﻿{"id":16445,"date":"2022-09-12T16:25:28","date_gmt":"2022-09-12T21:25:28","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16445"},"modified":"2025-07-30T18:10:30","modified_gmt":"2025-07-31T00:10:30","slug":"identidad-indigena-y-fronteras-en-las-mariposas-monarcas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/identidad-indigena-y-fronteras-en-las-mariposas-monarcas\/","title":{"rendered":"Identidad ind\u00edgena y fronteras en las mariposas monarcas"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Columba Gonzalez-Duarte* <br \/>Departamento de Sociolog\u00eda y Antropolog\u00eda<br \/>Mount Saint Vincent University, Canad\u00e1.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong><span style=\"color: #800000;\">BiCentenario.<\/span> El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 57.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_57_08_Desde-hoy_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Desde hace siglos, mariposas y humanos se desplazan entre M\u00e9xico, Estados Unidos y Canad\u00e1. Muy a menudo los migrantes mexicanos hacen referencias a las mariposas monarcas en cuanto al derecho a moverse como el insecto: sin fronteras, polic\u00edas ni muros. Impera una realidad econ\u00f3mica de despojos que cruza y perjudica a especies y seres humanos.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20377\" aria-describedby=\"caption-attachment-20377\" style=\"width: 963px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-20377\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_017-1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"963\" height=\"642\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_017-1-300x200.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_017-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_017-1.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 963px) 100vw, 963px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20377\" class=\"wp-caption-text\">Mariposa monarca, 2019. Fotograf\u00eda de Shawn Taylor, Flickr Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada a\u00f1o al final del verano, en las praderas del norte y la regi\u00f3n de los Grandes Lagos de Canad\u00e1 y Estados Unidos, nace una generaci\u00f3n \u00fanica de mariposas monarcas. Los huevecillos de este lepid\u00f3ptero alcanzan aproximadamente 1 x 1 mil\u00edmetro y sobreviven al \u201ccolgarse\u201d de la parte inferior de las hojas de su planta hu\u00e9sped,<em> asclepias<\/em> o algodoncillos. Estos huevecillos ser\u00e1n iguales y simult\u00e1neamente diferentes de sus progenitores. Despu\u00e9s de alcanzar la metamorfosis migran e hibernan en lo que hoy llamamos M\u00e9xico, y para realizar tal migraci\u00f3n viven mucho m\u00e1s tiempo que las mariposas progenitoras que gestaron el huevo. Estas mariposas migratorias viajan 4 000 km a trav\u00e9s de los tres pa\u00edses de Norteam\u00e9rica. Debido a su longevidad y alcance geogr\u00e1fico inspiran y desaf\u00edan entendimientos convencionales sobre migraci\u00f3n humana y pol\u00edticas de conservaci\u00f3n de la biodiversidad, arraigadas a\u00fan en conceptos de fronteras nacionales e imposiciones de una visi\u00f3n que aparta a los humanos del cuidado de la naturaleza. A pesar de su espectacular migraci\u00f3n y de los sobresalientes esfuerzos en su conservaci\u00f3n, las poblaciones de mariposas monarcas que nutren esta migraci\u00f3n se encuentran en riesgo de desaparici\u00f3n.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos diez a\u00f1os he construido una pr\u00e1ctica etnogr\u00e1fica copensando con la mariposa monarca y su extraordinaria migraci\u00f3n a lo largo de este territorio que hoy llamamos Norteam\u00e9rica. Este trabajo es multisituado, multiespecie, entendiendo esto \u00faltimo como una cr\u00edtica a las tendencias de las humanidades centradas en lo \u201chumano\u201d. Se trata de buscar \u201cpensar-con\u201d la mariposa monarca de manera comprometida, otras formas de hacer antropolog\u00eda, de repensar geograf\u00edas y, por tanto, de (re)trazar fronteras nacionales, con el prop\u00f3sito de criticar la extracci\u00f3n de recursos naturales, propia del modelo global econ\u00f3mico que afecta a la monarca. En este breve ensayo comparto c\u00f3mo se piensa con un lepid\u00f3ptero migratorio desde el quehacer antropol\u00f3gico y muestro c\u00f3mo dicho esfuerzo me ha llevado a un posicionamiento comprometido con los derechos de los pueblos ind\u00edgenas y sus relaciones ecosociales, as\u00ed como con las poblaciones de mexicanos migrantes en condiciones de precariedad en los dos pa\u00edses norte\u00f1os que albergan a la monarca.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">M\u00e1s all\u00e1 de las fronteras<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La sobrevivencia de la monarca depende de reparar las relaciones con el entorno en todo Norteam\u00e9rica. De (re)generar relaciones que protejan sus ecolog\u00edas y las personas que cohabitan con ellas. Desde hace siglos, mariposas y humanos sufren formas compartidas de desplazamiento, existen ejemplos tanto en Estados Unidos como en M\u00e9xico. Son historias de desplazamiento de mariposas y humanos de larga data, pero asociadas con la actual edificaci\u00f3n de muros para ciertas personas y libre tr\u00e1nsito para ciertos bienes.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se recorren las praderas de lo que se conoce como el cintur\u00f3n del ma\u00edz y el <em>midwest<\/em> (medioeste) de Estados Unidos en \u00e9poca de verano, la visi\u00f3n es de distop\u00eda para las mariposas y otros seres vivos y de utop\u00eda agraria para la agroindustria centrada en el ma\u00edz transg\u00e9nico. Las hect\u00e1reas sin aparente fin y fumigadas con herbicidas y pesticidas remplazan el h\u00e1bitat de pradera que da vida a multitud de insectos clave para la sobrevivencia humana. Esos campos de ma\u00edz transg\u00e9nico, ahora llenos de sustancias da\u00f1inas, fueron antes tierras de Lakotas, Delaware y Chippewa, comunidades originarias, en su mayor\u00eda relocalizadas o despojadas de su tierra nativa. La dislocaci\u00f3n de estas comunidades de su ambiente permiti\u00f3 la expansi\u00f3n del modelo de negocio agr\u00edcola que hoy por hoy, sobre todo en el caso canadiense, se sostiene con mano de obra mexicana viviendo en condiciones de extrema precariedad y abuso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, en lo que hoy llamamos M\u00e9xico, la historia es distinta pero compartida. Los grupos mazahua y otom\u00ed, que han convivido con la mariposa monarca desde anta\u00f1o y posiblemente desde tiempos precoloniales, fueron desplazados hacia los montes altos de lo que hoy es una reserva natural. Ese movimiento forzado los oblig\u00f3 a competir por los recursos de un bosque antes denso y saludable, afectando con ello su propia vida, pero tambi\u00e9n a la monarca y muchas especies m\u00e1s (n\u00f3tese que los nombres mazahua y otom\u00ed son de origen nahua y que hay variaciones locales de los nombres de estas etnias en sus propias lenguas. Para los mazahuas al menos J\u00f1atrjo\/J\u00f1atjo\/J\u00f1ato, y para otomies Nya-Nyu, H\u00f1\u00e4h\u00f1u, Nyot&#8217;o).<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La agrotecnolog\u00eda corporativa da\u00f1a geograf\u00edas pr\u00f3ximas y lejanas. He recopilado datos sobre la forma en que la milpa de esta regi\u00f3n ha perdido presencia con el Tratado de Libre Comercio y c\u00f3mo ello afecta a la mariposa monarca. En algunas regiones de Michoac\u00e1n, la monarca es llamada <em>cosechadora<\/em>. Sus ciclos de migraci\u00f3n est\u00e1n coordinados con los ciclos de la cosecha de ma\u00edz artesanal. La p\u00e9rdida de inter\u00e9s en la milpa y sus rituales afecta a la monarca al separarla de su relaci\u00f3n ritualizada con los humanos. Quiz\u00e1 la relaci\u00f3n m\u00e1s emblem\u00e1tica que habla de correspondencias entre \u201cmundos\u201d es la importancia de las monarcas el d\u00eda de muertos. Las monarcas llegan a la hoy zona de reserva \u201ccargando el alma de los difuntos\u201d justo cuando se celebra el d\u00eda de muertos los primeros tres d\u00edas de noviembre. Aunque esta relaci\u00f3n es ahora explotada como recurso tur\u00edstico y se ha hecho un espect\u00e1culo de ella a lo largo del continente, el trabajo de archivo se\u00f1ala que con sus variaciones existe un v\u00ednculo entre insectos y muerte desde tiempos precoloniales entre las culturas del centro de M\u00e9xico. Las mariposas (varias, no s\u00f3lo la monarca) se asocian con el alma de los difuntos en distintas circunstancias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta relaci\u00f3n, que llamo <em>ecolog\u00eda ritualizada<\/em>, se puede mostrar que han existido otras formas de relacionarse con la monarca que no se basan en modelos de conservaci\u00f3n restrictivo como el actual y que posiblemente contienen claves para \u201ccuidar\u201d a la monarca en el marco de pr\u00e1cticas agroecol\u00f3gicas sostenibles como la milpa.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La designaci\u00f3n de reserva natural para proteger a este lepid\u00f3ptero se dio a trav\u00e9s de un decreto sin consenso local en 1980 y revisado en 1986 que no implicaba la expropiaci\u00f3n de estas tierras ubicadas entre el Estado de M\u00e9xico y Michoac\u00e1n, pero s\u00ed la reorganizaci\u00f3n en su uso. Los copropietarios de estas tierras hab\u00edan empleado durante mucho tiempo un uso tradicional donde los lugare\u00f1os habitaban y cultivaban huertos tradicionales (<em>milpa<\/em>) en las colinas m\u00e1s bajas, mientras que la parte alta de las monta\u00f1as, donde las monarcas viven durante el invierno, se ve\u00edan como bienes comunes forestales. Durante el siglo XX estos bienes comunes se explotaban comercialmente, esto se hac\u00eda a trav\u00e9s de empresas forestales gestionadas por la comunidad que distribuyeron, de manera frecuente, aunque no siempre equitativamente, los ingresos entre cada miembro del ejido o comunidad. Las restricciones derivadas de la conservaci\u00f3n del bosque socavaron el uso de los bienes comunes forestales y el sistema <em>de milpa <\/em>agr\u00edcola. Reducir este control ha tenido varios impactos en las comunidades de la reserva. Las que tienen turismo se ven afectadas por restricciones m\u00e1s severas para usar el bosque \u201cde la monarca\u201d, pero son beneficiadas por la econom\u00eda que gira alrededor de la temporada tur\u00edstica de noviembre a febrero. Las que no tienen turismo ni monarcas en sus tierras, tienen un tanto menos de presi\u00f3n en \u201cproteger\u201d el bosque en los t\u00e9rminos de la autoridad ambiental, pero no cuentan con ingresos externos significativos, haciendo las restricciones de caza y tala en la reserva m\u00e1s dif\u00edcil de sobrellevar. En los \u00faltimos a\u00f1os, han entrado nuevas econom\u00edas en la reserva, que llamo \u201c(i)licitas\u201d, resaltando que existe dificultad en separar dichas pr\u00e1cticas como legales o ilegales, entre ellas la incursi\u00f3n de la producci\u00f3n de aguacate. Asimismo, se ha visto el resurgimiento de formas de organizaci\u00f3n comunitaria para proteger el h\u00e1bitat de la monarca. Este sistema de rondas de vigilancia est\u00e1 cada d\u00eda m\u00e1s vinculado al autogobierno ind\u00edgena y al ejercicio del presupuesto directo en modalidades parecidas a las de Cher\u00e1n, Michoac\u00e1n.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20378\" aria-describedby=\"caption-attachment-20378\" style=\"width: 962px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-20378\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_018-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"962\" height=\"722\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_018-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_018-768x576.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/07\/BiC_57_018.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 962px) 100vw, 962px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20378\" class=\"wp-caption-text\">Mariposa monarca, 2019. Fotograf\u00eda de Benny G., Flickr Commons.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Michoac\u00e1n y el Estado de M\u00e9xico se caracterizan por tener <em>ejidos <\/em>y <em>comunidades<\/em>, ambas propiedades sociales; los primeros asociados a pueblos de identidad \u201cmestiza\u201d y las segundas a pueblos de identidad \u201cind\u00edgena\u201d. En la vida diaria actual estas distinciones identitarias son borrosas, pero la adscripci\u00f3n de tierra de <em>comunidad<\/em> \u201cind\u00edgena\u201d ha sido muy efectiva respecto a recuperar la gesti\u00f3n sobre el territorio en el que se traz\u00f3 la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca. En este contexto, se da una revitalizaci\u00f3n de los sistemas agr\u00edcolas tradicionales que incorporan a la monarca ahora como un s\u00edmbolo de territorio ind\u00edgena. Mientras que antes fue resistida la visi\u00f3n especista entre estas comunidades, es decir, dar prioridad a la conservaci\u00f3n de una mariposa en particular, ahora se le retoma como una manera de promover mayor capacidad de automanejo del territorio.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, las relaciones aqu\u00ed narradas ocurren en un clima de hostilidad y confusi\u00f3n. Las autoridades nacionales, estatales y de la propia reserva han perdido capacidad de manejo de la zona protegida debido al incremento del crimen organizado. Las comunidades desplazadas y desesperadas ante el incremento de la violencia han decidido pelear por el monopolio de la violencia de manera paralela a la ley, o a trav\u00e9s de guardias ind\u00edgenas o mestizas reguladas. Se dice que el crimen organizado puede estar ligado con la econom\u00eda del aguacate engranada en el corredor de comercio del TLC (hoy T-MEC). Algunas comunidades resisten tal expansi\u00f3n y otras se han volcado al cultivo del aguacate sin mucha mesura o planeaci\u00f3n. Por tanto, as\u00ed como hay un clima de incertidumbre y riesgo, hay claros deseos pol\u00edticos de un cambio radical que regrese el manejo del territorio a esos grupos hist\u00f3ricamente relegados y violentados.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Complicidades fronterizas<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Podemos entonces discernir que los desplazamientos generados por el libre comercio estadunidense se erigen sobre complicidades imperiales de los entonces poder\u00edos coloniales, que si bien hoy est\u00e1n renombradas bajo Estados-naci\u00f3n en libre comercio, a\u00fan ejercen formas de violencia compartida a lo largo del h\u00e1bitat de la mariposa monarca a poblaciones vulnerables. En otras palabras, el modelo actual de fronteras entre los tres pa\u00edses contiene la movilidad para ciertos humanos y proporciona facilidad de tr\u00e1nsito para el ma\u00edz modificado y otros bienes como el aguacate de sur a norte. Esto debe verse como el m\u00e1s reciente proceso de una historia de despojos a lo largo del continente que ha afectado a la poblaci\u00f3n de mariposas monarcas y humanos; as\u00ed como muchas otras especies que requieren geograf\u00edas amplias y sanas para sobrevivir.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las conexiones entre ma\u00edz, monarcas, d\u00eda de muertos y grupos originarios se\u00f1alan formas menos da\u00f1inas de convivencia, pero sabemos que estas han sido relegadas por la propia ciencia de la conservaci\u00f3n al mundo del \u201cfolklore\u201d o, incluso, asociadas con ideas colonialistas al ser calificadas de primitivismos o superstici\u00f3n ignorante. El desplazamiento de estos conocimientos y formas de relacionarse con el ambiente constri\u00f1en la posibilidad de una vida plena para humanos y mariposas. Bajo ese contexto, cuidar a esta mariposa nos obliga a reparar las pol\u00edticas de desplazamiento de larga data y que desafortunadamente se encuentran bien arraigadas en la actual \u201cNorteam\u00e9rica\u201d. Los intentos actuales de los mazahuas y los otom\u00edes por alcanzar autonom\u00eda y recuperar la gesti\u00f3n de la tierra y control de sus comunidades ilustran de manera muy interesante este argumento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Migrantes y mariposas monarca<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En el trabajo con migrantes mexicanos en Estados Unidos y Canad\u00e1 aparecen a menudo referencias a la mariposa monarca. Al derecho de moverse como el insecto: sin fronteras, polic\u00edas y muros. Estas historias, muchas veces llenas de tragedia, encuentran sinton\u00edas con la manera de habitar de un insecto viajando desde hace miles de a\u00f1os (se estima 20 000 a\u00f1os por lo menos) de sur a norte y de norte a sur. Ambos se mueven a trav\u00e9s de largas distancias y ambos enfrentan las implicaciones de vivir en un paisaje desigual, con la promesa de mantener m\u00e1s de una \u201ccasa\u201d y vivir sin fronteras. Los mexicoamericanos se refirieron a este sentido de unidad entre las mariposas y las rutas migratorias humanas a trav\u00e9s de met\u00e1foras sobre la libertad de movimiento y un \u201cinstinto\u201d compartido para moverse y realizar patrones migratorios estacionarios. Este reclamo de unidad es alentador. Es una raz\u00f3n m\u00e1s para movilizar la vida de esta mariposa y repensar ecolog\u00edas menos violentas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h3>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul>\r\n<li>Beutelspacher, Carlos R., <em>Las mariposas entre los antiguos mexicanos<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1989.<\/li>\r\n<li>Gonz\u00e1lez Duarte, Columba, \u201cMore than monarchs: understanding traditions linked to monarch butterflies\u201d, MJV<em> Partnering to Conserve the Monarch Butterfly Migration<\/em> (blog). 2 de abril, 2020, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/XHTTmZT\">https:\/\/cutt.ly\/XHTTmZT<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<li>Gonz\u00e1lez Duarte, Columba y Manuel Ureste, \u201cIndigenous communities in Mexico accept arms to defend the Monarch forest\u201d, <em>NACLA<\/em>, 24 de marzo de 2021, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/1HTTycn\">https:\/\/cutt.ly\/1HTTycn<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<li>Vela, Enrique, \u201cInsectos en mesoam\u00e9rica. Usos y simbolismo. Alimento y materia prima\u201d, <em>Arqueolog\u00eda Mexicana<\/em>, junio de 2019.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-small-font-size\" style=\"text-align: left;\">* Agradezco a mis interlocutores en M\u00e9xico, Canad\u00e1 y Estados Unidos, quienes me han compartido sus historias de mariposas y deseos de una mejor Norteam\u00e9rica. Tambi\u00e9n los comentarios de las doctoras Marcela Maga\u00f1a, Paola Velasco y Denise Najmanovich, y al comit\u00e9 dictaminador. Una versi\u00f3n previa y relacionada a este art\u00edculo est\u00e1 publicada en la p\u00e1gina web <a href=\"https:\/\/americanethnologist.org\/features\/reflections\/borders-of-care-ethnography-with-the-monarch-butterfly?fbclid=IwAR2_PYmN7cvCaElo2Tj9odmQLgzlmDZOD7JkT-c9y10FL7dWvbcKzYKqIzg\">American Ethnological Society<\/a>.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Columba Gonzalez-Duarte* Departamento de Sociolog\u00eda y Antropolog\u00edaMount Saint Vincent University, Canad\u00e1. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 57. Desde hace siglos, mariposas y humanos se desplazan entre M\u00e9xico, Estados Unidos y Canad\u00e1. Muy a menudo los migrantes mexicanos hacen referencias a las mariposas monarcas en cuanto al derecho a moverse como el insecto: sin fronteras, polic\u00edas ni muros. Impera una realidad econ\u00f3mica de despojos que cruza y perjudica a especies y seres humanos. Cada a\u00f1o al final del verano, en las praderas del norte y la regi\u00f3n de los Grandes Lagos de Canad\u00e1 y Estados Unidos, nace una generaci\u00f3n \u00fanica de mariposas monarcas. Los huevecillos de este lepid\u00f3ptero alcanzan aproximadamente 1 x 1 mil\u00edmetro y sobreviven al \u201ccolgarse\u201d de la parte inferior de las hojas de su planta hu\u00e9sped, asclepias o algodoncillos. Estos huevecillos ser\u00e1n iguales y simult\u00e1neamente diferentes de sus progenitores. 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