﻿{"id":17011,"date":"2023-03-14T16:21:16","date_gmt":"2023-03-14T22:21:16","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=17011"},"modified":"2023-07-11T17:05:44","modified_gmt":"2023-07-11T23:05:44","slug":"editorial-59","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-59\/","title":{"rendered":"Editorial 59"},"content":{"rendered":"\n<p>Dar\u00edo Fritz<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 59.  <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se habla de mujeres y derechos, se suele pensar en una fecha espec\u00edfica, casi fundacional, el 3 de julio de 1955, en la cual conquistaron el derecho pol\u00edtico a votar. Aqu\u00ed lo hemos contado. Como tambi\u00e9n hemos dado cuenta de esos ejemplos de tenacidad individual para lograr un lugar social que nadie les quer\u00eda entregar, mucho menos regalar: las mujeres que desde el anonimato contribuyeron a la independencia; Estela Gracia Garc\u00eda, la odont\u00f3loga y primera teniente coronel del ej\u00e9rcito mexicano; Alba Herrera y Ogaz\u00f3n, precursora de la musicolog\u00eda en M\u00e9xico; las dos primeras aeronautas mexicanas o aquellas que cargaban los beb\u00e9s sobre sus los pechos mientras elaboraban prendas por valores irrisorios para las tiendas departamentales. Hubo quienes tambi\u00e9n se organizaron para obtener mejoras sociales de los empresarios de la \u00e9poca del porfiriato \u2013acostumbrados a que el r\u00e9gimen los defendiera\u2013 y acabaron en la c\u00e1rcel. Fueron las obreras de las tabacaleras de la ciudad de M\u00e9xico quienes, en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas del siglo XIX, recurrieron a huelgas, paros, reclamos, y hasta apedrearon las instalaciones donde trabajaban para hacer ver su rechazo a los abusos patronales, reflejados en horarios de m\u00e1s de 16 horas y sin descanso, vejaciones, salarios inferiores a los de los hombres y discriminaci\u00f3n. All\u00ed tambi\u00e9n estaba la prensa para relegarlas y apoyar al poder pol\u00edtico y econ\u00f3mico. <\/p>\n\n\n\n<p>Fue muy dif\u00edcil para ellas obtener\nrespuestas positivas de los patrones, como nos relata en este n\u00famero Nancy\nL\u00f3pez Salais. En un pa\u00eds donde el presidente y las clases altas presum\u00edan el\ndesarrollo y la prosperidad, mientras campesinos y obreros estaban sometidos a\nvivir en la precariedad, hacinados, sin servicios como drenaje, agua corriente\no sanitarios, ellas llevaban a cuestas tambi\u00e9n el rechazo social, incluso de\nsus pares de g\u00e9nero, sobre un comportamiento que no se consideraba \u201cadecuado\u201d\npara la \u00e9poca. A tal punto lleg\u00f3 su aislamiento que, si eran detenidas y\nllevadas a prisi\u00f3n, se les negaba el acceso a cualquier trabajo despu\u00e9s de que\nobten\u00edan la liberaci\u00f3n. Mejor borradas de la vida p\u00fablica que visibles. Las\nsuyas fueron demandas laborales, a las cuales luego le siguieron por educaci\u00f3n\ny apertura de escuelas para ellas. Dejaron su huella como ejemplo para la lucha\nde muchas otras mujeres en d\u00e9cadas posteriores.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres que reclamaban no eran bien\nvistas entonces \u2013hasta en la actualidad generan reticencias\u2013. La pobreza y\ndesigualdad subyacen en el intento de ocultarlas, y esto se ha trasladado a lo\nlargo del tiempo. Y no s\u00f3lo en su caso. Unos 80 a\u00f1os posteriores a la protesta\nde las obreras de la industria del tabaco, la clase pol\u00edtica y parte de los\nintelectuales que suscrib\u00edan al gobierno autoritario de Gustavo D\u00edaz Ordaz\nalentaban la proscripci\u00f3n de un libro, <em>Los hijos de S\u00e1nchez<\/em>, que\nevidenciaba las paup\u00e9rrimas condiciones de vida en amplios sectores de la\ncapital del pa\u00eds. Realizado por un extranjero, el estadunidense Oscar Lewis, y\npublicado en el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, a cargo de otro extranjero, Arnaldo\nOrfila Reynal, el rechazo alimentaba de paso la xenofobia, dice Mar\u00eda del\nCarmen Collado, al describir en su texto las exaltadas reacciones de una derecha\nintolerante inserta en el gobierno. Lewis ya hab\u00eda publicado otros\ndos libros sobre las ra\u00edces de la pobreza, pero este enfoque interdisciplinario,\ncontado a partir de la vida de una familia, el cual utilizaba el an\u00e1lisis\netnogr\u00e1fico, psicol\u00f3gico y sociol\u00f3gico para comprender los aspectos culturales\nasociados a la pobreza, sacudi\u00f3 las entra\u00f1as de un r\u00e9gimen que cre\u00eda vivir en\nun \u201cmilagro econ\u00f3mico\u201d y estar pr\u00f3ximo a igualarse con los pa\u00edses\ndesarrollados.<\/p>\n\n\n\n<p>De otros temas que integran esta edici\u00f3n de <em>BiCentenario<\/em>,\nte contamos c\u00f3mo fue que los franceses durante la intervenci\u00f3n se allegaban de\ninformaci\u00f3n para sostener el imperio. Apostaban al fisgoneo de los ind\u00edgenas,\nprincipalmente, pero no faltaban gu\u00edas para los caminos, exploradores o\nencargados del correo que les serv\u00edan de esp\u00edas. Se hac\u00edan pasar por\ncarboneros, arrieros, vendedores ambulantes o rancheros. En t\u00e9cnicas tambi\u00e9n\nutilizadas por los republicanos \u2013los m\u00e9todos de la actualidad son el\nperfeccionamiento de aquellos\u2013 se usaban postas de jinetes a caballo para\nenviar la informaci\u00f3n o usar las chaparreras y cinturones de cuero para\nesconder papeles o monedas. <\/p>\n\n\n\n<p>En\nuna revisi\u00f3n de los a\u00f1os posrevolucionarios, te contamos c\u00f3mo estuvo la breve\nrevuelta yucateca del coronel Abel Ortiz Argumedo, quien intenta aprovecharse del\nrechazo local al gobernador enviado por Venustiano Carranza, Toribio de los\nSantos, para lo cual se al\u00eda a los poderosos hacendados locales henequeneros\npara reemplazarlo. Juega a mantener los pies dentro del r\u00e9gimen, sin\nmanifestarse contra el poder central, pero no le resulta suficiente. Ni contaba\ncon fuerza pol\u00edtica ni militar para hacer frente al general Salvador Alvarado,\nquien en un mes se hace de la gubernatura. Ortiz Argumedo huye a Cuba y luego a\nCanad\u00e1, sin olvidar las alforjas llenas que en su huida retira del Banco\nPeninsular.<\/p>\n\n\n\n<p>Cinco\na\u00f1os despu\u00e9s de la insurrecci\u00f3n yucateca, Carranza ya ha sido asesinado, y tras\nel breve reemplazo de Adolfo de la Huerta, asume el poder \u00c1lvaro Obreg\u00f3n.\nEstados Unidos presiona por sus inversiones en el pa\u00eds y quiere reaseguros. Una\nentrevista en el <em>New York Tribune<\/em>, que env\u00eda a una mujer, la periodista\ny escritora Sophie\nTreadwell, le sirve a Obreg\u00f3n\npara ofrecer un mensaje de tranquilidad. M\u00e9xico necesita de ellos para salir de\nla pobreza, dice, durante dos conversaciones que aqu\u00ed reproducimos y donde\naborda otros temas.<\/p>\n\n\n\n<p> Tambi\u00e9n tenemos una historia de Andr\u00e9 Bret\u00f3n a su paso por M\u00e9xico, otra del arquitecto que construyera la catedral de Toluca, y una m\u00e1s sobre c\u00f3mo se hac\u00eda deporte en el siglo XIX. Mucho que leer en esta edici\u00f3n. Hasta la pr\u00f3xima. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 59. Cuando se habla de mujeres y derechos, se suele pensar en una fecha espec\u00edfica, casi fundacional, el 3 de julio de 1955, en la cual conquistaron el derecho pol\u00edtico a votar. Aqu\u00ed lo hemos contado. Como tambi\u00e9n hemos dado cuenta de esos ejemplos de tenacidad individual para lograr un lugar social que nadie les quer\u00eda entregar, mucho menos regalar: las mujeres que desde el anonimato contribuyeron a la independencia; Estela Gracia Garc\u00eda, la odont\u00f3loga y primera teniente coronel del ej\u00e9rcito mexicano; Alba Herrera y Ogaz\u00f3n, precursora de la musicolog\u00eda en M\u00e9xico; las dos primeras aeronautas mexicanas o aquellas que cargaban los beb\u00e9s sobre sus los pechos mientras elaboraban prendas por valores irrisorios para las tiendas departamentales. 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