﻿{"id":1714,"date":"2012-11-21T18:48:02","date_gmt":"2012-11-22T00:48:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1714"},"modified":"2021-05-04T14:38:50","modified_gmt":"2021-05-04T19:38:50","slug":"viajando-con-manuel-payno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/viajando-con-manuel-payno\/","title":{"rendered":"Viajando con Manuel Payno"},"content":{"rendered":"<div class=\"posterous_autopost\">\n<p><strong>Antonia Pi-Su\u00f1er Llorens &#8211; Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">En revista BiCentenario. <em>El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 15.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/19th-century-London.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5751 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/19th-century-London.jpg\" alt=\"19th century London\" width=\"500\" height=\"332\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>M<\/strong>anuel Payno y Cruzado fue un hombre de mundo. Lo fue no s\u00f3lo por sus intereses intelectuales y pol\u00edticos sino tambi\u00e9n porque se interes\u00f3 y viaj\u00f3 por el mundo, cosa que no era tan f\u00e1cil en aquellos tiempos. Su elegante y fluida pluma conforma una literatura de viaje que se puede considerar como \u00fanica en el M\u00e9xico decimon\u00f3nico, pues don Manuel se distingui\u00f3 por ser un gran observador y un excelente narrador. Bas\u00e1ndome en sus propios relatos &#8220;pr\u00e1cticamente transcribi\u00e9ndolos&#8221; los invito a que lo acompa\u00f1emos en dos de sus viajes, el uno en 1851 a Inglaterra y el otro a Espa\u00f1a, en 1888.<\/p>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"font-size: 1rem; line-height: 12.7272720336914px;\" src=\"http:\/\/24.media.tumblr.com\/tumblr_mdv5ysB4bs1rrdjxxo1_400.jpg\" alt=\"ImA?genes integradas 2\" width=\"310\" height=\"349\" \/>En el primero, iremos a Veracruz en diligencia, puesto que todav\u00eda faltan muchos a\u00f1os para que se concluya la construcci\u00f3n del ferrocarril que unir\u00e1 a la ciudad de M\u00e9xico con aquel puerto y que tanto impulsa Payno. La diligencia consistir\u00e1 en <i>un coche pesado tirado por ocho o diez mulas flacas y macilantes, y cargado hasta el techo de cuanto puede imaginarse necesario para el servicio de una casa<\/i>. En \u00e9l, <i>nos encontraremos en la amable y desconocida compa\u00f1\u00eda de nueve individuos, entre los cuales habr\u00e1 un p\u00e1rvulo y dos hembras. Por ello ser\u00e1 menester acu\u00f1arse pierna con pierna, brazo con brazo, espalda con espalda, pues de otra suerte no ser\u00e1 posible ir en un carruaje de seis asientos, donde el empresario [habr\u00e1] acomodado a nueve gordos o flacos, adem\u00e1s del cochero y del postill\u00f3n en el pescante, el correo y dos o tres m\u00e1s que ir\u00e1n en el techo. Despu\u00e9s de hacer dilatadas jornadas y pasar por esos caminos llenos de rocas, monta\u00f1as y precipicios, cuando no de lodazales y ci\u00e9nagas y pararnos en unos mesones de una fisonom\u00eda tan particular, donde los mejor acomodados ser\u00e1n los caballos,<\/i> llegaremos a Veracruz. All\u00ed nos embarcaremos hacia Southampton, a bordo de un enorme buque de vapor perteneciente a una transatl\u00e1ntica brit\u00e1nica, al que Manuel le gusta llamar <i>el paquete ingl\u00e9s<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"http:\/\/24.media.tumblr.com\/tumblr_mdv62xlrqO1rrdjxxo1_250.jpg\" alt=\"ImA?genes integradas 3\" width=\"184\" height=\"250\" \/>La traves\u00eda durar\u00e1 un mes y nuestra vida cotidiana se desarrollar\u00e1 de la siguiente manera: <i>A las tres y media o cuatro, cuando apenas comience la luz dudosa de los primeros albores de la ma\u00f1ana a penetrar por entre los vidrios gruesos y opacos de los camarotes, nos despertar\u00e1 una batahola infernal que alarmar\u00e1 sobremanera al que no est\u00e1 acostumbrado a ella. El segundo capit\u00e1n, y tres o cuatro guardias marinos descalzos, en pechos de camisa y seguidos de doce o catorce marineros, recorrer\u00e1n toda la embarcaci\u00f3n, arrojando cubetas de agua por todas direcciones, barriendo y limpiando la cubierta, los gallineros, las escaleras, las puertas de los camarotes, todo en una palabra, no siendo nada extra\u00f1o el que despertemos todos mojados, pues suele caer una cubeta entera de agua sobre el desgraciado pasajero que no tiene la precauci\u00f3n de cerrar bien la vidriera de su camarote.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las siete de la ma\u00f1ana, el mozo entrar\u00e1 a dejar una taza de t\u00e9 o caf\u00e9, <i>tan detestablemente confeccionados, que igualar\u00e1n en el mal sabor al medicamento m\u00e1s desagradable de una farmacia<\/i>. A las diez, el sonido de una campana indicar\u00e1 la hora del almuerzo. <i>Los pasajeros, aseados y rasurados, que han estado esperando con impaciencia el sonido de la campana, se precipitar\u00e1n por las escaleras como si se tratara de acudir a un pronunciamiento o de apagar un incendio, y se apoderaran inmediatamente de los mejores platos devorando cuanto est\u00e1 al alcance de su mano.<\/i> Notaremos que <i>es verdaderamente prodigiosa el hambre de que se encuentran atracados muchos de los que navegan. Otros por el contrario, p\u00e1lidos, extenuados y macilentos con el mareo, apenas podr\u00e1n mantenerse en pie. Ser\u00e1 un contraste verdaderamente notable el que forman en la mesa esta especie de pasajeros que parecen unos esqueletos salidos de la tumba, que todo les repugna y que todo les molesta, con el de algunos ingleses rojizos, encarnados como el sol, que de cada sorbo se vac\u00edan en el est\u00f3mago una botella de cerveza y en cada bocado hacen desaparecer un cuarto de pollo o una rebanada de jam\u00f3n.<\/i><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/h3>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\n\tManuel Payno y Cruzado fue un hombre de mundo. 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