﻿{"id":17442,"date":"2023-05-29T20:24:09","date_gmt":"2023-05-30T02:24:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17442"},"modified":"2025-07-30T11:58:51","modified_gmt":"2025-07-30T17:58:51","slug":"las-fiestas-del-rey-momo-en-la-merida-porfiriana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-fiestas-del-rey-momo-en-la-merida-porfiriana\/","title":{"rendered":"Las fiestas del Rey Momo en la M\u00e9rida porfiriana"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Marisa P\u00e9rez Dom\u00ednguez<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Revista\u00a0<\/strong><\/span><em><span style=\"color: #800000;\"><strong>BiCentenario.<\/strong><\/span><span style=\"color: #800000;\"><strong> El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><strong>, <\/strong><\/span><\/em><span style=\"color: #800000;\"><strong>n\u00fam. 54<\/strong><\/span><em><span style=\"color: #800000;\"><strong>.<\/strong><\/span><\/em><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/BiC_54_02_Rey_Momo.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008080;\">En pleno auge de la exportaci\u00f3n de la fibra del henequ\u00e9n, la capital yucateca se vest\u00eda de gala a fines del siglo XIX para festejar el carnaval y dar muestra de una sociedad opulenta. Entre bailes, disfraces y alegr\u00eda, se trataba de integrar a toda la sociedad, a pesar de la fragmentaci\u00f3n, producto de desigualdades sociales, econ\u00f3micas y raciales.<\/span><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20440\" aria-describedby=\"caption-attachment-20440\" style=\"width: 798px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20440\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_002.jpg\" alt=\"\" width=\"798\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_002.jpg 798w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_002-239x300.jpg 239w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_002-768x962.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 798px) 100vw, 798px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20440\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Guerra, Reina de carnaval con estandarte, M\u00e9rida, ca. 1900. Fondo Pedro Guerra, Fototeca Pedro Guerra, UAY.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante el r\u00e9gimen porfirista, el carnaval fue una de las manifestaciones festivas por excelencia en Yucat\u00e1n, particularmente en M\u00e9rida. Durante este periodo, la figura central siempre fue el Rey Momo, personaje de la mitolog\u00eda griega que representa el sarcasmo, la iron\u00eda y la burla. Su fama fue tal, que la prensa nacional y local de la \u00e9poca compar\u00f3 y equipar\u00f3 estas festividades con las carnestolendas de la ciudad de M\u00e9xico, Par\u00eds, Niza y Nueva Orleans, por lo que su celebraci\u00f3n atrajo visitantes extranjeros y de otras entidades de la rep\u00fablica.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El carnaval se trata de un periodo de regodeo y alborozo que, hist\u00f3ricamente, se ha vinculado con la cuaresma cat\u00f3lica, los d\u00edas previos al mi\u00e9rcoles de ceniza, cuando se renuncia a lo \u201ccarnal\u201d para dar paso al ayuno, a la expiaci\u00f3n y la continencia. Consiste en \u201ccomer bien antes de ayunar; entregarse a los placeres antes de cargar la cruz y hacer penitencia\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Yucat\u00e1n, las fiestas del carnaval tradicionalmente se realizaban en los meses de febrero o marzo, dependiendo del a\u00f1o. Sin embargo, en dos ocasiones \u20131878 y 1905\u2013, en lugar del regocijo acostumbrado ocasion\u00f3 el disgusto de la poblaci\u00f3n, en virtud de que uno de los d\u00edas de las fiestas coincid\u00eda con el aniversario luctuoso del general Manuel Cepeda Peraza, quien hab\u00eda establecido la rep\u00fablica en Yucat\u00e1n y fue gobernador y comandante militar de la entidad. Por este motivo, las autoridades excluyeron las diversiones y paseos de costumbre, y en las otras jornadas de carnestolendas \u00fanicamente se consentir\u00edan actividades que no atentaran la moral y el orden p\u00fablico; de lo contrario, el decreto gubernamental establec\u00eda \u201cdisposiciones eficaces\u201d y penas que se impondr\u00edan a los infractores de ese mandato. En las dos ocasiones mencionadas, la prohibici\u00f3n de la populosa y animada fiesta despert\u00f3 severas cr\u00edticas. Como se\u00f1al\u00f3 un peri\u00f3dico local, aquel duelo para muchos no ten\u00eda raz\u00f3n de ser y se tild\u00f3 de arbitraria la medida oficial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a lo anterior, como apunt\u00f3 La Ley del Amor, las carnestolendas de esos a\u00f1os se destacaron por su bullicio: \u201clas familias, el pueblo todo, se divierte a m\u00e1s no poder, pero con sencillez, sin ultrajar los fueros de la moral; y a medida que las nuevas ideas de reforma y de progreso van avanzando, va desapareciendo la parte grotesca de aquella diversi\u00f3n cl\u00e1sica del paganismo\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Previo a los carnavales meridanos, y en aras de evitar eventuales des\u00f3rdenes y desgracias, la Jefatura Pol\u00edtica de M\u00e9rida publicaba un bando relativo a las prevenciones que deb\u00edan observarse durante los d\u00edas de carnestolendas. En el mandato, se informaba a la poblaci\u00f3n de la prohibici\u00f3n de todos aquellos disfraces que agraviaran a la moral p\u00fablica o tendieran a injuriar o ridiculizar a alguna persona; se vedaba arrojar huevos, cascarones, aguas o cualquier otro objeto que pudiera molestar u ofender a los individuos o carruajes, bajo la pena de cinco a diez pesos de multa, que ser\u00eda aplicada por la comisi\u00f3n de polic\u00eda del Honorable Ayuntamiento o por el jefe pol\u00edtico de M\u00e9rida. De igual manera, y con el fin de impedir desdichas derivadas de la aglomeraci\u00f3n de transe\u00fantes y carros, se establec\u00eda el trayecto que estos recorrer\u00edan. En este mismo sentido, se avisaba a los \u201cpaseadores de caballo y de carruajes\u201d la obligaci\u00f3n de matricularse con la debida anticipaci\u00f3n al paseo, para lo cual deb\u00edan recoger su \u201ccompetente\u201d n\u00famero de orden, haci\u00e9ndolo patente a la polic\u00eda para evitar sufrir \u201cel bochorno\u201d de ser llevados a la estaci\u00f3n respectiva y tener que cumplir en ella las sanciones que establec\u00eda el arancel de arbitrio vigente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicadas las medidas para que imperara el orden y la tranquilidad p\u00fablicas, los carnavales meridanos, como anunciaba la prensa, no s\u00f3lo constitu\u00edan el \u201cindicio de segura prosperidad\u201d, sino que eran \u201cuna terrible locura que invad\u00eda todos los c\u00edrculos sociales de una manera agradable\u201d y, seg\u00fan dio cuenta el corresponsal del peri\u00f3dico La Patria, las mujeres \u201cde esta tierra de fuego\u201d se exhib\u00edan vestidas de distintos modos: \u201cLa distinguida se\u00f1orita que en los salones se viste de seda, gasas, y encajes de Bruselas, ostentaba un hermoso traje de mestiza, hipil ricamente bordado con escote decente y una falda corta: todo de tela fina y blanqu\u00edsima, adivin\u00e1ndose tras de tan ligero traje escult\u00f3ricas y delicadas formas; mientras que, por otra parte, la vendedora de frutas, ci\u00f1e el traje de sal\u00f3n con el donaire de una dama del gran mundo.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Bailes, estudiantinas y comparsas<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al inicio de cada a\u00f1o, fuera de los espect\u00e1culos teatrales, las diversiones p\u00fablicas de la sociedad meridana comenzaban a ser los bailes; al principio solemnes y discretos, poco concurridos, pero avanzada la \u00e9poca del carnaval, se hac\u00edan bulliciosos, alegres y animad\u00edsimos: \u201cLa vida en M\u00e9rida, desde febrero hasta el mi\u00e9rcoles de ceniza, era un danzar infinito.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como parte de los preparativos de las fiestas del Rey Momo, en las casas particulares se organizaban las llamadas escoletas o bailes de ensayo, donde la juventud meridana practicaba danzas ca\u00eddas en desuso. Ejemplo de ello eran la varsoviana, de origen polaco y variante de la mazurca, que se bailaba en Francia, en las Tuller\u00edas, a mediados del siglo XIX la Saratoga, baile figurado, el <em>pas \u00e0 quatre<\/em> (paso de cuatro) y, desde la d\u00e9cada de 1870, el baile gitano, la danza \u00e1rabe, la rumba cubana y diversiones como el chinesco, las bambas y la guaracha, incluidos por diferentes grupos de inmigrantes extranjeros que contribuyeron \u201ca aumentar la alegr\u00eda\u201d de los carnavales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A esa misma tarea se daban las estudiantinas, formadas por j\u00f3venes de las principales familias de la ciudad que ensayaban una gran variedad de canciones acompa\u00f1adas de sus guitarras y\/o mandolinas. En 1880, por ejemplo, destac\u00f3 la organizada y dirigida por el profesor Primo Encalada, que portaba trajes costosos, totalmente negros, de pana y otras telas, como un adorno de encajes muy blancos y \u201ccaprichosamente\u201d rizados alrededor del cuello, un lazo de cintas en un brazo, unos con el bicolor del pabell\u00f3n espa\u00f1ol, y otros con el tricolor del pabell\u00f3n nacional mexicano y sombreros en forma de empanada adornados con vistosos ramos. De hecho, algunas personas aseguraban que se trataba del traje que portaron en Par\u00eds los estudiantes de la Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a, que asistieron a la exposici\u00f3n de 1878 y hab\u00edan hecho furor en los teatros en donde cantaron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las comparsas carnavalescas que invad\u00edan las calles con su m\u00fasica y bailes tambi\u00e9n fueron t\u00edpicas de los festejos. En M\u00e9rida, se caracterizaron por \u201csu envidiable armon\u00eda y orden incre\u00edble, visitando casas, donde eran obsequiados con la franqueza y generosidad de los yucatecos\u201d. Se distingu\u00edan por revivir los bailes y cantos populares de origen maya, como los<em> xtoles<\/em>, las<em> jicaritas<\/em>, los palitos, de negritos, las cintas, entre otros, ataviados \u201ccon vestidos de plumas y conchas del mar prendidas en ellos y otras muchas comparsas, recorr\u00edan las calles con sus respectivas orquestas perfectamente completas y organizadas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los d\u00edas del carnaval, la capital yucateca abandonaba todas sus actividades comerciales para consagrarse de lleno al regodeo y la diversi\u00f3n, lo cual significaba para los sectores m\u00e1s pudientes de la poblaci\u00f3n el dispendio de miles de pesos. En las carnestolendas, como se\u00f1al\u00f3 el peri\u00f3dico La Patria, \u201cel joven, como el viejo; el pobre, como el rico, todos al par se divierten, cada cual a su modo y en su esfera; las privaciones y econom\u00edas de todo un a\u00f1o, van a vaciar con el poder del oro, los cajones y aparadores del comercio, en que las telas finas y de fantas\u00eda apenas son suficientes para la descomunal demanda que en esta \u00e9poca alcanza\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20441\" aria-describedby=\"caption-attachment-20441\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20441\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_008.jpg\" alt=\"\" width=\"690\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_008.jpg 690w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_008-207x300.jpg 207w\" sizes=\"(max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20441\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Guerra, Carnaval, M\u00e9rida, ca. 1900. Fondo Pedro Guerra, Fototeca Pedro Guerra, UAY.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008080;\">Las sociedades coreogr\u00e1ficas<\/span><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La prensa de la \u00e9poca fue insistente en que las fiestas del carnaval en M\u00e9rida eran ocasi\u00f3n para la mezcla de los distintos estratos sociales, incluyendo la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. En sus p\u00e1ginas se recalcaba que la sociedad yucateca era una sola familia, en d\u00edas donde \u201cla gente honrada se un\u00eda y formaba sus sociedades, organizaba sus diversiones y a ellas iban las familias seguras de encontrar distracciones sumamente ordenadas y positivamente dignas de cualquier pa\u00eds y de cualquier sociedad moralizada y culta\u201d. No obstante, las notas y cr\u00f3nicas pon\u00edan particular atenci\u00f3n en dos grandes sociedades coreogr\u00e1ficas: El Liceo de M\u00e9rida y La Uni\u00f3n, que compet\u00edan entre s\u00ed para procurar los bailes m\u00e1s espl\u00e9ndidos, los mejores paseos y presentar al grupo m\u00e1s destacado de se\u00f1oritas con trajes lujosos. Como inform\u00f3 <em>La Patria<\/em>, ambas eran las encargadas de los bandos carnavalescos y bailes respectivos, preparando para el efecto sus amplios salones, \u201csin omitir gasto alguno, hasta llegar al derroche por competir en lujo, decencia y elegancia\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El Liceo de M\u00e9rida, constituido en 1870, era de orientaci\u00f3n conservadora y estaba formado por el sector de la sociedad que se distingu\u00eda por su riqueza: hacendados, banqueros y propietarios de empresas. La Uni\u00f3n, por su parte, fundada en 1857, se compon\u00eda mayoritariamente por abogados, m\u00e9dicos, escritores, ingenieros, estudiantes, peque\u00f1os comerciantes y funcionarios de pensamiento liberal. Al respecto, el escritor Ermilo Abreu G\u00f3mez estableci\u00f3 que las diferencias entre las sociedades eran que, \u201cen la primera figuraban los arist\u00f3cratas y en la segunda los burgueses. Esto es lo que cre\u00edan los socios. Pero no hab\u00eda tal: en la primera figuraban los comerciantes que vend\u00edan al por mayor y en la segunda los comerciantes que vend\u00edan al por menor. Todo era cuesti\u00f3n de dinero.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las sociedades mencionadas eran las m\u00e1s representativas de la M\u00e9rida porfiriana y alrededor de ambas giraba la organizaci\u00f3n de las fiestas, aunque exist\u00edan otras que tambi\u00e9n ofrec\u00edan bailes a sus miembros, \u201cpudi\u00e9ndose decir que representaban toda la escala social, en todos sus matices\u201d. Entre estas merece la pena destacar Paz y Uni\u00f3n, y Recreativa Popular, fundadas en 1887 y 1891, respectivamente, y que estaban formadas por \u201cmestizos\u201d, trabajadores manuales, artesanos en su mayor parte, llamados as\u00ed en M\u00e9rida por vestir el traje t\u00edpico y sin especificar una clasificaci\u00f3n racial; se trataba de \u201cuna diferenciaci\u00f3n en el traje, que sirve para fijar el aspecto demogr\u00e1fico de la poblaci\u00f3n y tiene un sentido m\u00e1s bien de categor\u00eda social\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas sociedades, a diferencia de El Liceo y La Uni\u00f3n, carec\u00edan de inmuebles propios, pero, para efectos del carnaval, arrendaban las mejores viviendas de la ciudad y las engalanaban lujosamente, convirti\u00e9ndolas en espaciosos salones de baile. Al respecto, el peri\u00f3dico El Mundo public\u00f3 que se trataba de un carnaval aparte, pues \u201cpor un sentimiento de dignidad que los enaltece nunca invitan a tomar parte directa en sus reuniones a quienes no visten el traje de ellos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, si bien las fiestas del Rey Momo estaban destinadas para el regocijo de toda la poblaci\u00f3n, la segmentaci\u00f3n de la sociedad hizo que las notas y cr\u00f3nicas plasmadas en la prensa priorizaran a las organizadas por los grupos econ\u00f3mica y socialmente m\u00e1s aventajados. No obstante, tambi\u00e9n las de los mestizos ocuparon algunas p\u00e1ginas, sobre todo aquellas autografiadas por autores for\u00e1neos, visitantes a los que les llamaron vivamente la atenci\u00f3n las costumbres locales. De los bailes de El Liceo, por ejemplo, destacaban que, para dar mayor resplandor a sus fiestas, hicieron traer de Par\u00eds \u201cl\u00e1mparas de cristal de Bacar\u00e1 para luz el\u00e9ctrica, que, dispuestas convenientemente, hac\u00edan el complemento en la elegancia del decorado de los salones que ofrec\u00edan un aspecto de galanura y belleza deslumbradoras\u201d. Se enfatizaba lo espl\u00e9ndido de los trajes de fantas\u00eda de las se\u00f1oritas y la rigurosa etiqueta de los se\u00f1ores: fracs, guantes blancos y pa\u00f1os de colores, con pantalones a la \u00e9poca de Luis XV; las j\u00f3venes portaban \u201cvestidos y adornos de gran costo y extraordinariamente bellos por la variedad de caprichos que supieron ejecutar, as\u00ed en las formas del vestido, de los peinados y de sus composturas, como que realzaba esa belleza proverbial de nuestras compatriotas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De La Uni\u00f3n, la prensa hac\u00eda hincapi\u00e9 de que se trataba de una sociedad \u201caltamente democr\u00e1tica\u201d; que sus salones eran \u201cun verdadero ed\u00e9n, con la elegancia de la sencillez de su decorado, obra del buen gusto y arte\u201d, y que en su recinto aceptaban a gente que ten\u00eda por norma la honradez y la buena educaci\u00f3n, principios que garantizaban \u201cla m\u00e1s franca y fraternal animaci\u00f3n apadrinada por el respeto\u201d. De sus asistentes, las publicaciones refer\u00edan el \u201cmar de bellezas, un acumulamiento de se\u00f1oritas, que dejaba perplejo al espectador, apenas pod\u00eda darse un paso sin quedar deslumbrado, extasiado en la contemplaci\u00f3n, ya de unos ojos, ya de una boquilla, ya de un todo de mujer, de un conjunto seductor\u201d, y en relaci\u00f3n al vestuario, se enfatizaba la variedad de telas: \u201ccostosas unas, modestas y sencillas las m\u00e1s\u201d, y se hac\u00eda hincapi\u00e9 en los vestidos, adornados todos \u201ccon ese gusto que solo sabe tener la mujer para hacerse admirar, para hacerse querer\u201d.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20442\" aria-describedby=\"caption-attachment-20442\" style=\"width: 721px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-20442\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_009.jpg\" alt=\"\" width=\"721\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_009.jpg 721w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_54_009-216x300.jpg 216w\" sizes=\"(max-width: 721px) 100vw, 721px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20442\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Guerra, Carnaval, M\u00e9rida, ca. 1900. Fondo Pedro Guerra, Fototeca Pedro Guerra, UAY.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con Paz y Uni\u00f3n, la de los \u201cmestizos\u201d, la prensa refer\u00eda el lujo y decencia de sus salones, con \u201cvistosos adornos colocados en las paredes, pilares y arcos de la espaciosa galer\u00eda en que se verificaba el baile\u201d, as\u00ed como las buenas maneras de los concurrentes, que eran \u201cel testigo mejor de la civilizaci\u00f3n de la clase obrera, del pueblo verdadero de Yucat\u00e1n, en cuyo <em>bando<\/em>, las simp\u00e1ticas mestizas, con sus vistosos ternos hipiles, eran la admiraci\u00f3n de los viajeros, por su aseo y limpieza en el vestido, con alhajas y joyas que se pod\u00edan evaluar en 150 pesos\u201d; y los asistentes \u201cvestidos con ese traje peculiar del pa\u00eds, blanco como el ampo de la nieve y vistosos adornos\u201d. Se insist\u00eda que la clase obrera que la formaba era el testimonio m\u00e1s expresivo de los adelantos y cultura a que la gente del pueblo hab\u00eda llegado a trav\u00e9s de muchas vicisitudes: \u201cPueblo trabajador e incansable, morigerado en sus costumbres, desprovisto del instinto de criminalidad que hace temible a esta clase de gente, de un aseo exquisito en el vestir, de educaci\u00f3n hasta cierto punto avanzada, todas esas cualidades hacen del hijo del pueblo, un ciudadano \u00fatil que honra a su suelo y a su patria: as\u00ed es el pueblo yucateco.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a los bailes de Recreativa Popular, en 1890, como se\u00f1ala Manuel Larra\u00f1aga y Portugal, un periodista de la capital del pa\u00eds: \u201cEl local de la \u2018Recreativa\u2019 es amplio y hermoso. Se puede decir que es elegante: espaciosos salones con piso de mosaico, siller\u00eda austriaca y en los muros ricas lunas francesas; y los salones y corredores llenos de parejas de traje pintoresco.\u201d Continuaba su nota apuntando: \u201cLas parejas en n\u00famero de cien, trescientas o m\u00e1s, bailan con rara correcci\u00f3n y es de notarse que all\u00ed no hay un mestizo que se embriague, no hay una boca que deje escapar una palabra mal sonante, una mirada o un gesto que puedan ofender el pudor de una virgen mestiza.\u201d Cerraba diciendo que la alegr\u00eda era \u201cdesbordante, pero siempre encerrada en los l\u00edmites de la m\u00e1s notable correcci\u00f3n. Se dir\u00eda que se asiste a una fiesta de arist\u00f3cratas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Que los corresponsales de los peri\u00f3dicos de la capital del pa\u00eds procuraran un espacio en sus cr\u00f3nicas y rese\u00f1as a las sociedades de mestizos, junto a la de los \u201carist\u00f3cratas\u201d de La Uni\u00f3n y El Liceo, pudo responder a varios motivos: el gusto por revelar a su p\u00fablico lector lo \u201caut\u00f3ctono\u201d y \u201cex\u00f3tico\u201d del lejano Yucat\u00e1n; evidenciar que el r\u00e9gimen porfirista hab\u00eda logrado \u201cregenerar\u201d y elevar las condiciones de vida y cultura de los artesanos y dem\u00e1s miembros de las clases populares del estado y, tal vez, hacer una cr\u00edtica muy velada a los afanes de aristocratizaci\u00f3n de sociedades que, como las mencionadas, se esforzaban por mostrarse refinadas y opulentas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, las fiestas del Rey Momo en la M\u00e9rida porfirista fueron muy sonadas y atractivas para propios y extranjeros, ostentaron p\u00fablicamente la riqueza generada por la exportaci\u00f3n de la fibra de henequ\u00e9n a los mercados internacionales, \u201cel oro verde\u201d, pero tambi\u00e9n fueron un espejo de la fragmentada sociedad yucateca, producto de las desigualdades sociales, econ\u00f3micas y raciales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"mce_0\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Caro Baroja, Julio, <em>El carnaval<\/em>, Madrid, Alianza, 2006.<\/li>\r\n<li>Irigoyen, Ren\u00e1n, <em>Antiguos carnavales de M\u00e9rida<\/em>, M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, Talleres Gr\u00e1ficos\/Zamn\u00e1, 1961, en:<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/WmNHr01\">https:\/\/cutt.ly\/WmNHr01<\/a><\/li>\r\n<li>Mart\u00edn Brice\u00f1o, Enrique, <em>All\u00ed canta el ave. Ensayos sobre m\u00fasica yucateca<\/em>, M\u00e9rida, Yucat\u00e1n, Gobierno del Estado de Yucat\u00e1n\/Secretar\u00eda de la Cultura y las Artes\/ Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2014, pp. 84-107.<\/li>\r\n<li>Rosado Vega, Luis, <em>Lo que ya pas\u00f3 y a\u00fan vive. Entra\u00f1a yucateca<\/em>, M\u00e9xico, Editorial Cvltvra, 1947, en: <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/MmNHa6p\">https:\/\/cutt.ly\/MmNHa6p<\/a><\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marisa P\u00e9rez Dom\u00ednguezInstituto Mora Revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 54. En pleno auge de la exportaci\u00f3n de la fibra del henequ\u00e9n, la capital yucateca se vest\u00eda de gala a fines del siglo XIX para festejar el carnaval y dar muestra de una sociedad opulenta. Entre bailes, disfraces y alegr\u00eda, se trataba de integrar a toda la sociedad, a pesar de la fragmentaci\u00f3n, producto de desigualdades sociales, econ\u00f3micas y raciales. Durante el r\u00e9gimen porfirista, el carnaval fue una de las manifestaciones festivas por excelencia en Yucat\u00e1n, particularmente en M\u00e9rida. Durante este periodo, la figura central siempre fue el Rey Momo, personaje de la mitolog\u00eda griega que representa el sarcasmo, la iron\u00eda y la burla. Su fama fue tal, que la prensa nacional y local de la \u00e9poca compar\u00f3 y equipar\u00f3 estas festividades con las carnestolendas de la ciudad de M\u00e9xico, Par\u00eds, Niza y Nueva Orleans, por lo que<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2498],"tags":[1309,2507,2295,198,2508],"class_list":{"0":"post-17442","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-54","8":"tag-baile","9":"tag-el-liceo","10":"tag-merida","11":"tag-porfiriato","12":"tag-rey-mono"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17442"}],"version-history":[{"count":22,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17442\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22312,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17442\/revisions\/22312"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}