﻿{"id":16875,"date":"2023-03-03T14:59:51","date_gmt":"2023-03-03T20:59:51","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16875"},"modified":"2025-07-31T11:25:59","modified_gmt":"2025-07-31T17:25:59","slug":"el-espionaje-durante-la-intervencion-francesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-espionaje-durante-la-intervencion-francesa\/","title":{"rendered":"El espionaje durante la intervenci\u00f3n francesa"},"content":{"rendered":"\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Aram Alejandro Mena \u00c1lvarez<br \/>Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 59.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/BiC_59_Espionaje.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Exploradores, gu\u00edas de caminos, encargados del correo y, especialmente, ind\u00edgenas, fueron empleados como habituales informantes entre los combatientes mexicanos e invasores europeos. Espiar era una actividad arriesgada que, si bien se pagaba, el castigo daba cuenta de su peligrosidad: fusilamiento o ahorcamiento.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_21048\" aria-describedby=\"caption-attachment-21048\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-21048\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_034.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_034.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_034-300x195.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_034-768x498.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21048\" class=\"wp-caption-text\">O. Laball\u00e9z, Al acecho, acuarela, ca. 1850, Museo Nacional de Historia. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El origen \u00e9tnico o nacionalidad de los esp\u00edas de mediados del siglo XIX, las actividades u oficios que desempe\u00f1aban de manera paralela a sus cometidos o los cargos que ocupaban, fueron tan variopintos como la misma sociedad mexicana de entonces. Debido a la naturaleza secreta de sus tareas, la mayor\u00eda de las fuentes se\u00f1alan gen\u00e9ricamente que fueron oficiales o soldados rasos del ej\u00e9rcito invasor o mexicano, capellanes militares, chinacos, soldaderas, agentes del imperio, abogados, comerciantes o, simplemente, \u201cmuchachos\u201d y \u201cmujeres\u201d. Adem\u00e1s, en numerosas ocasiones se amalgamaban las figuras de los esp\u00edas con las de los exploradores, gu\u00edas de caminos y encargados del correo.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sus misiones consist\u00edan en la atenta observaci\u00f3n de los entornos y actores para obtener datos y noticias sobre las posiciones del enemigo, el n\u00famero de efectivos con los que contaba, el volumen y calidad de su armamento o las tensiones y desacuerdos que exist\u00edan entre sus integrantes. Asimismo, fue indispensable el traslado de la informaci\u00f3n recolectada para que pudiera ser interpretada por los tomadores de decisiones; afanosa actividad si consideramos los peligros que supuso el propio estado de guerra, los caminos mexicanos en malas condiciones o el bandidaje que persist\u00eda desde d\u00e9cadas atr\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, los encargados de llevar a cabo dichas labores se consideraban personas de relativa confianza y conocedoras de la accidentada geograf\u00eda mexicana por la que sab\u00edan orientarse con facilidad. Especialmente, varios oficiales extranjeros \u2013como Lussan, Rivi\u00e8re y Khevenh\u00fcller\u2013 refieren que sol\u00edan emplear a integrantes de las comunidades ind\u00edgenas del pa\u00eds como esp\u00edas, gu\u00edas y correos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicha determinaci\u00f3n pudo haberse tomado por el desconocimiento galo del pa\u00eds a causa de la diferencia ling\u00fc\u00edstica, la carencia de mapas que indicaran con precisi\u00f3n las rutas que pod\u00edan transitar y al escaso n\u00famero de las fuerzas extranjeras que no alcanzaba para cubrir el vast\u00edsimo territorio del pa\u00eds. Sin embargo, con toda probabilidad, se trat\u00f3 tambi\u00e9n de lo que hoy podr\u00edamos considerar como un abuso, pues ciertos militares europeos \u2013como el coronel Bourdeau\u2013 consideraban a los ind\u00edgenas, de acuerdo con el discurso civilizatorio paternalista e imperialista de la \u00e9poca, como individuos \u201cinofensivos\u201d, de \u201csuerte miserable\u201d y sumidos en la ignorancia y la pobreza.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de tales circunstancias, los franceses recurrieron a ellos, conociendo y reconociendo que las \u201cconsiderables sumas\u201d que solicitaban a cambio \u201crepresentaban una fortuna\u201d, que significaba parte del sustento para sus familias ante la carest\u00eda provocada por la fracturada econom\u00eda del pa\u00eds, como consecuencia de las constantes guerras en las que se hab\u00eda visto inmerso. Empero, pareciera que a sus \u201cempleadores\u201d no les importaba que, en la ejecuci\u00f3n de tales faenas, los ind\u00edgenas pusieran en riesgo su vida, ya fuera durante un accidente en el trayecto, por ser descubiertos o ante la probabilidad de caer en manos de los asaltantes de caminos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas formas, y ante la inexistencia de lo que hoy llamar\u00edamos preparaci\u00f3n en \u201cservicios de inteligencia\u201d, las distintas habilidades con las que contaron los esp\u00edas y correos debieron permitirles llevar a cabo sus misiones en espacios y contextos igualmente variados, como los cuarteles, garitas, prisiones y mercados de las ciudades y pueblos, adem\u00e1s de los derroteros interceptados que ya se mencionaban. As\u00ed, entre ellas puede nombrarse el conocimiento de veredas y escondrijos para cortar camino y llegar m\u00e1s r\u00e1pido a sus destinos, contar con \u00e1giles pies para recorrer las rutas o saber montar a caballo para recorrer varias decenas de leguas en pocas horas (muchas veces sin descanso), la pericia para pasar desapercibidos y burlar la vigilancia, la capacidad de socializaci\u00f3n para crear redes en distintos lugares y entablar conversaciones que les facilitaran extraer la informaci\u00f3n que requer\u00edan y, por supuesto, tener agudos ojos y o\u00eddos que les posibilitaran inspeccionar y tomar nota mental de los datos que se les encomendaban.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 uno de los ejemplos que re\u00fane todas estas destrezas lo encontramos en el personaje de Francisco Maqueda, pues, tal y como lo relata Eduardo Ruiz en su Historia de la guerra de Intervenci\u00f3n en Michoac\u00e1n, el liberal hab\u00eda fungido como correo desde la revoluci\u00f3n de Ayutla y, durante la intervenci\u00f3n, continu\u00f3 sirviendo con \u201cvalor, inteligencia, lealtad y patriotismo. Si no era de absoluta necesidad, no se le daban oficios ni cartas; llevaba en su memoria los asuntos que hab\u00eda de tratar y de la misma manera comunicaba la respuesta.\u201d Tambi\u00e9n estuvo \u201crelacionado con infinidad de personas de todo el pa\u00eds, conociendo a palmo los caminos de toda la Rep\u00fablica\u201d y, si se encontraba en su trayecto con alg\u00fan correo, conversando con \u00e9l aclaraba si se trataba de un aliado o enemigo \u201cy era seguro que los pliegos ca\u00edan en su poder\u201d. Incluso, habiendo aprendido a \u201cmascullar el franc\u00e9s\u201d, \u201cse hac\u00eda el encontradizo con una columna de invasores y se iba platicando con ellos hasta informarse del objeto de su expedici\u00f3n\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor igualmente nos cuenta acerca de Petrita Hinojosa, adinerada y caritativa mujer michoacana quien, con su \u201ccar\u00e1cter prudente y moderad\u00edsimas maneras\u201d, inspiraba \u201crespeto y cari\u00f1o\u201d a los combatientes de ambos bandos, estableciendo relaciones que le permit\u00edan obtener informaci\u00f3n que, posteriormente, transmit\u00eda a los soldados liberales para evitar que cayeran \u201cen el peligro\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En este sentido, adem\u00e1s de la inseguridad que persist\u00eda en las carreteras, tanto en las garitas de los poblados ocupados por las fuerzas republicanas como en las de los imperialistas, en muchas ocasiones persisti\u00f3 una f\u00e9rrea vigilancia mediante la que se buscaba registrar todas las mercanc\u00edas que entraran y salieran a trav\u00e9s de sus puertas para prevenir el contrabando y, con ello, evitar fraudes que perjudicaran al ya de por s\u00ed debilitado erario; asimismo, las revisiones ten\u00edan el objetivo de obstaculizar el traslado de dinero, armamento y municiones. Luego, hacia el final de la intervenci\u00f3n y el imperio, en los primeros meses de 1867, los republicanos justificaron la interrupci\u00f3n del tr\u00e1fico postal y telegr\u00e1fico como un recurso para evitar que los restos del gobierno imperial pudieran recibir letras de cambio y los ingresos de la aduana veracruzana que los franceses les hab\u00edan restituido, tras terminar su embarcaci\u00f3n rumbo a Europa a comienzos de marzo del mismo a\u00f1o.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21050\" aria-describedby=\"caption-attachment-21050\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-21050\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_045.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"697\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_045.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_045-300x232.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_045-768x595.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21050\" class=\"wp-caption-text\">Irregulaire mexikanishe Truppen, 1846, litograf\u00eda, ca. 1910. The New York public library, Vinkhuijzen collection of military uniforms.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, los exploradores y esp\u00edas hicieron del disfraz uno de sus artilugios m\u00e1s socorridos para sortear los retenes. Por ejemplo, llevando unos burros y ensuci\u00e1ndose las manos, cara y ropa, pod\u00edan hacerse pasar como carboneros para encubrirse entre los carros que cargaban productos como lana, piloncillo o tejamanil y que esperaban en la fila para ser revisados por los encargados. Por supuesto, los agentes pod\u00edan ser detenidos en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, por lo que no exist\u00eda garant\u00eda ni certeza de que, si lograban esquivar un puesto, corrieran con la misma suerte en el siguiente.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n fue com\u00fan que se vistieran como vendedores ambulantes, arrieros o \u201crancheros\u201d \u2013esto es, portando las t\u00edpicas calzoneras de cuero, chaquetas con alamares, jorongos de vivos colores y sombreros jaranos\u2013 para trasladarse por el territorio sin ser identificados (como hiciera incluso Miguel Miram\u00f3n, seg\u00fan lo relataba su esposa, Concepci\u00f3n Lombardo, en sus Memorias), o bien para infiltrarse en los pueblos sin levantar sospechas y, con el pretexto de entrar a un templo a escuchar misa o de asistir al mercado a comprar v\u00edveres, recorrer las calles para examinar y registrar las fortificaciones y dem\u00e1s previsiones que pudieran haber dispuesto las autoridades locales.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Si requer\u00edan transportar dinero de un modo relativamente seguro, se pod\u00edan valer de coser las monedas dentro de las calzoneras o, como lo hac\u00edan los chinacos \u2013guerrilleros mexicanos comprometidos con la causa liberal\u2013, de usar la \u201cv\u00edbora\u201d: cintur\u00f3n de cuero que ten\u00eda la figura de una gruesa culebra en cuya boca se pod\u00eda introducir el met\u00e1lico, quedando cerrada al momento de ce\u00f1irse la prenda a la cintura con la hebilla. En cambio, si lo que pretend\u00edan era calcular los efectivos contrarios que transitaban por el pa\u00eds y las cargas que llevaban, nuestros protagonistas tambi\u00e9n sol\u00edan ocultarse tras rocas prominentes, entre el bosque o trepar a los \u00e1rboles y esconderse en medio de las frondas que crecen a orillas de los caminos. Una vez reunida la informaci\u00f3n, pod\u00edan recurrir a las \u201ccordilleras\u201d (un sistema de relevos) para hacerla llegar lo antes posible, especialmente si el receptor se encontraba a una distancia considerable del mensajero.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, la interceptaci\u00f3n de mensajes se consider\u00f3 indispensable, pues algunas de las t\u00e1cticas de uno y otro bando \u2013aprovechando la extensi\u00f3n del territorio\u2013 fueron mantener al enemigo en la incomunicaci\u00f3n m\u00e1s completa posible, anticiparse a sus movimientos y, llegado el caso, retirarse o mantener las posiciones cr\u00edticas. Para lograr su cometido, se apoyaron de cortar las l\u00edneas telegr\u00e1ficas y de recoger, luego de las batallas o escaramuzas, tanto los mosquetes, lanzas, machetes y caballos del enemigo, como su correspondencia. Una vez en sus manos, fue usual que ocultaran los pliegos entre los vaquerillos de las sillas de montar a fin de transportarlos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reducir al m\u00e1ximo el volumen de las cartas, propias o retenidas, les pon\u00edan una sobrecubierta o las introduc\u00edan en sobres dobles en los que se consignaba que iban dirigidas para alguna persona de confianza, quien posteriormente las har\u00eda llegar a su verdadero destinatario. Tambi\u00e9n fue usual que se dictara o hiciera copiar el contenido de las misivas para que la caligraf\u00eda no fuera identificada, as\u00ed como hacerlas cubrir entre los vendajes que se ce\u00f1\u00edan desde el vientre y hasta el pecho de los mensajeros de a caballo encargados de trasladarlas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De su lado, t\u00edtulos de la prensa republicana nacional como La Chinaca, publicaron cartas completas o fragmentos de ellas que, a decir de los peri\u00f3dicos, hab\u00edan sido confiscadas a los invasores y se pon\u00edan a la vista del p\u00fablico para evidenciar la connivencia de ciertos grupos conservadores locales con las bayonetas extranjeras y la subestimaci\u00f3n con la que ve\u00edan a los mexicanos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Particularmente, algunos oficiales franceses consideraron muy ingeniosa la estrategia de transportar mensajes que utilizaban los ind\u00edgenas que contrataron a su servicio: los \u201cpapelitos\u201d. Se trataba de correspondencia que se hac\u00eda escribir en tiras de papel muy finas que se enrollaban en forma de cigarros y pod\u00edan recubrirse con lacre o cera para asegurar que el contenido no fuera le\u00eddo por personas no autorizadas. Disimulados de esa manera, los mensajes pod\u00edan ocultarse entre las costuras de la ropa, el cabello, las herraduras de los animales, los atados con los que se sujetaban las mercanc\u00edas o dentro del bast\u00f3n que sol\u00edan portar los ind\u00edgenas durante sus trayectos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, al haber sido tan socorrida por todas las facciones, la artima\u00f1a perdi\u00f3 su car\u00e1cter furtivo y, desde las primeras etapas de la guerra, se comenz\u00f3 a detener personas e interceptar y desvalijar las diligencias del correo, pese a que, por ejemplo, el ej\u00e9rcito intervencionista las hiciera escoltar por elementos armados. El problema fue que, al servirse de dicha maniobra, no s\u00f3lo pod\u00edan hacerse perdidizos los despachos sobre los movimientos de las tropas enemigas, los reportes oficiales y diplom\u00e1ticos o las boletas de contribuciones para sufragar los costos de la guerra, sino tambi\u00e9n las cartas privadas en las que los soldados intercambiaban noticias e informaci\u00f3n con sus familiares y amigos sobre su paradero, estado de \u00e1nimo y salud o sus percepciones \u00edntimas sobre su d\u00eda a d\u00eda durante la guerra. Por ello, es com\u00fan encontrar entre sus ep\u00edstolas p\u00e1rrafos completos en los que se percibe la angustia e incertidumbre de remitentes y destinatarios ante la intermitencia de las comunicaciones, las cartas que tardaban mucho en llegar o frente a las que no llegaron nunca.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De ese modo, si para algunos franceses los mexicanos que reten\u00edan los correos y mensajes no eran sino \u201cliberales\u201d, \u201cjuaristas\u201d \u201cbandidos\u201d o \u201cguerrilleros\u201d, del lado nacional se adjetiv\u00f3 como \u201cimperialistas\u201d, \u201cvendidos\u201d o \u201cdegradados\u201d a los aliados de sus adversarios que desempe\u00f1aban tareas similares. Como vemos, aparte de las alusiones a la ilegalidad y la traici\u00f3n que se hac\u00edan con ese tipo de calificativos despectivos, el espionaje tambi\u00e9n se vincul\u00f3 con los distintos proyectos de naci\u00f3n en contienda \u2013y sus l\u00edderes\u2013 para desacreditarlos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a las precauciones, los peligros eran inminentes y, adem\u00e1s, lo que arriesgaban estas personas era su propia vida. En muchas ocasiones, aunque las comunicaciones se encargaran a personas de confianza y conocedoras del terreno, los mensajes no eran recibidos y los enviados no regresaban. De encontrarse alg\u00fan indicio de sospecha en las garitas, la Corte Marcial intervencionista daba cuenta del misterioso portador fusil\u00e1ndolo; lo mismo pod\u00eda suceder en los caminos o en las inmediaciones de los campamentos, si, tras el interrogatorio, la persona descubierta no pod\u00eda explicar su presencia en dichos espacios o era confundida con un adversario. Pr\u00e1cticas similares adoptaron los \u201cpuros\u201d y \u201cmochos\u201d, es decir, los conservadores mexicanos.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_21049\" aria-describedby=\"caption-attachment-21049\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-21049\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_043.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"729\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_043.jpg 900w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_043-300x243.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BIC_59_043-768x622.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-21049\" class=\"wp-caption-text\">Louis-Paul-Pierre Dumont, Bulletin sur le Mexique, impreso, 1863. Museo Carnavalet<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, J. F. Elton \u2013militar ingl\u00e9s que acompa\u00f1\u00f3 a los franceses en la \u00faltima etapa de la guerra en M\u00e9xico\u2013 dej\u00f3 por escrito que los liberales ahorcaban en los \u00e1rboles a los ind\u00edgenas que prestaban esos servicios a los extranjeros para que sirvieran de ejemplo, o que los marcaban en alguna secci\u00f3n visible del cuerpo con las letras \u201cT. A. M.\u201d (\u201cTraidores A M\u00e9xico\u201d), para que no cupiera duda sobre su identidad en caso de ser atrapados nuevamente. Asimismo, Jos\u00e9 Luis Blasio \u2013secretario particular de Maximiliano\u2013 indic\u00f3 que los correos con los mensajes que se enviaban desde Quer\u00e9taro por parte del archiduque, \u201caparec\u00edan al d\u00eda siguiente en la trinchera enemiga, colgados de un palo alto y con un enorme letrero en el que se le\u00edan en muy gruesos caracteres \u2018CORREO DEL EMPERADOR\u2019\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Para concluir, es importante reflexionar que lo que aqu\u00ed se ha expuesto es tan s\u00f3lo un fragmento de las estrategias que los combatientes de uno y otro bando quisieron admitir y reconocer y que se consideraron adecuadas en la \u00e9poca para ser publicadas, ya fuera en forma de memorias y epistolarios, o de piezas literarias. En este sentido, aunque su narrativa fue construida para exaltar el valor, arrojo, inteligencia y compromiso de los esp\u00edas con las diversas causas de la guerra, tambi\u00e9n nos permite ponderar las apreciaciones y castigos a los que se enfrentaron y entrever aspectos pol\u00edticos presentes en procesos hist\u00f3ricos b\u00e9licos. Finalmente, esas historias y an\u00e9cdotas formaron parte de los relatos con los que se dio a conocer al p\u00fablico lector ciertas herramientas que se utilizaron para favorecer las victorias, as\u00ed como algunas decisiones que la gente de a pie tom\u00f3 \u2013por m\u00e1s peligrosas que fueran\u2013 para sobrevivir en semejante contexto de precariedades, incertidumbre y hostilidades.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul>\r\n<li>Basch, Samuel, <em>Recuerdos de M\u00e9xico, memorias del m\u00e9dico ordinario de Maximiliano (1866-1867)<\/em>, M\u00e9xico, Imprenta del Comercio de N. Ch\u00e1vez a cargo de J. Moreno, 1870, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/FNS8pxe\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/FNS8pxe<\/a>.<\/li>\r\n<li>Penette, Marcel y Castaingt, Jean, \u201cLa legi\u00f3n extranjera en la intervenci\u00f3n francesa\u201d, <em>Historia Mexicana<\/em>, 1962, pp. 229-273, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/1NS34UV\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/1NS34UV<\/a>.<\/li>\r\n<li>Ruiz, Eduardo, <em>Historia de la guerra de Intervenci\u00f3n en Michoac\u00e1n<\/em>, M\u00e9xico, Oficina Tipogr\u00e1fica de la Secretar\u00eda de Fomento, 1896, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/lNS3ArS\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/lNS3ArS<\/a>.<\/li>\r\n<li>Exposici\u00f3n virtual en <em>Mem\u00f3rica<\/em>, <em>Los chinacos: guerrilleros del siglo XIX<\/em>, en <a href=\"https:\/\/cutt.ly\/7NS3hSE\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/cutt.ly\/7NS3hSE<\/a>.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aram Alejandro Mena \u00c1lvarezFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 59. Exploradores, gu\u00edas de caminos, encargados del correo y, especialmente, ind\u00edgenas, fueron empleados como habituales informantes entre los combatientes mexicanos e invasores europeos. Espiar era una actividad arriesgada que, si bien se pagaba, el castigo daba cuenta de su peligrosidad: fusilamiento o ahorcamiento. El origen \u00e9tnico o nacionalidad de los esp\u00edas de mediados del siglo XIX, las actividades u oficios que desempe\u00f1aban de manera paralela a sus cometidos o los cargos que ocupaban, fueron tan variopintos como la misma sociedad mexicana de entonces. Debido a la naturaleza secreta de sus tareas, la mayor\u00eda de las fuentes se\u00f1alan gen\u00e9ricamente que fueron oficiales o soldados rasos del ej\u00e9rcito invasor o mexicano, capellanes militares, chinacos, soldaderas, agentes del imperio, abogados, comerciantes o, simplemente, \u201cmuchachos\u201d y \u201cmujeres\u201d. 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