 1968\u2013, sabemos que del salto de estos n\u00fameros fr\u00edos a la posibilidad de satisfacer las necesidades de ni\u00f1as y ni\u00f1os, se trata de otro cantar. A los adultos nos cuesta ver el drama en los dem\u00e1s. Lo resolvemos con mirar a un costado y esquivarlo. Hay fotos que hablan de esperanza, de \u00e9xitos, de la belleza o de la muerte. Pero tambi\u00e9n hay otras que duelen y desarman. Que no se ven en las portadas de peri\u00f3dicos, en Instagram, ni en la apertura de noticiarios de televisi\u00f3n. Al ni\u00f1o de la foto no le interesa la c\u00e1mara que lo registra, est\u00e1 muy pendiente del tr\u00e1fico que en segundos avanzar\u00e1 por esa calle, de vigilar el cambio del sem\u00e1foro, hacer equilibrio entre sus miedos y la velocidad de los veh\u00edculos para moverse. Pendiente de que el adulto no se despegue de manos y hombros, sus \u00fanicos lazos para sobrevivir. Avanzar hacia la otra orilla puede resultar un martirio cuando para otros es tan normal como dar un paso detr\u00e1s de otro. El sol del mediod\u00eda los abriga del fr\u00edo de una noche pasada a la intemperie \u2013es dif\u00edcil creer que tengan el cobijo de un techo propio\u2013, y las plantas de sus pies descalzos quisieran volar sobre el cemento tibio. No se pueden permitir la calma. La figura sombreada de un perro transmite una paz que ellos no tienen, y que s\u00f3lo perdurar\u00e1 mientras permanezcan unidos uno a otro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si confront\u00e1ramos esta imagen con el cruce m\u00e1s ic\u00f3nico de una calle en la historia de la fotograf\u00eda, Los Beatles avanzando sobre Abbey Road (1969), despreocupaci\u00f3n y temor, entusiasmo y desesperaci\u00f3n, indiferencia y tensi\u00f3n, se complementar\u00edan en blanco y negro. Mientras el tr\u00e1nsito se detiene para ver pasar a los cuatro personajes que todo mundo identifica, aqu\u00ed uno se figura que los conductores observan impacientes el lento avance de ambos desconocidos, y hasta alg\u00fan desesperado toca el claxon para apurarles el paso. El ni\u00f1o y el adulto se saben inermes. Expuestos a que la suerte los acompa\u00f1e porque aqu\u00ed no hay atenuantes ante el peligro. Si la tragedia se consuma, \u00bfQui\u00e9n se acordar\u00eda del lazarillo y su acompa\u00f1ante agazapado?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Dar\u00edo Fritz <\/em><\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fr\u00edtz Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 54. Al mundo no le faltan ni\u00f1as ni ni\u00f1os. Es una verdad de Perogrullo. En 2021 somos algo as\u00ed como 7 800 millones de habitantes en el planeta. Nada m\u00e1s que en el primer trimestre del a\u00f1o nacieron unos 31 000 000 de beb\u00e9s. Y aunque las tasas de nacimiento anuales han bajado de manera considerable \u2013algo as\u00ed como 26% desde que fue tomada esta imagen en la ciudad de M\u00e9xico en 1968\u2013, sabemos que del salto de estos n\u00fameros fr\u00edos a la posibilidad de satisfacer las necesidades de ni\u00f1as y ni\u00f1os, se trata de otro cantar. A los adultos nos cuesta ver el drama en los dem\u00e1s. Lo resolvemos con mirar a un costado y esquivarlo. Hay fotos que hablan de esperanza, de \u00e9xitos, de la belleza o de la muerte. 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