﻿{"id":17566,"date":"2023-06-05T19:18:54","date_gmt":"2023-06-06T01:18:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17566"},"modified":"2025-07-30T12:09:42","modified_gmt":"2025-07-30T18:09:42","slug":"cosa-de-todos-los-dias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/cosa-de-todos-los-dias\/","title":{"rendered":"Cosa de todos los d\u00edas"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Silvia L. Cuesy<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario<\/strong><strong><em>.<\/em> El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><strong>, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 54.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_54_10_Cuento_Leandro.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20505\" aria-describedby=\"caption-attachment-20505\" style=\"width: 864px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20505\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_014.jpg\" alt=\"\" width=\"864\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_014.jpg 864w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_014-259x300.jpg 259w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_014-768x889.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 864px) 100vw, 864px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20505\" class=\"wp-caption-text\">Luis A. Reyes, Leandro Valle, acuarela sobre marfil, 1860, Museo Nacional de Historia. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho gusto, mi general, tantos a\u00f1os penando por saber de usted\u2026 Empec\u00e9 con las ganas cuando llegu\u00e9 a trabajar aqu\u00ed, hace ya harto tiempo\u2026 Y nadie me daba raz\u00f3n. Anduve pregunte y pregunte por todos lados. De algunos asuntos supe casi sin yo indagarlo. Averiguar su historia se me volvi\u00f3 una testarudez, no s\u00e9 por qu\u00e9. Nadie me daba raz\u00f3n, le digo. \u00a1Chin!, como si usted no existiera; hasta topar, \u00bfa qu\u00e9 no adivina con qui\u00e9nes?: con los vendedores de libros viejos del rumbo que tanto saben\u2026 Pero c\u00f3mo no va a existir, si aqu\u00ed estamos, \u00bfno? Yo frente a usted y usted frente a m\u00ed. Quiz\u00e1 su excelencia no se imaginase nunca este momento; la verdad es que yo mucho menos. Curiosa la vida, \u00bfverdad?, ni aunque lo hubiese yo pedido me habr\u00eda imaginado llegar a conocerlo. Si le toca a uno, aunque se esconda; si no le toca, aunque se ponga, dicen los refraneros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasado el mediod\u00eda dieron la orden de venir a buscarlo, y que pega el brinco mi coraz\u00f3n. C\u00e1lmate, me dijeron mis dos compa\u00f1eros que sab\u00edan de mi admiraci\u00f3n por usted. Desde ese instante me comieron las ansias. Tal vez ansias de la misma cala\u00f1a de aquellas que se apoderaban de usted al dirigir una batalla en contra de los sicarios del retroceso, como llamaba a sus enemigos. \u00bfSe acuerda de la sensaci\u00f3n? A que s\u00ed. Seguro era como si le prendieran le\u00f1a en los tanates, se lo apuesto. Haga memoria\u2026 Desde ni\u00f1o sobresal\u00eda por sus dotes de mando. Esas dotes, sin pierde, van acompa\u00f1adas de un hormigueo como de lumbre; tal vez igual al que traigo metido en la mugre de las u\u00f1as por la emoci\u00f3n de conocerlo al fin. No es para tanto, dir\u00e1 usted al desgaire, fingiendo modestia. \u00a1Claro que s\u00ed! Su padre hab\u00eda sido militar y mucho le habr\u00e1 ense\u00f1ado, no se haga&#8230; C\u00f3mo no. Pero creo que no nom\u00e1s fue eso, si me permite mi muy humilde opini\u00f3n. Aunque \u00bfqui\u00e9n soy yo para andar dando opiniones a altas horas de la noche? Llegu\u00e9 de pronto y comenc\u00e9 hable que te hable y su excelencia se preguntar\u00e1 qu\u00e9 clase de sabandija ser\u00e9 yo que aparec\u00ed de la nada sin mediar presentaci\u00f3n ni cartas credenciales. \u00bfAcaso lo sobresalt\u00e9 con las linternas ahora que se fueron los otros? Y dir\u00e1 sabandija porque mis humildes ropas no dan para pensar otra cosa, \u00bfeh? En cambio, su ilustr\u00edsima, \u00a1no\u2019mbre!, usted es todo un militar, su atuendo de gala lo dice todo, aunque el fino pa\u00f1o est\u00e9 ra\u00eddo hasta la l\u00e1stima y haya perdido el color como lo pierde quien se desmaya justo antes de desplomarse. Disculpar\u00e1 su excelencia, pero las \u00f3rdenes de arriba son \u00f3rdenes que hay que cumplir sin decir ni p\u00edo, y aqu\u00ed me tiene: obedeci\u00e9ndolas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Volviendo a mi humilde opini\u00f3n, mi general, creo que ya tra\u00eda usted un don. Diosito se lo dio, \u00bfno?, as\u00ed como le dio el color claro de sus ojos. Si en sus charreteras alguien pretendiera ponerle todos sus galones tendr\u00edan que coserlas, una tras otra, hasta el mismo filo de la manga. \u00bfExagero? A lo mejor\u2026 Perm\u00edtame arreglarle el uniforme, el corbat\u00edn est\u00e1 torcido y la chaqueta empolvada. No creo que le apetezca fumar \u00bfverdad?, yo solamente cuando estoy cansado. \u00bfNo le molesta si prendo un cigarrito?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Me escuece una preguntita desde hace rato&#8230; \u00bfAlguna vez s\u00ed lament\u00f3 no haber estado en la inmortal batalla de Chapultepec? Quiz\u00e1 hoy tuviera una mayor gloria de haber combatido al invasor ese 13 de septiembre, \u00bfno cree? Ya se lo dije, cuando a uno le toca, le toca y cuando no, no. \u00a1Chin!, de no haber sido porque semanas atr\u00e1s, cuando por \u00f3rdenes del presidente en turno lo pasaron a filas, habr\u00eda usted peleado en esa precisa y preciosa batalla tan celebrada cada a\u00f1o. \u00a1L\u00e1stima! Mire usted\u2026, lo que son las cosas\u2026 Su brazo de subteniente ni\u00f1o sostuvo, disciplinado, la espada contra los polkos, gente revoltosa y ego\u00edsta, confundida y sin rumbo. Fueron las ri\u00f1as casi b\u00edblicas las que desataron el tufo a p\u00f3lvora tambi\u00e9n en esta pobre ciudad de M\u00e9xico, \u00bfno? Por todos los rincones los habitantes de nuestro desventurado pa\u00eds, convertidos en verdugos de sus propios hermanos, prendieron la mecha y luego ya no hubo c\u00f3mo apagarla al aproximarse los invasores. \u00a1Ni c\u00f3mo ni por d\u00f3nde hacerle! Entonces fue cuando enfrent\u00f3 a los gringos en alguna de las acciones en defensa de la capital y de la patria. Sin embargo, mantener las posiciones de Santa Clarita y Puente Colorado fue tanto in\u00fatil como intrascendente. No, no se sulfure, mi general. Esp\u00e9rese. La verdad, se lo confieso, anduve lee y lee, porque s\u00e9palo: s\u00e9 leer sin trabajos. Ah\u00ed como lo ve, revis\u00e9 algunos tomos que me prestan mis amigos libreros y no encontr\u00e9 datos sobre acciones memorables en la que usted tuviera un destello del mismo lustre que sus condisc\u00edpulos del Colegio Militar. Nin-gu-na, \u00bfeh? Ninguna acci\u00f3n memorable\u2026 Tampoco el otro general tuvo entonces notoriedad y honra, a pesar de s\u00ed haber combatido en el Castillo. No les tocaba&#8230; No les tocaba todav\u00eda\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSabe?, yo los pienso a usted y al otro general todo el tiempo, m\u00e1s ahora que, ya ve, estoy cumpliendo este encarguito, y, chin, vuelve uno a revivir momentos y viejas heridas. Cosa de todos los d\u00edas, dir\u00e1 usted. Viera que no. \u00bfY sabe c\u00f3mo me los figuro? En el Colegio Militar jugando a la guerra. No en la primera guerra en la que les toc\u00f3 bautizarse de sangre a edad temprana siendo alumnos en el Colegio de Chapultepec, en esa no; de esa acabamos de hablar. No. Me los imagino en la contienda en la que el pa\u00eds, d\u00e9bil y sin instituciones s\u00f3lidas, una vez m\u00e1s, fue presa de los colores defendidos por sus habitantes. Unos contra las leyes, otros a favor de ellas. Pero, entonces, le digo, regreso en el tiempo y los inventos de chiquillos, librando la guerra constitucional que les toc\u00f3 pelear despu\u00e9s, en el futuro, en la flor de la juventud. Esa que ni en Calpulalpan hall\u00f3 fin, por m\u00e1s que as\u00ed se creyera. Todo lo contrario: llegaron \u00e9pocas peor de tormentosas y atormentadas\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A los dos los veo escoger a sus soldados entre el grupo de condisc\u00edpulos imberbes y con la tez llena de granos con pus. Cada uno selecciona a los m\u00e1s grandulones, mensos y dejados para usarlos como caballos, y luego los relajientos, a gritos y empujones, les piden participar. A usted lo veo dirigir la brigada de los Tragacuras montado en las espaldas de uno de los grandotes; el otro general jinetea tambi\u00e9n, vali\u00e9ndose del lomo de otro, al frente de la brigada del Golpe de Pecho; nombres que, digo yo, se habr\u00edan puesto uno a otro en son de burla, como acostumbran los amigos para atizar sus guasas. Y a cada uno, los escucho clarito cuando repiten lo visto en sus clases:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Sobre las trincheras \u2013grita usted a sus condisc\u00edpulos simulando una acci\u00f3n en una gran meseta\u2013. Tenemos que acabar con los rezanderos, arrebatarles sus misales y ponerles en las manos a la democracia. \u00a1Adelaaaante!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Tercera columna, cargar de nuevo por su derecha \u2013ordena su adversario, convencido de que este movimiento acabar\u00e1 con los jacobinos a quienes tanto odia\u2013. Flanquear a los liberales por la izquierda. Este cerco los acabar\u00e1 por perder. \u00a1\u00c1aaaanimo, \u00e1nimo, mis aguerridos. Dios est\u00e1 con nosotros!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Si el enemigo te aprehende, apr\u00e9state a morir con honor \u2013dice usted con valent\u00eda y convencimiento\u2013. Desmonta el supuesto caballo y entrega al contrincante el palo que ha servido de espada, al ser derrotado en un asalto sin igual. Es la ley de la guerra.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Yo har\u00eda lo mismo si estuviera en tu lugar, general Valle; con el rival no hay que tener piedad, aunque sea nuestro mejor amigo \u2013dice el cabecilla del \u201cej\u00e9rcito\u201d victorioso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s acaba la escenificaci\u00f3n en medio de la algarab\u00eda y las carcajadas de sus \u201csoldados\u201d. Faltando pocos minutos para entrar a los cursos vespertinos, se dan un fuerte abrazo y luego todos agarran camino hacia sus respectivas aulas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A ver, perm\u00edtame recordar mientras dejo todo listo para ma\u00f1ana. Perd\u00f3n\u2026, para dentro de unas horas, \u00bfeh? \u00a1Chin!, no s\u00f3lo hay que arreglar su persona, tambi\u00e9n hay que terminar de barrer y limpiar; aprovecho y sigo acarreando memorias mientras hago lo mismo con las cubetas de agua. El Colegio Militar se cerr\u00f3 nueve meses luego de sufrir la invasi\u00f3n de Estados Unidos. En ese tiempo a su excelencia le dio por la poes\u00eda. \u00bfSe acuerda? Luego, el Colegio se puso en actividad otra vez y usted abandon\u00f3 los versos para atender de nuevo la f\u00edsica y la mec\u00e1nica, gracias a Dios\u2026 Aseg\u00fan vi sus poemas eran mal\u00edsimos, palabra. Era usted bien cursi, digo yo, aunque le enoje mi ignorante parecer. Una cosa es saber rimar y otra ser poeta, como le escuch\u00e9 decir a alguien.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar su carrera cient\u00edfica ascendi\u00f3 a teniente de ingenieros en el Batall\u00f3n de Zapadores, quesque uno de los cuerpos m\u00e1s distinguidos por tener la oficialidad m\u00e1s instruida y decente, dicen los libros, eso dicen&#8230; L\u00e1stima que haya sido durante el gobierno de Santa Anna, digo yo, que tanto conden\u00f3 sus once presidencias; a que usted igual, \u00bfno? A ese cargo renunci\u00f3 su excelencia por no poder servir a un r\u00e9gimen que manten\u00eda preso a su padre. \u00a1Ni pensarlo dos veces! A \u00e9l, a su se\u00f1or padre, lo hab\u00edan agarrado cuando establec\u00eda componendas levantiscas, fraguando una insurrecci\u00f3n m\u00e1s, seg\u00fan la costumbre entre militares y pol\u00edticos. Al escapar su progenitor, \u00e9l y usted se unieron al movimiento revolucionario de Ayutla que despu\u00e9s coloc\u00f3 al dictador, de una vez por todas, de patitas en la calle. Pero antes, mientras eran peras o eran manzanas, la carrera de su amigo Miguel sub\u00eda como la leche al hervir. Se hab\u00eda opuesto al movimiento y permaneci\u00f3 del lado blanco, o sea, con Santa Anna ataviado entonces de ese color. Porque vaya si el presidente quince u\u00f1as fue uno de los campeones en el arte de cambiar el color de chaqueta aseg\u00fan la conveniencia del momento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie m\u00e1s que ustedes sabr\u00e1n si tanta leyenda sensiblera sobre su amistad, la suya con Miram\u00f3n, fue de veras as\u00ed de \u00edntima y estrecha\u2026 Digo, para salvarse mutuamente una y otra vez hasta que finalmente uno perdiera la existencia en este volado que es la vida\u2026 Yo hubiera pensado que se conoc\u00edan desde la cuna. \u00bfA poco no, mi general? Quiz\u00e1 porque los dos eran hijos de militares participantes en la lucha por nuestra independencia. Luego, porque la capital no era en ese entonces una ciudad grande, y digamos que por la d\u00e9cada de 1830 las familias bien \u2013eso si ustedes de veras eran familias m\u00e1s o menos bien\u2013 viv\u00edan por los mismos rumbos y frecuentaban los mismos lugares\u2026 Por eso a m\u00ed no me extra\u00f1aba pensar que s\u00ed, que ya se conoc\u00edan&#8230; Y resulta que no. Seg\u00fan me cont\u00f3 alguien, sus tempranas vidas no se hab\u00edan cruzado. Me sorprendi\u00f3 saber que usted pas\u00f3 su tierna infancia en el poblado de Jonacatepec, cercano a la heroica Cuautla, quiz\u00e1 tierra de sus ancestros. Fue despu\u00e9s, cuando se avecinaba la guerra contra Estados Unidos, que se conocieron en el Colegio Militar. Le atin\u00e9, \u00bfverdad? \u00bfA poco no? Pero como le iba diciendo\u2026. No me vaya a decir que no. Usted llevaba cosa de dos a\u00f1os en el Colegio, y era ya sargento segundo, cuando Miram\u00f3n ingres\u00f3 como cadete en el 46. Dicen que usted se distingu\u00eda por sus buenas calificaciones, por su disciplina, pero tambi\u00e9n por su esp\u00edritu alegre. No me diga que de eso no se acuerda, \u00a1Ay, usted!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Perd\u00f3neme la risita, mi general, perd\u00f3neme. Ahora que lo veo bien, me doy cuenta de que necesitar\u00eda un buen corte de pelo, ja, ja, ja\u2026 Quien lo viera no adivinar\u00eda por qu\u00e9 en sus mocedades le apodaban \u201cEl Pel\u00f3n\u201d. Mire nom\u00e1s las gre\u00f1as, d\u00e9jeme relamerlas hacia atr\u00e1s un poco con tantita saliva. \u00c1ndele, ya qued\u00f3. Dispensar\u00e1 mi torpeza y la risa, pero jam\u00e1s pens\u00e9 en trabajar en condiciones, digamos, tan comprometidas y apresuradas\u2026 La comitiva est\u00e1 por llegar y se sorprender\u00e1n hasta el disgusto si le ven los seis pelos de la barba tan crecidos. \u00a1Ufff! Ni modo, mi general, \u00a1chin!, no traigo ni tijeras ni navaja, ni me dijeron que lo hiciera ni a m\u00ed se me ocurri\u00f3. Oiga, \u00bfusted s\u00f3lo se cortaba el pelo a rape o lo hac\u00eda alg\u00fan peluquero del ej\u00e9rcito, o quiz\u00e1 de la ciudad? \u00bfQu\u00e9 tantas idioteces pregunta este pendejo?, debe estar discurriendo con justa raz\u00f3n. Pero siempre se me figur\u00f3 que lo hac\u00eda por tener cabello rebelde, y vi\u00e9ndolo ahora creo que usted descubri\u00f3 su calvicie prematura y as\u00ed la disimulaba. \u00bfA poco no? Tal vez me equivoque. Digo, uno puede equivocarse en tantas cosas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A ver, a ver. \u00bfQu\u00e9 tanto hizo en Par\u00eds en el \u201856? Parece que no fueron meses muy fruct\u00edferos en cuanto a aprendizaje militar, ni tampoco en actividades diplom\u00e1ticas en la Legaci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 tal los amor\u00edos? Ver\u00e1: me lo imagino enamoradizo y gal\u00e1n, piropeando aqu\u00ed y all\u00e1, y dej\u00e1ndose querer por las francesas que dicen por ah\u00ed que son atrevidas&#8230; Es usted un caballero y nunca dar\u00e1 detalles, y aunque me coma la curiosidad mejor ni le insisto\u2026 Pero eso s\u00ed, supe que regres\u00f3 con un buen repertorio de canciones y, por supuesto, avispado para darse a conocer como un esforzado caudillo en la guerra constitucional. En cada batalla, sus proezas igualaban en arrojo a las de Don Quijote al atacar a los molinos de viento, digo yo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra desgraciada etapa aquella\u2026 \u00bfLa recuerda? Como si la rebeli\u00f3n de los polkos en el 47 se hubiera prolongado\u2026 En mi pobre opini\u00f3n, como si la guerra en defensa de la Constituci\u00f3n se regara como verdolaga por todo el pa\u00eds tray\u00e9ndonos peores males. Ni como contradecirme porque as\u00ed fue. S\u00ed. El pa\u00eds, el ej\u00e9rcito, la poblaci\u00f3n, las familias quedaron divididos en colores. Usted enfrent\u00e1ndose a su amigo; salvaguardando cada uno, a su modo, a la pobre y pisoteada patria. Porque a la patria se le puede amar de muchas maneras, digo yo. Reburujados los hombres: rojos, blancos, verdes y grises. Toda esa gente, am\u00f3 a la patria seg\u00fan el color que su alma les dictaba. El color lo escoge cada individuo, y ese individuo se allega a otros sujetos del mismo color, estar\u00e1 usted de acuerdo conmigo, \u00bfno? M\u00e1s a\u00fan, m\u00e1s peor, digo: dentro de grupos de alg\u00fan color, de pronto, llega alguien con otra tonalidad\u2026 Lo que le quiero decir es que, por ejemplo, usted, mi general, era rojo rojo, pero ten\u00eda amigos rojos con blanco o rojos con verde, incluso blancos, como es el caso del general Miram\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 de qu\u00e9 hablo? Me hubiera preguntado desde el principio, caray. Yo mismo ya me enred\u00e9. \u00a1H\u00edjole! A ver, mire, haga memoria: los rojos eran los liberales \u2013los hab\u00eda radicales y moderados, seg\u00fan el tono de rojo; le repito, usted era rojo rojo; en usted no hab\u00eda tonos: era rojo y ya\u2013, blancos eran los conservadores, verdes los que ten\u00edan esperanza y grises los que no ten\u00edan ni quer\u00edan nada. \u00a1Chin!, a estos hubiera pertenecido yo que no tengo nada y nunca quiero tener nada, porque, dicen los que saben, as\u00ed llega uno a tenerlo todo\u2026 Me basta con mis tres o cuatro libros y con esta chamba miserable para ser feliz. Ah\u00ed como ve, he conocido gente importante y hoy, si tengo suerte, hasta platico con alguien distinguido tan campante como estoy platicando con usted, mi general. \u00bfA que ya no se acordaba de tantas cosas? \u00a1Ay, usted! Pues preg\u00fanteme algo y yo le contesto; eso s\u00ed, si antes no me gana el sue\u00f1o\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">F\u00edjese que los anticuarios de libros y yo los imagin\u00e1bamos el otro d\u00eda al general Miram\u00f3n y a su ilustr\u00edsima, discutiendo en el restor\u00e1n La Estrella, en la calle del Refugio, repite y repite lo mismo de siempre. Pero en esta ocasi\u00f3n, despu\u00e9s del abrazo ya no habr\u00e1 otra vez\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Entiende, entiende, cabezota hueca; no digas palabras por decirlas, un Estado fuerte solamente lo lograremos con la destrucci\u00f3n de las instituciones feudales de la colonia, incluida la monarqu\u00eda como forma de gobierno\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Ah!, qu\u00e9 terquedad la tuya, Leandro. \u00bfDe d\u00f3nde sacas que una rep\u00fablica democr\u00e1tica ser\u00e1 la soluci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 no ves que no somos Estados Unidos?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ni tampoco somos Europa, su alteza Miram\u00f3n I. \u2013Burl\u00e1ndose de Miguel y llam\u00e1ndolo con el mote que le hab\u00eda puesto, alusivo a las ideas de algunos conservadores allegados a su compa\u00f1ero\u2013. Dime, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n los condes y los duques de abolengo de esta naci\u00f3n? \u00a1Carajo, Miguel, que no se te peguen esas ideas! Te va a carcomer la polilla. Y todo por andar li\u00e1ndote con los retardatarios. Acu\u00e9rdate del dicho: \u201cel que con lobos anda, a aullar se ense\u00f1a\u2026\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Ayayay, \u00a1qu\u00e9 generalito este!, \u2013le reviraba su amigo y opositor, aludiendo al apodo que le pusiera cuando ni\u00f1os como guasa a su precoz escalaf\u00f3n militar\u2013. Usted siempre tan ocurrente\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos montados en su macho\u2026, terqueando\u2026 La divisi\u00f3n barr\u00eda con las leyes y las normas; se perd\u00eda la moral y aparecieron el odio y la maldad\u2026 M\u00e1s que dos grandes fuerzas, cada grupo representaba grandes debilidades, mi general. As\u00ed lo le\u00ed, \u00bfeh? \u00bfA poco no? Ir\u00f3nico \u00bfno? Fuerzas que eran debilidades. Yo estoy de acuerdo con mis amigos y as\u00ed se los dije: la poca o mucha organizaci\u00f3n del pa\u00eds se desvaneci\u00f3 como alma en pena que regresa al Purgatorio\u2026 Esa es la triste verdad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Entiende, Miguel, entiende por vida tuya: la Iglesia no puede andar mete y mete las narices en el gobierno. \u2013Dice usted mientras se pasa la palma de la mano por la cabeza como queri\u00e9ndosela rascar con las p\u00faas de cabello cortadas casi a rape\u2013. Hay que separar Iglesia y Estado. Entieeeende de una buena vez.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Por lo visto, como cada uno defender\u00e1 con ardor su postura; muy amigos, muy amigos, pero hasta la muerte seremos tambi\u00e9n enemigos. No hay modo de conciliar lo irreconciliable, Leandro. Ustedes los liberales federalistas siempre con los ojos puestos en Estados Unidos, viendo qu\u00e9 copian de su forma de gobierno, y con ropajes ajenos quieren vestir a la patria. \u2013Miram\u00f3n retira el plato con un dejo circunspecto ocasionado por la pl\u00e1tica y por las agruras que le provoca el picante mole de olla que apur\u00f3 hasta la \u00faltima cucharada.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y ustedes los conservadores, suspirando como se\u00f1oritas por la llegada de un pr\u00edncipe azul que le coloque a la patria una corona en la cabeza. \u2013Suelta usted una carcajada y lustra el plato con el \u00faltimo cacho de tortilla. Y a los postres, ambos siguen en rebatinga por la patria. Esa pobre patria, jaloneada por unos y otros como si se tratase de una mu\u00f1eca de trapo, vieja y descosida, disputada por un par de perros, digo yo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, basta de imaginaciones\u2026 Pura dramaturgia trasnochada, dir\u00edan mis amigos libreros. Le acomodar\u00e9 los botones, no se vayan a caer y luego vengan los reclamos si alguno se pierde, \u00bfeh? No querr\u00e1 que los invitados lo juzguen desali\u00f1ado. \u00a1Ay!, mi general, lo que hacen la vida en campa\u00f1a y el correr de los a\u00f1os&#8230; \u00a1Chin!, en verdad trae usted mala cara y est\u00e1 a punto de desaparecer por la delgadez. Mire nom\u00e1s. \u00bfD\u00f3nde se mell\u00f3 este diente que est\u00e1 por caerse? El disgusto que le estoy causando hoy ser\u00e1 el \u00faltimo que padezca. No espere m\u00e1s visitas m\u00edas. Nadie volver\u00e1 a alterar su paz, se lo juro. La Rotonda de las Personas Ilustres ser\u00e1 su premio por los gloriosos servicios que prest\u00f3 o que habr\u00eda prestado a la patria de no haber sido fusilado por la espalda. S\u00ed, oye bien, por la espalda. Como traidor, a sus 28 a\u00f1os. Fue por \u00f3rdenes de uno de los m\u00e1s sanguinarios y despiadados generales del bando contrario, del bando blanco, dij\u00e9ramos. S\u00ed, del bando de su amigo Miguel\u2026<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya son las ocho de la ma\u00f1ana, escuche su excelencia las campanas de San Hip\u00f3lito\u2026 Estamos a un d\u00eda de comenzar el verano. Mire el cielo, va a estar despejado y caliente, se lo apuesto. Arando y meando, mi general, v\u00e1monos apurando que en unos minutos llegar\u00e1 la comitiva oficial para comenzar la ceremonia en su honor. Hoy da inicio y concluir\u00e1 ma\u00f1ana domingo en presencia del presidente de la rep\u00fablica. D\u00e9jeme nom\u00e1s le acomodo los chapines de seda, sus pies cadav\u00e9ricos no alcanzan a hormarlos&#8230; No se espante con el gent\u00edo. En unos instantes estar\u00e1n, seguramente, alg\u00fan familiar lejano y despistado, reporteros y curiosos, que siempre los hay; para eso colocaron gradas afuera, y no faltar\u00e1n los discursos de rigor por parte de las autoridades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo desvisto despu\u00e9s de las fotos, las c\u00e1maras reci\u00e9n invadieron con sus clics el silencio sepulcral. Ahora aparto las ropas. Cabe usted perfecto en la bolsa donde re\u00fano su osamenta. Sin tropiezo alguno entra en la nueva caja que trajeron ayer\u2026 Es m\u00e1s peque\u00f1a. Sus adornos dorados la hacen ver enjoyad\u00edsima si la comparamos con la pobreza de la que acaba de dejar\u2026 Hasta nunca, mi general\u2026 yo aqu\u00ed me quedo al cuidado de los dem\u00e1s difuntos\u2026<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20506\" aria-describedby=\"caption-attachment-20506\" style=\"width: 876px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20506\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_012.jpg\" alt=\"\" width=\"876\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_012.jpg 876w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_012-263x300.jpg 263w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_012-768x877.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 876px) 100vw, 876px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20506\" class=\"wp-caption-text\">Santiago Hern\u00e1ndez, Valle, litograf\u00eda en Manuel Payno, Vicente Rivapalacio, El libro Rojo (1520-1867), M\u00e9xico, D\u00edaz de Le\u00f3n y White Editores, 1870. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Silvia L. Cuesy Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 54. Mucho gusto, mi general, tantos a\u00f1os penando por saber de usted\u2026 Empec\u00e9 con las ganas cuando llegu\u00e9 a trabajar aqu\u00ed, hace ya harto tiempo\u2026 Y nadie me daba raz\u00f3n. Anduve pregunte y pregunte por todos lados. De algunos asuntos supe casi sin yo indagarlo. Averiguar su historia se me volvi\u00f3 una testarudez, no s\u00e9 por qu\u00e9. Nadie me daba raz\u00f3n, le digo. \u00a1Chin!, como si usted no existiera; hasta topar, \u00bfa qu\u00e9 no adivina con qui\u00e9nes?: con los vendedores de libros viejos del rumbo que tanto saben\u2026 Pero c\u00f3mo no va a existir, si aqu\u00ed estamos, \u00bfno? Yo frente a usted y usted frente a m\u00ed. Quiz\u00e1 su excelencia no se imaginase nunca este momento; la verdad es que yo mucho menos. Curiosa la vida, \u00bfverdad?, ni aunque lo hubiese yo pedido me habr\u00eda imaginado llegar a conocerlo.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2498,5],"tags":[829,64,2122,463,833,2269],"class_list":{"0":"post-17566","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-54","7":"category-cuento","8":"tag-antonio-lopez-de-santa-anna","9":"tag-chapultepec","10":"tag-colegio-militar","11":"tag-guerra-mexico-estados-unidos","12":"tag-motin-de-los-polkos","13":"tag-siglo-xix"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17566"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17566\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22321,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17566\/revisions\/22321"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}