﻿{"id":17348,"date":"2023-05-03T14:42:21","date_gmt":"2023-05-03T19:42:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17348"},"modified":"2025-09-08T19:17:23","modified_gmt":"2025-09-09T01:17:23","slug":"mejor-olvidado-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/mejor-olvidado-del-mundo\/","title":{"rendered":"Mejor, olvidado del mundo"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcello<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color\" style=\"color: #b42626;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En r<\/strong><em><strong>evista BiCentenario<\/strong><\/em><strong>. <\/strong><em><strong>El ayer y el hoy de M\u00e9xico,<\/strong><\/em><strong> n\u00fam. 51.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_51_Entrevista_Olvidado.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El general F\u00e9lix Mar\u00eda Zuloaga encabez\u00f3, desde el sur del pa\u00eds, la oposici\u00f3n de las fuerzas conservadoras al gobierno de Benito Ju\u00e1rez. Pudo terminar fusilado, pero finalmente fue exiliado en Cuba durante tres a\u00f1os. A su regres\u00f3 no se involucr\u00f3 en pol\u00edtica y se dedic\u00f3 al comercio. En 1887 relat\u00f3 al escritor \u00c1ngel Pola Moreno sus vivencias del v\u00ednculo con el general Leonardo M\u00e1rquez.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21472\" aria-describedby=\"caption-attachment-21472\" style=\"width: 478px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21472\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_010.jpg\" alt=\"\" width=\"478\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_010.jpg 478w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_010-179x300.jpg 179w\" sizes=\"(max-width: 478px) 100vw, 478px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21472\" class=\"wp-caption-text\">F\u00e9lix Zuloaga, ca. 1864, inv. 453676. SECRETAR\u00cdA DE CULTURA.-INAH.-FOTOTECA NACIONAL.-M\u00c9X. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Diario del Hogar<\/em> fue uno de los peri\u00f3dicos m\u00e1s representativos de M\u00e9xico a partir de 1881, a\u00f1o en que lo fund\u00f3 Filomeno Mata, y hasta principios del siglo XX. Con el encabezado \u201cPeri\u00f3dico de las familias\u201d, dedic\u00f3 un espacio importante a temas conectados con el hogar y la cultura. Uno de sus m\u00e1s asiduos escritores fue \u00c1ngel Pola Moreno, originario de Chiapa de Corzo, Chiapas, quien, en 1882, cuando ten\u00eda 21 a\u00f1os, se estableci\u00f3 en la capital, donde colaborar\u00eda en varios peri\u00f3dicos y fund\u00f3 otros m\u00e1s. En 1887, y a lo largo de 1888, se encarg\u00f3 de una secci\u00f3n a la que titul\u00f3 \u201cEn casa de las celebridades\u201d, en la que relat\u00f3 las entrevistas hechas a diversos personajes mexicanos, en las que, con unos cuantos detalles, apuntaba con acierto la atm\u00f3sfera de los hogares donde era recibido, combin\u00e1ndolo con una agradable conversaci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de recuerdos y datos biogr\u00e1ficos, sin olvidar nunca su compromiso con el liberalismo y su fuerte oposici\u00f3n al conservadurismo. Se le considera el introductor del g\u00e9nero de las entrevistas en M\u00e9xico.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Presentamos a continuaci\u00f3n la entrevista al sonorense F\u00e9lix Mar\u00eda Zuloaga, publicada el 10 de abril de 1887, quien perteneci\u00f3 a las milicias c\u00edvicas de Chihuahua, con las que combati\u00f3 a los apaches y comanches. M\u00e1s tarde se incorpor\u00f3 al ej\u00e9rcito regular, conel que recorri\u00f3 la geograf\u00eda nacional y lleg\u00f3 a ser general. Identificado con el Partido Conservador, a fines de 1857 encabez\u00f3 el Plan de Tacubaya, que culminar\u00eda en enero siguiente su asunci\u00f3n en el poder ejecutivo tras la renuncia del presidente Ignacio Comonfort. Nada m\u00e1s estar\u00eda un a\u00f1o en el cargo, pues a principios de 1859 fue sustituido por el general Miguel Miram\u00f3n, quien gobern\u00f3 hasta que el 22 de diciembre del siguiente a\u00f1o las fuerzas liberales vencieron a las conservadoras en la batalla de Calpulalpan, dando fin a la sangrienta guerra de Tres A\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La derrota oblig\u00f3 a Zuloaga a abandonar la ciudad de M\u00e9xico. Al lado del general Leonardo M\u00e1rquez, otros jefes y algunas tropas se dirigieron al sur del pa\u00eds. En Iguala, estos militares, junto con otros m\u00e1s que se hallaban en distintos puntos, lo reconocieron otra vez como presidente de la rep\u00fablica el 28 de diciembre. Permanecer\u00eda en esta regi\u00f3n casi a\u00f1o y medio, en el que se llev\u00f3 a cabo una lucha de guerrillas contra las fuerzas del gobierno de Benito Ju\u00e1rez. Fue as\u00ed como se llevaron a cabo los fusilamientos de tres personajes destacados del liberalismo: Melchor Ocampo, Leandro Valle y Santos Degollado, motivo por el cual el 4 de junio de 1861 el presidente Ju\u00e1rez puso a Zuloaga y a varios militares fuera de la ley y de toda garant\u00eda en sus personas y sus propiedades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las relaciones de Zuloaga con M\u00e1rquez se deterioraron a tal punto que acab\u00f3 por destituirlo a principios de 1862, nombrando como general en jefe a Jos\u00e9 Mar\u00eda Cobos. En esta situaci\u00f3n los sorprendi\u00f3 el arribo de las fuerzas enviadas a Veracruz por Inglaterra, Francia y Espa\u00f1a, a exigir el pago de sus deudas. El mandatario conservador manifest\u00f3 entonces a los comisionados de estas naciones que estaba dispuesto a renunciar a su investidura, si a cambio se somet\u00eda a votaci\u00f3n qu\u00e9 gobierno deb\u00eda regir los destinos nacionales. Sin embargo, no recibi\u00f3 respuesta y al romperse al poco la alianza de las potencias europeas y enterarse de que las fuerzas de Napole\u00f3n III ser\u00edan las \u00fanicas que permanecer\u00edan en M\u00e9xico, pregunt\u00f3 qu\u00e9 planes ten\u00edan las tropas expedicionarias al general Juan N. Almonte, quien hab\u00eda llegado con ellas de Europa y gozaba de todo el apoyo del emperador franc\u00e9s. Lo que sigui\u00f3 le indignar\u00eda much\u00edsimo pues Almonte fue proclamado jefe de la naci\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Zuloaga interpret\u00f3 lo anterior como un nuevo pronunciamiento, pero a la sombra de la bandera francesa. Pensaba que si lo que se pretend\u00eda era reconocer al Partido Conservador tendr\u00edan que haberlo consultado con \u00e9l, quien ten\u00eda bajo sus \u00f3rdenes a todas las tropas de la \u201creacci\u00f3n\u201d. De ah\u00ed que decidiese mantenerse neutral mientras no tuviera total claridad de los planes del ej\u00e9rcito invasor. Fue entonces que, a Manuel Doblado, secretario de Relaciones del gobierno de Benito Ju\u00e1rez, se le ocurri\u00f3 la idea de invitar a colaborar en la defensa de la rep\u00fablica al general M\u00e1rquez, quien se reuni\u00f3 con Zuloaga y con Cobos y les manifest\u00f3 que conven\u00eda ganar tiempo para fortalecerse y, llegado el momento de o\u00edr propuestas, imponer condiciones. Acordaron que, entretanto, invitar\u00edan a Doblado a una reuni\u00f3n con el general Cobos en el cuartel general de Tatetla, Puebla, pero el ministro juarista prefiri\u00f3 proponer al jefe conservador, el 27 de abril de 1862, una suspensi\u00f3n de hostilidades por ocho d\u00edas y que el encuentro fuese en la poblaci\u00f3n neutral de Atlixco. Su intenci\u00f3n era unir a los mexicanos contra los extranjeros.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la conferencia Doblado-Cobos no se efectu\u00f3. Si bien el segundo accedi\u00f3 a ella, pero en privado, el primero no pudo asistir y en su lugar envi\u00f3 a dos comisionados, facultados para llegar a un arreglo. Estos comunicaron la preparaci\u00f3n de un gran movimiento para derrocar al presidente liberal y deponer la Constituci\u00f3n de 1857 y que lo que se requer\u00eda era concluir la guerra civil y convocar a elecciones. De tal modo, conclu\u00edan, no habr\u00eda guerra extranjera, que en realidad se dirig\u00eda contra Ju\u00e1rez, no contra la naci\u00f3n. Finalmente, no hubo arreglo pues los comisionados no quisieron extralimitarse en sus facultades y Cobos prefiri\u00f3 aguardar a que la resoluci\u00f3n procediera directamente de Doblado. La decisi\u00f3n del gobierno conservador fue que en el \u00ednterin se mantendr\u00eda neutral.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego de la derrota francesa del 5 de mayo, el ministro de Relaciones de Ju\u00e1rez consider\u00f3 que ya no ten\u00eda sentido buscar un acuerdo. Por otro lado, varios oficiales conservadores comunicaron a Zuloaga y Cobos que Almonte les hab\u00eda pedido que acudieran a Orizaba, que se declarasen en favor de la intervenci\u00f3n francesa y acataran las \u00f3rdenes de M\u00e1rquez, a quien hab\u00eda nombrado general en jefe de su ej\u00e9rcito. Como, a pesar de su oposici\u00f3n, varios de ellos s\u00ed accedieron, Zuloaga y Cobos optaron por dirigirse tambi\u00e9n a esa poblaci\u00f3n, pedir una entrevista a Almonte para que les explicara su programa y, de ser lo prudente para la rep\u00fablica, brindar su apoyo, pero condicion\u00e1ndolo a que las fuerzas mexicanas y francesas no combatieran juntas y las \u00faltimas tuvieran el car\u00e1cter de auxiliares.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrevista de Cobos con Almonte, quien al parecer hab\u00eda indicado antes que lo fusilar\u00eda a \u00e9l y a Zuloaga por no haber auxiliado a los invasores en el ataque a Puebla, fue un fracaso. Ambos ser\u00edan tan vigilados en los siguientes d\u00edas que prefirieron salir del pa\u00eds, para lo cual pidieron sus pasaportes, que de inmediato les fueron extendidos. A fines de mayo de 1863 partieron para Veracruz, custodiados por tropas conservadoras. Unos d\u00edas despu\u00e9s se embarcaron en el paquete ingl\u00e9s para La Habana.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Zuloaga permaneci\u00f3 en Cuba hasta 1873, cuando \u2013despu\u00e9s de la muerte de Benito Ju\u00e1rez\u2013 volvi\u00f3 a la ciudad de M\u00e9xico, donde puso una peque\u00f1a empresa para importar tabaco en la esquina de las calles de San Francisco y la del Puente y se mantuvo alejado de la pol\u00edtica. Morir\u00eda en 1898, poco antes de cumplir 85 a\u00f1os.<\/p>\r\n\r\n\r\n<hr class=\"wp-block-separator\" \/>\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Entrevista a F\u00e9lix Mar\u00eda Zuloaga<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: right;\">Por \u00c1ngel Pola Moreno<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<figure id=\"attachment_21485\" aria-describedby=\"caption-attachment-21485\" style=\"width: 658px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21485\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_023.jpg\" alt=\"\" width=\"658\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_023.jpg 658w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_023-247x300.jpg 247w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21485\" class=\"wp-caption-text\">General don F\u00e9lix Zuloaga, litograf\u00eda en Vicente Riva Palacio, M\u00e9xico a trav\u00e9s de los siglos, T. 5 M\u00e9xico, Ballesc\u00e1 y C\u00eda, 1887. Biblioteca Ernesto de la Torre Villar \u2013 Instituto Mora.<\/figcaption><\/figure>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace todav\u00eda pocos meses que el transe\u00fante por la calle del Puente de San Francisco contemplaba en un humilde estanquillo, detr\u00e1s del mostrador, a un anciano de porte respetuoso, cabellos blancos, semblante agradable, llena de surcos la frente y mirada serena.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfQui\u00e9n era? \u2013 se dir\u00e1 el lector revolviendo sus recuerdos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013El Sr. F\u00e9lix Zuloaga \u2013contestar\u00e9\u2013, que fue presidente de la rep\u00fablica en d\u00edas de prueba para los liberales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy pobre, triste y olvidado, vive en la casa n\u00famero 25 de la calle de los Medinas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Naci\u00f3 en \u00c1lamos, Sonora, el 13 de marzo de 1813. Vino a M\u00e9xico el a\u00f1o de 1832 a estudiar en el seminario. Protegido decididamente por D. Pedro Garc\u00eda Conde, vientos adversos a la fortuna le impulsaron a optar por la milicia, y en 1846, ya teniente coronel, defend\u00eda la ciudad de Monterrey contra los ej\u00e9rcitos del norte. El 21 de julio de 1854 tomaba el punto del Lim\u00f3n, defendido por don Faustino Villalva, quien sucumbi\u00f3 en la derrota. En enero de 1858 ascend\u00eda a la presidencia de la rep\u00fablica, en cuyo puesto dur\u00f3 hasta diciembre del mismo a\u00f1o. Vino Miram\u00f3n a la capital en 1859, hubo arreglos entre algunos influyentes pol\u00edticos y ocup\u00f3 de nuevo la silla presidencial, a la que renunci\u00f3 a los ocho d\u00edas a causa de hab\u00e9rselo exigido Miram\u00f3n. Al mando de M\u00e1rquez las fuerzas reaccionarias sostuvieron en junio de 1861 re\u00f1ido combate en las Cruces contra los liberales a las \u00f3rdenes de Leandro Valle, que luch\u00f3 heroicamente hasta ver morir a muchos de sus soldados formados en cuadro y caer \u00e9l en manos del enemigo a poca distancia del sitio de batalla. M\u00e1rquez satisfizo entonces su sed de sangre, porque se crey\u00f3 con suficientes motivos para pasar por las armas a Valle, sin resistencia de Zuloaga. Al o\u00edr su sentencia el inmaculado reformista, con \u00e1nimo y como para consuelo suyo, exclam\u00f3: \u201cZuloaga hace conmigo lo que yo hubiera hecho con \u00e9l.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como D. F\u00e9lix Zuloaga no hay hombre en la actualidad que pinte tan de bulto el car\u00e1cter de D. Leonardo M\u00e1rquez. \u2013No se puede usted figurar c\u00f3mo era de negro el coraz\u00f3n de ese hombre \u2013me dec\u00eda d\u00e1ndome una palmadita en el muslo derecho para clavar toda mi atenci\u00f3n en sus palabras\u2013 siempre sanguinario, malvado, hip\u00f3crita, vengativo, afeminado, infiel, y queriendo sacar la casta\u00f1a con la mano del gato. Era siempre el primero en proponer el fusilamiento de todo prisionero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, dec\u00eda la verdad don F\u00e9lix. En Tepeji del R\u00edo se frotaba M\u00e1rquez las manos de contento al ser aprehendido Le\u00f3n Ugalde y recibir la orden de fusilarlo; en las Cruces no pod\u00eda ocultar su alegr\u00eda por la muerte de Leandro Valle; al saber que ya no exist\u00eda Degollado, sonri\u00f3, y el 11 de abril de 1859 pas\u00f3 por las armas a los prisioneros de Tacubaya.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Sanguinario, muy sanguinario \u2013me repet\u00eda Zuloaga, refiri\u00e9ndose a esa memorable fecha\u2013. Recibi\u00f3 esa vez \u2013continu\u00f3\u2013 una orden de Miram\u00f3n escrita en papel de su esposa, timbrado: \u201cConcepci\u00f3n Lombardo de Miram\u00f3n\u201d, y recuerdo bien, estaba en estos t\u00e9rminos: \u201cFusile usted inmediatamente a todos los prisioneros.\u201d Era natural que antes de ejecutarla, averiguase qui\u00e9nes eran verdaderos prisioneros de guerra; pues nunca lo son los del cuerpo m\u00e9dico, como en esa vez D\u00edaz Covarrubias y Portugal. Pues, no se\u00f1or, nada de esto hizo: a las nueve de la noche mand\u00f3 sacar a todos en grupo y los fusil\u00f3. Y mire usted hasta d\u00f3nde llegaba su maldad: a un se\u00f1or J\u00e1uregui, que ni era prisionero, lo mand\u00f3 traer de Mixcalco, aprehendi\u00e9ndole en su propia casa, s\u00f3lo porque era liberal, y en su presencia orden\u00f3 fuera pasado por las armas. Y no crea usted que obraba as\u00ed con sus enemigos de guerra, no, no; tambi\u00e9n con los que lo hab\u00edan protegido. Llegamos a Iguala en 1862, d\u00edas antes del 5 de mayo. Molesto yo por el descontento y la divisi\u00f3n que reinaba entre los superiores y mis tropas, a causa de su conducta, un d\u00eda montado en c\u00f3lera, lo as\u00ed con fuerza del cuello y d\u00e1ndole un empell\u00f3n, le dije: Si antes no lo he dado de baja, es por no querer dar yo primero el ejemplo de divisiones entre nosotros; pero ahora, desde este momento, no es usted nada, y tome el camino que guste. Don F\u00e9lix, me dijo muy humilde, t\u00edmido y encogido; si yo no le he hecho nada; ya [ve] usted c\u00f3mo le aprecio; he cumplido un deber: respeto y obedezco a usted. Ya ve usted, don Pepe, se quejaba con Cobos, all\u00ed presente, c\u00f3mo se porta conmigo don F\u00e9lix, que no le he faltado en nada. Y le orden\u00e9 se apartara de mi presencia.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y \u00bfqu\u00e9 hizo entonces?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ya ver\u00e1 usted, ya ver\u00e1 usted \u2013respondi\u00f3me Zuloaga, d\u00e1ndome otra palmadita en el muslo. En esos d\u00edas lleg\u00f3 al campamento Jes\u00fas Alfaro, enviado por Doblado, para saber si combatir\u00edamos a las fuerzas invasoras y, como la deposici\u00f3n de M\u00e1rquez no se sab\u00eda, se dirigi\u00f3 a este, le expres\u00f3 el objeto de su llegada, y M\u00e1rquez, sin significaci\u00f3n ninguna militar, habl\u00f3 a Cobos del asunto, e intent\u00f3 embaucarlo, dici\u00e9ndole que pod\u00edamos sacar mucho partido con Alfaro. Se me comunic\u00f3 la noticia, reun\u00ed a todos los jefes y les consult\u00e9 su consentimiento. A excepci\u00f3n de Cobos, Aceval, Benavides, Galindo, otro militar y yo, todos opinaron por adherirse a los franceses.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21465\" aria-describedby=\"caption-attachment-21465\" style=\"width: 475px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21465\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_002.jpg\" alt=\"\" width=\"475\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_002.jpg 475w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/BiC_51_002-178x300.jpg 178w\" sizes=\"(max-width: 475px) 100vw, 475px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21465\" class=\"wp-caption-text\">F\u00e9lix Zuloaga, ca. 1880, inv. 451661. SECRETAR\u00cdA DE CULTURA.-INAH.-FOTOTECA NACIONAL.-M\u00c9X. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pero \u00bfqui\u00e9n sucedi\u00f3 a M\u00e1rquez en el mando de las fuerzas? \u2013le pregunt\u00e9.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Cobos \u2013me dijo\u2013. Pues ya ver\u00e1 usted: luego que supo M\u00e1rquez mi renuncia a la causa de la invasi\u00f3n, se dirigi\u00f3 a Domingo Herranz, que mandaba tres mil hombres acampados a siete leguas de Iguala, y le expres\u00f3 que por mandato m\u00edo se pusieran luego en marcha con direcci\u00f3n a Puebla, a agregarse a los franceses. Obedeci\u00f3 el jefe y M\u00e1rquez se constituy\u00f3 el general.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me dirig\u00ed a Puebla con mis 5 000 hombres restantes; tom\u00e9 el camino de la sierra, pero supe la derrota del 5 de mayo y continu\u00e9 hasta Orizaba. All\u00ed estaba M\u00e1rquez, el padre Miranda, Almonte y Lorencez. \u00bfQu\u00e9 piensa usted que hizo M\u00e1rquez?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00bfQu\u00e9? \u2013le respond\u00ed inquieto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1Me acus\u00f3 de rebelde ante Lorencez!<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013\u00a1S\u00ed! \u00bfM\u00e1rquez? \u2013exclam\u00e9.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, se\u00f1or, M\u00e1rquez, el mismo M\u00e1rquez que tanto hab\u00eda yo protegido. Y se empe\u00f1\u00f3 porque me fusilaran, sosteniendo con energ\u00eda que me opuse a que mis fuerzas se uniesen a las extranjeras. Lorencez ped\u00eda para proceder contra m\u00ed alg\u00fan documento oficial en que constara mi rebeld\u00eda, y como no lo hubo, se me conden\u00f3 a destierro a Cuba. \u00a1C\u00f3mo son las cosas humanas! Nos desterraron a los seis que nos opusimos a la invasi\u00f3n y M\u00e1rquez iba mandando la numerosa escolta que nos condujo a Veracruz. Abrigaba yo temores en el camino de que satisficiera sus instintos de venganza con nosotros, pero llegamos con felicidad al puerto, y hasta que nos embarcamos dio por cumplida su misi\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al hablar de D. Melchor Ocampo se expres\u00f3 as\u00ed: Descans\u00e1bamos una ma\u00f1ana calurosa en Guacalco, cuando vimos por el camino levantarse una espesa polvareda detr\u00e1s de un jinete, nos pusimos en guardia, cre\u00edamos fuera el enemigo: era el gachup\u00edn Lindoro Cajiga que tra\u00eda preso a Ocampo, habi\u00e9ndolo aprehendido en su hacienda de Pomoca. M\u00e1rquez me dijo: es preciso fusilar a Ocampo, es muy liberal, es el autor del tratado McLane. No, le respond\u00ed, porque no se le ha cogido con las armas en la mano. Enhorabuena que sea en consejo presidido por usted, y que se le sentencie. Llam\u00e9 al general de caballer\u00eda Antonio Taboada, y le orden\u00e9 que quedaba bajo su vigilancia el Sr. Ocampo, que le guardara toda clase de consideraciones, y que me responder\u00eda de su vida. Ocampo y yo estudiamos en el seminario, situado en ese pedazo de manzana a espaldas de Catedral; \u00e9l era capense, es decir, externo, sostenido por un Sr. Alas, de Toluca, cuyo hijo, estudiante tambi\u00e9n, ten\u00eda amistad \u00edntima con Ocampo, y se quer\u00edan como hermanos; hac\u00eda brillante carrera y lo respetaban por inteligente y aplicado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ocampo era un buen hijo, un cari\u00f1oso padre, un sincero amigo, un verdadero patriota y liberal. Nos dirigimos a Tepeji del R\u00edo, que es una larga calle con casas a los lados y un puente a la entrada. Esparcimos las fuerzas por la poblaci\u00f3n. A los pocos instantes fue sorprendida una diligencia por unos soldados, en la que iba el temible Le\u00f3n Ugalde. A este s\u00ed, me dijo M\u00e1rquez, lo fusilaremos. S\u00ed, le respond\u00ed, a este s\u00ed, porque es un bandido. Llame usted al cura para que lo confiese. M\u00e1rquez se separ\u00f3 de la casa en que est\u00e1bamos, casa del comerciante Piedad Trejo, y orden\u00f3 a Antonio Andrade Coro, jefe de su estado mayor, a que dijera a Taboada que por orden m\u00eda fusilara al prisionero. Le\u00eda yo todav\u00eda sentado en la mesa la correspondencia de Ju\u00e1rez que se le hab\u00eda recogido a Ugalde, cuando lleg\u00f3 Coro y avis\u00f3 a M\u00e1rquez que estaba cumplida la orden, que el preso estaba fusilado. Pero \u00bfqu\u00e9 preso? pregunt\u00f3 con hipocres\u00eda M\u00e1rquez. Pues el Sr. Ocampo, respondi\u00f3 Coro.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Me levant\u00e9 indignado, mand\u00e9 llamar a Taboada, y orden\u00e9 que Coro y \u00e9l fueran inmediatamente encausados. No hubo tal equivocaci\u00f3n. M\u00e1rquez hab\u00eda combinado con ellos la manera de matar a Ocampo y aparecer \u00e9l como inocente. Acaba de cometerse el fusilamiento, cuando lleg\u00f3 de M\u00e9xico Antonio Colomo con una carta de mi esposa, donde me suplicaba encarecidamente la vida de Ocampo, y otra del Sr. Nicanor Carrillo, que hab\u00eda hecho much\u00edsimos favores a M\u00e1rquez, en la que le ped\u00eda no fuera fusilar a D. Melchor. M\u00e1rquez contest\u00f3 que ya no era tiempo, porque yo lo hab\u00eda ya mandado pasar por las armas. Cr\u00e9alo usted, iba a fusilar a M\u00e1rquez, Taboada y Coro, pero las circunstancias cr\u00edticas en que nos encontr\u00e1bamos me obligaron a desistir de la idea.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Y \u00bfhabl\u00f3 usted con Ocampo?<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013S\u00ed, muchas veces \u2013me respondi\u00f3 Zuloaga\u2013, ten\u00eda un valor admirable; le dec\u00eda yo que no tuviera cuidado y me manifestaba que solo desconfiaba de M\u00e1rquez.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Ten\u00eda vivo inter\u00e9s \u2013continuaba mi interlocutor\u2013 en conservar la vida de Ocampo, porque estaban presos en M\u00e9xico Zald\u00edvar, Elguero y Cuevas. Pensaba hacer un canje con Ju\u00e1rez: envi\u00e1rselo y que \u00e9l pusiera en libertad a mis amigos presos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p>\u2013\u00bfMuri\u00f3 con firmeza Ocampo? \u2013le dije.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Con mucho valor, sin preocuparse, y escribi\u00f3 con pulso firme en papel colocado sobre sus rodillas su testamento. \u00a1Ah! \u2013exclam\u00f3 Zuloaga\u2013 nunca podr\u00e9 olvidar ese d\u00eda que fue uno de los muchos tristes y penosos de mi vida. Dicen que aqu\u00ed, al saberse la noticia del fusilamiento, los clubs pol\u00edticos recorr\u00edan las calles pidiendo la cabeza de los prisioneros, pero Ju\u00e1rez no era asesino, ni vengativo, ni injusto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Zuloaga estuvo expatriado tres a\u00f1os y tres meses. Volvi\u00f3 a M\u00e9xico en 1866 porque el obispo Ram\u00edrez, limosnero de Maximiliano y su esposa, le escribi\u00f3 indic\u00e1ndole que pod\u00eda pisar la patria, y adem\u00e1s la segunda, que un hijo suyo epil\u00e9ptico s\u00f3lo pod\u00eda aliviarse a juicio de los m\u00e9dicos, estando \u00e9l a su cabecera.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013Pienso publicar lo importante que me ha usted narrado \u2013le dije.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2013No, no \u2013me contest\u00f3\u2013, he muerto verdaderamente en la vida p\u00fablica; no se ocupe usted de m\u00ed; no quiero que en los peri\u00f3dicos salga mi nombre; estoy mejor olvidado del mundo.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rosa Su\u00e1rez Arg\u00fcelloInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y el hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 51. El general F\u00e9lix Mar\u00eda Zuloaga encabez\u00f3, desde el sur del pa\u00eds, la oposici\u00f3n de las fuerzas conservadoras al gobierno de Benito Ju\u00e1rez. Pudo terminar fusilado, pero finalmente fue exiliado en Cuba durante tres a\u00f1os. A su regres\u00f3 no se involucr\u00f3 en pol\u00edtica y se dedic\u00f3 al comercio. En 1887 relat\u00f3 al escritor \u00c1ngel Pola Moreno sus vivencias del v\u00ednculo con el general Leonardo M\u00e1rquez. El Diario del Hogar fue uno de los peri\u00f3dicos m\u00e1s representativos de M\u00e9xico a partir de 1881, a\u00f1o en que lo fund\u00f3 Filomeno Mata, y hasta principios del siglo XX. Con el encabezado \u201cPeri\u00f3dico de las familias\u201d, dedic\u00f3 un espacio importante a temas conectados con el hogar y la cultura. 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