﻿{"id":16434,"date":"2022-09-12T13:24:03","date_gmt":"2022-09-12T18:24:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=16434"},"modified":"2025-07-30T17:58:05","modified_gmt":"2025-07-30T23:58:05","slug":"el-relato-periodistico-de-la-muerte-de-venustiano-carranza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-relato-periodistico-de-la-muerte-de-venustiano-carranza\/","title":{"rendered":"El relato period\u00edstico de la muerte de Venustiano Carranza"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Ana Mar\u00eda Serna<br \/>Instituto Mora<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam. 57.<\/strong><\/span><\/p>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/BiC_57_05_El-relato-periodistico_compressed.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">Los juicios de valor, el adjetivo f\u00e1cil, la acusaci\u00f3n dirigida, formaron parte del discurso construido por la prensa que empa\u00f1\u00f3 una narrativa m\u00e1s ajustada a los hechos acerca del crimen contra el presidente. En el fondo se escond\u00eda el legado de violencia a manos de las fuerzas armadas.<\/h3>\r\n<figure id=\"attachment_20531\" aria-describedby=\"caption-attachment-20531\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-20531\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_007-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"899\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_007-200x300.jpg 200w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_007.jpg 667w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20531\" class=\"wp-caption-text\">Portada El Dem\u00f3crata. Diario libre de la ma\u00f1ana, 23 de mayo de 1920.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">La opini\u00f3n p\u00fablica mexicana sigue debatiendo, 100 a\u00f1os despu\u00e9s, sobre la muerte violenta de Venustiano Carranza. Javier Garciadiego cuenta que, hace poco, el an\u00e1lisis del impacto de las balas en la camisa del fallecido primer jefe descart\u00f3, casi definitivamente, la retorcida hip\u00f3tesis que hablaba de un suicidio. \u00bfFue un asesinato o se quit\u00f3 la vida el presidente?, se preguntaba el p\u00fablico. Si fue un crimen, \u00bfQui\u00e9n era el responsable? Si Rodolfo Herrero, como sostienen muchos, \u00bfActu\u00f3 solo o por \u00f3rdenes de la jerarqu\u00eda militar? En otras palabras, \u00bfPodemos decir que el estado posrevolucionario se sostiene en una ejecuci\u00f3n ordenada por las fuerzas armadas? El contexto de extrema violencia y militarizaci\u00f3n que vive hoy la sociedad mexicana nos obliga a repensar nuestro pasado violento.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En <em>El Porvenir<\/em> del 23 de mayo de 1920, Porfirio Barba Jacob se preguntaba si \u201cCarranza no era el protagonista de una tragedia colosal, m\u00e1s profunda que todas las que se conocieron en la Edad Media, y m\u00e1s desconcertante que aquellas nacidas del genio de Shakespeare\u201d. Su apreciaci\u00f3n muestra que el mito fundacional del Estado posrevolucionario est\u00e1 ba\u00f1ado de sangre. La narrativa que mezcl\u00f3 el lenguaje period\u00edstico, el literario y el hist\u00f3rico agrava la tragedia porque nos hundi\u00f3 en un mar de incertidumbres.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la muerte de Carranza, la prensa aport\u00f3 la materia prima para m\u00faltiples versiones literarias, contribuyendo a uno de los principales problemas que enfrentamos para lidiar con la historia sembrada de violencia. La versi\u00f3n literaria tuvo un auge importante en el discurso pol\u00edtico posterior al magnicidio. Se amamant\u00f3 de la compleja narrativa de los diarios que, en 1920, reaccionaron con un tremendo alboroto. Es necesario asomarnos a los nodos y los formatos narrativos del relato period\u00edstico de aquella negra noche para explicar c\u00f3mo la simbiosis del periodismo con la literatura afecta con eufemismos y ficciones la historia de los hechos violentos del M\u00e9xico contempor\u00e1neo. Desde el siglo XIX, las pr\u00e1cticas period\u00edsticas abrevan en estrategias literarias. Estas influyeron en las fr\u00e1giles estructuras judiciales y policiacas y en los d\u00e9biles mecanismos de inteligencia requeridos para resolver cr\u00edmenes. El tribunal de la opini\u00f3n p\u00fablica se anticipa e impone al ejercicio judicial. En muchos casos, la corrupci\u00f3n se cuela por la trastienda para modificar los escenarios del crimen. La imaginaci\u00f3n de los lectores y las plumas de escritores llenan los huecos abismales que quedan en los procesos penales. Un vac\u00edo de respuestas se acumula, d\u00e9cada tras d\u00e9cada, mientras el tsunami de violencia e impunidad no se detiene. En las notas sobre la muerte de Carranza se deline\u00f3 un periodismo con adjetivos que mezcl\u00f3 los c\u00e1nones de una intenci\u00f3n reporteril moderna con un lenguaje l\u00edrico que cubri\u00f3 el contenido informativo bajo el velo de juicios de valor que marcaban una pauta emocional al lector.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">El da\u00f1o<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1920, la mayor\u00eda de los diarios estaba bajo la n\u00f3mina de Carranza, por lo tanto, podemos imaginar que mucho de lo escrito en ese momento de zozobra y rompimiento de lealtades pol\u00edticas, surgi\u00f3 de la espontaneidad de los escritores y editores, no de una l\u00ednea particular del poder. Es posible que algunos estuvieran ya \u201ccentaveados\u201d por De la Huerta y Obreg\u00f3n, pero lo que se lee en los diarios, contradice esta idea. El manejo de la informaci\u00f3n sobre la muerte violenta del presidente en funciones cumpli\u00f3 con las caracter\u00edsticas de la nota roja. La categor\u00eda del protagonista de semejante hecho de sangre no evit\u00f3 que se le sumiera bajo el sensacionalismo y el relato policiaco cercano a la novela negra. Los periodistas mexicanos de entonces trabajaban con un pie en la literatura y otro en los c\u00e1nones modernos de la investigaci\u00f3n period\u00edstica. Su prosa advierte que la muerte sorpresiva del mandatario fue, para muchos, la oportunidad de oro para darse a conocer, captar lectores, vender ejemplares y suscripciones.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las primeras noticias se publicaron con encabezados que asemejaban campa\u00f1as publicitarias de cine: \u201cLa tragedia en Tlaxcalantongo, tiene detalles muy espeluznantes\u201d, \u201cEl Sr. Carranza ya present\u00eda que Herrero iba a asesinarlo\u201d, \u201cYa el pueblo de M\u00e9xico est\u00e1 enterado de que el jefe del Ejecutivo demostr\u00f3 una gran entereza de \u00e1nimo en los instantes de inminente peligro. Pero, de los detalles y circunstancias \u00faltimos, nadie, absolutamente nadie se ha enterado\u201d; \u201cEl combate hac\u00edase cada vez m\u00e1s insostenible. La tragedia era inminente. La noche fr\u00eda y majestuosa, mostr\u00f3se propicia a los combatientes. El presentimiento embarg\u00f3 a todos los \u00e1nimos\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>El Dem\u00f3crata<\/em> contuvo la emotiva irrupci\u00f3n de rumores, con el bolet\u00edn titulado: \u201cC\u00f3mo ocurri\u00f3 la sangrienta escena\u201d y una edici\u00f3n extraordinaria, la primera en \u201ccircular por teatros, caf\u00e9s-restaurants\u201d que fue recibido con un profundo gesto de estupor [\u2026] Todas las clases sociales \u2013dec\u00eda\u2013 apr\u00f3ntense a comentar el tr\u00e1gico e inesperado acontecimiento\u201d. La prensa promet\u00eda informaci\u00f3n fidedigna, pero colaba el exabrupto, la conclusi\u00f3n pronta, sin evidencias.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos exaltaron a Carranza llam\u00e1ndole \u201cse\u00f1or\u201d, don Venustiano, ciudadano presidente, \u201cs\u00edmbolo de la soberan\u00eda de los pueblos latinoamericanos\u201d. Pocas cr\u00edticas salieron a la luz. S\u00f3lo Ricardo Arenales escribi\u00f3 un libelo:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodeado de validos sin preeminencia del coraz\u00f3n ni de talento y pugnando por aferrarse a\u00fan a las f\u00f3rmulas revolucionarias, cuando le ha ganado ya la corruptela dictatorial; peleando como un le\u00f3n al frente de un ej\u00e9rcito que se le desmorona; consumando en siete d\u00edas una epopeya; vencido y pr\u00f3fugo, en medio de ministros in\u00fatiles y de generales inermes, en una serran\u00eda que m\u00e1s parece c\u00e1rcel; y, como remate de esta cadena de fatalidades, v\u00edctima de un criminal obscuro, que lo hiere sin gloria y le despoja de la bolsa en que llevaba consigo los \u00faltimos aztecas de su tesoro deshecho.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las llamadas \u201cchusmas de Herrero\u201d, aquella \u201cturba\u201d sospechosa de perpetrar el crimen, sufri\u00f3 el desprecio p\u00fablico instant\u00e1neo. Una de las malas ma\u00f1as a las que recurr\u00eda el periodismo mexicano al informar sobre asuntos en materia criminal era declarar la culpabilidad antes de que presuntos sospechosos concluyan el debido proceso. Dos encabezados muestran esta pr\u00e1ctica de premeditaci\u00f3n. Uno dice: \u201cparticipo de fuentes fidedignas que el ciudadano presidente fue asesinado por fuerzas del exfederal rendido Rodolfo Herrero\u201d. El otro: \u201cRodolfo Herrero, jefe militar que pertenec\u00eda a las fuerzas que lo escoltaban, lo sorprendi\u00f3 cuando dorm\u00eda, acribill\u00e1ndolo a tiros\u201d.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego agregan: \u201cNo hay mayores detalles a tal respecto.\u201d El tribunal de la opini\u00f3n decide por el p\u00fablico, lanza el anzuelo de las apuestas y las pruebas se aportan mucho despu\u00e9s. As\u00ed, el conjunto de los diarios estructur\u00f3 una narrativa emotiva melodram\u00e1tica, creando la tensi\u00f3n entre el bien y el mal. Con todo y esto, se atribuyeron la supuesta funci\u00f3n informativa que les correspond\u00eda para detener los rumores, que siempre han sido la sal y pimienta de nuestra esfera p\u00fablica. Entre tales exaltaciones, sin embargo, se dieron esfuerzos de reportear seriamente el acontecimiento, versiones informativas que privilegiaron el desarrollo de los acontecimientos con ojo de investigaci\u00f3n policiaca, como aquel reportaje que dec\u00eda: \u201cConfiamos en que nuestra informaci\u00f3n, amplia y serena, en la cual, cuidadosamente hemos desechado todo dato que no estuvo oficialmente confirmado, ser\u00e1 estimada por nuestros lectores\u201d. Estos afanes fueron insuficientes para desmantelar la dupla narrativa suicidio <em>versus<\/em> teor\u00eda del asesino solitario que cubri\u00f3 de opacidad durante un siglo, un crimen que manch\u00f3 la reputaci\u00f3n de todos los miembros de las fuerzas armadas y amenaz\u00f3 con restar legitimidad a la corporaci\u00f3n como futuro eje pol\u00edtico del Estado posrevolucionario.<\/p>\r\n<figure id=\"attachment_20532\" aria-describedby=\"caption-attachment-20532\" style=\"width: 961px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-20532\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_008-300x207.jpg\" alt=\"\" width=\"961\" height=\"663\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_008-300x207.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_008-768x529.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/BiC_57_008.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 961px) 100vw, 961px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-20532\" class=\"wp-caption-text\">Venustiano Carranza con militares y funcionarios leales se dirigen a la sierra de Puebla, 1920, inv. 33207, SINAFO-FN. Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00c9X.<\/figcaption><\/figure>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: center;\">Honor militar<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00faltiples asuntos se pusieron en juego con esa muerte violenta y la reconstrucci\u00f3n de lo ocurrido. Destacar\u00e9 los argumentos con que se manipul\u00f3 el discurso del honor militar. La cultura p\u00fablica mexicana era un universo donde se disputaba la reputaci\u00f3n. La defensa de la masculinidad \u201chonorable\u201d fue un elemento esencial de la pol\u00edtica y de la posici\u00f3n social en la que se mov\u00edan los hombres poderosos. Los machos se bat\u00edan a duelo. En ese contexto, aquel homicidio en lo oscurito, agazapado entre las sombras, fue una malformaci\u00f3n de una guerra civil cruenta, pero no era cosa de \u201chombres\u201d. En la din\u00e1mica de representaci\u00f3n de la persona p\u00fablica, el honor militar, la hombr\u00eda del buen soldado, se cocinaba aparte; implicaba tambi\u00e9n un c\u00f3digo de disciplina, era un mecanismo para inspirar respeto y mantener el orden.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dudas que inundaron a la opini\u00f3n p\u00fablica buscaban asentar responsabilidades y castigar a los culpables. Se construy\u00f3 un relato relativo al honor militar en torno a un eje narrativo: Carranza era un fugitivo, Herrero un traidor y un asesino a mansalva y los acompa\u00f1antes del primer jefe un atajo de cobardes. Los autores intelectuales se lavaron las manos.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las noticias en que se dirim\u00eda la reputaci\u00f3n de Carranza, sobresalen las explicaciones en torno al formato de su funeral. La prensa explic\u00f3 que \u201cno se har\u00edan honores al cad\u00e1ver, por haber pedido la familia que les fuera entregado, a fin de darle sepultura\u201d. Al d\u00eda siguiente, Obreg\u00f3n envi\u00f3 un mensaje a la United Press, que reprodujeron los diarios mexicanos, donde explicaba que el exfederal Herrero present\u00f3 el combate que dio por resultado las graves consecuencias: \u201cNo se le har\u00e1n honores [\u2026] en vista de que el art\u00edculo primero del Plan de Agua Prieta desconoci\u00f3 al se\u00f1or Carranza, la revoluci\u00f3n s\u00f3lo considera a la v\u00edctima de Herrero, como un simple ciudadano.\u201d<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Pronto se report\u00f3 que Obreg\u00f3n recibi\u00f3 un mensaje, firmado por Juan Barrag\u00e1n y 30 militares de alta graduaci\u00f3n que acompa\u00f1aban a Carranza. Justificaron su conducta construyendo el relato de la traici\u00f3n de Herrero:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A las cuatro de la ma\u00f1ana \u2013escribieron\u2013 gente [\u2026] rode\u00f3 el \u201cjacal\u201d del Presidente, dispar\u00e1ndole cuando estaba dormido, siendo el tiroteo muy nutrido. Hicimos defensa, aunque con la natural demora por la alevos\u00eda inesperada. El general Murgu\u00eda bati\u00f3se en la oscuridad, valientemente, rechazando a los traidores [\u2026] Nuestra conciencia est\u00e1 tranquila. El corto n\u00famero de heridos y muertos explica que los asaltantes premeditaron su crimen, sabedores del lugar donde dorm\u00eda el se\u00f1or Presidente. Nada pudieron la lealtad y la valent\u00eda contra la traici\u00f3n de esos criminales.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Herrero se perfilaba como el perfecto villano. Esta tarea fue f\u00e1cil. Su expediente ten\u00eda tela de d\u00f3nde cortar. La prensa trat\u00f3 de aclarar su estatus como miembro activo de las fuerzas armadas. Una cosa es criminalizar a un hombre com\u00fan y otra lidiar con un magnicidio perpetrado desde la entra\u00f1a del Ej\u00e9rcito Federal. Un art\u00edculo lleno de calificativos explicaba:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Militares j\u00f3venes con quienes hablamos, nos indicaron que Herrero se dio de alta en la \u00e9poca del dips\u00f3mano Huerta, como jefe de un cuerpo de voluntarios en Zimap\u00e1n. [&#8230;] se levant\u00f3 en armas, estando sus chusmas y \u00e9l a las \u00f3rdenes del general Pel\u00e1ez. [&#8230;] Resulta [&#8230;] dudoso que haya pertenecido al Ej\u00e9rcito este hombre, a quien el rencor, la venganza o simplemente un instinto sanguinario, ha llevado a cometer un acto que condenan, m\u00e1s que nadie, los propios revolucionarios.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed se trat\u00f3 de limpiar la imagen del ej\u00e9rcito revolucionario que habr\u00eda de sobrevivir en el poder tras este magnicidio, posicionando la idea de que el encono, las represalias y el sadismo sangriento, no eran valores que caracterizaban al buen soldado, sino actitudes impropias de un valiente. Se manipul\u00f3 tambi\u00e9n la trama del asesino solitario ya que \u201ctodo indicaba que se trata de una venganza personal de Herrero\u201d. El evidente cochinero, la gravedad del caso y la inmundicia del trabajo de Herrero obligaron a otros implicados a batirse en el duelo p\u00fablico para salvar su hombr\u00eda. Una vez que los jefes militares acusaron a Herrero, Obreg\u00f3n encabez\u00f3 una campa\u00f1a de desprestigio con una respuesta p\u00fablica, que ser\u00eda la base del argumento que llevar\u00eda a prisi\u00f3n a Barrag\u00e1n, Mariel, Montes, Murgu\u00eda y Urquizo por faltar al \u201cesp\u00edritu militar\u201d. El texto de Obreg\u00f3n que tambi\u00e9n circularon todos los diarios era, para algunos, una sentencia de muerte pol\u00edtica:<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy extra\u00f1o que un grupo de militares que, como ustedes, invocan la lealtad y el honor y que acompa\u00f1aban al C. Venustiano Carranza con la indeclinable obligaci\u00f3n de defenderlo, haya permitido que se le hubiera dado muerte sin cumplir ustedes con el deber que ten\u00edan ante propios y extra\u00f1os de defenderlo hasta correr la misma suerte [\u2026] Repetidas ocasiones se notific\u00f3 al C. Carranza que se le dar\u00edan toda clase de garant\u00edas a su persona si estaba dispuesto a rendirse [\u2026] crey\u00f3 indudablemente que habr\u00eda sido un acto indigno de un hombre de honor ponerse a salvo dejando a sus compa\u00f1eros en peligro [\u2026] Treinta y dos militares y un civil son un n\u00famero m\u00e1s que suficiente [\u2026] para haber salvado la vida del se\u00f1or Carranza [\u2026] tengo derecho a suponer que ustedes huyeron sin usar siquiera sus armas, porque ninguno result\u00f3 herido. Si hubieran sabido morir defendiendo la vida de su jefe y amigo, se habr\u00edan conciliado en parte con la opini\u00f3n p\u00fablica y con su conciencia y se habr\u00edan ahorrado el bochorno de recoger un bald\u00f3n que pesar\u00e1 siempre sobre ustedes.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El juicio se inici\u00f3, de tal modo, horas despu\u00e9s del hecho sangriento, con una guerra medi\u00e1tica que arrojaba honras a la hoguera por medio de la denuncia melodram\u00e1tica. \u00bfCarranza hab\u00eda preferido morir sin rendirse como demandaba la sociedad a un honorable guerrero? \u00bfEra un jefe desbancado por su terquedad, carente ya del valor p\u00fablico de un jefe de Estado? \u00bfEra un cobarde suicida? Esta poderosa ciza\u00f1a sembrada en el espacio p\u00fablico priv\u00f3 a los altos mandos carrancistas de la masculinidad que requer\u00eda el ejercicio del poder exhibiendo que se comportaron como temerosas se\u00f1oritas. \u00bfFueron c\u00f3mplices del asesino o simples milicianos apocados? \u00bfSi salieron a defender al jefe, por qu\u00e9 no estaban heridos? Algunos como Murgu\u00eda, se dijo, huyeron dejando hasta el reloj y las polainas.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Un informante de <em>El Dem\u00f3crata<\/em> declar\u00f3 que Herrero s\u00f3lo contaba con 150 hombres, muy mal armados. En cambio, la gente que iba con Carranza eran militares de diversas graduaciones, debidamente armados y parqueados. Para salvar cara, el general Francisco Murgu\u00eda, volte\u00f3 tambi\u00e9n a la prensa estadunidense, un foro quiz\u00e1s m\u00e1s importante que el espacio p\u00fablico mexicano para probar que se bati\u00f3 valientemente. \u201cSolicit\u00f3 una comisi\u00f3n que rindiera un informe detallado\u201d. Su esfuerzo fue en vano, termin\u00f3 encarcelado.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El asesinato de Carranza dej\u00f3 un grave legado sobre la violencia a manos de las fuerzas armadas. La narrativa period\u00edstica que lo cubri\u00f3 de expresiones emotivas influy\u00f3 sobre el proceso penal y la rendici\u00f3n de cuentas. Marc\u00f3 tambi\u00e9n la memoria hist\u00f3rica en torno a la imagen p\u00fablica del Ej\u00e9rcito.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"wp-block-heading\">PARA SABER M\u00c1S:<\/h4>\r\n\r\n\r\n\r\n<ul class=\"wp-block-list\">\r\n<li>Ben\u00edtez, Fernando, <em>El rey viejo<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1959.<\/li>\r\n<li>Beteta, Ram\u00f3n, <em>Camino a Tlaxcalantongo<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1961.<\/li>\r\n<li>Garciadiego, Javier, <em>Venustiano Carranza. A 100 a\u00f1os de su asesinato<\/em> (conferencia), El Colegio Nacional, 21 de mayo de 2020, en &lt;<a href=\"https:\/\/cutt.ly\/6Hv77go\">https:\/\/cutt.ly\/6Hv77go<\/a>&gt;.<\/li>\r\n<li>Urquizo, Francisco L., <em>M\u00e9xico Tlaxcalantongo<\/em>, Ciudad de M\u00e9xico, INEHRM, 2017.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Mar\u00eda SernaInstituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 57. Los juicios de valor, el adjetivo f\u00e1cil, la acusaci\u00f3n dirigida, formaron parte del discurso construido por la prensa que empa\u00f1\u00f3 una narrativa m\u00e1s ajustada a los hechos acerca del crimen contra el presidente. En el fondo se escond\u00eda el legado de violencia a manos de las fuerzas armadas. La opini\u00f3n p\u00fablica mexicana sigue debatiendo, 100 a\u00f1os despu\u00e9s, sobre la muerte violenta de Venustiano Carranza. Javier Garciadiego cuenta que, hace poco, el an\u00e1lisis del impacto de las balas en la camisa del fallecido primer jefe descart\u00f3, casi definitivamente, la retorcida hip\u00f3tesis que hablaba de un suicidio. \u00bfFue un asesinato o se quit\u00f3 la vida el presidente?, se preguntaba el p\u00fablico. Si fue un crimen, \u00bfQui\u00e9n era el responsable? Si Rodolfo Herrero, como sostienen muchos, \u00bfActu\u00f3 solo o por \u00f3rdenes de la jerarqu\u00eda militar? En otras palabras,<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2409,20],"tags":[2412,2413,2293,78,2223,687],"class_list":{"0":"post-16434","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-57","8":"category-revistanumero","9":"tag-asesinato","10":"tag-mayo-1920","11":"tag-prensa","12":"tag-revolucion-mexicana","13":"tag-tlaxcalantogo","14":"tag-venustiano-carranza"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16434"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22411,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16434\/revisions\/22411"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}