﻿{"id":164,"date":"2010-03-17T21:37:26","date_gmt":"2010-03-18T03:37:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistabicentenario.com.mx\/?p=164"},"modified":"2021-05-03T13:37:14","modified_gmt":"2021-05-03T18:37:14","slug":"diario-de-la-decena-tragica-del-9-al-27-de-febrero-de-1913","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/diario-de-la-decena-tragica-del-9-al-27-de-febrero-de-1913\/","title":{"rendered":"Diario de la Decena Tr&aacute;gica (del 9 al 27 de febrero de 1913)"},"content":{"rendered":"<p>Escrito por Kumaichi Horigoutchi, encargado de negocios del Jap\u00f3n en M\u00e9xico.<\/p>\n<p><strong>Edici\u00f3n Graziella Altamirano Cozzi &#8211; Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<p>En revista<em> BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 4.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo31.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5622 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo31.jpg\" alt=\"Sin t\u00edtulo3\" width=\"395\" height=\"562\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a Decena Tr\u00e1gica es uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s cruentos de la historia de M\u00e9xico, cuya culminaci\u00f3n fue la ca\u00edda del gobierno de Francisco I. Madero y el asesinato del presidente y el vicepresidente Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el plan fraguado por un pu\u00f1ado de conservadores y algunos miembros del ej\u00e9rcito federal, la madrugada del 9 de febrero de 1913, el general Manuel Mondrag\u00f3n, al frente de una fuerza militar, logr\u00f3 liberar a los generales Bernardo Reyes y F\u00e9lix D\u00edaz, encarcelados en distintas prisiones de la ciudad por haberse levantado en armas contra el gobierno y desde donde hab\u00edan preparado otro alzamiento, que iniciar\u00edan con el ataque al Palacio Nacional. As\u00ed fue; pero el general Reyes muri\u00f3 en el asalto y, al mando de D\u00edaz, los dem\u00e1s insurrectos se atrincheraron en el edificio de la Ciudadela, a la vez almac\u00e9n de armas y cuartel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El presidente Madero, quien se hallaba en el Castillo de Chapultepec, se dirigi\u00f3 al centro de la ciudad y, en vista de que el comandante de la plaza hab\u00eda resultado herido en el ataque, nombr\u00f3 jefe de las operaciones contra los rebeldes al general Victoriano Huerta. Desde entonces, la ciudad de M\u00e9xico se paraliz\u00f3. Un buen n\u00famero de calles y avenidas se convirtieron en campo de batalla, la vida civil se detuvo, el combustible y los alimentos escasearon, se suspendieron los servicios municipales y la vigilancia polic\u00edaca, falt\u00f3 la luz el\u00e9ctrica y la prensa dej\u00f3 de aparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo-640x394.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-5623\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo-640x394.jpg\" alt=\"Sin t\u00edtulo (640x394)\" width=\"640\" height=\"394\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al paso de los d\u00edas, la situaci\u00f3n se torn\u00f3 m\u00e1s dif\u00edcil. La poblaci\u00f3n tuvo que soportar el ruido incesante de los ca\u00f1ones y presenci\u00f3 el resplandor producido por las fogatas que incineraban a los cad\u00e1veres en descomposici\u00f3n y la basura acumulada durante los d\u00edas de lucha para evitar una epidemia, as\u00ed como el acarreo incesante de heridos por las ambulancias de las cruces Roja y Blanca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El bombardeo indiscriminado sobre las calles m\u00e1s c\u00e9ntricas atemoriz\u00f3 a las legaciones extranjeras, que solicitaron al gobierno las seguridades necesarias para proteger a sus familiares y sus conciudadanos en las zonas de mayor peligro. Pero al embajador de los Estados Unidos, Henry L. Wilson, le mov\u00edan tambi\u00e9n otros intereses; pretend\u00eda la renuncia de Madero, que juzgaba la \u00fanica respuesta a la grave situaci\u00f3n, de modo que aument\u00f3 las amenazas de intervenci\u00f3n militar por parte de su pa\u00eds y coadyuv\u00f3 al derrocamiento del gobierno mexicano, al provocar alarma, desacuerdos y divisiones entre sus integrantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como jefe de operaciones militares, el general Huerta no desarroll\u00f3 una estrategia ni tampoco atac\u00f3 a los rebeldes de la Ciudadela. Por el contrario, se hizo su c\u00f3mplice para dar el golpe final al gobierno. El 18 de febrero mand\u00f3 aprehender al presidente y al vicepresidente y, a invitaci\u00f3n de Wilson, se reuni\u00f3 en la embajada estadunidense con el general D\u00edaz para firmar el conocido como Pacto de la Embajada, que desconoci\u00f3 al Poder Ejecutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo2-640x405.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-5624\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/Sin-t\u00edtulo2-640x405.jpg\" alt=\"Sin t\u00edtulo2 (640x405)\" width=\"640\" height=\"405\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la amenaza de una intervenci\u00f3n extranjera y con la idea de no ensangrentar m\u00e1s al pa\u00eds, Madero y Pino Su\u00e1rez, presos en la intendencia de Palacio Nacional, firmaron su renuncia, con lo cual Huerta logr\u00f3 sus fines y procedi\u00f3 a justificar el cuartelazo y su ascenso al poder. As\u00ed, el Congreso de la Uni\u00f3n acept\u00f3 las renuncias, luego de lo cual Pedro Lascur\u00e1in, secretario de Relaciones Exteriores, protest\u00f3 como presidente provisional por unos minutos, para renunciar despu\u00e9s de nombrar a Huerta secretario de Gobernaci\u00f3n. De forma que Huerta asumi\u00f3 la presidencia con el respaldo del ej\u00e9rcito y el apoyo del embajador de Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El domingo 23 de febrero la ciudad de M\u00e9xico amaneci\u00f3 con la noticia de que Madero y Pino Su\u00e1rez hab\u00edan muerto. La versi\u00f3n oficial, dispuesta por Huerta, y que se public\u00f3 en los peri\u00f3dicos, fue que la noche anterior, durante el traslado de los prisioneros a la Penitenciar\u00eda, un grupo de hombres armados les hab\u00eda atacado. Se aseguraba que quisieron fugarse aprovechando el tiroteo y que los mataron al salir de los autom\u00f3viles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estos dram\u00e1ticos sucesos lleg\u00f3 a su fin el gobierno de Madero, cuya fragilidad era cada vez m\u00e1s evidente, debido sobre todo a las cr\u00edticas y los ataques de quienes abusaron de las libertades que el mismo r\u00e9gimen les dio; a las rebeliones en su contra; a las divisiones y desacuerdos entre sus colaboradores; a la actitud del gobierno estadounidense y la traici\u00f3n de sus antiguos seguidores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cuerpo diplom\u00e1tico acreditado en esos d\u00edas, figuraba Kumaichi Horigoutchi, representante de Jap\u00f3n, llegado a M\u00e9xico a finales de 1909, quien hab\u00eda tenido una participaci\u00f3n relevante en las fiestas del Centenario de la Independencia, al presidir, junto con Yasuya Uchida, enviado especial de su pa\u00eds, y el presidente Porfirio D\u00edaz, la inauguraci\u00f3n de la Exposici\u00f3n Japonesa en el <q>Palacio de Cristal<\/q>, en la calle del Chopo, donde se exhibieron maravillosas muestras del arte e industria niponas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la ca\u00edda del gobierno porfirista, Horigoutchi estuvo a cargo de los negocios de su pa\u00eds durante los quince meses del gobierno de Madero. En los aciagos d\u00edas de la Decena Tr\u00e1gica anot\u00f3 sus impresiones sobre los sucesos que sacud\u00edan a la ciudad, dejando as\u00ed testimonio del apoyo que \u00e9l y muchos residentes japoneses otorgaron al presidente Madero, al dar refugio en la legaci\u00f3n en la colonia Roma a sus familiares y prestarles toda clase de ayuda y consuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>G.A.C.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Domingo 9 de febrero de 1913.<\/strong> Un d\u00eda primaveral y espl\u00e9ndido, como los de esa \u00e9poca en la Ciudad de M\u00e9xico. Ya en los d\u00edas anteriores se rumoreaba con mucha insistencia que iba haber alg\u00fan levantamiento, pero como amaneciera aquella ma\u00f1ana tan limpia y serena, la impresi\u00f3n del tiempo me impon\u00eda tanto que ni siquiera pasaba por mi mente la idea de que iba a pasar algo grave. A eso de las 7 de la ma\u00f1ana se acerc\u00f3 apresuradamente a la legaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>[&#8230;]<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<a title=\"&lt;\u00a1Anda suscr\u00edbete!\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/suscripciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">suscr\u00edbase a la Revista BiCentenario.<\/a><\/strong><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el cuerpo diplomA?tico acreditado en esos dAi??as, figuraba Kumaichi Horigoutchi, representante de JapA?n, llegado a MAi??xico a finales de 1909, quien habAi??a tenido una participaciA?n relevante en las fiestas del Centenario de la Independencia, al presidir, junto con Yasuya Uchida, enviado especial de su paAi??s, y el presidente Porfirio DAi??az, la inauguraciA?n de la ExposiciA?n Japonesa en el ai???Palacio de Cristalai???, en la calle del Chopo, donde se exhibieron maravillosas muestras del arte e industria niponas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,124],"tags":[139,505,138,486,504,506,78,487],"class_list":{"0":"post-164","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-4","8":"tag-139","9":"tag-ciudadela","10":"tag-decena-tragica","11":"tag-francisco-i-madero","12":"tag-kumaichi-horigoutchi","13":"tag-legacion-japonesa","14":"tag-revolucion-mexicana","15":"tag-victoriano-huerta"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/164","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=164"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/164\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15617,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/164\/revisions\/15617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}