﻿{"id":17541,"date":"2023-06-05T17:35:21","date_gmt":"2023-06-05T23:35:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17541"},"modified":"2025-07-30T12:05:24","modified_gmt":"2025-07-30T18:05:24","slug":"y-cuando-desperto-el-feminicidio-estaba-alli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/y-cuando-desperto-el-feminicidio-estaba-alli\/","title":{"rendered":"Y cuando despert\u00f3 el feminicidio estaba all\u00ed\u2026"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Diana Guill\u00e9n<br \/><span style=\"color: #000000;\">Instituto Mora<\/span><\/p>\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario<\/strong><strong><em>.<\/em> El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><strong>, <\/strong><\/em><strong>n\u00fam. 54.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_54_07_Desde_Hoy.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n<h3><span style=\"color: #008080;\">Los cr\u00edmenes en contra de mujeres persisten y aumentan, a pesar de los discursos -por parte de las autoridades de distintos signos pol\u00edticos de combatirlos. Cruces rosas, Zapatos rojos y Tendederos retratan tres estrategias colectivas para que el olvido no se imponga, visibilizar el presente y exigir un futuro libre de violencia.<\/span><\/h3>\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><em>\r\n\r\n<\/em><\/span><\/h4>\r\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><em>\r\n\r\n<\/em><\/span><\/h4>\r\n<figure id=\"attachment_20493\" aria-describedby=\"caption-attachment-20493\" style=\"width: 750px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20493\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_003.jpg\" alt=\"\" width=\"750\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_003.jpg 750w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_003-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20493\" class=\"wp-caption-text\">Bruno Bleu, Femme \u00e0 l&#8217;oeil peint en rouge, inv. 3424639. Adobe Stock.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XXI se inaugur\u00f3 en M\u00e9xico con vientos esperanzadores. Aun a sabiendas de que los tintes autoritarios del r\u00e9gimen que se pretend\u00eda dejar atr\u00e1s no desaparecer\u00edan de la noche a la ma\u00f1ana, se abr\u00eda un horizonte promisorio para avanzar en esa direcci\u00f3n. A dos d\u00e9cadas de distancia el optimismo ha deca\u00eddo. Dependiendo de filias y fobias pol\u00edticas se acent\u00faan con mayor fuerza yerros o aciertos de los gobiernos encabezados por el Partido Acci\u00f3n Nacional (PAN) entre 2000 y 2012; por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de 2012 a 2018; o por el Movimiento de Regeneraci\u00f3n Nacional (MORENA) a partir de 2018.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Me atrevo, sin embargo, a pensar que, desde posturas y percepciones divergentes, y algunas veces incluso antag\u00f3nicas, los sentires resultantes est\u00e1n hilvanados por una madeja com\u00fan: la cantidad importante de deudas que siguen a la espera de ser cubiertas. Entre todas ellas propongo detener la mirada en una asignatura pendiente que d\u00eda a d\u00eda tiende a visibilizarse con mayor fuerza: la garant\u00eda de que nuestras vidas no se ver\u00e1n intempestivamente truncadas por ser mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo elemental de la demanda hace todav\u00eda m\u00e1s penosa la necesidad de plantearla. En medio de mutaciones sociales que han abierto espacios p\u00fablicos y privados a la participaci\u00f3n femenina, una empezar\u00eda por preguntarse c\u00f3mo es posible que ese tipo de manifestaci\u00f3n de violencia extrema persista. Surgen tambi\u00e9n dudas sobre por qu\u00e9 se toleran los niveles de impunidad que contribuyen a reproducirla y queda en el aire la interrogante de hasta cu\u00e1ndo terminar\u00e1 una pesadilla con costos individuales, familiares y sociales tan altos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las respuestas a estas y a otras inquietudes que se agolpan conforme las cifras de feminicidios se incrementan no son halag\u00fce\u00f1as. Cuando los casos adquieren notoriedad y nos topamos con rostros y circunstancias que retan el anonimato, perpetradores y v\u00edctimas dejan de ser referentes estad\u00edsticos y la cercan\u00eda del horror se potencia. La mayor\u00eda de las veces no conocemos ni a unos ni otras, pero los primeros suelen provocarnos indignaci\u00f3n y las segundas tristeza e impotencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tipificar como delito la violencia hacia las mujeres llevada a su m\u00e1xima expresi\u00f3n fue una conquista importante. Adem\u00e1s de abrir la puerta para perseguir y castigar a los culpables de cometerlo, ayuda a llevar un registro de los casos que en t\u00e9rminos judiciales son ubicados en ese rubro. De acuerdo con la informaci\u00f3n que ofrece el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad P\u00fablica (SESNSP), durante el \u00faltimo quinquenio han crecido los presuntos feminicidios que se registraron en M\u00e9xico: de 411 en 2015 a 943 para 2019. A pesar de la emergencia sanitaria y el obligado confinamiento que la ha acompa\u00f1ado, para 2020 se consignaron 942.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00eda tambi\u00e9n que considerar en cu\u00e1ntas de las muertas a ra\u00edz de un homicidio doloso pes\u00f3 su condici\u00f3n de g\u00e9nero, aunque no se las clasificara en funci\u00f3n de ello. Para este mismo periodo la tendencia que reporta el SESNSP bajo esa modalidad salta de 1 735 en 2015 a 2 794 en 2020. Lo mismo aplicar\u00eda para las presuntas v\u00edctimas de homicidio culposo: 3 391 en 2015 y 3 136 en 2020 (v\u00e9ase la progresi\u00f3n por a\u00f1o en el cuadro que acompa\u00f1a a este escrito).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes han trabajado el tema insisten en el enorme reto que conlleva sumar o restar a nivel macro conductas en las que intervienen resortes socioculturales que muchas veces \u00fanicamente pueden identificarse caso por caso. Las cifras anteriores reflejan s\u00f3lo de manera parcial una dolorosa realidad que, conviene se\u00f1alarlo, se materializa con distintos niveles de intensidad dependiendo del punto concreto del pa\u00eds del que se trate. Recurro a ellas porque con todo y sus limitaciones contribuyen a darnos una idea de lo que en el M\u00e9xico de hoy est\u00e1 sucediendo sobre este tema. Dec\u00eda antes y lo reitero: el que existan es una conquista cuyos alcances se deber\u00e1n ensanchar, por lo pronto ayudan a reconocer los alcances del peligro que de manera permanente acecha a un sector espec\u00edfico de la poblaci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino con el que se destaca el sello de g\u00e9nero tras los asesinatos de tantas mujeres se construy\u00f3 hace menos de media centuria. Antes, la violencia sin apellidos le serv\u00eda de camuflaje. Algunos testimonios del siglo XIX aluden a \u00e9l, pero fue hasta 1976 cuando la antrop\u00f3loga Diana H. Russell lo utiliz\u00f3 por primera vez en el Tribunal Internacional de Cr\u00edmenes contra Mujeres. Ella habl\u00f3 de femicides y autoriz\u00f3 a Marcela Lagarde para que en lugar de traducirlo como femicidio (homicidio femenino) acu\u00f1ara el concepto en espa\u00f1ol de feminicidio. Lagarde \u201cquer\u00eda que fuera un concepto claro, distinto, para que entonces viniera junto con todo el contenido del concepto\u201d, la intenci\u00f3n era rescatar la complejidad tras el contenido particular que hab\u00eda se\u00f1alado Russell para los cr\u00edmenes motivados por odio, desprecio, placer o un sentido de propiedad sobre las mujeres.<br \/>Adem\u00e1s de su larga trayectoria acad\u00e9mica y su activa participaci\u00f3n en las luchas feministas, entre 2003 y 2006 Marcela Lagarde ocup\u00f3 un esca\u00f1o en el Congreso de la Uni\u00f3n y desde la C\u00e1mara de Diputados impuls\u00f3 entre otras cosas la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida libre de Violencia que se promulg\u00f3 en 2007 y sigue vigente. A partir de entonces el feminicidio se reconoce como tal dentro de la jerga jur\u00eddica y hoy en d\u00eda sus sentidos son de dominio p\u00fablico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre fue as\u00ed, desde el presente cuesta trabajo imaginar que la condici\u00f3n de g\u00e9nero pudiera ignorarse cuando las muertas de Ju\u00e1rez se empezaron a multiplicar. Sin embargo, para reconocer esa esencia hubo que erigir andamiajes en distintos frentes, incluido el conceptual. En las \u00faltimas d\u00e9cadas se ha alzado la voz para aclarar que la situaci\u00f3n de vulnerabilidad en la que se nos ha colocado es fruto de estructuras y relaciones sociales poco equitativas, m\u00e1s que una marca de nacimiento. De manera paralela se ha exigido que en el dise\u00f1o de las pol\u00edticas p\u00fablicas se adopten medidas que contrarresten las desventajas asociadas con esa inequidad y que en lo que se refiere a las conductas f\u00edsica y psicol\u00f3gicamente violentas que propician, se ampl\u00eden los m\u00e1rgenes de protecci\u00f3n particular para las mujeres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Batallas importantes se han dado y ganado; quedan otras por venir. Si en la primera d\u00e9cada del siglo XXI tipificar los feminicidios como delitos de lesa humanidad y generar alertas de violencia de g\u00e9nero para atender regiones y contextos espec\u00edficos permiti\u00f3 avanzar en la real ubicaci\u00f3n del problema, su utilidad para combatirlo ha resultado, cuando menos, insuficiente. A ello han contribuido la complicidad y\/o pasividad de las instituciones responsables de garantizar nuestra integridad y el enorme desaf\u00edo de transformar la cultura machista que amplios sectores de la sociedad mexicana siguen reproduciendo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los marcos legales, por bien dise\u00f1ados que est\u00e9n, se quedan en el limbo si no se acompa\u00f1an de medidas que sancionan el deber ser comunitario. Tanto las estad\u00edsticas como los botones de muestra que un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n encontramos en peri\u00f3dicos, noticieros y redes sociales permiten constatarlo. La incapacidad gubernamental y preocupantes atavismos sociales han sumado negativos a la hasta ahora infructuosa lucha por erradicar los diversos formatos que asumen las violencias de g\u00e9nero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguna de ellas deber\u00eda tolerarse, todas destruyen. Los feminicidios constituyen el acto m\u00e1s ominoso, si es que caben las gradaciones, de un abanico que va desde las frases y chistes sexistas hasta los golpes y maltratos f\u00edsicos. Cada manifestaci\u00f3n de este tipo forma parte de una cadena cuyo \u00faltimo eslab\u00f3n propicia el fin de la vida. Romper las din\u00e1micas que en tal contexto se originan e impedir que los resortes que las mueven contin\u00faen acumulando fuerza es una meta que deber\u00edamos plantearnos todas y todos. No alcanzan la voluntad pol\u00edtica de cambio, que tampoco est\u00e1 necesariamente dada de origen, ni la necesidad social del mismo, deben embonarse ambas para que gobierno y sociedad, codo con codo, puedan cortar de ra\u00edz las condiciones que alimentan y\/o promueven el maltrato femenino tanto a nivel psicol\u00f3gico como f\u00edsico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las inercias que se deben contrarrestar son producto del largo plazo, imprimirles un nuevo rumbo obliga a modificar condicionantes materiales y referentes culturales. El punto de partida es reconocer la necesidad de hacerlo, labor en la que, insistir\u00eda, se han dado pasos importantes. Quienes tenemos edad para ello recordamos lo que cost\u00f3 prender focos rojos cuando asolaron a Ciudad Ju\u00e1rez esas inercias cargadas de agresi\u00f3n que, de manera diferenciada dependiendo de la cuna a la que se llegue, pesan sobre quien nace mujer. Hoy las se\u00f1ales de alarma ya est\u00e1n encendidas y ha aumentado la toma de conciencia social sobre el tema, por lo que cada vez hay m\u00e1s convencidas y convencidos de lo impostergable que es contribuir a su soluci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Cruces rosas, Zapatos rojos y Tendederos<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Alimentar la memoria colectiva con retazos del camino hasta ahora andado impide que el tiempo desdibuje los horizontes a alcanzar. Las estrategias para que el olvido no se imponga son muchas, algunas podr\u00e1n compartirse y otras nos parecer\u00e1n ajenas, en todo caso su com\u00fan denominador es mantener presente el tema y exigir un futuro distinto. Cruces rosas, Zapatos rojos y Tendederos como s\u00edmbolos que hacen presentes lugares y momentos sin importar la distancia que en espacio y tiempo nos separe de ellos, son tres ejemplos de objetos con los que se recrean situaciones particulares y, en el camino, generan sentidos que van m\u00e1s all\u00e1 de las mismas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Cruces rosas tienen su origen en Ciudad Ju\u00e1rez. Su uso para rememorar a las mujeres violentadas se ha extendido por los distintos puntos del pa\u00eds y en las marchas y acciones de protesta sobre el tema suelen recuperarse. Al inicio aparecieron cruces negras sobre fondo rosa pegadas en postes de luz, y que hac\u00edan las veces de alerta al ubicarse en trayectos peligrosos. Cuando la b\u00fasqueda de desaparecidas parec\u00eda m\u00e1s una necesidad privada que una obligaci\u00f3n p\u00fablica, las familias afectadas se solidarizaron formando colectivos e ingeni\u00e1ndoselas como pudieran para enfrentar el problema. Eso hicieron la madre y la hermana de Mar\u00eda del Sagrario, joven de 17 a\u00f1os vista por la \u00faltima vez en abril de 1998 al salir de casa rumbo a su empleo en una maquiladora:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando pas\u00f3 lo de mi hija nos unimos seis familias y formamos el grupo Voces Sin Eco, apoyando a las familias cuyas hijas desaparec\u00edan, y las acompa\u00f1\u00e1bamos para ayudarles y decirles d\u00f3nde ten\u00edan que ir y poner las denuncias. Era la manera de apoyar a las familias porque no cont\u00e1bamos con recursos. Despu\u00e9s de tres a\u00f1os decidimos apoyar, pero ya no de forma organizada. Fue entonces cuando mi hija pens\u00f3 en un s\u00edmbolo como prevenci\u00f3n, que fueron las cruces negras sobre fondo rosa en memoria de ellas y colocamos una cruz de cuatro metros en la entrada de Ju\u00e1rez. Me preguntaron si ten\u00eda permiso para colocar esa cruz y yo respond\u00ed \u201ca m\u00ed no me pidieron permiso para llevarse a mi hija\u201d (entrevista realizada a Paula Flores por Javier Ju\u00e1rez Rodr\u00edguez en 2008).<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La desaparici\u00f3n de Sagrario se sum\u00f3 a la de siete mujeres que dos a\u00f1os atr\u00e1s hab\u00edan sido encontradas en la misma colonia donde ella viv\u00eda (Lomas de Poleo), y a las ocho que el a\u00f1o previo, 1995, aparecieron en Lote Bravo. En los terrenos bald\u00edos de esas demarcaciones y de Camino a Electrolux y Granjas Santa Elena fue donde se empez\u00f3 a enterrar o simplemente a abandonar a quienes enfrentaron un destino que deber\u00eda ser borrado de cualquier or\u00e1culo social.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20494\" aria-describedby=\"caption-attachment-20494\" style=\"width: 1000px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20494\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_033.jpg\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"750\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_033.jpg 1000w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_033-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_033-768x576.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20494\" class=\"wp-caption-text\">Wotancito, Cruces rosas por feminicidios, 24 de abril de 2006. Wikimedia Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El simbolismo asociado con los <em>Zapatos rojos<\/em> tambi\u00e9n inici\u00f3 su camino entreverado con el dolor juarense. En este caso la apropiaci\u00f3n del concepto ha rebasado las fronteras mexicanas e incluso, sin autorizaci\u00f3n previa de Elina Chauvet, su autora, se le ha replicado en espacios institucionales como el Palacio de Bellas Artes. La primera exposici\u00f3n se mont\u00f3 con el prop\u00f3sito de transmitir a p\u00fablicos ampliados algunos de los sentimientos que provocan las violencias de g\u00e9nero. Concebida como una representaci\u00f3n art\u00edstica que en el rojo fund\u00eda la esperanza con el inmenso dolor de quien perdi\u00f3 a su hermana, y, sobre todo, con el dolor social por la responsabilidad colectiva de permitirlas, se ha hecho presente en otras ciudades de Argentina, Canad\u00e1, Chile, Ecuador, Espa\u00f1a, Estados Unidos, Italia, M\u00e9xico, Noruega y Reino Unido: \u201cNace en Ciudad Ju\u00e1rez en el 2009 con 33 pares de zapatos donados por mujeres juarenses. La primera instalaci\u00f3n la realic\u00e9 en avenida Ju\u00e1rez, la cual se conecta con Estados Unidos, un \u00e1rea donde se han suscitado desapariciones de j\u00f3venes. El color rojo representa la sangre, pero tambi\u00e9n el coraz\u00f3n de la esperanza\u2026\u201d (entrevista realizada a Elina Chauvet por M\u00f3nica V\u00e1zquez Delgado en 2015).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Los <em>Tendederos<\/em>, por su parte, se han utilizado para visibilizar una de las manifestaciones de violencia de g\u00e9nero que, sin llegar al maltrato f\u00edsico y sus efectos m\u00e1s extremos, son igualmente perniciosas: el acoso. Dentro de culturas machistas como la mexicana se le ve como un mal menor, en el mejor de los casos, y se les acepta como algo natural, en el peor de ellos. Las campa\u00f1as para erradicarlo de lugares de trabajo, medios de transporte, y cualquier espacio p\u00fablico o privado, incluido el familiar, se topan entre otros obst\u00e1culos con lo aparentemente inofensivo de este tipo de aproximaciones. M\u00e1s que seguir cubriendo con velos lo que entra\u00f1a, corresponde destruir la esencia que lo alimenta.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Denunciar el acoso sexual con tendederos es en la actualidad una pr\u00e1ctica extendida en diversas instituciones mexicanas de educaci\u00f3n media superior y superior. Alumnas de universidades p\u00fablicas y privadas se han valido de ellos como recurso perform\u00e1tico para hacerse o\u00edr y han conseguido llamar la atenci\u00f3n dentro y fuera de sus escuelas. Est\u00e1 por verse si los cambios en las legislaciones y protocolos impulsados a ra\u00edz de tales montajes cumplen su cometido; de momento, sus posibles impactos se inscriben sobre todo en el medio acad\u00e9mico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia puede, sin embargo, repetirse en otros lugares y ambientes. De hecho, sus or\u00edgenes se ubican en la apuesta art\u00edstica de M\u00f3nica Mayer titulada <em>Sal\u00f3n 77-78: nuevas tendencias<\/em> e inaugurada en marzo de 1978 en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de M\u00e9xico. En la obra de tres metros de largo por dos de alto, <em>El Tendedero<\/em>, colgaban papeletas rosas con las respuestas de mujeres de distintas clases sociales, edades y profesiones a la afirmaci\u00f3n \u201cComo Mujer, lo que m\u00e1s detesto de la ciudad es&#8230;\u201d De manera espont\u00e1nea algunas asistentes a la exposici\u00f3n a\u00f1adieron en la parte posterior o en los espacios vac\u00edos de las papeletas sus propias notas que, al igual que las originales, mencionaban insistentemente la violencia sexual. A partir de entonces la idea se ha materializado en otros espacios dentro y fuera de M\u00e9xico y sus impactos potenciales como recurso para empujar el cambio est\u00e1n abiertos:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca dejan de asombrarme las distintas formas en las que cada comunidad se apropia de <em>El Tendedero<\/em>. En este caso, el <em>Tendedero de Indiana<\/em>, que en teor\u00eda termin\u00f3 a finales del 2020, ha sido retomado por un grupo de mujeres para ser usado como herramienta para reunir respuestas sobre acoso sexual en su estado, presentarlas ante su Congreso y exigir cambios legislativos. He acompa\u00f1ado el proceso desde que se inici\u00f3, pero quienes me convocaron a hacerlo ya ten\u00edan muy claro para qu\u00e9 y c\u00f3mo lo quer\u00edan (M\u00f3nica Mayer, 2020).<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, los <em>Zapatos rojos<\/em>, los <em>Tendederos<\/em> y las <em>Cruces rosas<\/em> se han a\u00f1adido a otras formas de expresar sentimientos encontrados frente a conductas siempre inadmisibles y que, en este momento de nuestra historia, resultan todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edciles de entender. A trav\u00e9s de las im\u00e1genes que generan se comparten dolor, rabia, impotencia, e incluso esperanza. Su apuesta es que todo ello y la denuncia que los cruza no se queden en el aire, cuando hagamos nuestra la necesidad de combatir de ra\u00edz las violencias f\u00edsicas y psicol\u00f3gicas de g\u00e9nero habr\u00e1n finalmente cumplido su objetivo y quedar\u00e1n en los recovecos de una memoria que a pesar de su dureza conviene guardar. Ojal\u00e1 pronto podamos decir, emulando al cuento de Augusto Monterroso, <em>cuando despert\u00f3 el feminicidio ya no estaba all\u00ed\u2026<\/em><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<table class=\"wp-block-table is-style-stripes\">\r\n<tbody>\r\n<tr>\r\n<td>Mujeres v\u00edctima de la violencia en M\u00e9xico<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<tr>\r\n<td><em>A\u00f1os<\/em><\/td>\r\n<td><em>\u00a0 2015<\/em><\/td>\r\n<td><em>\u00a0\u00a0\u00a0 2016<\/em><\/td>\r\n<td><em>2017<\/em><\/td>\r\n<td><em>2018<\/em><\/td>\r\n<td><em>2019<\/em><\/td>\r\n<td><em>2020<\/em><\/td>\r\n<\/tr>\r\n<tr>\r\n<td>Feminicidios<\/td>\r\n<td>411<\/td>\r\n<td>605<\/td>\r\n<td>742<\/td>\r\n<td>893<\/td>\r\n<td>943<\/td>\r\n<td>942<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<tr>\r\n<td>Homicidios dolosos<\/td>\r\n<td>1 735<\/td>\r\n<td>2 190<\/td>\r\n<td>2 535<\/td>\r\n<td>2 763<\/td>\r\n<td>2 871<\/td>\r\n<td>2 794<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<tr>\r\n<td>Homicidios culposos<\/td>\r\n<td>3 391<\/td>\r\n<td>3 137<\/td>\r\n<td>3 172<\/td>\r\n<td>3 207<\/td>\r\n<td>3 296<\/td>\r\n<td>3 136<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<tr>\r\n<td>Fuente: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad P\u00fablica (SESNSP).<\/td>\r\n<\/tr>\r\n<\/tbody>\r\n<\/table>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>Elina y sus zapatos rojos de lucha contra la violencia de la mujer<\/em>, M\u00e9xico, 2014, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/8ma4I9m\">https:\/\/cutt.ly\/8ma4I9m<\/a>.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Lagarde, Marcela, <em>\u201cDel femicidio al feminicidio\u201d<\/em>, <em>Desde el Jard\u00edn de Freud<\/em>, n\u00fam. 6, 2006, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/Kma4LLa\">https:\/\/cutt.ly\/Kma4LLa<\/a>.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\"><em> Las tres muertes de Marisela Escobedo, M\u00e9xico<\/em>, Dir. Carlos P\u00e9rez Osorio, Netflix, 2020, 109 min.<\/li>\r\n<li style=\"text-align: justify;\">Mayer, M\u00f3nica, <em>\u201cEl Tendedero\u201d<\/em>, en De archivos y redes. <em>Un proyecto art\u00edstico sobre la integraci\u00f3n y reactivaci\u00f3n de archivos<\/em>, M\u00e9xico, 2020, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/hma4NcO\">https:\/\/cutt.ly\/hma4NcO<\/a>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diana Guill\u00e9nInstituto Mora Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 54. Los cr\u00edmenes en contra de mujeres persisten y aumentan, a pesar de los discursos -por parte de las autoridades de distintos signos pol\u00edticos de combatirlos. Cruces rosas, Zapatos rojos y Tendederos retratan tres estrategias colectivas para que el olvido no se imponga, visibilizar el presente y exigir un futuro libre de violencia. El siglo XXI se inaugur\u00f3 en M\u00e9xico con vientos esperanzadores. Aun a sabiendas de que los tintes autoritarios del r\u00e9gimen que se pretend\u00eda dejar atr\u00e1s no desaparecer\u00edan de la noche a la ma\u00f1ana, se abr\u00eda un horizonte promisorio para avanzar en esa direcci\u00f3n. A dos d\u00e9cadas de distancia el optimismo ha deca\u00eddo. Dependiendo de filias y fobias pol\u00edticas se acent\u00faan con mayor fuerza yerros o aciertos de los gobiernos encabezados por el Partido Acci\u00f3n Nacional (PAN) entre 2000 y 2012; por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2498,1156,20],"tags":[2520,69,2475,2452],"class_list":{"0":"post-17541","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-54","7":"category-desde-hoy-2","8":"category-revistanumero","9":"tag-feminicidio","10":"tag-mujeres","11":"tag-siglo-xxi","12":"tag-violencia"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17541","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17541"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17541\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22318,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17541\/revisions\/22318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17541"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17541"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17541"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}