﻿{"id":16895,"date":"2023-03-06T12:40:54","date_gmt":"2023-03-06T18:40:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16895"},"modified":"2025-07-31T11:39:22","modified_gmt":"2025-07-31T17:39:22","slug":"privilegio-y-exclusion-el-abastecimiento-de-agua-en-toluca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/privilegio-y-exclusion-el-abastecimiento-de-agua-en-toluca\/","title":{"rendered":"Privilegio y exclusi\u00f3n: el abastecimiento de agua en Toluca"},"content":{"rendered":"\r\n<p>\u00c1ngela Le\u00f3n Gardu\u00f1o <br \/>Centro de Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales y Humanidades-UAEM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista\u00a0<\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 59.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/BiC_59_Abastecimiento_agua.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">El suministro de agua es un privilegio que beneficia a unos pocos, especialmente con poder econ\u00f3mico, sobre unas mayor\u00edas excluidas y obligadas a exigirlo. Ocurri\u00f3 desde el siglo XVI y contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21065\" aria-describedby=\"caption-attachment-21065\" style=\"width: 673px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21065\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_139.jpg\" alt=\"\" width=\"673\" height=\"900\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_139.jpg 673w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_139-224x300.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 673px) 100vw, 673px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21065\" class=\"wp-caption-text\">Claudio Linati, Costumes mexicains. Aguador, porteur d\u2019eau, litograf\u00eda a color, ca. 1828.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La compra de agua embotellada se ha convertido en una pr\u00e1ctica habitual entre los mexicanos. De acuerdo con la OMS y la UNESCO, actualmente se consumen 273 litros anuales per c\u00e1pita, lo que ha convertido a M\u00e9xico en el mayor consumidor a nivel mundial. Las razones sobran. Nuestro pa\u00eds no cuenta con la infraestructura adecuada para asegurar el abasto de agua a toda la poblaci\u00f3n. Aunado a ello, el problema de saneamiento suele generar cortes en el suministro y un deterioro de las tuber\u00edas que da\u00f1a la calidad del l\u00edquido. Ante la incapacidad del Estado para garantizar el derecho al agua potable, las familias optan por almacenarla en grandes dep\u00f3sitos que se contaminan con facilidad. En el caso de los hogares que s\u00ed cuentan con su abastecimiento regular, la mayor\u00eda decide no beberla directamente de la llave porque temen que sea insalubre. En su lugar, muchos hierven el agua o adquieren filtros dom\u00e9sticos para purificarla. Mientras que otros millones se han convertido en fieles consumidores del l\u00edquido que es envasado por empresas transnacionales y purificadoras locales. Sin embargo, el problema del abastecimiento de agua para consumo humano no es nuevo. De hecho, tiene profundas ra\u00edces en el pasado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Del manantial al convento<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1624, fray Antonio V\u00e1squez de Espinosa expres\u00f3 que en la villa de Toluca del Marquesado del Valle se hac\u00edan los mejores jamones y tocinos de Nueva Espa\u00f1a, as\u00ed como gran cantidad de jab\u00f3n. La villa era peque\u00f1a. Apenas ten\u00eda 200 vecinos espa\u00f1oles y, en conjunto, un n\u00famero m\u00e1s alto de indios, mestizos, mulatos y negros que viv\u00edan en los pueblos y barrios aleda\u00f1os a la cabecera. Adem\u00e1s de ser conocida por sus embutidos, Toluca era famosa porque su clima, tipo de suelo e hidrolog\u00eda favorec\u00edan la crianza de ganado mayor y menor y la siembra abundante de ma\u00edz. Este hecho propici\u00f3 que hacia 1660 su poblaci\u00f3n fuera creciendo, hasta llegar a los 5 000 habitantes a finales del siglo XVIII y a casi 9 900 durante la segunda mitad del XIX.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde su fundaci\u00f3n, en la d\u00e9cada de 1560, la poblaci\u00f3n busc\u00f3 la manera de obtener agua para la explotaci\u00f3n agr\u00edcola-ganadera y la realizaci\u00f3n de otras labores productivas y dom\u00e9sticas. En un inicio, las lluvias abundantes y la poca profundidad de las aguas del subsuelo bastaron para que se abasteciera directamente del r\u00edo Verdiguel \u2013que corr\u00eda por la zona norte de la villa\u2013, as\u00ed como de manantiales, ojos de agua temporales y, sobre todo, de pozos cercanos a los brotes de agua. Sin embargo, a medida que el n\u00famero de habitantes creci\u00f3 fue necesario dise\u00f1ar un suministro basado en acueductos, cajas, fuentes y alcantarillas que permitieran conducir y recolectar el agua dulce. En ese entonces, el r\u00edo ya comenzaba a contaminarse debido a la cr\u00eda de cerdos y a la presencia de obrajes choriceros, molinos, tener\u00edas y jaboner\u00edas que arrojaban sus desechos al caudal. Adem\u00e1s, se cre\u00eda que los pozos conten\u00edan salitre nocivo para la salud.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el problema de abastecimiento era com\u00fan en otros asentamientos de la \u00e9poca, como Puebla, Valladolid o la ciudad de M\u00e9xico, a partir de la segunda mitad del siglo XVI los ayuntamientos de las principales ciudades intervinieron en el manejo y abasto del l\u00edquido. Ello permiti\u00f3 que un porcentaje de los habitantes pudiera gozar de mercedes de agua particulares para uso dom\u00e9stico o comercial. En el caso de Toluca, su organizaci\u00f3n pol\u00edtico-jurisdiccional influy\u00f3 notablemente en la manera en que se concibi\u00f3 la propiedad, concesi\u00f3n y suministro del agua.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al formar parte del Marquesado del Valle, su poblaci\u00f3n espa\u00f1ola ten\u00eda prohibido elevar el asentamiento urbano a categor\u00eda de ciudad e integrar un ayuntamiento. Esto influy\u00f3 en que sus habitantes no pudieran recibir agua en sus hogares, pues se otorgaron las mercedes a estancieros y ganaderos. Como resultado, la autoridad civil nombrada por el marquesado deleg\u00f3 la responsabilidad del abasto p\u00fablico a dos comunidades de religiosos, los franciscanos y los carmelitas, a quienes dio mercedes a cambio de garantizar el servicio. A su vez, el derecho sobre el agua, de la cual no eran propietarios, los facult\u00f3 para otorgar licencias y permisos temporales a particulares, quienes no podr\u00edan disputarles el control.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Este no era un hecho casual. Desde el inicio de la \u00e9poca virreinal, las instituciones religiosas se hab\u00edan encargado de realizar tareas p\u00fablicas imprescindibles para mantener el orden social, entre ellas el dise\u00f1o de proyectos para llevar agua a la poblaci\u00f3n. Aunado a ello, los espacios conventuales requer\u00edan del recurso para alimentar a sus animales y regar sus huertas y hortalizas. El resto, los llamados sobrantes, deb\u00eda ser distribuido gratuitamente al p\u00fablico a trav\u00e9s de derrames, alcantarillas y fuentes. En la villa de Toluca esta labor fue encomendada al convento franciscano de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n (1592). Y, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, al convento de La Pur\u00edsima Concepci\u00f3n de los Carmelitas Descalzos (1698).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El convento franciscano se ubicaba al interior del casco urbano y se abastec\u00eda de un manantial localizado al poniente de la ciudad. El agua era conducida a trav\u00e9s de un acueducto cerrado y subterr\u00e1neo que recorr\u00eda alrededor de cinco kil\u00f3metros desde su origen, en lo que despu\u00e9s ser\u00eda la hacienda de La Pila. Una vez en el recinto, su abastecimiento se garantiz\u00f3 mediante la construcci\u00f3n de pilas y fuentes que se comunicaban con el derrame principal. Todas ellas fueron colocadas muy cerca del asentamiento espa\u00f1ol. En el caso del convento carmelita, este se surt\u00eda con los derrames de un manantial que conclu\u00eda su trayecto en el r\u00edo Verdiguel. Para ayudar con la distribuci\u00f3n de agua, los carmelitas construyeron una sola pila desde la cual abastec\u00edan a los habitantes de la zona norte, la poblaci\u00f3n de los barrios marginados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de que los religiosos estaban comprometidos con su labor y buscaban el bien p\u00fablico, raz\u00f3n por la cual se negaron a otorgar licencias particulares, ninguno de los conventos pod\u00eda garantizar la provisi\u00f3n de agua potable a toda la poblaci\u00f3n. El problema se hallaba en las condiciones de su infraestructura hidr\u00e1ulica y en su ubicaci\u00f3n. La ca\u00f1er\u00eda de barro que conduc\u00eda el agua desde sus edificios se da\u00f1aba constantemente. Las pilas y fuentes eran insuficientes y no se abastec\u00edan con regularidad. Adem\u00e1s, se localizaban muy cerca del convento o de la plaza central, donde s\u00f3lo los m\u00e1s pudientes pod\u00edan utilizarlas. En consecuencia, los vecinos de las periferias sol\u00edan recurrir al acarreo de las aguas sucias del r\u00edo y de los pozos, optaban por romper las ca\u00f1er\u00edas que alimentaban al convento carmelita o se aventuraban a robar el l\u00edquido de los puntos abiertos del acueducto.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Entre la higiene y las inmundicias<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados del siglo XVIII, el desarrollo del urbanismo ilustrado dio pauta para reformar el orden del espacio e implementar medidas de salubridad p\u00fablica y embellecimiento de las ciudades. Aunque no hubo un cambio dr\u00e1stico en los h\u00e1bitos higi\u00e9nicos, pues su evoluci\u00f3n fue paulatina, s\u00ed se transform\u00f3 la percepci\u00f3n respecto a la importancia del agua y el aire, pues se les consider\u00f3 portadores de elementos nocivos y pat\u00f3genos cuando entraban en contacto con las inmundicias. Conforme el agua limpia se convirti\u00f3 en una necesidad colectiva, las autoridades civiles se dieron a la tarea de implementar mecanismos que permitieran encauzar los desechos y las aguas sucias fuera de los centros urbanos. Algunas de estas medidas consistieron en empedrar y alumbrar calles, restaurar los jardines, recoger la basura, as\u00ed como construir atarjeas y fuentes p\u00fablicas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la villa de Toluca no contaba con un ayuntamiento encargado de realizar estas labores, sus autoridades civiles y religiosas buscaron la manera de prevenir el consumo de aguas sucias y de mejorar el sistema de abastecimiento de agua. As\u00ed, los franciscanos alertaron sobre la contaminaci\u00f3n del r\u00edo Verdiguel, que ya entonces se hab\u00eda agravado por la presencia de tener\u00edas, tociner\u00edas y curtidur\u00edas, el descenso de basuras de la plaza p\u00fablica, el paso de animales que dejaban sus excrementos, el lavado de ropa y hasta el desag\u00fce de las letrinas del convento carmelita. Despu\u00e9s de plantear la posibilidad de convertir el r\u00edo en desag\u00fce de la ciudad, los religiosos proyectaron la construcci\u00f3n de cinco pilas con las cuales pretend\u00edan cubrir la necesidad de agua de los barrios, plazas y comercios. En 1785 todas ellas fueron colocadas en los puntos donde corr\u00eda el l\u00edquido antes de su entrada al convento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a las autoridades civiles, si bien la villa de Toluca continuaba bajo jurisdicci\u00f3n del marquesado, en 1791 recibieron la instrucci\u00f3n del virrey Revillagigedo de promover medidas para garantizar la limpieza del agua y el aire. Estas consistieron en evitar el estancamiento de aguas, conducir los desechos de las casas mediante ca\u00f1os subterr\u00e1neos y abrir zanjas inclinadas para el descenso de desperdicios. A pesar de ello, las disposiciones para abastecer de agua dulce a la poblaci\u00f3n continuaron siendo insuficientes. En un intento por mejorar esta dificultad, a inicios del siglo xix las autoridades civiles construyeron un sistema de alcantarillado dise\u00f1ado para almacenar el agua del manantial de La Pila y distribuirla en diferentes puntos de la ciudad. Adem\u00e1s, ordenaron la reparaci\u00f3n de ca\u00f1er\u00edas y la edificaci\u00f3n de nuevas fuentes. Con el avance del liberalismo llegar\u00edan nuevas problem\u00e1ticas y oportunidades para la ciudad.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">P<strong>ropiedad y concesi\u00f3n <\/strong> \r\n\r\n<\/h3>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al jurarse en Nueva Espa\u00f1a la Constituci\u00f3n de C\u00e1diz de 1812, las autoridades abrieron la v\u00eda para que todos los pueblos contaran con ayuntamiento. Como primer \u00f3rgano del gobierno local, el municipio tendr\u00eda a su mando un amplio rango de actividades. Entre ellas, regular el precio y abastecimiento de alimentos, mantener la limpieza de las ciudades y garantizar la provisi\u00f3n de agua.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">nivel local, la legislaci\u00f3n permiti\u00f3 que en el mismo a\u00f1o de 1812 la villa de Toluca adquiriera el t\u00edtulo de ciudad y formara un ayuntamiento que alcanz\u00f3 su car\u00e1cter definitivo hasta 1825, una vez declarada la independencia de M\u00e9xico. A partir de entonces, la instancia municipal obtuvo el control legal sobre el agua y sus concesiones. No obstante, este cambio suscit\u00f3 una serie de disputas por la propiedad y abastecimiento del recurso. Naturalmente, las querellas fueron promovidas por los frailes franciscanos, quienes defend\u00edan su derecho tradicional de administrar las fuentes p\u00fablicas y surtir el l\u00edquido.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La disputa implic\u00f3 discutir d\u00f3nde se ubicar\u00edan las fuentes, qui\u00e9nes conceder\u00edan las mercedes de agua, qu\u00e9 autoridad vigilar\u00eda el abastecimiento p\u00fablico, c\u00f3mo se medir\u00eda la cantidad de agua a repartir, qui\u00e9n reparar\u00eda las ca\u00f1er\u00edas o con qu\u00e9 legitimidad podr\u00edan reclamar el suministro del l\u00edquido a sus principales proveedores \u2013los due\u00f1os de la hacienda de La Pila\u2013. Adem\u00e1s, mientras los religiosos consideraban haber defendido el agua como un bien p\u00fablico, acusaban al Ayuntamiento de querer beneficiar a unos cuantos vecinos y lucrar con la concesi\u00f3n de licencias para aumentar las finanzas municipales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos conflictos estuvieron acompa\u00f1ados de un inter\u00e9s creciente de los particulares por obtener licencias. Aunque ya entonces conoc\u00edan la importancia higi\u00e9nica de conducir el agua hasta sus hogares, la mayor\u00eda de los mercedados pretend\u00eda utilizar el recurso en beneficio de sus negocios y comercios. Con el fin de lograr su cometido, los solicitantes se compromet\u00edan a financiar la construcci\u00f3n de fuentes para uso p\u00fablico. Estas deb\u00edan ser colocadas en los patios centrales de sus casas y mantenerse limpias. Su obligaci\u00f3n como beneficiarios era permitir que el vecindario ingresara para surtirse de agua.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la d\u00e9cada de 1830, cuando Toluca fue nombrada capital del Estado de M\u00e9xico, los due\u00f1os de casas y comercios ubicados en el coraz\u00f3n de la ciudad solicitaron cada vez m\u00e1s licencias de agua para uso privado. Pero, dado que la cantidad de mercedes concedidas era m\u00ednima respecto a otros centros urbanos, el convento franciscano continu\u00f3 fungiendo como abastecedor. Mientras tanto, el Ayuntamiento luchaba por ordenar y otorgar los permisos legales, pues la mayor\u00eda de los vecinos no sab\u00eda a qu\u00e9 instancia dirigirse para solicitarlos y ello generaba confusi\u00f3n.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21064\" aria-describedby=\"caption-attachment-21064\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21064\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_133.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"752\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_133.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_133-300x251.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_133-768x642.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21064\" class=\"wp-caption-text\">Abel Briquet, Vistas mexicanas, 86. Toluca Alameda, Toluca Park, ca. 1890. DeGolyer Library, Southern Methodist University, Flickr commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El agua como servicio<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Al iniciar la d\u00e9cada de 1850 el crecimiento de la ciudad fue ampliando la necesidad de extender el sistema de distribuci\u00f3n. No s\u00f3lo hab\u00eda aumentado la poblaci\u00f3n, sino que los comerciantes demandaban el l\u00edquido para impulsar sus negocios. Quiz\u00e1 por ello, y atestiguando la decadencia del convento, los particulares finalmente reconocieron la autoridad del Ayuntamiento como proveedor. Fue entonces que los religiosos aceptaron compartir su funci\u00f3n y, sobre todo, solicitar la autorizaci\u00f3n del organismo local para otorgar licencias. En ese sentido, la aprobaci\u00f3n de la Ley Lerdo del 25 de junio de 1856 \u2013bajo la cual el gobierno federal orden\u00f3 subastar los bienes de la Iglesia y las corporaciones civiles\u2013 no determin\u00f3 la plena administraci\u00f3n del municipio sobre el abasto del agua, pero s\u00ed fortaleci\u00f3 su poder.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En poco tiempo, la adjudicaci\u00f3n de mercedes a particulares aument\u00f3 de quince beneficiados en 1849, a 77 en 1864. La mayor\u00eda para uso productivo, pues los solicitantes eran due\u00f1os de tociner\u00edas, tener\u00edas, panader\u00edas, molinos, zah\u00fardas, mesones, huertas, ba\u00f1os y lavaderos. En cuanto al abastecimiento p\u00fablico, el Ayuntamiento se ocup\u00f3 de construir y dar mantenimiento a las 21 fuentes de la ciudad, reparar las ca\u00f1er\u00edas, atender las demandas de la poblaci\u00f3n y resolver las querellas con los propietarios del manantial.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n del Ayuntamiento con los particulares fue cada vez m\u00e1s estrecha, aunque no necesariamente cordial. En un inicio, las cuentas municipales eran tan limitadas que los individuos continuaron ofreci\u00e9ndose a financiar la construcci\u00f3n de sus propias fuentes. No obstante, la intervenci\u00f3n del gobierno estatal cambi\u00f3 la relaci\u00f3n entre las autoridades locales y la poblaci\u00f3n, as\u00ed como la visi\u00f3n sobre el acceso al agua.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1861, el gobernador orden\u00f3 al cuerpo municipal instalar una red de tuber\u00eda de cobre en toda la ciudad, pero especialmente en las calles donde nunca hab\u00edan tenido suministro. Debido a su costo, el sistema ya no podr\u00eda ser financiado por los principales comerciantes de la capital. Se requer\u00edan recursos p\u00fablicos que provendr\u00edan de dos v\u00edas: los ingresos recaudados con las licencias y el cobro de un impuesto por el uso del \u201cderrame\u201d. Es decir, una cantidad de 24 pesos anuales que pagar\u00eda todo particular durante el tiempo que se realizara la obra. Adem\u00e1s, el decreto ordenaba cobrar una cuota de quince pesos anuales, de forma permanente, por el servicio de abastecimiento. A cambio, las autoridades se compromet\u00edan a llevar agua hasta el interior de las casas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La nueva pol\u00edtica convirti\u00f3 al Ayuntamiento en un administrador del abastecimiento y a este en un servicio por el que hab\u00eda que pagar. Ello implic\u00f3 adoptar un sistema de recaudaci\u00f3n que gener\u00f3 protestas entre la poblaci\u00f3n. Si bien los comerciantes y empresarios no opusieron resistencia, los vecinos menos acomodados se negaron a pagar ambas cantidades. Desde su visi\u00f3n, el Ayuntamiento les impon\u00eda un servicio que de todas formas ellos mismos pod\u00edan satisfacer al acudir a las fuentes p\u00fablicas. As\u00ed, el n\u00famero de mercedes s\u00f3lo aumentar\u00eda hasta la d\u00e9cada de 1880, cuando las ideas higienistas se popularizaron.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>Desperdicio y escasez<\/strong><\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21066\" aria-describedby=\"caption-attachment-21066\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-21066\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_140.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"469\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_140.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_140-300x156.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_140-768x400.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21066\" class=\"wp-caption-text\">A quiet little lake in the Alameda (park) of Toluca, Mexico, fotograf\u00eda estereosc\u00f3pica, ca. 1919. Library of Congress, EUA.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El reto m\u00e1s grande del Ayuntamiento consisti\u00f3 en otorgar mercedes a particulares y al mismo tiempo garantizar el abasto p\u00fablico. Como hemos visto, durante la primera mitad del siglo xix eran pocas las personas que ten\u00edan agua en el interior de sus casas. En 1852, la Comisi\u00f3n de Aguas lo apunt\u00f3 al declarar que mientras \u201clas clases privilegiadas\u201d ten\u00edan agua potable, \u201clos domicilios de las clases pobres y menesterosas\u201d ubicados en las afueras de la ciudad, no contaban con \u201cagua limpia y potable\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hecho no era privativo de Toluca. En 1881 los vecinos de la ciudad de M\u00e9xico presentaron varias quejas en la prensa denunciando la falta de agua. Otras denuncias hac\u00edan referencia al abuso de algunos mercedados quienes, aprovechando su relaci\u00f3n con el fontanero mayor \u2013la persona encargada de medir la presi\u00f3n del agua\u2013, se prove\u00edan de m\u00e1s l\u00edquido del que les correspond\u00eda, dejando a otros sin el recurso, a pesar de que cumpl\u00edan con su contribuci\u00f3n. De igual forma, se\u00f1alaban que estos abusos provocaban un descenso en el abasto de los sitios p\u00fablicos. En consecuencia, los vecinos de las periferias deb\u00edan destinar una parte de sus ingresos al pago de aguadores, o esperar hasta la noche para recoger \u201cunas gotas de agua\u201d, despu\u00e9s de haber iniciado pleitos con otros pobladores.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En Toluca, la entrada del Ayuntamiento a la din\u00e1mica de abasto de agua trajo consigo innovaciones tecnol\u00f3gicas y la construcci\u00f3n de una nueva infraestructura con la que se sustituyeron materiales y se intent\u00f3 adoptar un sistema de tuber\u00edas conectadas que pretend\u00eda ofrecer un suministro abundante, homog\u00e9neo y controlado. Sin embargo, el costo de conducir el agua hasta los hogares s\u00f3lo era accesible para unos cuantos; la mayor\u00eda interesados en darle un uso productivo que perjudicaba al inter\u00e9s p\u00fablico. Aunado a ello, cuando se presentaban las temporadas de sequ\u00eda o escasez, la prensa y el Ayuntamiento sol\u00edan dejar a su suerte a los sectores marginados. Entre 1879 y 1880, por ejemplo, la ciudad de Toluca pas\u00f3 por una de las sequ\u00edas m\u00e1s importantes de la \u00e9poca. El peri\u00f3dico <em>La Soberan\u00eda del Pueblo<\/em> lo sugiri\u00f3 al publicar una columna con la demanda de un grupo de vecinos. Los quejosos ped\u00edan al Ayuntamiento remediar la escasez de agua. Sin embargo, aunque las fuentes p\u00fablicas y muchos hogares no estaban siendo abastecidos, el peri\u00f3dico declar\u00f3 que ten\u00edan razones para \u201cno hablar ni una palabra\u201d del Ayuntamiento. As\u00ed, exhortaron a los vecinos a dirigirse a otro medio para \u201cmanifestar sus quejas\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante lo restringido del sistema y las pocas v\u00edas para demandar el recurso, los habitantes de las periferias recorr\u00edan grandes distancias en b\u00fasqueda del l\u00edquido que prove\u00edan las fuentes y el r\u00edo. De d\u00eda o de noche, hombres y mujeres se formaban esperando obtener agua de los pozos. Algunos para uso dom\u00e9stico y otros, como los aguadores, para su venta. Sin embargo, estos lugares tambi\u00e9n eran espacios donde las mujeres lavaban su ropa mientras platicaban de su d\u00eda a d\u00eda o donde los hombres se ba\u00f1aban mientras alimentaban a sus animales. Todo ello bajo el riesgo de ser violentados, asaltados o de contraer enfermedades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\"><strong>El suministro <\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos visto, el abastecimiento y contaminaci\u00f3n del agua son problemas que se remontan, por lo menos, hasta el siglo XVI. Hist\u00f3ricamente, su suministro ha contribuido a definir la jerarqu\u00eda de los espacios urbanos y, en consecuencia, a exacerbar la desigualdad. As\u00ed, mientras existen asentamientos cuyos habitantes tienen el recurso al alcance de sus manos, la poblaci\u00f3n de las periferias a\u00fan debe recorrer largas distancias para acarrear el l\u00edquido. En relaci\u00f3n con su calidad, el asentamiento de las industrias, el proceso de urbanizaci\u00f3n, la descarga de materiales t\u00f3xicos y los sistemas de producci\u00f3n agroindustriales son factores que han agudizado la contaminaci\u00f3n del agua desde, al menos, la d\u00e9cada de 1970. Ante este panorama, el reto actual consiste en emprender alternativas que permitan gestionar su suministro de manera equitativa y sustentable. Para ello, se requieren acciones individuales, pero, sobre todo, comunitarias. Y, lo m\u00e1s importante, exigir la implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas locales, estatales y federales, encaminadas a prevenir y sancionar las tragedias ambientales provocadas por la industria nacional e internacional.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasado y presente del abasto del agua nos recuerda que a\u00fan hay mucho camino por recorrer en la b\u00fasqueda por garantizar que su consumo se respete como un derecho humano. Adem\u00e1s, es fundamental que todas las generaciones comprendan la importancia de cuidar un recurso imprescindible para el desarrollo de la vida humana y la conservaci\u00f3n de los ecosistemas en el mundo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Ar\u00e9chiga C\u00f3rdoba, Ernesto, \u201cEl m\u00e9dico, el aguador y los acueductos: aprovisionamiento de aguas potables en la ciudad de M\u00e9xico\u201d en Alicia Salmer\u00f3n y Fernando Aguayo (coords.), <em>Instant\u00e1neas de la ciudad de M\u00e9xico. Un \u00e1lbum de 1883-1884<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Mora\/UAM, 2013, vol. 2, pp. 91-108.<\/li>\r\n<li>Camacho Pichardo, Gloria, \u201cLas fuentes de agua en la ciudad de Toluca (1824-1850) o de c\u00f3mo se introdujo el agua a las casas: \u00bfhigiene o confort?\u201d en Diana Birrichaga Gardida (coord.), <em>La modernizaci\u00f3n del sistema de agua potable en M\u00e9xico 1810-1950<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio Mexiquense, 2007, pp. 59-75.<\/li>\r\n<li>Casta\u00f1eda Gonz\u00e1lez, Roc\u00edo, \u201cEsfuerzos p\u00fablicos y privados para el abasto de agua en Toluca (1862-1910)\u201d en Blanca Estela Su\u00e1rez (coord.), <em>Historia de los usos del agua en M\u00e9xico. Oligarqu\u00edas, empresas y ayuntamientos (1840-1940)<\/em>, M\u00e9xico, Conagua\/CIESAS\/IMTA, pp. 107-182.<\/li>\r\n<li>Iracheta Cenecorta, Mar\u00eda Del Pilar, \u201cAbastecimiento de agua, salud y medio ambiente en la ciudad de Toluca (\u00faltimo tercio del siglo XVIII-primera mitad del siglo XIX)\u201d en Mar\u00eda Teresa Ventura<em> et al.<\/em> (coords.), <em>El agua en las regiones, miradas hist\u00f3ricas y perspectivas contempor\u00e1neas<\/em>, Puebla, Instituto de Estudios de Ciencias Sociales y Humanidades \u201cAlfonso V\u00e9lez Pliego\u201d-Benem\u00e9rita Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 2013, pp. 105-131.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<h3 style=\"text-align: center;\"><\/h3>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c1ngela Le\u00f3n Gardu\u00f1o Centro de Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales y Humanidades-UAEM En revista\u00a0BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 59. El suministro de agua es un privilegio que beneficia a unos pocos, especialmente con poder econ\u00f3mico, sobre unas mayor\u00edas excluidas y obligadas a exigirlo. Ocurri\u00f3 desde el siglo XVI y contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas. La compra de agua embotellada se ha convertido en una pr\u00e1ctica habitual entre los mexicanos. De acuerdo con la OMS y la UNESCO, actualmente se consumen 273 litros anuales per c\u00e1pita, lo que ha convertido a M\u00e9xico en el mayor consumidor a nivel mundial. Las razones sobran. Nuestro pa\u00eds no cuenta con la infraestructura adecuada para asegurar el abasto de agua a toda la poblaci\u00f3n. Aunado a ello, el problema de saneamiento suele generar cortes en el suministro y un deterioro de las tuber\u00edas que da\u00f1a la calidad del l\u00edquido. Ante la incapacidad del Estado<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2422,1156],"tags":[2433,219,389,2435],"class_list":{"0":"post-16895","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bicentenario-59","7":"category-desde-hoy-2","8":"tag-abastecimiento-de-agua","9":"tag-agua","10":"tag-aguador","11":"tag-edomex"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16895"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22441,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16895\/revisions\/22441"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}