﻿{"id":1677,"date":"2012-11-06T19:45:47","date_gmt":"2012-11-07T01:45:47","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1677"},"modified":"2021-05-04T14:41:28","modified_gmt":"2021-05-04T19:41:28","slug":"intrigas-y-pasiones-el-otro-frente-de-la-batalla-del-5-de-mayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/intrigas-y-pasiones-el-otro-frente-de-la-batalla-del-5-de-mayo\/","title":{"rendered":"Intrigas y pasiones, el otro frente de la batalla del 5 de mayo"},"content":{"rendered":"<div class=\"posterous_autopost\">\n<p><b>Rosal\u00eda Martha P\u00e9rez Ram\u00edrez\u00a0<\/b>&#8211; Instituto Alfonso V\u00e9lez Pliego<b>, <\/b>BUAP<\/p>\n<p>En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter\" style=\"font-size: 1rem; line-height: 12.7272720336914px;\" src=\"http:\/\/25.media.tumblr.com\/tumblr_md3gjc9WWA1rrdjxxo1_400.jpg\" alt=\"ImA?genes integradas 1\" width=\"400\" height=\"321\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bf<strong>Q<\/strong>ui\u00e9n no recuerda alguna pel\u00edcula en la que una carta lo decidi\u00f3 todo, como aquella que le rindi\u00f3 homenaje a un amor tr\u00e1gico durante la guerra contra los franceses? Se llam\u00f3\u00a0<i>Una carta de amor <\/i>y en ella Jorge Negrete, en el papel de oficial del ej\u00e9rcito republicano le escribe a su esposa antes de ser pasado por las armas. En novelas, radio novelas, cuentos y relatos hist\u00f3ricos o polic\u00edacos una carta o un legajo de cartas ocasiona suicidios, c\u00e1rcel, la p\u00e9rdida del honor&#8230; \u00bfAlguna vez pens\u00f3 usted que alrededor de la c\u00e9lebre batalla del 5 de mayo se escribieron cartas comprometedoras, y algunas en lenguaje cifrado? La noche de la victoria de Zaragoza fue interceptado un mensaje que sal\u00eda del campamento franc\u00e9s urgiendo la presencia del general conservador Jos\u00e9 Mar\u00eda Cobos. \u00bfQui\u00e9n lo enviaba? Una buena pel\u00edcula podr\u00eda empezar con el mensaje interceptado, pero sugiero dejarlo para la \u00faltima escena, o el \u00faltimo p\u00e1rrafo de este breve texto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Multitud de cartas comprometedoras que tuvieron que ver con la intervenci\u00f3n de los franceses en M\u00e9xico y con la batalla del 5 de mayo de 1862, se escribieron hace siglo y medio. A pesar del tiempo que ha pasado, todav\u00eda se desprende de ellas un halo de intriga y qui\u00e9rase o no, siguen siendo comprometedoras para sus autores, los cuales acababan de perder la guerra de Reforma contra Ju\u00e1rez. Las escribieron con el anhelo de cambiar la suerte de un pa\u00eds cuya direcci\u00f3n no se resignaban a perder; muy grande fue su desesperaci\u00f3n por la entrada triunfal de los liberales en la ciudad de M\u00e9xico y por el recrudecimiento de las persecuciones contra los derrotados. Las cartas que vamos a leer, por lo menos en parte, provienen de uno de los bandos en pugna, el autodenominado grupo reaccionario. Por mi parte, asumo la sinceridad de un testigo de estos hechos, el poblano Tirso Rafael C\u00f3rdoba, quien retrat\u00f3 a los conservadores como &#8220;hombres que amaban de coraz\u00f3n a M\u00e9xico&#8221;<i>, <\/i>y lament\u00f3 &#8220;las desgracias extremas que [los] impulsaron a implorar de la naci\u00f3n m\u00e1s gloriosa de la tierra [Francia] un auxilio poderoso y vital&#8221;. Pero la lectura de estas cartas revela que no siempre hubo pureza de intenciones, pues destilan deseos de protagonismo, intolerancia y burda competencia entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales misivas fueron escritas por muchos corresponsales y ser\u00eda imposible mencionarlos a todos, as\u00ed que propongo revisar algunas, enviadas o recibidas por mexicanos conocidos internacionalmente como &#8220;los emigrados&#8221;<i>, <\/i>los cuales hab\u00edan sido empleados de legaciones de M\u00e9xico en el extranjero desde la \u00faltima dictadura de Santa Anna, quien desde entonces les dio la encomienda de conseguir un pr\u00edncipe extranjero. Tambi\u00e9n provienen de otros personajes que fueron expulsados o desterrados por distintas razones y se agruparon en torno a la vieja idea de instituir una monarqu\u00eda en M\u00e9xico presidida por un pr\u00edncipe europeo, o quiz\u00e1 por alg\u00fan mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esas cartas cruzadas entre <i>los emigrados <\/i>y otros personajes de su partido buscaban la manera de allanar el camino a la intervenci\u00f3n extranjera, todos urgidos por el apremio y el deseo ferviente de que los liberales mexicanos fueran derrotados y muestran, a quien lo quiera ver, la exacerbaci\u00f3n de sus pasiones y los deseos de gloria personal, sentimientos que se confundieron con la gran crisis del partido conservador que sobreviv\u00eda solamente en torno a una utop\u00eda: que un pa\u00eds extranjero viniera a salvar a M\u00e9xico de los <i>b\u00e1rbaros <\/i>liberales, como los ve\u00edan ellos. No era otro el prop\u00f3sito de la campa\u00f1a francesa y por lo tanto, de la batalla de Puebla, seg\u00fan creyeron err\u00f3neamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siglo y medio despu\u00e9s podemos leer estas cartas con respeto, pero es probable que no sintamos el mismo apremio con el que se pensaron ni la sensaci\u00f3n de peligro que los oblig\u00f3 a firmarlas con nombres supuestos y enviarlas o recibirlas a trav\u00e9s de terceras personas. Algunas est\u00e1n escritas con desesperaci\u00f3n; otras con rabia por las traiciones de sus socios en esa empresa y algunas m\u00e1s muestran la labia de sus autores, como el general Santa Anna. Eran tiempos de guerra, y no hay que olvidar que en la guerra cabalgan los jinetes del Apocalipsis. Observaremos que no solamente el poder corrompe, sino tambi\u00e9n la ambici\u00f3n de poder, por explicables que puedan ser estos deseos dentro de una ideolog\u00eda y su particular visi\u00f3n del parto de una naci\u00f3n. Votar\u00eda porque la lectura de estas cartas prueba su desesperaci\u00f3n ante las eras de poder perdidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" style=\"font-size: 1rem; line-height: 21.8181819915772px;\" src=\"http:\/\/25.media.tumblr.com\/tumblr_md3g9f0Rim1rrdjxxo1_400.jpg\" alt=\"ImA?genes integradas 2\" width=\"302\" height=\"360\" \/>Sabemos que cada bando llam\u00f3 al otro traidor, pero no considero que podamos conformarnos con su propuesta de que la salvaci\u00f3n del pa\u00eds s\u00f3lo la podr\u00eda hacer un pr\u00edncipe extranjero. La revisi\u00f3n de esta correspondencia revela c\u00f3mo un grupo de mexicanos se vio envuelto en la desesperaci\u00f3n cuando el h\u00e9roe que, sin lugar a dudas, fue Ignacio Zaragoza, demostr\u00f3 la superioridad del ej\u00e9rcito mexicano al vencer en los tres asaltos intentados por los franceses, al mando del conde de Lorencez, a su basti\u00f3n de Guadalupe; que esa victoria fue el resultado de las modificaciones acertadas del valiente general mexicano a sus posiciones, en plena acci\u00f3n; del orden con que mand\u00f3 apoyar los puntos en riesgo, moviendo al conjunto acertadamente por cinco horas, atacando y defendiendo con precisi\u00f3n, eficacia y valent\u00eda. Eso fue para ellos una derrota, pero hay que preguntarnos \u00bfqui\u00e9nes eran esos personajes que tanto lamentaron el triunfo mexicano?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Misterios insondables reposan en el fondo de la historia. Hubo un acontecimiento incre\u00edble en los momentos de la batalla&#8230; s\u00f3lo puedo decir que un prisionero mexicano de nombre Luis Nava, que iba a ser pasado por las armas en el campo franc\u00e9s, pudo ver e informar despu\u00e9s a Zaragoza que en ese campamento estuvieron mirando la batalla el general mexicanoJuan Nepomuceno Almonte (el Juan Pamuceno de las canciones de los chinacos) y un grupo de poblanos: el padre Francisco Javier Miranda, el general Antonio Haro y Tamariz, el padre Villalobos, el gobernador de la mitra de Puebla y un L\u00f3pez de Amozoc \u00bfqu\u00e9 hac\u00edan militares y religiosos mexicanos en el campo franc\u00e9s? Estaban esperando avanzar en seguida a la ciudad de M\u00e9xico y tomar el poder, seguros de que Ju\u00e1rez hab\u00eda salido corriendo de la capital por miedo a los franceses, y luego concederle el trono al archiduque. Pero no eran los \u00fanicos mexicanos deseosos de encumbramiento por esa haza\u00f1a, y quien quiera saber m\u00e1s de ese &#8220;grupito&#8221; puede leer libros sobre el general Juan Prim, dado que los altos comisionados de la llamada Triple Alianza hab\u00edan roto los acuerdos entre ellos apenas unas semanas antes a causa de la entrada al pa\u00eds de esos <i>emigrados <\/i>y de la necedad del general Lorencez de no reembarcarlos, como lo exig\u00eda el gobierno de Ju\u00e1rez y lo ped\u00edan sus socios de Inglaterra y Espa\u00f1a. \u00c9l respondi\u00f3 que Almonte era &#8220;honrado con la benevolencia de Su Majestad&#8221; y prefer\u00eda romper la alianza y todos sus acuerdos antes que reembarcarlo, y tampoco a los otros, pues esperaba mucho de ellos lo mismo que el emperador Napole\u00f3n III. Sin embargo, sabemos que cinco horas despu\u00e9s del ca\u00f1onazo que anunci\u00f3 el inicio de la batalla ese grupo cay\u00f3 de su gracia y junto con ellos muchos falsos supuestos sobre M\u00e9xico y los mexicanos. Sucedi\u00f3 lo incre\u00edble: Francia hab\u00eda sido derrotada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco eran los \u00fanicos personajes que participaban en esta intriga internacional, pues varios diplom\u00e1ticos urd\u00edan, organizaban y se disputaban entre s\u00ed el llamado negocio de la intervenci\u00f3n (negocio significaba asunto en ese tiempo) desde Roma, Par\u00eds, Nueva York, Madrid y el castillo de Miramar: Jos\u00e9 Mar\u00eda Guti\u00e9rrez de Estrada y Jos\u00e9 Manuel Hidalgo y Esnaurr\u00fazar, ambos m\u00e1ximos impulsores de la monarqu\u00eda extranjera en este pa\u00eds; Antonio L\u00f3pez de Santa Anna &#8220;desde su exilio en la isla caribe\u00f1a de Santo Tom\u00e1s&#8221; y una cauda de ayudantes y socios. Otro grupo que particip\u00f3 en la intriga pero que no estaba al tanto de las maquinaciones que desde hac\u00eda a\u00f1os un\u00edan a los anteriores era la c\u00fapula militar conservadora, que lejos de pisar alfombras pasaba hambre en los frentes de batalla: F\u00e9lix Zuloaga, presidente por el golpe de Tacubaya; su sucesor en la presidencia, Miguel Miram\u00f3n; el jefe m\u00e1ximo de las fuerzas reaccionarias, Leonardo M\u00e1rquez, y muchos otros. Lo m\u00e1s interesante en este breve texto es que la pista de sus actividades nos conduce a algunas explicaciones de los errores t\u00e1cticos que el general Lorencez cometi\u00f3 frente a Puebla, frente al cerro de Guadalupe, frente al general Zaragoza y para verg\u00fcenza de Francia, frente a la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de estos personajes es el doctor Francisco Javier Miranda, rijoso p\u00e1rroco de la di\u00f3cesis poblana, ex diputado y miembro prominente del partido conservador, al que hab\u00edan exiliado los presidentes Juan \u00c1lvarez e Ignacio Comonfort por abrir paso a la \u00faltima dictadura del general Santa Anna, seg\u00fan explicaciones que Miranda dio en un libro en el que hizo su defensa. En \u00e9l se declar\u00f3 inocente y v\u00edctima del gobierno y el partido liberal, de los que se expresaba en los peores t\u00e9rminos y cuyo desprecio fue sin duda un mal ejemplo para los oficiales franceses que se burlaban igualmente del ej\u00e9rcito mexicano. Este doctor de la Iglesia manten\u00eda relaciones con Santa Anna, al que en las pel\u00edculas vemos ya viejo y con su pata de palo, pero en su juventud fue muy apuesto; y tambi\u00e9n con el citado Guti\u00e9rrez de Estrada. Seg\u00fan expresan algunas cartas, este \u00faltimo se sent\u00eda muy dolido por las preferencias que Napole\u00f3n III, a quien la historia ha llamado <i>el peque\u00f1o<\/i>, ten\u00eda por Almonte (Juan Pamuceno) y eso fue motivo de rivalidad entre ellos, al grado de que inst\u00f3 al exiliado Santa Anna a presentarse en el teatro de los hechos. Ni tardo ni perezoso, \u00e9ste le respondi\u00f3 en una carta <i>reservada <\/i>del 15 de octubre de 1861: &#8220;desde la profanaci\u00f3n de nuestros templos me he decidido a ser el vengador de tan sacr\u00edlego ultraje&#8230; pronto estar\u00e1 en M\u00e9xico&#8221;. Guti\u00e9rrez le respondi\u00f3: &#8220;Usted&#8230; debe tomar las riendas del gobierno&#8230; desbarate usted los planes de Prim y Miram\u00f3n (que explicar\u00e1 adelante)&#8221;. Pero Santa Anna no pudo entrar al pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estaba tambi\u00e9n el joven general mexicano de ascendencia francesa, Miguel Miram\u00f3n, quien se conceb\u00eda a s\u00ed mismo como el monarca que necesitaba M\u00e9xico y por esos sue\u00f1os era enemigo declarado de todos los anteriores. En su exilio se top\u00f3 con la intriga francesa; decidi\u00f3 venir a M\u00e9xico, trat\u00f3 de desembarcar en Veracruz bajo un pseud\u00f3nimo que nadie le crey\u00f3 y no pudo hacerlo. Otro personaje en esta intriga es el joven y encantador diplom\u00e1tico Jos\u00e9 Manuel Hidalgo, tan experimentado en su oficio que causa sonrojo leer lo que escribi\u00f3 al padre Miranda desde Par\u00eds sobre Miram\u00f3n, el 30 de noviembre de 1861: <i>Miram\u00f3n ha salido de aqu\u00ed furioso&#8230;contra la intervenci\u00f3n que se ha hecho sin consultarle. Ri\u00f1\u00f3 con el Sr. Guti\u00e9rrez de Estrada&#8230;quiso ver al Emperador pero Almonte se neg\u00f3 a pedir la audiencia&#8230; los peri\u00f3dicos mencionan el terrible desaire. <\/i>Y se atrevi\u00f3 a escribir al propio Miram\u00f3n: <i>En Madrid dec\u00eda usted que para monarca ah\u00ed estaba usted&#8230; Ten\u00eda hasta preparada la diadema para su esposa&#8230;<\/i><i>que regresa a Mexico porque los intervencionistas no sabr\u00edan a qui\u00e9n dirigirse&#8230;que la idea monarquista \u00a1m<\/i><i>e trae extraviada la raz\u00f3n!<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues resulta que el aludido general no se quedA? con las ganas de reclamar a su vez al padre Miranda el 5 de noviembre 5 de 1862: ai???A?TendrA? usted inconveniente en decirme&#8230; cuA?les eran las miras polAi??ticas que supo usted llevaba yo a la repA?blica cuando se me impidiA? desembarcar en Veracruz por la marina inglesa?ai??? Y es que se enfureciA? cuando supo que el padre habAi??a aconsejado impedir su ingreso al paAi??s. El negocio de todos ellos era traer a Maximiliano, no coronar a MiramA?n y a su esposa, como Ai??ste soAi??aba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la victoria de Zaragoza cay\u00f3 como una l\u00e1pida sobre todos ellos, aun cuando temeroso de que algo semejante sucediera, Guti\u00e9rrez de Estrada hab\u00eda dispuesto un recurso extraordinario: &#8220;si la expedici\u00f3n por una desgracia imprevista no da el resultado que se apetece, el doctor Miranda procurar\u00e1 sacar el mejor partido&#8230; una presidencia vitalicia, o una dictadura de diez a\u00f1os&#8221;, seg\u00fan escribi\u00f3 en un manual con el que regulaba las actividades del religioso, y naturalmente que Miranda esperaba sacarse ese as de la manga. Pero sucedi\u00f3 lo que no se esperaba: la derrota francesa ocasi\u00f3n una guerra entre \u00e9l y Almonte, a un grado tal que escribi\u00f3 a Santa Anna: &#8220;No se detenga usted para decidirse por el movimiento iniciado a favor de Almonte<i>a &#8211;<\/i>a quien se propon\u00eda como jefe m\u00e1ximo-, pues la incapacidad de este general har\u00e1 perder todo lo que he construido&#8221;. El diablo dict\u00f3 la respuesta del colmilludo Santa Anna: &#8220;Mi presencia all\u00e1 en estas complicadas circunstancias me desprestigiar\u00eda&#8221;<i>. <\/i>Y conforme se complicaba la trama, el descontento entre ellos tambi\u00e9n sub\u00eda de tono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante un negocio tan confuso, el general en jefe del ej\u00e9rcito nacional reaccionario, Leonardo M\u00e1rquez, escribi\u00f3 a Miranda: &#8220;Me avisa una persona&#8230; que&#8230; se han de seguir las instrucciones de usted&#8230; [pero] estando establecido el gobierno [conservador] es el \u00fanico que debe hablar&#8221;<i>. <\/i>Y ya porque quer\u00eda que aceptara o como un gesto indicativo de la posici\u00f3n subordinada que le correspond\u00eda, le envi\u00f3 el nombramiento de ministro.\u00bfApostar\u00edan a que Miranda lo acept\u00f3? Su respuesta lleg\u00f3 desde Veracruz: &#8220;no puede figurarse cu\u00e1nto he trabajado para que los aliados reconociesen al gobierno que usted preside&#8221; (lo que era una gran mentira). As\u00ed las cosas, Miranda anot\u00f3 a M\u00e1rquez entre sus enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hac\u00eda meses que el cura poblano se mostraba desesperado. Hab\u00eda escrito a Guti\u00e9rrez Estrada: &#8220;Jurien de la Gravi\u00e9re [jefe de la expedici\u00f3n francesa]&#8230;es la nulidad m\u00e1s grande, el hombre m\u00e1s d\u00e9bil, vers\u00e1til e irresoluto&#8230;que \u00e9l [Jurien] no pod\u00eda decidirse por un solo partido, que Maximiliano no pod\u00eda ser emperador de un partido sino de la naci\u00f3n&#8230;he sido enga\u00f1ado miserablemente&#8221;&#8230; Para colmo, su hermano Rafael le hab\u00eda informado el 20 de marzo desde Par\u00eds: &#8220;El almirante ha escrito aqu\u00ed diciendo que han sido enga\u00f1ados que no hay en M\u00e9xico tal partido conservador, que es menester hacer la guerra&#8230; a pesar de todo el emperador sigue firme&#8230; van ya m\u00e1s tropas&#8221;. Y no puede ignorarse la carta del general Bruno Aguilar a Miranda del 12 de febrero: &#8220;Por Dios que urja usted para que se muevan [los franceses] y que sea hasta esta ciudad [de M\u00e9xico] si no somos perdidos&#8221;. Por todo esto los mexicanos que estaban en el campamento franc\u00e9s imploraban que la capital fuera tomada y para eso era indispensable derrotar a Zaragoza en Puebla. Lo prometido es deuda: un correo que sali\u00f3 del campamento franc\u00e9s en la noche del 5 de mayo fue interceptado y entre sus ropas se encontr\u00f3 un papelito en el que el padre Miranda llamaba desesperadamente al general conservador Jos\u00e9 Mar\u00eda Cobos, inst\u00e1ndolo a que esa misma noche fuera tomado el fuerte de Guadalupe, import\u00e1ndole un comino que los franceses estuvieran llorando su derrota y la muerte de dos oficiales de alta graduaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #33cccc;\"><b>PARA SABER M\u00c1S:<\/b><\/span><\/h3>\n<ul>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">A<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">NTONIA <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">P<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">I<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">S<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">UA\u00d1ER <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">LL<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">ORENS y <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">A<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">GUST\u00cdN <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">S\u00c1<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">NCHEZ <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">A<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">NDR\u00c9S<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, <\/span><i style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Una historia de encuentros y desencuentros. M\u00e9xico y Espa\u00f1a en el siglo <\/i><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\"><i>XIX<\/i><\/span><i style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, <\/i><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">M\u00e9xico, Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores, 2001.<\/span><\/li>\n<li><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">L<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">UIS <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">R<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">AM\u00cdREZ <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">F<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">ENTANES<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, <\/span><i style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Zaragoza<\/i><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, Puebla, Gobierno del Estado, 2012. C<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">ATALINA <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">S<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">IERRA <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">y A<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">GUST\u00cdN <\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Y<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">A\u00d1EZ<\/span><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, <\/span><i style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">Puebla a cien a\u00f1os del 5 de mayo de 1862<\/i><span style=\"line-height: 1.714285714; font-size: 1rem;\">, Puebla, Gobierno del Estado, 2012.<\/span><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"font-size: 1.285714286rem; line-height: 1.6;\">Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"A?Anda suscrAi??bete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\n\t&iquest;Qui&eacute;n no recuerda alguna pel&iacute;cula en la que&nbsp;una carta lo decidi&oacute; todo, como aquella que le rindi&oacute; homenaje a un amor tr&aacute;gico durante la guerra contra los franceses?&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,991,20],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1677"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1677"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1677\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15998,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1677\/revisions\/15998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1677"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1677"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1677"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}