﻿{"id":1661,"date":"2012-11-01T17:15:11","date_gmt":"2012-11-01T23:15:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1661"},"modified":"2021-05-04T14:42:11","modified_gmt":"2021-05-04T19:42:11","slug":"entre-sevilla-la-habana-y-orizaba-una-fabrica-de-canones-del-siglo-xviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/entre-sevilla-la-habana-y-orizaba-una-fabrica-de-canones-del-siglo-xviii\/","title":{"rendered":"Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una f&aacute;brica de ca&ntilde;ones del siglo XVIII"},"content":{"rendered":"<div class=\"posterous_autopost\">\n<p><b>Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una f\u00e1brica de ca\u00f1ones del siglo XVIII<\/b><\/p>\n<div><i><b>Eder Antonio de Jes\u00fas Gallegos Ruiz<\/b><\/i><\/div>\n<div><\/div>\n<div><i>Universidad Pablo de Olavide, Sevilla<\/i><\/div>\n<div><i>Revista BiCentenario #16<\/i><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El estado del armamento en la Nueva Espa\u00f1a dej\u00f3 mucho que desear desde principios del siglo XVIII, pues no eran pocas\u00a0las dificultades de la pen\u00ednsula para surtir al Nuevo Mundo. Los extensos territorios deb\u00edan cubrirse con una Real Armada en mal estado, una burocracia ineficiente, las inclemencias del tiempo en los viajes transatl\u00e1nticos y la escasez en las fundiciones de la metr\u00f3poli, que apenas pod\u00edan hacer frente a sus propias exigencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si a esto se suma la especulaci\u00f3n por la abundancia y el costo de metales en Am\u00e9rica, obtendremos un resultado desastroso. Por ello, la Corona plane\u00f3 la construcci\u00f3n de una <i>maestranza de Indias, <\/i>f\u00e1brica que dotara de artiller\u00eda a la Am\u00e9rica septentrional y el Caribe, como una forma de complementar los env\u00edos tradicionales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El virrey Baltasar de Z\u00fa\u00f1iga hab\u00eda previsto desde 1717 la imperiosa necesidad de la tecnolog\u00eda artillera en los territorios del actual M\u00e9xico. Por ello pidi\u00f3 el env\u00edo de dos fundidores expertos, a fin de erigir una maestranza para la construcci\u00f3n y reparaci\u00f3n de nuevas piezas de armamento, seg\u00fan la disponibilidad y el bajo costo de los metales en el territorio. Su petici\u00f3n fue expedida dentro de una carta personal a Felipe V con fecha 11 de junio y se le respondi\u00f3 el 3 de enero de 1718 con la orden de env\u00edo de un operario, facultado para la edificaci\u00f3n de una o dos f\u00e1bricas de ca\u00f1ones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, no ser\u00eda sino hasta dos a\u00f1os des- pu\u00e9s que un fundidor de la maestranza de Pamplona llamado Jos\u00e9 Escart\u00edn, estar\u00eda dispuesto a ir a la Nueva Espa\u00f1a, no sin antes establecer un contrato con la Corona en el que se estipulaban las condiciones para su pago, fletes, vi\u00e1ticos para \u00e9l y su familia, la designaci\u00f3n de tres ayudantes y su reconocimiento como <i>Maestro Mayor Fundidor. <\/i>Tras su llegada a Veracruz, Escart\u00edn decidi\u00f3 peinar la zona, pues consideraba que la maes- tranza deber\u00eda erigirse estrat\u00e9gicamente en las proximidades del puerto, escogiendo dos caser\u00edos ubicados en la calle de Tres Cruces en la villa de Orizaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue el primer intento de la reci\u00e9n entronizada casa real de los Borbones por introducir una tecnolog\u00eda que mejoraba a pasos agigantados.\u00a0Pero los beneficios para el erario p\u00fablico no eran muy obvios y, al parecer, el peligro a\u00fan no parec\u00eda acuciante como para generar tales gastos, estimados seg\u00fan los fundidores auxiliares y los maestros carpinteros en $63,197 pesos de anta\u00f1o, sin incluir $2 mil pesos del costo de dos hornos de fundici\u00f3n y gastos posteriores, como madera para las cure\u00f1as y carb\u00f3n destinado a los hornos de fundici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De all\u00ed que en 1722 el virrey decidiera cancelar el proyecto, presionado adem\u00e1s por una carta de Jos\u00e9 del Campillo (secretario de Jos\u00e9 Pati\u00f1o, Intendente General de la Marina y el Ej\u00e9rcito), donde \u00e9ste dejaba entrever que existir\u00eda una nueva instrucci\u00f3n para erigir la fabrica, no en Orizaba, sino en La Habana. Posteriormente se aclarar\u00eda que todo hab\u00eda sido un malentendido, pero la vicisitud aliment\u00f3 el escepticismo sobre la viabilidad del proyecto por parte de Juan de Acu\u00f1a, el nuevo virrey, quien se inclinaba m\u00e1s por el tradicional sistema de env\u00edos de artiller\u00eda desde Sevilla.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">De este curioso antecedente podemos inferir que, si bien la especulaci\u00f3n sobre la calidad, abundancia y bajo costo de metales en el territorio novohispano (cobre y esta\u00f1o para fabricar artiller\u00eda de bronce) desde la pen\u00ednsula eran clave para las propuestas a favor, exist\u00eda en contra un aparato burocr\u00e1tico que, en la pr\u00e1ctica, solo generaba confusiones y superposici\u00f3n de mandos, escasez de operarios espa\u00f1oles dispuestos a trasladarse a <i>las Indias <\/i>y segregaci\u00f3n en los mandos militares, provocando la ausencia de auxiliares novohispanos con conocimientos previos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"http:\/\/24.media.tumblr.com\/tumblr_mcu09dahep1rrdjxxo1_500.jpg\" alt=\"ImA?genes integradas 1\" width=\"310\" height=\"420\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ca\u00edda de La Habana en 1762 y la cesi\u00f3n de Florida a Inglaterra en 1763 volvi\u00f3 la defensa militar una empresa capital en la agenda de la Corona. As\u00ed, habiendo transcurrido 46 a\u00f1os de haberse descartado el primer proyecto, el virrey marqu\u00e9s de Croix volver\u00eda a pensar en construir una f\u00e1brica de artiller\u00eda pr\u00f3xima al golfo de M\u00e9xico, para auxiliar al Caribe y defender a la Nueva Espa\u00f1a de la gran invasi\u00f3n terrestre que se pensaba inminente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El virrey dio la orden en 1768 al gobernador de Veracruz F\u00e9lix de Terras, para prestar toda su ayuda al fundidor espa\u00f1ol Francisco de Ort\u00fazar, a fin de que reconociera el sitio adecuado para el nuevo proyecto de maestranza en las inmediaciones del puerto de Veracruz. Tras recorrer 25 leguas alrededor de esta poblaci\u00f3n, acompa\u00f1ado del capit\u00e1n de artiller\u00eda peninsular Andr\u00e9s Sanz, siguieron hacia el camino de Jalapa sin examinar Orizaba y determinaron que el lugar id\u00f3neo era un sitio llamado Molino de Villa a dos leguas del Camino Real de Perote y 30 de Veracruz. Pero no se lleg\u00f3 a una resoluci\u00f3n definitiva, pues s\u00f3lo se les hab\u00eda designado para reconocer la zona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una nueva expedici\u00f3n ordenada por el virrey Antonio de Bucareli en septiembre 1776, Ort\u00fazar, esta vez con el espa\u00f1ol Diego Ponce, director de las obras de construcci\u00f3n de la nueva fortaleza de San Carlos en Perote, ratificaron la locaci\u00f3n anterior. El dilema era entonces saber si se trataba de hacer una maestranza temporal o permanente. Se pens\u00f3 que, de ser provisional, con situarse en Molino de Villa hubiera bastado para el traslado de las piezas de artiller\u00eda. Sin embargo, en caso de ser permanente, el terreno sinuoso obligaba a trazar dos caminos, de entrada y salida, as\u00ed como una v\u00eda fluvial para dar mayor facilidad al traslado de ca\u00f1ones al puerto de Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a style=\"color: #9d080d; font-weight: bold; font-size: 13px; line-height: 20px;\" title=\"SUSCRIBIRSE\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario<\/a><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><\/div>\n<div>\n<p><b>PARA SABER M\u00c1S:<\/b><\/p>\n<ul>\n<li>CHRISTEN J\u00d6RGENSEN <i>et al<\/i>., <i>T\u00e9cnicas b\u00e9licas del mundo moderno, 1500-1763. Equipamiento, t\u00e9cnicas y t\u00e1cticas de combate, <\/i>Madrid, Libsa,<\/li>\n<li>2007. JUAN ORTIZ ESCAMILLA, <i>El teatro de la guerra. Veracruz: 1750-1825, <\/i>Xalapa, Universidad\u00a0Veracruzana\/Universitat Jaume I, 2010.<\/li>\n<li>EULALIA RIBERA CARB\u00d3. <i>Herencia colonial y mo- dernidad burguesa en un espacio urbano. El caso de Orizaba en el siglo XIX<\/i>, M\u00e9xico, Instituto Mora, 2002.<\/li>\n<li>GUILLERMINA DEL VALLE PAV\u00d3N, \u201cOcupaci\u00f3n y especializaci\u00f3n en la villa de Orizaba en 1791\u201d en CARLOS CONTRERAS CRUZ y CARMEN BL\u00c1ZQUEZ DOM\u00cdNGUEZ (coords.), <i>De costas y valles. Ciudades de la provincia mexicana a finales de la colonia<\/i>, M\u00e9xico, Instituto Mora- Universidad Veracruzana-Conacyt-BUAP, 2003.<\/li>\n<li>\u201cMuseo de la Real F\u00e1brica de Artiller\u00eda\u201d en <a href=\"http:\/\/www\">http:\/\/www<\/a>.youtube.com\/watch?v=t21ECDfVA4c&amp;feature=related<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\n\tEl estado del armamento en la Nueva Espa&ntilde;a dej&oacute; mucho que desear desde principios del siglo&nbsp;<span><span>XVIII<\/span><\/span>, pues no eran pocas&nbsp;las&nbsp;<span>dificultades<\/span>&nbsp;de la pen&iacute;nsula para surtir al Nuevo Mundo.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,991,20],"tags":[1036,1026,1039,1035,1027,529,1028,1029,1040,2273,1038,1037,898],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1661"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1661"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1661\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16000,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1661\/revisions\/16000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1661"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1661"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1661"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}